Autor Original: kokoyuki27
ID: 3036240
Notas de la traductora:
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Capitulo 7
"Ve… Quiero comer pasta…" murmuró Italia con la poca fuerza que tenía y alzó la mirada hacia el reloj colgado en la pared del estudio, sólo para darse cuenta de que había estado trabajando durante 5 horas. Pero su pila de trabajo sin terminar parecía…intacta.
"Mmm…parece que tendré trabajar aún más" suspiró Italia y volvió a mirar hacia la pila de papeles, que iban desde cosas complicadas que iban a ser traídas durante la conferencia mundial, hasta algunos simples como organizar un cambio en la recolección de impuestos y cosas así.
Esto… esto era porque tanto él como su hermano eran Italia, así que esa abrumadora cantidad de trabajo no clamaría como víctima mortal por trabajar a un solo individuo. Pero el hecho de que su hermano siempre huía de las reuniones y le dejaba todo el trabajo a él, no era exactamente de ayuda. Todo se reducía a que él hiciese el trabajo por completo al final.
"Ve… algunas veces de verdad desearía que fratello hiciese lo que se le dio en vez de dármelo a la fuerza…" se quejó Italia. Pero no podía realmente quejarse a nadie o hablar con Romano de esto; no quería que Romano supiese lo irresponsable que era como hermano cuando él mismo pensaba que hacía un trabajo brillante. Si, decirle a Romano que era un hermano horrible sería peor que cualquier crítica en el mundo. Además, su hermano tampoco es que fuese realmente malo. Quizás fuese ruidoso y grosero y totalmente irresponsable y nunca se preocupase de cómo se sentía y – ¿a dónde quería llegar con esto?
"Creo que tendré que esforzarme más… pero estoy tan cansado que incluso las palabras en el papel parecen estar bailando…" Italia se frotó los ojos y miró el papel de nuevo, pero las palabras se negaban a quedarse quietas.
"Mmm… solo 5 minutos no hará daño…" con eso, , Italia se rindió en resistirse a la tentación de dormir mientras dejaba caer todo y se quedaba dormido en el sitio.
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"¡Veneziano! ¡Abre, soy yo!" gritó Romano con impaciencia mientras llamaba a la puerta, solamente recibiendo el silencio.
Eso es raro; normalmente Veneziano abriría la puerta en seguida e inmediatamente le arrastraría dentro por algo de té y todo eso. Pero estaba seguro que Veneziano estaba en casa hoy… ¿Podría ser que hubiese ocurrido algo?
"¡Veneziano! ¡Si no abres la puerta ahora, voy a tirarla abajo!" Romano apretó el puño y aumentó el volumen, preocupado de poder tener razón.
Todavía no había respuesta desde el interior de la casa.
"Mierda, ¿por qué me molesto siquiera en llamar?" maldijo Romano y dio un paso atrás, entonces alzó su pierna y con una rápida, limpia y poderosa patada, mando a la inocente puerta al suelo con un ruido sordo, convirtiéndose en otra víctima del mal genio de Romano.
Corriendo hacia el estudio, Romano casi se resbaló cuando se dio cuenta de que su hermano no respondía a la puerta, no porque hubiese sucedido algo malo, sino porque estaba dormido con el rostro hundido en sus brazos. ¿Qué cojones? Le había hecho cargar como uno de los toros de España por nada.
"Maldición. ¡Oi! ¡Veneziano! ¡Duerme en la cama!" regaló Romano mientras le daba un golpe de karate en la cabeza a Veneziano sin piedad, provocando que este se moviera un poco y empezase a hacer ruidos raros.
De acuerdo… Normalmente, el golpe de karate sería capaz de despertarle.
"¡Veneziano! Despierta ya y hazme la cena. Tengo hambre por el viaje hasta aquí desde casa de España" se quejó Romano mientras sacudía a Veneziano un poco, seguidamente con más fuerza cuando eso no fue suficiente para despertar a Veneziano.
Pero cuando Romano vio el rostro de Veneziano después de todos sus intentos fallidos para despertarle, se llevó el susto de su vida. Veneziano estaba muy rojo y estaba jadeando ligeramente, su pelo estaba empapado de sudor e incluso su rizo parecía que estaba marchito. Eso no era una buena señal.
"OH DIOS – ¡MIERDA! ¡Veneziano! ¿Estás bien?" Romano entró en pánico y se acercó para tocar la frente de Veneziano, solamente para descubrir que estaba ardiendo "¡Mierda! ¡Veneziano! ¡Deja de asustarme y despierta de una puta vez!"
"¿…Fratello…?" Veneziano se esforzó por abrir los ojos y murmuró en tono muy débil.
"¡Sí, soy yo! ¿Estás bien? ¡Tu rostro está literalmente como un tomate!" exclamó Romano.
"Ve… ¿Por qué de repente se siente tan cálido…?" Veneziano intentó levantarse, solamente para caer en su asiento de nuevo debido a la falta de fuerza.
"¡Joder! ¿Qué hiciste? ¡Parece como si un maldito coche te hubiese atropellado! ¿Alguien vino aquí y te golpeó o algo?" despotricó Romano mientras ayudaba al débil Veneziano a levantarse e ir a su cuarto.
Lo sabía, simplemente debería haberse quedado en casa y pretender que España estaba equivocado en vez de creer en él y venir aquí a ver como estaba su hermano. Genial, ahora tendría que cuidar de su molesto hermano en lugar de encargarse del jodido papeleo o trabajar en las preparaciones para el día marcado.
