GET BACK LOVE IN OUR HANDS
Hola a todas! Feliz día de San Valentín! Si hay algo que aprendí es que para el amor se necesitan dos, pero para estar enamorada basta con una sola. Pero es mejor ser correspondida, así que felicitaciones a esas suertudas n n!
En una capítulo conmemorativo (:P No estaba planeado XD), veamos a Kazuki peleando por su amor.
- ¡Se me hace muy tarde! –Ginji bajó estruendosamente las escaleras.
- Ginji…
- Otra vez me perderé el desayuno…: (
- Ginji…
- ¿Dónde están mis llaves?
- Ginji…
- Ahora no, llevo prisa.
- ¡Ginji!
- Ya me vooooy.
- ¡Es temprano!
Ginji se paró en seco.
- ¿Es temprano?
- Sí. –suspiró Teshimine.- Es temprano, tu desayuno está servido, esas no son tus llaves y tienes los zapatos al revés.
- Con razón me dolía. –dijo Ginji mirándose los pies.
Capítulo 7: Kazuki pelea por amor.
Ginji se alistó como corresponde y se sentó a la mesa a tomar tranquilo su desayuno.
- ¿Así que adelantaste mi reloj otra vez? –comentó Ginji.
- Sï, estabas llegando tarde todos estos días, así que la única manera que se me ocurrió fue adelantar de nuevo tu despertador. –respondió Teshimine alimentando a su canario Gold.
- Sí, tienes razón.
Ginji sacó unos volantes de su mochila y los esparció sobre la mesa, para leer mientras tomaba su desayuno.
- ¿Qué es eso?
- ¿Ah? Son volantes de los distintos clubes de la escuela. Estoy pensando en cuál entrar, todavía no estoy en ninguno. También me preocupa lo que dijo Kazuki, acerca de mi futuro, una vez que termine la escuela. Todos tienen pensado algo, pero yo no he planeado nada.
- Siempre fuiste un chico que vive con todas sus energías en el presente. No sueles preocuparte por el pasado o planificar el futuro. Sin embargo, en este momento sería bueno que lo pienses seriamente. –aconsejó Teshimine paternalmente. Luego dio un gran bostezo.
- ¿Te tocó el turno de la noche de nuevo, cierto?
- Sí. Me voy a dormir; que tengas un buen día Ginji.
- Sí, que descanses bien.
Teshimine también piensa que sería bueno que supiera qué hacer después de la escuela. Tal vez vaya a la universidad, o talvez tome un trabajo como Teshimine. Él trabaja como guardia de seguridad en una galería de arte; casi siempre le toca el turno de la noche. Él dice que casi nunca pasa nada y es un trabajo bastante aburrido, pero al trabajar de noche la paga es mejor. ¡Ah, ahora se me hace tarde de verdad!
Ginji corrió como todas las mañanas hasta la escuela, pero esta vez no había de qué preocuparse, aún era temprano. Como aún el edificio estaba bastante vacío, prefirió dar una vuelta por el patio.
Al llegar atrás vio a un grupo de chicos reunidos mirando una práctica del equipo de básquet. Uno de los chicos del equipo fue inmediatamente reconocido por Ginji.
- No es un miembro del equipo, pero a veces viene a jugar. Es el Profesor Miroku. –dijo uno de los que estaban como espectadores.
- ¿Miroku? Imposible. –respondió otro chico.
- No el que tú piensas, este es Yukihiko Miroku, el hermano menor de nuestro profesor. Tal vez no lo recuerdes, pero ese chico estudió en nuestra escuela hace sólo cuatro años. Se fue a estudiar al exterior, y ahora regresó y está enseñando como profesor pasante.
Ginji escuchaba atentamente esa conversación.
- Hola Ginji. –lo saludó Yukihiko.
- Buenos días Profesor.
Yukihiko sonrió.
- ¿Te gustaría jugar? –preguntó enseñándole el balón.
Ginji se preguntaba si debía. Pero como de todas formas había tiempo, dejó la mochila y entró a la cancha.
Se divirtió un rato con Yukihiko y el equipo de básquet de la escuela, hasta que Yukihiko opinó que ya era hora de que ambos volvieran al colegio.
Cuando Ginji llegó y abrió la puerta del 3-2 casi se topa con Ban, que salía.
- ¿Dónde estabas?
- ¿Eh? –respondió Ginji distraído.
- Estás desalineado ¿qué estuviste haciendo? –Ban le acomodó el cuello doblado de la camisa (detrás de él se asomaba la cabeza de Kazuki que miraba con los ojos muy abiertos) y salió.
- ¿Dónde vas Ban? ¿No es ya casi la hora de entrada?
- Sí, pero tengo algo que hacer antes.
- Wow, cuánta familiaridad…-el encargado del salón se acercó repentinamente a Ginji como un fantasma.
- ¿Tú crees? n.ñ –Ginji se preguntaba qué diría entonces del incidente de los botones.
- No está en su salón, quiere decir que pronto estará por llegar. –Ban se apostó en el pasillo, a esperar a la chica que el día anterior le había dado la bofetada. Tras sermones de Juubei decidió ir a hablar con ella.
No esperó mucho tiempo, con las manos en los bolsillos y recostado en la pared, vigilando la puerta del 3-1. La chica hizo su llegada y se hizo notar.
Era la Himiko de siempre, con su ropa de siempre, y su peinado de siempre. Pero inusualmente todas las cabezas se daban vuelta al verla pasar. Ella iba con un caminar tranquilo, una sonrisa calma y sus ojos parecían ignorar el efecto que causaba a su paso.
- ¿Esa es Himiko? –preguntó Juubei saliendo al pasillo, mirándola muy bien tratando de descubrir qué había de diferente.
- ¡Ajá! Es el efecto colateral –dijo Ren con voz de entendedora, llegando al lado de Ban.
- ¿Colateral?
- El efecto conocido como "daño colateral". Cuando una chica está enamorada despliega todos sus encantos y eso es como miel atrayendo moscas. Es seducción indiscriminada, no es que ella lo provoque, pero el estado en que se encuentra la hace muy atractiva para todos. ¿Me pregunto quién será su galán?
A Ban no le importaba lo que Ren tuviera que decir. Le salió al paso a Himiko.
- ¿Himiko Kudo, verdad?
- Sí, hola Midou.- saludó con una sonrisa.
- Escucha… es por el club de judo. Lamento mucho lo que ha pasado y quería que sepas que estoy dispuesto a renunciar al club. Y así tú podrás volver…
Himiko interrumpió con una risita.
- ¿El club de judo? Ay, quién quiere practicar un deporte tan poco femenino y donde se suda tanto. Quédate tu club de judo, yo ahora estoy en el club de música y nunca antes había estado mejor. Gracias de todos modos, Midou.
Himiko le dio una palmada en el brazo y entró a su salón. Ban no entendía mucho, y Juubei mucho menos.
- ¿No que querías aplastarlo?
- Vamos, la Profesora Hevn ya está entrando al salón. –Ren apuró a Ban tirándolo de un brazo.
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- Tsk, tipa rara. Se suponía que estaba enojada conmigo, se suponía que quería de vuelta estar al frente del club de judo. Si Juubei no mintió, hoy debía enfrentarme a un monstruo. –Ban, como todos los demás, juntaba sus cosas para ir a casa después de clases- ¿Quién entiende a las mujeres? Son raras y siempre tienen comportamientos impredecibles…
- Hasta mañana.- saludó Kazuki, que había guardado todo más rápido que cualquiera.
- Kazu, ¿ya te vas?
- Hoy tengo algo que hacer.-respondió escuetamente y salió apurado. Al salir se topó con Juubei, que venía a buscarlo después de clases, como era su costumbre.
- Kazuki…
- Hasta mañana Juubei.
- Espera, ¿a dónde vas?
- No lo sigas. –lo detuvo Ban. Juubei lo interrogó con la mirada. -¿No has pensado que si no te dijo a dónde va es porque no quiere que vayas con él?
Juubei odió a Ban por insinuar que Kazuki no quería su compañía.
- Yo sí sé dónde fue. –se acercó Shido. Juubei hervía de celos ¿por qué Shido sabía algo de Kazuki que él no?
Sin muchas explicaciones Shido los condujo al lugar donde según él Kazuki iba a estar. Era un centro deportivo, específicamente, de tenis. Ya en la cancha y aún con la misma ropa de escuela estaba Kazuki.
- A ver… recuérdame por qué estamos aquí ñ ñ. –dijo incómodo Emishi del otro lado de la red.
- Vamos a competir por ver quién será la pareja de Shido en la competencia de este sábado. –respondió Kazuki con mucha energía.
- ¿Pero… eso no debería decidirlo él? –preguntó Emishi rascándose la cabeza y mirando unas palomas.
- Podría equivocarse. Por eso vamos a competir: sólo el mejor ganará. –Kazuki sacó.
- Está bien, si tú quieres… -contestó Emishi, no muy convencido.
- Bien, tengo el saque. –dijo Kazuki después que Emishi perdiera la primera bola. Sacó y empezó el partido.
Para horror de Kazuki, el primer error fue suyo; pero pronto lo igualó, decidido a no dejarse vencer.
- Kazuki se enteró que me anoté para la competencia de este sábado y vino a mí pidiéndome ser mi pareja. – explicó Shido cansinamente- Le dije que ya había elegido a Emishi, así que fue directo a él a retarlo…
Para cuando las luces artificiales comenzaban a encenderse, Kazuki ganó el último tiro.
- ¡Sí! ¡Gané, 7-5!- festejó Kazuki.
- ¿Ah sí?... –comentó sin interés Emishi, que aún no entendía por qué se había prestado a todo eso.
Shido entró a la cancha y caminó hacia Kazuki; éste fue a su encuentro.
- Te esforzaste mucho. –dijo poniendo una mano sobre su hombro.
- Sí –respondió con los ojos iluminados.
- …Pero aún así prefiero a Emishi. Él es más alto.
Kazuki sintió como que algo se hacía trizas dentro de él. Se quedó largo rato en shock, como tallado en hielo bajo una luz que titilaba por encenderse.
Juubei acudió a él, lo tomó por los hombros y lo sacudió suavemente.
- El… los… prefiere más altos… -murmuró el chico en estado ausente.
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Juubei quedó preocupado por él. Pensó que se sentiría muy solo en su casa y decidió invitarlo a cualquier lugar en plan de distraerlo de su dolor.
- Pobre Kazuki, amar a quién no lo merece. Ese tipo fue muy cruel, cuando lo vea… -murmuraba Juubei por la calle, marcando el número de su amigo una y otra vez sin que este lo atendiera. –Tiene el celular apagado; es peor de lo que pensaba: está tan triste que no quiere recibir llamadas. ¡Pobre Kazuki!
- Ey, fíjate por donde caminas. –le dijo amistosamente Ban tras toparse con él. –Al parecer ibas muy distraído…
- Estoy tratando de comunicarme con Kazuki –suspiró Juubei- Ayer me dejó bastante preocupado.
- Ahí estás…-Ban sonrió sarcásticamente –intenta al menos que no se te note tanto.
- ¿Qué cosa?
- Lo del fenómeno que se viste de mujer.
- ¿Qué fenómeno? –preguntó Juubei que cada vez entendía menos las palabras de Ban.
- Fuchoin.
- ¡A quién llamas fenómeno? –gritó Juubei enseñándole un puño.
- ¿Lo ves? ¡De eso hablo! –Ban sonrió triunfal- No seas tan obvio.
- ¿De qué hablas?
- Que pienso que si te gusta Fuchoin deberías tratar de disimularlo.
Juubei se quedó como de piedra al escuchar lo que dijo Ban. Enmudecido, no encontró qué responderle. No podía negarlo, ni amenazarlo, ni nada… sólo se quedó mudo.
- Si lo estás buscando, sé dónde lo puedes encontrar. –dijo Ban retomando su camino. –Está en el parque. Animando a Shido, por supuesto –agregó mirando por sobre su hombro.
Juubei ni siquiera esperó a Ban que iba al mismo lugar. Corrió hasta el parque para encontrar a Kazuki.
- ¡Oh, qué noble! Vas a animarlo después de que te humilló de esa manera. ¡Oh, él no te merece!
Juubei llegó jadeando al lugar de la competencia; no le costó encontrar a tanta gente reunida. Pronto encontró a Kazuki, alentando.
- Hola Juubei. –lo saludó este como siempre.
- Kazuki… ¿viniste a animar? –preguntó el chico, sin aliento.
- Sí, uno de mis compañeros va a participar, así que como encargado del salón… -Kazuki dejó su excusa cuando estuvieron a la vista Shido y Emishi que se acercaban… saltando.
- Pero… esto es…
- Una carrera de embolsados n ñU –confirmó Kazuki. –No sabía que se trataba de esto, debí haber leído qué decía el cartel completo.
Juubei no podía creer lo que veía. Todo lo que había pasado en los últimos dos días no parecía tener ningún sentido.
- Ahora lo entendí; Emishi tiene piernas más largas, es más alto, como Shido. Si yo hubiera participado con él, la diferencia se hubiera hecho notar y hubiéramos tropezado a los dos pasos. –le explicaba a un atónito Juubei.
Eso fue exactamente lo que pasó. Shido y Emishi llegaron a la meta, pero tropezaron y terminaron en el suelo.
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- Al final viniste a apoyarnos. –dijo Shido a Kazuki mientras se sentaba en un banco a examinar una herida en su pierna, un poco aparte de todos los demás.
- Sí.
- Muchas gracias.
- Fue una lástima que no ganaran, les faltó muy poco.
- Sí, no me gustó que quedáramos en segundo lugar.
- A mí tampoco me gustó quedar en segundo lugar cuando elegiste a Emishi.
- Ah, respecto a eso…
- No te preocupes, ya lo entendí. –interrumpió con una sonrisa.
- Me alegra que comprendas. –sonrió Shido.
- Déjenme ver. –se interpuso Juubei trayendo un botiquín de primeros auxilios que le habían prestado en la caseta de la organización del evento.- Como futuro estudiante de medicina esto es mi responsabilidad.
- Sssss, eso arde. –protestó Shido cuando Juubei le echó un spray desinfectante.
- Hay que desinfectar bien la herida. –respondió muy serio mientras empapaba un algodón con mucho alcohol y lo aplicaba en la herida.
- ¡AAAAAAAAAAAAAHH!
- No llores, eso no es nada.
- Estás apretando demasiado. –advirtió Shido mientras Juubei vendaba su pierna.
- No es cierto.
- Juubei, su pierna se está poniendo morada… -dijo Kazuki.
- Ya está. –Juubei le dio una fuerte palmada a los vendajes cuando terminó.
Continuará…
Hola! ¿Qué les pareció? A mí me gusta mucho este capítulo, espero que a ustedes también. Disculpen si dejé un poco de lado a Ban y Ginji, pero quiero desarrollar a todos los personajes si puedo. Pero ya volveré con ellos, seguro;).
De nuevo y nunca está de más decirlo, gracias por sus reviews; las que escriben saben lo lindo que es recibirlos. Y gracias a todas las que prestaron ayuda con los uniformes. Disculpen que me haya puesto algo densa con ese detalle, pero iba a tener un papel importante en la historia. Y entenderán por qué en el próximo capítulo ;). Así que espérenlo!
Vanina
Escena extra: Kazuki y Juubei volviendo juntos después de la competencia.
- Al final decidiste ir a alentarlos. –comentó Juubei.
- Síp n n
- A pesar de que Fuyuki no te eligió como su pareja en la competencia.
- Síp n n
- Debes tener el corazón más puro de este mundo.
- n n Te equivocas, en realidad pensaba envenenar a Emishi para que no pudiera competir hoy- sonrió tan dulce como siempre.
