Capítulo VII
-Una mujer de buen corazón-
¿Cuanto dolor es capaz de soportar una persona?
Tal vez, tanto cómo la vida le haya enseñado a tolerarlo.
Su cuerpo se cansó, y parecía que las lagrimas se secaron culminando en un punzante dolor de cabeza. Ni siquiera los compasivos brazos que lo rodeaban eran capaces de disminuir tal sufrimiento.
Una hermosa mentira, eso es lo que había vivido, tan perfecta que creyó en ella cómo un loco.
Y bien, aquella lejana noche pareció la más larga de todas (hasta ese momento en su vida) bajo el flujo de agua caliente dejó caer una nueva dosis de lágrimas y el vapor a duras penas lograba anestesiarlo. Cada pensamiento era igual a una espina, era de esperarse que su mente intentara buscar explicaciones inexistentes para apaciguar a si mismo su dolor.
-Aunque una parte de él, le decía que Kageyama a su lado no volvería-
Deseaba gritar hasta quedarse afónico, hasta que pudiera liberarse de la rabia contenida, de la impotencia que pesaba desde tiempo atrás sobre sus espaldas.
"No es nada, él a lo mejor esta por pescar un resfriado"
En la sala de la modesta casa, Shimizu tomaba una taza de café. Por el momento lo único que había podido hacer era devolver al muchacho a su hogar para que al menos relajara el cuerpo e intentara descansar.
"Estoy preocupada por él" dijo la madre de Shoyo "Salió sin decirme a donde iba y faltó a su trabajo"
La castaña se sentó en el sofá llevándose la pálida mano a la frente, tratando de disimular una jaqueca. Ella por supuesto, no conocía con lujo de detalle la decepción amorosa por la que su hijo pasaba, aunque su corazón de madre le hiciera sospechar. Aún llevaba a cuestas el pendiente de lo mucho que su hijo amaba el voleibol y lo duro que para él fue haber dejado las actividades del club por culpa de la economía del hogar.
Por lo tanto, no podía estar más agradecida con la ex-manager, por estar al pendiente del muchacho.
"Yo le quiero cómo mi hermano menor" decía la pelinegra "Y no se preocupe que él estará bien"
"Pero, jamás le había visto con esa mirada tan apagada"
Shimizu no podía hacer nada más que no fuera asegurarle el bienestar del joven, al menos lo intentarían, Tanaka, Saeko, y ella pactaron de que así sería, pues querían ver de nuevo la sonrisa que siempre caracterizó a Hinata.
Si bien, al día siguiente Kiyoko le llamó a primera hora a su amigo para saber cómo amaneció (aunque la pregunta fuera necia) el otro le decía que no se preocupara. Más a los tres días, el pelinaranja no se dignaba a salir del encierro de su alcoba y esto lo supo fácilmente ella cuando en la mañana de un jueves, su celular registró un número desconocido.
"¿Bueno?...Si ella habla..."
El encargado del departamento deportivo en donde Shoyo trabajaba, se había comunicado con Kiyoko al ser ella la referencia del muchacho en el curriculum que entregó el día que fue contratado. Hinata había faltado tres días seguidos a su empleo en el centro comercial, y solo por que su jefe era muy paciente y estaba satisfecho con el trabajo que el muchacho hacia antes de faltar, estaba considerando perdonarle las inasistencias si se presentaba hoy mismo en la tarde.
"Lo tendrá ahí en la puerta, me disculpo de su parte, pero él tiene...problemas personales y ha estado muy mal, tal vez algo débil por el estrés"
"Comprendo que todos tenemos altos y bajos " decía el benevolente hombre del otro lado de la línea " pero tuvo que avisar, en fin ya veremos cómo lo arreglamos, lo importante es que se presente"
La preocupación de la muchacha aumentó más, le marcó a Tanaka (quien para este entonces, estaba muy cercano a ella) y le dijo lo sucedido pidiéndole que cuando saliera de su escuela la pasará a buscar al centro comercial que era de seguro donde estaría con el de ojos chocolates. Apresurada, a duras dejando sus deberes de la facultad bien programados y en orden para faltar el resto de las clases, se fue directo a la casa del menor.
Al llegar tocó insistentemente el timbre hasta que una pequeña de cabellera naranja y mejillas color granada le abrió la puerta.
"¡Shimizu-Oneesama! " la pequeña la recibió con una sonrisa "Que bueno que viniste"
"Hola Natsu-chan" la saludó correspondiendo el abrazo cariñosamente "¿Esta tu mamá? "
"No, tuvo cita con el doctor"
"¿Y tu hermano?"
La sonrisa que la niña tenía en el rostro pareció reducir su luminosidad. A pesar de que ella era demasiado joven, de alguna manera desarrolló una empatía poderosa ante el sufrimiento de su hermano. En secreto, sospechaba que tenía que ver con aquel chico alto de cabello negro con el que a veces le llegaba a ver desde la ventana, y con el que durante todo este tiempo, ella solamente cruzó unas cuantas palabras y frases cortas que con la madurez entendería años después.
Le dijo a Shimizu, que Hinata no había querido salir desde hace un par de días y que por más que ella le abrazaba en su inocente intención de hacerlo sentir mejor, simplemente él lucía enfermo, mudo , sin ganas de sonreír y apenas probaba bocado.
Desde el punto de vista de Shimizu ¿Cómo le podía explicar a una pequeña de ocho años que existían heridas invisibles que llevarían mucho tiempo sanarse? La mujer únicamente la miró con ternura despeinandola un poco para pedirle paciencia, antes de subir las escaleras.
Dentro de la habitación, las cortinas impedían todo paso de luz natural, anidando un aire ligeramente más frío. En el silencio, un cuerpo envuelto entre las cobijas se aferraba a un gran almohadón mientras mantenía la mirada fija en un punto en el vacío.
"Shoyo, abre la puerta por favor"
"Quiero estar solo..."
"¿Cuánto más?"
"Todo el tiempo si es posible"
"Me habló el encargado de la tienda, esta dispuesto a no despedirte si te presentas hoy"
"Ya no me importa"
"Pero..."
No quería tener que recordarselo "Tu familia necesita el dinero"
"¿Que hay de lo que yo siento? ¡Por esto he perdido todo!"
"¡Eso no es cierto! ¡Y lo sabes!"
Shimizu se mordió el labio inferior, dolida por la impotencia, y sintiéndose algo culpable por no cuidarlo lo suficiente; si , era cierto, las acciones eran responsabilidad de cada quien, pero cuando quieres mucho a alguien eso se te olvida. Insistió tanto que Natsu asomó de las escaleras con un miedo visible es sus pupilas, ahí quieta y escondida, aguantándose a llorar. Quería de a su hermano de vuelta.
"Yo sé que es difícil " decía Shimizu recargada en la puerta, con las pestañas húmedas y su bonito cabello oscuro cayendo en sus hombros " Pero, no tiene por que acabar contigo"
Silencio en todo el pasillo.
"Puedes llorar cuanto quieras, ya que por naturaleza lo necesitamos, pero lo que no puedes... lo que, ¡No te permitiré hacer! ¡es que te dejes vencer!"
Hinata se apartó un poco de la almohada y miró hacia la puerta, dudoso de abrir.
"Muchas personas te quieren, tu madre, tu hermanita, tus amigos, yo...te damos todo nuestro amor, que bien podría no ser igual al que profesas por él, pero también puede ser cálido y curativo. Elige ser fuerte no sólo por ti, si no por la personas que sé, tú sigues queriendo, vamos yo sé que en ti, no cabe la palabra derrota"
Tras varios minutos, Shimizu sintió a sus espaldas que la puerta se entre abrió y a través de la delgada apertura divisó lo lánguido que la traición había dejado al muchacho.
"Tienes oportunidades en puerta, por favor no las dejes ir por pequeñas que sean"
Shoyo dio un profundo respiro, tosco e hiriente lanzándose a los brazos de su hermana mayor .
"¡To-todavía me... duele mucho! " confesó entre gimoteos y raudales de lágrimas "¡No termino de comprenderlo! ¡¿Por que lo amo?! ¡¿Por que si quiero odiarlo , no puedo!?"
"Por que tu sabes amar..."
"A veces, odio lo que soy..."
Y lloró una vez más, largo y tendidamente, apretando la tela en las mangas del suéter carmesí de su amiga. Mientras la pequeña Natsu, abrazaba asustada un peluche queriendo ir a consolar también a su querido hermano.
-o-
" Te ves bien"
Hinata estaba frente al espejo, el cabello húmedo y una muda de ropa limpia lo hacían lucir un poco más renovado. El aroma de un perfume varonil, ese que una vez dijo su ex-amante que le gustaba , lo puso melancólico y en un arranque de furia quiso aventar el frasco para que se hiciera añicos pero se sentía incapaz de hacerlo. Shimizu ahí sentada en la cama esperándolo para irse juntos, lo vio con tristeza pero no dijo nada.
"Se nos hará tarde" ella tratando de que Hinata no se perdiera en un recuerdo dañino, le tocó el hombro y le sonrió.
Al parecer el encargado de la tienda nunca pretendió ser tan severo, además de resultar comprensivo; al muchacho le dio una nueva oportunidad y no hizo preguntas acerca de los eventos terribles que pasaba (claro, al ver tal semblante que el joven cargaba) eso sí, le pidió que no se volviera a repetir. Ahora, con sus sentidos flaqueando y el ánimo desnutrido, Shoyo intentaba distraerse.
Con el pasar de los días, muy a pesar de que el alma se le saliera a suspiros, y cada persona le pareciera insoportable; un pedazo de su antiguo ser inocente extrañaba a sus amigos de la preparatoria. A Nishinoya y Asahi, les debería estar yendo de maravilla en el departamento que compartían en Tokio, a Daichi, a veces lo veía, aunque en alguna ocasiones lo notaba distante y melancólico siempre que pasaba a saludar. De Sugawara sabía que su familia iba a mudarse fuera de japón a California, y en cuanto a Yachi, ella le hablaba diario por celular sin falta. Todos y cada uno de ellos preguntaba por su bienestar, pero por vergüenza tal vez, nunca les contó su desaire, porque a lo mejor no le perdonarían el echo de ocultarlo, ya que se suponía que eran cómo familia.
Una gran familia que volaban siempre juntos, hasta que cada quien se fue por su lado.
Pasó un mes, y el pelinaranja lucía cómo si llevara un luto encima, del trabajo a la casa, de la casa a la escuela y nada más. El amor por el voleibol se teñía con frustración, a cada pensamiento le venía el coraje consigo mismo y con la vida.
Ninguno de sus dos amores podía tener.
Algunas veces caminaba lento bajo los faros amarillos que bañaban con su luz la banqueta, tan solo para pasar más tiempo a solas antes de regresar a casa. Se iba por el camino más largo para evitar ver a los niños jugando en las canchas, era una tortura ver partidos de voleibol y no tener tiempo ya para practicarlo.
Pero, estaba escrito que la naturaleza de Hinata no era la de un ser solitario resentido con la vida.
Una tarde, el encargado del centro comercial llegó acompañado de una joven un año menor que Hinata, era ella de largo cabello negro, piel pálida y bonitos ojos azules. Su nombre era Natalia.
Natalia era una joven de padres japoneses nacida en el extranjero, y lucía ella tan frágil y tímida al principio, que no podía despertar rechazo en cualquiera. La joven pelinegra sería su nueva compañera de trabajo, y más adelante su amiga.
"Bueno, me dijeron que debo explicarte lo que se hace aquí"
"Sí, es irónico que atienda en un departamento de deportes cuando jamás he practicado alguno"sonrió ella tan cortés y apenada.
"Vaya, hay muchos buenos deportes...vale la pena"
Ella miró a Shoyo con curiosidad al notar cómo las finas cejas del chico delataron pena, y en su buena voluntad, ella tomó un balón al azar y lo extendió frente a él.
"¿Tu juegas algún deporte?"
Hinata miró la pelota de voleibol cómo si fuera la joya más valiosa de la tierra e hipnotizado la quiso tocar, más se reprimió.
"Jugaba, voleibol"
"Quizá un día me puedas enseñar"
Natalia era algo enfermiza, venía de una familia bien acomodada, pero su deseo de independizarse era fuerte y por eso había terminado en un trabajo de medio tiempo. Era de igual manera, igual o más inocente que Shoyo, eso sí también con un gran corazón.
Entre dudas y con los pocos ánimos que Hinata llevaba en ese entonces, le dio una leve sonrisa. Y el tiempo determinó los eventos que fueron sanando poco a poco sus heridas.
-o-
"¿Que haces amor?"
"Nada, recordaba a Natalia"
Respondió Shimizu mientras terminaba de colgarse en la oreja un lindo pendiente de piedra luminosa en color lila, era el toque final en su atuendo para asistir a la ceremonia de cada año que la familia Hinata hacía.
"Era ella una gran mujer, y una buena madre"
"Así es, ¿Sabes? le estoy muy agradecida. Sin darse cuenta fue levantando a Hinata en aquel entonces"
"Cierto" Respondió Tanaka dándole un beso en la mejilla a su mujer "Desde un principio así hubiera sido, Shoyo jamás debió fijarse en ese idiota, no pensé que el egoísmo de ese fuera de tan mala entraña"
"No vale la pena ni siquiera mencionarlo"
"Lo sé, por que si lo llegará a ver, soy capaz de romperle la cara, aún después de que haya pasado tanto tiempo"
Shimizu miró a su esposo y lo abrazó, la tarde caía limpiamente sobre el cielo convirtiéndolo en el lienzo de un pintor enamorado que añoraba el pasado. Con la brisa fresca y los ruidos calmados, salieron a la calle para dirigirse a pie a la casa de Shoyo. Dentro de dicho lugar, había algo de gente, y varios arreglos de gardenias blancas le daban un toque alegre. Los dueños de la casa querían recordar con alegría a la mujer a la que se le hacía esta ceremonia, no con tristeza; en su cumpleaños querían recordarla cómo ella era.
Shimizu atisbó la fotografía en medio de la chimenea, Natalia tan linda, inocente, cómo siempre fue. La pelinegra sonrió frente a ella, emitiendo un débil gracias cómo lo hacía cada año; regresó la vista a la sala y vio a sus dos sobrinas bajando de las escaleras con su padre atrás. Aquel muchacho que lloró incontables veces en su regazo, hoy era un hombre que vivía una vida feliz, y aunque poseía todavía esos ojos de brillo infantil y esos cabellos algo rebeldes y abundantes que intentaba domar con un peinado semiformal, su carácter era mil veces más resistente que en el pasado.
N/A: Había mencionado que sería un fic largo, por que quiero detallar o más bien dar a conocer la vida de cada uno. Cómo por ejemplo, cómo Tanaka y Shimizu se llegaron a enamorar, que fue de los demás integrantes de Karasuno...al menos en este episodio, he podido tocar la superficie de quien era la esposa de Hinata y lo que sucedió luego de Kageyama se fuera (sí, para que lo odien más XDD) Bueno, era necesario, no para que lo odien de verdad, si no para que comprendan luego lo que viene. En el próximo relato enfoco más el presente, y ahora sí, las cosas se pondrán más irónicas.
Quier dar las gracias a Ren Okumura: No te preocupes, Kageyama sufrirá, seré su demonio personal muajajaja
Gwen1Stacy: Que me hizo igual muy feliz con cada comentario por capitulo n.n Gracias !
Yunna: Cree que si habrá alguien que será la piedra en el zapato de Tobio.
. .g : ¡Te agradezco que me sigas! y se siente genial saber que el esfuerzo que uno pone sea bien visto.
shia1624: gracias por el comentario, descuida Kageyama verá de lo que se perdió.
kaoryciel94 : Lo mismo atí, gracias por el comentario y que bueno que te dí una buena impresión con la redacción.
Scarlett-nyan : Los comentarios son valiosos, jejejeje le dicen al escritor (Bueno al intento de) que las personas disfrutan u odian su trabajo (Que bueno que a tí te gusta). La idea de que Tanaka y Shimizu esten juntos es algo que me agrada a mi igual. Gracias.
Aorii5927 ¡Que bueno que te agradaron las hijas de Hinata! ¿No son lindas? jejejeje y muchas gracias por tomarte el tiempo de dejar un comentario en cada uno de mis fics.
Harumita XD: Kohai y suegra adorada (aunque tu hija ya no me quiera jejeje) sabes que igual te quiero mucho y ya sabes que el Kagehina te lo comparto con amor.
Satomi chan10: fiel seguidora desde el primer capitulo, gracias por tu apoyo, y hacerlos sufrir es mi trabajo (?) jajajajaj gracias por tu comentario, espero volver a leerte.
Mishie Walker: Igualmente espero que lo que siga te mantenga con interes XDD y gracias por estar al pendiente de mis actualizaciones.
, LEGNAEL, : Me halaga que igual pienses que el fic es genial, me animan en serio.
Yui Tori: Sip, Kageyama se merece todo el desprecio del mundo, ya tendrá su merecido. Muchas gracias por dejarme ver tu opinión.
fenixentrecuerdas: Cómo elegiste amarme en vez de odiarme, te daré más drama (?) jejeejje gracias por ser igual mi lectora.
Komaegirl: Si te enamora mi escritura a mi me enamoran tus comentarios, jejejejeje en serio, te agradezco tu opinión en cada actualización posible.
A todos mis lectores muchas gracias y en cuanto pueda igual les daré mis sinceras palabras en algún capítulo. Los quiero :3
-RavenAkiteru-
