N/A: DISCLAIMER: ¡Rurouni Kenshin no es mío ni ninguno de sus personajes!

N/T: Ni Kenshin ni esta historia son míos, con el permiso de su autora Blueicequeen estoy traduciendo este fic.

-.-.-.-.-.-.-.- Cambio de escena

Capítulo 7

-¡Nani! ¿Haname dejó el dojo? ¿De verdad?-. Preguntó Sano mientras que agarraba a Megumi por su delgada cintura.- Ayer estuvo coqueteando con Jou-chan delante de nosotros ¿y ahora se ha ido? ¡Ese loco desquiciado!-

El doctor Genzai sonrió.- En realidad, Shuichi se va muy a menudo. Me dijo que este viaje podría durar al menos dos semanas. Aunque Kaoru no estaba muy feliz con el último viaje que hizo-. Respondió el anciano doctor mientras que miraba a la pareja.

- ¿De verdad?-. Kenshin preguntó con interés a esta nueva información. Muchas cosas rondaban en su cabeza, pero pensar que podría tener a Kaoru para el solo por las próximas dos semanas lo deleitaba.

- El regresó con un par de huesos rotos. Ella enloqueció mirando a sus heridas y se negó a que hiciera algo ¡El pobre hombre estaba bajo arresto en su cama por casi una semana!- El anciano doctor se rió mientras que recordaba el rostro suplicante de Shuichi.

- ¿Qué vas a hacer Kenshin?- Preguntó Yahiko, su vos era indiferente. Sus ojos estaban en otro lado pero era evidente que todavía se preocupaba por Kaoru por su interés que sin querer mostraba en la conversación. Kenshin le mostró una mirada preocupada antes de responder. Esta vez su voz era profunda y baja.

- Voy a cortejar a Kaoru de nuevo, haré lo que sea para tenerla de regreso-.

Megumi negó con la cabeza, ella sabía que Kaoru estaba resentida con los tres hombres; la joven todavía sonreía para hablar con la doctora pero de inmediato ignoraba a los chicos. Su atención estaba fija en el atractivo hombre que estaba a su lado, pero Megumi sabía, ella era fácil de leer, aunque aparentemente ella había cambiado un poco, el primer amor de Kaoru es Kenshin. Nadie puede olvidar su primer amor. Megumi inclinó la cabeza y observó a Sano, una pequeña sonrisa nació en sus labios.

Nadie puede.


Kaoru caminó por escaleras que conducían al despacho de Fujita Goro. Asintió al policía que pasaba y se detuvo por un momento en la puerta marrón. Kaoru estaba a punto de golpear cuando la puerta se abrió de repente y un policía pasó a su lado muy rápido. Se mantuvo pegada al suelo hasta que notó a la inminente figura cerca de ella. Dándose vuelta, Kaoru le dedicó una débil sonrisa a Saito, quién le hizo una seña para que entrara.

La oficina estaba decorada fríamente, no habían flores o cuadros, salvo un pequeño marco en su mesa. Kaoru tenía una sonrisa delatadora en su rostro mientras que miraba el marco antes de voltear sus ojos para encontrarse con los dorados de Saito.

El lobo de Mibu miró la figura de la delgada mujer que estaba delante de el antes de que su mente se preguntara una vez más ¿Cómo una mujer tan inocente en todas las formas posibles fuera involucrada en algo tan grande como esto? El sabía que Battousai no tenía idea en lo que la chica Kamiya se había metido y él tampoco tenía intenciones de decirle. Kaoru le había suplicado que lo mantuviera en secreto, desde la primera vez ella no había querido que los chicos supieran.

Saito tenía la ilusión de que Battousai estaría siempre cerca, desafortunadamente el idiota se fue y el se encontró en la posición de proteger a la valiente pero débil mujer que tenía delante suyo. Tokio cortaría su cabeza si hacía lo contrario, solo pensar que dormiría en el hall por el resto de su vida no era un panorama feliz. No era que el no podía tener otras mujeres, era que el solo quería a esa.

- ¿Llamaste?- Kaoru preguntó con curiosidad en la voz. Saito abrió una gaveta y sacó un gran sobre marrón. Sacó una imagen y se la dio a Kaoru. Ella la estudió antes de asentir con la cabeza en afirmación, Saito guardó de nuevo la imagen y la miró.

- ¿Tienes algo más?- Kaoru asintió de nuevo.

- Arashi Sawamura -.

Saito maldijo entre dientes, este iba a ser muy difícil, tendría que ir con cuidado. El asintió y se puso de pie para acompañarla hasta la puerta cuando de repente siente que su camisa estaba siendo jalada. Se dio vuelta para encontrar a Kaoru parada muy cerca de el, con sus ojos cerrados mirando hacia abajo

- ¿Nani?- Preguntó fríamente sin importarle el hecho de que ella se estremeció con el tono de su voz.

- Arigato, tu ayuda me ha llevado muy lejos-. Ella miró hacia arriba e hizo una reverencia mostrando su genuina gratitud.

Antes de que Saito pudiera decir una palabra, un policía entro apresuradamente. El joven oficial miró fijamente en shock al ver a su indiferente y casado jefe en una interesante y cercana posición con la joven muchacha que todo el mundo conocía como la mujer de Battousai. Kaoru retrocedió inmediatamente.

- Gomen nasai Goro-san. Esperaré afuera-. El hombre tartamudeó al mismo tiempo que cerraba la puerta. Saito dejó salir un gruñido por lo bajo. ¡Maldición! Habría rumores circulando por todos lados. Luego, una pequeña sonrisa sádica apareció en sus labios, sería interesante si Battousai oyera sobre eso.

Kaoru se disculpó y lentamente salió, pero antes de que partiera, la muchacha se dio vuelta para encontrarse con los ojos de Saito en donde encontró la seguridad que necesitaba, y luego se fue caminando.


-¿Qué está haciendo en la estación de policía?- Se preguntaba mientras la veía que entraba en el edificio de ladrillo. Minutos después salió, con una pequeña pero satisfecha sonrisa en sus labios.

Kaoru se dirigía felizmente al dojo cuando sintió como si la estuvieran siguiendo, era un sentimiento muy familiar y supo quién era.

- Himura, se que estás ahí-. Dijo Kaoru con la voz baja y peligrosa. Kenshin sonrió mientras que la seguía abiertamente.

- maa maa, Kaoru-dono. Se esta volviendo buena, realmente pudo detectar a Sessha-. Dijo con la máscara del rurouni puesta-. Las cejas de Kaoru se movieron con irritación ¿Qué es lo que quiere con ella? ¿Y porque se molesta en usar esa fachada de rurouni?

- Se cuando estas cerca, Himura-. Dijo concentrada en el camino en vez prestarle atención al hombre a su lado. Kenshin dejó salir una pequeña carcajada.

- ¿Himura? Nunca hemos estado en términos de apellidos, Kaoru-dono-. Kaoru tembló involuntariamente, ella sabía que él había llamado a su nombre deliberadamente haciéndolo sonar caliente y posesivo. ¡Maldito sea!

- Lo estamos ahora- Kaoru se dio vuelta para enfrentarlo.- Hemos llegado ¿hay algo que necesites?- Kenshin tomó nota de cómo sus ojos se iban de su rostro.

- ¿Por qué esta evadiendo a Sessha Kaoru-dono?- Kaoru lo miró en shock.

- ¿Realmente necesitas hacer esa pregunta? Sabes bien porque estoy evadiéndote. Lo dejaste en claro esa noche ¿No lo hiciste? Eres tu el que está actuando como inocente y haciéndose el sorprendido Himura. Cumpliste con tu deseo ¿Por qué te enojas conmigo?-. Kaoru dejó salir la irritación en su voz.

- ¿Por eso, para superarme saltas a los brazos del primer hombre que es incríble contigo con sus atenciones?- Kenshin contestó con otra pregunta estudiando a la hermosa shihandai que tenía toda su atención. Kaoru dejó salir un ¡¡¡ah!! Sin creerlo.

- ¿Cómo te atreves a acusarme de una cosa semejante? Déjame decirte algo Himura, con quien duermo ¡No es de tu incumbencia!- Kaoru gritó bruscamente antes de girarse para seguir su camino. Ella no tuvo oportunidad, en cuestión de segundos, su muñeca fue prisionera de la mano de Kenshin que mantenía el agarre firmemente. Sus ojos llameaban con un tinte dorado que excitó y asustó a Kaoru al mismo tiempo.

- Si el te ha tocado en cualquier forma responderá a mi espada-. Siseó Kenshin dejando en claro que Shuichi no iba a tenerla, Kaoru pertenecía a él.

Kaoru lo miró dubitativa, un pequeño matiz de alegría creció y se expandió por todo su cuerpo al escuchar a Kenshin tan posesivo. Luego, el rostro de Shuichi apareció en su mente sintiéndose culpable de que todavía albergara sentimientos por Kenshin.

- ¡Eres un cretino Himura!- Gritó golpeando con su bokken (que se materializó en el aire) en su cabeza.

- ¡Oroooo!- Exclamó Kenshin tropezando, no anticipó el movimiento de Kaoru, estaba sorprendido por la fuerza de su golpe. ¡Hombre, no se contuvo!

Kaoru tomó ventaja y se metió en el dojo, negó con la cabeza pensando en el baka rurouni que estaba fuera de su casa. El había creado una mezcla de sentimientos y confusión y a ella no le gustaba.

Girándose sobre sus talones, decidió que la mejor cosa que necesitaba era un baño caliente y una larga siesta. De acuerdo, tal vez un poco de práctica con su bokken. Afortunadamente el día terminaría pronto y se llevaría al idota con el, después ella se podría olvidar de todo lo que había pasado y se concentraría en ayudar a Saito hasta que Shuichi volviera. Además mañana tenía que entrenar a Eiji-kun, Saito decidió que enseñarle algo fácil lo ayudaría antes de que él mismo le enseñara a Eiji a dominar su propia técnica.

Kaoru salió del baño con un feliz suspiro, un lindo baño caliente después de una fría mañana era celestial. Y como Shuichi no estaba cerca, ella salió del baño cubierta solo con su húmeda yukata y con su desordenado cabello cubierto con una toalla para secarlo. Se estiró perezosamente dirigiéndose a su habitación.

- Se ve sexy con eso Kaoru-dono-.

Los ojos de Kaoru se abrieron con horror viendo a Kenshin como la observaba con sus ojos embriagadores.

- ¿Qué estas haciendo aquí?-. Kaoru gritó, su roja a la vista del pelirrojo parado en su galería. Kenshin sonrió mientras que sostenía su bokken.

- Se olvidó esto afuera Kaoru-dono. Sessha solo quería regresarle lo que es suyo-. Sus ojos prácticamente devoraban su húmeda forma. La yukata se pegaba sugestivamente a su cuerpo revelando las curvas que ella tenía. El escote en forma de V mostraba el descuidado incremento de su pecho mientras que respiraba profundamente. Kenshin miró la huella del agua con satisfacción haciéndose camino desde su cabello hasta sus mejillas, su cremoso cuello, bajando por sus hombros antes de desaparecer en su escote. Kaoru vio a sus ojos fijos en ella y dio un alarido cuando se dio cuenta que era lo que miraba.

- ¡Hentai!- Gritó tratando de golpear a Kenshin, pero esta vez él tomó su mano antes de que pudiera hacer contacto con su cráneo. Esa posición le daba más acceso y a Kenshin le encantaría continuar así pero no era el momento.

- Por favor Kaoru–dono vaya y cámbiese o Sessha no será responsable de sus acciones-. Kenshin dijo suavemente tratando fuertemente no mirar su pecho. Kaoru sintió que liberaba sus manos y rápidamente fue a cambiarse a su habitación. Se apoyó en la pared sintiéndose cansada y drenada, su rostro todavía estaba rojo por la atención que él mostró en ella.

¿Qué es lo que quiere con ella? En un momento ella no es nadie y cuando ella comienza a recibir atención ¿se convierte en alguien? Oh kenshin ¿Qué me estás haciendo?

Por otro lado Kenshin tuvo que respirar varias veces para controlas sus ardientes deseos y pensar en varios baños de agua fría. Ver a Kaoru tan vulnerable y tranquila había despertado todas sus emociones y por un momento Battousai parecía más fuerte y casi ganó la batalla interminable. Él no quería asustar a Kaoru, él quería volver a tener su cariño y amor como inconcientemente había tenido hacía casi un año. Se apoyó en la pared y se sentó en el porche sonriendo a la esencia de jazmín que llenaba sus sentidos. Era bueno estar de regreso.

Momentos después, Kaoru salía de su habitación esperando que el pelirrojo espadachín se haya ido y para su consternación el seguía sentado tocando su bokken. Kaoru gruñó.

- ¿Himura qué haces aquí todavía?- Ella nunca iba a usar su nombre, ya que el agregaba el dono para distanciarse de ella, Kaoru no usaría su primer nombre tampoco. En ese sentido pondría distancia ente ellos, de esa forma ella no olvidaría cuanto la había herido.

- Ah ¿seguimos jugando Kaoru-dono?- Dijo Kenshin mientras la miraba. La intensidad de su mirada era desconcertante y Kaoru miró hacia otro lado ¿Ese no era el rurouni? ¿Por qué estaba hablando con el tono de Battousai? – Por cierto Kaoru-dono- Se relamió los labios mirándola.- Sessha trajo su bokken, al menos debería invitar a Sessha a cenar. Genzai-sensei dijo que su cocina había mejorado, a Sessha le gustaría probarlo de gozaru-. Kaoru lo fulminó con la mirada.

- Está bien, pero solo una cena después… ¿Me dejarás sola?-

Kenshin sonrió con tristeza, por un momento sus palabras lo cortaron profundamente en el corazón. Se levanto y se alejó de ella, Kaoru no tenía necesidad de ver sus ojos y ver el dolor que mostraban.

- Hubo un tiempo en el que Sessha pensó que kaoru-dono nunca le pediría que se marchara. Sessha cree que Sessha estaba equivocado. Oyasuminasai- Dijo Kenshin marchándose con su rostro hacia abajo y sus ojos cubiertos por su flequillo, sus hombros estaban caídos y sus pesados pasos mostraban lo mucho que sus palabras lo habían afectado.

Kaoru quedó congelada en su lugar, una lágrima cayó seguida de otras antes de que finalmente se desplomara comenzando a sollozar. Ella no quería herirlo, nunca quiso, pero la joven mujer estaba confundida. Kenshin había regresado a su vida demandando su atención en una forma que nunca había hecho. Sin embargo ¿Qué pasaba con Shuichi? Ella no podía botarlo después de todo lo que había hecho por ella. Ahora ella había herido los sentimientos de Kenshin, ella realmente no quería ahuyentarlo.

Otou-san ¡Por favor ayúdame! ¡Onegai! ¡Dime que hacer!

Kaoru cerró sus ojos, los rayos del atardecer iluminaban su quieta figura. Kaoru se durmió en su porche con rastros de lágrimas muy visibles en su rostro.


Los deslumbrantes rayos solares despertaron a Kaoru de su sueño, bostezó perezosamente y ronroneó. Corrió su manta y se sentó, pasando una mano por su largo cabello ¡Que bien durmió! Ella no había tenido un buen descanso como ese por mucho tiempo y la noche anterior…

EL cuerpo de Kaoru se congeló, su mente regresó a los incidentes de la noche previa. Kenshin había acechado… no la había seguido a su casa y había entrado a su casa y se había ido en la noche. Se suponía que debía estar en el porche no en su habitación, su cabello que estaba atado en una cola alta, ahora estaba libre de ataduras ¿Qué estaba haciendo en su habitación? Ella nunca había caminado sonámbula anteriormente.

El aroma a la sopa de miso cocinándose se dispersó en su habitación haciendo que Kaoru cerrara sus ojos por la felicidad que le daba el aroma. Solo una persona podía hacer la sopa de miso así y era…

KENSHIN

¿Qué estaba haciendo el baka aquí? Pensó saltando de sobre sus pies para salir de su habitación. Su primer pensamiento fue ir a la cocina y patearlo para que se fuera pero luego cambió de opinión. Gritarle al hombre que generosamente estaba preparando el desayuno en la mañana sin un baño y luciendo un desastre como posiblemente lo estaba no era una buena idea. Suspirando, Kaoru se hizo camino al baño para encontrar agua caliente lista para ella.

Kenshin no se lo estaba haciendo fácil.

Kaoru se sumergió en el agua pensando profundamente en su nievo dilema. Shuichi la amaba y se lo dejó en claro. Ella había intentado preocuparse por el y realmente lo hacía, pero ella amaba a Kenshin, siempre lo había hecho pero cuando se fue ella juró no contar con los hombres otra vez. Estando con Shuichi había abierto una nueva puerta de oportunidades para re evaluarse y cambiar. Cuando Shuichi comenzó a cortejarla ella había aceptado, quería darle a el y a ella misma una oportunidad para quizá llevar una vida juntos. Ahora Kenshin estaba allí mostrándole atención, eso era lo que ella siempre había querido pero ¿Qué había sobre el hombre que había cuidado de ella? ¿Cómo podía darle la espalda al hombre que realmente la había cuidado, protegido y amado incondicionalmente? No era que Shuichi pensaba que era perfecto, había veces en que uno podía detectar un subyacente sentimiento de inseguridad grabado muy adentro en su corazón.

Kaoru se paró y se seco, se puso un kimono limpio y fue directo a la cocina. Primero para llenar su estomago que ya estaba gruñendo, luego iba a tener una conversación cara a cara con Kenshin. Esperaba que fuera lo suficientemente comprensivo para que le ayudara entender que era lo que estaba haciendo ahí; necesitaba saber que el había vuelto por ella y no por el sentimiento de responsabilidad. Ella realmente no necesitaba eso ahora.

Kenshin cerró los ojos y saboreó la esencia de jazmín que ingresaba a la cocina en el momento que Kaoru entró ¿Cuánto había extrañado eso? El había deseado volver al dojo solo por ese sentimiento de inmensa paz y seguridad. Ahora la tenía, Kenshin tembló al pensar en no volver a ver a Kaoru, era un idiota. No podía ni imaginar a Kaoru con Shuichi ¿Cómo esperaba vivir sin Kaoru en su vida?

- Ohayo Kaoru-dono-. Kenshin saludó mientras que dejaba la mesa lista.- El desayuno está listo-.

Kaoru fulminó con la mirada al sonriente rurouni y tomó asiento. Casi sonrió de contento al aroma de la deliciosa sopa de miso. Después de que Shuichi comenzara a enseñarle a cocinar, ella tenía que preparar cada comida ¡incluso si llegaba realmente tarde! Shuichi no comería a menos que ella cocinara, eso incluía varios días de intoxicación para el.

Comieron en silencio, sin embargo, no era un silencio incómodo era uno pacífico. De pronto, Kaoru recordó algo y dejó su plato en la mesa.

- Ken… Himura ¿Cómo está Misao?- Preguntó mirando al rurouni. Las cejas de Kenshin se levantaron en confusión.

- Misao-dono está bien, se ve normal. Aunque no puedo decirle por hoy, estuve aquí toda la noche y no he ido a la posada-. Los ojos de Kaoru se agrandaron.

- ¿Toda la noche?- Preguntó sin creer.- ¿Qué estuviste haciendo toda la noche?- Kenshin sonrió avergonzado.

- Dejé mi sakabato en la cocina, y cuando vine a recogerla usted… mmm estaba durmiendo… en el porche, así que tuve que moverla y me sentí cansado-.

Kaoru casi gruñó muy fuerte, sin duda él pudo sentirse cómodo, la había visto llorar y sabía que todavía albergaba sentimientos por él ¡¡Uhhhh!! ¡Que idiota que había sido! Ahora él tomaría eso como una invitación para entrar nuevamente en su vida. Kami-sama… ¿Por qué me sucede esto a mí? Pensó.

- Como sea-. Dijo Kaoru cambiando de tema.- Misao se veía terriblemente afligida y no se reunió con nosotros para la celebración, que lástima que se la haya perdido, y por lo que parece también lo hizo Aoshi-san-. Kenshin permaneció tranquilo, sabía que había habido un pequeño problema antes de que Aoshi se fuera a encargarse del asunto que le había pedido investigara, Kenshin no había investigado cual fue ese conflicto… de cualquier manera estaba seguro que Aoshi era capaz de controlarlo.

- Sea lo que sea, Sessha está seguro que él puede manejarlo-. Kenshin terminó su desayuno y se levanto para llevar los platos a la cocina, casi no escuchó la suave voz de Kaoru.

- Lo que sea que puede manejar no es la pregunta. Ustedes los hombres piensan que tienen razón y se olvidan de los sentimientos de las mujeres-.

Sintió una punzada de culpabilidad dentro suyo mientras caminaba. Kenshin sabía que ella estaba hablando de él cuando dijo eso ¿No estaba bien? ¿No había tomado la mejor decisión cuando se fue? ¿Ella no había estado más segura? El no se había ido mucho antes de que ese idiota se presentara, se había encargado de ese problema pero ¿Qué pasaba si no se encontraba allí para protegerla si otro enemigo se presentaba para herirla? ¿Sería como el Jinchuu de Enishi otra vez? El solo pensar pasar su vida en Rakuninmura no lo hacía feliz, tampoco el pensar el estar lejos de ella. Aunque el segundo tenía sus beneficios, ella estaría con vida.

Aparentemente la idea de Yahiko había funcionado, ella realmente los odiaba. Sus palabras, sus acciones debieron herirla como ninguno podía imaginarse ¿Cómo pudo hacer eso? Todo lo que él quería hacer era mantenerla a salvo pero terminó lastimándola de formas que nunca había creído posible. Sus lágrimas, esa noche lo sacaron de balance, quería confortarla y tomarla entre sus brazos pero sabía que el daño estaba hecho y todo lo que podía hacer ahora era tratar de repararlo. Tal vez, si se hubieran ido sin haberla lastimado… su regreso hubiese sido más…esperado. Y otra vez ¿Quién iba a saber que su regreso iba a ser cuando ella había sido herida y encontrado cariño en alguien más?

Salió de sus pensamientos cuando escuchó a Kaoru entrar y lavar los platos en silencio. Habían muchos cambios en Kaoru y el había fallado en notarlos la noche del festival. Se veía tan madura y confiaba en sí misma más que lo hacía en los otros ¿Era porque ellos se habían marchado? ¿Había perdido toda la confianza en el mundo y en la gente que la rodeaba?

Había cambiado mucho.

Esas palabras rondaban en su cabeza. Tenía que admitir que ella había cambiado, no en el sentidote que se había enamorado de otro hombre, pero si en el hecho de que ella podía seguir adelante con su rutina sin preocuparse o hiriéndose por dentro. Una crisálida había crecido a su alrededor cubriéndola de cerca, él sentía como que estaba viendo a otra persona, alguien más parecido a él menos parecido a la mujer que amaba.

Era su culpa.

Tomando un gran respiro lavó sus manos y se apoyó en la mesada estudiando sus rasgos. Sabía que Kaoru evadiría responder sus preguntas directamente, la única persona quién podría obtener las respuestas de cualquiera era su otra personalidad y Kenshin estaba un poquito reacio a dejar salir a su otro yo tan fácilmente desde que Battousai había estado muy deseoso de hacer su aparición desde la noche del festival. Sin embargo, en esos momentos requería medidas desesperadas y Kenshin sabía que todo lo que tenía hacer era tener un poco de control en si mismo y sería capaz de encerrar a Battousai tan pronto como obtuviera las respuestas. Otro profundo respiro y se relajó lo suficiente para que Battousai apareciera.

- ¿Qué pasó la noche que fuiste…herida, Kaoru?- Su voz ya no era la voz del rurouni, sino la del hitokiri. Quería respuestas y sabía Kaoru no se las daría en bandeja de plata. Ella nunca había sido una mujer fácil de tratar, sin embargo, anteriormente había podido usar sus sentimientos como ventaja. Aunque no lo admitiría más de una vez Kaoru había caído en sus encantos. Ahora se preguntaba si su voz podría hacer el truco que había hecho muchas veces atrás.

Sin embargo, Kaoru parecía haber descubierto hacia a donde se dirigía porque se secó las manos y caminó lejos de el. Battousai gruñó amenazadoramente, esta mujer lo estaba retando en formas que otros jamás se atreverían. Su límite de paciencia se acortaba y la batalla entre el rurouni finalmente fue ganada por el último. Se acercó a la shihandai, quién estaba caminando antes de que él agarrara su delgada muñeca. La volteó rápidamente y arrinconó su cuerpo contra la pared. Sus ojos dorados mirando fijamente en sus azules, demandaba saber la verdad que solo ella sabía y continuaba sin decir.

Kaoru dio un grito ahogado por la sorpresa, sabía que Kenshin estaba usando su personalidad más posesiva para obtener las respuestas que ella había negado a los otros y que continuaría negándoselas no importaba lo que preguntaran o dijeran. Saito tampoco lo sabía ni Genzai ni Tae, ella no quería que supieran ni mucho menos Kenshin, y ahí estaba él preguntando ¿Por qué quería traerle de regreso esa noche? No había nada que pudiera hacer. Cuando Kenshin la había aprisionado contra la pared, todo lo que pudo hacer fue mirarlo conmocionada, sus demandantes ojos ordenaban que le dijera lo que él quería saber. Ella podía sentir el aumento de sus latidos sobre la palma de su mano que estaba en su pecho. Sus dos brazos estaban seguros impidiéndole toda vía de escape, su cabeza estaba muy cerca de la suya, podía sentir su tranquila respiración tocar su piel. Cerró los ojos protegiéndose de los predadores ámbar que la observaban. Sándalo y jengibre llenaron sus sentidos haciendo que una sonrisa creciera en sus ojos. La seguridad y calma que emanaba la rodeó e hizo que inconcientemente se apoyara en el.

Battousai fue sorprendido cuando Kaoru cambió de determinada a relajada, cuando se recostó sobre el, su agarre más fuerte; el sentimiento de paz lo rodeo. Eso era lo que sentía en su hogar cuando era un niño pequeño. Battousai respiró el intoxicante aroma de la mujer en sus brazos, enterró su rostro en su cabello sintiendo las suaves hebras contra su piel. La abrazó depositando inexistentes besos en su cuello y hombro. Kaoru gimió suavemente, sin saber que inclinaba la cabeza para darle más acceso a sus hombros. El no la decepcionó, extendió besos por su cuello y hombros saboreando su piel mientras ella se acercaba más gimiendo el nombre de Kenshin suavemente. Battousai sonrió ¿Quién diría que no lo había olvidado? Kaoru seguía enamorada de el o su respuesta no hubiese sido la misma.

El rurouni observaba con horror como Battousai tomaba ventaja de la mujer entre sus brazos, el no quería tomar a Kaoru así, no cuando ella no sabía que era lo que pasaba.

-Detente ahora-. Demandó el rurouni mientras que Battousai dejaba huellas de sus besos cada vez más abajo. El sonido de los alentadores gemidos de Kaoru resonaba en sus oídos y sintió que pasaba un momento muy difícil.

- Relájate, solo iré tan lejos como ella me deje-. Battousai respondió mientras que continuaba con su trabajo. Arrastró sus dedos a sus lados sintiendo las formas de sus senos debajo del kimono.

- Kaoru-dono no sabe en lo que se está metiendo-. Gruñó el rurouni escondiendo el placer que le causaba ver a Kaoru derretirse en sus brazos.

-Oh… pero ella sabe-. Battousai sonrió con satisfacción.- Shuichi no la tuvo y esto lo prueba-.

- Se que no la tuvo. Kaoru –dono nunca nos perdonará-.

-¡Oh! Quieres quitar el dono-. Battousai refunfuñó mirando a la aturdida mujer, sus ojos se enfocaron en sus labios de cereza, se inclinó y la besó.

Justo cuando estaba a punto de besarla, Battousai sintió un ki familiar y gruñó con ira a la distracción. Sabiendo que tenía que dejar ir a Kaoru., apretó su agarre un momento más antes de suspirar roncamente en su oído.

- Koi, creo que tienes un visitante ¿No creo que quieras que te vean toda…caliente y preparada hmmm?-

Los ojos de Kaoru se abrieron con horror. Miró a Battousai, todavía presa en sus brazos y su rubor aumentó. Luchando se liberó de su agarre y huyó a su habitación justo cuando Yahiko doblaba en la esquina.

Battousai miró hacia abajo calmándose antes de que sus ojos volvieran a su color original y se girara para prestarle atención al joven adolescente.

- ¡Hey Kenshin! ¿Dónde está la busu?- Preguntó Yahiko sentándose en el porche. Kenshin sonrió con su famosa sonrisa de rurouni y señalo hacia su puerta. Yahiko asintió antes de posar sus ojos en el estanque koi.

-¿Qué sucede Yahiko?- Preguntó Kenshin mirando el rostro del chico.

- Todos estamos teniendo problemas ¿ne? Si no hubiese sido por mi sugerencia tú y la busu ahora estarían juntos en vez de estar saliendo con ese tipo Haname-. Dijo tristemente antes de fruncir el ceño.- ¡Esto apesta! Las únicas personas felices son el tori-atama y la kitsune-. Kenshin sonrió.

-Verdad, pero todos lo hicimos porque queríamos que Kaoru-dono estuviera a salvo, Creo que estábamos equivocados pensando que ella estaría mejor sin nosotros. En cuanto a Sano el es muy infeliz porque Kaoru-dono no le habla, después de todo el se preocupa y ama a Kaoru-dono como cualquier hermano mayor sino más. Nosotros… yo me preocupo por ella, pero me llevó un tiempo descubrir mis sentimientos y aún más expresarlos. El hecho de que casi la pierdo es por mi propia culpa-.

- ¿Casi?-.

- Todavía me responde y se sonroja cuando la veo, pero ha cambiado Yahiko y no puedo decir para que… si para mejor o peor-.

- ¿Crees que alguna vez nos perdone Kenshin? Sabes… esa cosa llamada conciencia culposa… bueno, me esta molestando-.

Kenshin solo rió, pero su felicidad desapareció cuando se dio cuenta de que Kaoru estaba escuchando su conversación. Su mente en ese momento se preguntaba que era lo que Aoshi habrá encontrado.

Kaoru sintió las lágrimas caer silenciosamente por su rostro mientras escuchaba a Yahiko, había extrañado a ese chico y estaba feliz de que el también la haya extrañado. Aparentemente el les había sugerido a los muchachos partir ¿Por qué? Kaoru no tenía idea, pero tenía un presentimiento y lo averiguaría pronto.

- ¿Qué haces aquí mocoso malagradecido?-

Yahiko y Kenshin se giraron para ver a Kaoru parada tensa en la puerta, sus manos estaban apretadas fuertemente y su cuerpo se giró desafiante lejos de Kenshin y se enfocó en Yahiko. Pensar que se había

entregado tan fácilmente a sus crecientes hormonas y aceptado el abrazo de Kenshin y sus besos permanecía en su mente y Kaoru estaba avergonzada de sí misma por entregarse tan fácilmente, especialmente cuando sentía la necesidad de torturarlo un poco más. Luego… estaba el hombre de ojos esmeralda quién tenía esperanzas de verla otra suya otra vez.

- Solo pasaba a ver a kenshin. Estás igual de fea que siempre, busu-.

- Cállate Yahiko-chan-.

- Oblígame, y no me digas ¡Chan!-

- ¿Si? Bueno ¡eres un pequeño mocosito niño!-

Kenshin estaba seguro de que sus oídos estallarían.


Misao sintió lágrimas en su rostro una vez más, la última escena entre ella y Aoshi se repetía una y otra vez en su mente. No podía evitar gimotear tristemente cuando fuertes e imparables sollozos se hacían camino por su garganta…

-¿Hacia donde vas Aoshi-sama?- Misao preguntó alegremente viendo al ex –okashira empacar unas pocas cosas que usualmente llevaba cuando se iba por un trabajo.

- Necesito revisar unas cosas-.

- Pero mañana es Tanabata ¿No puedes esperar por otro día e irte pasado mañana?- Misao preguntó con su cara de cachorro.

-No-.

- Aoshi-sama el festival será lindo y será un cambio. Nosotros no estuvimos en un verdadero festival de Tanabata. Vamos, ven conmigo-. Misao contuvo el aliento, finalmente se le había preguntado a Aoshi, ahora dependía de el.

Aoshi la miró fríamente, su rostro no había cambiado para nada.- Hay muchos hombres de tu edad para que les preguntes Misao. Tengo trabajo que hacer, disfruta tu sola-.

Misao sintió que su corazón se rompía ante la indiferencia en la voz de Aoshi. Por un momento sintió como sus sueños de la infancia, que ella había estado albergando se rompían en un millón de pedazos. Justo cuando la puerta se cerró, separándola de Aoshi, Misao cayó al suelo.

Lo que sea que Aoshi tenía que investigar debía ser realmente importante, pero eso no sanaba su corazón cuando las palabras retumbaban en sus oídos.

Hay muchos hombres de tu edad para que les preguntes Misao.

Había dejado en claro que le agradaba, el nunca se había preocupado por ella o amado, no como ella lo amaba. Ese solo pensamiento era suficiente como para romper a la pequeña y frágil niña. De alguna manera, se sintió como si no fuera capaz de volver a sonreír otra vez.


Illusion miraba como Kenshin, Kaoru y Sano se burlaban entre ellos. Él examinó la situación con mucho interés, en su mente, se sentía confiado de que su plan funcionaría si era ejecutado perfectamente, eso significaba que solo él podría hacerlo.

Sus ojos se posaron en Kaoru mientras que la observaba golpear a Yahiko en su cabeza con su bokken, se fijó como su delgada figura llena de espíritu y energía gritaba al niño. Su mente se preguntaba como podría terminar con su vida de una manera interesante. Sería divertido matar a alguien que no se daría por vencido fácilmente. Después de todas las vidas que había tomado, no muchas chicas se ponían en una buena pelea. Era casi sin sentido matarlas, otra vez, eran las órdenes del viejo.

Una vez que ella haya desaparecido… una vez que yo me haya ido también, tú serás el único en heredarlo.

Esas palabras… tan casualmente dichas encendieron en fuego en él. Todo lo que tenía que hacer era terminar con su vida y todo sería de para él, siempre lo había soñado desde que había crecido. Las historias de los ex –líderes revoloteaban en su cabeza, el lo quería… realmente lo quería. El poder era muy grande como para resistirse, inclusive mandaría sobre la policía.

Ella era el único estorbo para su sueño. Después de todo el tomaría la vida del viejo, pero por ahora necesitaba a ese viejo para que controlara a los otros dos.

Illusion sonrió diabólicamente, había preparado todo bien, Black y Ice enfrentarían un terrible final. Si su plan salía bien, terminaría con sus vidas sin muchos problemas. Eran muy estúpidos de todos modos, Illusion rió, no tenían ninguna oportunidad.

No era que no supiera sus secretos, sabía de la familia de Ice, su esposa y su hija. El viejo ni sabía que Ice tenía familia, esa era la debilidad de Ice, su punto de quiebre, su caída.

Black estaba teniendo un romance secreto con una geisha y las geishas nos son confiables, la mujer sería una buena ventaja.

Escuchando los gritos y alaridos del dojo, Illusion miró hacia arriba y sus ojos vagaron por la figura de Kaoru.

Si… su muerte sería lenta y dolorosa, necesitaba probar que el podía tenerlo y nadie que es humilde y lindo puede hacerlo.

Kamiya Kaoru, todo el infierno caerá en ti… mi amor.

Continuará…

N/A: ¡Wow! Me llevó un tiempo tener este capi listo… La escuela realmente me esta matando. Bueno, este capítulo no es mucho, no he tenido la oportunidad de editarlo ni nada, así que por favor sean amables conmigo y dejen review. Trataré de actualizar pronto hey, nada de promesas ¿Está bien?

Ok, la verdadera historia comienza desde aquí. Con Kenshin tratando de cortejar a Kaoru, créanme la pasará mal. Y Yahiko y Tsubame no han resuelto las cosas. Aoshi es un poquito problemático, pero me gustan esos como pareja así que creo y rezo que tendrán un final feliz.

Bueno, hasta la próxima vez, esta historia alcanzará su pico pronto.

T/N: ¡Hola! Finalmente conseguí actualizar… ¿Tardé mucho? En fin… estoy con dos fics actualmente: uno de Inuyasha que es COMPLETAMENTE mío y esta hermosa TRADUCCIÓN, así que sean pacientes, no puedo dejar ninguno de los dos… como siempre trataré de ser justa con los dos, aunque debo reconocer que la traducción tiene más atención pero… mi fic me gusta mucho así tendré que actualizar la próxima semana…. En fin

Bueno muchachas, gracias por leer y comentar. Me alegra que les guste la historia, a mí me encanta… no saben las sorpresas que hay. ^^

Bueno me despido hasta la prox actualización. Gracias por leer….

Los reviews me hacen feliz así que si quieren que sea feliz comenten a ver como va la historia y la traducción.

Agradecimientos especiales…

HANNIA, pome-chan, Carmen, setsuna17

¡Mil gracias por comentar me hicieron muy feliz! ^^

Carmen: Gracias por tu comentario y por leer… sigue pendiente que esto se pone bueno ^^