N/A: ¡hola! Capítulo siete también dice hola, y se disculpa en nombre de esta escritora por la tardanza del capítulo, y le gustaría agradecer a todos maravillosos lectores que dejaron sus comentarios a su hermana, capítulo seis. Erm, como sea, sin más que hacer, y ciertamente sin más incoherencias, ¡los dejaré leer el capítulo siete! ¡Disfruten!

N/T: ¡Hola de nuevo! Capítulo recién terminado. Y debo decirles que tiene una linda sorpresa~ ;)

No tengo mucho que reportar, ¡sólo que hace mucho frío aquí! D:

Gracias por:

Review: Hatoko Nara, saskenaru, MilfeulleS, judith-kurosaki-kuchiki, hanniane, dark ice-girl, y Kuro.

Favoritos: lupiiszs y TaniaMalfoyFelton,

Alerta de historia: lupiiszs y dark ice-girl

Autor favorito: lupiiszs.

Alertas de autor: TaniaMalfoyFelton.

¡También se agradece a los lectores que siguen desde las sombras!

Disfruten su lectura~


Disclaimer: Ouran High School Host Club es propiedad de Hatori Bisco-sensei. Starry Night Blue, ni su servidora, sacamos provecho alguno de esta historia, sólo entretenimiento. De no ser así, no estaría congelándome hasta los huesos y ya me habría ido de vacaciones en un crucero a una isla tropical. :þ


Ha sido una semana más un mes, ahora. El tiempo pasaba bastante rápido quedándose en la mansión Hitachiin, especialmente cuando no estabas trabajando del todo. Haruhi no se sentía como si fuera su empleada; ellos siempre eran buenos con ella, y la llevaban a sus viajes, y llamaban a otros empleados para que limpiaran su ropa y habitaciones y preparar la comida para ella. De hecho, para Haruhi, todo esto parecían vacaciones, excepto que estaba siendo pagada por ello, también.

Los gemelos al parecer también habían olvidado la regla que involucraba su desayuno, cual quería decir que podía dormir cuanto quisiera. Se ha despertado para encontrar que ellos ya se han ido a sus clases, y ella pasaba su tiempo en la biblioteca o en la sala de estar, quemando el tiempo con un buen libro o documental hasta que ellos regresaran, y ella les ayudaría con sus estudios, para después sentarse a ver un buen show o sólo jugar juntos.

Un día, después de que terminaron de escribir sus asignaciones, ellos la sacaron a un centro comercial y le compraron muchos trajes, ya que ellos decidieron que ya no usaría el uniforme de criada, sino ropa normal como ellos—cosa que incrementaba el sentimiento de que era más una amiga que una empleada, pero todavía había algunas pequeñas cosas como que no podía decir no a lo que ellos pedían, y tenía que agregar "sama" cuando decía sus nombres.

Aún así, a pesar de que se habían hecho muy buenos amigos, sentía que los gemelos eran completos extraños para ella. Estaban más dispuestos a hablar sobre sus sentimientos y pensamientos, mientras que los de ellos siempre eran forzados a salir deliberadamente cada vez que eran metidos en la conversación. Realmente no sabía nada substancial sobre ellos.

Pero más que nada, incluso hasta ahora, siempre se las arreglaban para sorprenderla con su idiotez.

—¡Te mataré!

—¡No, yo te mataré!

—¡Pero yo te mataré primero!

—¡No, yo te mataré primero!

Haruhi se mantenía cerca y miraba con exasperación mientras que los gemelos desperdiciaban su tiempo sentados frente a la televisión, con una consola de videojuego entre ellos. Habían estado entrado en ello por más de dos horas ya, y seguían intentando meterla en el juego con ellos, pero ella se abstenía...más bien porque no tenía ni idea de cómo funcionaba la cosa, mas el hecho de que pensaba que era infantil. Quería abandonar la habitación, pero ellos no la dejaban, diciendo algo de que su presencia traía un aura tranquilizadora sobre sus almas malvadas.

Por la doceava vez en esas dos horas, trató de distraerlos fuera del juego.

—Hikaru-sama, Kaoru-sama, aún tiene tarea que hacer —dijo fuertemente.

—Lo haremos después, Haruhi-chan —corearon.

Los nervios de Haruhi saltaron.

—¡Pero eso es lo que dijeron hace diez minutos! —protestó—. ¡Y los diez minutos antes de eso, y los diez minutos antes esos, y...!

Hikaru se giró para con ella.

—¡De acuerdo, de acuerdo, entendemos tú punto! —gritó, y ella frunció el ceño, luciendo fastidiada. Él le dio una sonrisa arrogante—. Mira, haremos nuestra tarea una vez que juegues con nosotros, y ganes dos juegos, uno contra cada uno.

—¿Qué? —se sobresaltó—. ¡Pero...eso podría tomar años! ¡Quiero decir, ni siquiera sé cómo jugar el estúpido juego!

—Te enseñaremos —Kaoru ofreció, pasándole la palanca de juego, pero ella seguía luciendo reacia—. Oh, bueno, terminaremos reprobando nuestras clases y tendremos que repetir nuestro año, y sabremos a quién culpar, ¿no es así, Hikaru?

Su hermano asintió.

—Absolutamente —concordó.

Haruhi gruñó; siempre se las arreglaban para ganarle al final, ya sea usando su teoría de reprobación académica, o su teoría de adicción a las drogas, o sus teorías de asesinos seriales. Frunciendo el ceño, a paso fuerte fue hasta los dos y se tiró al suelo entre medio de ambos, y tomó el control de la mano de Kaoru. Frunció a los controles por un momento.

—¿Entonces, qué es lo que hago?

Le tomó un rato a Haruhi poder adaptarse a los controles; seguía cambiando el botón para saltar con el botón para golpear, y en la única cosa que parecía ser buena era agacharse, mucho para la frustración de Kaoru—era él a quien le tocó jugar primero con ella. Hikaru sólo se sentó a un lado, observando, desconcertado, como Haruhi batallaba con algo por primera vez desde que la habían conocido.

A pesar de que, sorprendentemente, Haruhi parecía estar disfrutándolo. Siempre había evitado salas de juegos y videojuegos, porque pensaba que eran un absoluto desperdicio de tiempo que sería mejor pasándolo en estudios. También odiaba la idea de tener que jugar y perder con muchos espectadores observándola. Pero en frente de los gemelos, no le parecía importar el perder, y estaba destacando en ese campo. Los gemelos siempre lo hacían sentir como si estuviera bien hacer mal las cosas algunas veces, que estaba bien equivocarse de vez en cuando. Ellos siempre decían que el perfecto era un aguafiestas, y siempre le advertían de que no se hiciera uno.

—¡Dale un gancho derecho, Haruhi-chan! ¡Dale un gancho derecho! —Hikaru le urgió.

—¡No tengo ni la maldita idea de cómo es un gancho derecho! —le tiró de vuelta, moviendo sus dedos sin rumbo sobre los controles.

Kaoru se las arregló para derrotar al peleador de Haruhi con una patada final, antes de girar y poner una cara triste a su hermano.

—¿Estás del lado de Haruhi? —dijo, haciendo un mohín—. ¿Quieres que pierda?"

Hikaru estuvo al lado de su hermano en un parpadeo. Acunó su rostro entre sus manos.

Gomen, Kaoru —dijo suavemente—, no es que quiero que pierdas. Es sólo que quería jugar con Haruhi, también, pero eso fue muy egoísta de mí parte...

—Hikaru...

Haruhi rodó los ojos.

—Oh, por el amor de Dios —murmuró. Tomó a Kaoru por la parte trasera de su camisa y lo jaló lejos de Hikaru y de vuelta al juego—.Siéntate. Juega. No voy a poder vencerlos si siguen perdiendo el tiempo de esa forma.

En la hora siguiente, Haruhi se las arregló para elevar considerablemente sus habilidades en el juego y estaba poniéndose realmente hiperactiva por toda la cafeína que había estado consumiendo que venía en forma de refresco. Para el final de la hora, estaba gritando cosas como: "¡Vamos! ¡Enséñame lo que tienes!" y "¡Ja! ¿Llamas a eso un golpe? ¡Mi abuela podría hacer mejor que eso!", que Kaoru se vio en la obligación de dejarle ganar más por miedo que nada.

Cuando había terminado de burlar al intimidado Kaoru sobre su pérdida, se giró para con Hikaru y sonrió petulante.

—Vamos; déjame hacértelo —dijo, y pausó—. Um... ¿podríamos ignorar lo que acabo de decir para que pueda parafrasear mis palabras?

Pero las sonrisas pícaras le dijeron que iban a recordárselo por el resto de su vida.

Momentos después, sin embargo, supo que Hikaru no era un oponente fácil. Con Kaoru, se sintió que le estaban dando un juego sencillo, pero la mirada de determinación en el rostro de Hikaru le decía que tendría que dar su absoluto mejor esfuerzo si quería convertirse en rey...o reina. Sus primeros combates fueron deprimentes para ella, porque él estaba ganando sin siquiera perder un punto de HP. Pero se recuperó y usó su vieja técnica de esquivar, cual hacía a Hikaru profanar una retahíla de maldiciones que sólo eran calladas cuando lograba matar a su luchador de nuevo.

No estaba haciendo ningún progreso, y se estaba haciendo un poco tarde. Hikaru parecía estar divirtiéndose, a diferencia de Kaoru, quien había estado entretenido por la primera media hora, pero gradualmente se aburrió y se redujo a trenzar su cabello y ponerle pequeños broches de metal en él. Haruhi ni siquiera se atrevía a preguntar por qué él sabía cómo hacer una trenza.

Él de repente carraspeó, y Hikaru se volteó para verlo. Haruhi tomó la oportunidad y tiró un par de movimientos especiales que aprendió del peleador de Hikaru, anunciándolo como muerto.

—¡Whoo! —exclamó—. ¡Gané!

Le envió una sonrisa petulante a Hikaru y esperó a que él estallara. Estaba esperando a que gritara que no era justo que haya tomado su momento de distracción para ganar el juego, o demandar una revancha, o hacer alguna excusa por su pérdida, o algo por el estilo. Ciertamente no estaba esperando lo que aconteció.

—Ah, bueno, no hay remedio —dijo, encogiéndose de hombros. Se levantó—. Vamos, Kaoru, vayamos a la cama.

Ella lo miró, perpleja.

—¿Cama? —exclamó—. ¡Pero sólo son las ocho de la noche!

Hikaru hizo un espectáculo de estiramiento con sus brazos.

—¿Bien, qué puedo decir? Estoy exhausto después de tanto jugar —le informó—. Aunque pareces estar muy decepcionada. ¿Acaso querías jugar más?

Esa pregunta era una trampa. Hikaru quería que ella admitiera que se divirtió jugando, así podría molestarla porque estuvo mal. Contempló la mejor manera de contestar, sin tener que mentir, y aún así poder lograr que él juegue con ella.

—No es eso —dijo lenta y cuidadosamente—, Sólo es que no creo que gané de forma limpia, y usted sabe cómo me fastidia la trampa, así que estaba pensando que tal vez deberíamos tener un par de juegos más para determinar quién es el verdadero ganador.

Hikaru le sonrió.

—¿De qué estás hablando, Haruhi-chan? —dijo—. ¡Tú ganaste de forma limpia y justa! ¡Nunca he visto jugar a nadie mejor que tú! ¡Eres la campeona de este juego!

Haruhi miró desesperada como él y Kaoru se metían a su cama.

—Pero...pero...esperen un segundo, ¡su tarea! ¡Aún tienen que hacer su tarea! —les dijo—. ¡Prometieron que la harían una vez que ganara contra cada uno de ustedes!

—Sí, lo prometimos, es por eso que la haremos mañana —Kaoru replicó, acomodando las mantas sobre él—. Estás olvidando que mañana es día festivo, Haruhi-chan.

Diablos. Suspirando derrotada, acomodó la consola en su gaveta y se levantó.

—Bien, entonces, deberé retirarme de la habitación. Buenas noches, Hikaru-sama, Kaoru-sama.

Apenas había dado dos pasos hacia la puerta cuando Hikaru la detuvo.

—¡Espera! —le llamó, y ella se giró para verlo—. ¿No estás olvidando algo?

Haruhi frunció el entrecejo.

—No creo que lo esté —respondió.

Sonrió con burla. —¿Acaso la regla número seis no te es familiar? —preguntó casualmente.

—¿Regla número...? —empezó, pero su voz se fue apagando cuando la realidad llegó a ella. Se mantuvo, congelada en su lugar, mientras que lentamente recordaba lo que la regla seis mandaba. —"Nos arroparás en la noche y nos darás un beso de buenas noches..."

—¡Correcto!

Haruhi gimió con suavidad. Hasta ahora se las había arreglado para evitar ejecutar esa regla con irse a la cama antes que los gemelos, y siendo los caballeros que eran, nunca la despertaban cuando dormía. De repente entendió lo que ellos han estado tratando de hacer esta tarde: la estaban manteniendo bastante ocupada para que olvidara sobre el tiempo, y cuando menos se lo esperaba, se arrastran a la cama. Sonrió débilmente.

—Hikaru-sama, Kaoru-sama, realmente no creo que esto sea necesario —rogó.

Kaoru le encarnó una ceja.

—¿De qué estás hablando, Haruhi-chan? ¿Está en las reglas, no? ¡No pensé que tú fueras de la que rompe las reglas! ¡Después de todo, tú siempre nos estás sermoneando sobre lo importante que es seguirlas! —exclamó, en tonos de horror fingidos.

Maldito seas. Haruhi exhaló.

—¡Pero...!— protestó, en un último intento desesperado. Era una lástima que no tenía razón alguna para debatir con los hechos que ellos le estaban poniendo.

—Reglas son reglas —Hikaru canturreó.

Los pies de Haruhi se sentían como pesadas rocas; literalmente tuvo que arrastrarlos hasta la cama de los gemelos. Nunca antes había besado a un chico, y la idea completa era realmente intimidante para ella. ¿Y ahora tenía que besar a dos? La vida era demasiado injusta. Los gemelos, por supuesto, no compartían la misma opinión, sus sonrisas eran tan grandes que parecía que sus labios se iban a partir.

Tomó las mantas y las subió hasta la barbilla de Kaoru, luego se inclinó y plantó un rápido beso en su frente, rezando porque él no fuera a objetar por la localización del beso. Gracias a Dios, no lo hizo. —Buenas noche, Kaoru-sama —le dijo.

—Buenas noches, Haruhi-chan —contestó, sonriendo de oreja a oreja. El tono de su voz le dio la fuerte impresión de que ella era su madre.

Entonces se movió al lado de la cama de Hikaru. Acomodó sus mantas a su alrededor, y se inclinó para besarlo. Sólo lo besaría y correría fuera de la habitación y la pesadilla acabaría. Pero, sin duda, las cosas nunca eran así de fáciles. Habiendo pisado la esquina de las suaves mantas que estaban colgando en el suelo, hizo el efecto que cuando bajara se resbalara y cayera encima de él, sus labios sobre los suyos.

Hubo un breve momento en que todo se congeló, luego Haruhi se quitó y alejó de su jefe, con sus manos sobre su boca. Estaba sonrojada hasta la punta de su cabello, y tenía problemas para articular con propiedad. Kaoru lucía aturdido, y Hikaru tenía su rostro completamente debajo de las desgraciadas mantas de seda.

—¡Hikaru-sama, gomen!

Indistinguibles, incoherentes frases salían debajo de las mantas.

¡Gomen!

Pero cuando sus disculpas no parecían tener efecto alguno, ya que la cascada de incoherentes diálogos seguía encendida, se giró sobre sus talones y huyó de la habitación, azotando particularmente la puerta tras de ella. Se recargó en la puerta, respirando agitadamente, sus manos aún sobre su boca.

Lentamente comenzó a contar en retroceso de diez, mientras deseando que el latido frenético de su corazón se calmara.


N/A: ¡Yaho! ¡Terminado! ¿Qué piensan? Sé que todos esperaban un beso. Je-je, bueno, normalmente no lo haría (sí, claro), pero en honor de que mi cumpleaños es hoy, ¿por favor me dejarían un review? ¡Sé que eso me haría muy feliz!

-S.N.B.