Capítulo 7:

La chica un poco dudosa se quedó parada mirando la cama, que aún podía distinguir en la oscuridad, antes de ir con resignación hasta el lado donde no estaba Malfoy.

Al recostarse, contrario a lo que esperaríamos se puso de frente a Malfoy.

- Malfoy. – Llamó. Sabía que ni siquiera había cerrado los ojos esperando que ella se acostara. - ¿Por qué haces esto?

- Ya te lo dije antes, Granger. – Todo su cuerpo quería girarse para encontrar a Hermione de frente pero no podía salir de su papel de enojo.

- Hm… tal vez no lo recuerdo.

- Aquel día en el callejón, Granger. Y yo que creí que tenías la memoria más privilegiada del mundo mágico.

- ¿Esos creías? – Lo picó un poco dándose tiempo a recordar aquel día.

Draco seguía serio por lo que ignoró su broma, sintió a Hermione removerse sabiendo que había recordado lo que le dijo.

- Era mentira. – Susurró Hermione, como hablando consigo misma.

El rubio al fin decidió a girarse y de paso acercar a Hermione ¿no le había creído?

- Sabelotodo, - Comenzó - ¿Qué te hace pensar que iba a estar bromeando con una cosa así?

- Malfoy, me molestaste muchos años en el colegio ¿y esperas que me crea que estás enamorado de mí? – Dijo intentando apartarlo.

- Si no me crees con palabras, deberías hacerlo con acciones.

En un movimiento rápido atrapó sus manos y se puso encima de ella. La chica seguía forcejeando un poco cuando Malfoy se acercó a su oído. ¿Es que se había dado cuenta que eso la debilitaba? Detuvo un poco sus movimientos ante la relajación quee le causaba tener al rubio cerca de sus sentidos. De pronto recordó aquel día en el ascensor y el otro día en el callejón, nunca creyó que fuera a ser precisamente Draco Malfoy con quien acabaría en esa clase de situaciones.

- Dime qué quieres que haga para demostrar que no miento. – Susurró. Hermione respiraba un poco agitada pero trataba de controlarlo.

No contestó y ante esto Draco se acercó más a su cuello mordiéndolo, con lo cual le arrancó un vergonzoso gemido que le indicó que no estaba haciendo nada que ella no quisiera. Los movimientos de Hermione habían cesado dando cabida a una nueva clase de respuesta y con esto el rubio aflojó el agarre. Succionó un poco la piel de Hermione y sintió que la chica se retorcía por todo lo que sentía.

- Hah, - Suspiró – Draco… – Su voz sonaba entrecortada. Y el rubio se alegró de volver a oír su nombre salir de sus labios.

Liberando la piel del cuello de la chica Draco posó sus manos sobre los muslos de ella y poco a poco fue subiendo junto con la camisa de Hermione.

La castaña con las manos en el cuello del chico se apretó un poco a él cuando lo sintió subiendo su camisa y al recordar el pequeño detalle de que no traía sostén. Se sintió nerviosa pero de repente la boca de Draco invadió la suya haciendo que lo olvidara todo de nuevo.

Cuando llegó a la parte de las braguitas de Hermione, tiró de ellas un poco, bajándolas, no por completo, solo para ver la reacción de Hermione. No lo detuvo, pero sintió cómo todo el cuerpo de la chica bajo él se erizaba. Con esta acción la ojimiel sintió un poco de seguridad y retirando las manos del cuello del rubio las puso en el borde de su camisa y en movimiento mucho más rápido que el de Draco se deshizo de ella.

Todos sus sentidos estaban nublados por la excitación del momento, Draco regando besos por donde le era posible y sus manos acariciando todo lo que le placía. Hermione le devolvió las caricias recorriendo su torso ahora desnudo.

Aun estando en tal situación, donde el momento estaba en un punto sin retorno, Draco sentía que Hermione no era como todas las otras chicas con las que se había acostado. Ella se arrepentiría si él iba más rápido de lo que ella quería, Draco no quería que la chica perdiera la cierta confianza que ya tenía en él, y de todas maneras, ahora lo único que quería era robarle todos los pensamientos. No tenía que llegar tan lejos para conseguirlo, no tendría que ignorar los principios de la chica y ser egoísta solo por satisfacerse.

Hermione todavía no estaba segura de cómo había dejado que llegaran tan lejos, su cuerpo le pedía apurar a Draco y que la hiciera suya ahí o el piso, o en el baño, o donde sea, solo sabía que su cuerpo le pedía eso. Por otro lado su mente la frenaba a cada rato, luchó en contra de su mente y a favor de su cuerpo cuando le quitó la camisa a Draco, pero aun sentía miedo… miedo que al día siguiente cargara con la culpa. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando Draco, con una manera suave y sensual le habló al oído:

- Hermione, no voy a hacer nada que no quieras, relájate.

No estaba tensa, o eso creyó ella hasta que sintió su cuerpo destensarse. En un ataque de valentía, ella habló.

- No quiero que te detengas, Draco.

Sus palabras lo tomaron por sorpresa. Así que volvió a besarla para ganar tiempo en pensar qué seguiría, ¿qué hacer a continuación? Parecía cuando aún estaba en Hogwarts y había perdido la virginidad, aunque recuerda que eso fue más de instinto, pero la chica no había sido Hermione, las cosas no las podía hacer igual.

Escurrió una de sus manos dentro de la ropa interior de Hermione, como Draco seguía besándola no reaccionó enseguida, solo sintió de repente una figura alargada adentrándose en su feminidad y gimió sin cortar el beso, Draco la besó con más ferocidad entonces mientras introducía y sacaba el debo índice de entre los pliegues de Hermione.

La chica se sentía que iba a estallar por todas las sensaciones que le hacía tener Malfoy.

Se sintió desfallecer cuando introdujo un segundo dedo dentro de ella. La sentía muy apretada y en serio deseó que en vez de sus dedos fuera su pene quién estuviera haciendo todo el trabajo. La chica había empezado a seguir el ritmo de los dedos de Draco, balanceándose para conseguir más si podía.

Con la mano libre Draco comenzó a estrujar sus senos aún con la camisa puesta y ella volvió a gemir dentro del beso. Probablemente a estas alturas la espalda de Draco estuviera llena de arañazos pero esa era la única forma que había hallado la chica para desahogar la excitación que sentía.

El ojigris estaba más que satisfecho con el trabajo que había hecho por lo que sacando las manos de la vagina de la castaña se recostó de lado tirando de Hermione aún sin cortar el beso.

Cuando al fin le dio un respiro, se miraron a los ojos: Hermione estaba agitada y tenía los ojos brillosos, incluso parecía que sonreía; Draco estaba sudado y no aflojaba el abrazo con el mantenía a Hermione cerca de él. Volvió a besarla aunque ahora era un beso suave, un beso para que se relajará.

- ¿Ahora ya me crees? – Esa voz ronca Hermione nunca quería dejar de oírla en momentos como este.

Continuó mirándolo, pero ahora pasó sus manos al rostro del chico para luego enredar los dedos en su cabello y comenzó a jugar con sus hebras platinadas. Se sentía en confianza, muy cómoda como le habría gustado estar con Ron. Una sombra de pena atravesó sus ojos y miró a Draco con toda la sinceridad que pudo.

- Te creo, Draco. Pero… - Él la acercó nuevamente a sus labios depositando un casto beso.

- Eso es suficiente por ahora, Hermione.

La acercó más a él impidiéndole huida alguna y no volvieron a hablar el resto de la noche. Durmieron abrazados, Hermione creyó que en algún punto Draco se iba a hartar de la misma posición, pero así amanecieron.

Continuará...