Renesmee

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El día en que mi familia había decidido volver a Forks, había sido lo mejor de la vida, volveríamos donde yo nací, donde había pasado mi infancia, donde habíamos quedado libres de los Vulturis, donde había conocido a un amigo que era igual que yo, donde me había imprimado de un hombre lobo, de mi Jacob.

Todos estábamos contentos de volver a ese pequeño pueblo donde podíamos salir a la luz del día sin llamar la atención, en especial mis padres, mis abuelos o mis tíos, ya que en mi no se notaba tanto como en ellos, pero era un lugar genial… ¡Volvería a ver a Jacob! Pero no sabía que las cosas podían cambiar de un día para otro.

Por primera vez iba a entrar al instituto como mis padres, el gran problema iba a ser tratarlos como a mis hermanos, no podíamos decir que eran mis verdaderos padres si yo aparentaba ser dos o tres años menor que ellos. Pero era fabuloso poder ser como cualquier otro humano… si, lo sé, yo también soy media humana, pero vivir entre vampiros completos, era ser uno más, nunca me hicieron notar que yo era diferente, podría decirse que la única diferencia notoria, era que debía dormir… odiaba dormir.

Mi primer día de escuela, fue emocionante… de todas las maneras posibles, conocí a chicos nuevos que me trataron muy bien a mi llegada aunque igual les llamaba la atención de que fuera parte de esa nueva familia, esos chicos de ojos dorados, piel pálida y nada sociables, ya que yo era muy distinta a ellos, a excepción de la piel pálida, según ellos, en lo demás era completamente diferente. Yo me encontraba igual a mi padre, el mismo color de cabellos, la misma figura, algunos rasgos, gestos, solo me encontraba igual a mi madre por los ojos y lo testaruda. En realidad los ojos los había visto en una fotografía que conservaba mi papá de mi mamá cuando era humana, era el único recuerdo que tenía de ella, ya que cuando nací, solo recuerdo haberla visto ensangrentada a punto de morir, no era un buen recuerdo. Según los chicos de la escuela, yo no podía ser una Cullen, siendo que yo era más que cualquiera de ellos, era la única hija biología del clan Cullen, irónico.

Aunque ese momento fuera completamente nuevo para mí, no podía evitar extrañar a mi familia, ellos parecían comportarse como cualquier otro día, como si fuera normal haberse cambiado de instituto, para mí esto era extraño, había veces en que quería tomar a mis padres y llevármelos a New Hampshire después de haber terminado la escuela primeria, solo nosotros. O volver a la isla de meme, mi abuela, donde estábamos la familia reunida, hasta con Jacob… antes de que tuviera que ser el jefe de la tribu.

Ese día había sido doloroso, ninguno de los dos quería separarse, debíamos vivir junto para siempre, aunque sabíamos que era complicado lo nuestro, yo una semi vampiro, sin ponzoña eso sí, por lo que no podía hacerle daño, y él, un hombre lobo, las dos especies enemigas. Pero yo sabía que era su destino relevar a su padre después de que este muriera, todos confiaban en él y no podía defraudar a su tribu, así que después de una larga conversación prometiéndonos no perder el contacto y en alguno de nuestros viajes debíamos ir a visitarlo como él también lo haría si estábamos cerca.

Pero ahora nos íbamos lo más cerca que podíamos de él, los vampiros nuevamente pisarían tierras Quileutes, lo que alarmaría a los lobos, arrasando con la fiebre. Pero no me importaba, tendría a mi lobito cerca.

Las clases fueron de lo más normal, conocía cada materia, podía asegurar que estaba mucho más avanzada que cualquiera de los que estaba ahí. Mi abuela Esme se había preocupado de enseñarme mientras mi crecimiento no disminuía, ya que no podía asistir por mucho tiempo a una escuela normal debido a que crecía más rápido que cualquier otro humano, ella era quien se dedicaba a darme clases, mi tía Rosalie me consentía junto con tío Oso, Alice y Jasper me llenaban de regalos, mi padre me enseñaba el piano y algo de literatura e historia desde su nacimiento, mientras que mi madre, solo era eso, mi madre, quien me arropaba, me abrazaba cuando tenía miedo, me daba besos justo cuando los necesitaba, o me acompañaba en una charla de chicas.

Pero toda esa felicidad cambió cuando llegó la última hora del día, clases de Gimnasia, todos debíamos colocarnos ropa deportiva, estaba con dos chicas que había conocido de otras clases, los hombres tenían clases a un lado del gimnasio, mientras que nosotras al otro, pero eso no evitaría que sintiera la sangre más dulce que podía haber experimentado nunca, podía escuchar su respiración mientras trotaba alrededor del lugar, podía escuchar los jadeos que de vez en cuando hacía por el cansancio, podía sentir como sus músculos se contraían ante el esfuerzo, pero lo peor era su corazón, bombeando sangre por sus venas, sangre caliente por el movimiento, sangre fresca, sangre a la temperatura ideal para un vampiro, y yo era ese vampiro.

Era fácil, mis instintos estaban hechos para sincronizar los movimientos que decía hacer para obtener a la presa, estar atento para que nadie notara lo que ocurriera en segundos, o también podría ocupar mi belleza vampírica para distraerlo de sus ejercicios y me siguiera, eso sería más discreto, nadie notaria nuestra ausencia, podía colocar mis manos en su rostro para demostrarle que yo no quería hacerle daño, podía mostrarle mis emociones, podría demostrarle que mi familia era singular, que no éramos simples humanos, sino que vampiros, sedientos de sangre. Eso haría que su corazón se acelerara que su cuerpo se tensara y sus venas quedaran expuestas, listas para enterrar mis dientes y drenar su cuerpo en segundos, igual como lo hacía con algunos animales… animales, mis padres… ellos me habían enseñado que no solo estaba la opción de alimentarnos de sangre humana, sino que podíamos tomar sangre animal, no saciaba por completo pero ayudaba lo suficiente para seguir fuertes.

Si mataba a ese chico, deshonraría a la familia, sabía que podía controlarme, pero nunca había tenido una sangre tan apetitosa… Edward. Solo en eso pensé antes de salir corriendo, necesitaba a mi papá, sabía que estaba husmeando en mis pensamientos para protégeteme, era en este momento donde necesitaba que me protegiera, no me importó que el profesor me gritara preguntando a donde iba, necesitaba salir de ahí.

En cosa de segundos tenia a mis padres conmigo, Edward me abrazada para reconfortarme, sabía que en él podría encontrar lo que quería. Lamentaba que mi madre no entendiera al respecto, pero en ese momento no podía hablar, no podía decir que estaba muerta de miedo de ser una asesina, algo que ella nunca había sido, ella había logrado controlarse frente a un humano, nunca había matado a uno, no como mi papá quien había tenido una etapa donde sentenciaba a los ladrones o violadores de la época gracias a su sed.

Las cosas cada vez iban en peor, según mi familia solo había dos posibilidades, o nos marchábamos o había que dejar que la naturaleza siguiera su camino, es decir, matar a mi oponente, la ley de la selva, el más fuerte se come al más débil. Pero yo no podría soportar eso, no podía ser una asesina. Desde mi nacimiento había logrado controlar mi sed, en especial cuando mi Jacob había traído a mi abuelo para que me conociera, la sangre me tentaba pero lo había logrado, ni siquiera había enseñado los dientes. Y esta situación no debía ser la excepción.

Al día siguiente toda mi familia salió de la casa, solo Esme se quedó acompañándome, mis tíos y padres debían ir al instituto, como si nada hubiera pasado y mi abuelo debía ir al hospital aunque su mirada decía que prefería quedarse conmigo. Sabía que mi abuela se había quedado para cuidarme, no solo como a su nieta, sino como a una semi vampiro que podía ir por su presa en cualquier momento, según todos, ese instinto ya estaba en mi, mi lado depredador me decía que debía ir por mi presa aunque yo no lo quisiera.

Pensé que nunca podría volver a la escuela, me había encantado mi primer día, sin contar la última hora, no quería dejar de ir, pero si presentarme era significado de matar a alguien, prefería quedarme encerrada por la eternidad. Fue meme quien me dio fuerzas para pensar lo contrario.

- Eres fuerte, se lo has demostrado a todos… has sorprendido a tu familia

- Pero Carlisle dice que todos somos diferentes…

- Tu abuelo tiene razón, pero en tu caso es diferente- dijo Esme con una sonrisa mientras acariciaba mi mejilla- grandiosamente eres hija biológica de dos vampiros, tienes parte de ellos corriendo por tus venas, tanto Edward como Bella son capaces de mantener un autocontrol… y sé que tu también lo tienes, solo debes confiar en ti misma

Esa misma tarde conversé con la familia, confiaba en mis instintos y sabía que no mataría a nadie y más cuando estaba la posibilidad de que mi padre estuviera conmigo mientras estábamos en clases.

Según mi certificado médico había tenido una grave gripe por problemas respiratorio lo que me permitía hacer gimnasia pero moderadamente, para eso estaba mi "hermano" para cuidarme, quien tenía un permiso para faltar a su clase y estar pendiente de mi comportamiento médico. Me sentía segura con él presente, podía ver como miraba fijamente a Erik, estaba segura de que planeaba cualquier método para sacarlo del lugar para que yo pudiera estar tranquila.

Debido a que era una vampira híbrida, había cosas que no podía dejar de hacer como el resto de mi familia, todavía latía mi corazón para bombear sangre por mi cuerpo, como también debía seguir respirando, podía mantenerme sin respirar por más tiempo que cualquier humano, pero no indefinidamente como mis padres, así que no era una posibilidad dejar de respirar mientras trascurría la clase. Pero todo salía a la perfección, nada ocurrió esa semana que estaba a prueba, hice mi mejor trabajo, toda mi familia estaba orgullosa de mí. Edward ahora transmitía la calma que me encantaba, hasta Jasper se veía más tranquilo, aunque por unos días pude ver que estaba alejado de mi madre, pero luego las cosas se calmaron.

Todo era perfecto, más cuando llegaron las visitas, Zafrina y las demás amazonas habían venido a visitarnos y que mayor sorpresa que con mi querido amigo Nahuel, saltaba de alegría al tenerlo conmigo. Solo éramos él y yo, los únicos vampiros híbridos, bueno también estaban sus hermanas, pero no tenían una buena relación con los demás, especialmente después de la muerte de su padre y que nosotros fuéramos los culpables de eso, así que ahora solo pasaban pegadas a Huilen, la tía de mi mejor amigo.

Nahuel era casi mi hermano, podía verlo, mis padres lo querían como a un hijo, muchas veces les había preguntado por qué no lo adoptaban como había hecho Esme con mis tíos, pero según ellos, significaba dejar a Huilen sola, y esa gran decisión debían tomarla el mismo chico.

Gracias al cielo que había un día soleado, no podíamos ir al instituto por lo que pasé todo el día conversando con mi amigo, nos contábamos todo lo que había ocurrido en las décadas que habíamos pasado sin vernos… vaya, hablábamos de décadas como si fueran meses, era muy divertido. También descubrí que podía lograr realizar ilusiones con mi poder, según Zafrina era capaz de lograr ilusiones, o visiones muy concretas de algo en la mente con mi toque por lo que estuvimos practicando y no estuve nada mal. También mi madre estuvo practicando con su escudo aunque ya lo tenía muy controlado. Era divertido ver a papá frustrado cuando mamá podía ver mis pensamientos pero él no podía ver los suyos.

Durante esa semana no vi a mi Jacob, solo sentía su olor, me extrañaba que no hubiera aparecido para visitarme, era como si me estuviera evitando, según mi papá, Jake estaba más cerca de lo que yo creía mientras iba riéndose entre dientes. Así que por eso sentía su olor tan de cerca, en una de esas solo estaba merodeando preocupando de nuestros visitantes quienes eran carnívoros, no como nosotros.

Esa tarde cuando llegamos del instituto, no solo nos esperaban las amazonas y Nahuel, Jacob estaba apoyado contra un árbol mirándome fijamente. No pude evitar saltar a sus brazos como saludo, luego lo llevé para que saludara a Nahuel, este se le quedó mirando sorprendido, no pude evitar sonreír, desde la última vez que se habían visto, Jake había cambiado mucho. Nos quedamos conversando un tiempo hasta que Nahuel se excusó diciendo que acompañaría a Esme para preparar algo de comer.

Jacob se quedó en silencio mirando el suelo, en un momento pensé que estaba molesto pero no parecía que fuera eso, así que no pude evitar preguntar.

- ¿Qué ocurre?

- Nada- rodé los ojos

- Si, muy común, esa posición tuya, mirando el suelo, esperando a encontrar las palabras exactas para decir… sí, eso significa nada- el lobo se rió, miró a todos lados, a los vampiros que rondaban por la casa, sonreí mientras negaba con la cabeza y tomaba su mano para salir de la mansión- ahora no hay vampiros que te ataquen por sorpresa y tampoco está Rose, ¿Qué ocurre?

- ¿Por qué no están viviendo en la cabaña?- levanté las cejas

- ¿Qué tiene que ver ese tema con lo que te ocurre?

- Solo estoy preguntando- dijo mientras se encogía de hombros

- Mamá no quiere vivir lejos de la familia y tiene razón, hemos estado varios años separados, además me gusta vivir con los demás, especialmente en este momento que te tengo conmigo… ahora, ¿Qué te ocurre?

- Nada- bufé

- Jacob Black- por fin me miró a los ojos, suspiró

- Para ser pequeña tienes el mismo carácter de Bella

- ¿Sera porque soy su hija? Además no soy pequeña, tengo 70 años

- Y yo pasé de los cien…- le pegué en el pecho, sabía que a ninguno de los dos le dolería pero hizo como si lo hubiera dejado sin aire- está bien, está bien… solo siento que no me extrañaste

- Oh, no sean tonto, claro que te extrañé, eres mi lindo lobito, estoy muy feliz de haber vuelto a Forks y estar más cerca

- ¿Y ese chico?

- ¿Nahuel? Sabes que es mi amigo, casi mi hermano, estoy segura que algún día será parte del clan

- Vaya… otro Cullen

- Si vas a estar celoso, te daré razones para estarlo – Jacob me miró sorprendido por lo que le decía, yo sonreí – sabes que te amo, pero no podemos estar juntos, tu destino es guiar a tu pueblo, a tu manada, mi destino no está escrito, puede que un día tengan que convertirme o demorare siglos en envejecer, pero nunca te dejaré de amar, aunque encuentres a una mujer quien te acompañe en los años

- Como que tu encuentres a un vampiro- no pude evitar reírme

- Lo dudo… Edward Cullen no dejará que su hija este sentimentalmente con alguien- Jake también se rió

- Y menos con un viejo como yo – los dos estábamos riendo, nos quedamos abrazándonos un buen rato antes de entrar a la mansión

Las cosas seguían bien, había ido varias veces a La Push con la condición de que alguno de mis padres me iría a dejar y a buscar a la frontera, nada de montar sobre lobos, según ellos era más seguro montar en la espalda de un vampiro que de un lobo inestable, yo no podía darles la razón, pero eran mis padres y había que hacerles caso… a lo menos mientras no estuvieran viendo.

También estaba el instituto, tenía un grupo de amigos, a veces me sentaba con ellos en la hora del almuerzo, aunque los días que estaba realmente sedienta prefería hacerlo con mi familia, sentía que la comida humana apestaba, solo necesitaba de un gran ciervo. Mi familia estaba tranquila y feliz, todos volvíamos a hacer nuestra vida. Hubo unos días en donde salí de compras con Rose y Alice, como siempre Bella no soportaba un día de compras fastidiando los planes de mi tía Alice, ya que la verdadera razón de los viajes era separar a mis papás, yo solo reía, adoraba ver cuánto se amaban y si era posible, jamás verlos separados.

Ese día habíamos salido más temprano de la clase de gimnasia, así que mi papá no estaba esperándome fuera como siempre por lo que caminé hacia el coche de mi madre, tenía mis cuadernos apretados al pecho con las manos bien firmes, en la clase había rozado a una compañera la cual pareció ver a mi familia y a mi riéndonos ya que yo estaba recordando una competencia de ajedrez que habían tenido Alice y Edward. Desde ese momento que intenté tener las manos bien alejadas de un humano, miraba hacia el suelo cuando me sobresaltó una voz.

- Gran coche, ¿es de tu hermano?

Quede sin habla cuando vi frente a mí a Erik Tanner, el chico de mis pesadillas, mi punto débil… mi presa.

Automáticamente, como mi padre me había enseñado, dejé de respirar antes de sonreír e intentar aparentar que nada ocurría, el problema, que son solo tenerlo cerca, recordaba su sangre, su olor, lo que significaba para mi, y más en ese momento donde llevaba varios días sin alimentarme de sangre.

El chico me miraba sonriente, como cualquier pueblerino del sector, todos hospitalarios, recibiendo a los nuevos. Intenté sonreír lo más confiada posible, sabía que en cualquier minuto debía recuperar el aire y no sabía que ocurriría en ese momento, además tenía una pregunta que contestar lo que significaba perder aire que necesitaba con tanta urgencia. Me concentré en lo que me había preguntado, estaba tan nerviosa que parecía una simple humana.

- Es de mi… mi hermana, Bella

- ¿La de cabello castaño? ¿Qué anda con tu hermano para todos lados?- reí mientras asentía, así que, así los veían- vaya, buena elección… eres parecida a ella, ¿tienen algo en común?- esta vez negué

- Es parte de mis hermanos adoptivos… pero dicen que Bella y yo nos parecemos mucho- "claro que nos parecemos, es mi madre" me dije a mi misma

- Vaya, parece que tienes mucho que contar… tienes una familia con mucha historia

- Y no sabes cuanta… - ambos nos sobresaltamos cuando mi padre habló, venia abrazando por los hombros a mi madre. Mi padre sonrió educadamente ofreciéndole la mano- Edward Cullen, el hermano de Renesmee… ella es Bella, una de las hermanas adoptivas

- Erik Tanner, gusto en conocerlos, espero que les este gustando Forks, es algo aburrido, pero si encuentras en algo que entretenerte, puedes sobrevivir- todos reímos ante el comentario- bueno, debo irme, mis abuelos me esperan… nos vemos Renesmee

Nadie se despidió, solo lo quedamos mirando con una sonrisa, cuando se perdió de vista, nos volvimos a mirar esperando alguna reacción de mi parte. Cuando creí que el peligro había desaparecido, volví a respirar. Mis padres hicieron lo mismo. Mi mamá me abrazó para reconfórtame mientras mi papá miraba por donde se había marchado Erik, luego nos miró sonriendo levemente. Tras nosotros aparecieron los demás, Jasper fue el único en entender lo que había ocurrido, él ya conocía el olor de mi compañero por lo que podía sentir que hace pocos segundos había estado cerca, miré a Alice esperando ver alguna reacción en ella, pero como siempre, cualquier cosa que estuviera a mi alrededor, ella jamás podría verlo.

Volvimos a casa donde nos esperaban todos, mi abuela me ofreció algo de comer, pero le dije que no, solo tenía sed, mucha sed. Mi padre al verme así, miró a Nahuel, le preguntó si él también estaba sediento, mi amigo parecía entender la indirecta, así que dijo que si invitándome a cazar juntos. Miré a Edward para sonríele antes de salir por el ventanal con rumbo al bosque.

Nos adentramos bastante procurando no pasar la línea divisoria. Nahuel ya estaba enterado del tratado que teníamos con los Quileutes por lo que trataba de mantenerse cerca de mí para evitar pasar al lado del enemigo. Encontramos a lo lejos una manada de ciervos, parecía haber parado a descansar porque varios estabas recostados y otros bebían de un riachuelo que pasaba. Decidimos atacar desde arriba, así no se alertarían, subimos a los arboles mirándolos detenidamente. Me dejé llevar por mis instintos, lista para la caza.

Estábamos seseados, nos recostamos cerca del rio, nos habíamos divertido en la caza, en especial cuando saltamos sobre los ciervos y estos intentaban huir despavoridos, pero solo lograron eso antes de que nuestros dientes tocaran su cuello. Estábamos en silencio escuchando el viento chocar contra los arboles o los pájaros que se alejaban de nosotros sabiendo que algo malo los esperaba por este sector, Nahuel fue quien interrumpió el silencio.

- ¿Qué es lo que te preocupa tanto?

- No tener el autocontrol necesario en el momento adecuado

- No ocurrirá nada si tomas del chico… los ojos no nos cambian de color, sentirás que te sacias pero no te volverás salvaje… si te sentirás más fuerte… ese lado humano que conservamos nos ayuda a mantener las apariencias, más que un vampiro común donde el podría buscar más…

- Nahuel, no es por ofenderte ni nada pero no quiero ser una asesina de humanos, no quiero matarlos solo para alimentarme, me gusta ser vegetariana- mi amigo me sonrió

- Te entiendo, ahora que también soy vegetariano me siento mejor, no tengo que matar a gente de mi pueblo sin haberlo querido o a las demás personas como tener que alimentarme de carne cruda, pero cuesta refrenar esos impulsos… no siempre es fácil

- ¡Pero mis padres si lo han logrado! Solo necesito mantenerme alejada de Erik

- Pero hoy no ocurrió nada, ¿o sí?- negué sin mirarlo- entonces no tienes de que preocuparte, eres fuerte, te admiro por eso, no cualquier bebé se detiene estando un humano cerca, tu lo hiciste con el padre de Bella- lo miré detenidamente, me sonrió con tristeza en los ojos- mírame a mí, maté a mi madre y ademar mordí a mi tía, creo que tienes un mejor historial que el mío

- Sabes que lo de tu madre no tienes la culpa… si no hubiera sido por Edward, mi mamá también estaría muerta… además si somos sinceros, yo también mordí a mi madre cuando nací, solo que yo no tengo veneno

- Si lo sé… es otra cosa en que eres mejor que yo… tienes a tu madre- nos quedamos en silencio, tenía miles de cosas que reprocharle por pensar en eso, pero tenía otra pregunta en mente

- ¿Nahuel?

- Mmm…

- ¿Te gustaría ser parte de los Cullen?- mi amigo me miró sin comprender

- ¿A qué te refieres?

- Ser uno más de la familia… que mis padres te adoptaran- nuevamente nos quedamos en silencio, Nahuel miró hacia la copa de los árboles

- Ser tu hermano… tener una madre… también un padre y familia… pero, ¿Qué pasaría con Huilen?- me encogí de hombros, siempre era lo mismo, era egoísta y no pensaba en su tía- no puedo dejarla sola, tampoco a mis hermanas… necesitan de un hombre que las cuide- ambos nos reímos- me encantaría ser parte de los Cullen, pero yo ya tengo una familia, Renesmee… además Bella dice que soy parte de esta familia aunque no viva en ella, según Bella, soy su hijo ante todo- sonreí

- Y tú eres mi hermano ante todo

Nahuel se colocó de pie con una sonrisa, acercándose a mí, me ayudó a colocarme de pie para luego abrazarme. Él siempre seria mi hermano, parte de mi familia, aunque viviera en otro país o en otro continente, pero siempre seria parte de mi familia.

Cuando nos separamos le propuse una carrera hacia la casa, la aceptó con una apuesta, el perdedor seria esclavo del otro por un día. Riendo avanzamos a gran velocidad hacia la mansión donde nos esperaban los demás, no parábamos de reír, ni siquiera cuando cruzamos de un salto el rio que separaba la propiedad de los Cullen. Por solo centímetros yo había llegado primera, mi padre nos esperaba con una sonrisa, a través de nuestras mentes se había enterado de nuestra competencia y me había dado por ganadora prometiendo que no había ningún favoritismo, así que ahora tenía un esclavo por un día. Mi papá nos dijo que Esme nos había preparado mi pastel favorito así que corrimos hacia la cocina.

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¡HOLA A TODOS!

Aaaawwwww este capítulo me encanta, fui feliz cuando leí Renesmee y darme cuenta que ella contaba la historia.

Para los que no recuerdan, soy Alice… recuerden, yo comentare desde ahora y siempre gracias a mi linda hermanita, quien es la autora de la historia, yo solo me llevo los comentarios, ella sigue siendo la gran escritora y quien contesta sus reviews.

Bien… no soy partidaria de Jacob, pero me gusto la conversación que tuvieron con él y Renesmee, aunque no lo hubiera mandado a volar, pero bueno… no es mi historia, Camili manda.

¡UY! Yo pensé que Nessie le daba un buen mordisco a Erik jajaja… si algo sangriento, pero me dije "bien, Erik ha muerto ahora si lo perdimos" Pero al parecer Camili aun quiere mantenerlo con vida… ¿ustedes creen que Erik sobreviva? ¡Ya lo sé! Soy sangrienta y quiero que Nessie se alimente feliz aunque eso traiga consecuencias.

Adoro el final, odio cuando Camili deja esos finales misteriosos y que debemos esperar a que su mente imagine y se inspire para escribir el siguiente, así que con este quede feliz, ¿ustedes no?

Me entere que pocas de ustedes saludaron Camili para su cumpleaños… eso no está bien, aunque si perfil de Facebook fue lo contrario. Bien, mi hermana dice que borre esto porque es hiriente para los lectores, pero no me odien, o eso significara que ya no pueda escribir mas… lo siento.

Bien, gracias a Micky67, RAKL y los chicos (ustedes cinco hombres, no se sobrepasen con mi hermana, esas felicitaciones no serán entregadas en persona, con cuidadito), Laura ECS (ya eres parte de la familia), jupy, Libezzy, Inkdestiny, I love Edward (cuidado con las fiestas! Un beso grande te manda Camili), , Alejandraltm, RoMarasca, y las gemelas. También a todos los lectores anónimos que pasan a disfrutar de cada capítulo, esperamos ver sus comentarios.

Bien me despido, nos vemos en el siguiente capítulo… yo muy emocionada por leerlo.

Camili y Alice