Bueno, aquí vengo yo con el horario, toma 2

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(quiten los espacios y los guiones del http)

¡Que lo disfruten! ¡Reviews al final!


Capítulo VII
La misión


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Parte I
El periodista
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La mañana del sábado veinticuatro de diciembre Naruto se despertó con los escasos rayos de luz que se colaban por el majestuoso ventanal que la espaciosa habitación ostentaba. Sus azules ojos dubitaban por el sopor y el deseo de continuar con su cómodo sueño pero eso no iba a ser posible ya que, al darse cuenta de que la exquisita calidez que lo había mantenido cómodo todo ese tiempo provenía nada más y nada menos que de los brazos del detective que dormía a su lado, la mente del doncel fue bombardeada de súbito por todos los acosadores recuerdos de la noche anterior e hizo que cayese en cuenta de su indecoroso comportar y de la poca reserva con que habían ocurrido los acontecimientos pasados. El dolor de su cuerpo y los turbadores recuerdos lo asediaban sin embargo todo aquello se congeló al toparse con la bella cara durmiente del detective. Naruto paró en seco y se dedicó a contemplarle, nunca antes lo había observado tan de cerca, y no pudo evitar pensar que aquélla era la imagen más hermosa que había visto desde que pisase por primera vez Londres. Ahora todo hacía razón en la cabeza de Naruto; aquello había pasado no sólo motivado por la pena de la muerte de su amada sino también por aquella belleza hipnotizante de la cual era poseedor el detective.

Naruto se apoyó en sus antebrazos y luego con uno de sus dedos acarició los labios del varón largamente; en su cabeza transitaba la idea de haberse acostado con su enemigo, lo cual no parecía desagradarle: «al parecer Dupin está enamorado de mí… conque… yo soy su amor imposible»; aquel pensamiento endulzó una pícara sonrisa en el rostro del doncel. ¿Qué tan enamorado debía estar el detective de "Naruto" para poder perdonarle la vida a "El Kyubi" si llegaba a descubrirle? Sus traviesos pensamientos creaban la malicia misma en su rostro por lo que decidió levantarse e ir al baño para retocarse un poco la cara y lavarse el cuerpo con paños fríos aunque fuese sólo un poco para poder refrescarse. Después de ir al baño se puso de pie frente al espejo de cuerpo completo detrás del biombo que separaba la habitación para ponerse tan siquiera algo de ropa. Al mirar su reflejo pudo ver lo horrible de su delgadez; definitivamente aquella semana había roto por completo con sus deseos de engordar que fuese un poco ya que el asesinato de Lady Sakura había causado estragos en su dieta. Al recordar aquello su momentáneo buen humor desapareció, sus ojos se nublaron nuevamente.

Él realmente amaba a Lady Sakura mas su mente retorcida iba mitigando el dolor que sentía gracias a la idea de «fue en pos de un fin mayor, fue El Kyubi quien la mató; era necesario». Su mente estaba ciega, sentía que sus manos no habían sido las culpables de tal atrocidad así que se dejó caer simplemente bajo el amparo de ideas revolucionarias y lejanas. Naruto temía perder la cordura, es por eso que decidió no rondar en demasía la idea de haber matado a dos inocentes; se refugió en sus pensamientos de victoria, prometiendo a su amada que su muerte no sería en vano.

Se vistió con ropas ligeras como para no salir de su casa; sólo la camisa, los pantalones y un chaleco, sin corbata, empero tuvo la excéntrica delicadeza de enguantar sus manos. Se detuvo a observar a su amante descansando en la cama, luego sacó un libro y se dispuso a comenzar una lectura ligera esperando a que el detective despertase. Se sentó en la silla cerca de la ventana donde él solía tomar el desayuno junto a una pequeña mesita.

Al abrir los ojos Sasuke vio una imagen casi celestial cegando su mirada: ahí estaba su joven amante sentado absorto en su lectura, con la luz del sol invernal remarcando la silueta de su delicada y grácil figura. Se incorporó lentamente, cuando lo hizo su mano dio con un pequeño charco en las sábanas, de una mezcla de sangre virginal y de fluido del éxtasis varonil. Al dar con aquella humedad se sobresaltó un poco, sin darse cuenta que Naruto lo observaba desde que él abrió los ojos. Se sorprendió de escuchar la tranquila voz que le hablaba lentamente.

—Dicen que sólo la primera vez sangra… pero creo que es sólo un mito.

—Milord yo… —Naruto se levantó de su asiento. Sasuke, apoyado en sus antebrazos, observó mientras el doncel se acercó hasta llegar a la cama y se puso a unas pulgadas de distancia.

—Repita después de mí: Na-ru-to.

—Naruto…

—Feliz víspera de navidad, Sasuke —pronunció el joven doncel para luego cerrar los ojos y besar lentamente al detective en los labios. El mayor correspondió el beso, casi sintiendo cómo su cuerpo y alma se derretían ante la sola pronunciación de su nombre de labios de su amado—. Creo que será mejor que vista usted algunas de sus ropas, por lo menos las suficientes como para tapar su desnudez… porque planeo llamar al travieso sirviente que te dejó entrar a mi cuarto sin chaperón anoche. Dime, ¿quién fue? ¿Kakashi o Ino?

—Ambos.

Sasuke miraba el techo para no mirar a los ojos a Naruto al momento de decir aquello; el doncel, por su parte, se sonreía ante la sinceridad de Sasuke. Definitivamente aquel hombre le volvía loco, su palidez perfecta y sus ojos profundos le hacían perder la noción de su realidad; ya de nada servía negarlo: él gustaba de Sasuke Uchiha, más de lo que se podía permitir, sin embargo eso no impediría que el destino de El Kyubi se cumpliese a su debido tiempo así que podía permitirse admirar la belleza del detective todo el tiempo que quisiese.

Desayunaron juntos y luego bajaron al jardín para que Sasuke ayudase a su adoración a recoger los pétalos arrebatados por la lluvia y socorrer a las flores que se habían roto con los vientos de la noche anterior. Estuvieron muy cercanos durante la mañana; conversaron sobre libros, sobre Liverpool, sobre Londres y su gente, sobre el cielo azul… Los dos estaban plenamente conscientes que todo aquello era una nube de humo que ocultaba la real gravedad de los hechos acontecidos la noche anterior mas decidieron escudarse tras una sonrisa.

A mediodía Sasuke hacía un discreto abandono de la residencia Uzumaki, ciñéndose el sombrero como si nada y caminando con un bastón que no correspondía ni remotamente con la ligereza de pies que sentía, aquella ligereza propia de quienes liberan su alma, aquella que sólo el haber poseído aquello que se ha deseado por mucho tiempo es capaz de otorgar. Tan absorto en su felicidad se hallaba el detective que apenas pudo reparar en la presencia de una persona que lo seguía de cerca. Sasuke en ese momento fue abordado por el molesto periodista estrella del Daily Telegraph, Kiba Inuzuka.

—¡Felices fiestas, Míster Uchiha! ¡Qué sorpresa encontrarlo por estos lares! Me imagino que viene usted desde el hogar de Su Excelencia Uzumaki. Es increíble para muchos que en tan poco tiempo usted y Su Excelencia se vean tan cercanos. ¿Un cigarrillo?

—Fumo pipa, gracias.

—Dicen que los miembros de Scotland Yard fuman pipa para no dejar las huellas en cualquier parte, ¿es eso cierto?

—No lo sé.

—¿Y sobre El Kyubi? ¿Sabe algo usted, estimado amigo?

—¿Amigo? —Sasuke le asestó una mirada asesina al reportero, quien seguía caminando con naturalidad.

—¡Oh vamos! ¿Será menester acaso que le recuerde que le acabo de ver salir de casa de Su Excelencia?

—¿Qué insinúas?

—¡Nada, nada "amigo"! No es de mi incumbencia realmente las horas en que usted visite a Su Excelencia. Mejor volvamos al tema central: El Kyubi —Sasuke sobrentendía que con aquel impertinente mozalbete él estaba jugando con fuego; sabía que si no lo dejaba contento con la información que le entregase, el joven se dedicaría a escudriñar en su vida personal con tal de conseguir algún entremés sabroso para su periódico—. El Duque de Manchester recuerda poco y nada de lo sucedido, no ha sabido siquiera describir con certeza a El Kyubi ni las razones por las cuales lo mantuvo cautivo, ¡es como si le hubieran borrado la memoria! ¿No le parece extraño?

—Carne roja —se limitó a decir Sasuke, encendiendo su pipa.

—¿Perdón?

—Carne roja, casi por una semana; única y exclusivamente carne roja en la dieta del Duque mientras estuvo cautivo. En Liverpool se dice que cuando los marinos vuelven de la mar no quieren comer pescado ni papas durante toda su estadía en tierra firme; es por eso que algunos, con las pagas de su periplo, gastan hasta el último duro en suculentas carnes rojas. Se dice a veces que compran un animal entero y lo único que comen, para alejar de su mente la mar, es todo lo proveniente del animal: toman su sangre, succionan sus sesos, desgarran sus fibras hasta que el animal se halle consumido. Al cabo de una semana de alimentarse únicamente de un animal sucede un fenómeno bastante curioso en la mente de aquellos hombres: pierden la memoria inmediata, se comportan tal cual el animal del cual se alimentaron, bobos e ineptos; deambulan por las calles con las babas rezumando de sus fauces… es un espectáculo deplorable, pero con sólo beber un poco de lúpulo vuelven a la normalidad —Sasuke dio un hondo suspiro y prosiguió—. En resumen: El Kyubi dio de comer al Duque de Manchester sólo carnes rojas durante su cautiverio, sumándole a aquella experiencia el factor miedo y la desesperación propia de la situación, voilá! Pérdida instantánea de los recuerdos.

—¿Cómo puede estar tan seguro de que aquélla es la razón, y no otra, con respecto a la pérdida de memoria del Duque?

—Fácil: le mostré un poco de carne y vomitó.

—Ja, ja, ja; definitivamente me gusta mucho su estilo de investigación. Y dígame, ¿sabe algo de las razones que tuvo El Kyubi para secuestrarlo?

—No realmente. Quizás sea su posición en la Cámara de los Lores o simplemente por sembrar el pánico.

—Sé que es muy pronto para preguntar…—el joven periodista dudó un poco—. El asesinato de la joven Condesa de Essex, siento que es una especie de advertencia del empeoro de los crímenes de El Kyubi: primero explosiones, luego un secuestro y ahora un asesinato… ¿Qué vendrá después Míster Uchiha?

—… Si por mí fuese… no habría un "después".

—Voy a ser sincero con usted detective, y espero que considere esto como una ayuda más que como una presión —Kiba se detuvo enfrente de Sasuke cortándole el paso—. En la madrugada previa del asesinato de Lady Sakura… yo… vi a El Kyubi cabalgar por Southwark…

—¿Qué hacías tú en Southwark?

—Hay una taberna cerca… y desvié mi camino hasta St. George sin darme cuenta…

—Estabas ebrio entonces, lo que viste debió haber sido producto de tu borrachera; además, ¿qué haría El Kyubi en los campos de St. George?

—Eso mismo me cuestioné yo… así que a primera hora fui al único lugar de interés en St. George. Supongo que sabe usted a lo que me refiero —Sasuke tragó saliva, estaba tenso; de pronto supo qué era lo que hacía El Kyubi en Southwark y encontró rápidamente las respuestas a como el rufián sabía tanto de él y su pasado—. ¿Puede adivinar qué hacía el Kyubi en Southwark? Sé que lo sabe pero se lo diré de todos modos: fue al hospital psiquiátrico Bethlem, precisamente a visitar a uno de los internos, y no fue muy difícil saber a cuál de todos ellos fue a visitar con sólo pedir un listado de los pacientes… El Kyubi está tras su huella, detective, y lo está siguiendo muy de cerca; yo que usted tendría mucho cuidado y sacaría a su hermano de ese hospital.

—Gracias por su consejo —tratando de ocultar su sorpresa, Sasuke habló secamente para luego emprender la salida, pero la voz del periodista lo detuvo.

—¡Ambos eran varones! ¿No es así? —Sasuke quedó paralizado, un escalofrío recorrió su espalda—. Soy periodista, después de todo… Entrevisté a su hermano y él me contó su historia sin tapujos, y creo que pude sacar al limpio muchas verdades sin tomar en cuenta las alucinaciones que dice tener… Él perdió la razón al matar a su novio… es muy triste su historia… Creo que si me pasara algo parecido también perdería la razón, ¿¡cómo lo engañarían así!? Debe ser realmente espantoso darse cuenta que el joven con quien se comprometió para casarse no era un doncel sino otro varón, ¡una humillación pública realmente! ¿Qué ser humano tendría el corazón de engañar así a su amante? Fue realmente necesario que le diera muerte para salvar su honor y…

Un fuerte puñetazo por parte del detective interrumpió estrepitosamente el monólogo de Kiba. El periodista se hallaba en el piso luego de recibir el impacto, mirando con incredulidad a Sasuke, quien respiraba hondo para tratar de calmarse a sí mismo. Con el puño aún en lo alto, Sasuke juntó todas sus fuerzas para retenerse y hablar sin gritar, tratando de tranquilizarse aunque fuese un poco.

—Él… no lo engañó… Deidara… no engañó a mi hermano y… mi hermano no es un asesino… —Sasuke prefirió callar al darse cuenta de que le estaba dando información innecesaria al periodista, por lo que, retomando la compostura y taladrándole con la mirada más asesina que se hallaba en su repertorio, dio media vuelta y habló observando de soslayo al joven caído—. No vuelvas a acercarte a mi hermano… y gracias por el consejo, lo tomaré… Hoy mismo lo saco de Bethlem. Felices fiestas.

Sasuke encendió nuevamente su pipa y caminó dejando atrás a Kiba. Al llegar hasta su residencia, casi sin prestar atención a nada ni a nadie, fue directo hasta su estudio para empezar a redactar una carta dirigida al hospital para así iniciar los trámites de retiro de su hermano.

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Parte II
Eres mío
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El mes de enero ya estaba por llegar a su final y El Kyubi no había hecho su "aparición" mensual, lo cual producía gran extrañeza a Sasuke. La vida del detective había cambiado diametralmente desde la muerte de Lady Sakura. Dentro de la aristocracia se vivió la navidad más horrenda de la cual se tenía recuerdo; El Kyubi había conseguido poner a todas las grandes cabezas de Londres temerosas hasta de salir de sus casas, los tenía tal cual los quería: enclaustrados, miedosos, con el corazón colmado de aquella inseguridad que impide hasta asomar por la ventana siquiera. Sólo la lluvia y la prole caminaban libremente por las calles londinenses, todos los demás temían por sus vidas.

«Il panico silenzioso di pioggia» (el silencioso pánico de la lluvia), repetía por lo bajo Suigetsu, el joven jefe de Scotland Yard, mientras miraba por la ventana por esos días. Le molestaba no poder hacer nada más que organizar papeles, sabiendo que la mitad de Londres estaba atemorizada por un "maniático doncel maquiavélico". Es por eso que había decidido acompañar a Sasuke donde fuese. Durante todo el mes de enero se dedicó a seguirle el paso en sus investigaciones pero, a diferencia de Shikamaru, éste no resultaba de gran ayuda. Cada vez que Suigetsu se distraía, Sasuke se escapaba de su tutela para escabullirse hasta la morada de Lord Uzumaki, quien estuvo muy delicado de salud por esos días; muchas veces el joven doncel no era capaz siquiera de atenderle como era debido y el detective no veía mayor opción que retirarse prometiendo su regreso en otra ocasión.

Ambos, tanto Sasuke como Naruto, estaban plenamente conscientes de que eran un par de hipócritas en todo lo ancho del adjetivo: actuaban tan amistosos durante el día, ¡tan inocentes!, hasta que una mirada de Naruto se cruzaba con la de Gaara para darle la muda señal de «desaparece». En ese instante todo cambiaba; apenas Gaara cerraba la puerta tras de sí Sasuke buscaba la mano de su amado doncel para estrecharla entre la suya y con la otra mano acariciar las delicadas mejillas de quien era el objeto de su adoración. Cerraban los ojos y en aquella oscuridad personalizada encontraban ciegamente sus labios entre sí, entretejiendo las poses del idilio hasta amarse por completo. Pero eso sólo duraba el acto mismo, luego ambos volvían a la normalidad y recuperaban el hilo de la bella amistad que se habían esmerado tanto en caracterizar.

Cuando no estaban amándose el doncel y el detective se dedicaban a hablar sobre trivialidades o sobre el caso de El Kyubi; esto último debido a que hace poco menos de un mes Sasuke reinició un nuevo curso de la investigación al darse cuenta de que El Kyubi asesinó a Lady Sakura al saber que él iría a su residencia para hablar sobre su identidad; por ende El Kyubi estuvo presente el día en que Lady Sakura invitó al detective a almorzar con ella, o sea que estuvo entre las treinta y cuatro personas que asistieron al salón del club ese día, de los cuales sólo quince eran donceles, sin incluir a los sirvientes.

Naruto conocía muy bien a las personas que estuvieron presentes ese día así que se ofreció a ayudar a Sasuke a investigarlas. Al principio Sasuke se negó puesto que no quería poner en riesgo la vida del doncel pero éste insistió con vehemencia; y Naruto Uzumaki siempre consigue lo que quiere. No obstante, la investigación se hacía poco fructífera ya que Sasuke quedaba distraído con la belleza de su querido doncel, quien a pesar de aún estar notoriamente afectado por el deceso de su querida Lady Sakura, había ganado algo de peso y florecía precisamente como una bella flor invernal entre las inclementes lluvias.

Sasuke ya estaba convirtiendo aquello en una rutina: todas las mañanas se levantaba, iba al cuarto al cual había asignado a su hermano, y lo interrogaba acerca de El Kyubi. Itachi era muy inestable, y nunca supo decir nada muy coherente con respecto a las visitas de un tal "Ángel" durante su estadía en Bethlem. Sólo repetía las características físicas de su fallecido prometido: «un ángel con cabellos dorados y ojos azules como el cielo»; para Sasuke aquello era tan trivial que no le prestaba atención en demasía. Fuera de aquello, Sasuke se estaba adaptando a tener a su hermano en casa, lo que era bastante diferente a lo que se había imaginado; sólo tuvo que contratar una enfermera para que velase por sus necesidades pues la verdad Itachi no era ni violento ni problemático como antaño cuando sufría crisis de pánico; por el contrario, ahora era muy calmado y hasta un poco ido. Muchas veces presentaba cordura pero sólo en ocasiones exclusivas dado que el resto del día Itachi se comportaba erráticamente, escasamente reconociendo a su propio hermano entre sus constantes alucinaciones, siempre mirando un punto fijo en la pared.

Esa mañana, luego de librarse nuevamente de la entrometida vigilancia de Suigetsu, Sasuke se escabulló hasta la residencia de su amado doncel. Era una mañana nublada como todas las de aquella trémula temporada; aunque aquel día era cálido, lo suficiente como para que Lord Uzumaki saliese hasta su jardín para disfrutar del día. Es por eso que cuando Sasuke llegó a la residencia Uzumaki fue conducido lentamente hasta aquel bello oasis, que si bien no gozaba de su máximo esplendor, aún así lograba embelesar la mirada de quién lo viese. Al ver llegar al detective el doncel no se movió de su sitio junto a las flores, se limitó a esperarlo con una brillante sonrisa que opacaba a todo el lugar.

—Buenas tardes, Míster Uchiha —en público tanto el doncel como el detective tenían la "delicadeza" de seguir tratándose por sus honoríficos—. Viste usted maravillosamente el día de hoy; ese nudo de corbata es diferente al Windsor… pero se asemeja bastante, ¿tendría la bondad de señalarme su nombre? Me resulta inquietante.

—Buenas tardes, milord. Se trata de un nudo Shelby, es muy parecido al Windsor pero es más bien ancho.

—Queda muy bien con esa camisa de cuello grande, me resulta realmente bello… —Naruto bajó la voz un poco y sin hacer contacto visual con el detective, susurró—. Quizás pueda usted enseñarme una tarde de éstas a hacerlo.

—Sería un verdadero placer —Sasuke sonrió de medio lado. El detective sólo dedicaba esa especial sonrisa a su amado Lord y Naruto estaba plenamente consciente de aquello; es por eso que cada vez que lo veía sonreír de esa forma él pensaba para sus adentros: «ahí está, esa sonrisa, mi sonrisa».

— Esa sonrisa también le queda muy bien a usted; aunque, si es por prudencia, prefiero que hoy usted no sonría demasiado.

—¿Por qué lo dice? ¿Es acaso hoy un día singular?

—Por cierto que lo es, casualmente hoy hemos sido invitados a la ópera con los condes Hyuuga.

—¿Se refiere usted a el barón de Camoys, Lord Neji Hyuuga y su esposa? ¿Era ella una condesa?

—Exacto, contrajeron nupcias hace ya un mes pero de forma privada. Fui invitado como testigo pero me tuve que excusar ya que, como usted ha tenido constancia, mi salud estuvo muy delicada en diciembre…

—Entonces debemos acudir sin falta. ¿Conoce usted a la condesa?

—No, Lord Neji me ha hablado de ella sólo por correspondencia, y ¡oh, por todos los cielos! ¡No confíe usted jamás en mi discreción con respecto a las cartas! Porque no puedo evitar comentar que Lord Neji me informó que está sinceramente feliz con esa unión y que su señora esposa es un verdadero encanto. Realmente se me hacen los nervios miel de sólo pensar en que hoy por fin la conoceré; sobrará decir, por lo demás, que la de hoy será una tarde de lo más estimulante.

El almuerzo transcurrió tranquilo ese día, luego se dedicaron a hablar sobre las plantas presentes en la pequeña libreta que había sustraído el detective del bolsillo del mismísimo Kyubi hacía ya más de dos meses. Naruto pretendía estar en completo estado de desconcierto respecto a esa libreta, mas a veces no podía evitar morderse el labio inferior discretamente ante la frustración de haberse dejado engañar por el detective al perderla.

Al aproximarse el crepúsculo tanto el detective como el doncel estaban completamente listos para arribar al teatro donde se realizaría la ópera. Sabían a la perfección que el lugar estaría repleto ya que, como no había acontecido ningún atraco de El Kyubi de forma reciente, los más acaudalados de los londinenses simplemente no podían seguir enclaustrados en sus hogares después de tan terribles momentos ocurridos en el diciembre recién pasado.

Al llegar al palco reservado para «el barón de Camoys y sus acompañantes", pudieron ver que Lord Hyuuga y su mujer ya estaban ahí esperándoles. Al entregar sus abrigos y sombreros al acomodador el nuevo conde se adelantó para darles la bienvenida.

—Milord, tanto tiempo sin verle, y Míster Uchiha, qué placer tenerle acompañándonos en esta velada —pronunció el joven conde mientras besaba la mano del doncel y luego estrechó la del detective.

Los ojos cristalinos de aquel varón no vislumbraban la figura del doncel desde hacía ya varios meses; es por eso que quedó gratamente sorprendido de ver a Lord Uzumaki con un un cuarto de stone* a su favor, haciendo gala plena de la quintaesencia de la belleza. Ambos quedaron sinceramente impactados al notar que Neji no ofrecía ni el menor indicio de "celos" con respecto Sasuke, como ocurrió en ocasiones anteriores.

Al terminar con los saludos pertinentes Neji presentó a su tímida esposa, quien hasta entonces se había mantenido detrás de su marido bastante nerviosa, desvelando en sí una personalidad retraída y temerosa.

Al verla tanto Sasuke como Naruto comprendieron por qué Lord Neji ya no sentía celos algunos por ver juntos al detective y al doncel: su joven consorte era simplemente hermosa. Era poseedora de la misma cristalina mirada de su primo y esposo Lord Neji pero con un semblante mucho más amable y armonioso. Su palidez era digna de competencia con la del detective y su cabello largo, de un negro azulado singular, parecía tener luz propia tan brillante como finos hilos de plata.

El joven Naruto no pudo sino admirarse de tal divinidad, empero, su atención real se centró únicamente en las posibilidades de hacer travesuras valiéndose de la angelical belleza de la joven condesa. Ante la sorpresa de ambos varones Naruto se adelantó a besar la nívea mano de la joven señora y a presentarse con la galantería típica de un lozano pretendiente.

—Buenas noches Lady Hyuuga; soy el Duque de St. Albans, pero usted puede llamarme simplemente "Naruto" si así lo desea su celestial voluntad.

—¡Oh!… No… no po… podría —tartamudeó, encantadora, la joven al momento en que sus mejillas se coloreaban de carmesí.

—Si me permite decirlo, y con permiso de mi estimado amigo, Lord Neji, me doy la desvergonzada licencia de señalar que no hay belleza que se compare en este atestado teatro a la de usted, hermosa dama.

El rubor que adornaba las mejillas claras de la joven pasó a invadir su rostro entero; aquel doncel, que a sus ojos era la pequeña y perfecta figura de un príncipe, se inclinó ligeramente para besar de forma delicada la santidad de su mano al tiempo que del bolsillo superior de su casaca sacaba la blanca rosa que había escogido de adorno antes de salir, la cual fue ofrecida a la condesa acompañada de una sonrisa ligera y fresca por su parte, que bien habría valido un reino entero.

Por su parte, Lord Hyuuga y Míster Uchiha miraban la escena con completo recelo; ambos tenían intereses en riesgo al ver tal cuadro desarrollarse. Trataron de bajar el perfil de aquella inapropiada circunstancia e interrumpieron, casi al unísono, la cercanía de ambos jóvenes al señalarles que el espectáculo ya iba a comenzar y que no tardaba la prima donna en salir a cantar. Sin embargo aún faltaba bastante para que realmente se levantase el telón; es por eso que, al rato de estar sentados, Naruto decidió comenzar una charla grácil con su nueva "amiga" a dos asientos de distancia, casi ignorando al par de varones que los separaban.

—Lady Hyuuga, ¿ha asistido usted antes a este teatro?

—Me… me temo que no, milord.

—Ya veo, pero no se aflija usted; yo no había venido hasta poco antes de cumplir los dieciocho. ¿Y ha tenido anteriormente el placer de escuchar la magistral obra de «La flauta mágica»?

—Me… me apena decir que… que también debo negar aquello, mi… milord. Pero puedo señalar, que he tenido e.. el goce de presenciar «Las bodas de Fígaro», de.. del mismo autor, cre… creo.

—¡«Las bodas de Fígaro»! ¡Qué obra tan espléndida! Era realmente Mozart un verdadero genio, ¿no es así, mi querido Míster Uchiha?

Al sentirse aludido Sasuke se sorprendió, pero trató de tomar aquello con naturalidad y responder tan fríamente como era su costumbre.

—Ciertamente lo era.

—¿Sabe usted mucho sobre las obras de Mozart, milord? —Neji se integró a la conversación.

—Es mi compositor favorito. Sé a la perfección que es muy probable que mi afición por él se deba únicamente a mi pueril estado de romanticismo pero no puedo dar remedio alguno a mis gustos. Creo que hasta el drama jocoso de «Don Giovanni» logra conmoverme pero me parece que Wolfgang Amadeus Mozart era más que sólo…

—Wolfgangus… —casi de forma inconsciente Sasuke interrumpió a Naruto. Todos le miraron con sorpresa, sin embargo él aún parecía estar absorto en una especie de recuerdo. Sin detenerse demasiado siguió con el dictamen de su consciencia—. Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart; con ese nombre fue bautizado el veintiocho de enero de 1756, en la catedral de San Ruperto, el día después de su nacimiento en la calle Getreidegasse número nueve en Salzburgo. Creo que nunca le gustó su nombre porque nunca firmó con él. Los dos primeros a veces sólo los reducía a la siglas «J.C.» para con el tiempo desecharlas por completo. «Wolfgangus» lo germanizó para reducirlo a «Wolfgang» y a «Theophilus» lo derivó de su raíz griega a la latina pero conservando su significado inicial.

—«El que ama a Dios» —indicó Lord Uzumaki con una ligera sonrisa en su rostro. El que Sasuke supiese tanto acerca de Mozart le provocaba un sentimiento de satisfacción; cada vez se admiraba más de su dulce obsesión.

—Quizás; creo que esa fue la intención con que lo bautizaron sus padres, sin embargo él afirmaba que «Amadeus» o «Amadé» era sinónimo de «el amado por Dios».

—¡Qué insolencia la de ese hombre! —exclamó Lord Hyuuga con indignación al escuchar las palabras de Sasuke—. Juega, con su nombre, a desafiar el de Dios todopoderoso.

—Creo que eso es lo que más me gusta de la personalidad de Wolfgang Amadeus Mozart —afirmó tranquilamente el doncel.

—¿Qué desafíe el nombre de Dios? —Sasuke miró al joven doncel expectante a su respuesta.

—No creo que él desafíe el nombre de Dios, creo que desafía a todos a quienes creen que lo hace.

—Una respuesta muy inteligente, milord —observó Sasuke, pero casi al mismo tiempo pensando para sí mismo «quizás demasiado inteligente…» pero no pudo seguir ahondando en el tema ya que el espectáculo daba comienzo.

Durante el desarrollo de la obra Sasuke no paraba de mirar a su querido doncel, cómo disfrutaba de «La flauta mágica» y parecía saber de memoria cada verso, cada sílaba. El joven rubio parecía estar gozando en su máxima expresión, sin tener casi en cuenta las miradas de Sasuke. El detective se preguntaba cómo era, si es que él no había visitado el teatro hasta poco antes de cumplir los dieciocho, que sabía a la perfección la obra completa siguiendo los sucesos con una mirada calma y predictiva y sus labios se movían mudamente marcando las tonales de las palabras pronunciadas por los actores.

Sasuke casi no prestó atención a la obra de tanto observar a Lord Uzumaki sin embargo, casi al final del primer acto, se dio cuenta que él no era el único que observaba al doncel: Lady Hinata tampoco podía quitarle los ojos de encima. «Es mío… no lo mires», pensó el detective mientras veía cómo la joven se devoraba a su bello doncel con la mirada.

Al final del primer acto, Lord Hyuuga aprovechó la instancia para salir del palco para saludar a algunos conocidos a los cuales no había tenido tiempo de entrevistar con antelación. Rato después Lord Uzumaki decidió hacer exactamente lo mismo, saliendo del palco excusándose con que se sentiría muy mal si no saludase a los miembros de la cámara de los lores como correspondía. Fue entonces que Hinata y Sasuke quedaron a solas, momento perfecto para que el detective vislumbrase las intenciones que tenía Lady Hyuuga con su querido doncel.

—Una obra maravillosa, ¿no Lady Hinata? —el detective atacó amablemente a su víctima—. ¿Cuál fue el cuadro que más le agradó, milady?

—Eh… la… la ve.. verdad no estaba prestando mu.. mucha atención…

—¿Es eso cierto? ¡Eso sí es extraño, milady! Me sorprende que haya algo más en este teatro que llame mayormente su atención que la obra misma.

—E.. es cierto… Míster Uchiha… temo que mi pregunta no sea oportuna…pe.. pero… ¿de.. desde hace cuánto tiempo conoce usted al Duque de St. Albans? —la joven se sonrojó encantadoramente mientras hablaba, Sasuke quedó impresionado de la repentina y directa pregunta que enunciaban los pálidos labios de la joven.

—Desde hace unos cuatro o cinco meses.

—Es… po… poco tiempo… y son tan amigos…

—Pues creo que ya fue presencia usted de lo afable que resulta milord, asique no es de extrañar que sea fácil entrelazar relaciones con él.

—E... es cierto pero… me sorprende el verlo… —Sasuke se dio cuenta de que Lady Hinata estaba a punto de revelar cuáles eran las razones por las cueles ella lo miraba tanto, así que prestó toda su atención a la joven—. El Duque… es realmente un joven apuesto y amable… mu… muy diferente a cómo lo recuerdo de mi viaje a Southampton…

—¿Usted conocía de forma previa a milord?

—No realmente… yo… yo era muy enfermiza y mi salud me impedía viajar demasiado pero hubo un corto período de tiempo en que pude salir de Somerset… Mis padres me llevaron a los alrededores de las bahías y luego de ver los sitios administrativos encontramos una bella hacienda a las afueras del Ocean Village… La visitamos, y resultó ser perteneciente a la familia Uzumaki. Fuimos atendidos muy bien por los sirvientes y por la dueña de casa, que era una joven hermosa, a pesar de que yo tenía sólo seis años lo recuerdo ya que ella tenía el cabello más lindo que he visto en mi vida… lo tenía largo y rojo… Tomamos el té con ella, la casa era hermosa, con cortinajes preciosos y de hermosas paredes con detalles dorados en lo alto… también tenía un sinfín de obras de arte… sin embargo el lugar era muy pequeño y aquella mujer era muy humilde… Recuerdo que estaba tejiendo, me contó que ella era igual de enfermiza que yo y me hizo una muñeca de trapo con sus propias manos… Me impresioné tanto que decidí aprender a bordar, me dijo que eso hacía que el tiempo pasase más rápido cuando una estaba enferma. Mientras mis padres hablaban con ella escuché el sonido de un piano a lo lejos … Salí en busca del sonido del piano pero no lo encontré dentro de la casa… y cuando salí al jardín… me sorprendí de ver una casa hecha de cristal y fierro…

—Un invernadero…

—Sí… el sonido venía desde ahí. Cuando miré a través del cristal pude ver las flores más bellas que jamás había vist, pero lo que más llamó mi atención fue ver un piano de cola entre las plantas… siendo tocado por un niño de expresión triste…

—Lord Uzumaki…

—Exacto… Cuando me decidí a entrar a hablar con él uno de los sirvientes me detuvo y me advirtió que nadie podía hablar con él y que era mejor que no me viera…

—¿Por qué?

—Nunca supe la razón realmente… Luego de eso me llevaron donde mis padres, quienes ya estaban listo para irse… En el camino les conté lo ocurrido y ellos me dijeron que Lady Uzumaki tenía un pequeño hijo un par de años mayor que yo… pero que nadie sabía mucho sobre él y que era un niño muy solitario… y jamás supe más sobre él… —la joven condesa hizo una pausa—. Po… por eso me alegra ver que ése niño ahora es un joven tan alegre y sociable.

Lady Hinata sonrió con sinceridad, por su parte Sasuke estaba completamente atónito con la historia que le acababa de relatar la joven. Pero no pudo quedarse pensando demasiado en eso ya que el siguiente acto ya estaba por comenzar y sintió acercarse las voces de Lord Hyuuga y su querido y misterioso doncel.

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Parte III y final
La nota alta
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Empezaba la obra, Sasuke nuevamente no prestó ni la más mínima atención al segundo acto. El pasado de su amado doncel le intrigó como nada en la vida. ¿Era acaso posible que aquél bello y dulce joven, tan jovial y refinado, hubiese vivido inclemencias y claustro en su infancia? La sola idea le parecía absurda ya que aquello no calzaba bajo ningún canon con su sociable actitud.

La mente de Sasuke topó con la idea peligrosa de no saber absolutamente nada acerca de quién decía era su adoración. Era de admitir que en un principio se le fue advertida la complicada situación que enmarcaba el nacimiento del joven doncel; sin embargo él asumió de forma instantánea que aquello no había sido impedimento para que desarrollase una infancia feliz y llena de gozo que forjasen la exquisita personalidad que poseía hoy en día el joven Duque.

Casi sin quererlo asediaron a su ajetreada mente los recuerdos de las palabras de Shikamaru el día de su fatalidad en la fiesta de cumpleaños del doncel: «por ese entonces no acostumbraba usted a sonreír mucho, qué raro ¿no es así? ¡Con lo joviales que son los niños! Parecía estar usted en constante sufrimiento, ¿lo estaba acaso? Bueno, lo importante es que eso es pasado y sonríe mucho usted ahora, ¿no es así?». La prodigiosa mente de Sasuke podía evocar el discurso del difunto Sir sin problema alguno y al pie de la letra. ¿A qué se referiría Sir Shikamaru con tales palabras? Es la misma impresión que causara el doncel en Lady Hyuuga. Tanto la joven condesa como el Sir tenían la opinión de que Lord Uzumaki fue un niño muy retraído y temeroso.

De pronto a su mente vino el enunciado que el Coronel Sarutobi le convidó en Whitefield: «ese dulce y bello doncel es el pleno reflejo de una niñez estrafalaria y poco común… al fin y al cabo, milord fue criado tal y como los girasoles en invierno». Su mente dio con el resultado de aquel acertijo: los girasoles de invierno sobreviven en los invernaderos.

Todo aquello pasaba por su mente hasta que el sonido de una nota muy alta que realizó la soprano del tercer cuadro del segundo acto le indicó que se trataba de «El aria de la reina de la noche», la cual sostenía una nota Fa en quinta octava de forma intermitente, descendiendo y escalando para luego llenarse el pecho con stacattos fabulosos. A Sasuke le pareció aquello prodigioso y se detuvo a observar la escena pero luego su amado volvió a llamar su atención ya que pudo notar que su semblante revelaba una ansiedad inusual; su bello rostro estaba plasmado de una emoción y una sonrisa que jamás había visto coronar la dulce cara de su amado. Era casi como si el joven se hubiese transformado en otra persona, respiraba tan agitadamente que Sasuke podía escuchar sus inhalaciones a la perfección a pesar del sonido de la orquesta y la soprano.

De pronto; en el momento del cuadro en que La Reina de la noche tira a Pamina al suelo y da las tres notas altas in crescendo sosteniendo la última; una enorme explosión se sintió en la cúspide del escenario, ante los ojos horrorizados de todos los asistentes. Las actrices en escena huyeron despavoridas y el pánico se apoderó de los asistentes de manera instantánea. Los ojos de Sasuke miraban incrédulos lo que sucedía. El primero en reaccionar fue Lord Uzumaki, quien se paró de su asiento exclamando «¡los fardos! ¡Los fardos de paja del sexto cuadro deben estar tras el escenario! ¡Son inflamables, Sasuke!». Ante la advertencia del joven doncel Sasuke salió a toda prisa del lugar camino al escenario. El humo estaba empezando a apoderarse del lugar y la gente intentó salir pero las grandes puertas del salón estaban trancadas. La desesperación era tal que la gente se comportaba como verdaderos animales con tal de salvar su propia vida.

Mientras Neji y Naruto buscaban salidas, Lady Hinata colapsó presa del miedo y de la sofocación.

—¡Lord Neji! ¡Lleve a su esposa al primer piso!

—¡Pero si la llevo no podremos salir!

—¡Se está asfixiando! ¡El humo tiende a subir! Busque la salida de los actores ¡y trate de mantenerla lo más cerca del suelo posible!

—Está bien pero ¿y usted?

—Buscaré a Sasuke.

Y sin siquiera mirar atrás Naruto salió rumbo al escenario mas no a buscar a Sasuke sino a accionar otra de sus explosiones pero esta vez exteriores al salón para que la gente desde afuera no pudiese ayudar a los de adentro. Todo iba de acuerdo a su elaborado plan. De forma tranquila se paseó hasta llegar a los camarines, donde tenía escondida parte de su vestimenta de El Kyubi pero sólo la máscara y el sombrero. Sin embargo no necesitaba el resto de su traje ya que, utilizando una de las capuchas de dominó presentes en el camerino, se cubrió el resto de su vestimenta de doncel. Luego, del mismo lugar donde escondió sus atavíos para personificar aEl Kyubi, sacó una cantidad considerable de "folletos" impresos y se los llevó hasta los andamios del escenario desde donde los dejó caer. El aire caliente del fuego los dispersó rápidamente, quemando algunos pocos, pero eran suficientes como para que cada uno de los presentes los viese.

Su misión ya estaba cumplida, pudo ver desde su perspectiva como los atontados y confundidos asistentes agarraban los papeles que caían desde lo alto y los leían a simple vista con horror, aumentando el pánico de la multitud.

El Kyubi bajó la escalera del escenario tranquilamente; sabía que al final de la escalera se encontraría con un rabioso detective dispuesto a acribillarlo con su revólver, el cual ya había saboteado con antelación sin que Sasuke se diese cuenta cuando aún estaban en su residencia. Su predicción fue correcta; apenas bajó del escenario pudo sentir el bufar rabioso del su querido Dupin apuntándole con una pistola.

—Buenas noches, Dupin.

—Hasta que apareciste, malnacido, ¡pensé que los juegos ya habían terminado!

—Tú fuiste quien quiso revancha-dattebayo… ¿o estás arrepentido y vienes a devolvérmela?

—La mataste, maldita abominación, ¿¡por qué mataste a Lady Sakura!?

—Acabo de difundir un folleto que explica un poco aquello-dattebayo. De hecho, hice el folleto pensando solamente en ti y en ayudarte, querido Dupin. Es un encantador resumen de mi anterior proceder… y del futuro-dattebayo.

—¿Futuro? Tú, escoria, no tienes futuro —Sasuke trató de disparar su arma en ese momento pero no lo logró, se dio cuenta entonces que nuevamente El Kyubi se había adelantado a los hechos. Pero en vez de enfadarse por el hecho tiró el arma, se sacó la chaqueta e hizo crujir los huesos de su cuello y manos adoptando la posición de boxing—. ¿Crees que necesito el arma para matarte, doncel?

—Me impresionas, Dupin. Pero como verás, hoy estoy de fiesta y no usaría un dominó por nada-dattebayo. Si quieres nos medimos otro día. Ahora sólo tengo ganas de una sola cosa —dijo mientras, de forma tranquila, sacaba una pequeña daga de dentro de la capucha, y luego, cortó una de sus cintas y la extendió hacia Sasuke junto con uno de los folletos—. Yo sólo venía a hacer entrega de esta cinta y, bueno… del folleto. Yo, si fuera tú, lo leería-dattebayo porque… hay alguien muy especial para ti nombrado en él.

Sasuke, al escuchar aquello, tomó rápidamente el folleto y no tuvo que leerlo demasiado para saber a lo que se refería El Kyubi. Para cuando volvió a alzar la mirada El Kyubi había desaparecido. Por su parte, él no hizo más que salir corriendo en busca de aquello "especial" para él.

El Kyubi se quitó su máscara, la guardó muy bien entre sus ropas, quemó la capa de dominó junto al sombrero detrás del escenario. Luego agarró uno de los tantos cristales que se habían destemplado por el calor y explotaron terminando en el piso hechos añicos y cortó parte de su cuello para luego medir la distancia entre la pared más cercana y el fuego, calculando el tiempo que demorarían en llegar las flamas hasta él y se echó hacia atrás con toda su fuerza hasta que su nuca topó de lleno contra la pared hasta llegar a la inconsciencia cayendo desvanecido sentado en el piso. Mientras sus ojos se nublaban producto del golpe pudo ver la luz del fuego acercarse lentamente y pensó para sí: «Sasuke… más te vale que me encuentres pronto».

Continuará…


Pues, ahora los reviews:

Yume-no-Dream: me encanta que te haya gustado el capítulo, ya sabes cómo son las cosas; las mejores cosas vienen en dramas... No, si miras el nuevo horario, contando éste neuvo, estamos a 5 de acabar, así que hay nuevo fic para rato, ¿no es genial?

Anellis: se aprecia que dejes un review, ¡qué bueno que te haya gustado! Kólera lo escribe, así que acepto las felicitaciones de tu parte :P

Moon-9215: ¿por qué la odias? Entiendo en el manga, pero en este fic no ha sido sino una muy buena persona pro-SasuNaru (y esta es la parte más importante). Cambiando el tema, ¡me alegra que te gustase mi lemon! Jejeje, perveeeeee.

DarkPotterMalfoy: me alegro que te encantase este capítulo, aparte que es uno de los más larguitos...Recuerda que Naruto no está en todos sus cabales, así que él no iba a considerar una mejor solución porque la mente simplemente no le da para eso. Bueno, yo tampoco me esperaba lo de Itachi, pero tiene mucísimo sentido: así hay una explicación para que Kyübi sepa todas esas cosas íntimas acerca de Sasuke. ¿Qué fue lo que más te gusto de mi lemon? (porque acertaste... *extiende galletita*). Esa palabra, «dídimo», la aprendí en un libro de Biologái hace ya muchos año. Cuando escribía el lemon me golpeaba la cabeza contra una pred, diciéndome «¿pero cómo hago para que no suene tan vulgar? ¡testículo no es la mejor palabra en esta ocasión!». ¡Pobre de mí! Sí podría actualizar antes, si Kólera me entrega los capítulos de antes. Eso no significa que lo haría trolololololol.

MichiRoll: ¡me alegro que te gustase la ultima escena! Exacto, ahora Sasuke se va a encaminar con más odio en los pasos del Kyübi, a veces creo que Naruto causó más problemas de los que solucionó, pero bueno... Tiene una cabecita desquiciada sobre sus dos hombros, ¿qué le podemos hacer? ¡Gracias por indicarme la ortografía! Ya puedes releer el capítulo anterior en paz (n.n) ¡Eso me pasa pro hacer las revisiones de madrugada después de trasnocharme y de último minuto!

Otaku Sabakuno: ¡me alegro que te guste! ¡Kólera lo escribe para todos ustedes!

NelIra: qué bueno que a pesar de estar tan ocupada te molestes en dejar un review (o varios, ¡te amo!), que eso toma tiempo :D Pero recuerda que Sasuke pensaba que estaba teniendo una conversación entre gente de confianza y completamente inocentes; de lo contrario, jamás lo hubiese hecho, jejeje Naruto debe tener unas manos extremadamente lindas... ¡Esa es una de las escenas más sangrientas que he leído! ¡Es de lo mejor! Y me alegr que te gustase mi contribución, si para eso estoy: Kólera dice y yo hago como el hada madrina XD ¿Te parece lo suficientemente desquciado así?

saskenaru: ¡muchísimas gracias por los elogios! Kólera la escribe y yo la edito. ¡Me alegra que te parexca tan increíble! Me hace sentir tan feliz~~wiiii~~

¡Gracias a todos por sus reviews! Y recueden, el review es el pan de los autores :D (y la carne asada y el helado de miel de caña...)

Lo único que puedo decir que es mío de la historia es el lemon...

¡Hasta la próxima!