A petición de un anon de Tumblr, hice un drabble NijiAka que incluyese la frase "por favor, quédate". ¡He aquí el resultado! (aunque sea un poco chapucillas)
Por cierto, muchas gracias por todos los comentarios tan simpáticos que estoy recibiendo. ¡Se agradecen un montón!
Que quedase bien claro desde el principio: Nijimura solo había ido a aquel partido amistoso entre el Seidou y el Rakuzan porque le quedaba cerca de casa.
Eso y porque así tendría la oportunidad de ver a Akashi en plena acción.
…Vale, Akashi podría estar sentado en un banquillo sin hacer nada —que era lo que estaba haciendo, vaya— y Nijimura habría ido de todas formas. A eso se le llamaba caer bajo. Llevaba casi una semana sin hablar con él por un enfado tontísimo (por echarle en cara que se dejase mangonear de aquella manera por el ogro de su padre) y por algún motivo le pareció buena idea ir a verlo a un partido.
"Ey, Akashi. Gran partido. Mira, fui un cretino el otro día. ¿Me perdonas y vamos a tomar algo a la tetería esa que te gusta? Yo te invito. No te preocupes, he ahorrado" era lo que Nijimura se había memorizado. Lo que luego dijese al ver a Akashi, sin embargo, sería otra historia. Fijo.
Al llegar el descanso, Rakuzan ya había acribillado por completo cualquier intención de Seidou de ganar. ¡Menudos máquinas! Cómo se notaba que era el equipo de Akashi (y eso que ni estaba jugando). Cuando Nijimura se armó de valor para bajar y felicitar a Akashi, el muy maldito se metió en los vestuarios para… lo que fuese. El único que quedaba fuera era uno que a Nijimura no le sonaba de nada, el entrenador y el tal Mibuchi Reo.
Que Mibuchi no lo viese, que Mibuchi no lo viese…
—¡Vaya, pero si es Niji-kun! Me sorprende que hayas venido a ver este partido.
¿Niji-kun? Cada vez que lo veía, le llamaba de una forma distinta. Al menos ahora tenía la decencia de llamarle por un derivado de su nombre y no como le salía de dentro. Nijimura nunca olvidaría las veces en las que Mibuchi, haciéndose el despistado, le llamaba Nakanishi, Fujimaki o Ishida. Menuda forma más rara de demostrar que no podía ver a Nijimura delante.
—¿Qué quieres que te diga? Me gusta el baloncesto —dijo Nijimura intentando quitarle hierro al asunto por no quitarle un diente al tal Mibuchi—. A todo esto, buen partido. Los estáis aplastando, ¿eh?
—Oh, gracias. Y eso que Sei-chan no ha jugado —Mibuchi sonrió—.Has venido a verle, ¿no? ¿Quieres que vaya a llamarle?
Nijimura se sonrojó como el tonto que era.
—No, no hace falta. Espero a que termine el partido —Nijimura puso una mueca—. Seguid así, ¿vale?
Dio media vuelta, maldiciendo todo por tener tan mala suerte, demasiado orgullo y poco cerebro. ¿Qué pintaba él ahí? ¿Por qué ni él ni Akashi podían disculparse el uno con el otro de forma normal y sin complicaciones innecesarias?
—Niji-kun —le llamó Mibuchi con un tono inusitadamente serio. Nijimura se dio la vuelta—. Por favor, quédate.
—¿Qué? Oye, espera, ¡OYE!
Los gritos de Nijimura no impidieron que Mibuchi entrase al vestuario, le contase una mentirijilla a Akashi y lo sacase a la velocidad de la luz. Dos segundos y ya estaban Akashi y Nijimura mirándose fijamente sin saber qué decir.
Vale, Mibuchi a veces podía ser un poco capullo, pero era el mejor amigo que Akashi podría tener. Nijimura le estaría eternamente agradecido por cuidar tanto de él.
—Ey, Akashi. Gran partido —Nijimura se preparó para soltarle el discurso que se había preparado, pero evidentemente, y siendo como era él, decidió improvisar.
Su improvisación consistió en darle un beso de desesperación máxima. Si aquello hubiese sido Estados Unidos, alguien habría empezado a aplaudir y habría sido todo muy romántico y humillante. Por suerte, estaban en Japón. Se escucharon unos murmullos y la situación resultó humillante a secas.
Como consuelo, a Akashi no le molestó. De lo contrario, no le habría correspondido aquel beso.
—Tú. Yo. Tetería, ¿te parece un buen plan? —le dijo Nijimura tras romper el beso, medio mareado, con las mejillas aún rojas y la mano de Akashi sobre ellas.
—Nijimura-san, estoy en medio de un partido. Confío en que hasta tú puedes tener paciencia y esperar dos cuartos más —Akashi lo miró con tanto cariño que Nijimura, estremeciéndose, pensó que no se merecía estar con alguien así.
—¡Serás listillo! Sabías perfectamente a qué me refería —Nijimura puso la mueca favorita de Akashi y le dio un cabezazo ligero, dejando sus frentes juntas durante unos instantes—. Ey, ¿me haces un favor?
—Por supuesto.
—Juega en la segunda parte. Y aplástalos. Sobre todo al centro, que te estaba mirando mal antes.
—Te prometo que me esforzaré al máximo. No querría decepcionar a mi senpai.
—Más te vale.
Akashi sonrió satisfecho y Nijimura volvió a las gradas, sintiéndose inspeccionado por los que estaban a su alrededor. Sí, que le mirasen tanto como les saliese de dentro. ¡No había en el mundo mirada indiscreta que le fuese a quitar la ilusión de tener luego una cita con Akashi!
