Notas de la autora: ¡Después de ver The Phantom Thief AU art que Somachos hizo en Tumblr, estuve inspirada para escribir esto! ¡Así que vayan y échenle un vistazo al art! ¡Espero que a todos les guste! Por favor déjenme saberlo ^.~ Obviamente YOI no me pertenece y hago esto sin ningún fin de lucro.

N. T.: ¡Hola a todas y todos! ¿Cómo han estado? Quiero agradecerles a todos por agregar esta historia a favoritos y por sus follows, además de pedirles disculpas, ya que pensaba subir este cap hace 3 semanas (creo) peroooooo entre exámenes y mi trabajo no pude y hoy al fin puedo subirlo. Ahora si a lo que vamos, espero disfruten el cap y déjenme sus comentarios ya que me encanta leer lo que piensan.

Under the Cover of Eros

YOI Phantom Thief AU

Capítulo 7 – Instintos

Cuando Viktor llego a la oficina, encontró un gran ajetreo. Un guardia de seguridad de un museo encontró una nota de Eros la noche anterior, y acababa de llegar a manos del Capitán Feltsman.

- ¡Ahí estas Viktor! – bramó el capitán a Viktor mientras entraba – ¡ese maldito ladrón lo hizo de nuevo! – gritó mientras arrugaba la nota, un pequeño trozo de papel, en su mano.

Toda la felicidad de Viktor y sus burbujeantes sentimientos desaparecieron inmediatamente. Claro que Eros había enviado una nota, después de todo parecía que la única misión en la vida de ese ladrón era torturar al pobre Viktor. El detective se permitió un minuto para hundirse en su propio pozo de desgracia, para después quitarse su chaqueta y empezar a trabajar.

Varias horas después, el teléfono de Viktor vibro en su escritorio. Él estaba más que feliz de que lo hubiesen interrumpido. Cuando vio la pantalla y vio que era Yuuri, él no pudo hacer nada más que sonreír.

[Hey Viktor, parece que va a ser una noche despejada, estaba pensando en ir a patinar. ¿Quieres ve ir conmigo después de que salgas del trabajo?]

Viktor casi se pone a llorar. ¡Él preferiría ir a la pista a patinar con su lindo nuevo novio! {Lo siento, no puedo *llora* tengo que lidiar con otro estúpido caso de Eros esta noche}

[oh, lo siento, bueno ¡talvez puedas venir la próxima vez! No trabajes demasiado]

{es una cita ¡diviértete esta noche y ve con cuidado!}

[lo haré, gracias mama ¡ve con cuidado también!]

Incluso si Viktor no podía ir con él esa noche, el hecho de que Yuuri le hubiera preguntado, era suficiente para poner una pequeña sonrisa en el rostro de Viktor por el resto del día. Entre reuniones, papeleos y planeaciones, Viktor pensó en cuan apuesto se vería su novio mientras se desliza elegantemente sobre el hielo.


[me iré al infierno Phichit *llora* realmente lo haré]

{lol ¿Por qué dices eso Yuuri?}

[xq soy muy cruel con el pobre de Viktor! *llora* él merece algo mejor]

{lo siento, es la única manera…}

[¡lo sé! ¡pero aun así me siento mal! ¿Qué hare si él llega a descubrirlo? *llora* ¡seguramente me odiara!]

{él no te odiaría Yuu-chan…en realidad creo que ese idiota te ama}

[*impactado*]

{cállate, ¡sabes que él te ama! y SI él nos descubre, apuesto a que él te perdonara xq el REALMENTE te ama. deja de preocuparte}

[pero estoy preocupado Phiiiiiiiiiiii! ¡Nunca me he sentido así por nadie…lo amo…y lo que le estoy haciendo es simplemente cruel!]

{todo va a estar bien, todo va a funcionar…solo lo se *abrazos* subiré en un rato. aguanta ahí}

[es…ta…bi…en…te veo en un rato. iré a recostarme]

{buena idea drama queen}


Más tarde esa noche, alrededor de las 11 pm…

¿Cómo había sucedido esto? ¿Por qué siempre tenía que terminar así? En su interior Viktor sabia el porqué, porque siempre se la pasaban subestimando a Eros y su(s) compañía(s), ¡Esa era la razón! Él suspiro y sacó su arma. "Aquí vamos de nuevo", pensó con ironía.

-Detective, no puedo creer que sus hombres cayeran bajo el mismo truco dos veces – se escuchó la suave, profunda y tentadora voz de Eros a través de los megáfonos del museo.

- ¡Maldita sea Eros, tengo el brazalete, si lo quieres, ven por él! – Viktor gritó en él, extrañamente, tranquilo museo. De alguna manera Eros había encontrado su ubicación y solo había liberado un gas adormecedor en el aire alrededor de sus hombres. Cuando el intento usar su radio, todo lo que obtuvo fue estática y su celular no tenía señal. Una vez más, estaba solo.

-Oh mi lindo detective, tengo planeado hacerlo – charló Eros con voz ronca por el altavoz, su voz haciendo eco por cada pasillo desierto.

-Heh – Viktor bufó y alzó su arma - ¡Por mí está bien! – descanso su espalda en la pared más cercana y mantuvo una mirada atenta ante cualquier movimiento. Él estaba determinado a no titubear, a no ser sorprendido y burlado de nuevo.

Gracias a las excelentes habilidades de hackeo de Ágape, Eros sabía exactamente donde Viktor había escondido el brazalete, estaba en su muñeca derecha. Eso representaba un desafío para sí mismo. ¿Cómo iba a conseguirlo? Él sonrió petulante ante la idea que se había formado en su mente mientras saltaba de una exhibición a la otra sin hacer ningún sonido.

El corazón de Viktor retumbaba en sus oídos, haciéndole un tanto difícil el concentrarse. Respiro profundamente para calmar sus nervios y estabilizarse a sí mismo. De repente, escucho un sonido que venía desde su derecha y volteo en esa dirección sin pensarlo. Cuando Viktor sintió algo sólido presionar su columna, él podría haberse pateado a si mismo por ser tan crédulo.

-Buenas noches detective, arrojé su arma por favor – Eros susurro dulcemente cerca del cuello de Viktor. La primera vez que se habían conocido, Eros había hecho lo mismo. Él imagino que Viktor no estaría emocionado de saber que había soltado su, totalmente funcional, arma dos veces porque Eros tenía una pistola de agua colocada entre sus omoplatos. Ese pensamiento hizo reír a Eros.

Viktor podía sentir la caliente respiración de Eros en su piel, alrededor de su cuello, y eso enviaba escalofríos por su columna. Renuentemente dejo su arma caer y esta hizo un ruido ensordecedor cuando golpeó el suelo - ¡Maldición! – él gritó en derrota.

-Ahora… ¿Qué debería hacer con usted detective? – Eros murmuró con burla mientras lo contemplaba.

Viktor podía sentir como Eros deslizaba su dedo por toda su columna e involuntariamente se estremeció en respuesta - ¿Cuál es tu problema con Jean-Jacques Leroy? – pregunto Viktor inesperadamente y sonrió cuando sintió la mano de Eros paralizarse ante la mención del nombre del joyero – El collar que tan orgullosamente sigues usando era de él, los aretes de diamante que robaste y luego me devolviste fueron hechos por él también y este brazalete – Viktor alzó su brazo derecho y bajo su manga para revelar la dorada baratija – fue donada por él -.

Eros estuvo sorprendido solo por un segundo, pero se recuperó rápidamente con una sonrisa – Oh detective, ¿Así que, finalmente decidió usar ese pequeño cerebro suyo? – Eros arrulló y agarró de un lado las caderas de Viktor para tenerlo más cerca. Él disfruto el gruñido de frustración que Viktor soltó en respuesta – Ahora, tú sabes lo que necesito, dame tus manos dulzura – Eros canturreó mientras gentilmente frotaba círculos en la cadera de Viktor.

Resignándose a su destino, en este juego sin final que ellos jugaban, Viktor colocó sus manos detrás de su espalda. Él decidió que cuando Eros, inevitablemente, se estirara para agarrar sus esposas, Viktor trataría de esta vez desarmar al bandido. Viktor estaba ahí, en shock, cuando sintió que Eros removía el brazalete y lo remplazaba con algo sólido, y extrañamente mullido.

-Oh detective – Eros chillo felizmente – ¡El rosa es, definitivamente, tu color querido! – él coloco su arma de juguete de vuelta al bolsillo de su capa y aplaudió en jubilo.

Viktor se dio cuenta de lo que había pasado, Eros se las había arreglado para colocarle un par de esposas rosadas y peludas - ¡Maldición! – Viktor dejo salir un humillante y adolorido lamento - ¿Por qué a mí? – él lloriqueó y cerro sus ojos en frustración.

Eros sonrió y saltó frente a Viktor. Cuando el detective abrió los ojos, Eros lamió sus labios – Porque detective, usted es mío – ronroneó Eros.

Eso trajo a Viktor devuelta a la realidad y fortaleció su resolución - ¡Yo NO soy tuyo! – él lanzó de vuelta venenosamente.

- ¿Oh? – Eros inclinó su cabeza al lado, coloco sus manos detrás de su espalda juguetonamente, y se inclinó hacia él - ¿No me diga que tiene novio detective? -.

- ¿Y qué pasa si lo tengo? – Viktor lanzo de vuelta.

-Oh detective, eso no es justo – Eros gimoteó - ¿Por qué tenía que conseguir novio? ¿No hemos tenido mucha diversión juntos? -.

- ¡¿DIVERSION?! – Viktor chilló - ¿Humillarme y casi hacer que me despidan? ¿Eso llamas diversión? -.

Eros hizo un puchero y se acercó – Un poco – susurro mientras Viktor lo observaba de vuelta – ¡Pero a lo que yo llamo diversión es esto! – él jaló a Viktor de su corbata y capturo los labios del detective. Eros se dio cuenta que Viktor no estaba tan dispuesto esta noche como lo había estado antes. Una pequeña voz en el fondo de su mente estaba feliz sobre esto, pero Eros no. Él empujo y mordió hasta que Viktor abrió su boca para él con un renuente suspiro. Eros beso a Viktor apasionadamente, recorriendo su boca y pasando sus dedos por el platinado cabello.

-Hora de irse Eros, algunos refuerzos estarán ahí en cinco – Phichit le advirtió por el auricular.

Eros rompió el beso y suspiro – Debo correr, gracias por el brazalete y el beso preciosidad – él le lanzo un guiño y agito burlonamente su muñeca.

Era el turno de Viktor para reír, era su turno para burlarse del ladrón – Te tengo ahora Eros – él rio maniáticamente – Mis hombres no te dejaran escapar, ellos tienen todo el vecindario rodeado, ¡Ríndete ahora! -.

-Oh, ya lo sé detective, ¡Sera divertido! – Eros se lanzó hacia la salida de emergencia - ¡Aquí tienes bizcochito! – él sonrió, lanzando el juego de llaves por el aire, detrás de él, mientras se abalanzaba hacia la puerta y corrió internándose en la noche.

El sonido distante de sirenas cerrándose alrededor de él hizo que su sangre se volviera fría. Él había accedido a este plan en el momento en el que se hizo, pero ahora se veía, más que nada, temerario. Él no estaba seguro que esto podría funcionar, ¿y luego qué? ¿Cárcel? ¿Prisión? Ninguna de ellas sonaba placentera. El frío aire de la noche golpeó su piel expuesta mientras se arrastraba por el oscuro callejón. Él casi llegaba, tal vez, después de todo, esto podría funcionar. Él podía verlo, su salvación, una pequeña maleta deportiva tirada inocentemente junto a un oxidado basurero. Todo lo que necesitaba ahora era alcanzarla y tomarla.

- ¡Mueve tu trasero Eros, ellos se están aproximando a tu posición desde el norte y el este! ¡Ellos están justo sobre tí! – grito Phichit en desesperación.

- ¡Estoy en eso! – Eros gruñó mientras lanzaba la maleta hacia el oscuro callejón. Él se giró cuando escucho una patrulla frenando de golpe. La patrulla había estacionado en la entrada del húmedo callejón, encerrándolo. Alguien saltó fuera del auto con su arma desfundada. Desde su posición en las sombras y la débil luz filtrándose desde la calle de atrás, Eros no podía saber quién era, pero tenía una idea.


Flashback: cuatro días atrás…

-Está bien, pero, ¿Cómo escapo entonces? – pregunto Yuuri, a él no le gustaba cuan peligrosa estaba sonando esta misión. Irrumpir en un museo no iba a ser tan fácil como irrumpir en la casa de alguien. La seguridad sería más avanzada y sería mucho más fácil para la policía atraparlo adentro.

-No veo como podrías – Phichit suspiro. Él saco un mapa del área alrededor del museo y observo la pantalla.

-Lo siento, pero eso no está funcionando para mi Phi – Yuuri rio sin humor.

-Si es muy difícil, podemos olvidarlo. Quiero de vuelta el brazalete de mi abuela, pero no quiero que te atrapen Yuuri – Leo pronunció desanimado.

-Debe haber alguna manera, solo necesitamos averiguarlo bebé – consoló Guang-Hong a su novio mientras apretaba más fuerte su mano.

Phichit comenzó a reír de la nada y todos lo observaron. Yuuri realmente no podía entender que podía ser tan divertido sobre este posible encarcelamiento - ¿Qué es tan divertido? – pregunto filosamente Yuuri.

- ¿Qué tal si, Eros realmente no se escapa? – Phichit pregunto con una sonrisa.

Ellos decidieron que se reunirían después de cerrar "The Fluffy Hamster". Los otros tres hombres dentro del café no dijeron nada mientras esperaban a que fuera la hora acordada, porque esto, obviamente, debía ser un chiste. Phichit reía mientras escribía algo en su computadora sobre el mostrador del café. Él había terminado su plan antes de compartir su inteligencia con los otros. Cuando finalmente observo a los rostros confundidos de los otros tres, empezó a reír de nuevo.

- ¿Tú quieres que me deje atrapar? – pregunto Yuuri en incredulidad.

-Algo así, pero antes de que te enojes, ¡Escúchame! – Phichit alzo su mano para silenciar a los incrédulos mientras explicaba su gran idea.


- ¡Él está luciéndose, sus refuerzos aun no llegan! ¡Tu camino está libre y Storge está listo, no desperdicies más tiempo, sal de ahí! – gritó Phichit.

Eros hizo un puchero y alzo sus manos al aire. Viktor estaba acercándose lentamente a él, por el callejón, justo como Eros quería. Quizás un poco más de burlas haría que el detective se acercara lo suficiente para poder hacer su trabajo – Oh mi detective, parece que me atrapaste, ahora podrás hacer lo que quieras conmigo – Eros canturreó y giró sus caderas lascivamente.

-Corta esa mierda Eros – lanzó Viktor - ¡No te escaparas esta vez! -.

-Es una lástima que se consiguió un novio detective, imagínese cuanta diversión podríamos haber tenido – Eros sonrió mientras Viktor se arrastraba más cerca. Solo unos cuantos pasos más y el detective no sabría que lo golpeo – O aún podemos tener diversión, yo no diré nada – Eros guiñó maliciosamente.

- ¡Cállate! – Viktor podía sentir la adrenalina bombeando a través de sus venas. Su corazón iba a una milla por minuto y sus manos estaban temblando suavemente en anticipación. Viktor tenia a Eros arrinconado, él no lo dejaría escapar esta vez. Sus refuerzos cubrirían las calles, ¡Él lo tenía! - ¡Al suelo, manos detrás de la cabeza! – gritó Viktor.

-Oooohhh excéntrico – Eros sonrió maliciosamente mientras colocaba sus manos detrás de su cabeza. Él solo necesitaba que Viktor diera un paso más.

- ¡Dije, al suelo Eros, ahora! – Viktor gruñó mientras ladeaba su arma. Él había tenido suficientes juegos e insinuaciones para toda su vida, todo lo que quería era que esto terminara.

- ¡Estoy herido detective, pensé que habíamos tenido algo especial! – Eros hizo un puchero y dio un paso atrás – y luego tú me engañaste – él frunció el ceño.

- ¡No te atrevas a dar otro paso o disparare! – dijo Viktor con convicción mientras apuntaba su arma al tentador ladrón.

- ¿Debería encontrar a tu novio y preguntarle si él sabe cómo te gusta que te besen? ¿Cómo te retorcías y gemías desesperado por mí la semana pasada? – Eros tentó perversamente mientras gemía provocativamente y lamia sus labios.

- ¡Tú bastardo! – Viktor gritó mientras caminaba hacia Eros.

- ¡STORGE AHORA! – Eros gritó. Tan pronto esas palabras dejaron su boca, el sonido de flechas silbo en el aire. Cuando la segunda flecha golpeo su marca, activo una trampa que ellos habían colocado antes. Con un grito de niña, Viktor se elevó forzosamente en el aire, rodeado de gruesas cuerdas. Él colgaba indefenso, atrapado como un animal salvaje en la red del cazador. Su arma yacía en el pavimento, burlándose de él, fuera de su alcance. Eros se paseó cera de ella, y la pateo lejos – ¡Oh detective, nunca me canso de verlo atado! – él rio.

- ¡EROS! – Viktor gritó con ira mientras se retorcía inútilmente. Él estaba en una red de cuerdas inflexibles, suspendido a unos cuantos pies del suelo.

-Ooohhh amo escucharte gritar mi nombre – Eros canturreó y se estremeció todo con alegría. Él saco de su capa un pequeño cuchillo de bolsillo – Aquí tienes cariño – Eros sonrió mientras le daba el cuchillo al enredado detective. Luego él salto sobre el basurero, y volteó su cuerpo hacia la pared del callejón.

- ¡Mejor suerte para la próxima detective! – gritó sobre su hombro mientras recogía su maletín de donde lo había lanzado antes. Eros corrió por el callejón hacia otra cuadra y luego giró a la izquierda. Él se refugió en un pequeño lugar que él y Phichit habían encontrado el otro día. Eros rápidamente observo a su alrededor y después de obtener la información de Ágape de que él estaba seguro por un minuto, abrió su maletín. Adentro estaba un conjunto deportivo, sus lentes, su billetera y un par de patines de hielo.

-Aquí vamos – él suspiró mientras tomaba su conjunto favorito de Mizuno. Él desabrocho su capa y lo metió en el maletín. Luego recogió el conjunto y se lo puso sobre su disfraz de Eros. Él agito su cabello hasta que lo dejo sobre su frente, desde su forma anterior debido al gel para cabello y se quitó sus lentes de contacto. Él se aseguró que su collar estaba fuera de vista mientras subía el zipper de su chaqueta. Se puso de vuelta sus lentes y se paró recto – Esta bien Ágape, voy de camino, te veré luego – Eros se quitó el pequeño auricular y lo coloco en la bolsa con el resto de las cosas que no quería que nadie encontrara. Él colgó la bolsa en su hombro y camino tranquilamente por la calle hasta llegar a un pequeño bar. Él podía escuchar las sirenas acercándose, así que acelero el paso. "Soy Yuuri, solo Yuuri" cantó en su mente.

-Hola Tony – él sonrió al guardia mientras se aproximaba. Tony le regreso el saludo mientras le permitía a Yuuri entrar. Detrás de él, justo como él pensaba, se oía que la policía tenía esa cuadra, y tal vez unas cuantas más cercanas, rodeadas. Él había entrado al bar justo a tiempo.

-Hey Yuuri, ¿Lo usual? – el bartender pregunto alegremente mientras el hombre japonés se colocaba en su asiento de siempre, al final de la barra.

-Sí, gracias Tom – dijo Yuuri, intentando bajar el ritmo de su corazón. Él tenía que aparentar estar calmado y normal si quería que su estúpido plan funcionara - ¿Cómo está el negocio esta noche? – él pregunto tratando de sacar conversación.

-Muy bien, de hecho. Me pregunto, ¿Qué hay con todas esas sirenas de policía? – resaltó Tom mientras le servía a Yuuri una Sapporo.

-Ni idea – dijo Yuuri mientras alzaba su cerveza y le daba un sorbo.

- ¿Qué tal estuvo el patinaje esta noche? Hay mucho frío afuera – Tom charló animadamente con el lindo, sudoroso hombre. Yuuri había estado yendo a ese bar por unos cuantos años ya, pero solo cuando la pista de patinaje Wollman estaba abierta. Afortunadamente para Tom, debido a las, inusualmente bajas temperaturas, había abierto antes este año. Aunque él nunca lo había admitido, él esperaba cada otoño solo para poder flirtear con ese sexy y sudoroso patinador.

-Sí, está bastante frío, pero yo lo encuentro revitalizante – Yuuri se inclinó hasta dejar sus codos sobre la orilla de la barra mientras le daba una sonrisa ganadora a ese bartender que coqueteaba sin vergüenza. Detrás de él, los hombres reían y bailaban. Yuuri se había topado con este lugar algunos años atrás después de patinar en Central Park. Desde entonces, él había hecho una tradición, parar por una cerveza antes de irse a su casa después de patinar. Él y Phichit habían utilizado este habitó para ayudarlos esta noche.

La boca de Tom se secó ante la pequeña sonrisa tímida y el brillo coqueto en los ojos de Yuuri. Ellos charlaron felizmente sobre cosas sin importancia por alrededor de diez minutos cuando la puerta delantera se abrió con fuerza, casi cayéndose de las viejas bisagras oxidadas.

- ¡Policía! ¡Nadie se mueva! – se escuchó una voz gritar.

Yuuri se aseguró de lucir lo suficientemente sorprendido ante esta repentina intromisión. Un viejo policía, usando un sombrero fedora y un ceño frunció, entro al bar seguido de varias filas de oficiales detrás de él. Él coloco su mirada en Tom y mostró su placa – Soy el capitán Feltsman de la división de crímenes del Departamento de Policía de Nueva York. Estamos cazando a un criminal y tenemos los alrededores acordonados. ¡Solo hay un puñado de lugares donde él podría estarse escondiendo, este es uno de ellos! ¿Nadie sospechoso vino esta noche? -.

Tom estaba temblando como una hoja, rogaba que el capitán Feltsman no hiciera una investigación a fondo, o su pequeño negocio de marihuana iba a ser descubierto. El hombre coreano de cuarenta años tenía un peinado hacia abajo y una nariz torcida, de una pelea que había ocurrido en el bar muchos años atrás. La última cosa que quería era meterse en problemas con la ley – Nn – trago saliva ruidosamente – No señor, en su mayoría, solo un puñado de mis clientes regulares – dijo tembloroso mientras sudaba abundantemente.

El capitán Yakov entrecerró su mirada mientras analizaba al petrificado barman. Él sentenció que, al menos en esto, él estaba diciendo la verdad – Bueno, entonces, ¿Puede usted y su guardia ayudarme a identificar a cualquiera que haya venido en la última hora? – él pregunto apuntando con su pulgar al guardia por sobre su hombro.

Tom y Tony asintieron y ayudaron a los oficiales a colocar en una línea a cualquiera que entro recientemente. Ellos observaron a todos, solo para asegurarse, luego regresó con el capitán – Esos son todos los que vinieron en la última hora – dijo Tom.

Yuuri estaba en la línea con otros cinco hombres. Afortunadamente, él no era el único asiático. Una de las razones del porque Phichit le había sugerido ese bar, aparte de su proximidad con el museo y el parque, era la etnicidad general de su clientela. Yuuri había normalizado su respiración cuando Yakov observaba la fila de arriba abajo, midiendo a cada uno de ellos.

- ¡Capitán! ¡Siento la tardanza! – Viktor jadeó mientras corría a través de la puerta.

- ¡Ya era hora Nikiforov! ¡Trae tu trasero aquí! – Yakov grito - ¿Tuviste suerte? – pregunto mientras Viktor camino hacia su lado.

-No señor, la barricada no ha sido violada, los edificios cercanos están siendo investigados, y ese restaurante chino estaba limpio – Viktor reporto mientras trababa de recuperar el aliento – Parece haber algo malo con todas las cámaras de seguridad del área señor, probablemente sea el cómplice de Eros, Ágape -.

-Maldita sea – gruño Yakov – bien – él giro de vuelta con renovada ira para encarar al bartender - ¿Alguno de estos hombres es cliente regular? -.

Rápidamente Tom observo toda la línea y se fijó en Yuuri. Tony debió haber sido él que lo coloco en la línea, Tom ni siquiera se hubiera tomado la molestia – Solo Yuuri señor – dijo mientras apuntaba en dirección al pequeño hombre japonés.

- ¿Yuuri? – Viktor volteo la mirada hacia donde el bartender había apuntado y ciertamente, ahí estaba Yuuri. Él estaba vistiendo un conjunto deportivo y cargaba un maletín deportivo. Su cabello se veía más desordenado de lo normal, probablemente por patinar en el parque. ¿Qué estaba haciendo en un bar?

El capitán Feltsman giró más rápido de lo aconsejable para un hombre de su edad y observo fijamente a su detective - ¿Lo conoces Nikiforov? -.

-Sí señor, él es…um…mi – Viktor observo por toda la habitación y se dio cuenta que tenía una gran audiencia escuchando su conversación, más grande de la que le hubiera gustado.

-Novio – agregó útilmente Yuuri con una tímida sonrisa.

Tom sintió su frágil corazón coreano quebrarse cuando Yuuri dijo eso. ¿Por qué la vida era tan injusta? Él quería un lindo novio como Yuuri, así que observo al detective. Él era, probablemente, el hombre más apuesto que Tom había visto nunca. Brillantes ojos azules, una buena figura, labios delicados, y su brillante y bien peinado cabello plateado que caía sobre uno de sus ojos. ¡El mundo era tan injusto!

-Bueno señor novio, ¿Qué está haciendo aquí esta noche? – preguntó Yakov mientras observaba a Yuuri.

-Yo…umm…siempre…umm – tartamudeo Yuuri. Todo era parte del teatro que Phichit y él habían creado.

-Él siempre viene al bar por una cerveza después de ir a patinar al parque, él ha hecho esto por años, ¡Yuuri no es el criminal que están buscando! – lanzó Tom en defensa de Yuuri. Yuuri hizo una nota mental de darle una muy buena propina a Tom en el futuro.

Yakov giro para ver al guardia quien estaba asintiendo en acuerdo a lo dicho por el bartender. Él observo de vuelta a Yuuri y se dio cuenta de su maletín, y que a este se le marcaba la forma de unos patines de hielo, parecía que estaban en lo correcto – Bien, eres libre de irte – murmuro Yakov – Vitya, llévate a tu muñequito y vete, no creo que vayamos a capturar a Eros esta noche – dijo Yakov mientras observaba a los otros cinco hombres que quedaban y observo que, además de ser asiáticos, ninguno de ellos concordaba con la descripción de Eros.

-Pero capitán…-.

-Vete a casa maldita sea, deja que él cure tu ego, estoy seguro de que está muy golpeado después de que caíste en esa estúpida trampa – dijo Yakov entre risas. Él encendió su radio y apretó un botón – ¡Todas las unidades, este es el capitán Feltsman, retírense, repito, retírense! ¡El bastardo huyo de nuevo! -.

- ¿Viktor? – pregunto tímidamente Yuuri - ¿Estas bien? ¿Te lastimaste? – él no creía que Viktor se hubiera lastimado esa noche, pero verdaderamente, quería asegurarse.

Viktor salió de su aturdimiento y bajo su mirada a Yuuri. Él lucia asustado y vulnerable – Estoy bien Yuuri – él suspiro y envolvió a Yuuri en sus brazos. Viktor sintió como Yuuri estaba ligeramente sudado y algo frío. Él asumió que era por patinar y gentilmente coloco un beso en su cabello. Viktor creyó sentir el olor de algún producto en su cabello y no estaba tan suave como siempre – Estas sucio, vamos a tu casa, yo te llevo – el sonrió mientras lo alejaba.

-¡Tú tampoco hueles a rosas idiota! – bromeó Yuuri mientras golpeaba juguetonamente el hombro de Viktor – Solo dame un segundo – Yuuri corrió por la barra mientras Yakov dejaba ir a los clientes inocentes y oficiales detrás de él – Tom – le sonrió – toma – Yuuri le dio a Tom la misma cantidad de dinero que siempre le daba por la cerveza y la propina – Y gracias – Yuuri agarró a Tom por la manga y jaló hacia abajo al bartender dándole un rápido beso en su mejilla – Fuiste tan dulce al defenderme – Yuuri sonrió – De verdad agradezco eso, ¡Te veré la próxima semana! – dijo Yuuri mientras agitaba su mano y volvía al lado de Viktor - ¡Esta bien, vámonos! -.

- ¿Pero qué demonios Yuuri? ¡Tu novio esta justo aquí! – lloriqueó Viktor mientras caminaban hacia la salida.

- ¿Oh? ¿Te refieres al hombre que no vino en mi rescate? ¿El hombre que no me defendió? ¿El hombre que no pudo ni siquiera proclamarme como su novio frente a su jefe? – pregunto Yuuri amargamente. Le había molestado un poco cuando Viktor estaba dudando en definir su relación públicamente.

-Ouch, está bien, es justo, lo siento – murmuro Viktor. Él se estiro para tomar la mano de Yuuri, y para su deleite, Yuuri le permitió el contacto. Ellos caminaron tomados de las manos unos cuantas cuadras hasta que se acercaron a una patrulla que aun bloqueaba la calle.

- ¡Hey Nikiforov, este tipo dice que es un amigo tuyo! – les gritó un oficial.

- ¡Viktor, dile a este policía que me deje pasar! – se lamentó Chris. Él había estado tratando de acercarse a la escena del crimen toda la noche y ya se le había acabado las ideas.

-El show se acabó Chris, lo siento amigo – Viktor soltó entre risas.

- ¡Maldita sea! – Chris zapateo fuertemente – Yo realmente podría haber tenido otra exclusiva – se quejó. Luego se dio cuenta de que Viktor no estaba solo, de hecho, sostenía manos con una adorable criatura asiática. Chris se rió para sí mismo cuando los dos hombres se detuvieron frente a él – ¡Tú debes ser Yuuri! – dijo con una sonrisa conocedora -.

-Y tú debes ser Chris - ser Chris – Yuuri devolvió la sonrisa y la actitud.

- ¡Tienes personalidad! Ya me gusta Vik – Chris les lanzo un guiño. Él apreciaba que el Yuuri del que tanto había escuchado tuviera algo de descaro. Él no podía aguantar gente inexpresiva y tranquila. Por la manera en la que Viktor lo había descrito todo este tiempo, Chris estaba ligeramente sorprendido que Yuuri no tuviera alas y halo.

-Oh bien, estaba tan preocupado – Viktor rodo sus ojos – Mira Chris, esta ha sido una larga noche y montare a Yuuri en mi auto y lo llevare a casa -.

-Sí, apuesto a que lo mont… ¡ahh! -.

Viktor le dio un puñetazo a Chris en el estómago y, efectivamente, detuvo sus bromas. Él no quería que Chris enojara a Yuuri con sus lascivos comentarios – Nos vemos luego, necesitamos llegar a casa – Viktor se giró hacia Yuuri y hablo en un tono paternal – Vamos Yuuri, dile buenas noches al horripilante periodista -.

Yuuri estaba feliz de jugar – Buenas noches Señor Horripilante Periodista – dijo en su mejor voz aniñada y agito su mano. Él y Viktor rieron por las siguientes tres cuadras, hasta que llegaron a su auto. Yuuri no podía creer que todo había funcionado, ¡Era casi demasiado bueno para ser verdad!


Chris no podía quitarse el sentimiento de que había conocido a Yuuri en algún lugar antes, o de que al menos, el asiático le recordaba a alguien. El periodista no podía dejar de pensar en eso, pero parecía que algo se le escapaba. Sus instintos le decían que indagara más en eso, y él siempre escuchaba a sus instintos.