BETEADO POR: Viry Natzy. Gracias bonita por soportarme!

Disclamer: Los maravillosos persojanes pertenecen a Stephenie Meyer y solo la historia es completamente mía.

Mentiroso

Entonces volví a encontrarme con esos hipnotizantes ojos verdes y unos labios que muy bien conocía.

¡ERA EL! ¡EL EDWARD QUE ME BESO ERA EL MISMO QUE IBA A "CUIDAR"!

—No puedes ser tú…

No el no podía ser la misma persona que casi me mata, el que "amablemente" me llevo a la escuela, el que me beso y porque no al que le metí el revés más fuerte de toda mi vida. Seguramente solo era una broma del destino o imaginación mía. Digo había una probabilidad de que fuera amigo de Alice.

—No me equivocaba pensado que tu cuerpo es exquisito —la forma en que me susurro eso al oído eso hizo que mi piel se erizara y un ligero cosquilleo se instalara en mi vientre pero, ¿qué carajos me hacia este hombre?

En la posición que nos encontrábamos podía sentir muy bien todo su cuerpo y por lo que sentía no solo tenía rasgos perfectos, también todo su cuerpo lo era, sus ojos estaban aun más hermosos de lo que los recordaba y me miraba fijamente con una penetrante mirada que provoco un sonrojo extremo de mi parte y en él una sonrisa torcida que repentinamente se borro de su cara y comenzó a levantarse de mi haciéndome caer en cuenta de cómo nos encontrábamos pero que principalmente de que no estábamos solos. En cuanto se puso de pie me ofreció su mano y en el momento que la toque volví a sentir esa corriente eléctrica y al parecer el igual.

En cuanto ambos estuvimos de pie note que Esme nos miraba preocupada mientras que Alice tenía una sonrisa en su cara y solo cambiaba la mirada de Edward hacia a mí y después a nuestras manos unidas ¡¿MANOS UNIDAS? Discreta pero rápidamente me zafé de su agarre y dando una larga inhalación me dispuse a enfrentar las consecuencias de lo que había hecho.

—Disculpe señor no fue mi intención que esto pasara, si me disculpan un momento iré por lo necesario para limpiar mi desastre —gracias a dios mi voz sonó neutra sin dar a notar lo que sentía y justo cuando iba a dar media vuelta para hacer una huida perfecta la señora Esme interrumpió mi acción.

—Oh no Isabella después alguien más lo hará, ahora regresa para que te presente a Edward —Seguramente en mi otra vida había sido una cruel y sanguinaria asesina pues solo a mi me podía pasar esto. Tratando de aparentar una alta seguridad di vuelta y me acerque hacia ellos.

—Edward hijo ¿recuerdas que hace un tiempo hablamos sobre esto? Pues justamente el día de hoy esta hermosa jovencita llego como caída del cielo buscando trabajo y a pesar de que es un poco joven creo que es perfecta para atenderte mientras tu padre y yo nos vamos a Europa —Aunque la señora Esme lo dijo de una manera dulce para él para mí fue todo lo contrario pues "atenderlo" a él se prestaba para muchas interpretaciones y agregando que el matrimonio Cullen se iba a Europa por quien sabe cuánto tiempo. No pintaba un buen panorama para mí y mi cara daba a notar que no estaba de acuerdo en lo mínimo

—Y ¿Cómo se llama esta señorita? —Era un sínico descarado pues en verdad aparentaba que no me conocía, sinceramente ya no sabía si agradecérselo o golpearlo de nuevo.

La mayor de los Cullen me volteo a ver esperando que le contestara esa pregunta.

—Isabella —No entendía por qué hacia esto si estaba segura que recordaba perfectamente mi nombre.

—Es un enorme placer conocerte Isabella —mientras decía eso tomo mi mano de manera delicada y beso el dorso de esta dejando ahí sus labios por más tiempo del necesario, haciendo que un hormigueo se instalara en esa parte.

Lentamente soltó mi mano para voltear hacia su madre y darle un abrazo y un tierno beso en la frente

—Gracias mamá, ella será perfecta.

—Solo no la hagas sufrir hermanito. Es una señorita muy dulce y linda como para que tú la amargues y la arruines eh —Era la primera vez que escuchaba hablar a Alice en todo esto y al parecer era de familia eso de las frases con doble intención.

—Claro que no duende, Isabella va a disfrutar mucho su trabajo —la frase tenía un tono muy sensual y esa mirada más la ceja alzada prometía cosas y no precisamente buenas.

—Edward es cierto lo que dice Alice hijo. Tu padre y yo te educamos para tratar bien a las mujeres, espero y no nos dejes en vergüenza —A pesar de que Esme era mucho más pequeña que Edward la mirada que le dio incluso pudo darme un poquito de miedo a mí, pero bien sobre todo era su mamá y podía hacer lo que se le viniera en gana.

—¿PERO QUE RAYOS TE PASO EN LA MEJILLA CULLEN? —el grito de la mamá del ojiverde me hizo voltear a verlos a ambos y pude ver que la señora Esme señalaba a un pequeño moretón que tenia es su mejilla derecha justo donde yo le había dado el puñetazo. Oh oh ahora si estaba en serios problemas pues a Edward solo le bastaría decir que lo había golpeado para que me despidieran y aunque yo dijera el motivo siempre le crearían más a él. Justo cuando pensaba en mis disculpas el hablo.

—Mamá tranquila. Hoy en el hospital mientras revisaba a una hermosa bebé esta me pateo, además ya tome un des inflamatorio y casi no lo siento —insisto el mentir se le daba tan natural…

—Hay y dime Edward ¿qué hacías en pediatría? Si no es tu área cielo, pero bueno eso es lo de menos ahora es mejor que te pongas pomada de árnica* para desinflamar más rápido —a leguas se notaba que la señora Cullen se desasía por sus "niños".

—Claro que lo hare pero ahora iré a tomar un baño que estoy seriamente cansado. Isabella ¿te importaría subirme la pomada y algo ligero para que cene? Gracias —Sin decir nada más y sin esperar respuesta mía comenzó a subir las escaleras. Aquí vamos.

Alice amablemente me dijo que ella buscaría la pomada mientras que yo iba por la cena de su hermano. Cuando llegue a la cocina ya no había nadie ni siquiera la señora Cope o Renné lo cual me pareció sumamente raro, después de encender la luz note en el refrigerador una nota pegada y al acercarme me percate que en efecto era para mí.

Isabella:
Nena lo siento pero tu padre pasó por mí y te espere cielo pero, por lo que vi te ibas a tardar asi que me tuve que ir. No te preocupes que ya hable con la señora Esme y te puedes quedar.
Mañana te traigo tus cosas.
Con amor Renné.

Ge-ni-al lo que me faltaba dormir en la casa del enemigo, ¿enemigo? Ok tal vez Edward no era mi enemigo, es mas ni siquiera por error o venganza había mencionado lo ocurrido entre nosotros y se supone que eso debería hablar bien de él pero por alguna extraña razón no me daba buena espina lo que pasaba.

—¡ISABELLA! —el grito que Alice dio me hizo brincar y dar otro pequeño gritito lo que provoco una risita en ella.

—¿En qué planeta estas nena? Bueno como sea vine a buscarte porque estoy segura que no sabes ni que prepararle a Edward. Te recomiendo que solo le subas un café con media cucharada de azúcar y tres de café y tiene que ser del que se encuentra en la segunda puerta del mueble, tiene tapa morada, tampoco olvides que no le gusta en absoluto frio. Mi hermano suele ser un poco molesto cuando se lo propone pero lejos de eso es muy dulce —Edward ¿dulce? En un extraño mundo paralelo al mío, pero bueno mejor me apresuraba si no quería que se quejara.

—Ok ya entendí, ¿algo más para él?

—Mmmm creo que no, es mas aquí te dejo la pomada que él le pidió a mamá. Dile que solo se ponga un poco sobre el golpe con un leve masaje. Y acerca de ti, aquí tienes tu pijama, besitos descansa nena —Alice se despidió dándome un sonoro beso en mi mejilla y depositando una pijama que no había pedido pero sería grosero de mi parte regresársela, además no creo poder dormir con este uniforme. Justo cuando llegaba a la puerta se volteo para verme.

—La habitación de Edward es la del tercer piso, para ser exactas la primer puerta del corredor —sin más salió hacia el jardín.

Prepare tal como Alice me dijo el café y aprovechando que no había nadie me metí deprisa al pequeño baño de la cocina para cambiarme pues no tenía ni la mínima idea de donde dormiría y tampoco estaba dispuesta a recorrer toda esta casa en los malditos tacones en busca de la señora Cope para que me indicara donde dormir, si, cambiarme era una muy buena opción.

Rápidamente me quite los tacones, la blusa y falda para quedar solo en mi ropa interior y comencé a desdoblar la pijama para toparme con solo unos cuantos trozos de tela de un color azul turquesa. La blusa –si es que asi se le puede llamar- era muy ajustada, se sostenía con dos diminutos tirantes y tenía un escote en corazón un tanto pronunciado, en la parte derecha tenía una especia de pliegues adornados cada uno con un pequeño brillante. Por otra parte el "short" era del mismo color que la blusa y muy pequeño, en la cintura tenía unas cintas para ajustarlo, a los laterales tenían una ligera abertura en forma de "V" y para finalizar en la parte trasera justamente del lado izquierdo tenía un bordado un bordado muy lindo "touch me"* era exactamente lo que decía en finas letras cursivas.

Deje de pensarlo tanto y me la puse, tal como parecía era de una tela muy suave y sorprendentemente calientita pero me quedaba muy ajustada. Demasiado diría yo. Principalmente de la parte del busto, al parecer tenía más que Alice por que casi se me salían de la blusa, y del largo dejaba al descubierto mi abdomen; agradecí mentalmente tener una complexión delgada y un estomago plano. La parte inferior era otro tema de igual manera me quedaba ajustada pero esto si era general desde mi trasero hasta mis muslos no había milímetro de mi piel que no se marcara. Sin siquiera detenerme a verme al espejo –porque sabía que si lo hacía me iba a arrepentir de ponérmela- me coloque unas valerinas negras que venían junto con la pijama que me quedaron muy bien, asi que salí corriendo con el café en la mano y la pomada en la otra. Subí los tres pisos tratando de hacer el menor ruido posible y cuando llegue al tercero me asombro ver solo dos puertas una frente a la otra, según Alice era la primera pero ambas estaban a la misma altura, vaya dilema.

Después de ver de una hacia la otra me fije que de la puerta que estaba a mi lado derecho provenía un poco de luz por lo cual supuse era esa me toque delicadamente la puerta pero no recibí respuesta asi que aventurándome a lo que pudiera pasar la abrí para entrar y me sorprendió no ver a nadie pero lo que me sorprendió mas fue lo espaciosa y linda que era.

Estaba decorada solo en tonos grises, azules muy oscuros y negros. El piso era de de una madera color caoba, las paredes estaban pintadas de un gris aperlado dando un tono casi humo, la cama se encontraba en el centro de la habitación y por lo que parecía era una cama volada*, la cabecera era de un color negro y tenía en la parte superior una forma recta, en verdad parecía sumamente cómoda pues el edredón que tenia iba en conjunción perfecta con todo lo demás era de un tono azul petróleo y algunos cojines blancos. Hacia el lado derecho había una puerta corrediza de cristal la cual suponía yo llevaba hacia un balcón, frente a la cama un poco más arriba que esta y colgada de la pared estaba una pantalla plana de más de 60 '' y apuesto mi sueldo que era de las fina tecnología, bajo esta había un mueble en el cual se apreciaba un muy buen equipo de música y a los laterales de este miles de discos de música, en ambos lados de la cama se encontraban una especie de mesillas idénticas y sobre ambas unas extrañas lámparas. Del lado izquierdo de la puerta había un escritorio de color oscuro vidrio polarizado en la superficie, sobre este se encontraba una laptop negra en los laterales del mueble un fax, una impresora y una serie de notas ,hojas y demás cosas aunque todo en un perfecto orden, en el lado contrario del escritorio había un librero desde el piso hasta unos centímetros antes del techo completamente lleno de libros, todos y cada uno de ellos en perfecto orden. Toda la habitación tenia marcado la masculinidad de Edward y un olor exquisito igual al de él.

Me llamo la atención la serie de fotos que Edward tenia sobre su estante de música en todas aparecía el, en unas más grande que en otra, suponía yo que eran de su época en la preparatoria pero solo una me llamo la atención. El estaba sentado sobre la arena y una hermosa chica se encontraba en sus piernas mientras se ambos sonreían y de fondo el mar azul la hacían ver preciosa y mas por los perfecto genes de ambos, en el marco de la foto había una pequeña descripción si tan solo me acercara un poco mas…

—Isabella ¿no te han dicho que no se debe husmear en las cosas ajenas? —su voz me hizo pegar un salto y voltear tan rápido que por poco aterrizaba en el suelo

¡Madre santa! Edward Cullen se encontraba a unos pasos de mi tan solo con una toalla blanca colgando pecaminosamente de sus caderas.

Pequeñas gotas de agua escurrían desde su cabello, bajaban por su cuello para venir a tomar diferentes formas en su abdomen. Sus pectorales se notaban firmes y marcados a si como todo su cuerpo pero sin llegar a lo grotesco, en su abdomen un perfecto six pack se marcaba y me llamaba ansiosamente a tocarlo para ver si era verdad. Pero ahí no terminaba el camino que recorrían las estúpidas gotas pues algunas se perdían en esa "V" perfectamente marcada a cada lado de sus caderas y al centro de este se encontraba un ligero camino de bello que comenzaba desde su ombligo y se perdía entre la toalla. Incluso un modelo de Calvin Klein le tendría envidia a Edward así como se encontraba.

—Isabella trajiste lo que pedí —El seguía parado delante de mi solo que un poco más cerca y mirándome muy fijamente.

—Yo… eh ¿sí? —si, su sola presencia tenía algo que te me ponía sumamente nerviosa el que estuviera casi desnudo empeoraba las cosas y eso a él le divertía pues su sonrisa burlona me lo dio a notar.

—La señorita Alice me dijo que solo le subiera un café y la pomada ¿está bien o necesita algo más?— tal vez y no solo necesitaba eso y en verdad quería comida para cenar y yo por tonta no había traigo algo mas—

No de hecho, todo está muy bien Isabella. Pero dime ¿podrías ponerme un poco de esa pomada? Sería lo justo después de que tu lo hiciste — No me paso desapercibida su tono de voz pero preferí no darle importancia pues a lo mejor y solo eran cosas mías.

Después de meditarlo por un momento y no encontrar una salida me dirigí por la dichosa pomada, y me volví a acercar a Edward para aplicársela pero siendo el mucho más alto que yo no alcanzaba a distinguir muy bien el golpe. Bufe por lo bajo y le pedí que se sentara a lo que el muy obediente acepto tomando asiento en la orilla de su cama. Si en verdad quería ponerle bien y no solo por donde quisiera debía acercarme más y sin más remedio me coloque entre sus piernas para ponerle el ungüento.

Delicadamente puse un poco en mi palma y con sumo cuidado comencé a colocarlo en ligeros círculos sobre el moretón, de cerca podía apreciar aun mejor sus rasgos y darme cuenta que en verdad tenía una piel libre de imperfecciones. Me encontraba tan concentrada que no sentí como fue levantando su cara hasta dejarla a centímetros de mis labios, sus ojos ya no tenían ese color esmeralda ahora se encontraban más oscuros y sus pupilas un poco mas dilatadas. El solo cambiaba la mirada de mis labios a mis ojos, una parte de mi cabeza –la consiente suponía yo- me decía que me alejara y saliera corriendo de las garras del león pero por otro lado había una pequeña vocecita que me gritaba que lo besara.

Deje de pensar cuando ya solo nos separaba una distancia de menos de cinco centímetros, sabía que me iba a arrepentir de esto pero no podía negar que no deseaba que me besara hasta quedarme sin oxigeno.

—Tan dulce.-

Sus labios se posaron sobre los míos dulcemente esperando mi reacción una que tardo en aparecer, lentamente comenzó a mover su labios sobre los míos y al notar mi nula cooperación comenzó a insistir delineando con su lengua mi labio inferior, lentamente separe mis labios y eso marco la diferencia de un tierno beso a uno completamente pasional.

Mi lengua fue en busca de la suya comenzando una guerra por ver quién dominaba a la otra, sus manos se posaron en mi cintura apretándome hacia él, las mías instintivamente rodearon su cuello y lentamente comencé a acariciar su cuero cabelludo, sus labios eran suaves pero masculinos y malditamente adictivos; su sabor único, se notaba un sabor a menta pero su saliva sabia dulce como la vainilla. Me sentía perdida en un mundo se sensaciones placenteras. Una de sus manos subía y bajaba lentamente por toda mi espalda poniéndome la piel de gallina mientras que la otra estaba en mi cintura –en la parte que la pijama dejaba al descubierto- manteniéndome cerca a él.

Cuando la falta de oxigeno fue necesaria lentamente me fui separando de él, pero al parecer Edward no tenía ganas de soltarme, sus dientes tomaron mi labio inferior mordiéndolo y jalándolo de nuevo hacia él provocando un suspiro involuntario. Poco a poco fui alejándome de él hasta dejar mi cara a unos centímetros de la suya, mi respiración estaba agitada y mis mejillas extremadamente rojas.

Tenía miedo de abrir los ojos sabía que no me esperaba nada bueno y asi fue pues en cuanto comencé a abrir mis ojos note unas esmeraldas mirándome profundamente y una sonrisa de arrogancia en su cara, dándome a notar lo fácil que había conseguido un beso de mi.

Fue en ese momento que cayó en mí el peso de la culpa y lo que había hecho, ¡ME HABIA BESADO CON MI "JEFE"! Estaba de más decir que él me había dado mi primer beso y que fue a la fuerza pero este… este fue completamente diferente, me hizo sentir sensaciones que no sabía que existieran. Claro que eso no quitaba que ahora ante sus ojos estaba la imagen que yo no quería que tuviera, la de una chica cualquiera que le abre las piernas a cualquier hombre que se le pasara por enfrente. Estaba realmente jodida.

—Ricos labios Swan —Su mano aun perduraba en mi cintura y lentamente la fue deslizando hacia la piel que no estaba cubierta entre el short y la blusa para pasar las yemas de sus dedos alrededor de mi ombligo provocando de nuevo un cosquilleo por donde tocaba y una sensación extraña en mi vientre.

—No… esto yo… —ni siquiera era capaz de elaborar una frase decente.

La sonrisa seguía en su cara y parecía que disfrutaba ponerme como estaba, claro que no era porque sus caricias en mi obligo me resultaran desagradables si no que no era correcto que hiciera eso. Bruscamente quite sus manos de mi piel y me aleje lo más posible y rápido que mi cuerpo me permitió.

—¿Qué te pasa, acaso hice algo mal? —ahora la cara de Edward era de completa confusión al ver que no había cedido a su juego y aunque una parte mi lo imploraba ahora simplemente lo consideraba algo inmoral.

—Esto nunca debió de haber pasado joven Edward, lamento si confundió las cosas conmigo y lamento decirle que mi trabajo no implica también complacerlo en la cama. —No podía esperar respuesta por su parte, sin más salí corriendo al pasillo y justo cuando iba a la mitad de la escalera Alice apareció pegándome un tremendo susto y un gritito.

—Bella pero ¿Qué te paso? Estas muy sonrojada y tu cabello esta algo alborotado —Si algo tenían los Cullen era ser minuciosos hasta más no poder.

—Yo… eh ¿me caí?

Mi respuesta sonó mas a pregunta que otra cosa, aunque creo que no lo noto y si lo hizo lo dejo pasar.

—Me falto decirte donde estaba tu habitación, tendrás que regresar al piso donde está la recamara de Edward, justamente es la que esta un poco mas delante de su puerta, ten lindos sueños Bellita.

Sin más la duende corrió escaleras abajo dejándome un nudo en el estomago. ¡Joder! Tenía dos opciones la primera quedarme aquí por toda la noche y pasar la noche en vela o ir hacia esa recamara la cual estaba a muy pocos metros de la de Edward el cual podía tener represalias en lo que le hice y quién sabe qué cosa hacerme.

Pero si eso es lo que tu cuerpo pedía bella, ¿Qué no te preguntabas que sería sentir sus manos en otras partes de tu cuerpo? Sus labios recorriendo tu cuello y… ¡Basta! Estúpida conciencia que me delataba y es que eso no era asi.

Después de meditarlo por un rato me decidí a dirigirme a esa habitación, trate de pasar lo mas silenciosamente posible frente a la habitación de Cullen y en cuanto tope con la puerta de la otra la abrí y me metí en ella como alma que lleva el diablo.

A ciegas busque el encendedor y como era de esperarse la habitación era todo un sueño.

Las paredes eran de un tono violeta con una línea blanca a la mitad, el piso era de una duela muy clara casi blanca, al centro de la habitación de encontraba una cama que se notaba muy suave con un edredón cubriéndola del mismo color de las paredes y miles de cojines de todos los tamaños y colores, tenía dos pequeñas cajoneras a cada lado de la cama de un color blanco y sobre la del lado derecho descansaba una hermosa lámpara de vidrio cortado, del lado izquierdo de la cama se encontraba un tocador del mismo blanco de las cajoneras con líneas rosas en el borde del espejo, con miles de productos de belleza asi como cremas y perfumes muy variados, frente a este había un banco con un cojín rosa muy mono adornándolo, del mi lado izquierdo en línea vertical hacia la cama había un ventanal desde el techo hasta la mitad de la pared con unas cortinas de gasa color lavándola cubriéndolo, bajo este había un pequeño diván del largo de la ventana con patas blancas y una superficie lila para poder recostarse a admirar un bello día, junto a este se encontraban dos puertas mas de madera supongo yo que una era el baño y otra el vestidor, a mi lado había un mueble color perla en el cual se encontraba una televisión de plasma del mismo tamaño que la de Edward, un reproductor Blue-ray y una serie de objetos tecnológicos mas que no pude distinguir, la habitación tenía muchos matices con algunos cuadros y demás artilugios que hacían una sincronía perfecta de paz y modernísimo.

Como niña pequeña no resistí las ganas de lanzarme contra esa cama y en cuanto mí cabeza toco la mullida superficie no supe nada de mí y caí en un profundo sueño.

…..

Sentía como los rayos del sol acariciaban mi rostro y no me permitían seguir durmiendo. Me removí en la suave y acogedora cama lentamente comencé a abrir mis ojos, me sentí desubicada al despertar en una habitación que no era la mía pero la cama era tan mullida y el edredón tan calientito que lo deje pasar por esta vez. Lentamente me estire y me fui incorporando no tenía ni la menor idea de que hora era esperaba y no muy tarde y es que aun debía ir a casa a bañarme y arreglar mi ropa.

Unos ligeros golpes se escucharon en la puerta y después mi madre asomo su cabeza con una norme sonrisa.

—Así que aquí está la bella durmiente eh —claro ella muy sonriente y yo completamente desubicada.

—Mamá ¿por qué no me esperaste ayer? No me agrada esto de dormir en una casa extraña, prefiero nuestro pequeño hogar que este laberinto —tu prefieres los labios de Cullen que es diferente. De nuevo esa vocecita molesta en mi mente.

—Mi niña lo siento mucho, pero sabias que ibas a hacer alguno sacrificios al trabajar y yo que tu estaría saltando de un pie a otro —Renné soltó una risita que parecía que me contaba un secreto adolecente.

—Y ¿por qué debería hacer eso? Digo hasta el momento aun no gano la lotería —mi respuesta sarcástica solo provoco una mirada de disgusto de mamá pero aun asi siguió hablando.

—Cielo justo cuando llegue, la señora Esme me informo que quería hablar contigo sobre algo que Edward le comunico, a si que antes quiero que tú me digas ¿qué paso con el joven Edward, Isabella? —su mirada interrogante exigía una explicación

¡Mierda! el cobarde se había cobrado todo lo que había pasado. Claro como pude ser tan idiota y creer que nunca diría nada y más considerando lo que hice. En efecto ahora perdería mi trabajo y todo por culpa de un niño rico mimado que no sabe mantener sus manos para si. Pero eso no se iba a quedar asi, Edward Cullen me iba a pagar esto. Ahora pasemos a lo vital, ¿qué tanto le había dicho Edward a Esme? Y esta a su vez a mi madre, no fuera que les acabara diciendo de mas y peor se pondrían las cosas.

—Ehh… bueno… mamá —¿cómo le explicas a tu madre que ya te besaste dos beses con tu jefe y que la segunda casi acaba en otra cosa?

—¡EL JOVEN EDWARD LE PIDIO A ESME QUE TE QUEDES A VIVIR A QUI PARA QUE LO ATIENDAS AL 100%!

—¡¿Qué?

Mis niñas hermosas, como están? Se que me deben odiar por que desde hace una semana debí haber subido capi, no es justificación pero la escuela me trae vuelta loca y llego rendida a mi casa solo a dormir me disculpan si? Les prometo que ahora ya habrá capitulo mas seguido!

Ahora díganme que tal lo que paso con Ed y Bella? Esperaban algo diferente? Enserio que sus opiniones me sacan una enorme sonrisa y las tomo en cuenta.

Nos vemos en el siguiente capitulo recuerden dejar su review para recibir el adelanto.

Besos y abrazos asfixiantes!