Capítulo 7: miembro del equipo B.
Caminé dudosa hacia el dojo. ¿Qué quería decirme el sensei ahora? ¿Me iba a regañar? Pensaba.
Llegué y él estaba sentado, meditando en silencio.
-¿Sensei?- le pregunté con una voz pasiva y un poco baja para no molestarlo.
Él me miró y con gestos me dijo que me sentara en frente de él.
Lo hice. Ambos estamos sentados, mirándonos cara a cara. Entonces él comenzó a hablar:
-Hija; no me demostraste que eres como Miwa.- me dijo pasivamente.
Yo no supe qué pensar. No sabía si ofenderme o alegrarme. Mi mirada le decía lo confundida que estaba. No quería cometer el mismo error de esta mañana. No quería discutir con él otra vez.
-Me demostraste que eres mejor.- me dijo al verme tan confundida.
Yo sonreí levemente.
-Me demostraste que eres Vennus de Milo.- me dijo con orgullo. –Pero eso implica un gran compromiso.- me dijo luego con un tono más serio.
Tampoco le dije nada. Solo cambié mi gesto de alegría a uno confuso de nuevo.
-Representas la esencia. Debes de aprender mucho aún.- me decía. –Y no digo eso porque se me ocurre o porque quiero que te parezcas a Miwa, no. Lo digo porque sé la capacidad que tienes. Aprendes demasiado rápido, manejas ambas manos con la misma habilidad, y puedo ver en ti esa chispa que puede encender grandes incendios… tienes la capacidad de llegar a ser una gran maestra.-
Me comencé a sentir orgullosa de mí misma. ¿Lo que decía el sensei era verdad?
-A partir de ahora, entrenaras más duro que los demás. Tus hermanos te comenzarán a enseñar el dominio de sus armas. –
-¿En serio sensei?- pregunté incrédula.
-Hoy mismo hablaré con tus hermanos para que te comiencen a enseñar el dominio de sus armas.-
-Hai sensei.- le respondí con valentía y emoción.
Los días pasaron. Mis hermanos no se tomaron muy enserio lo de enseñarme a usar sus armas. Pero bueno, al menos Leo parecía un poco más interesado.
Estábamos en el dojo. Yo ya no entrenaba tan aparte como lo hacía antes. Podía decirse que ahora mi entrenamiento era igual al de mis hermanos.
Leo y Raph comenzaron a discutir por algo tan tonto. Por una kata. Que si la hacían lento o rápido. Terminaron luchando entre sí. Como siempre. Pero ahí estaba el sensei para separarlos con solo poner un dedo en un punto de presión en sus cuellos.
-Competir es una excelente motivación pero no cuando los enfrenta entre ustedes.- dijo el sensei. -Desde ahora entrenarán en parejas.-
-De acuerdo. – decía Leo. –Lo haré con Donat…- pero el sensei le interrumpió:
-Tú lo harás con Raphael. Tienen que concentrarse en trabajar unidos, no en competir entre ustedes.-
-¿Entonces Raph y yo contra Mikey y Donnie?- se comenzó a burlas Leo. -¿No te parece injusto?-
-Oye ¿Qué tratas de decir?- se molestó Donnie.
-Amm ¿Cómo podré suavizarlo? – se decía Raph con burla. –Nosotros somos mejores que ustedes.-
-Pfff peleando tal vez…- decía Mikey muy relajado.
Eso hiso que mis dos hermanos más mayores se burlaran entre dientes.
-A eso me refería.- se burló Raph.
Eso hiso enfadar a Donnie y Mikey.
Yo no pude aguantar la risa y me burlé de ellos al verlos tan molestos.
-Leonardo tiene razón.- dijo el sensei. –Por eso Vennus entrenará con Donatello y Michelangelo también.- dijo Splinter.
-¡¿Qué?!- exclamé. -¿Fue porque me reí?-
Pero el sensei no me respondió.
Nos enfrentamos en los equipos que había hecho Splinter. Y a pesar de que nosotros éramos tres, Leo y Raph nos dieron una paliza.
Horas después. Leo y Raph se burlaban de nosotros. Y gracias a Mikey ahora nos decían el equipo b.
April llegó algo asustada. Le acaban de robar el teléfono los dragones purpura. Y nosotros nos comprometimos a traer de regreso su celular o al menos darles una paliza a los muy malditos.
Y sí, fuimos a pesar de que Splinter no nos dio el visto bueno.
Cuando llegamos, todo normal, les estábamos dando una buena pasada, excepto porque Leo y Raph se quisieron lucir, dejándonos a los demás en ridículo.
Ya estábamos a punto de recuperar el celular de April cuando comenzó a temblar.
-¿Alguien más está sintiendo eso?- preguntó Mikey temeroso.
-¿Un terremoto?- pregunté yo.
Pero no lo era. El piso se rompió y de él salieron un montón de bichos robóticos de dos patas.
-¿Qué es eso?- preguntó Leo.
-¡Gallinas robot!- exclamé con emoción.
Esas "gallinas" tomaron todo y se comenzaron a ir por donde llegaron.
-Leo ¿Puedo quedarme con una?- le pregunté. Anhelaba una mascota y no me importaba si era de carne y hueso o no.
-¡No!- me respondieron mis hermanos al mismo tiempo, con excepción de Mikey que parecía estar ilusionado con la idea también.
-Se roban lo que robamos.- reclamó un tipo.
-Oigan ¿A dónde fue…?- preguntó Leo pero vio como el flacucho se iba con el teléfono de mi amiga. –Equipo b, vallan por el teléfono. Nosotros nos encargaremos del metal.-
-Pero nosotros…- trataba de decir Donnie. Al mismo tiempo, yo le reclamaba:
-Pero yo quiero atrapar gallinas.-
-¡Vayan!- nos dijo Leo más molesto.
-Si no pueden con él, que no les de pena pedir ayuda e.- se burlaba Raph mientras se iba.
Estábamos sobre el tejado. Observando como Perrera hacía posesión sobre el celular. Mikey quería llamar a los demás para enfrentarlo pero Donnie y yo no lo dejaríamos. No queríamos que se burlaran más de nosotros. Mucho menos que nos continuaran diciendo el equipo b.
Entonces Donnie comenzó a idear planes para robarlo sin que se dieran cuenta:
-Hay que distraerlo para tomar el teléfono. ¿Qué tal esto?: les haremos creer que llegó la policía. Con un megáfono, luz intermitente y una sirena.- sugería Donnie.
-Operación policía.- dijo Mikey.
-Mucha persecución.- me quejé.
-O les hacemos creer que hay un incendio.- seguía sugiriendo. –Con una máquina de humo, una luz naranja y unas chaquetas de bombero.-
-Operación incendio.- dijo Mikey.
-Muy complicado.- me volví a quejar.
-O hay que buscar el centro de carga y desconectarlo. Con… nada.-
-Operación apagón. ¡Luces fuera! ¡Energía fuera! ¡Demasiado buen plan! ¡No puedo con él!- decía Mikey.
Me aburrí de ver tanta imbecilidad junta y le di un golpe ligero por detrás de la cabeza.
-¿Y cómo veremos que estamos haciendo en la oscuridad?- pregunté con sarcasmo y molestia.
Las ideas llovían. Algunas más o menos buenas y otras extremadamente estúpidas. Al final optamos por el apagón.
Todo iba saliendo de maravilla. Ya Donnie tenía el teléfono pero, al parecer los perros ven en la oscuridad. Y Perrera nos atrapó.
Quedamos inmóviles bajo sus enormes y peludas manos.
-Las cadenas.- dijo con malicia.
Yo, aterrada, me pasaron un montón de pensamientos por la cabeza. Solo faltaba que ahora llegara quien sabe cómo a casa y Splinter me retuviera de nuevo y por tonta.
Notas de la autora:
TMNT no me pertenece es de nickelodeon.
Recuerden buscarme en Facebook como Sari Lilliana. Voy a hacer una pequeña recolección de ideas. ¿Qué capítulo de la primera, segunda o tercera temporada les gustaría leer con Vee incluida? Pienso hacer en un futuro cercano un mini fanfiction sobre los episodios que escogieron. Háganmelo saber con reviws o por Facebook. Y nos vemos el otro domingo.
