Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.
Aquí os dejo un nuevo capítulo, espero que os guste :)
~ Capítulo 6 – Todo termina ~
EPOV
"¿Seguro que sabes dónde te estás metiendo?". Emmett le preguntó a Isabella. Yo pedí un par de pizzas y todo el mundo vino a ayudar a Isabella a instalarse.
"Sí, parece bastante inofensivo", dijo con una extraña sonrisa que me sonaba.
"Él definitivamente no es inofensivo", Emmet no estaba de acuerdo.
"Vamos a estar bien", ella insistió.
"Buenos, ¿sabes que me puedes llamar en cualquier momento y puedo venir y llevarte de vuelta a mi casa, verdad?". Alice le preguntó a Isabella con una mirada penetrante, como si hubiera mucho más en esa pregunta de lo que parecía.
"Alicia, voy a estar bien", le dijo Isabella con la misma intensidad. Yo miraba con curiosidad mientras las dos mujeres tenían una conversación completamente diferente justo debajo de la superficie de sus palabras, como si estuvieran hablando telepáticamente o algo así. Era molesto, pero sumamente fascinante al mismo tiempo, pero por alguna razón, no pude evitar sentir una punzada de celos. Ojalá pudiera conocer la mente de Isabella tanto como Alice.
Alice abrazó fuertemente a Bella y estuvo sujetándola un tiempo, antes de que se alejara con mala gana y saliera rápidamente. Miré a Jasper confundido pero él parecía tan despistado como yo. Él la siguió, y luego Rose y Emmett se marcharon también.
El silencio en la habitación fue increíblemente fuerte cuando Isabella y yo nos miramos con torpeza por un minuto... y entonces los dos nos echamos a reír, derritiendo los sentimientos incómodos que se habían quedado entre nosotros. Estar cerca de ella era fácil, de una manera pacífica, y completamente natural. Me preguntaba si todos se sentían a gusto a su alrededor de inmediato, o si tal vez estaban con ella sólo por el amor hacia Ben.
"Así que, ¿qué quieres hacer ahora?". Le pregunté mientras recogíamos los restos de pizza y los poníamos en la nevera.
"No sé, ¿qué es lo que usualmente haces un miércoles por la noche?", me preguntó.
Me encogí de hombros. "Fiestas, beber hasta que desmayarme, ver Willy Wonka mientras me drogo...". Me di cuenta de la expresión preocupada en su cara, así que se echó a reír. "Isabella, estoy bromeando".
"Oh... no, ya lo sabía", dijo mientras que el color rosado volvía a sus mejillas.
"Yo no haría esa mierda... en todo caso lo haría los fines de semana".
Su cara se veía horrorizada, por lo que volvió a reírse. "Estoy bromeando", repetí.
Llegamos a un acuerdo para ver Jeopardy y hablar de nuestros puestos de trabajo y otros temas monótonos, pero no importaba lo mundano que fuera el tema, yo estaba completamente fascinado por todo lo que ella tenía que decirme. A menudo me encontraba a mí mismo hipnotizado por la forma en la que ciertas palabras salían de su boca, nunca había visto nada igual. Sus suaves labios eran de un color rosa natural, sin un toque de lápiz labial, y el ver cómo se movían para poder formar palabras causó una extraña sensación de dolor muy dentro de mi pecho. Instintivamente me incliné hacia ella para tener una mejor visión, lo que provocó que ella parara abruptamente de hablar. Mi cara estaba a pocos centímetros de la de ella, y vagamente noté su rápida respiración... pero entonces sonó el teléfono.
Negué con la cabeza ligeramente, despertándome del extraño trance, y me fui a responder.
"Hey, ¿cómo ha ido el traslado?". Gianna me preguntó.
"Oh, bien. Jazz y Em han venido a ayudar con las cajas y todo eso, así que ha sido bastante rápido".
"Entonces, ¿cuándo puedo ir a conocerla?"
"Uh...". Miré a Isabella y ella estaba, obviamente, tratando de no ser entrometida, por lo que estaba ojeando los canales en el televisor. "No sé, ella todavía sigue desembalando todo, pero quizás en un par de días, más o menos".
¿Qué coño me pasaba? Era lo suficientemente temprano como para que Gianna viniera e Isabella no hubiera desempaquetado todavía, pero por alguna razón, yo sólo no estaba de humor para estar con Gianna. Yo estaba descansando, y no quería tener que ponerme la máscara de su novio en ese momento.
"Vale entonces, te llamo mañana".
"Muy bien, hablamos mañana".
Colgué el teléfono y volví a sentarme en el sofá.
"Estoy segura de que debe odiarme por vivir aquí".
"¿Quién?". Le pregunté estúpidamente.
"Tu novia".
"Oh... bueno, ella está bien con esto. ¿Cómo sabes que era mi novia?"
"Bueno, Alice mencionó que te estabas viendo con alguien, y es comprensible que ella no desee esta situación, así que creo que sería extraño si no llamara".
"¿No crees que es un poco arrogante y posesiva?". Le pregunté, sinceramente curioso. Yo era nuevo en las relaciones reales, así que tener la perspectiva de una mujer sobre el asunto sería realmente beneficioso.
"No tengo la mejor historia cuando se trata de romances, pero parece que es un acto perfectamente justo preocuparse de que se haya metido una persona en la casa de tu novio".
"Sí, supongo que me he dado cuenta de eso. Pero no tiene nada de qué preocuparse, es decir, no es que vayamos a dormir juntos, ¿verdad?". Le pregunté como si se tratara de una cuestión seria.
Me miró por un momento, y luego sonrió antes de estallar en una carcajada. Yo supe de inmediato de lo que se estaba riendo, mi pregunta se podría haber tomado de dos formas. Una de ellas, 'dormir' como después de tener sexo, y dos 'dormir' como cuando dormimos en el complejo. Pero pensando en ello, no estaba seguro de cuál de esas dos opciones quería decir en ese momento, yo ni siquiera sabía si se trataba de una broma o no. Ella sin embargo se estaba riendo, por lo que sólo le seguí el juego, como si se tratara de una broma.
"Sí, estoy segura de que a todas las mujeres les encanta la idea de que sus hombres estén en la cama con otras mujeres", dijo mientras se reía.
"Eh, a algunas probablemente les gustaría", le dije y no pude dejar de reírme. Isabella y yo parecíamos estar a gusto riéndonos juntos.
Se hizo tarde, así que nos fuimos por caminos separados a nuestras propias habitaciones. Yo me puse en la cama, y no pude pensar en otra cosa que en el hecho de que Isabella estaba en la habitación de al lado. Yo quería ir a sentarme junto a ella, quería dormir en el lado opuesto de su cama, sólo para despertar enredado con ella de nuevo. Me apetecía mucho, pero por mí vida no me atreví a tomar el riesgo, y no tenía nada que ver con el hecho de que yo tuviera una novia.
Al día siguiente, los dos nos despertamos a la misma hora, como si estuviéramos en perfecta sincronización, lo cual era extraño, pero parecía normal al mismo tiempo. Por lo general conseguía el desayuno de la tienda de al lado del edificio, pero ella empezó a hacer tortillas y tocino, y nos reímos en el desayuno de las cosas más estúpidas.
Por primera vez desde que había empezado a trabajar, me hubiera gustado tener el día libre. Yo podría haberme sentado en la mesa de la cocina con Isabella durante todo el día y nunca me hubiera aburrido. Pero no podíamos estar separados por mucho tiempo, en mi hora de almuerzo me quedé agradablemente sorprendido de verla esperándome hasta que saliera.
"Hey", le dije, probablemente de manera más emocionada de lo que debería haber sido.
"¿Pensé que podríamos conseguir algo de comer?"
"Sí, buen momento".
"Bueno, llamé a tu secretaria para ver a qué hora bajabas".
"¿En serio?"
"No, estoy bromeando contigo", se rió. "De hecho, trabajo cerca, así que pensé en probar suerte".
"¿Dónde trabajas?"
"En la construcción de Berkshire al final de la calle".
"Genial. Bien, ¿a dónde quieres ir?"
"Sabes, realmente me apetece un perrito caliente, hay un stand en el parque de allí".
"¿Quieres un perrito caliente?". Le pregunté sorprendido.
"Sí... ¿no te gustan los perritos calientes?", preguntó confundida.
"Me encantan, pero no he encontrado a muchas mujeres que admitieran que les gustan, y en realidad nunca he visto a ninguna comiéndose uno".
"¿Qué? ¿Nunca has ido a un partido de béisbol? Deberías ver a Alice con un perrito caliente, puede comerse dos gigantes".
"¿La pequeña Alice puede comer dos?". Le pregunté con incredulidad.
"Oh, sí. Esa mujer es realmente un hombre de 100 kilos".
Asentí con la cabeza. "Ya lo veo".
Caminamos hasta el parque y le dije que pidiera primero.
"Uh, dos perritos calientes, por favor", dijo. Yo no esperaba que pidiera el mío también, pero supuse que no importaba. Saqué mi cartera, pero ella fue más rápida y extendió la mano con un billete de diez.
"Toma", le dije rápidamente. Le di el dinero a ella, no había manera de que le permitiera pagar por mi comida.
"No, compra el tuyo, yo tengo estos".
¿Eh?
"¿Ambos son para ti?". Le pregunté.
"Oh, lo siento. No me he dado cuenta de que tú pensabas que yo tenía uno para ti, asumía que te comprarías el tuyo".
"No, está bien, sólo estoy sorprendido de que te puedas comer dos".
"Bueno, yo podría comerme dos, pero este no es para mí".
"¿Para quién es?"
Ella sonrió y luego vi cómo se acercaba a un hombre sin hogar. Ella le entregó el perrito caliente y él le sonrió amablemente, acariciándole la mano como agradecimiento. Isabella asintió con la cabeza y luego se movió y volvió a mí.
Debía tener una expresión atónita en mi cara, porque ella me miró un poco con recelo. "¿Estás bien?", me preguntó.
"¿Qué te hizo pensar en hacer algo así?"
"Oh, ese es Alistair, le compro un perro caliente cada vez que vengo aquí".
Todo esto me hizo sentir como una mierda. Isabella no tenía mucho dinero y sin embargo siempre pensaba en comprar un perrito caliente a un hombre sin hogar al azar, y yo tenía un montón de dinero y nunca antes había considerado ayudar a ninguna persona con ninguna cosa. De hecho, yo había estado en ese parque una multitud de veces y ni siquiera me había fijado en el hombre, quien parecía ser un residente permanente de ese banco en particular.
Fuimos a comernos el almuerzo por el pequeño lago y vimos a los patos nadar. Me tomé un bocado de mi perrito caliente, y entonces me di cuenta de que estaba siendo vigilado.
"Odio a los malditos patos", dije con amargura mientras el maldito pájaro se acercaba más.
"Oh, no son tan malos, además, creo que es un ganso", dijo Isabella y luego hizo la cosa más estúpida, tomó un pedazo del pan y se lo lanzó a la cosa.
"¿Por qué demonios has hecho eso?". Le pregunté con amargura.
"Mira, cada vez está más cerca", dijo con una risita.
"Sí, cada vez está más cerca, y si lo alimentas ahora querrá más".
"Pero mira, está hambriento", dijo y lanzó un poco más de pan.
"Mira la cantidad de grasa que tiene, definitivamente no está hambriento".
"Oh, relájate", dijo y le tiró más pan.
De repente la cosa nos gritó, lo que nos hizo saltar y levantarnos de donde estábamos sentados en un banco.
"Mira lo que has hecho", le dije.
"Sólo está haciendo ruidos", Isabella dijo mientras trataba de mantener sus risitas.
Como para responder a su pregunta, la cosa volvió a gritar.
"Es como un ganso del infierno", le dije serio.
"Dame", dijo y cogió el resto de mi perrito caliente.
"¿Qué demonios?". Le pregunté mientras me quitaba el pan y me entregaba el perrito caliente desnudo de nuevo.
"El mío se ha terminado".
Ella tomó un trozo, echó el brazo hacia atrás y lanzó el pan en la medida que pudo, con la esperanza de llevar al ganso lejos. Pero una ráfaga de viento vino de repente y el pan volvió y me cayó en la cara.
Sin previo aviso, el maldito pájaro saltó en el pan, por lo que saltó encima de mí, haciéndome caer de espaldas. El movimiento asustó al ganso, quien salió volando, pero el daño ya estaba hecho.
"Mierda, ¿estás bien?", me preguntó preocupada mientras me sentaba otra vez en el banco.
"Creo que... tengo una conmoción cerebral", dije secamente.
"No seas mariquita", bromeó al tiempo que me ayudaba a levantarme.
"¿Mariquita? Me he golpeado la cabeza en el..."
"Césped", sonrió ella como un culo inteligente, y yo estaba convencido de que nunca había visto algo más hermoso en mi vida.
Más tarde esa semana, finalmente decidí que Gianna conociera a Isabella. Yo tenía una barbacoa el domingo y sólo para disminuir la tensión, invité también a Jasper, a Emmett y a sus novias. En realidad me sentí un poco mal cuando todos llegaron allí, porque Isabella era la única que estaba sola y yo estaba preocupado por su sensación de que sobraba. Sin embargo, con gratitud, todo el mundo pareció mezclarse con facilidad y no se puso incómoda.
"Así que, Isabella, ¿Edward me ha dicho que eres trabajadora social?", Gianna preguntó.
"Um, Bella", corrigió en voz baja. "Sí, me gusta mucho".
"Eso es genial. Siempre he querido hacer algo como eso, pero no podía aceptar el bajo salario", dijo Gianna casualmente, y luego una expresión de horror apareció en su cara. "Yo no quería dar a entender que soy demasiado buena para un trabajo como ese, sólo quería decir que nunca podría manejar el hecho de trabajar tanto como tú y de que nadie en la comunidad te dé ningún respeto...", ella hizo una pausa y cerró los ojos con fuerza, dándose cuenta de que había metido la pata otra vez. "Te lo juro, yo no soy una puta".
"Está bien", le aseguró Isabella. "No, yo no consigo mucho dinero y no es un trabajo de alto perfil, pero me las arreglo".
"Pero, ¿alguna vez serás capaz de permitirte el lujo de vivir por tu cuenta? Quiero decir, no puedes vivir con Edward para siempre".
"¿Gia?". Le dije estando un poco perturbado. Yo sabía que no era maliciosa de ninguna manera, pero era mejor no decir nada en lugar de seguir haciendo ese tipo de comentarios.
"Le estaba preguntando si tenía planes".
"Uh, yo tengo una cuenta de ahorros. La última cosa que quiero hacer es meterme en el camino de Edward".
"No te estás metiendo en mi camino, te puedes quedar el tiempo que quieras", insistí.
Estaba frustrado, así que salí a la terraza para tomar el aire y comprobar la barbacoa. Hice las hamburguesas tratando de descubrir por qué realmente me había molestado el comentario de Gianna. ¿Es que no me gustaba que Gia fuera posesiva y eso implicaba que Isabella tenía que encontrar una nueva situación de vida muy pronto, o era el hecho de que yo no quería siquiera pensar en Isabella saliendo de mi casa?
Nunca pensé que me gustaría vivir con alguien, pero sólo una semana después de tenerla allí, casi se me había olvidado lo que era estar solo. Mi apartamento se había convertido en exactamente lo que yo temía, sus cosas en todas partes, pero yo no respondí como pensaba que lo haría. No era un desastre, eran pequeñas cosas, como el abrigo en el armario y su champú en el baño principal, pero eran cosas que yo no podía imaginar no tener allí. Incluso el ver su ropa en la lavadora cuando tenía que hacer una carga era extrañamente reconfortante en cierta forma.
Yo podía sentir la cerveza dentro de mí, y no tenía más remedio que centrarme. Gianna, aunque me gustaba y me preocupaba por ella, en el fondo sabía que no estaba en peligro de enamorarme de ella, pero Isabella era una historia diferente. Si yo me permitía cruzar esa línea, si bajaba mis defensas por un momento, yo estaba seguro de que siempre estaría a su merced. Si experimentaba lo que era amar realmente a alguien, estaría viviendo constantemente en el riesgo de perder, y yo sabía que nunca podría sobrevivir a perder a alguien así de nuevo.
"Hey, ¿puedo hablar contigo un momento?". Gianna me preguntó, interrumpiendo mi descomposición interna.
"Claro", le dije, así que cerró la puerta corredera detrás de ella para que no nos pudieran escuchar en el interior.
"Lo siento si te he molestado", dijo en voz baja. "No tengo ni idea de dónde he sacado eso".
"Está bien", mentí. Independientemente de lo que estaba sintiendo en ese momento, tenía que mantener a Gianna en mi vida, aunque sólo fuera como una manera de impedirme hacer algo con Isabella, algo que cruzaría la línea que había creado.
"Entonces, ¿estabas enamorado de ella cuando nos conocimos?", me preguntó de forma inesperada.
"¿Qué?". Le pregunté, sorprendido por su comentario.
"Oh, vamos Edward, es obvio. Tú la quieres... y eso está bien. Nunca he pretendido que me amaras, y nunca pensé que lo harías. Tenía la esperanza de que con el tiempo podríamos llegar a eso, pero tu corazón ya está en ella".
Negué con la cabeza, pero yo no podía levantar mis ojos hacia ella.
"Nos hemos divertido mucho, ¿verdad?"
Asentí con la cabeza, pero no podía hablar. Yo no podía creer que estuviera realmente rompiendo conmigo, y no había manera de que admitiera lo que ella me estaba acusando, ni siquiera a mí mismo.
Ella se inclinó, me besó en la mejilla, y luego borró la marca de lápiz labial que había dejado en mi piel. "Que tengas una buena vida, Edward, y honestamente espero eso".
Y entonces ella se fue. ¿Qué diablos iba a hacer ahora?
De repente empecé a volverme paranoico. Sabía las razones que tenía para no querer ningún tipo de relación romántica con Isabella, pero yo no sabía si era lo suficientemente fuerte para cumplirlas sin la excusa de tener una novia que me detuviera.
"Oye, ¿estás quemando las hamburguesas o qué?". Emmett preguntó, asomando la cabeza.
"Si... no... lo siento, ¡mierda!". Le dije sacando la carne ennegrecida de la parrilla.
"Tostada... bueno, a mí me gusta tostada", dijo Emmett y se llevó la bandeja lejos de mí.
"¿Está todo bien con Gianna?". Alice me preguntó sugestivamente como si supiera que Gia acababa de romper conmigo.
"Sí, ella es genial. Sólo tenía que irse a otro sitio", le mentí de nuevo. Miré a los ojos a Isabella, sabiendo que ella podría saber que yo estaba mintiendo, pero no me atrevía a decirles a todos la verdad. Yo no quería estar solo otra vez, pero tampoco quería tener la oportunidad de empezar a obsesionarme con Isabella más de lo que ya estaba.
Cuando todo el mundo estaba comiéndose sus trozos de carne quemada, Isabella se sentó a mi lado en silencio. "¿Estás bien?", susurró.
"¿Por qué no iba a estarlo?". Le pregunté y luego me levanté para tirar mi comida. Necesitaba escapar, tenía que encontrar algo que me obligara a no perderme por completo en mi entusiasmo creciente. Todo el mundo finalmente se fue, y yo me fui a un bar.
No volví al apartamento hasta que fue lo suficientemente tarde como para que Isabella estuviera durmiendo, porque yo no podía estar a solas con ella en ese momento. A pesar de que no pude dormir en toda la noche, todavía me levanté muy temprano para ir a correr antes de trabajar. Siempre había disfrutado corriendo, era la manera perfecta y no sexual para liberar las tensiones acumuladas de la vida. Después de correr y sudar bien, fui de nuevo al apartamento en silencio, esperando que Isabella siguiera durmiendo, o incluso tal vez ya se hubiera ido. Realmente no tenía necesidad de ver a esa belleza descalza y en pijama en ese momento. Estaba de mierda hasta el cuello.
Por suerte, ella ya se había ido.
Después del trabajo hice planes para ir a otro bar con unos amigos, y pasé ese tiempo mirando el reloj, esperando que Isabella se fuera a la cama más temprano que tarde. Me fui a casa alrededor de la medianoche, y agradecí que todo estuviera oscuro y silencioso, pero no pude dejar de echar un vistazo a su habitación, sólo para asegurarme de que ella estaba allí y segura.
La maldita puerta chirrió como loca cuando la abrí, pero pude ver la silueta de su cuerpo en la oscuridad, y ella no se movió. Rápidamente cerré la puerta otra vez y estuve agradecido de haber bebido lo suficiente como para dormir sin la ayuda de una pastilla.
Durante toda la semana me las arreglé para no verla, llegaba tarde y me levantaba temprano, pero cada noche comprobaba que estuviera para asegurarme de que ella estaba a salvo en su cama.
Los fines de semana eran más difíciles de evitar, así que hacía una visita improvisada al casino y pasaba el tiempo bebiendo y jugando. Pero yo sabía que no podía evitarla para siempre, y cuanto más tiempo me mantuviera así, más me convertiría en un alcohólico.
Llegué a casa tarde esa noche del domingo, y como las otras noches, me detuve en su habitación para asegurarme de que estuviera a salvo. Pero esa noche fue diferente. Después de estar completamente alejado de ella los dos días anteriores, no podía simplemente mirar para asegurarme de que estaba a salvo, necesitaba una mirada más cercana.
Me aferré a la manivela, pidiéndome a mí mismo que me quedara donde estaba y no fuera hacia adelante, pero mis piernas se negaron a cooperar, y muy a mi pesar, me adelanté en contra de mi voluntad. A medida que me acerqué a ella, no sólo me sentía como un inquietante espía, sino también fui abordado por su aroma increíble y sus sutiles sonidos de respiración.
"Edward, no", dijo de repente. Me quedé inmóvil en mi lugar pensando que la había despertado, pero entonces un bajo ruido salió de su nariz. ¿Estaba realmente roncando? En cualquier otra chica, el ronquido hubiera sido algo malo para una mujer, pero no pude evitar sonreír ante ella como si el ruido fuera la cosa más linda que había escuchado nunca. La idea en realidad me hizo querer golpearme a mí mismo, yo estaba seriamente jodido.
"Edward, por favor, quédate", dijo, y yo estaba seguro de que estaba soñando... y ella estaba soñando conmigo. Traté de no sentirme tan entusiasmado por eso, pero era difícil, y entonces sentí de nuevo esas mariposas conocidas en el pecho.
Cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, pude ver las líneas de su rostro y me disgusté aún más al apoyarme en ella para poder estudiar sus características mientras dormía. Ella exhalaba y respiraba, mandando su aliento a mis pulmones. Ella seguía roncando, y me encontré inclinando mi cabeza junto a la suya, sólo para conseguir estar mucho más cerca. Cerré los ojos por un segundo, y cuando los abrí de nuevo, era por la mañana. En. Qué. Mierda. Había. Estado. Pensando.
Ella todavía estaba durmiendo, y recé para que no se hubiera despertado por la noche y me hubiera encontrado allí. Me apresuré a salir de la habitación con cuidado de no golpear las puertas, para hacer la menor cantidad de ruido posible. Yo ni siquiera me molesté en ducharme antes de coger mis cosas y marcharme para el día. Mientras me dirigía al trabajo, me di cuenta de que resistirme a Isabella no tenía sentido, nunca podría vivir tan cerca de ella y mantener la distancia.
Estaba absolutamente cagado. Yo no era el tipo de chico que se enamoraba con tanta rapidez, o incluso se enamoraba. Ni siquiera creía en el amor eterno, y eso era exactamente lo que yo más temía. Todo terminaba, y aunque no teníamos una relación real, yo ya estaba anticipando el final para nosotros y me daba cuenta de que nunca sobreviviría a eso. Yo no podía perder de nuevo a la persona que más me preocupaba...
...
"¿Ben?"
"¿Qué?"
"¿Siempre vamos a ser amigos?"
"Edward, son las tres de la mañana, duérmete".
"Sólo tienes que responder a mi pregunta".
"Vale, está bien. Sí, siempre vamos a ser amigos".
"¿Me lo prometes?"
"Te lo prometo".
...
Pero todo termina.
... ...
Muchas gracias por comentarme:
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