Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo la trama es mía


Bella POV

No puedo creerlo, aún no puedo librarme de la sensación de sus labios sobre los míos, de mi cuerpo entre sus brazos, del calor que emanaba, de lo bien que me sentía al perderme en esos ojos esmeraldas. Sacudí mi cabeza intentando librarme de esos pensamientos, pero era imposible ¿qué me había hecho Edward? Llevaba cuatro horas aquí encerrada en mi camarote, no quería tener que tropezarme con él por ningún motivo, aunque tuviera que saltarme la comida con tal de no verlo, lo haría.

Mientras estaba acostada en la cama pensaba en todo, yo estaba ahí para casarme con Jacob Black, aunque fuera por órdenes de Meredith, lo haría. Lo haría porque sólo así podría conseguir que pudiéramos vivir bien, las tres. No podía dejarme llevar por unos tontos sentimientos sin sentido. Me dije a mí misma que el único motivo por el cual respondí al beso de Edward fue porque jamás me habían besado y que por ello mi mente me recordaba esos momentos con tanta frecuencia.

"Eso es lo que crees Isabella Swan, ya verás que sorpresa te llevarás cuando descubras la verdad" una parte de mí me dijo y yo sacudí mi cabeza.

Para la hora de la cena, ya no podía con el hambre así que, con toda la dignidad del mundo, salí del camarote y me dirigí al comedor. Jasper, Alice y Edward ya estaban ahí. No quería ni imaginarme donde estarían Emmett y Rosalie, ni que estarían haciendo.

- Buenas noches Bella – me saludó Edward cortésmente mientras me ofrecía una silla

- Buenas noches – respondí sin emoción

- Espero que te encuentres bien – Edward dijo mientras todos comenzábamos a servirnos la cena

- Sí, gracias

Seguimos comiendo en silencio hasta que Rosalie y Emmett entraron muertos de la risa. Jamás había visto a mi prima tan sonriente, tan sonrojada, tan alegre, tan despreocupada y libre. Eso era, Rosalie era libre de embarcarse en una aventura con un pirata como Emmett, mi hermanita era libre de irse con Jasper si así ambos lo decidían, pero yo no era libre, yo debía cumplir con un compromiso, era una Swan y una Swan jamás devuelve su palabra, sin importar las circunstancias. Y yo cumpliría, me casaría con el duque Black porque así lo había decidido el destino.

- Bueno, ahora que están aquí señoritas, hay algo que quisiera decirles – Edward comentó y todos le pusimos atención – verán, la verdad es que no contábamos con que se nos unirían en nuestro viaje y, haciendo un inventario de la despensa, creo que vamos a necesitar hacer una breve escala para proveernos

- ¿Retrasará mucho eso el viaje? – pregunté, aún me quedaba una semana y no creo poder soportar convivir con Edward por más tiempo.

- Una semana – respondió Edward.

Miré como las sonrisas de mi hermana y de mi prima se ensanchaban y pude ver la mano de Emmett que rodeaba la cintura de mi prima subía y bajaba por su cintura y las mejillas de Rosalie se sonrojaban aún más. Alice miró a Jasper y la mirada tan hermosa que le dirigió éste a mi hermana me hizo un nudo en la garganta que pronto se fue, a lo mejor, el duque Black me miraría de igual modo, en cuanto llegara a New Hampshire.

- No creo que tengamos problemas – le comenté y mis hermanas me miraron con sendas sonrisas en sus rostros – digo, aún no hay fecha para…la boda así que no hay nada urgente

- Me alegra, de todos modos les digo que lo lamento mucho, pero es una parada que deberemos hacer antes de que lleguemos a su destino señoritas – Edward volvió a su cena al igual que todos nosotros.

Acabando de cenar no me quedé ni un minuto más ahí, me fui al camarote de inmediato. Me miré en el espejo y comencé a cepillarme el cabello, me quedé unos momentos más mirando la joya que brillaba en mi cuello. Dejé el cepillo y la acaricié ¿sería posible que pudiera encontrar la otra? ¿sería cierto que si encontraba la otra, encontraría al amor de mi vida? Suspiré enojada, esos eran puros cuentos. Una joya no podía arrastrarte al amor de tu vida…si es que existía.

Me cambié el vestido y me metí en la cama, mis hermanas no llegarían temprano y yo no quería hablar con ellas. Imaginarlas, a Rose entre los brazos de Emmett y a Alice con Jasper, me hizo sentir más sola que nunca. Entonces recordé las palabras de Edward:

"Quiero decir que…¡¡rayos!! Ni siquiera puedo describirlo…es como…como si en el momento en el que te besé y te miré…mi mundo hubiera cambiado…y ahora…te pertenece a ti" recordaba cada palabra con exactitud.

Si yo quisiera, si eso fuera cierto, yo también podría pasar esas noches entre los brazos del hombre que me había hecho sentir completa por una vez en mi vida. Pero yo no tuve el valor para salir de nuevo, era una cobarde, jamás me atrevería a hablar con Edward. Una lágrima recorrió mi mejilla, extrañaba a mis padres, ellos jamás me hubieran mandado lejos, a pesar de haber conocido poco a mi madre, podía recordar sus ojos tan brillantes, esa tierna sonrisa que siempre tenía para mí.

Y qué decir de mi padre, que me había cuidado y amado con todo su corazón durante todo el tiempo que estuvo vivo, seguramente ahora me cuidaba y con esa certeza, sucumbí al sueño, un sueño donde mis padres estaban presentes, donde un hombre a mi lado los saludaba cortésmente y yo estaba visiblemente embarazada y con una sonrisa en mis labios. Y al ver al hombre a mi lado, mis ojos brillaban. Era Edward.

Edward POV

Acabando la cena, quise hablar con Bella, pero ella se fue directamente a su camarote. Salí a la cubierta sólo para ver a Jasper y a Alice abrazados mirando la luna, ya no se molestaban en ocultarse ahora que Bella sabía su secreto. Rosalie y Emmett también estaban ahí, estaban sentados en el suelo y Emmett le estaba enseñando a jugar con los dados. ME sentía muy mal ahí así que bajé a los camarotes. Antes de entrar al mío, un impulso me llevó al de Bella.

Me quedé fuera de su puerta mientras la oía ir y venir, cuando escuché que se acostaba, oí un jadeo ahogado, como si estuviera llorando, contuve mis ganas de abrir e ir a consolarla, en vez de ello me quedé sentado con la espalda recargada en la puerta, vigilando su sueño.

Hubo un momento en el que abrí la puerta llevado más que nada por mis deseos inconscientes. Ella ya dormía profundamente, su pecho bajaba y subía rítmicamente. Me senté en la silla junto a la puerta mientras la miraba dormir, Bella era hermosa, sus cabellos oscuros parecían ondas de chocolate sobre las almohadas, sobre sus hombros y sus senos. Sus párpados estaban cerrados y en su cara se adivinaba una gran calma, cosa que contrastaba con las lágrimas que se secaban en sus mejillas. Deseaba con todo mi corazón que ella compartiera conmigo esas cargas, poder ayudarla, poder entrar a su corazón así como ella lo había hecho.

Decidí que ya era el momento para irme, Su hermana y su prima no tardarían en bajar y no podía encontrar una explicación coherente de por qué estaba yo ahí. Me levanté y acaricié su suave mejilla por un momento para luego rozar con mis dedos la joya que tenía colgada al cuello, me sentí extraño al hacerlo. Me di la vuelta y decidí salir antes de que se me ocurriera hacer otra cosa. Abrí la puerta y antes de irme escuché el claro susurro de ella.

- Edward…

Me di la vuelta, asustado de que se hubiera percatado de mi presencia, sin embargo ella estaba completamente dormida. Una sonrisa tierna se dibujó en mi boca al darme cuenta de que ella había susurrado mi nombre en sus sueños. Cerré la puerta silenciosamente y me dirigí a otro camarote, un camarote al que sólo yo tenía acceso. No porque temiera que alguien entrara, sino que consideraba ese espacio, mío. Entré y encendí unas cuantas lámparas de gas y me senté en el banco y moví mis dedos antes de colocarlos sobre las teclas.

Con todos los sentimientos que habían acampado en mi corazón, comencé a tocar una melodía, una melodía salida directamente de lo más profundo de mi ser. Me sentía libre, más de lo que había sido esos últimos nueve años. Mientras tocaba esa nueva pieza, dos rostros vinieron a mi memoria. Una hermosa rubia de unos ojos azules divinos, ella me sonreía con la misma dulzura de siempre. Luego, estaba esa belleza castaña de ojos chocolates que me habían prendado.

Recordé las últimas palabras de mi Elizabeth:

"No te cierres, Edward. Sé feliz. Te amo"

Una lágrima recorrió mi mejilla al recordar su hermoso rostro pálido y sus ojos vacíos, esos momentos en que la sostuve entre mis brazos mientras su vida se escapaba de su cuerpo.

Seguí tocando esa nueva melodía mientras miraba, con los ojos cerrados, a Bella durmiendo pacíficamente, mirándola contemplar el mar con una expresión de añoranza, mirando el sufrimiento dentro de sus ojos. Quería cambiar eso, pero no podía. No podría hasta que yo mismo me librara de todos mis demonios, si quería ofrecerle algo de paz al corazón de Bella, primero tendría que encontrarla en mi propio corazón.

Terminé la pieza y antes de que pudiera olvidarla, me puse a escribirla en papel. Cuando terminé, salí de ahí y fui a la cubierta, quería saber quién estaba de guardia. Jasper estaba sosteniendo el timón con sus dos manos y miraba atentamente el horizonte. Al verme, me volteó a ver y sonrió.

- Te oímos tocar – comentó – hacía mucho que no lo hacías

- Lo sé, me apetecía tocar un rato y relajarme – le contesté sentándome cerca de él

- ¿Una nueva pieza?

- Algo así – respondí yo sin querer revelar detalles, aunque fuera inútil, Jasper tenía un sexto sentido para adivinar los sentimientos de los demás. – a veces es bueno darse un respiro

- Me alegra que hayas decidido tocar de nuevo, ahora deberías irte a descansar, Emmett y yo nos encargaremos de tu guardia

- Gracias, hermano – le di unas palmadas en la espalda y fui a mi camarote.

Una vez dentro, me quité las botas, la espada y todo aquello que me molestaba y me quedé dormido al instante. Y mi mente comenzó a entretejer un sueño extraño, muy extraño…

Estaba en un barco, la niebla impedía que pudiera ver lo que me rodeaba y todo estaba oscuro y silencioso. Caminé en la cubierta del barco y distinguí una luz por lo que decidí seguirla. Mientras más me acercaba podía distinguir la figura de una persona asomada al mar, poco a poco fui viendo los rizos castaños de Bella.

- ¿Bella?

Ella me volteaba a ver con tristeza, incluso odio, en sus ojos…y después, desaparecía frente a mis ojos.

Cuando me daba cuenta, ya no estaba en el barco, estaba en una playa hermosa, de arena blanca y agua azul, cristalina. Y parada en la playa, con los pies mojándose con el suave ir y venir de las olas, estaba Elizabeth con un hermoso vestido blanco, al verme sonrió con dulzura y extendió el brazo para que yo tomara su mano. Yo lo hice y pronto comenzamos a caminar por la playa sin decirnos nada hasta que ella rompió el silencio.

- ¿Recuerdas lo último que te pedí, Edward?

- Sí, querías que fuera feliz – respondí tristemente, estar con ella, aunque solo fuera un sueño, me llenaba de paz

- Sí y no lo has hecho – no sonó como reclamo o reprimenda, me lo dijo con mucha dulzura – Edward tú te mereces ser feliz y ser amado

- Tú también lo merecías – susurré desgarrado por los recuerdos más dolorosos, ella se detuvo y tomó mi rostro entre sus manos

- Mi amor, has sufrido mucho, cargado con culpas que no eran tuyas, tienes que dejar todo ese dolor atrás o jamás serás feliz. Mientras estuve a tu lado fui amada y fui feliz, no me arrepiento de nada mi amor. El tiempo que tuvimos para estar juntos fue mágico – Elizabeth me miró con sus ojos tan claros y sinceros – Edward, yo no te culpo de nada…

No pude evitarlo, me solté a llorar y Elizabeth me abrazó y yo hundí mi cabeza en su cuello mientras ella acariciaba mi cabello. Cuánto deseaba que eso pudiera ser realidad.

- Edward, te perdono de cualquier cosa de la que te culpes, pero también tienes que perdonarte a ti mismo – ella me secó las lágrimas y me sonrió – quiero volver a verte feliz, quiero volver a verte sonriendo, no le des la espalda a la dicha Edward, tú más que nadie la merece

- Te extraño tanto

- Y yo a ti, mi amor, pero siempre voy a estar en tu corazón y siempre te cuidaré – Elizabeth me miró con su sonrisa tierna – cura tu corazón Edward, no hay nada que yo desee más que encuentres el amor y la felicidad – ella tomó mi mano y al voltear, vi el dije en la palma de mi mano – tú sabes qué significa esto, lucha por su amor Edward. No pierdas nunca la esperanza, cumple con lo que te pedí, mi amor. Cúmplelo

Me desperté todo cubierto de sudor frío y con la respiración jadeante, al bajar mi mirada. Vi en mi mano, el dije ¿sería posible que ese sueño, fuera algo más que un sueño? Volví a acostarme y respiré profundo, Elizabeth tenía la razón, tenía un deber que cumplir con ella y conmigo mismo. Pero necesitaba tiempo, tiempo para sanar mis heridas y para poder ayudar a Bella a confiar en mí. Miré el dije una vez más, cada vez me convencía un poco más de que este dije tenía algo muy especial…que tal vez, no todo fuera un cuento inventado por mi abuela, que ese dije tenía un poder mágico: el amor.

Emmett POV

Estaba con Rosalie en mi camarote cuando escuché un sonido que hacía tiempo no escuchaba. Mi hermano estaba tocando el piano, su piano cosa que casi nunca hacía. Al oírlo sonreí, mi hermano, por regla general, sólo tocaba cuando se sentía tranquilo, relajado. Ésa era una buena señal, no había tocado en meses y el darme cuenta de que su estado de ánimo iba mejorando poco a poco, me hizo feliz. Las manos de Rosalie acariciaron mi espalda y yo me estremecí ante su tacto, hundí mi cabeza en su cuello y comencé a besarlo.

- ¿Quién toca? – me preguntó

- Edward, tiene un don para componer música – respondí besando el valle entre sus senos

- Es muy hermosa – los dedos de Rosalie se enredaron en mis cabellos - ¿Dónde aprendió a tocar?

Ahora sí que me metí en la boca del lobo ¿qué se supone que iba a contarle a Rosalie? ¿LA verdad? Edward me mataría. Nuestra historia era una cosa que ninguna de las damas podría jamás adivinar.

- En nuestros viajes hemos aprendido muchas cosas preciosa – le respondí sonriendo sensualmente mientras mis manos acariciaban su cuerpo, causándole estremecimientos

- ¿Cómo esto? – preguntó Rosalie atrayendo mi boca a sus labios

- Exactamente, he tenido mucha experiencia ¿sabes? Y planeo utilizarla para complacerte

Dicho esto, volví a besarla y logré mi propósito, que ella olvidara el asunto del piano. Aunque sabía que con otra semana aquí, las damas comenzarían a darse cuenta de que no éramos piratas comunes. ¿a quién queríamos engañar? Lo único que teníamos en común con los demás piratas es que asaltamos otros barcos, sólo eso.

Pero los labios de Rosalie y sus manos tan deseosas, me hicieron olvidar todo lo que tenía en mi cabeza para volver a prestar toda mi atención a la mujer que estaba acostada en mi cama y que me rodeaba la cintura con sus piernas. Algunas horas después, Rosalie dormía plácidamente en mi pecho y yo no podía dejar de admirar su belleza, sus ojos cerrados demostraban una paz que nunca estaba presente cuando estaba despierta.

Jamás, jamás me había permitido quedarme en la cama de las mujeres toda la noche, siempre que terminaba la "diversión" me iba, dejándoles alguna cosita y ya. Pero con Rosalie las cosas eran diferentes, era una mujer llena de pasión, sus deseos de aprender, sus besos, toda ella me volvía loco. Ella se removió en sueños y pasó un brazo alrededor de mi cintura y una de sus piernas envolvió las mías, como si no deseara dejarme escapar.

Yo acaricié sus cabellos algo húmedos, su piel seguía sonrojada y sus labios estaban hinchados y rojos debido a los arduos y fervientes besos de la noche. Sabía que estaba logrando algo, poco a poco, podía ver como Rosalie se libraba de las ataduras que ella misma se había puesto. Era una mujer más libre, más relajada y eso me complacía.

Por poco olvido que era mi turno de la guardia, así que con todo cuidado, me deshice del abrazo de Rosalie, le escribí una nota rápida y salí para cumplir con mi guardia y la de mi hermano. Jasper seguía sentado cerca del timón. Me acerqué a él y vi que ya estaba cabeceando.

- Siento la tardanza hermano, ya puedes irte a dormir – me disculpé

- Vaya, creí que no aparecerías – Jasper me dijo

- Lo lamento

- No te preocupes, supongo que vienes exhausto y no preguntaré por qué pero encárgate de que nada ocurra – Jasper me dio unas palmadas en la espalda y se fue a dormir.

Yo me quedé un rato mirando el mar. Las olas se movían rítmica y tranquilamente, en esos momentos me quedé pensando. Mi vida había sido muy diferente hace nueve años, a mis dieciocho ya me gustaba la aventura, cosa que mis padres no aprobaban, ese año, mi hermano pasó por una experiencia terrible y cuando se fue, no pude dejarlo ir solo, no cuando tenía solamente diecisiete años. Entre él y yo compramos el barco y poco a poco conseguimos a toda la tripulación. Jamás vimos hacia atrás, pero ahora, comenzaba a creer que no todo en la vida era aventura y adrenalina. Ya había tenido nueve años de eso y a mis veintisiete comenzaba a darme cuenta de que no podríamos seguir con esta farsa toda la vida.

Unos brazos me rodearon la cintura y yo voltee a ver a Rosalie con su vestido puesto y sus ojos nublados por el sueño.

- ¿Qué te tiene tan pensativo?

- Nada especial, ¿viste la nota cierto?

- Sí, no pensé que me abandonarías tan pronto – Rosalie me dijo en broma, pero yo capté que había un toque de miedo en su voz

- No te abandoné princesa, tenía que hacer mi guardia y no quería despertarte – le contesté – además creo que deberías de bajar a dormir otro rato, te ves cansada – Rosalie me rodeó el cuello con los brazos y me atrajo hacia sí para otro beso antes de irse a dormir

- Buenas noches – me dijo besando la comisura de mis labios

- Descansa, hermosa

Rosalie bajó las escaleras con ese andar suyo tan sensual. Volví mi mirada al mar, era hora de que Edward y yo diéramos la cara por nuestros errores. Y cuando lo hiciéramos, yo mismo me aseguraría de que Meredith y sus hijas vivieran en una cloaca, por todo lo que habían hecho con las pobres damas que ahora viajaban con nosotros.

Entonces me pregunté algo ¿sería capaz de dejar a Rosalie? ¿sería capaz de volver a las andadas después de que ella se fuera?


¡¡¡¡Hola gente linda!!!! siento muchísimo la tardanza pero ya se me vienen encima los exámenes finales y ya saben, tengo muchas guías que hacer, pero no se preocupen, me daré el tiempo de escribir, como ahora.

Bueno pues, algunas cositas: ya vieron que va a hacer Edward para atrasar su llegada a Hampshire, ¿Qué opinan de los sueños de él y de BElla? raros ¿no? pero son un paso más en su camino para estar juntos. En cuanto a Emmett y Rosalie, Emmett poco a poco está madurando y debo decirles que en este fic habrá un Emmett completamente maduro (con su sentido del humor intacto eso sí) De Alice y Jasper ya sabremos más adelante.

Y finalmente, algunos de ustedes me preguntaron cuántos años tienen, bueno Emmett tiene 27, Edward 26 y Jasper también tiene 26.

Eso es todo por ahora chicos, y como ya les dije, haré lo posible por subir más seguido.

Besos a todos

Dayan Hale