Descargo la responsabilidad: no soy dueño de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado esta historia.

Nota del autor: ¡Hola a todos! Siento haber tardado tanto tiempo en subir un capítulo, pero estoy tan ocupada últimamente que prácticamente no puedo escribir. Espero que no os hayáis cansado de tanto esperar y prometo subir capítulos más habitualmente. Espero que este os guste y, obviamente, lo disfrutéis :).

La vida de Sam había cambiado radicalmente. Cuando el Sr. Schuster le ofreció dirigir el Glee Club, supuso una gran oportunidad y un gran reto para él. Jamás se hubiera imaginado dirigiendo una de las cosas que más le importaban del mundo. Esa responsabilidad de dirigir a chicos a los que, al principio, sacaba cinco años, era algo totalmente nuevo para él.

Al principio, necesitó un poco de ayuda del Sr. Schu, pero poco a poco le cogió el tranquillo. Después de un año entero dirigiéndolo y, para su sorpresa y la de muchos que lo conocían, habiendo llegado a las Nacionales, volvieron a ganarlas. Esto supuso su aumento de confianza en si mismo y en la de los chicos. Poco a poco, se fue ganado la confianza de muchos que no le consideraban un líder, y, al cabo de los años, se convirtió en algo parecido a lo que el Sr. Schuster había sido para él y sus amigos, un "padre" para el Glee Club.

Cuando la ex-entrenadora, y ahora vicepresidenta, Sylvester habló con él y con el Sr. Schuster para renombrar el auditorio con el nombre de Finn Hudson, él y Will no lo pensaron ni un minuto, accedieron al instante. Él y el Sr. Schuster contactaron con todos los antiguos miembros del Glee Club y decidieron rendirle un homenaje a su gran amigo Finn, al que tanto querían.

Después de una increíble versión de I Lived, lo celebraron a lo grande en Breadsticks con una cena privada con todos los antiguos miembros del Glee Club, y amigos y familiares de Finn. En la fiesta, también intentó volver a liarse con Mercedes, algo que no consiguió ya que ella estaba comprometida con un rapero que había conocido en una fiesta en Los Ángeles un par de años atrás.

En el ámbito de lo privado, un par de semanas después de la fiesta del Glee Club, Sam se enteró de que iba a ser padre. Una ex-novia suya, Anna, con la que había cortado hacía unos tres meses, estaba embarazada, y él era el padre. Cuando se lo dijo, se desmayó y estuvo inconsciente durante un par de horas. Cuando despertó y se calmó un poco, accedió a estar en la vida de su hijo o hija.

Recibió mucha ayuda del Sr. Schuster durante los nueve meses de espera. Le enseñó muchas cosas; a cambiar pañales, a cómo coger un bebé en sus primeros meses, a cómo sacarles los gases, etc. Él nunca había estado preparado para ser padre. Lo único que le gustaba hacer con niños pequeños era jugar con ellos.

Durante los nueve meses, había estado todo el tiempo cerca de Anna, ayudándola en todo lo que podía, acompañándola siempre al médico, etc. Incluso llegó un momento en el que él la pidió matrimonio con la esperanza de que ella aceptara por el echo de que iban a tener un hijo juntos. Pero ella lo rechazó porque no estaba dispuesta a comprometerse con él. Aunque fuesen a tener un bebé juntos, no quería mantener una relación estable.

Cuando pasaron los nueve meses y su ex-novia se puso de parto, se puso tan nervioso que vomitó en el coche mientras el Sr. Schu conducía hacia el hospital. A las 3:39 de la mañana de un lunes de abril, nació su primera y única hija, Alice Samantha Evans. Cuando vio a su hija por primera ver, Sam se puso a llorar y estuvo así durante horas. Era la criatura más pequeña y hermosa que había visto jamás, y decidió que desde ese momento la iba a cuidar y querer como jamás lo había hecho con nadie.

Anna y él acabaron llegando a un acuerdo; tendrían custodia compartida sobre su hija. Algo que a Sam le disgustó al principio porque él quería pasar cada minuto del día con su pequeña.

Pasaron los años y él y el Glee Club seguían ganado Nacionales. Se habían convertido en uno de los coros más reconocidos de Estados Unidos. Además, su hija crecía cada día más y más, y él estaba muy orgulloso de ella. La enseñó a tocar la guitarra y a cantar, hasta que tuvo la edad de entrar en un pequeño coro infantil de la escuela primaria, donde era una de las niñas con mejor voz.

Sam nunca volvió a tener pareja estable, lo que no quita un rollo o dos con alguna chica. Para él, lo más importante era el Glee Club, que se lo había dado todo y del cuál había aprendido mucho, y su hija, que cada día se parecía más a él y a al que quería más que a nada en el mundo.

Espero que os haya gustado. Siento haber tardado tanto, espero que la próxima sea más rápida. Los comentarios son siempre bienvenidos. Gracias y un beso!