Esta historia participa en el Cooking Ships del Grupo Traficantes de Crack

Prompt del Domingo: Comida sana y tema libre (Legalmente en mi país ya es domigo)

Pareja: Fenrir/Remus


Última oportunidad

—Deja de luchar, Remus —la voz del hombre, no, del Alfa de la manada le hace retorcerse y sollozar de furia bajo su fuerte agarre sometido con la fuerza que no posee por su terrible alimentación y los efectos adversos de la poción Mata Lobos.

—¡Déjame ir! —exige pateando a falta de sus manos, pero pronto sus piernas también son sostenidas con fuerza por las piernas del hombre que gruñe con fuerza en su rostro.

—Vas a terminar muerto un día de estos Remus, y yo no voy a permitir eso —sus manos se ciñen con más fuerza sobre sus brazos—, debes aceptar lo que eres y dejar de matarte a ti y a tu lobo.

—¡No pienso ser un monstruo como tú! —grita logrando zafarse por la sorpresa que invade al hombre al oír un lloriqueo no muy lejos de dónde habían caído tras el forcejeo que se había armado entre ellos al encontrarse en el territorio del hombre.

Ve al cachorro Lupin correr hacia un bultito que no había percibido escondido entre unos matorrales, con asombro observa como el joven licántropo sostiene a un cachorro de mago contra su pecho murmurando palabras dulces que logran calmar a la criatura. El joven observa al niño con mortificación conocedor de que lo que lo atormenta es el hambre y el frío, no puede simplemente continuar huyendo de esa forma, metiéndose en casas de muggles para robar leche.

—¿Te parece que eres un monstruo? —la voz de Fenrir, más cerca de lo que esperaba, le sobresalta—. Es el muchacho Potter, ¿no? Lo has salvado de cualquier que haya sido el destino que pretendía el vejestorio que ha envenenado tu mente en contra de lo que eres.

—Albus no…

—Lo sabes, mejor que nadie. Dejaste la manada por su culpa, abandonaste tu lugar a mi lado por él —no hay resentimiento en su voz, sólo un frío odio hacia el hombre que había intentado destruir a su manada sin contemplación hacia los más jóvenes que se refugiaban bajo su cuidado—. Pero tú has salvado a ese niño, ¿eso te hace un monstruo?

Remus baja la vista al pequeño Harry que solloza quedito moviendo sus manos en busca de algo que con que sostenerse. No quiere caer con las palabras de Fenrir, pero el hombre podría darle un techo que los cubra del frío y comida, el gruñir de su estómago y el lamento de Moony le hacen apretar sus labios. Tal vez…

Observa al hombre que se pone en pie diciendo algo de ser su última oportunidad. Mira su mano con los ojos húmedos alargando la propia que tiembla por el frío y por las semanas que lleva sin comer a causa de que sólo tenía tiempo para robar comida para el pequeño en sus brazos y no confiaba lo suficiente en sus habilidades para diferenciar las bayas venenosas de las buenas. Resignado y pensando en el bienestar del cachorro en sus brazos, de su cachorro, acepta la mano que le es ofrecida.