Título: LA Vuelta al Mundo en 80 Días, o Cómo Arruinar Una Vida Perfecta.

Author: MAINE

Fandom: Harry Potter

Pairing: Draco/Ron

Rating: R

Mis más sinceras disculpas por el retraso. Pero...¡al fin lo acabé!

Capítulo 7

ARS AMANTIS

Mmm¿y éste?

(Nah. Te hacer parecer más bajito)

Tienes razón. ¿Y así?

(Pálido.)

Bueno¿y con esto?

(Me recuerdas a un boggart)

¡Maldición¿Y éste?

(Depende. ¿Quieres seducirle o provocarle un infarto?)

¡Aaagh¡Tiene que haber algo!

Mmm, veamos…no, éste no,… tampoco, no,… no,…

Vincent y Gregory observaban horrorizados. Distintos trajes eran desechados y tirados descuidadamente por toda la habitación. Era un espectáculo espeluznante que no podían dejar de mirar con morbosa fascinación.

Bien, al menos lo poco que se podía ver en esos momentos: los pies de Draco.

Definitivamente, Draco parecía dispuesto a llegar hasta las profundidades de su armario en busca del traje perfecto.

¡Esto es¡Sí!

(Felicidades, Draco. Ahora sólo tiene que salir del armario.)

Estoy estupendo. Pero… falta algo… un pequeño detalle… ¿dónde está mi colonia?


-Ey, chicos¿os habéis enterado ya?- Seamus rebotaba eufórico frente la mesa de desayuno.

¿Qué pasa, Seamus?

¡Crabbe y Goyle están en la enfermería!

¿Qué?

¿Por qué?

¿Qué ha pasado?

No estoy seguro, pero Parvatti me ha dicho que Hannah le ha dicho que Lavander había oído…

¡Quieres decirlo de una vez!

Está bien, está bien. El rumor parece ser que estaban los dos abrazados en un rincón de su cuarto gimiendo que todo tenía que ser una pesadilla. ¡Dicen que lloraban y todo!

Mmm… ¿qué les habrá pasado?- aunque, Harry, ya lo sabía. Sabía que algo horrible había pasado.

¿Y a qué se referían con que era una pesadilla?- la expresión de Hermione indicaba que ella ya había empezado a desarrollar montones de teorías y contra teorías.

¡Oh, vamos, Hermione¿Qué importa?- Ron sabía que dejar que la mente paranoica de Harry y la inquisitiva de Hermione vagasen a su antojo supondría vivir en la biblioteca. ¡Era solo el primer día, Merlín!- Son Crabbe y Goyle. Puede ser que se hayan dado cuenta de que este curso tiene que estudiar o que en realidad sus...

¿Y Malfoy¿Qué ha hecho él? – para Harry era obvio. Malfoy tramaba de las suyas.

No lo se. Nadie ha dicho nada de él. Parece que Malfoy no se ha enterado de nada… Mirad, ahí está él.

Los ocupantes de la mesa de Gryffindor giraron hacia la mesa de Slytherin donde un tranquilo y sonriente Draco Malfoy untaba, felizmente, mermelada y más mermelada sobre una sobrecargada tostada.

Yo diría que no parece muy afectado por la dolencia de sus guardaespaldas.-murmuró Seamus.

No se, chicos¿no notáis algo raro en él?- a Harry no le engañaría, no.

¿Aparte de la tostada?- preguntó Ron, incrédulo.

Lo más seguro es que habrá sido él quien habrá torturado a Crabbe y Goyle- desconfió Harry.

¿Y por qué haría él algo así? Son sus guardaespaldas, no tendría sentido- replicó Hermione, lógicamente, por supuesto.

Posiblemente necesite un sujeto de pruebas donde practicar sus maldiciones antes de lanzarlo sobre su víctima indefensa- definitivamente, Harry estaba inspirado.

¡Oh, Harry! No seas tonto- despreció Hermione.- No se puede practicar magia oscura dentro de Hogwarts. Los protectores de la escuela están diseñados para evitar esos abusos. ¿Acaso nunca habéis leído Historia de Hogwarts?- ciertamente, en ocasiones, Hermione se preguntaba como se las habían apañado sus amigos antes de conocerla. Suerte tenían que ella estaba allí para ayudarles.

¿Por qué íbamos a hacerlo si ya lo haces tú por nosotros?- se sorprendió Ron- Y, Harry, creo que deberías dejar de tomar café por las mañanas. No te sienta bien. Y a mí empieza a asustarme.

Tienes que estar bromeando, Hermione. Como si no hubiésemos visto muestras de magia oscura estos años- continuó Harry imperturbable. Él a lo suyo.

Oíd, chicos, creo que nos desviamos del tema aquí.- Seamus debía confesar que aquella penetración en la mentalidad de sus amigos era más bien espantosa.

Sigo pensando que Malfoy planea algo horrible.- Harry Potter no era alguien que cediera fácilmente.

No sé que decirte, Harry. A mí, personalmente, Malfoy siempre me ha aparecido extraño- para Neville resultaba evidente.

Pues a mí me gusta esta versión- defendió Ron.

Sus amigos le miraron asombrados.

¿Te encuentras bien, Ron?- se preocupó Harry.

¡Venga, Harry!- Ron se consoló pensando que, al menos, su amigo no sospechaba que él había sido maldecido- ¿No os habéis fijado que todavía no ha dicho nada desagradable a nadie?

Confía en mí, Ron, esto tiene que formar parte de algún plan suyo para despistarnos- y no iba a funcionar con él, por supuesto.

En este momento el único plan que parece tener es vaciar toda la mermelada en una tostada. Y se le ve muy feliz de hacerlo… Curioso.- Ron miraba intrigado a su supuesta némesis.

¿El qué? – preguntó Seamus.

Juraría que es la primera vez que veo a Malfoy feliz sin que implique dolor y humillación para otra persona. Casi parece agradable y todo.

¿Agradable¿Malfoy? – se horrorizó Harry.

¡Te has vuelto loco, Ron¡Es Draco Malfoy de quién estás hablando¡La plaga de nuestra existencia¡Quién hará lo indecible para vernos expulsados y humillados¡Quién...!

Oye, oye, calma. ¡Por todos los diablos, Hermione, calma! Lo único que digo es que todo lo que signifique que nos ignore está bien en mi libro. ¡Por las barbas de Merlín, reaccionas como si hubiese dicho que me iba a casar con él!

No digas eso ni en broma, Ronald Weasley. Es de muy mal gusto- ofendida, Hermione recogió su bolsa y abandonó el comedor con la nariz bien alta.

Ron, Harry y Seamus la vieron irse, perplejos.

Ron se giró a su mejor amigo y digo:

Decidido. A partir de hoy, el café está prohibido tanto para ti como para Hermione.

Anda, chicos. Mejor vamos a clase antes de que Hermione se enfade más por llegar tarde.

Harry siguió a sus amigos fuera, pero no antes de lanzar un última mirada sospechosa en le goloso Slytherin.

Sí, algo estaba pasando. Y Harry sabía que Voldemort estaba detrás de todo. A él no iban a engañarle. No, señor. Él se mantendría atento a los detalles y pararía el maquiavélico plan de Malfoy. Con esa sonrisa de felicidad en su cara era obvio que tramaba algo increíblemente cruel y horripilante.

Ron estiró el brazo de su compañero mientras lo arrastraba decidido fuera del comedor. Harry tropezó cuando Ron se detuvo repentinamente frente a las puertas:

Oye, Harry¿tú no hueles algo?


¡Tengo un plan¡Tengo un plan¡Tengo...!

(Sí, sí. Ya lo sabemos)

¡Es un plan genial!

(Yo lo dejaría en que es un plan, lo de genial...)

¿Qué?

¿Acaso no piensas que funcionará?

(Hombre, cosas más raras se han visto... aunque ahora mismo no recuerdo ninguna.)

Tú sólo estás celoso porque el plan se me ha ocurrido a mí y no a ti.

(¿Eh?...no.)

Mira, no voy a dejar que me fastidies. Lo tengo todo calculado y controlado.

Mi aspecto físico es impecable. Todos los detalles han sido cuidados: cabello, ropa, colonia,... y si añades a eso mi arma secreta, no cabe la menor duda. No tendrá ninguna oportunidad.

¡Venceré!

(Sabes, Draco, a veces me preocupa que no recuerdes si tienes que seducirle o matarle.)

Tonterías.

Vamos.

(Como si tuviese opción de ir a otro sitio.)

Mi triunfo es incuestionable, imparable; mi victoria será indescriptible,...


... no puedo entenderlo. ¿Por qué?

(Oh, vamos. No te lo tomes a sí. A fin de cuentas podemos volver a intentarlo.)

Pero... ¿por qué¿Por qué no ha funcionado?

(Bueeeno... en mi humilde opinión... lo de la manzana al profesor está ya muy visto.)


Ey, Ron, Harry, Hermione.

Hola, Bill.

Hola, Bill.

Hola, profesor Weasley.

¡Hermione!

Vamos, chicos. Dejadla... decidme¿que os ha parecido mi primera clase?

¡Genial, Bill! Pero... espero que hayas tirado esa manzana. Estoy seguro que Malfoy la ha envenenado o algo- esa ofrenda sólo había servido para confirmar las sospechas de Harry de que Bill era el objetivo. ¡Ja, él lo había sabido desde el principio.

Vamos, Harry¿no crees que eso suena un poco paranoico?- en ocasiones Bill pensaba que la culpa era de todos ellos por depositar tanta responsabilidad sobre el pobre chico.- Sólo ha sido un gesto amable. Raro, pero agradable. Lo cierto es que ese chico no es como lo imaginaba.

No sé, Bill. Harry puede tener razón.- Ron no quería motivar más la paranoia de su amigo pero, a fin de cuentas, se trataba de su hermano.- Malfoy nunca es agradable con los profesores. Bueno, excepto con Snape.

Quizás quiera asegurarse que no le discriminaré porque él es un Malfoy y yo, un Weasley.- Sí, definitivamente. Semejante responsabilidad convertía a los pobres chicos en versiones juveniles de OjoLoco. Espeluznante.

Mmm, supongo que debe intentar asegurarse buenas notas. Y sabéis que Harry es siempre el primero de la clase en Defensa Contra las Artes Oscuras.- apuntó seria Hermione.

¡Estás bromeando, Hermione¿¡Crees que lo único que piensa Malfoy es en sacar mejores notas que yo?- exclamó Harry. ¿Cómo era posible que sólo él se diese cuenta de las verdaderas intenciones de Malfoy¿Se habían vuelto todos ciegos o qué?

A ver, entonces, Harry, explícanos que quiere Malfoy- Hermione estaba indignada. Como si a su edad hubiese algo más importante que los estudios. Era increíble¿cuándo aprenderían Harry y Ron a ser más responsables?

Eh.., no sé.- No, Harry guardaría sus sospechas para él. No había necesidad de involucrar a sus amigos y ponerlos en más peligro.- Pero yo de ti, Bill, no me fiaría de Malfoy y lo vigilaría de cerca- a fin de cunetas, Bill estaba allí para protegerle. Él ya debía de haber imaginado que correría peligro por eso.

Si..., bien..., gracias por el consejo, Harry- quizás debería hablar con Dumbledore para encontrar una manera de ayudar a relajarse al pobre muchacho. Ese brillo en los ojos no parecía muy sano- ¿Y tú, Ron¿qué piensas?

¿No olíais algo raro en clase?


Ey, chicos¿os habéis enterado?- Seamus saltaba impaciente- ¡Crabbe y Goyle vuelven a estar en la enfermería!

Seamus¿tú cuándo desayunas?- Ron miraba asombrado a su hiperactivo compañero.

¿Otra vez?

¿Qué ha pasado?- inquirió Hermione.

Parece que los han encontrado en el mismo estado que ayer. Parvatti dice que la Sra. Pomfrey ha tenido que encantarlos para poder calmarlos.

¡Os lo dije!- exclamó Harry triunfante- Malfoy tiene que estar haciéndoles algo.

Venga, Harry¿qué puede estar haciéndoles?- razonó Hermione- ¿Y por qué?

¡Yo que sé!- Harry sabía que él no se equivocaba. De acuerdo, no tenía ningún detalle. Pero no se equivocaba.- Es Malfoy, no podemos esperar nada bueno. Seguro que está tramando algo- ¡Estaba clarísimo!

De verdad, Harry, en ocasiones puedes ser peor que Ron- Hermione estaba convencida de que ella debía ser la única persona razonable en Gryffindor.

¡Oye!- Ron estaba ofendido. ¡Él ni siquiera intervenía en la conversación!

Tú ignórame, Hermione. Pero ya verás como, a diferencia de Ron, yo tengo razón.

¡Ey!- menudos amigos.

Yo solo digo, Harry, que no todo lo malo que pasa en el colegio tiene que ver con Malfoy. Tendrías que concentrarte en tus estudios y no dejar que Ron te distraiga.

Disculpad, pero estoy sentado aquí mismo- ¿por qué no podía él tener amigos normales?

Vamos, Hermione¿cómo quieres que piense sólo en los estudios? Tú sabes, también como yo, que...

Ron y Seamus miraban asombrados como sus dos compañeros abandonaban el comedor mientras seguían discutiendo.

Seamus miró a la pareja que se alejaba y giró a Ron:

Ron, compañero, creo que esos dos necesitan unas vacaciones. Urgentemente.

Dímelo a mí.- Ron dudaba entre golpear la cabeza contra la mesa o empezar a arrancarse el cabello.- Hermione está histérica porque, y cito literalmente: "sólo quedan dos años y no se nada". Y Harry está peor.- Mmm, quizás había alguna manera para poder permanecer inconsciente hasta que acabase el curso.

¿Y eso?

Oh, él no comenta nada. Pero está convencido de que hay conspiraciones por todos lados. Y que Malfoy va a intentar matarle en el momento menos pensado.

Los dos Gryffindors giraron hacia la mesa de Slytherin donde el futuro asesino estaba ocupado descuartizando en trozos manipulables un tomate.

¿Está silbando?- Ron optaba por no sorprenderse de nada. Era la única opción sana.

Quizás Harry tenga razón y todo sea parte de un plan de Malfoy para volvernos locos.- Para Seamus era mejor opción que considerar que sus compañeros de casa siempre habían estado locos y él, sencillamente, no lo había notado.

Seamus, viejo amigo, si algo he aprendido de Harry y Hermione es que intentar entender porque la gente hace lo que hace es buscarse problemas. Teniendo en cuenta lo que sabemos,- que si Ron era sincero, era nada de nada- puede incluso que Malfoy esté enamorado.

Creo que prefiero la teoría del asesinato, es menos horrorosa.-Las cosas para Seamus eran más sencillas así.- Vamos, Ron, o llegaremos tarde.

Vamos. Por cierto, Seamus¿tú no notas un olor extraño?

Sí, pensó Seamus, definitivamente, más sencillas. Ridículas pero más sencillas.


Ey, chicos¿sabéis que...?

Crabbe y Goyle están en la enfermería- coreó la mesa de Gryffindor.

Ah,...-murmuró Seamus apagado- ¿ya os lo han contado?

Seamus, tras seis días seguidos la noticia pierde interés- adoctrinó Hermione.

Seis días seguidos en la enfermería... la crueldad de Malfoy no tiene límites- murmuró Harry incrédulo.- ¡Atormentar a sus propios secuaces!

¡Por las barbas de Merlín, Harry!– exclamó Ron exasperado- No sabemos si Malfoy ha tenido nada que ver. ¡Míralo!

Draco Malfoy estaba concentrado.

Poco a poco, el montoncito de puré de patatas de su plato iba adquiriendo forma. Con zanahoria rallada en la parte superior y dos trozos de apio sobresalían de un supuesto torso abotonado con cerezas.

¡Ajá!- exclamó Harry triunfante- ¡Fíjate, Ron, un muñeco de vudú!

El resto de la mesa observó asombrado como Ron Weasley, prefecto de sexto año, intentaba abollar la mesa con la cabeza.

¡Ya está bien, Ron!- chasqueó disgustada Hermione.- Acabarás por estropear la mesa. Y tú, Harry, no seas ridículo. Para hacer un muñeco de vudú necesitas cabello y ropa de una persona, no verduras.

Si había algo con que uno podía contar en Hogwarts era con que Hermione Granger siempre podía aprovechar cualquier comentario para enseñar algo. Aún los comentarios que indicaban una necesidad urgente de poción calmante.

Aunque...,- Hermione añadió decidida- eso no quiere decir que Malfoy sea inocente.

¡Oh, no! Tu, quoque, Hermione? – la voz de Ron expresaba una combinación perfecta de desesperación y frustración fruto de una extensa práctica.

Es evidente, Ron.- Hermione empezó a recitar con precisión.- Primero: su aspecto es aún más impecable y cuidado que antes. Segundo: su atención atenta y cortés. Tercero: su constante solicitud de preguntas. Tercero: el abrillantamiento obsesivo de su insignia de prefecto. Y cuarto, lo más decisivo¡sus trabajos sobrepasan en seis pulgadas los míos¡Está clarísimo!

Ron empezaba a sospechar que la paranoia de Harry era contagiosa.

Neville preguntó fascinado, y aterrado, por la vehemencia de Hermione:

Hermione,... disculpa... pero¿qué significa todo eso?

Simultáneamente, Harry y Hermione contestaron decididos:

¡Quiere usurpar mi puesto!

¡Quiere seducir a Bill al lado oscuro!

Ahora Ron estaba convencido. Sus mejores amigos estaban completamente locos.

El resto de la mesa de Gryffindor variaba sus incrédulas miradas entre las expresiones decididas, para algunos obsesivas, de Harry y Hermione, y un Ron Weasley desesperado que intentaba romper la mesa con la cabeza mientras gemía:

¿Por qué a mí, dioses¿Por qué a mí?

Mientras el causante del desequilibrio nervioso continuaba decorando concienzudamente su puré de patatas al tiempo que suspiraba y lanzaba miradas nostálgicas hacia la mesa de profesores.

Sus compañeros de Slytherin se habían limitado a mantener una cierta distancia con su supuesto líder. Una cierta distancia grande. Una cierta distancia muy, muy grande. En pocas palabras: Draco Malfoy ocupaba un extremo considerable de la mesa mientras que el resto de Slytherins se amontonaba en el otro extremo, desde el que le lanzaban miradas confusas y aterradas.

Sí.

Hogwarts vivía tiempos extraños.


Ahhh.

(¿Vas a seguir así todo el día?)

Ahhh.

(¡Por todos los...¡Draco, reacciona!)

Ahhh.

(¡Aagh!)

Ahhh.

Ahhh.

No me quiere.

(... vamos, Draco. No seas pesimista.)

Nada funciona.

Todos mis intentos han fracasado.

(Bueeno,... sí... ¡pero eso no significa que debas rendirte!)

Ni siquiera sabe que existo.

(Eh... ahí creo que te equivocas)

¿Tú crees?

Quizás Draco todavía podía conservar la esperanza.

(Estoy seguro de que, tras esta semana, es completamente consciente de tu existencia.)

Draco sentía como la confianza volvía y su determinación resurgía. Quizás sí había esperanza.

¿Tú crees que se ha dado cuenta de mi belleza superior, mi brillante inteligencia y mi buena predisposición de carácter?

(Hombre... de eso, exactamente...)

La confianza empezaba a empaquetar y la determinación sufría un ligero hundimiento.

¿Y de que crees tú que se ha dado cuenta?

(Yo... en fin... no sé... puede...)

¿DE-QUÉ-SE-HA-DA-DO-CUEN-TA?

(¿Quizáshayanotadoqueeresunpelotacompulsivoycreído?)

La confianza cogía sus maletas y se mudaba con rumbo desconocido.

La determinación hacía sonar un himno final mientras arriaba las banderas y se hundía en las profundidades.

¡Oh, dioses, él me odia!

¡Nunca lo conseguiré!

(Vamos, vamos, no está todo perdido)

¿Te has vuelto loco!

¡Tú mismo acabas de decir que...!

(Sí, si... pero aún tienes una oportunidad de girar las cosas a nuestro favor.)

¿Una oportunidad?

(Es arriesgado pero puede funcionar)

¿Qué es?

(Debes tener en cuenta que es, posiblemente, nuestra única opción.)

¿Qué es?

(Tú sólo tienes que relajarte y pensar que todo saldrá bien.)

¿QUÉ ES?

(... La sinceridad.)

¿La qué?

(Sinceridad: es cuando no mientes y dices la verdad.)

¡Ya sé lo que significa!...

(Si tú lo dices...)

... lo que no entiendo es de qué me puede servir.

(Bien, viendo que tus "sutiles" planes no han funcionado...)

¡Eran unos buenos planes!

(Siii, seguro)

¡Lo eran!

(Está bien, está bien... pero ya que está demostrado que no han funcionado¿qué tal algo más directo?)

¡Eso es!

¡Un ataque frontal!

¡Él nunca se esperará que yo sea sincero!

(Ni él ni nadie.)

¡Sí!

Sólo tengo que ir, directo, de frente ¡y declararme!

¡Es un plan genial!

Es digno de mí.

(¡Ejem!... disculpa... ¿y yo qué?)

¡Soy un genio!

(Es agradable ver como a uno le reconocen el mérito.)

Bien¿a que esperamos?

(Yo a que lluevan ranas.)

Iré hasta su despacho, pediré hablar con él y entonces... entonces...

Pse. Oye

(¿Qué, genio?)

¿Qué tengo que decir para parecer sincero?

(¡Oh, señor, que los dioses nos protejan!)

¡Oh, vamos!

No es como si hubiese tenido mucha práctica con eso¿sabes?


(¡Quieres llamar ya a la puerta!)

Espera un momento.

(¡Llama!)

¡No me metas prisa!

(¡Llevas quince minutos mirando la puerta como un pasmarote!)

¡Estoy pensando!

(Menudo momento para empezar.)

¿Y si no funciona?

(No lo sabremos hasta que llames¿no crees?)

Sí, pero...

(Mira, él ya piensa que eres raro. ¿Qué puedes perder?)

¿Eso se supone que tiene que animarme?

(Eso significa que llames ya.)

Per...

(¡Llama!)

Está bien, está bien.

No hace falta que te pongas así.

Impaciente.

(¿Draco?)

¿Sí?

(Todavía no has llamado.)

¡Oh!

Vaya, que curioso.

(Draco.)

Voy, voy.

TOC, TOC.

Bien, ya está.

He llamado. No está. Vayámonos.

(¡Ni se te ocurra huir!)

Pero...

¿Quién es? Ah, Sr. Malfoy, es usted. ¿Necesita algo?- Bill encontraba que el muchacho le resultaba bastante interesante. No era para nada como él se lo había imaginado. El había esperado encontrar una versión reducida de un Lucius Malfoy: arrogante y despectivo, pero el joven Malfoy le recordaba, curiosamente, a su hermano Percy.

Ho... ho... ¡ejem!... hola, profesor Weasley. Yo... esto, yo...

(Venga. Ánimo.)

Yo est... estoi... yo...

(Ya casi está. Lo estamos logrando. Sigue.)

Sí. Era un Percy con ropas costosas. Aunque...

Ey¿no es ese el jersey de Ron?

(... eso no estaba en el plan)