Hola, aquí les traigo un pequeño trozo del episodio siguiente, puede contar como relleno, sólo lo hice para que sepan que aún no he muerto y planeo seguir esta historia hasta el final, además que estoy trabajando en una animación de esta historia, pueden ver el preview en mi canal de youtube, busquenme como yordisz 2d, y lo encontrarán. En fin, necesito que comprendan que mi tiempo es muy limitado con los estudios y ese proyecto de animación en el que estoy trabajando. Pero les prometo que les tendré el episodio listo para la semana que viene, antes de semana santa. Por lo demás, nos vemos pronto, besos y abrazos de mi parte, adiós.


Tiempo atrás.

Un paseo por el parque sonaba bien, y Celestia estaba muy aburrida en su hogar, era un sábado por la tarde, después de estudiar para el último examen que tendría que pasar para obtener finalmente su maestría en educación se encontraba algo aburrida, su hija permanecía dormía en la cama a su lado, su mirada de ojos violetas se desvió del televisor plano frente a ella al pequeño bulto de cabellos azules con tonos morados y rosas, su pequeño bulto, quien se encontraba roncando casi en silencio, la fémina de cabellos aurora observaba el movimiento rítmico y armonioso del pecho de su hija descender y ascender con sutileza en cada respiro que tomaba en su siesta, ver esto trajo una enorme sonrisa a su rostro, tomó los libros gigantescos que reposaban en sus piernas y estómago y los colocó en el buró que se encontraba al lado de su cama, para después acomodarse entre las frazadas de esta, acurrucándose a un lado de su pequeña princesita, quien sonrió ligeramente en su sueño al sentir el calor y el contacto de su madre. La joven mujer la abrazó con delicadeza y amor profundo, colocando su rostro sobre la cabeza de la pequeña, respirando su cabello, el olor a lavanda inundaba sus fosas nasales.

-Hummm… -Soltó un pequeño suspiro de complacencia, mientras cerraba los ojos y se acostumbraba al pequeño calor que le brindaba su pequeña. -Jamás me aburriría teniéndote a mi lado, mi amor. -Murmuró, mientras sentía que la pequeña se movía en su sueño, comenzó a plantar besos en su frente y cabello, haciendo que esta se tranquilizara un poco. -Pero aún así… siento que deberíamos hacer algo juntas. -Murmuró, mirando al techo de su habitación, la luz que era opacada por las telas de la cortina de su ventana anunciaban que ya estaba cayendo la tarde. -Me pregunto qué está haciendo mi hermana, quizás a ella le agrade la idea. -Meditó en sus adentros.

Pero sabía que su hermana no era de las personas que le agradaba salir en vano de casa, a menos que fuese necesario, ya siendo como comprar la despensa entre otras cosas. A veces le preocupaba un poco la actitud anti social de su pequeña hermanita, pero cuando trataba de abordar al tema terminaban discutiendo, siendo la menor la que regañaba a la mayor, y le indicaba que su vida no era asunto de ella, que estaba bien así, cuando considerara necesario buscaría una pareja y otra cosas mas que la fémina de cabellos aurora no se molestaba en escuchar.

-Al menos se que no está en peligro guardada en casa. -Murmuró Celestia con una pequeña sonrisa. -Quizás lo dice porque sus estudios se han vuelto más pesados, esas tesis de administración pueden ser un dolor de cabeza para cualquiera. -Argumentó.

Cerró sus ojos, dejando escapar nuevamente un suspiro, mientras se acurrucaba por última vez junto a su hija, quedando mas juntas que nunca. Su mente se adentró en sus recuerdos, sus felicidades y preocupaciones, como si estuviese en una clase de meditación donde visualizaba toda la información contenida en su cerebro. Sus labios que dibujaban una sonrisa se fueron curveando hacia abajo lentamente, a la vez que se fruncía ligeramente su entrecejo, recordando tiempos pasados, donde él aún seguía con ellas, un ligero escalofrío recorrió su espalda, y por primera vez en bastante tiempo, extraño con demasía los brazos cálidos y fuertes que solían rodearla todas las noches, a ella y a su pequeña, el hombre del cual se había enamorado desde que eran pequeños.

-Goku… han pasado ya cuatro años-Murmuró la fémina bajo su aliento, mientras una pequeña lágrima se deslizaba por su mejilla derecha, rápidamente la secó cuidando que no cayera en la frente de su princesita, para evitar despertarla. -Twilight es lo único que me dejaste para recordarte, como quisiera poder sentirte a nuestro lado nuevamente, pero sé que tu sacrificio fue el acto más puro y noble, pero sobre todo, necesario para poder salvar a la humanidad completa. -Meditó en sus adentros, mientras nuevas lágrimas resbalaban por su mejilla. -Es injusto, por qué tenías que ser tú, los soldados y militares de cada país tenían que hacer ese trabajo, no tú… -Continuó, mientras un sollozo ahogado abandonó su boca, y un pequeño nudo se formaba en su garganta.

La fémina de cabellos aurora junto a su pequeño bultito de cabellos azules oscuro con colores rosados y morados encontraron calor una en la otra, quedando Celestia dormida acompañando a su pequeña en sus sueños.

Luna se encontraba en la sala jugando videojuegos con la nueva consola que había adquirido un mes atrás, cuando recién había salido a la venta en los mercados, ya no tenía deberes de la escuela ni de la casa por realizar, por lo que la tarde del sábado y el día domingo completo estaban libres para su disfrutar, qué mejor que hacerlo con un tazón de nachos con queso y un jugo de uva, para jugar hasta desvelarse con el shooter que adquirió con la consola, sin mencionar las partidas que pensaba jugar para alcanzar un buen rango y desbloquear armas nuevas y poderosas.

-¡Toma esto plebeyo has caído ante la poderosa princesa del noche!. -Gritó con fuerza la fémina de cabellos azules oscuros, sí, princesa de la noche era su id online.

Al haber jugado tanto decidió darse un descanso para continuar mas tarde, puso pausa y apagó el televisor, quizás su pequeña sobrina ya estaba despierta, no le daba vergüenza demostrarlo y decirlo, pero era obvio que la amaba casi el doble de lo que amaba a su hermana mayor, a veces comportándose mucho más sobreprotectora y cuidadosa que la misma madre con la pequeña de cabellos azules con mechones morados y rosados. Ascendió las escaleras de su recién de la casa hasta llegar al segundo piso y se encaminó al cuarto de su hermana, abrió con delicadeza la puerta, observando algo que casi la hace estallar en carcajadas.

La pequeña Twilight se encontraba despierta sobre la cama de piernas cruzadas, con el kit de maquillaje de su madre en manos, pintando con labiales y brochas la cara de su dormida madre, quien parecía tener el sueño muy pesado, la pequeña tenía la lengua de fuera y el ceño fruncido en señal de concentración. Luna, con toda la fuerza de voluntad que residía en su ser, se tragó las carcajadas que amenazaba con vociferar, para aclararse la garganta, haciendo que la pequeña diera un sobresalto casi el doble de su altura, cayendo acostada en la esquina opuesta de la cama donde se encontraba su madre, aún sin una pizca de consciencia. La niña observó entonces a su tía Luna, con ojos enormes y con un gesto de haber sido atrapada en el acto, dibujó una pequeña sonrisa nerviosa, mientras el corazón le iba a mil por hora, sabía que se había metido en graves problemas esta vez, su tia era muy dura cuando se trataba de regaños, a sus 4 años la pequeña lo entendía perfectamente.

-Hola Twilight ¿Cómo estas hermosa?. -Preguntó dulcemente la joven fémina de cabellos azules oscuros, tomando por sorpresa a su sobrina. ¿No estaba molesta?

-Bi-bi-bien, tia Luna. -Murmuró la princesita en respuesta, agachando la mirada de forma apenada, lo cual le provocó un vuelco en el corazón a Luna, quien sonrió de sobremanera, se acercó a ella y la tomó en brazos.

-Vaya, pesas demasiado, ya casi no te puedo. -Mencionó de forma juguetona la fémina de cabellos azules oscuro, acariciando su nariz con la de la pequeña, provocando una risita tierna de esta.

-Los pancakes de mi mamá son deliciosos, no puedo evitar comer muchos. -Expresó la pequeña de cabellos azul oscuro con rosados, con una sonrisa alegre, mientras miraba directamente a su tia.

-Mira. -Luna la colocó de nuevo en la cama, para tomar un labial acercándose a su hermana. -Te faltó un poco en la parte izquierda de su boca. -Observó, mientras pintarrajeaba el rostro de su hermana, haciéndola ver peor de lo que la pequeña ya había hecho, asemejándose al maquillaje de un payaso vomitado. -Ahora si, es perfecto. -Comentó, con una pequeña risa detrás de sus labios. La pequeña Twilight soltó otra risita, mientras asentía con timidez. -Ven, dejemos que tu madre descanse un poco mas, ha estado estudiando demasiado últimamente. -Explicó.

Ambas salieron de la habitación, Twilight siguiendo a pasos cortos pero apresurados a su tia, descendiendo las escaleras tranquilamente.

-¿Tienes hambre Twilight?. -Preguntó Luna, observando como la atención de la pequeña ascendía de golpe y una sonrisa enorme se dibujaba en su rostro. -Supongo que es un sí. -Comentó con una sonrisa divertida.

Celestia despertó de su siesta al no sentir el contacto y el calor de su hija a su lado, abrió lentamente los ojos, para ver por la ventana que pronto anochecería, nuevamente devolvió su vista la cama, para encontrar el lugar donde Twilight dormía completamente vacío, sus instintos maternales golpearon al instante. Su corazón se agitó rápidamente, dio un salto de la cama y observó todos sus alrededores, al no encontrar rastro alguno de su pequeña salió rápidamente del cuarto, con gotas de sudor en su mejilla, de pronto escuchó la risa de su hermana menor en la estancia, y también la de su hija, estaba tan asustada que por un momento olvidó que su hermana también se encontraba en la casa. Al verlas a ambas en la cocina, siendo la fémina de cabellos azul oscuro quien le servía un plato con frutas frescas y un vaso de leche a su hija se tranquilizó rápidamente, después de unos segundos decidió entrar con una sonrisa.

-Vaya, has dormido poco esta vez, hermana. -Comentó casualmente Luna, mientras levantaba la mirada del libro que ella y su sobrina estaban leyendo, para dedicarle una sonrisa alegre. -¿Tuviste problemas para dormir?. –

-No, simplemente… soñé con tonterías, la verdad es que no tenía mucho sueño. -Respondió la fémina de cabellos aurora, tomando asiento frente a las otras dos féminas. Twilight alzó la mirada y al ver el rostro de su madre no pudo mas que estallar en pequeñas carcajadas, Luna se abstuvo con determinación de terminar en el mismo estado que su sobrina. -¿Qué?¿Qué es tan gracioso?. -Preguntó Celestia. -¿Acaso tengo algo en la cara?. -Al decir eso Twilight comenzó a reir aún mas.

Se estaba haciendo más noche, después de limpiar su cara y convencer a su hermana de salir a pasear un poco, las tres féminas abordaron su coche y decidieron ir de compras, para después de terminar pasear un rato al parque. Al llegar a este podía observarse casi solo, puesto que ya había entrado la noche, y la mayoría de las familias comenzaban a retirarse a casa.

-Vamos, compré una bolsa de frituras, vayamos a sentarnos en una banca. -Propuso Luna, a lo que Celestia asintió, quien cargaba en sus hombros a la pequeña Twilight, comiendo un cono de nieve.

-Mami ¿Puedo jugar en los columpios?. -Preguntó la niña.

-Claro, solo no te alejes mucho, tu tía y yo estaremos en frente por si necesitas algo, amor. -Dicho esto, la pequeña salió disparada a los juegos, dando saltos de felicidad.

-Sabes Celestia, ahora que ella ha crecido más, sus habilidades… especiales se han descontrolado más. -Comentó Luna, una vez sentada en la banca junto a su hermana, observando como Twilight se mecía sin ningún problema en el columpio, a diferencia de otros niños que necesitaban ayuda de sus padres para hacerlo.

-Lo sé Luna, me preocupa un poco. -Comentó Celestia, colocando un gesto levemente mortificado, alzó la mirada al cielo, no pudiendo contener una sonrisa.

-¿Hmm?. -Luna la observó curiosamente al ver el repentino cambio de gesto de su hermana mayor.

-Es gracioso, Goku, incluso después de muerto me sigue trayendo problemas. -Comentó ligeramente, observando como su pequeña reía deslizando de un resbaladero, emulando perfectamente el gesto alegre de su padre. -Twilight ha heredado sus habilidades. -Nuevamente, el rostro de la fémina de cabellos aurora se transformó en uno de profunda mortificación. -Ella es muy pequeña pero ¿qué tal si quiere seguir los pasos de su padre? Definitivamente no lo permitiría, ella también terminaría muerta. –

-Pero si eso es lo que desea con toda su alma ¿no la dejarías?. -Preguntó Luna, meditando un poco el tema tan delicado. -Probablemente se molestaría contigo.

-Luna… sabes mejor que nadie que yo daría lo que fuera porque mi hija fuese feliz. -Aseguró Celestia. -Pero eso, que se vuelva una guerrera, no lo sé, si ella lo desea no se lo impediría, pero el riesgo de morir combatiendo justo como lo hizo su padre me estremece todo el cuerpo. -Aseguró, dejando caer la mirada al suelo.

-Es una situación muy difícil. -Aseguró Luna, asintiendo lentamente. -Por eso nos aseguraremos de que sus gustos no se estaquen en los de su padre. -Las palabras de la menor atrajeron rápidamente la atención de la mayor.

-¿A qué te refieres con eso?. -Preguntó con interés la mayor, observando a su hermana intensamente.

-No la obligaremos a nada, pero ya sabes, los niños siempre buscan un modelo a seguir y ella. -Observó a Twilight, quien se encontraba corriendo tras un gato callejero soltando pequeñas risitas, sorpresivamente manteniendo la velocidad del felino, atrayendo miradas impresionadas de los adultos que se encontraban cerca. – Siempre te ha visto como su héroe, todos los niños tienen uno, y mi pequeña sobrina te ve como a su ídolo, tienes que aprovechar esa oportunidad, para encaminarla en las maneras del estudio. -Explicó Luna, con una sonrisa segura y suave.

Celestia bajó la mirada en señal de pensamiento, meditando las palabras simples, pero llenas de verdad de su hermana.

-No te preocupes, yo te ayudaré a motivarla a que se vuelva una escolar ejemplar. -Prosiguió Luna, comiendo de la bolsa de frituras que había comprado. -Solo debemos esperar a que eso funcione, de lo contrario estamos perdidas. Solo recuerda que Twilight es tu hija, y por lo tanto, no sólo heredó cosas de su padre, si no tuyas también, solo debemos explorar esas partes de ella.-Finalizó, para seguir comiendo sus frituras.

-Tienes razón hermana. No puedo creer que no se me haya ocurrido algo así. -Comentó sorprendida Celestia, mientras dibujaba una sonrisa, ya formulando un plan en su mente. -Todo sea por la seguridad de mi hija.

Pasó un momento más en silencio, hasta que la fémina de mayor edad observó a la menor, con una sonrisa pícara.

-Sabes, tú serías una gran madre ¿En verdad no quieres intentarlo?. -Batalló para contener la risa al ver como su hermana menor se atragantaba con las patatas fritas que aun se encontraba masticando. – Te aseguro que es la experiencia más agradable que podrás sentir en tu vida, ni se diga el proceso necesario para serlo, te comento, hacer el amor con el hombre que amas es los mas rico y placentero de la existencia.

-¡CELESTIA POR FAVOR!. -Gritó con la cara totalmente roja Luna. La hermana mayor no pudo evitar estallar en carcajadas.

Ya eran pasadas las 8 de la noche, y el parque había quedado vacío salvo las 3 féminas, Luna sugirió que era mejor volver a casa, las calles se volvían algo inseguras durante la noche, ya era normal saber o ver en las noticias los tiroteos entre policías y miembros de bandas delincuentes, o simplemente policías que mataban por cualquier razón sin sentido. Twilight fue tomada en brazos por la fémina de cabellos oscuros, mientras que Celestia caminaba a su lado con una sonrisa alegre, el carro había quedado estacionado al otro lado del parque, por lo que tendrían que caminar un poco para llegar.

-La noche es hermosa, simplemente me cautiva. -Comentó Luna, observando la lluvia de estrellas en el cielo, y la luna en sí en todo su esplendor.

-Tu cabellera es muy similar a la noche, hermanita. -Observó Celestia. -Quizás por eso padre y madre te pusieron Luna de nombre, quien lo diría que te gustaría más la noche que el día. -Comentó con una sonrisa.

Siguieron caminando, pero de pronto la atmosfera se volvió más pesada, lo notaron rápidamente, el silencio se hizo más profundo, y no podían evitar sentir que algo las estaba mirando fijamente, un pequeño escalofrío recorrió la espalda de Celestia.

-Apresuremos al carro, no me gusta algo en este lugar. -Observó Luna en tono bajo, ya que la pequeña Twilight estaba por quedarse dormida, ignorante al peligro que estaban por enfrentarse.

-Hola, señoritas. -Escucharon una voz masculina en forma de tono provenir detrás de ellas, e inmediatamente se les pusieron los bellos de punta, Celestia se giró rápidamente para encontrarse con 4 hombres misteriosos, de apariencia robusta. -Me pregunto qué hace un par de muchachitas tan hermosas solas en este lugar. -Comentó nuevamente el hombre que iba al frente, observando con un gesto arrogante a Luna.

-Ignoralos Lulu, sigamos caminando. -Comentó Celestia con un tono nervioso en su voz, ambas féminas apresuraron el paso, pero rápidamente fueron interceptadas por un quinto hombre de frente, quien portaba una navaja larga y con un filo letal en su mano derecha, haciéndoles frenar en alto.-

-Vamos, es de mala educación dejar hablando a alguien. -Presionó nuevamente el primer hombre. -Solo por eso, tendremos que enseñarles modales, ustedes deciden, por las buenas o las malas. -Soltó una sonrisa cínica.

-¡Qué quieren malnacidos!. -Exclamó Luna con la paciencia totalmente agotada, despertando a Twilight accidentalmente en el proceso.

-Oh, cuanta agresividad, hay que cambiar eso. -Luna sintió como el 5to hombre le asestaba una cachetada en el rostro, lo cual la hizo caer sentada, por reflejo aferró más a Twilight a su cuerpo, esta se asustó al ver como golpeaban a su tía.

-Mami, tía, qué pasa. -Preguntó Twilight con un tono ligeramente quebrado, mientras su ritmo cardiaco iba rápidamente en aumento. -Tengo miedo. -Murmuró.

-¡Luna! Son unos malditos. -Exclamó furiosa y aterrada Celestia, tratando de devolver la agresión al que había atacado a su hermana solo para ser interceptada con un puñetazo al rostro por otro sujeto, cayendo al lado de su hermana, rápidamente con el sangrado de su nariz manchando parte de su cara.

-¡Mami!. -Exclamó Twilight totalmente aterrada, con lágrimas cayendo de sus ojos por montones. Luna aferró más a Twilight a su cuerpo, manteniendo un gesto desafiante, pero los nervios la estaban invadiendo por dentro.

-Bueno, parece que ya entendieron que deben guardar silencio. -Comentó casualmente el primer hombre, sin perder su sonrisa. Celestia se reincorporó junto a su hermana, limpiándose la sangre del rostro con una mano. -Es hora de que nos entreguen todo lo que tengan de valor.

-¡Tómenlo! Pero no nos hagan daño. -Exigió Celestia, con lágrimas en sus ojos.

-Oh, pero eso no sería divertido, verán, hace mucho tiempo que no veníamos unas mujeres tan hermosas como ustedes. -Explicó, mientras sacaba una pistola de su pantalón, cargándola rápidamente. -No queremos desaprovecharlas, queremos divertirnos con ustedes. -Apuntó a la frente de Celestia, mientras comenzaba a desabrocharse el pantalón. -Si haces algo que no indique, mi cara será lo último que verás en tu existencia, perra. -Aseguró.

-¡No te atrevas a tocarla!. – Advirtió Luna, mientras colocaba a Twilight en el suelo y le lanzada un puñetazo certero en el rostro al asaltante, haciendo que este retrocediera un paso por el impacto.

-¡Desgraciada!. -Gritó furioso, mientras los demás hombres sujetaban a Luna y la golpeaban repetidas veces en el rostro y el cuerpo.

-¡No!. -Gritó Celestia, mientras lágrimas se desbordaban de sus ojos, se levantó tratando de salvar a su hermana, pero una poderosa patada en el rostro del primer agresor la devolvió al suelo, reventándole un labio en el proceso.

Twilight mirada con terror todo lo que estaba sucediendo, manteniendo un llanto silencioso, pero su temor, sus nervios, angustia y tristeza se estaban transformando en algo mas, la presión de su sangre se disparó a grados mortales para los humanos, un cosquilleo recorría todo su cuerpo, de pronto una ira latente iba en crecimiento en su interior, sus ojos, aún perlados en lágrimas se afilaron rápidamente, al igual que su ceño se fruncía, pequeños hipos brotaban de su pecho, inconscientemente sus manos se habían apuñado.

-Muy bien, pequeña desgraciada. -Uno de los hombres dejó caer a la golpeada Luna al suelo, quien a pesar de todo el daño que había recibido, seguía con una mirada desafiante en su rostro, rastros de sangre caminaban por la comisura de sus labios y sus fosas nasales. -Ahora es hora de divertirnos, si muerdes te asesinaremos.

-Dejen… en paz… a mi mamá y mi tia. -Los cinco hombres observaron a la dueña de esa voz, Luna y Celestia también lo hicieron.

De pronto, el suelo comenzó a temblar debajo de ellos, el cabello de la pequeña Twilight comenzó a erizarse rápidamente, hasta quedar apuntando en forma recta al cielo, mientras que un aura de color blanco aparecía alrededor de su cuerpo.

-Twilight… -Murmuró Celestia, mientras ella y Luna observaban detenidamente a la pequeña princesita, pudieron verlo y sentirlo, la mirada de guerrero, idéntica a la de su padre.

-Pequeña mocosa, no caeremos en tus trucos baratos. -Masculló con insolencia uno de los sujetos, apuntando nuevamente a Luna directo a la cabeza. -Dile a dios a tu estúpida tía.- Luna cerró los ojos, esperando el impacto, mientras que Celestia miraba horrorizada.

¡Puum!. Los cinco atacantes quedaron impactados, casi horrorizados, al ver como la bala quedaba suspendida en el aire, a escasos centímetros de la frente de la fémina de cabellos azul oscuro.

-¡Dejen en paz a mi mami y a mi tia!. -Gritó con ferocidad Twilight, mientras el aura que rodeaba su cuerpo se expandía enormemente.

-¡Ah demonios!¡qué clase de monstruo eres tú!. -Gritó uno de los asaltantes, al sentir como una fuerza invisible lo empujaba ferozmente a retroceder.

Twilight los observó con intento asesino, la sangre de saiyajin había activado por completo sus deseos de exterminio, alzó sus manos en la dirección de aquellos sujetos, y rápidamente, una onda expansiva salió expulsada de ellas, tan potente que desintegraba por completo todo lo que iba a su paso.

-¡AAAAAAAH!. -Gritaron los sujetos, mientras eran envueltos en el poderoso empuje de aire, mientras que su ropa era totalmente desintegrada, el empuje de aire siguió su camino hasta estrellarse con un par de vehículos que se encontraban mas lejos en la calle, haciéndolos explotar volando en pedazos por los aires.

Los cinco sujetos, con los tímpanos totalmente reventados y los ojos en blanco, mientras sangre salía por su boca y narices, producto de varios sangrados internos, cayeron inconscientes al suelo en su total desnudez. Twilight, quien aún se encontraba con las manos apuntando en aquella dirección, temblando de sobremanera, perdió la última pizca de consciencia que quedaba en ella, sintiendo como su ira, y todo lo demás se desvanecía en la nada, rápidamente cayó al suelo dormida.

Luna y Celestia habían quedado con los ojos totalmente abiertos, observando todo lo que había sucedido sin siquiera poder creerlo. Rápidamente se pusieron de pie totalmente adoloridas, tomando a la pequeña en manos, inspeccionando que se encontrara fuera de peligro, para después marcharse rápidamente del lugar, su shock era tan fuerte que no pudieron hablar en todo el camino, mientras que atrás quedaban los sujetos probablemente heridos de muerte, y los carros envueltos en llamas que habían explotado por el ataque de la pequeña princesita.

Presente.

Celestia meditaba aquellos recuerdos en silencio, recostada sobre su lado de la cama, escuchando los ronquidos de su marido al lado de ella, desvió levemente su mirada, para verlo dormir de forma serena y pacífica, no pudo evitar sonreír, hasta soltar una pequeña risa silenciosa.

-Sí, siempre trajiste problemas, pero también. -Se acercó al guerrero, plantando un beso sobre sus labios. -Fuiste tú quien nos salvó de tantos peligros, directa o indirectamente, de alguna forma, supongo que era el destino que esto sucediera, gracias por haberle regalado tu don más valioso a Twilight, sé que ella estará segura con sus habilidades. -Comentó.