Nota de la autora (reformada en parte): Domingo, 09 de noviembre de 2008.

Ante la petición popular en más de un privado o Review de este capitulo siete, me han aconsejado poner un disclaimer donde diga que los personajes no son míos sio de Rowling . Pues aquí va. "Todos los personajes del mundo potteriano pertenecen a J.K. Rowling". Yo sólo los uso en mis historias cambiándolos mucho o poco, con el único fin de entretener a quien me lee. En fin, cambiando de tema. El capítulo siete fue subido por primera vez el 31 de octubre de 2008 (esto como curiosidad). Respecto al capítulo seis… ¡Lo que me reí poniendo a Harry tirándole la piña a Ron, en la cabeza!. Y me reí más todavía viendo en mi propia cabeza cómo Potter se descojonaba de risa, en las alturas del cielo de Hogwarts sin que el pelirrojo pudiese oírlo.

Por cierto, referido a este séptimo capi que vais a leer hoy…Debo deciros que el arranque no tiene desperdicio. ¡Pero ninguno!. He disfrutado muchísimo escribiéndolo. Y hasta me he reído en determinadas partes. Sólo puedo decir sin desvelaros nada antes de tiempo…Que tanto Harry como Hermione, pueden ser los más gritones del mundo mágico y al mismo tiempo los más tiernos, cariñosos y por supuesto graciosos. Respecto a la pregunta... ¿Por qué no pusiste a Ron siendo expulsado por McGonagall, en el capítulo sexto?. Contesto…Porque todavía me faltaba poner cosas en el séptimo y no podía seguir desarrollando todo lo demás en el capítulo sexto porque si no…A ver qué leches iba a meter yo en el siete. Elemental, querido Watson.

Por lo tanto…Advertencia: En este capi volveréis a leer situaciones violentas, agresiones físicas, verbales, psicológicas o incluso mágicas y por supuesto todo lo relacionado con "el después" y "mientras tanto". Y esto es debido a que unos personajes muy concretos, van a vengar con más de un motivo de peso, todo el daño que otros tres personajes, le han hecho a Hermione. Por otra parte, no sólo va a ver violencia en el capítulo puesto que también habrá cosas bonitas relacionadas con la amistad o incluso el amor. Y desde luego, en la parte que os narro de cómo Harry redecora y arregla la casa que heredó de su difunto padrino…Sólo puedo añadir que todo lo que hace él, lo hace pensando en alguien muy especial también para él. Aunque a mí, la escena que más me pierde (me encanta) es la del tulipán blanco y todo lo que ahí ocurre. Lo dicho, que este séptimo capítulo no tiene ningún desperdicio así que voy a dejaros con la lectura. Y sí, también será largo. Mucho más que el sexto. Pero eso no os pilla de nuevo a los antiguos lectores. ¿Verdad?.

Como suele decirse… "Que los capítulos de las historias de RAkAoMi son largos…Lo saben hasta los chinos". Pues eso, que a leer se ha dicho y ya me diréis más tarde en los Reviews si queréis…qué os pareció. Dedico el cap a "mi gente", ellos/as saben quienes son. Pero por si las moscas, nombraré a algunos: Romycrazy, Sandrita Granger, Sonia Granger Potter, Nicu (gracias por el review del capítulo 6, me encantó. Con el coche cada día mejor. ¡Y ya sé aparcar en el garaje de mis padres!. En mi trabajo también me va bien. Te mandaré un email en cuanto pueda), Flor, Harryherms, EdPotter, D.G. Drago. , Harry Perú, Ignacio, araneli h y hr, ELECKTRA…Y muy especialmente, GRACIAS a lilith05 que me dejó un Review digno de imprimirlo y ponerle un marco. ¡Bienvenida!. Quédate todo el tiempo que quieras. Un beso fuerte. Gracias a todos/as por estar siempre ahí. RAkAoMi. ;-)


Simbología: - La misma que en capítulos anteriores.


Cap. 7. "¡Hermione!"

- ¡Hermione!.- Fue lo primero que gritó Harry nada más abrir las puertas de la Enfermería y acercarse con rapidez a la habitación de las camas, donde vio a su mejor amiga tan dormida como le había dicho McGonagall.

- ¡Hermione!

- ¡Chissst!.- Ordenó Poppy poniéndose un dedo en la boca como señal de silencio.- ¡Baje la voz!.- Dijo también en voz baja.- ¿Acaso quiere despertarla?

- ¡Sí señora!.- Dijo Harry honestamente.- ¡Quiero que abra los ojos y me diga ella misma, cómo se encuentra!

- Fatal.- Dijo la señora Pomfrey.- Después del tremendo golpe emocional, amistoso y amoroso que ha recibido tras su desengaño con Ron…No podría sentirse bien ni aunque lo intentara.

- ¡Hermione!.- Volvió a llamarla Harry arrodillándose en el suelo y sacudiéndola un poco de los hombros.- ¡Hermione despierta, venga!.- Él volvió a sacudirla, Poppy le apuntó con la varita.

- Señor Potter…- Comenzó la enfermera mirándole enfadada.- Creo que he sido muy clara cuando le he dicho que no quiero que la despierte. Su mejor amiga necesita descansar tanto física como anímicamente. Y si usted sigue insistiendo en despertarla, me obligará a hechizarle por primera vez, desde que le conozco.

- ¡Es que yo quiero saber cómo se siente!. ¡A mí no me basta con lo que usted me diga, sólo me quedaré tranquilo cuando la propia Hermione me haya hablado!

- Lo entiendo, Harry.- Dijo Poppy sin apartar la varita de donde la tenía apuntada, que era el pecho del moreno.- Pero entienda usted esto: La señorita Granger debe descansar, y lo hará porque está sedada y porque no despertará por mucho que usted la llame a gritos. De la única forma en que podría abrir los ojos antes de que se le terminase el efecto del sedante mágico, sería con algún otro remedio mágico o con algo tan atípico como un…

- ¿Un qué?.- Quiso saber él enseguida.

- Mejor no lo digo. No quiero darle más ideas.

- ¡Dígame ahora mismo cuál es ese otro remedio o me verá intentar con Hermione, todo lo que pueda ocurrírseme. Como si son besos en los labios igual que los que dan los príncipes a las princesas dormidas de los cuentos que ella me dio a conocer, hace años!

Por la expresión de sorpresa que puso Poppy al oír lo de los besos, Harry intuyó que había acertado. Y antes de que la enfermera intentase detenerle, él estaba besando a Hermione no una sino varias veces. Un poco después de apartarse, lo consiguió. Ella abrió los ojos, y él se sintió aliviado.

- ¡Harry!.- Dijo Hermione sorprendida de verle sentado a su lado.- ¿Qué haces aquí?. ¿No te habían expulsado por haber abofeteado a Ginny?

- Sí.- Aseguró con sinceridad su mejor amigo.- Durante una semana.

- Es que lo que hiciste con ella, estuvo muy mal. Y te hizo parecer a los ojos de cualquiera, como un maltratador de mujeres. ¿Sabes?

- Sí, la misma McGonagall me lo explicó amplio y variado.

- Pero yo no pienso que lo seas.- Dijo Hermione con una sonrisa tierna, en la cara.- Te conozco desde hace siete años y sé, que en tu interior...- Añadió tocando su corazón.- No eres malo ni agresivo por mucho que a veces, te pongas violento.- Ella retiró la mano y le miró a los ojos verdes.- Yo también me pongo violenta cuando es necesario y no por ello la gente me considera maltratadora. ¿Entiendes?

- Sí Hermione. Yo siempre entiendo todo lo que tú me explicas. Por cierto…

- ¿Sí?

- ¿Cómo te encuentras?

- Decepcionada.- Dijo con sinceridad.- Me siento una estúpida por haber creído tanto en Ron y los sentimientos que decía tener por mí. Y lo que peor me sienta, es no haber creído en las palabras de Luna, Dean, Seamus y Neville. Ellos me contaron toda la verdad acerca de por qué el subnormal quería salir conmigo y también por qué se había convertido en el chico perfecto. Y yo…yo…- Añadió agachando la cara para que Harry no viese las lágrimas que ya empezaban a asomar por los ojos marrones de ella.

- ¿Tú qué?.- La animó él a que continuara.

- ¡Yo me siento humillada!.- Confesó Hermione mirándole a los ojos de nuevo y dejando que Harry viera de paso, sus lágrimas.- ¡Y también burlada!.- Dijo con ira.- ¡Y ridiculizada por el que durante siete años de mi vida ha sido, uno de nuestros mejores amigos!. ¿Y sabes qué, Harry, SABES QUÉ?

- Qué.- Dijo bajito, al sentir el dolor claro que ya reflejaban las palabras y cara de su mejor amiga.

- ¡Puede que ahora mismo no pueda moverme porque no me siento las piernas debido al sedante que me dio la señora Pomfrey!. ¡Pero te juro por lo más sagrado de este mundo, que en cuanto pueda levantarme voy a buscar a Ronald Bilious Weasley y le voy a romper no sólo las piernas, sino todos y cada uno de los huesos de su jodido cuerpo!.

- ¡Joder!.- Pronunció Potter al ver cómo ella estaba roja de rabia.

- ¡Sí!.- Gritó Hermione completamente furiosa.- ¡ESO MISMO LE VOY A HACER A ESE MALNACIDO, JODERLE. Y NO LO DIGO EN SENTIDO SEXUAL SINO EN EL ÚNICO QUE PROVOCA DOLOR Y TERROR!

- ¡Mi madre!.- Exclamó el moreno completamente asombrado al comprender lo muy histérica que estaba su mejor amiga.- ¡Y yo que pensé que estaba enfadado por lo que él te había hecho!. ¡Tú desde luego estás peor que yo, Hermione, pero vamos, de aquí a kilómetros!

- Un momento…- Dijo la castaña serenándose un poco.- ¿Tú sabías lo que Ron me había hecho, has dicho eso, o he oído mal?

- Lo he dicho. ¿Por qué te extraña?. Si tú misma has dicho que lo sabías todo.

- Yo lo sabía porque primero me lo dijeron Luna, Neville, Dean, Seamus y por último McGonagall. Pero Luna y nuestros compañeros también dijeron que tú no estabas informado de nada.

- Antes no lo estaba, ahora sí que lo estoy. Me lo contó Minerva en una carta que mandó a casa de Sirius pocas horas después de que ella me hubiese echado de Hogwarts.

- ¿Entonces te lo contó todo, absolutamente todo, hasta lo de la apuesta?

- ¿Eh?.- Parpadeó Harry confuso.- ¿De qué apuesta me estás hablando, Hermione?. No entiendo a lo que te refieres.

- Por lo tanto no estás informado de toodo el asunto, Harry, sólo de algunas cosas.

- Pues ya puedes empezar a ponerme al corriente, porque no pienso moverme de aquí hasta que tú misma me hayas contado todo lo que sepas. Además, antes dijiste que nuestros amigos te contaron toda la verdad acerca de por qué Ron quería salir contigo y también por qué se había convertido en el chico perfecto. Y eso concretamente, tampoco lo entiendo. No comprendo de dónde viene.

- Pues es muy fácil de comprender, Harry.- Dijo Hermione en su tono sabelotodo de siempre.- Y todo puede resumirse en que la semana pasada, cuando empezamos el colegio…

¿Recuerdas que los chicos estabais en una zona de arbustos de los terrenos del lago?

- Sí. ¿Qué importancia tiene?

- Mucha. Verás, cuando tú te fuiste del grupo tras haberte peleado con Ron, él se quedó solo con Dean y Seamus. Entonces ellos hablaron de vuestra pelea y otras cosas y el idiota dijo que le daba igual porque no eras el único amigo que tenía y tal y tal. Ya sabes cómo es.

- Al grano, Hermione.

- El grano… Harry, consiste simplemente en que más adelante de la conversación entre Ron, Dean y Seamus…

El mamón dijo que era capaz de conseguir cualquier cosa que se propusiera. Y como Dean y Seamus le habían dicho que me consideraban atractiva, Ron empezó a burlarse de ellos diciéndoles que nunca conseguirían mi atención y etcétera etcétera. Entonces el capullo se puso súper chulo con tus compañeros de casa y les soltó de repente esta bomba.

" Os voy a demostrar que sí puedo conseguir todo lo que me proponga y para ello, apuesto con vosotros a que conquistaré a Hermione en menos de un mes".

- ¡No!

- ¡Sí!. ¡Y por supuesto, Dean y Seamus dijeron "No" a la apuesta por respeto a mí, pero el Imbécil de Ron siguió diciendo que la iba a hacer y no contento con eso…¡INCLUSO SE ATREVIÓ A AÑADIR QUE NO SÓLO ME CONQUISTARÍA SINO QUE TAMBIÉN ME ENAMORARÍA COMPLETAMENTE ANTES DE QUE TERMINASE SEPTIEMBRE!. ¡Y POR ESO Y SÓLO POR ESO, ÉL SE HA VUELTO TAN SUMAMENTE PERFECTO CONMIGO, Y ME HA TENIDO ENGAÑADA Y ENGATUSADA, DURANTE TODO ESTE TIEMPO!

- ¡YO LO MATO!.- Dijo el moreno poniéndose en pie enseguida.- ¡LO MATO Y REMATO. VAMOS QUE SI LO HAGO. Y LUEGO ME MEARÉ EN SU CALAVERA, LO JURO!

- ¡JÚJÚ!.- Se rió ella tras oír lo último que había dicho Harry.

- ¡Pe…Pero de qué te ríes!.- Exclamó él completamente descolocado ante la reacción de su mejor amiga.

- ¡Pues de lo de la calavera, de qué va a ser!.- Aclaró ella aún riéndose.- ¡De verdad Harry!.- Dijo dejando salir las últimas risas.- ¡Eres único en tu género!.- Entonces se calmó lo suficiente para dejar a un lado el tono bromista y decirle con cariño…- Aunque yo no te cambiaría ni uno solo, de todos los rasgos que forman tu personalidad, y tu manera de ser.

- He…Hermione…- Dijo él conmovido y volviendo a sentarse en la cama de ella.

- ¿Sí, Harry?.- Cuestionó su mejor amiga moviendo las pestañas como una chica coqueta, con lo cuál, provocó que ahora fuese él quien se riera un poco.

- ¿Sabes una cosa?.- Pronunció acercándose más a ella.

- No.- Lo animó con una sonrisa.- ¿El qué?.- Preguntó con suavidad.

- Tú sí que eres única en tu género.- Dijo Harry sonriendo también.- Y yo sí que no te cambiaría por nada, ni tampoco por nadie.

- ¿En serio?.- Preguntó ilusionada aunque aún usase el tono dulce.

- Ajá…- Dijo él de forma tímida y hasta sonrojándose un poco. Con lo que Hermione, volvió a reírse.- ¿Y sabes otra cosa?.- Añadió Harry mirándola a los ojos.

- Dímelo.

- Yo…- Empezó Potter tragando saliva.

- ¿Tú?

- Te…- Siguió acercándose más a ella.- Quiero…- Susurró a sólo milímetros de sus labios.- Mucho.- Finalizó capturándolos en un dulce y tierno beso.- ¡Pero un montón de grande!

Dijo separándose de Hermione y haciendo un gesto exagerado de tamaño, con los brazos y las manos.

Ella lanzó una carcajada inmensa y Harry la miró encantado.

Cuando su mejor amiga logró calmarse, lo único que pudo hacer, fue mirar a los ojos verdes tan bonitos que él tenía y decirle con una voz no sólo dulce sino además tierna…

- Sí, Harry. Eres único en tu género. Y por muchos defectos o aspectos negativos que puedas tener a veces, en realidad…hasta eso me encanta de ti.

Ella oyó el sonido claro de asombro que hizo él al escuchar lo último, pero Hermione no se conformó con eso, sino que le dijo algo más sin abandonar el tono dulce y tierno que había estado empleando mientras lo miraba con un cariño inmenso tras sus ojos marrones.

- Lo que intento decir, Harry, es…

- Qué, Hermione, qué es.- Dijo Potter sin ocultar su ansiedad por seguir escuchándola.

- Que yo también…- Ella le agarró la cara con las dos manos.- Te quiero…- Susurró aproximándose a sus labios.- Mucho.- Y los besó. No sólo con ternura sino con amor.

Un amor sincero y real que Harry notó perfectamente en más de un beso que Hermione le estaba dando.

Él hizo lo normal y lógico que haría cualquier chico no sólo al que le gustasen los besos sino también la persona que se los daba. Corresponder.

Correspondió tanto y tan sinceramente como no lo había hecho jamás con ninguna otra chica que no fuese ella. Y se sintió tan vivo al hacerlo, y tan feliz, que pensó, que dentro de sí no tenía un corazón sino un montón de fuegos artificiales que estaban explotando y resonando más fuerte que nunca.

Cuando Hermione se apartó, él la miró sonriente y sin decir ni una palabra…La besó sólo una vez más y entonces se levantó, dispuesto a marcharse de allí cuanto antes aunque realmente, sólo tuviera deseos de tumbarse en aquella cama y demostrarle a su mejor amiga lo muy sincero que había sido cuando le dijo que él, la quería mucho.

- ¿Dónde vas?.- Preguntó la castaña al verle empezar a caminar.

- A hacer lo que debo antes de volver contigo y acompañarte hasta que te pongas bien del todo.

- ¿Y qué es eso que debes hacer antes que quedarte conmigo?.- Cuestionó ella con curiosidad.

- Asegurarme que tanto McGonagall, como Luna, Dean, Neville y Seamus, cumplen su palabra y te hacen justicia. Y cuando ellos terminen, yo mismo les mostraré a Ron, Ginny y Lavender… Lo molesto que estoy por todo lo que te han hecho.

- ¿Molesto tan sólo?.- Dijo ella en tono de "no te lo crees ni tú".

- No.- Confesó Harry mirándola a los ojos.- No sólo estoy molesto. Furioso más bien. Pero estar contigo me ha calmado lo suficiente como para poder mantener una charla con ellos antes de partirles las bocas, por supuesto.

- Harry…No hagas algo de lo que luego te puedas arrepentir.

- Yo nunca me arrepentiré de vengar el daño emocional y psicológico que te han hecho, Hermione.

- Pues lo diré de otra manera. Así que escúchame atentamente.

- Siempre lo hago…

- Pues oye esto: Si tú ahora te vengas de Ron, su hermana, y la novia que tuvo él el curso pasado…Probablemente llegará un momento en que perderás los nervios o incluso el autocontrol y podrías terminar convirtiéndoles en polvo tal y como hiciste con Voldemort hace sólo dos meses. Y yo…no quiero que termines en Azkaban sólo porque hayas matado a tres personas que además, no tenían nada que ver con él y sus Mortífagos.

Por lo tanto la cosa está clara, Harry. No quiero que te conviertas en un asesino y que luego te condenen por ello, por muy "heroico" o incluso "noble" que pudieran ser los motivos que te llevaron a cargártelos. ¿Me entiendes?

- Sí, Hermione.

- Y tú sabes por qué lo digo, Harry. Los héroes no son sólo personas con poderes o habilidades sobrenaturales. También son héroes las personas que luchan por otras o incluso las vengan o defienden cuando por ellas mismas no pueden mover un músculo tal y como me pasa a mí ahora por culpa del sedante.

Yo sé que tú, quieres ajusticiar a Ron antes que a su hermana y Lavender, porque ha sido él quien más daño me ha hecho. ¡Pero como se te ocurra matarle o incluso dejarle paralítico tras la paliza que puedas meterle, te aseguro Harry Potter que me enfadaré muchísimo contigo!. ¡No quiero que nadie pueda decir, que te has convertido en un monstruo peor del que ya me resulta Ron!. ¿Está claro?

- Sí.

- ¡ESTÁ CLARO!

- ¡Sí señora!.- Dijo el moreno como si respondiera a una de sus profesoras.

- Bien…- Añadió Hermione relajándose de repente.- Ya puedes irte.- Acompañó sus palabras con un gesto de la mano y Harry terminó de convencerse del todo, que era realmente Hermione, la que más trastornada estaba. Y para asegurarse de si seguía manteniendo la misma opinión, Potter le preguntó de forma prudente…

- ¿De verdad que no quieres que lo mate?

- ¡No!.- Dijo Hermione cruzándose de brazos.- ¡Porque realmente, quien debería hacer eso, sería yo!. ¿No te parece?. ¡Después de todo soy la primera víctima del engaño de ese hijoputa!

- Sí claro…

- ¡PUES ENTONCES DÉJALO VIVO PARA QUE PUEDA REMATARLE SI ASÍ LO DESEO!

- Haz…Haz el favor de calmarte.- Dijo sin ocultar el susto que le producía ver su cara furiosa.- Si sigues así de histérica no pienso salir de esta habitación.

- ¿Ah no?.- Dijo ella con ironía.- ¡Pero si fuiste tú el primero en decir que te marchabas para hacerme justicia!

- Sí, claro que lo dije. Pero no cumpliré mi palabra cuando sólo te falta echar humo por las orejas, Hermione.

- ¿Y cómo quieres que esté si no, Harry, dando palmaditas de contento?.- Añadió ella con sarcasmo.

- ¡Claro que no!.- Respondió Potter acercándose a la cama de ella otra vez.- ¡Yo entiendo que estés a punto de hiperventilar por todo lo que te ha hecho Ron, pero no puedo irme a partirle la cara si tú sigues alterada, Hermione!. ¡Para pegar a Ron cualquier momento es bueno, pero tú no te pondrás buena si sigues perdiendo los nervios. Y YO NO TE DEJARÉ SOLA A MENOS QUE ME DEMUESTRES, QUE TE HAS QUEDADO TRANQUILA!.- Gritó con todas sus fuerzas, con lo cuál, provocó que una cama se rompiera y fue el turno de Hermione de quedarse alucinada.

- Joder qué potencia…- Dijo ella con los ojos abiertos por el asombro.- Y luego dicen que es Minerva la que da verdadero miedo cuando está cabreada. Pues anda que tu ira…es nada al lado de la de McGonagall, Harry.

- ¡ME DÁ IGUAL CÓMO COÑO TENGAMOS LAS IRAS, HERMIONE!. ¿ESTÁS MÁS TRANQUILA O NO?

- ¿Si te digo que no… volverás a gritarme?.- Preguntó con aprehensión.

- No.- Respondió Harry intentando serenarse.- Me quedaré sentado a tu lado, esperando que te tranquilices lo suficiente como para que yo mismo me crea, que sí estás serena.

- Entonces deja la venganza contra Ron y los demás, para más tarde.- Dijo ella haciéndole un gesto para que se acercara.- Si quieres que me calme, siéntate a mi lado tal y como has dicho, y háblame de lo que sea, Harry. Me da igual el tema. Lo único que me importa…Es que estés conmigo.

- ¡Hermione!.- Exclamó feliz.

- ¿Qué?.- Cuestionó ella parpadeando con curiosidad.

- ¡Hazme sitio en esa cama!

- ¡Si no puedo moverme!.- Dijo ella con fastidio.- ¡Aún me asombra que pueda usar la boca para hablar contigo!

- ¡Pues entonces te moveré yo!

En menos de un segundo, Potter estaba sentado en la cama de Hermione, agarrándola a ella de la cintura y moviéndola con suavidad, hacia un lado.

Él, lógicamente, ocupó el que había quedado vacío. Y sin cortarse ni un pelo, se tumbó al lado de su mejor amiga y la miró sonriente. Hermione también sonrió y con un tono travieso le dijo…

- ¿Qué, ahora estás cómodo?

- ¡Divino más bien!

Ella volvió a reírse.

- Contigo es imposible que no me sienta cómodo, Hermione.- Confesó Harry con sinceridad.- Y creo que no hace falta que te explique por qué. ¿Verdad?

- No, claro que no.

Hermione le dio un beso en la mejilla y lo miró de una forma especial. Harry sólo dijo…

- ¿Qué?

Y ella se rió de nuevo.

- Nada. Es sólo que me divierte comprobar, lo ingenuo e inocente que sigues siendo en algunos aspectos, Harry.

- ¿Por ejemplo?

- No saber interpretar, ciertas miradas de una mujer o por qué te las lanza.

- Ah…- Él se quedó con expresión pensativa, Hermione se rió ahora por lo bajo.

- Si cuando yo digo que eres único en tu género es porque es verdad…

- Pues tú tampoco eres muy corriente, así que no te metas conmigo.

- ¡Si no me estoy metiendo contigo, so bobo!.- Dijo riéndose más.- ¡Te estoy halagando!

- ¿Ah sí?.- Parpadeó con asombro.- ¡Pues entonces gracias!.- Dijo dándole un beso en la mejilla, de esos que sonaban.

Tras recibirlo, Hermione se rió tantísimo, que tanto Harry como la señora Pomfrey (que había salido de la habitación hacía rato y había vuelto a entrar tras oír las carcajadas de la castaña) pensaron, que efectivamente, Hermione Granger había quedado "tocada" en más de un sentido que el sólo psicológico o emocional.

- Le daré otro calmante.- Dijo la enfermera sacando una pastilla roja de su delantal.

- ¡No hace falta!.- Aclaró la castaña aún muerta de risa.

- Pues yo creo que sí.- Opinó Poppy acercándose a la cama de Hermione.- Usted está riendo a lo bestia cuando lo lógico y normal sería, que llorase hasta que no le quedasen lágrimas. Y desde luego, el estar divirtiéndose mucho, aunque sea gracias a su mejor amigo, no creo que sea normal, Hermione. Por lo tanto, voy a darle la pastilla y usted se la tomará como la alumna obediente que ha sido siempre.

- ¡Pero yo no quiero más medicinas, señora Pomfrey, le aseguro que estoy bien!

- Hermione…- Dijo la bruja curativa mirándola con seriedad.- Deje de replicarme y tómese la pastilla. Es una orden.

Por toda respuesta posible, la castaña obedeció…Tragándose la pastilla en cuanto Poppy se la metió en la boca. Sólo tres segundos después de ingerirla, Hermione Granger cayó en un sueño tan profundo, que si Harry no hubiese visto lo de la pastilla, pensaría que ella, en vez de dormida, estaba en coma.

- Era otro sedante más fuerte que el primero.- Dijo la enfermera antes de que Harry preguntase qué le había dado.- Y ya que usted ha cumplido su deseo de haberla despertado y charlado con ella…- Continuó completamente seria.- Espero que esta vez no la despierte y sí la deje descansar todo lo que necesita. ¿De acuerdo, señor Potter?

- Sí señora.

- Entonces levántese de la cama y déjeme a solas con la señorita Granger. Tengo que hacerle algunas pruebas y necesito privacidad.

- Por supuesto, señora Pomfrey. Nos veremos después.

- ¿Después?.- Preguntó parpadeando.- Querrá decir mañana.- Aclaró rápidamente.- Hermione dormirá toda la noche, eso se lo aseguro.

- No lo dudo. Pero yo insisto en que la veré después.

- ¿Y eso por qué, Harry?. Usted no necesita mis cuidados, está perfectamente bien.

- Por el momento sí.- Dijo Potter con una sonrisa traviesa.- Pero cuando me haya peleado a lo bestia con Ron y puede que incluso con Ginny y Lavender… Dudo mucho que acabe tan bien como me ve ahora.

- Ah, claro.- Dijo Poppy comprendiendo a lo que él se refería.- ¡De eso nada!.- Añadió cuando vio cómo Harry ponía rumbo a la salida de la Enfermería.- ¡HARRY POTTER!.- Bramó la bruja anciana cuando él estaba a tan sólo unos pasos de alcanzar la puerta.

- ¿Sí, señora Pomfrey?.- Dijo el moreno sin inmutarse ante el grito de Poppy.

- ¡HÁGAME EL FAVOR DE ACTUAR CON LA CABEZA EN VEZ DE CON LA FURIA. DEJARSE DOMINAR POR UN ENFADO SUPREMO NO ES BUENO NI TAMPOCO SANO. Y COMO USTED PIERDA EL CONTROL CON ESAS PERSONAS Y TERMINE MATÁNDOLOS POR EJEMPLO…YO MISMA SERÉ LA PRIMERA EN LLEVARLE A AZKABAN!. ¿ME HA ENTENDIDO CLARAMENTE?

- Por supuesto.

- ¡PUES ENTONCES ACTÚE EN CONSECUENCIA!

- Eso mismo voy a hacer, Madame Pomfrey. Actuar según las consecuencias de todo lo que han causado tanto Ron, como Ginny y por último Lavender. Pero no se preocupe por mí. Ya no estoy ni la mitad de furioso a como sí lo estaba, antes de haber visto y hablado, con mi mejor amiga. Así que quédese tranquila. Tanto mi ira como yo mismo, estamos controlados.

- ¿Hasta cuándo?.- Preguntó Poppy más calmada al oír el tono también calmado en que Harry le había hablado.

- No lo sé.- Admitió él con sinceridad.- Supongo que hasta el momento en que cualquiera de esos tres indeseables diga algo sobre Hermione, que logre sacarme de mis casillas. Pero yo le prometo que haré todo lo posible por dominar mi furia y no cometer un crimen por mucho que eso sea, lo que más deseo. Porque confieso, que cuando supe toda la verdad de lo que le habían hecho a mi mejor amiga, lo único que yo sentí, fue…Unas ganas inmensas de hacer daño, sobre todo a Ron. La idea de matarle pasó por mi cabeza, lo admito.

- Pues eso no borrará lo que él le ha hecho a Hermione ni tampoco su muerte ayudará a que ella lo olvide. ¿Entiende, Harry?

- Sí señora.

- ¿Por lo tanto?

- Me dominaré. Se lo prometo. Yo tampoco quiero acabar en Azkaban.

- De acuerdo entonces. Váyase a buscar a ese chico y déle la lección que usted estime oportuno. Y si luego es verdad que usted y Ron vienen aquí para que yo les cure las heridas que el enfrentamiento pueda causarles… Le prometo a usted que no le reprocharé nada, del hecho de haber pegado a su ex mejor amigo. Porque respetaré el simple hecho de que usted le haya dejado vivo. ¿Me ha comprendido?

- A la perfección.

- Entonces hasta luego, señor Potter.

- Hasta luego, señora Pomfrey.


- ¡Por fin!.- Dijo Luna nada más entrar en Hogwarts y encontrarse con McGonagall delante de las puertas.

- Les estaba esperado.- Dijo la directora.

- ¿Ha llegado ya Harry?.- Quiso saber Neville.

- Sí. Y estaba furioso, como era de esperar.- Dijo Minerva.- Después de escuchar sus gritos, lo mandé a la enfermería para que se informase de cómo evolucionaba Hermione.

No se alarmen, ella no ha empeorado ni nada. Sólo le dije a Potter que la señora Pomfrey había sedado a Hermione tras el colapso nervioso que le dio a ella después de que yo le mostrase la verdad. Y claro, lógicamente, Harry se preocupó y quiso ir a la enfermería antes de buscar a Ron y retorcerle el pescuezo. Porque ganas tenía de sobras. Si hubiesen visto cómo gritaba Harry preguntando el paradero del señor Weasley y su hermana…Hasta ustedes habrían saltado de la impresión. Yo lo hice.- Reconoció Minerva sin ninguna vergüenza.

- Me lo creo.- Dijo Seamus.- Potter furioso es mucho Potter. Eso es algo que saben hasta en Japón.- Él se rió por lo bajo, McGonagall sonrió.

- Me alegra comprobar que pese a todo, aún conserva usted su sentido del humor, señor Finnigan.

- Qué puedo decir, señora… Yo soy así.

- ¿Por casualidad, ha visto por ahí a Ron, Ginny y Lavender?.- Preguntó Dean Thomas.- Es que en el Bosque Prohibido tampoco les hemos encontrado.

- Por aquí no han aparecido.- Dijo la jefa de la casa Gryffindor.

- Lo mejor será que busquemos a Harry para que él nos diga dónde están esos tres.- Propuso Luna.

- ¿Y por qué habría de saberlo el señor Potter?.- Preguntó Minerva sin conocer el detalle de que Potter tenía el Mapa del Merodeador.

- Por nada especial.- Mintió Neville.- Son sólo cosas nuestras, señora.

En ese momento, Harry hizo su aparición terminando de bajar los peldaños que le conducían a la planta baja donde estaban sus amigos y la directora de Hogwarts. El moreno no tardó nada en reunirse con ellos y saludar a Minerva de forma educada.

- Buenas noches, señor Potter. ¿Cómo se encuentra ahora?

- Mejor, gracias. Haber hablado con Hermione me ha venido bien.

- ¿Estaba despierta?.- Preguntó Luna.

- En un principio no. Lo único que tenéis que saber es que ahora mismo ella está profundamente dormida debido a otro sedante que le dio la señora Pomfrey. Quien además, me ha dado su bendición para que busque a Ron y le ajuste las cuentas siempre y cuando lo deje vivo, claro.- Harry se rió por lo bajo, los demás le miraron con curiosidad.

- ¿Ya no estás enfadado?.- Quiso saber Neville.

- Claro que lo estoy.- Dijo el ojiverde con sinceridad.- Pero el simple hecho de haber estado charlando con mi mejor amiga, me ha hecho calmarme lo suficiente como para controlarme.

- Hermione es tu sedante particular. ¿Verdad Harry?.- Cuestionó la Ravenclaw con una sonrisa cómplice.

- Sí, Luna.- Entonces miró a los demás.- ¿Habéis logrado encontrar a Ron, Ginny y Lavender?

- No.- Dijo Seamus.- Pero como tú estás aquí, ahora lo tendremos más fácil.- Finnigan le guiñó un ojo y Harry comprendió rápidamente por qué le decía eso.

- Los dejaré solos.- Dijo Minerva con una sonrisa cómplice.- Recuerden dejar vivos a esos tres para que yo misma pueda hacer justicia. ¿De acuerdo?

- Sí señora.- Pronunciaron todos a la vez.

- Hasta luego entonces. Estaré vigilándoles, no lo olviden.

- No señora.-Dijo Harry.- No lo haremos.

La profesora asintió con la cabeza y con la misma, puso rumbo a su habitación donde tenía una especie de bola de cristal que le servía para ver todo lo que ocurría en cualquier punto de Hogwarts.


- ¡No puedo creer lo que oigo!.- Dijo Lavender muerta de asombro tras escuchar toda la verdad del asunto Ron-Hermione, por bocas de los dos pelirrojos.- ¡Burlarte así de tu mejor amiga es imperdonable!.- Pronunció mirándole con asco.- ¿Pues sabes qué, Ron?. ¡A partir de este momento no quiero tener nada que ver contigo. Lo digo en serio!

- Muy bien.- Dijo el pelirrojo con tranquilidad.- Pues ya puedes irte. De todas maneras yo también iba a dejarte, Lav. Aunque reconozco que estás buenísima y que eres estupenda en el sexo…No creo que seas la mujer perfecta para mí.

- ¡Pero cómo puedes ser tan cretino!.- Pronunció la morena acercándose a él y levantando un puño en señal amenazante.- ¡Merlín!.- Dijo agarrándole del cuello de la camisa.- ¡Cómo me arrepiento de haber perdido la virginidad contigo, el curso pasado!. ¡Y yo que pensé que tú me querías!.- Entonces derramó unas lágrimas y Ron se sintió mal al comprender que le había hecho daño.

- Yo…- Dijo al contemplar cómo los ojos hermosos de Lavender seguían derramando lágrimas.- Lo siento mucho.- Pronunció con sinceridad.

- ¡Yo sí que lo siento!.- Exclamó la chica hecha un mar de lágrimas.- ¡Siento haberme enamorado de ti, y lo siento más todavía por haber creído que eras bueno!. ¡No lo eres Ron!. ¿Y sabes qué?. ¡Por mí puedes acostarte con todas las chicas del castillo, pero ésta aquí presente no volverá a compartir nada contigo. Ni tan siquiera el sexo porque por tu culpa, ahora me parece repugnante!

Tras decir lo último, le dio un potente puñetazo. La cara de Ron cayó hacia atrás y Ginny agarró a Lavender y le metió tres bofetadas lo suficientemente fuertes como para dejarle la cara roja y provocarle además, sangre en la nariz.

- Que sea la última vez que te atreves a golpear a mi hermano, Lavender Brown.

- ¡Tu hermano se merecía ese golpe y cualquier otro!.- Añadió la que siempre había sido considerada, la chica más presumida de Hogwarts.- ¡Ha sido un cretino y un cerdo, no sólo con Hermione sino también conmigo!. ¡Vosotros dos sabéis de sobras que estoy enamorada de él desde el curso pasado. Y por eso he consentido ser "la otra" a espaldas de Hermione!.

¡Creí que Ron terminaría dejándola pasado un tiempo. Pero nunca imaginé que su "enamoramiento" para con ella pudiera ser falso, y menos que se tratase de un juego!. ¡Y lo peor no es eso, sino que a mí me ha tenido engañada toda esta semana pasada, haciéndome creer que yo era la chica a la que él quería realmente, cuando la realidad era que sólo me estaba engatusando para poder pasárselo bomba a mi costa!. ¡Pues sabéis lo que os digo!.- Añadió mirando tanto a Ginny como a su hermano.- ¡Yo no soy un juguete. Sino una persona con sentimientos. Y ahora mismo los tengo hechos mierda por vuestra culpa. Así que me largo, pero no antes de esto!.- Entonces le metió un puñetazo a Ginny y salió corriendo del lugar.


Lloraba, lloraba tanto y tan sentidamente que las lágrimas le nublaban la vista. Pero ella las retiraba para poder ver y continuar corriendo todo lo que le permitían sus piernas.

Quería alejarse lo más posible, sobre todo de Ron y su hermana. Aunque sabía que no podría hacerlo porque después de todo estaban en la misma casa y en el mismo colegio.

Aún así, Lavender Brown se propuso firmemente ignorar a los dos Weasley lo más que pudiera. Pero también decidió otra cosa, cumplir su palabra y buscar a Potter para contarle toda la verdad.

Acababa de abrir la puerta que le daba acceso a las escaleras que la llevarían al Vestíbulo, cuando escuchó pasos que descendían a toda velocidad.

Lavender sacó la varita, por si acaso. Y no se sorprendió cuando vio aparecer a Harry, Dean, Seamus, Neville y hasta Luna. Pues todo Hogwarts sabía que la Ravenclaw se había hecho muy amiga de Hermione, luego era normal que estuviese junto a los otros amigos de la castaña.

- ¡Qué alegría!.- Dijo la rubia con sarcasmo.- ¡Precisamente te estábamos buscando, Lavender!

- A Ron y Ginny también.- Dijo Neville.- Pero primero empezaremos contigo.

- A…¡Antes de que me ataquéis o cualquier otra cosa que hayáis pensado hacerme, permitidme deciros todo lo que sé!.- Dijo la chica llena de nerviosismo.

- Lo que tú puedas saber a mí me da igual.- Dijo Harry apuntándola con la varita.- Tanto mis amigos como yo, sabemos toda la verdad de la relación Ron-Hermione. Y sabemos también que tú has traicionado a Hermione, siendo la otra pareja de Ron, a espaldas de mi mejor amiga.

Para serte sincero diré…Que tengo unas ganas inmensas de arrancarte todos y cada uno de los pelos que tienes en la cabeza y que tanto te preocupas siempre de mantener brillante. Así que antes de empezar con mi sesión de "peluquería particular"… ¿Hay algo más que quieras decirnos?

- ¡Sí!.- Dijo Lavender llorando de angustia.- ¡Lo siento. Lo siento mucho, de verdad!.- Ella cayó al suelo de rodillas. A Harry le dio igual su dolor aparente. Él agarró uno de los brazos de la chica, tiró con fuerza y la levantó volviendo a dejarla de pie.

Lavender se quejó, el agarre de Harry le hacía daño. Pero una parte de ella sentía que se merecía ese trato por parte de Potter porque tal y como ella misma le había dicho a Ron…Había formado parte de algo que había hecho daño a la mejor amiga de Harry y esa amiga era precisamente la mujer que más quería él. Por lo tanto, era muy normal que Potter quisiera hacérselo pagar aunque fuese por medio de un trato poco delicado como el hecho de levantarla del suelo tirando de uno de sus brazos.

- ¿Y bien?.- Preguntó Harry con clara burla en su rostro varonil.- ¿Por dónde empiezo a dejarte calva, la zona de tu flequillo, quizás?

Ella no respondió, sólo agachó la cara y lloró más aún.

Luna se fijó en Lavender y lo único que pudo notar, fue un claro arrepentimiento y culpabilidad, en su rostro hermoso. Eso la convenció de que la Gryffindor lo sentía realmente.

- ¡Quieto Harry!.- Dijo la rubia cuando le vio agarrar un mechón de pelo con dos dedos.- ¡No se te ocurra arrancárselo. Eso no es de ser un mago, sino un bestia!

- Ya lo sé.- Dijo Potter con tranquilidad.- Por eso voy a usar unas tijeras.- Moviendo la varita las hizo aparecer. Lavender se horrorizó. Potter sonrió con satisfacción. Luna volvió a intervenir.

- ¡No lo hagas Harry!.- Pidió colocándose entre él y Lavender.- ¡Antes de cortarle el pelo mira su cara. Mírala bien y dime si no muestra un claro arrepentimiento!

¡Vale que ella ha hecho daño a Hermione por medio de la infidelidad con Ron, pero estoy segura que no sabía nada del asunto que todos nosotros conocemos. Por lo tanto no seas cruel con ella. El pelo de Lavender es su mejor arma de seducción. No le quites lo que más le gusta de sí misma. Si le cortas el pelo matarás su autoestima. Justo lo que ha hecho Ron con Hermione!. ¿Es eso lo que quieres, caer igual de bajo que él?

- No.- Dijo el moreno bajando las tijeras.- ¡Pero no quiero que Lavender se vaya de aquí sin haber recibido su merecido!.- Sin añadir más, él cortó el mechón más cercano que tenía del pelo de Lavender.

La Gryffindor lloró más aún, y Harry se sintió mal por haberle hecho algo que le resultaba a ella humillante. Aunque una parte de él, se sentía satisfecho con haberle cortado un poco de pelo.

- Te voy a decir una cosa, Lavender Brown.- Dijo Potter mirándola a los ojos con más que seriedad.- Si Luna y mis amigos no estuviesen aquí…Lo más probable sería que te hubiese dejado calva tal y como yo pretendía en un principio. Pero no voy a hacerlo, porque no quiero ser un monstruo peor que Ron. Así que te voy a dejar marchar sin cortarte más pelo. Eso sí, antes de irte tienes que prometer una cosa…

- ¡Lo que sea, lo haré. De verdad que estoy muy arrepentida del daño que le he hecho a Hermione sin que ella supiera lo de la infidelidad!

- Sí que lo sabe.- Dijo el ojiverde sin abandonar su expresión seria.- McGonagall se ha encargado de revelarle a mi mejor amiga, toda la verdad. Tanto del falso amor que Ron siente por ella, como del hecho de que tú y él estabais liados a espaldas de Hermione.

- ¡Yo estaba con él porque creí que la dejaría, te lo juro. En un principio no sabía que la relación de Ron con Hermione era un juego para él. Pero esta noche él mismo me lo ha confesado todo. Y yo le he mandado al carajo nada más escucharlo. De verdad Harry…Ya no quiero saber nada más de ese cretino asqueroso!

- ¿Lo dices en serio?

- ¡Sí!

- Entonces prométeme que no volverás a hacer nada parecido con ningún compañero de casa y mucho menos si implica traicionar a alguien como Hermione.

- ¡Lo prometo, lo prometo. Jamás volveré a ser deshonesta con nadie de Gryffindor. Y tampoco con tu mejor amiga. Ella me ha ayudado en el pasado cuando lo he necesitado. Y por eso no me ha gustado engañarla con Ron. Pero es que yo…yo…yo estaba enamorada de él y quería estar con él por encima de todo. Y por eso también consentí en ser "la otra mujer"!. ¡Entiéndelo!. ¡No quería dañar a Hermione, sólo quería estar con el que pensé, era el hombre de mi vida!

- Lo entiendo, Lavender, pero eso no hace que piense bien de ti.

- Ya lo sé.- Dijo liberando más lágrimas.- Sé que mi comportamiento no ha sido el mejor, Harry…Pero te prometo que a partir de esta noche, intentaré ser otra Lavender.

- De acuerdo.- Añadió él al ver la sinceridad en los ojos de la chica.- Ya puedes irte. Y Lavender…

- ¿Sí, Harry?

- ¿Podrías decirnos, dónde están Ron y Ginny?

- Al lado de la puerta que da acceso a la clase de Pociones. Y si por lo que sea cuando lleguéis no les veis…Será porque habrán entrado en el Aula. Lo sé porque ése es el lugar favorito de Ginny para hablar en privado.

- Gracias por la información, Lavender.- Dijo Luna mirándola seria pero sin rencor en su rostro.- Y si de verdad sientes el daño que le has hecho a Hermione, te recomiendo que le pidas disculpas en cuanto la veas. Eso desde luego, te honraría mucho.

- Lo haré.- Dijo la chica convencida.- ¿Puedo irme ya?

- Por supuesto.- Dijeron Potter y Luna a la vez.

Sin más, la Gryffindor de séptimo abandonó el lugar. Y los demás, se miraron un instante para decidir lo que hacer. Si entrar en la clase de Pociones y ponerse a dar golpes a diestro y siniestro, o darle la opción a Ron y Ginny de que se explicasen, tal y como le habían permitido a Lavender.

- Para qué charlar más.- Dijo Dean Thomas.- Si sabemos de sobras que lo de Ron hacia Hermione era un juego para él.

- Y por McGonagall sabemos también que su hermana estaba implicada desde un principio, en la farsa hacia Hermione.- Dijo Seamus.- Así que coincido con Dean. No tiene caso que les demos opción a explicarse cuando todos los aquí presentes sabemos de qué va el asunto.

- Pero no sabemos qué llevó a Ginny a participar del engaño.- Dijo Harry.- Al menos yo no lo sé. Y la verdad es que me asombra enterarme que mi ex novia ha sido una falsa con mi mejor amiga cuando yo creí que ellas eran amigas…

- Por parte de Hermione desde luego lo eran.-Dijo Neville.- Pero no por la de Ginny.

- Ella se hizo amiga de Hermione porque sabía que así estaría más cerca de ti, Harry.- Opinó Luna.- Ginevra se ha tirado "encaprichada" de ti desde que te conoció siendo una niña que aún no había entrado en Hogwarts. Y claro, como tú durante muchos años no le hiciste un caso mayor que el de "Hola Ginny", ella pensó que si se acercaba a tu mejor amiga, tendría más posibilidades de que la vieras como algo más que la hermana de tu mejor amigo.

Probablemente pensó algo como…"Si no puedo tenerle como novio al menos lo tendré como amigo". Aunque claro, la fascinación que sentía por ti no le impidió a ella salir con un chico distinto cada año. Y por mucho que Ginny te dijese el año pasado que ella salió con todos esos chicos para que tú la consideraras una chica deseable y te acabases fijando en ella…Yo no me creo que eso precisamente fuese lo que te hiciera verla como algo más que "la hermana de Ron".

- No.- Confirmó Potter.- Yo no me fijé en Ginny como chica deseable porque ella hubiese salido con muchos chicos. Me fijé en Ginny porque me di cuenta que había crecido convirtiéndose en una tía que estaba buenísima. Eso sí, hoy por hoy me da igual lo buena que esté. En mi sincera opinión diré que por fuera será muy hermosa pero por dentro está completamente podrida. Y a mí lo podrido jamás me ha gustado. Así que estoy dispuesto a entrar en el Aula de Pociones y darle a ella una más que dura lección.

- De su hermano nos ocuparemos nosotros.- Dijo Seamus.- Luego te lo pasaremos, por supuesto. Pero primero déjanos que seamos Dean y yo los primeros en ajustarle las cuentas a Ron. Después de todo, fue con nosotros con quienes quiso hacer la apuesta de enamorar a Hermione en menos de un mes.

- Lo veo lógico.- Dijo Harry.- De acuerdo. Primero vosotros, luego Luna y Neville y por último yo.

- ¡Ah Harry!

- ¿Sí, Luna?

- No te olvides dejar consciente a Ginny. Yo también quiero ajustarle las cuentas. Hermione es mi mejor amiga. ¿Recuerdas?

- Sí Luna, lo tengo presente.

- Genial. Y ahora…vamos a buscar a ese par de indeseables y demostrarles que no pueden jugar con las personas, así como así.


- Ya no aguanto más.- Dijo Ron.- Me voy a buscar a Lavender. Y si por lo que sea me encuentro con mis compañeros…Haré lo necesario para librarme de ellos. Pero no pienso acostarme esta noche sin decirle a esa chica, que la amo.

Sin más que añadir el pelirrojo se dirigió a la puerta. Y justo cuando acababa de agarrar el pomo, la puerta se abrió con ímpetu golpeando a Ron en la frente.

El Weasley cayó al suelo mareado. Cuando se puso en pie, vio las caras furiosas de Dean Thomas, Seamus Finnigan, Neville Longbtoom, Luna Lovegood y por último Harry Potter.

- Pe…¿Pero no te habían expulsado?.- Dijo Ron con asombro al verle.

- Sí…- Añadió Harry con una sonrisa vengativa en su rostro atractivo.- Pero McGonagall se lo ha pensado mejor y me ha readmito después de que tanto tú como Ginny confesarais todo el asunto de Hermione.

- Lo que nos lleva por otra parte, a ajustaros las cuentas.- Pronunció Luna crujiéndose los nudillos.

- Y como yo soy medio muggle…- Dijo Seamus Finnigan.- Me permitiré el lujo de ser el primero en darte un más que merecido puñetazo por haber sido un cabrón con todas sus letras.

Dicho y hecho, en menos de tres segundos, el chico irlandés se acercó hasta Ron y le pegó un buen golpe en su mandíbula.

A ese golpe, les siguieron otros por parte de Dean Thomas, Neville y hasta Luna. Quien le soltó tres bofetadas que dejaron la cara de Ron tan roja como su pelo.

Harry mientras tanto, se había acercado hasta Ginny. La cuál, había retrocedido hasta tener la espalda pegada a la pared de piedra.

- Bueno…- Dijo el moreno mirándola con desagrado.- Tengo que decirte que sé todo lo sucedido. Tanto en lo que concierne a "la apuesta" de Ron con Seamus y Dean, como la parte que te implica en ser la consejera de tu hermano para que él enamorase más a Hermione, cada día que pasaba con ella siendo su "novio perfecto".

Y si a eso le unimos que yo tengo más de un motivo para estar enfadadísimo contigo como cuando me insultaste, humillaste y ridiculizaste delante de un montón de gente... Comprenderás Ginevra que muy contento precisamente, no me tienes. Así que escoge bien tus palabras, porque te aseguro, que a riesgos de parecer nuevamente un maltratador de mujeres…Como me toques los cojones otra vez, no tendré ningún problema en soltarte no una, sino más de una bofetada en esa cara que a mí, hace dos cursos me pareció hermosa.

Y digo me pareció…Porque hoy por hoy no creo que tengas nada bonito dentro de ti. Tu exterior será muy bello, no lo niego. Pero tu interior está más sucio que el corazón del difunto Voldemort.

- Ha…Harry…- Dijo Ginny tragando saliva al ver la expresión de odio con la que él la contemplaba.

- ¿Sí, Ginevra?.- Dijo el moreno en un tono calmado que indicaba precisamente lo contrario.

- Yo…Sé que te hice daño cuando te desprecié delante de aquella gente. Sólo puedo decir en mi defensa que reaccioné así porque tú me decepcionaste con lo del lago de las luciérnagas. Y también porque llevabas unos días que no te comportabas conmigo como un novio normal y corriente.

- Todo eso lo sé, Ginny. Ya me lo dijiste en su momento. Así que no me sueltes lo mismo otra vez. Si quieres decirme algo sincero, dime por qué has colaborado con Ron para hacerle creer a mi mejor amiga…Que él estaba enamorado de ella.

- No tengo ningún motivo especial, salvo ayudar a mi hermano. Él quería gastarle una broma a Hermione y

- ¡Eso es mentira!.- Gritó Harry haciendo saltar uno de los calderos.- ¡El asunto entero no tiene nada que ver con ninguna broma. Si Ron prometió engatusar a Hermione fue porque él quería demostrarle a Seamus y Dean que podía conseguir todo lo que se propusiera. Incluso enamorar a mi mejor amiga. Así que no me tomes el pelo, Ginny, porque no te funcionará!. ¡Y si no quieres que me ponga peor que con sólo hacer saltar un caldero, hazme el favor de ser absolutamente sincera porque de no ser así…Prepárate a sentir mi ira como nunca antes la has conocido!.- Otro caldero saltó y Ginny volvió a tragar saliva.

Unos segundos después, miró a Harry a los ojos y le dijo tan seria como él estaba…

- Colaboré con mi hermano por la única y sencilla razón de que yo siempre he sentido envidia de la unión tan fuerte que ha tenido Hermione contigo. Pensé…Que en realidad, tu mejor amiga sentía por ti más que amistad, y cuando Ron me dijo que quería engatusarla porque quería demostrarle algo a Dean y Seamus, yo pensé también que estaría bien ayudarle dándole consejos porque así vería si realmente ella estaba enamorada de ti o de él.

- ¿Y por eso has fingido ser su amiga?. ¿Y luego la has traicionado contando por ahí sus secretos?. ¿UNOS SECRETOS QUE TÚ IBAS CONTÁNDOLE A LA GENTE, A ESPALDAS DE ELLA?.- Gritó Harry haciendo saltar dos calderos más.

- ¡No!.- Dijo Ginny.- ¡Yo no me hice su amiga para conocer sus secretos. Me hice amiga de Hermione para estar más cerca de ti. Porque tú te tiraste cinco años, sin tratarme distinto a "Hola Ginny". Y yo siempre he estado enamorada de ti, Harry, desde que era una niña!. ¡Y como pensé que tú jamás te fijarías en mí, opté por hacerme amiga de Hermione para por lo menos, formar parte de tu círculo amistoso. Pero luego la cosa se complicó, porque al pasar a sexto tú me dijiste que yo te gustaba. Y claro, el juego ya estaba hecho y no podía decirte que me había acercado a Hermione por interés. Por eso seguí fingiendo ser su amiga!

- ¡Qué horror!.- Gritó Harry temblando de rabia.- ¡Has resultado ser peor aún que Ron!. ¡Él ha sido un cabrón por cómo ha engañado a Hermione, pero al menos no se hizo amigo de ella para estar cerca de mí porque a mí me conoció antes que a ella!. ¡Pero tú, Ginny, tú…TÚ NO SABES LO QUE ES SER AMIGA DE NADIE. Y TAMPOCO SABES LO QUE ES LA VERDADERA AMISTAD. PERO YO VOY A DEMOSTRARTE ESTA NOCHE, LO QUE SIENTE UN VERDADERO AMIGO CUANDO SABE QUE LE HAN HECHO DAÑO A SU ÚNICA Y MEJOR AMIGA!

Sin que la pelirroja pudiese evitarlo, se encontró agarrada por su ex novio y siendo empujada al fondo del aula. Ginny cayó al suelo cuando Harry la soltó. Y tras levantarse, Potter la sujetó del cuello de su túnica y le dijo mirándola a los ojos…

- Estoy conteniendo toda la rabia que puedo para no darte una paliza que te deje completamente inmóvil en el suelo. Así que antes de cometer un acto tan imperdonable como ése, hazme el favor de pedirme disculpas por haberme engañado haciéndome creer que eras de una manera cuando realmente eres de otra.

- Lo siento Harry.

- ¡Más alto!

- ¡LO SIENTO!.- Dijo ella llorando de puro miedo.

- ¡PUES NO LO SIENTAS TANTO Y PROCURA A PARTIR DE AHORA ALEJARTE DE MÍ Y POR SUPUESTO DE HERMIONE!. ¿ME OYES GINEVRA?

- Sí.

- ¡ Y NO VUELVAS A ACERCARTE A NOSOTROS NUNCA MÁS!.- Él gritó con todas sus fuerzas, y las estanterías que albergaban las pociones, cayeron al suelo haciéndose añicos.

Harry soltó su agarre en el cuello de la túnica de la pelirroja y ella cayó al suelo sintiendo que las piernas se le habían convertido en gelatina.

Era tal el ataque de nervios que tenía la Weasley, que además de no sentir las piernas, se puso a temblar de manera incontrolada.

Potter pensó que por su parte, ya la había asustado bastante, y cumpliendo su palabra, usó la varita para mover el cuerpo de Ginny y acercarlo a donde estaba Luna.

- ¡Toda tuya!.- Dijo antes de acercarse a donde estaba Ron. Que se defendía lo mejor que podía de Dean, Seamus y Neville. Quienes estaban atacándole por turnos. Pues consideraron poco honorable golpearles todos a la vez.

- ¡Neevillee!.- Canturreó Harry con burla al ver cómo Longbottom y el pelirrojo se golpeaban sin usar la magia.- ¡Es mi tuurnoo!.- Siguió canturreando mientras sonreía de forma nada amigable, contemplando a Ron.- ¡Haz el favor de dejarle algún hueso sin romper!.- Dijo Potter crujiéndose los nudillos.- ¡Todavía no le he roto ninguno, y me hace ilusión practicar el boxeo con él!

Seamus lanzó una carcajada al oír aquello. Dean le dio un codazo.

- Córtate un poco, tío. Que esto es serio.

- Pues por parte de Harry no lo parece. Se está cachondeando tela de la paliza que le está dando Neville a Ron.

- Bueno…Cachondearse no es lo peor que podría hacer. ¿Cierto?. Tú y yo le conocemos bastante como para saber de sobras lo peligroso que se vuelve Potter cuando está cabreado de verdad.

- Sí. Aún me asombra cómo se contuvo con Ginny. Creí que además de un empujón le daría una paliza bestial. Si no lo ha hecho ha sido porque efectivamente, es capaz de controlarse para no perder la cabeza a la mínima de cambio.

- Pues yo creo más bien que se ha contenido porque estamos nosotros aquí.- Dijo Dean.- Si Harry estuviera solo con Ron y Ginny…La cosa habría sido muy diferente.

- Es posible.- Secundó su mejor amigo.- Pero yo prefiero un Harry enfadado pero auto controlado…A otro completamente desquiciado.

- Yo también.- Entonces miró a Neville.- ¡Hey amigo!.- Dijo Dean elevando más la voz.- ¡Déjale que descanse un rato!

- ¡Sí!.- Dijo Seamus riéndose un poco.- ¡Ron tiene derecho a recuperar algo de fuerza antes de pelearse con Harry. Después de todo, Potter es quien más motivos tiene para pegarle!. ¿No te parece?

- ¡Por supuesto!.- Añadió Longbottom apartándose del pelirrojo pero sin bajar la guardia ni un segundo. Entonces miró al ojiverde, quien estaba a sólo unos pasos de distancia de donde se encontraban Ron y Neville.- ¡De acuerdo Harry, todo tuyo!

Con ayuda de su magia, Neville impulsó a Ron hacia su ex mejor amigo. Y Potter no tuvo ningún reparo en recibir al pelirrojo con un "cariñoso saludo".

Harry lo agarró del cuello de la túnica, lo pegó a la pared de piedra y le dijo mirándole a los ojos…

- Será mejor que seas sincero, Ron, porque si mientes…Lo sabré. McGonagall me contó toda la verdad, y hasta Dean y Seamus lo han hecho en lo que concierne al tema de la apuesta. Por ellos sé que jamás estuvieron de acuerdo en que tú engañases a Hermione haciéndola creer que sentías algo que no era cierto. ¿Y sabes lo que te digo?. Me habría esperado una guarrada semejante de alguien como el ya muerto Draco Malfoy. Pero de ti…de ti…Que fuiste el primer amigo que hice en mi vida…¡Ah no, por supuesto que no lo esperaba!. ¡Así que hazme caso y dime sinceramente qué fue lo que te llevó a engatusar a Hermione, porque no me creo que todo se basara en una apuesta estúpida. Tuvo que haber algo más, y quiero saberlo!

- No hubo nada más, Harry.- Dijo Ron con sinceridad.- Yo hice lo que hice porque quería demostrarles a Dean y Seamus que podía conseguir todo lo que me propusiera. Y de hecho es cierto. Porque si McGonagall no llega a pillarme en aquella esquina de piedra junto a Lavender…Probablemente yo seguiría con Hermione como lo he estado toda esta semana pasada.

- ¿Cómo su pareja ideal?

- Sí.- Dijo el pelirrojo con una sonrisa satisfecha en su rostro pecoso.- Puede que a ti te costase creerlo, pero el hecho ha sido que Hermione ha estado completa y absolutamente enamorada de mí.

- ¡Eso es mentira!.- Dijo Harry dándole un puñetazo a la pared de piedra.- ¡Ella nunca ha dicho que te ame, sólo dijo que estaba muy ilusionada con el hecho de que a ti te gustara como algo más que una buena amiga!

- Y eso es lo que lleva a un enamoramiento, Harry. Primero viene la atracción, luego el "me gustas, te gusto" y por último "te amo". Hermione estaba en la segunda fase, y habría llegado a la tercera si todo no se hubiese ido al carajo por culpa de la interrupción de nuestra jefa de casa.

- ¿Interrupción?

- Por supuesto. Si Minerva no me hubiese pillado teniendo sexo con Lavender, ella y yo seguiríamos juntos. Y también habría seguido con Hermione hasta que hubiese acabado Septiembre. Que fue el plazo que yo mismo puse antes de abandonarla. Pero por culpa de nuestra profesora de Transformaciones...Ahora Lavender está avergonzada de estar conmigo y por eso mismo me ha dejado.

- ¡Vuelves a mentir!.- Dijo Harry dando otro puñetazo, pero no a la pared de piedra sino a la cara de Ron.- ¡Lavender se ha apartado de ti porque tú le contaste la verdad acerca de tu relación con Hermione y los motivos que tuviste para enamorarla!. ¡Por eso y sólo por eso, nuestra compañera te ha abandonado, Ron, porque tú le das asco. El mismo asco que me das a mí o incluso a Hermione!

- ¿Hermione?.- Cuestionó el Weasley con burla.- No creo que sienta asco por mí. Un enfado tremendo sí. Pero seguro que no se parece en nada al tuyo.

- ¡Por supuesto que no. Yo soy peor que ella. Y tú lo sabes de sobra!

- Lo único que yo sé…Es…Que tal y como te dije en su momento…Lo que yo haga o deje de hacer con Hermione no es asunto tuyo, Harry. Y por mucha amistad que te una a ella, no tendrías por qué estar aquí "haciéndole justicia" cuando debería ser la propia Hermione quien me ajustase las cuentas. Después de todo, no ha sido contigo con quien he tenido la "relación amorosa". ¿Verdad?

- La única verdad, Ron…Es que me arrepiento profundamente de haberte creído en el pasado, mi único y mejor amigo.

Me arrepiento también de todos esos veranos que pasé contigo en la Madriguera, creyendo que eras tan guay como tu familia. Una familia con la que he convivido los mismos años que con tu hermana, a la que he podio ver crecer y convertirse en una chica preciosa. Por fuera, claro, porque por dentro está igual de podrida que tú. Y de lo que sin duda me arrepiento…Es de haberle prometido a la señora Pomfrey que te dejaría vivo, porque sinceramente diré…Que lo único que me mueve a no matarte ahora mismo, es esa promesa.

Aunque voy a cumplirla, porque yo soy un hombre de palabra. Y si me comprometo a algo, lo cumplo. A pesar de que me desagrade. Ahora que tú…No es que seas una promesa desagradable. Sino que eres la persona más falsa, fea y rastrera, que he conocido en toda mi vida.

¡Escúchame bien!.- Pronunció a sólo milímetros de su rostro pecoso.- ¡Desde esta noche quiero que desaparezcas de mi vista y por supuesto de la de Hermione. No te quiero cerca de nosotros ni a dos pasos de distancia. Y si te atreves a dirigirnos la palabra aunque sea para pedirnos un trozo de pergamino, no tendré ningún reparo en partirte la boca aunque luego me expulsen del colegio de manera definitiva!

- Echarte te van a echar igualmente porque has vuelto a agredir a una mujer que además es mi hermana.

- ¿Agresión?.- Dijo Harry haciéndose el inocente.- ¡Si sólo fue un empujoncito!.- Añadió con burla.- ¡Para lo que podría haberle hecho, me porté bastante bien con ella, la verdad!.- Entonces se giró e hizo que Ron contemplase la pelea que aún mantenían Ginny y Luna.

- Ma…Madre mía…- Dijo el pelirrojo por lo bajo al ver cómo su hermana caía al suelo y la Ravenclaw seguía dándole golpes varios.- Sí que está loca de verdad.- Dijo Ron muerto de asombro al comprobar que los chicos no eran los únicos que sabían pegar fuerte o podían ser salvajes cuando estaban furiosos.

- Luna no está loca.- Dijo Harry volviendo a girar a Ron y dejándole otra vez de cara a sus ojos verdes.- Sólo está profundamente disgustada con tu hermana porque Ginny ha fingido ser amiga de Hermione y luego fue contándole a medio colegio las intimidades que en su momento le confió mi mejor amiga. Y si Luna no te ha pegado más, ha sido porque prometió dejarme actuar primero. Así que como verás, yo no soy el único que está molesto contigo. Porque ella también. Y tiene más de un motivo de peso para odiarte, Ronald. El haberte burlado de la única mujer de este colegio, que se ha atrevido a hacerse amiga de ella, es uno más que bueno.

- Puedo entenderlo. Pero tú no tienes por qué reprocharme nada, Harry. Sí en el sentido amistoso, y también en lo mal que te ha sentado que yo haya engañado a Hermione con un amor falso y con mi relación secreta con Lavender Brown. Pero ya está.

- ¿Y todo eso no te parece suficiente para que yo me cabree muchísimo contigo, Ron?

- Sí, por supuesto. Pero yo creo más bien que lo que verdaderamente te cabrea es el hecho de que Hermione se fijase antes en mí, que en ti.

- ¡Pero qué dices, subnormal. Eso no es cierto. No fuiste tú el primero de los dos en ganarse su atención. Fui yo. Yo fui el primer amigo que hizo después de saber que fui yo quien te dijo que fuésemos a rescatarla del Troll!

- Y tú fuiste también el único de los dos, con quien ella se sentía verdaderamente a gusto, Harry. Pero a lo que yo me refiero no tiene nada que ver con algo amistoso sino con el hecho de que he sido yo y no tú…El que ha despertado en Hermione un interés mayor que el de la simple y profunda amistad. Por lo tanto la cosa está clara, Potter. Tú no estás enfadado porque yo me haya burlado de tu mejor amiga, estás furioso porque la amas y ella me ama a mí.

- ¡No es cierto!.- Harry le dio otro golpe, ahora en el estómago.- ¡Hermione no está enamorada de ti, ella misma me lo dijo!

- ¡Pues tú sí que estás enamorado de ella aunque no quieras admitirlo conmigo!.- Exclamó Ron dándole también golpes a Harry.- ¡Y por mí como si ella se casa con el tío más rico de Inglaterra. Pero no intentes hacerme creer que has venido a vengarla sólo porque te duele lo que le ha hecho uno de sus mejores amigos!

¡Yo también te conozco muy bien, Harry Potter, demasiado bien. Y sé perfectamente que bajo toda esa amistad profunda que dices sentir por Hermione, en realidad lo único que sientes por ella es amor. Y si no se lo dices es porque tienes miedo de que te rechace!. ¿Y sabes qué?. ¡Probablemente lo hará, porque tú no tienes nada especial que le llame la atención salvo ser el jodido niño que vivió!

- ¡ARRGGGGG!.- Gruñó Harry haciendo temblar el suelo de piedra. Con lo cuál, tanto Luna como Ginny detuvieron su pelea y miraron asustadas el fenómeno.

Dean, Neville y Seamus, sin embargo…Se quedaron tan tranquilos como estaban, porque sabían perfectamente que no se debía a un terremoto sino a la furia de Harry, que se había hecho inmensa tras lo último que le había gritado Ron. Quien aún estaba intentando defenderse de los golpes que le estaba dando Potter con más ganas que antes.

Poniéndole de nuevo contra la pared, el hijo de James y Lily dijo mirando al rostro pecoso del que antaño fue su mejor amigo…

- ¡Escúchame bien pedazo de Imbécil!. ¡Que sea la última vez que te atreves a decirme algo como lo que dijiste de Hermione hacia mí!. ¡Me dá igual lo que tú creas respecto a lo que ella sienta por mí o por qué se hizo mi amiga!. ¡Yo sé que ella me quiere tal y como soy. Y que además me estima muchísimo como amigo. Y POR SUPUESTO QUE ME VÉ MUCHAS MÁS COSAS QUE SÓLO MI FACETA DE "EL NIÑO QUE VIVIÓ"!.- Dijo Potter gritando con todas sus fuerzas.- ¡Lo sé porque la propia Hermione me ha dicho más de una vez, lo muchísimo que me quiere como amigo y por supuesto persona. Y tú no conseguirás convencerme de lo contrario por mucho que te empeñes en intentarlo!

- ¡No hace falta que lo intente, Harry, es la verdad. Ella no te quiere como algo distinto a un héroe o a un simple mejor amigo!

- ¡Pues a ti tampoco te quiere de forma especial, Ron, más bien te desprecia toneladas por lo que le has hecho!

- ¡Eso a ti no tiene que importarte!

- ¡PUES CLARO QUE ME IMPORTA, RETRASADO MENTAL, YO LA AMO!

Tras pronunciar lo último, Potter dio un golpe tan fuerte a Ron, que lo dejó inconsciente. Entonces y sólo entonces, Harry se calmó. Y al hacerlo, los fenómenos que se habían estado produciendo mientras le gritaba al pelirrojo, se detuvieron.

Harry miró a Dean, Seamus, Neville, Luna y Ginny y sólo pudo ver en sus caras una completa y absoluta estupefacción. Tanto por los anteriores temblores del suelo, frascos rotos y calderos saltarines, como por el hecho de que el propio Potter hubiese confesado gritando a lo bestia, que amaba a su mejor amiga.

- Lo sabía.- Dijo Luna sin cambiar su expresión de asombro mientras miraba a Harry.- ¡Sabía que estabas enamorado de ella!.- Exclamó ahora con ilusión.

- Y nosotros también lo sabíamos.- Dijeron a la vez Dean, Seamus y Neville.

- ¡La única que no lo sabe es Hermione!.- Pronunció Ginny con burla, en su rostro ensangrentado, gracias a los muchos golpes y arañazos, que le había hecho Luna.

- ¡Tú cállate!.- Dijo la Ravenclaw dándole una nueva bofetada.- ¡Nadie te ha pedido opinión!

A pesar de lo dolorida que se sentía, Ginny se rió por lo bajo. Harry volvió a gritar, aunque esta vez sin hablar, pero eso no evitó que el suelo volviese a temblar.

- ¡Cálmate!.- Dijo Luna corriendo hasta él y sujetándole de las manos.- ¡No dejes que lo que Ginny haga te afecte!. ¡Ella sólo se ríe porque quiere molestarte!. ¿No ves que le divierte el hecho de que tú no le hayas dicho lo que sientes, a Hermione?. ¡Por eso se ríe, Harry, por eso y porque la propia Ginevra piensa que tú jamás conseguirás el amor de tu mejor amiga!

- ¡SÍ QUE LO CONSEGUIRÉ!.- Bramó Harry haciendo flotar los calderos vacíos de Snape.- ¡PUEDE QUE NO AHORA, PERO A LO MEJOR EN UN FUTURO SÍ!

- ¡Por supuesto!.- Lo animó Luna con una sonrisa bonita.- ¡Que ahora no quiera enamorarse no quiere decir que no lo haga nunca. Y yo estoy segura que cuando ella consiga superar el trauma que le haya podido ocasionar la decepción de Ron… No sólo volverá a creer en el amor sino que querrá tener ese amor profundo contigo, Harry. Porque después de todo tú siempre le has mostrado un amor verdadero aunque no le dijeses que la amabas!

Al oír lo último, él se tranquilizó. Y los fenómenos volvieron a detenerse. Entonces miró a Luna y le dijo contemplando sus orbes celestes…

- ¿En serio crees que Hermione podría enamorarse de mí?

- Por supuesto que lo creo.- Apoyó la rubia sin abandonar su sonrisa.- ¿Puedo preguntarte una cosa, Harry?

- Lo que quieras.

- ¿Cuándo supiste que amabas a Hermione?

- ¿Con seguridad?. Cuando se lo grité a Ron. Ahora bien…Sentir que me gustaba como algo más que una simple mejor amiga…Lo llevo sintiendo desde que ella y yo estuvimos en una clase vacía y nos dijimos un montón de cosas sobre cómo veíamos al otro o lo mucho que nos queríamos como amigos y personas.

- ¿Y vas a decirle pronto lo que sientes de verdad, por ella?

- No. Primero quiero ver cómo se comporta después de lo de Ron. Con los hombres, quiero decir. Porque si lo que le ha hecho el subnormal ése ha podido originarle algún tipo de trauma o la hace volverse una anti-chicos…Bueno…Decir que me cabrearé será decir poco, porque lo mínimo que haré será retorcerle el pescuezo a Ron tal y como tenía pensado hacer antes de ver a Hermione y tranquilizarme lo bastante como para actuar como lo he hecho, esta noche.

- Pues nadie diría que cuando pegaste a Ron estabas tranquilo…- Dijo Seamus riéndose por lo bajo.

- Aunque los que te conocemos desde hace siete años, podemos asegurar, que sí te has contenido bastante.- Dijo Dean Thomas.

- Y no te preocupes por el empujón que le metiste a Ginny…- Dijo Neville.- La violencia que ha empleado Luna con ella, ha sido mucho peor que lo que has hecho tú con la hermana de Ron.

- Por supuesto.- Dijo la Ravenclaw con sinceridad.- Yo sí que me he pasado tres pueblos como diría Hermione. Pero tenía más de una razón de peso para ser violenta con Ginny, Harry.

- Ya lo sé, Luna.- Entonces miró a Dean, Seamus y Neville.- ¿Alguno de vosotros quiere ajustarle las cuentas también a Ginny?

Ellos negaron con las cabezas.

- Con lo de Ron hemos tenido suficiente.- Dijo Seamus con una sonrisa burlona en su rostro irlandés.

- Ahora deberíamos llevar a Ron y su hermana ante McGonagall.- Dijo Neville.- Después de todo…Se lo prometimos.

- Es verdad.- Dijo Dean.- Y nosotros tres siempre hemos sido hombres de palabra.

- Entonces de acuerdo.- Dijo Luna usando la varita para aplicarle un Inmóvilus a Ginny y un Mobili Corpus para transportar su cuerpo por el aire.- Vámonos ahora mismo a ver a la directora y luego podemos irnos a dormir o visitar a Hermione en la enfermería.

- Ella no despertará hasta mañana.- Dijo Harry.- La señora Pomfrey me lo dejó bastante claro.

- En ese caso la veremos después del desayuno.- Propuso Neville.- Como mañana es domingo, no habrá clases. Así que podremos pasar con Hermione, todo el tiempo que queramos.

- Estoy de acuerdo con eso.- Dijo Dean Thomas.

- Y yo también.- Apoyó Seamus, su mejor amigo.

- Yo digo lo mismo.- Dijo Luna.

- Pues yo digo…- Dijo Potter.- Que no me importa que paséis un rato con mi mejor amiga siempre y cuando dejéis otro libre para que yo mismo pueda estar con ella a solas si así lo deseo.

- Uuuhhh…- Dijo Seamus con diversión.- Está claro que se muere por Hermione.- Añadió mirando a sus amigos.- ¡Y eso que la propia Hermione piensa que Harry jamás se fijaría en ella como chica!. ¡Pues cuando él se decida a confesarle su amor, seguro que ella se desmaya de la impresión!

Entonces lanzó una gran carcajada y todos menos Harry, se rieron.

- ¿Qué…Qué has querido decir con eso de que Hermione piensa que no puedo enamorarme de ella?.- Preguntó Potter mirando a Seamus.

- Yo te lo explicaré.- Dijo Luna con amabilidad.- Verás, hace poco Hermione y yo estábamos en el invernadero y entonces hablamos…

Luna se lo contó todo, tanto lo que tenía relación con eso como con las otras cosas que las dos comentaron sobre Ron y su enamoramiento hacia Hermione.

Cuando la Ravenclaw terminó, Potter estaba tan asombrado como antes de que la rubia le informase de lo que ya sabía.

- ¿Y de verdad piensa Hermione que ella no entra en el estilo de chicas que suelen gustarme?.- Cuestionó Harry parpadeando de puro asombro.- ¡Puede que no sea exacta a Cho y Ginny pero desde luego, es mucho más hermosa que las dos juntas, tanto por dentro como por fuera!

- Pues tú díselo en cuanto tengas la ocasión.- Aconsejó la Ravenclaw mientras ella y los demás, subían las escaleras hacia el Vestíbulo, transportando los cuerpos inconscientes de Ron y Ginny.

- Y si al final ella te acepta y decidís casaros…- Añadió Seamus animado.- ¡Invítanos a la boda!.- Dijo riéndose de nuevo.

- ¡Sí!.- Dijo Neville con ilusión.- ¡Yo no me perdería por nada del mundo, ver vestida a Hermione, como una novia muggle. Porque por ella sé que quiere casarse al estilo de su mundo en vez de el del mágico!

Harry sonrió con sólo imaginarse lo bonita que estaría la castaña, con un preciso vestido blanco o marfil, que resaltase su figura. Porque por lo que pudo ver de ella en el baile de cuarto año…A la hora de ponerse un vestido elegante…Hermione sí que elegía uno que no sólo resaltase su figura sino que además la hiciera parecer una mujer bellísima. Pues al propio Harry se le cayó la mandíbula de la impresión, cuando la vio bajas las escaleras hasta donde la esperaba Víctor Krum con una sonrisa en los labios.


Nada más llegar al despecho de Minerva…Harry, Seamus, Dean, Neville y Luna, llamaron a la puerta y ella no tardó ni tres segundos en abrirles.

- Pasen.- Dijo con la seriedad tan característica que era de ella.

Todos obedecieron tomando asiento frente a la directora y dejaron los cuerpos inconscientes de los dos pelirrojos, en la cama de Minerva.

- Lo he visto todo.- Dijo la profesora de Transformaciones.- Y aunque no estoy para nada de acuerdo con que cinco personas peguen a otras dos…Entiendo que lo hicieran cuando cada uno de ustedes tenían más de un motivo de peso, para vengarse de ellos. Ahora bien, tal y como les dije…Tendré que expulsarles del colegio por haber sido agresivos. Pero antes de eso…Váyanse a curarse los golpes. No quiero que los padres de algunos de ustedes puedan asustarse si ven llegar a sus hijos, llenos de golpes o incluso sangre como sí veo en la cara de la señorita Lovegood. Se ensañó usted con Ginny a base de bien…¿Eh, Luna?

- Qué puedo decir, señora…Le tenía ganas a la mala pécora esa.

McGonagall asintió con la cabeza, demostrándole que lo entendía. Aunque por dentro seguía pensando que la violencia estaba mal se mirase por donde se mirase.

- ¿Cuánto tiempo estaremos fuera del colegio?.- Quiso saber Neville.

- Una semana. Igual que cuando eché a Harry. Pero esta vez…No pienso perdonarles a ninguno de ustedes, el castigo. Así que háganse a la idea, que estarán fuera de Hogwarts durante siete días sin interrupción. Y cuando regresen…Tendrán que entregarme un montón de deberes escolares que les pondré para que no se aburran.

- Oh no…- Dijo Seamos mirando a la bruja anciana y sabia.- ¡No sea usted cruel, profesora, ya es bastante con que nos expulse como para que encima nos mate a tareas!

- Yo sólo sigo el procedimiento establecido, señor Finnigan. Y las normas del colegio dicen claramente que todo alumno expulsado debe hacer deberes que entregará una vez haya regresado al centro escolar.

- Es cierto.- Dijo Harry.- En los colegios e institutos muggles…También funciona así.

- Está bien…- Volvió a decir Finnigan con resignación.- Haremos los jodidos deberes. ¡Pero luego no nos pida que repitamos los que podamos tener mal!. ¡Ya iremos retrasados respecto a nuestros compañeros como para que encima tengamos que repetir más de un trabajo que ningún profesor evaluará como nota final del curso!

- Evaluarlo no, señor Finnigan. Pero sí lo tendrán en cuenta a la hora de ponerles a ustedes una nota buena o mala, en lo que se refiere al rendimiento académico.

- Vale.- Dijo Seamus.- Lo he captado. Mejor no protestar.

- ¿Algo más, señores de Gryffindor y señorita Lovegood?

- No señora.- Dijeron a la vez.

- Entonces váyanse inmediatamente a la enfermería y cúrense lo que deban. Yo mientras tanto, despertaré a Ron y Ginny y les interrogaré antes de llevarlos con Madame Pomfrey.

- ¿Y luego qué?.- Quiso saber Luna.- ¿Los echará también del colegio?

- Por supuesto que lo haré.- Dijo Minerva con satisfacción.- Pero no por una semana, sino durante dos. Y cuando regresen, tendrán que entregar el doble de deberes, que ustedes.

- ¡Guay!.- Dijo Seamus animado.- ¡Es lo mínimo que se merecen!

- Yo también lo creo, señor Finnigan.- Dijo la directora otra vez.- Buenas noches, que descansen.- Pronunció mirándoles a todos.

- Buenas noches, señora. Usted también.- Y con la misma, se marcharon.

Tras ser atendidos y sanados por la señora Pomfrey… Harry, Dean, Seamus, Neville y Luna salieron de la enfermería poniendo rumbo de nuevo al despacho de McGonagall.

Ella los mandó a dormir a sus respectivos dormitorios. Diciéndoles que los echaría del colegio después del desayuno.

Tanto los Gryffindor como la Ravenclaw lo aceptaron sin protestar y en cuento estuvieron cada uno en su cama, durmieron del tirón. Pues todos habían quedado agotados tras sus enfrentamientos con Ron y Ginny.


Nada más amanecer, Hermione abrió los ojos. Lo primero que vio fue el techo blanco de la enfermería.

Incorporándose con cuidado logró sentarse en la cama y entonces oteó el alrededor. Cuál fue su sorpresa al ver los cuerpos dormidos de Ron y Ginny en camas contiguas a la de ella.

Sin dudarlo un segundo, la castaña se tiró al suelo pues las piernas aún no se le habían despertado. Ella se arrastró hasta llegar a la cama de Ron y entonces se incorporó lo bastante como para acercar una mano al rostro del pelirrojo y soltarle un bofetón que no sólo le despertó sino que le dejó media mejilla colorada.

- ¡Túuu!.- Dijo la castaña con los ojos rojos de ira.- ¡DEBERÍA PARTIRTE TODO EL CUERPO POR HABERTE REÍDO DE MÍ HACIÉNDOME CREER QUE ME AMABAS!.- Ella lo empujó a los barrotes de la cama y la parte trasera de la cabeza de Ron, se golpeó con ellos. El pelirrojo volvió a quejarse. Hermione le dio más golpes mientras le insultaba a lo bestia y lo llamaba de todo lo ofensivo que se le ocurría.

La señora Pomfrey entró rápidamente al escuchar el escándalo. Y cuando vio a la castaña pegando al que durante seis cursos anteriores, había sido uno de sus mejores amigos…

Se quedó tan asombrada que pensó, que por mucha fama de terrible que tuviera Potter cuando estaba enfadado, él no era nada comparado a la furia muggle y mágica de Hermione Granger. Pues a pesar de no tener a mano la varita, ella había conseguido sacar parte de su magia interna, consiguiendo llenar la cara de Ron, de granos, verrugas y hasta le provocó una erupción que le hizo rascarse como loco.

- ¡Eso es lo mínimo que te mereces, asqueroso!.- Pronunció Hermione dándole un nuevo bofetón y entonces cayéndose al suelo tras perder el equilibrio del poco cuerpo que antes había conseguido levantar.

- ¡Señorita Granger!.- Dijo Poppy acercándose hasta ella con rapidez.- ¡Haga el favor de tranquilizarse!.- Añadió cogiéndola en brazos y volviéndola a dejar en la cama.

- ¡Me calmaré cuando me haya cargado a ese…ESE…CABRONAZO!.- Gritó ella con todas sus fuerzas. Con lo cuál, provocó que la enfermera saltase de la impresión.

- ¡Desmaius!.- Dijo Pomfrey haciendo que Hermione quedase inconsciente, pues verla histérica perdida le estaba dando miedo.

Usó otro Desmaius para dejar sin sentido a Ron y con la misma, se fue en busca de Minerva. A la cuál contó todo lo que había presenciado en cuanto la directora le abrió la puerta.

- Tendré que expulsarla a ella también.- Dijo McGonagall con resignación.- Quién sabe…A lo mejor le sienta bien a Hermione y cuando vuelva a Hogwarts está más tranquila.

- ¿Y lo estará lo suficiente para no asesinar a Ron en cuanto ella lo vea?

- Esperemos que sí, Poppy. ¿Algo más?

- No, Minerva. ¿Qué hago con Ron y Ginny?. Ellos ya están curados de sus heridas. Bueno…Ron tiene ahora la cara llena de verrugas, granos y una erupción que le provocó Hermione sin usar la varita…

- Así que usó su magia interna por medio de la ira para castigar al Weasley…

- Sí Minerva.

- Siempre supe que la señorita Granger era una mujer excepcional en más de un sentido.

- Yo también lo opino aunque reconozco que da verdadero miedo cuando está cabreada.

- Sí…Eso es algo que comparte con su mejor amigo. Potter también es de temer cuando está enfadado de verdad.

- En fin…- Volvió a decir Pomfrey.- ¿Curo entonces lo que le ha hecho Hermione a Ron, en la cara?

- Sí, por supuesto. No queremos que Molly se muera de un susto cuando vea a su hijo de esa manera.

- No, claro. Ya tuvo bastante la pobre cuando Fred y George se fugaron de Hogwarts meses antes de terminar séptimo.

- Por cierto, Poppy. Antes de quitarle a Ron lo de Hermione, hazle una foto al señor Weasley.

- ¿Por alguna razón en especial?

- No…Es que quiero tenerla de recuerdo para cuando me sienta aburrida, poder mirarla y reírme sin que él lo sepa.

- ¡Pero Minerva!.- Dijo la enfermera con asombro.- ¡Eso no es propio de ti!

- Ya. Pero como se suele decir…La gente cambia. Hasta luego, Poppy.

- Hasta luego, vieja amiga. Luego te traeré la foto.

Guiñándole un ojo, la enfermera más antigua y eficiente de Hogwarts, abandonó la habitación de la directora y regresó a su lugar de trabajo. Donde encontró a Ron y Ginny tan inconscientes como ella misma los había dejado.

Poppy cumplió su palabra. Le echó una foto a la cara hechizada de Ron, le quitó lo que le había provocado Hermione, y con la misma…Lo despertó. Así como a su hermana. Y cuando ellos se vieron capaces de moverse con facilidad, siguieron a Pomfrey fuera de la enfermería y comprendieron que los llevaba a ver a McGonagall.

La cuál no tuvo ningún reparo en decirles que estaban expulsados de Hogwarts durante quince días…Por haber tenido un comportamiento imperdonable, deshonesto y nada honorable, con una compañera de casa que además, había sido, la mejor amiga de uno de ellos durante seis cursos anteriores al que se encontraban ahora.

Ron y Ginny aceptaron con resignación el castigo. No quisieron ni replicar a la directora, sabían que sería inútil. Eso no la ablandaría en lo absoluto puesto que Minerva siempre había sido muy estricta además de justa y tanto Ron como su hermana sabían con creces, que se merecían todos y cada uno de los quince días de la expulsión.

Así que, tras irse a sus dormitorios y preparar sus baúles, dejaron el colegio sin haber desayunado. Pues la propia McGonagall les dijo que les quería fuera del castillo antes de que el resto de Gryffindor, se despertara.


Cuando Hermione abrió los ojos, se encontró con el rostro de Minerva McGonagall, mirándola preocupada.

- ¿Cómo se encuentra, señorita Granger?

- Mucho mejor después de haberle dado su merecido a Ron.

- Poppy me informó de que usted le pegó nada más verle en la cama de al lado. Pero no se preocupe por él, está expulsado del colegio durante quince días. Y cuando vuelva, dudo mucho que tenga ganas de seguir molestándola con enamoramientos falsos o cualquier otra cosa que pueda ocurrírsele.

- ¿Y Ginny?

- También ha sido expulsada, por supuesto. Ella colaboró con su hermano en el engaño hacia usted y por lo tanto, debe tener el mismo castigo que él.

- ¿Y sobre Lavender, qué puede decirme?

- Que no voy a echarla puesto que su único "crimen", por decirlo de alguna manera, fue ser "la otra chica" de Ron, a espaldas de usted.

De acuerdo con que eso estuvo mal y fue deshonesto hacia usted, Hermione, pero Lavender no lo hizo para fastidiarla, sino porque creía estar enamorada de Ron y como a ojos de todo el mundo él era novio de usted y no de ella…Sólo le quedó la opción de estar con Ron a escondidas. Aunque debo informarla también, que en cuanto la señorita Brown supo por Ron y Ginny lo de la apuesta…No dudó en romper definitivamente con el señor Weasley.

Por lo cuál, diré con seguridad que aunque él quiera en un futuro, intentar recuperarla como pareja…No creo para nada que ella acepte. Lavender será presumida y bastante superficial, pero desde luego tiene sentimientos como cualquier otra persona. Y después de saber la verdad, ella siente que Ron es el peor chico que ha conocido jamás. Igual que lo piensa usted, Hermione. Así que no se preocupe por Lavender, ella no volverá con Ron por mucho que él pueda pedírselo.

- A mí no me preocupa que ella vuelva con Ron. A decir verdad me importa nada todo lo relacionado con él. En lo que a mí respecta, Ronald Bilious Weasley puede hacer con su vida lo que le dé la real gana. Mientras esa vida no tenga relación conmigo, por mí estupendo. Porque tal y como me dijo Harry en una ocasión…No quiero volver a saber nada de Ron, por el resto de mi vida.

- Entiendo por qué dice usted eso, querida. Y como amiga personal suya, apoyaré su decisión de no retomar ni la relación amistosa con él. Pero…¿Está segura que es eso lo que quiere?. ¿De verdad le sentará bien olvidarse del señor Weasley, para siempre?

- Sí señora. Porque después de lo que él me ha hecho…Ya no puedo confiar en Ron en ningún sentido. Ni el amistoso. Él se ha burlado de mí. Me ha hecho creer algo que no era cierto. ¿Y sabe una cosa, profesora McGonagall?. Ron ha sido el primer chico del colegio por el que he sentido un interés sincero. ¡Y él lo sabía, como también sabía que era mi primer novio en Hogwarts. Porque contrario a lo que piensa todo el mundo, Víctor Krum no fue nada especial para mí. Aunque compartiese con él mi primer beso en los labios!

¡Pero Ron…!.- Dijo sollozando un poco.- ¡Ron ha sido especial, muy especial. Porque yo creí que le gustaba de verdad y él también me convenció de que realmente se sentía atraído por mí y hasta llegó a decirme que me quería como algo más que un amigo!. ¿Lo entiende, señora?. ¡Me hizo creer que estaba enamorado cuando no era así!. ¡Y encima Seamus, Dean, Neville y Luna me contaron la verdad del amor falso de Ron hacia mí. Y yo no quise creerlo porque no me cabía en la cabeza que él pudiese hacerme algo tan cruel como eso!. ¡Pero sí lo hizo!.

¿Y sabe qué, directora, sabe qué?. ¡Me siento terriblemente estúpida por haber caído en su engaño. Pero más estúpida me siento aún por no haber creído en las palabras de mis compañeros de casa, de mi única amiga, y hasta de mi mejor amigo. Porque incluso Harry me dijo en su momento que a él le resultaba raro el interés de Ron hacia mí cuando durante seis años anteriores a éste, nunca me demostró un interés distinto al amistoso!

¡Si hasta decía que yo no era atractiva como chica. Y cuando Harry me lo razonó, yo le dije que eso daba igual, porque Ron era de los que cambiaba de opinión a menudo y podía ser muy posible que ahora sí le gustase como algo más que una buena amiga. Y resulta que no, jamás le gusté de esa manera ni de ninguna otra. Porque si realmente se hubiese considerado mi amigo, nunca se le habría pasado por la cabeza hacerme algo como lo que ya me ha hecho!

En ese punto, ella ya estaba llorando a lo bestia, y Minerva se echó hacia delante y le dio un abrazo reconfortante.

- Cálmese querida…- Dijo con suavidad.- No llore…Lo peor ya ha pasado. Así que no se lamente, Hermione. Le prometo que cuando vuelva el señor Weasley, yo misma me aseguraré de que no vuelva a dirigirle la palabra en todo lo que queda de curso.

- Gracias, señora.- Dijo la castaña retirándose algunas lágrimas que inundaban sus ojos marrones.

- Y de su hermana también me ocuparé. Procuraré de todas las maneras que puedan ocurrírseme, que la señorita Weasley no vuelva a comportarse con falsedad hacia usted o cualquier otra persona del castillo.

- ¿Y cómo va a lograr eso, amenazándola con una nueva expulsión si ella no cumple su palabra?

- Por ejemplo.

- ¿Y con Harry, Dean, Seamus, Neville y Luna qué hará, echarlos también si vuelven a defenderme de alguna otra cosa que pueda hacerme daño?

- No creo que lo hagan igual que con Ron y su hermana, Hermione. Después de todo…Las futuras decepciones que usted pueda llevarse no creo que vuelvan a tener relación con un amor falso.

- Claro…Cuando se corra la voz de lo sucedido, es posible que no haya más chicos que intenten burlarse de mí como hizo Ron. ¿Verdad, profesora?

- Así es, señorita Granger. Los chicos de Hogwarts pueden ser algo tontos para según qué cosas. Pero todos aprenden de los fracasos de otros. Por lo tanto no creo que algo como lo que usted ha vivido con el señor Weasley, vuelva a repetirse.

- Eso espero, señora.

- ¿Puedo preguntarle algo personal, Hermione?

- Por supuesto directora.

- ¿Cómo se siente respecto a los hombres, después de lo de Ron?. ¿Odia a todos o sólo al pelirrojo?

- Al pelirrojo más que a cualquier otro. Y aunque no creo que todos los chicos sean malos, digamos que el engaño de Ron me ha hecho desconfiar de la posible sinceridad que puedan querer mostrarme los hombres cuando decidan decirme que les gusto. Lo que intento decir es que no sé si volveré a creerme eso de "Hermione me gustas" o incluso "Hermione te quiero". ¿Me entiende?

- Perfectamente. Pero déjeme decirle que porque un chico la haya engañado con un amor falso…Eso no implica que no pueda haber otro chico que sí la quiera de verdad o incluso que se enamore perdidamente de usted.

- ¿Y cómo podría saber que él es sincero en sus sentimientos?. Ron parecía muy enamorado de mí. Fue un actor buenísimo. Yo creí ciegamente que él me amaba. Así que si en un futuro otro chico me dice "te amo", no sé cómo voy a evitar no desconfiar de que lo que siente, no es real sino sólo producto de otra "apuesta" o incluso una broma pesada.

- Entiendo que eso la inquiete, Hermione. Pero yo creo, que por mucho que pueda desconfiar ahora de la honestidad de los hombres enamorados…Cuando llegue su hombre ideal…Ése que está predestinado a usted…Creerá de todas todas que él es sincero en sus sentimientos porque usted misma lo sentirá. Sentirá en su interior que él es sincero y además lo notará en cómo la mira, o incluso en el tono tan bonito con que le confesará su amor. ¿Me comprende, querida?

- Sí señora.

- ¿Algo más?

- No señora.

- Pues yo sí tengo que decirle otra cosa, Hermione. Está usted expulsada de Hogwarts por haber atacado a un compañero de casa. O sea, que por pegar a Ron tengo que echarla durante una semana porque así lo dicen las normas. Pero no se preocupe, cuando usted regrese al colegio…Yo la trataré con la misma normalidad que antes de echarla. ¿De acuerdo?

- Sí. ¿Y respecto a mis compañeros de casa, mi mejor amigo, y por último Luna…Qué puede decirme?

- Que también han sido expulsados durante una semana entera. Pero esta vez, no les perdonaré el castigo a ninguno de ellos. El único motivo por el que perdoné la expulsión de Harry fue para que él regresara y pudiese hacerle justicia a usted, Hermione. Y ya que él, Luna y los demás, se la han hecho con creces…Cumplirán su semana fuera del colegio igual que lo cumplirá usted quedándose con sus padres.

- Estar con ellos me vendrá bien. Aunque estoy segura que cuando sepan por qué me han echado, también me castigarán. Puede que me prohíban leer, ya que saben de sobras que eso es lo que más me apasiona.

- Sería lógico que tomaran esa medida. Normalmente a la hora de castigar a los hijos, suele quitárseles lo que más les interesa. De otra manera, el castigo no tendría efecto. Porque prohibirle a una persona, no hacer algo que no le importa o que le resulta indiferente, no tiene mucho sentido, la verdad. Y la meta de cualquier castigo es que la persona piense en lo que ha hecho para que no vuelva a repetirlo. Así que lo lógico y normal, aparte de reñirla, es decirle algo como "¡Y mientras lo piensas te prohíbo que hagas tal cosa!".

Hermione asintió con la cabeza, demostrándole a la directora, que estaba de acuerdo con ella.

- Bueno…- Dijo Minerva mirando un reloj de arena pequeño, que llevaba colgado al cuello con una cadena de oro.- Dentro de media hora desayunaremos. Si usted se siente bien, la animo a que acuda al Gran Comedor, desayune con sus compañeros de casa, se despida de ellos y Luna, y luego…Parta hacia su hogar. Yo misma le mandaré una carta cuando sea el momento de regresar al colegio.

- De acuerdo, profesora McGonagall. Esperaré su aviso. ¿Algo más, señora?

- No, señorita Granger.

- Entonces llame a la señora Pomfrey. Quiero que me reconozca antes de abandonar la enfermería.

Minerva asintió con la cabeza y poco después, Poppy le dijo a Hermione que estaba perfectamente sana.

La castaña no perdió tiempo en regresar a su dormitorio, ducharse, preparar su baúl con la ropa que usaría durante la semana…Y con la misma, se fue al Gran Comedor para desayunar tal y como le había sugerido McGonagall.


Cuando Harry llegó a la enfermería preguntado por Hermione, la señora Pomfrey le dijo que ya le había dado el alta.

El moreno intuyó que estaría en el Gran Comedor, así que puso rumbo hacia allí. Y no le sorprendió nada, verla sentada en la mesa Gryffindor, comiendo con total tranquilidad.

Potter se sentía tan aliviado de que estuviera bien, que no dudó en apresurar el paso y sin correr para no llamar la atención, llegó rápidamente al punto donde estaba la castaña.

- ¡Hermione!.- Dijo con alegría sentándose a su lado.- ¿Cómo estás, te encuentras bien?. La señora Pomfrey dijo que te había dado el alta.

- Estoy bien, Harry.- Aseguró ella con una sonrisa.- Sobre todo después de haberle pegado a Ron.- Confesó en voz baja y riéndose un poco.- Sé que usar la violencia no está bien considerado, pero después de lo que él me hizo…No podía tratarle con amabilidad. ¿Verdad?

- Por supuesto que no.- Dijo el moreno con otra sonrisa.- Yo también le di para el pelo. Aunque me contuve bastante para no matarle como sí pensé hacer en un principio. A Ginny también la traté mal.- Admitió con sinceridad.- No le pegué puñetazos como a Ron, pero sí le di un empujón lo suficiente fuerte como para hacer que se cayese al suelo.

- Eso, tampoco estuvo bien, Harry. Como McGonagall se entere puede que te expulse otra vez, alegando un nuevo maltrato hacia una mujer…Por mucho que esa misma mujer se haya portado como una cerda tanto contigo como conmigo.

- Por la profesora y sus malos conceptos de mí, no te preocupes en absoluto, Hermione. Yo sé que Minerva me aprecia aunque a veces, tenga que ponerse dura conmigo por las cosas que hago o incluso digo. Después de todo ella es la directora del colegio y es normal que sea la primera persona en castigar, expulsar o reprender, a quienes nos pasemos de la raya.

- Vaya.- Dijo ella con asombro.- Nadie diría que ese razonamiento ha salido de ti cuando a ti en el pasado…Te preocupaba más saltarte las normas, que cumplirlas. Y por cierto, te sentaba fatal que te castigasen por romper esas mismas normas cuando normalmente, las rompías por un motivo más que justificado.

- Romperle la cara a Ron o empujar a Ginny por lo que tanto él como ella hicieron…Estaba más que justificado, Hermione.

- Sí, yo también lo veo así. Pero igualmente pienso, que si hubiesen sido otras las circunstancias, podríamos haber actuado de una manera menos violenta o incluso sin ninguna violencia.

- Tú misma lo has dicho. Si hubiesen sido otras las circunstancias, pero no lo fueron. Y la verdad es…Que yo no me arrepiento de nada, de lo que hice anoche. Neville, Dean, Seamus y Luna, tampoco se arrepienten. Y están más que satisfechos de haberles dado su merecido a Ron y su asquerosa hermana.

- ¿Asquerosa?. Pues esa misma asquerosa fue la chica de tus sueños el curso pasado. ¿No te resulta irónico?

- Bastante. Pero claro, por aquél entonces yo no sabía realmente cómo era Ginny. Creí que era de una manera y resultó ser de otra. ¿Y sabes qué?. Me ha alegrado desenmascararla porque a través de eso me he dado cuenta que no me interesa estar con una mujer que no sea honesta y sincera tanto conmigo como con las personas que me importan. Y tú…Me importas mucho, Hermione.

- Gracias, Harry. Tú a mí también.

- Por allí vienen Dean, Seamus, Neville y Luna.

- ¡Hey!.- Dijo Hermione poniéndose en pie y moviéndoles una mano como saludo. Ellos no tardaron nada, en llegar hasta ella.

- ¡Hermione!.- Dijo la Ravenclaw feliz de verla.- ¿Cómo estás?

- Bien. ¿Y tú?

- ¡Genial!.- Dijo animada la rubia.- Aunque me han expulsado por haberme pasado de la raya con Ron y Ginny. Ahora que a mí…Me da igual. Yo hice lo que creí oportuno, y lo volvería a hacer sin dudarlo un segundo.

- Nosotros también lo haríamos.- Dijeron a la vez Dean, Seamus, Neville y Harry. Hermione les miró sonriente.

- Tengo muchísima suerte de tener unos amigos como vosotros. ¿Podéis perdonarme que no quisiera creer lo que me contasteis sobre Ron?

- Por supuesto que te perdonamos.- Dijo Dean.

- Era normal que no te lo creyeras.- Dijo Seamus.- Después de todo…Él fue uno de tus mejores amigos durante seis años de tu vida. Y lógicamente, tú pensabas lo mejor de Ron.

- Ya no lo pienso.- Dijo honestamente la castaña.- Ahora mismo…Ronald Bilious Weasley es el peor de los hombres que he conocido. Qué digo el peor, el más ruín. Qué digo ruín, el más asqueroso. Es igual de asqueroso que las ratas, o incluso…Más asqueroso que los excrementos de esas mismas ratas. Por mí…Como si le muerde una de verdad y le contagia una infección de ésas que te dejan muerto o incluso tonto por el resto de tu vida.

- Jújú…- Rió estúpidamente Seamus.- No hay duda de que nuestro querido Weasley, ha dejado una "huella profunda" en Hermione. ¡Pero no como él creyó en un principio, sino de la peor forma que se pueda imaginar para un chico!

- Sí.- Dijo Luna.- Hermione detesta a Ron. Y es lógico que lo haga.

- Y aunque en un futuro él quiera disculparse o incluso decirle que sí la quiere de verdad…- Añadió Neville.

- Ron sería el último hombre de la tierra en quien confiaría para creer que sí está enamorado de mí.- Dijo la castaña con convicción.- Y ahora vamos a desayunar. Yo al menos no quiero irme a casa con el estómago vacío.

- ¿A casa?.- Preguntó Luna con asombro.- ¿A ti también te han expulsado?

- Pues claro.- Dijo Hermione en tono de "era obvio".- Por muy amiga mía que sea McGonagall, ella sigue siendo la directora y como tal debe asegurarse de cumplir las normas.

Vosotros y yo rompimos una muy importante que dice que no se puede usar la violencia en el colegio. Y como la utilizamos en más de una forma, es muy lógico que Minerva nos eche durante una semana. Pero ella me ha dicho también que cuando yo regrese a Hogwarts, no me tratará distinto a como lo hacía antes de expulsarme, así que supongo que con vosotros también actuará igual.

- Es decir…- Dijo Harry.- Que no se enfadará con nosotros a no ser que le demos un nuevo motivo. ¿Verdad?

- Sí.- Apoyó Hermione.- Por cierto…¿Os ha dicho Minerva cómo vamos a volver a nuestros hogares?

- En un Threstal.- Dijo Potter.- Al menos eso fue lo que yo usé la primera vez que ella me echó del colegio.

Sin más que comentar, Luna se fue a la mesa Ravenclaw y Harry, Dean, Seamus, Neville y Hermione, se sentaron en el banco de Gryffindor. Desayunando todo lo que les apeteció, antes de despedirse de McGonagall, montarse en los caballos voladores y poner cada uno, un rumbo distinto al mundo mágico y por supuesto muggle. Puesto que Hermione, era la única de todos ellos, muggle al cien por cien.


Dean y Seamus fueron a casa de sus respectivos padres.

Neville a la de su abuela.

Luna a la de su padre, pues su madre estaba muerta desde hacía años.

Harry volvió a la casa de Sirius tal y como había hecho el día anterior cuando Minerva lo echó de Hogwarts por primera vez.

Y respecto a Hermione…Fue a su casa muggle donde ya la esperaban su padre y madre que habían sido informados de todo lo ocurrido, gracias a una carta que había mandado McGonagall.

En cuanto la castaña llamó a la puerta, su madre abrió y le dio un abrazo. Su padre, un beso en el cabello castaño. Y entonces, Hermione recibió un broncazo verbal impresionante, por haber sido violenta y con ello haberse ganado la expulsión. Aunque tal y como dijeron sus padres…"Entendemos que le pegases a Ron porque lo que él te hizo era para haberle partido a cachitos".

Hermione sonrió al oír eso, entendiendo que pese a la regañina, sus progenitores no pensaban lo peor de ella porque después de todo ellos también eran humanos y comprendían perfectamente cómo reaccionaban las personas, ante determinabas situaciones que los hacían hacer cosas que normalmente, no eran corrientes en sus formas de ser o comportarse.

- Bueno.- Dijo la madre de Hermione mirando a su hija con seriedad.- Ya que vas a estar en casa durante una semana, espero que nos ayudes con las reformas.

- ¿Qué reformas?

- Las que vamos a hacerle a tu habitación.

- ¿Me vais a cambiar los muebles o la pintura de las paredes?

- No, hija.- Dijo el señor Granger.- Te vamos a vaciar todo el dormitorio para convertirlo en un taller de costura porque tu madre se ha apuntado a un curso de corte y confección y necesita un lugar donde poder practicar con tranquilidad.

- Pero si vaciáis mi dormitorio…¿Dónde voy a dormir?

- En el cuarto de invitados. Por lo menos durante la semana de expulsión. Luego ya veremos dónde te colocamos. Aunque a lo mejor no te hace falta un dormitorio una vez que termines el colegio.- Dijo su madre.- ¿No nos dijiste a papá y a mí que querías independizarte cuando acabases Hogwarts?

- Sí…Pero no me refería a que fuese el mismo día de graduarme, mamá. Sino cuando hubiese conseguido un trabajo o incluso empezado la carrera de Auror.

- ¿Aún quieres estudiar eso?.- Preguntó su padre.- Si Voldemort y los Mortífagos no existen…¿Qué sentido tiene perseguir criminales mágicos?

- Porque todavía quedan en el mundo. Y los Aurores son como el FBI de Estados Unidos. Y a mí me apetece mucho tener una vida emocionante, dando caza a los criminales.

- ¿Y no será que quieres estudiar esa carrera porque es la misma que siempre ha querido Potter y como él es tu mejor amigo, tú quieres estudiar lo mismo para seguir a su lado como has hecho desde que le conociste?.- Preguntó su madre con una sonrisa pícara. Hermione se rió un poco.

- Mi decisión de ser Auror no tiene nada que ver con Harry. Yo elegiré esa carrera porque me gusta. Ahora que tú…Puedes pensar lo que quieras. De todas maneras a mí me da igual…

Su madre se rió por lo bajo, entonces le revolvió el pelo que Hermione había heredado de ella. El padre por su parte, contempló con una sonrisa a las dos mujeres de su vida. Y pese a saber que a una de ellas la habían expulsado por violenta, pensó, que le daba igual lo que hubiera hecho su hija. Hermione era perfecta en cualquier sentido. Al menos para su opinión, y él se sentía tremendamente satisfecho y orgulloso, de haber tenido y criado a una joven como esa.

- Oye mi niña…- Dijo el hombre guiñándole un ojo.- ¿Qué te parece si salimos a dar un paseo por tu parque favorito?. Hace mucho que no lo pisamos.

- ¡Sí sí!.- Dijo la castaña animada.- ¡Y de paso daremos de comer a los patos como hacíamos cuando yo era pequeña!. ¡Voy a por el pan!

Mientras corría hacia la cocina, el señor y la señora Granger se agarraron de una mano y contemplaron a su hija con un cariño inmenso tras sus ojos adultos.

- ¿Sabes una cosa?.- Dijo la madre de Hermione, a su marido.- Me importa un pepino que la hayan expulsado durante una semana. Nuestra Hermione no es mala por mucho que haya hecho algo que se considera imperdonable dentro de Hogwarts.

- Yo veo más imperdonable todavía lo que le ha hecho Ron.- Dijo su marido.- Te lo juro Grace, ese pelirrojo puede sentirse afortunado de que yo no sea mago y con ello no tenga poderes mágicos. Porque si los tuviera o incluso si supiera cómo aparecerme o volar con una escoba…No tardaría ni dos minutos en presentarme en la casa de ese mal nacido, y estrangularle con mis propias manos. ¡Con mi hija no juega nadie, nadie. Y menos un niñato como ese!

- Sí…Yo también tengo ganas de asfixiarle o como mínimo, arrancarle todos los dientes de la boca. Pero no tiene caso que nos enfademos con lo que él ha hecho. Estoy segura de que tanto Hermione, como sus amigos, le han dado a Ron y Ginny una más que merecida lección.

- Yo también lo creo. Después de todo…Siempre la han querido mucho.

- Harry más que los demás.- Opinó la señora Granger.- Y no me extrañaría nada, que cualquier día de estos…El chico le dijese a nuestra única hija, que la ama.

- ¿Tú crees?.- Cuestionó su marido.- Yo pensé que él estaba enamorado de la hermana de Ron.

- Hermione también lo pensaba. Pero al final, hasta Potter se ha dado cuenta que Ginny no era la mujer adecuada para él.

- ¿Y tú cómo sabes eso si nuestra hija no nos ha comentado nada al respecto?

- Porque Minerva me ha mandado otra carta, donde me cuenta eso y otras cosas. Digamos que ella se ha sincerado conmigo "de mujer a mujer". Así que puedo decirte con seguridad, que mientras Hermione y Harry estén juntos, todo irá bien. Qué digo bien, como la seda.

- ¿Y a Hermione también le gusta Harry?

- No lo sé, Jake. Pero es muy probable que sí.

- ¿Incluso después del desengaño amoroso tan tremendo que ella ha sufrido con Ron?

- Por supuesto…Ahora ella no está para pensar en los hombres o en enamorarse de ellos. Pero yo creo, que pasado un tiempo…Superará lo de Ron y entonces sí podrá enamorarse de algún chico que pueda corresponderla sinceramente.

- ¿Un chico como Harry Potter?.- Cuestionó el padre de Hermione con una sonrisa.

- ¿Y quién mejor que él para compartir su vida con nuestra hija cuando ellos han estado juntos desde que los dos entraron en Hogwarts y más concretamente desde que él le dijo a Ron que fuesen al servicio de las chicas donde estaba Hermione, escondida bajo un lavabo para que el Troll no le arrancase la cabeza?

- Tienes razón, Grace. Potter no es sólo el héroe del mundo mágico porque haya librado a ese mismo mundo de Voldemort y los Mortífagos. Sino que es el héroe personal de Hermione porque fue él el primero en correr en su ayuda cuando ella más la necesitaba.

- Y no sólo la ha ayudado con un Troll agresivo.- Dijo la señora Granger.- Porque también lo ha hecho en otros aspectos de la vida de Hermione.

- Sí.- Apoyó el señor Granger.- Pero yo creo sinceramente que de los dos, quien más ha ayudado ha sido Hermione. Sin ella…Puede que Harry no fuese ni mucho menos parecido a como es hoy día.

- Desde luego que no lo sería. Un chico joven con una infancia y adolescencia de malos tratos continuos como ha tenido Harry Potter, no puede crecer siendo bueno y noble a menos que tenga una influencia también noble y buena junto a él. Y nuestra hija no sólo es noble y buena sino además, muy cariñosa con quienes ella estima. Y a Harry siempre lo ha estimado mucho.

- Por lo tanto es muy normal que él haya aprendido sólo cosas buenas y positivas, al lado de ella.- Dijo convencido el señor Granger.

- ¿Te imaginas que un día, viene Harry o incluso la misma Hermione y nos dice que se han enamorado locamente el uno del otro?.- Añadió la señora Granger con una sonrisa divertida.

- Claro que me lo imagino, querida.

- ¿Y qué te parecería?

- Estupendo. ¿Por qué lo preguntas?

- Curiosidad. ¿Y te parecería también estupendo que ellos se casaran con la edad que tienen ahora?. Porque te recuerdo, que en el mundo mágico…La mayoría de edad son los diecisiete años. Sin embargo en el muggle y dependiendo del país…La cosa cambia.

En Inglaterra y el resto de Europa son los dieciocho años pero en los Estados Unidos de América por ejemplo, la mayoría de edad se alcanza a los veintiuno. Y yo no sé lo que tú pensarás al respecto, pero yo creo que por mucho que pudieran quererse Harry y Hermione, teniendo como tienen dieciocho años…No los considero lo suficientemente adultos o incluso maduros, para contraer matrimonio.

- Di que no consideras a Harry, pero no digas que Hermione no es madura porque tú y yo sabemos perfectamente que incluso desde niña…Ha demostrado tener una madurez impropia para su edad.

- Bueno.- Dijo la madre de la castaña.- Ahí tienes razón, Jake. No voy a negarlo.

- De todas maneras admito que a mí tampoco me gustaría que ella se casara con tan sólo dieciocho años, Grace. Por muy madura que sea de mente, su cuerpo sigue siendo joven. Y tú sabes tan bien como yo que a esa edad, es incluso peligroso tener hijos. Hay muchas chicas que se mueren durante el parto porque no son capaces de soportarlo por mucha Epidural que les pongan para no sentir dolor.

- Sí.- Dijo la señora Granger.- La ausencia de dolor no conlleva no correr un peligro mortal. Aunque…Tampoco creo que Hermione sea de las que quieren tener bebés a la primera de cambio. Seguramente ella esperará un poco antes de ser madre. Puede que un par de años. O quizás más. Todo depende de lo que duren sus estudios de Auror.

Y luego por supuesto querrá conseguir un trabajo relacionado con eso, así que seguirá posponiendo el momento de ser madre. Y cuando ya tenga una situación laboral estable, entonces sí, se quedará embarazada. Después de todo eso es lo lógico y normal en toda mujer muggle y nuestra hija lo es al cien por cien.

Su marido asintió con la cabeza demostrándole que estaba de acuerdo en todo lo que su esposa había dicho y entonces tanto él como ella sonrieron al ver regresar a su única hija, enfundada en un abrigo y sin rastro de la túnica de Gryffindor ni de sus ropas escolares.

- He tenido que cambiarme porque no voy a ir por ahí como la gente no mágica consideraría "disfrazada".

- Pues claro.- Dijo su padre.- Estamos en Septiembre y aún falta un mes para Halloween, así que considero adecuado que te olvides de las ropas de Hogwarts mientras estés con nosotros.

- ¡Venga!.- Dijo la señora Granger animada.- ¡Vámonos a dar de comer a los patos. Seguro que están muertos de hambre!

Sin más, la familia Granger se agarró de las manos, y salieron de la casa dispuestos a pasar una mañana estupenda.

Como era domingo y tenían cerradas sus consultas de dentista, el señor y la señora Granger se permitieron el lujo de estar todo el día fuera con su única hija. Así que no regresaron al hogar hasta la hora de la cena. Tras la cuál, vieron un rato la televisión y se fueron a dormir.

Hermione pasó una buena noche a pesar de haber sido expulsada del colegio. Ella había tenido razón en lo que le dijo a Minerva en la enfermería. Estar con sus padres le vendría bien, y estaba segura de que con ellos y su apoyo, no tardaría demasiado, en superar el disgusto emocional, psicológico, amistoso y amoroso, que le había dado Ron con su amor falso.


Harry despertó con ojeras, algo normal en él. Dormir bien no era común en el moreno. En el pasado, siempre tenía pesadillas con algo relacionado con Voldemort o incluso las palizas dadas por sus parientes. Pero ahora que no estaba con ellos, los malos sueños de Potter nada tenían que ver con eso sino con la preocupación sincera que sentía por su mejor amiga.

Harry soñó lo mismo que días atrás. Casi todo Hogwarts se reía abiertamente de lo que le había hecho Ron a Hermione. Los únicos que no se burlaron en el sueño fueron los mismos que la habían vengado cuando atacaron a Ron y Ginny. Aún así, el moreno no se sentía tranquilo. Y pese a que sólo habían pasado unas horas desde que tanto él como ella y sus otros amigos habían sido expulsados del colegio…La preocupación que sentía Harry hacia Hermione y cómo se sentiría ella, no había disminuido nada, comparado a todo lo que sintió tras el mal sueño.

Él pensó que lo mejor que podía hacer era escribirle a la castaña y preguntarle cómo se encontraba. Pero entonces recordó que él, en el pasado, no solía escribirle a su mejor amiga a menos que ella lo hiciera primero. Así que, luchando contra sus deseos, decidió optar por esperar una carta de Hermione, antes que hacer algo que se saliera de lo normal en su relación amistosa y que pudiese provocar entre otras cosas, que la misma Hermione le cuestionara el por qué de esa carta repentina.

Harry no quería llamar la atención de ella todavía. Ya que la propia Hermione no sabía nada, de los sentimientos que tenía realmente él, hacia ella. Y desde luego, no tenían sólo que ver con que la quisiera mucho como amiga sino como algo más profundo que sólo eso.

- "Sí".- Pensó el moreno sentado frente a la mesa de la cocina donde había puesto su desayuno.- "Antes de decirle lo que siento, primero tengo que asegurarme que ha superado lo de Ron. Porque después de lo que él le ha hecho, ella debe desconfiar de cualquier chico. Incluso de mí. Y por supuesto no puedo decirle "te quiero" cuando eso mismo se lo dijo Ron y ella lo creyó ciegamente para después llevarse una terrible decepción al darse cuenta que todo era mentira."

- ¡Maldito seas, Ron!.- Exclamó Harry al vacío de la cocina.- ¡Maldito seas mil veces!.- Y entonces, el vaso de zumo de naranja, explotó. Y él maldijo por lo bajo. Pero como en casa de Sirius no tenía ningún pariente que pudiese pegarle por haber roto un objeto, en vez de preocuparse, optó por usar la varita, aplicar un Reparo y recuperar el vaso aunque no el zumo derramado.

Ahora que ese último detalle, no era un problema. Porque Harry había hecho una jarra entera de zumo, y lógicamente, se sirvió otro vaso.

Tras limpiarlo todo, salió de la cocina y se fue al Salón. Donde pasó toda la mañana, no sólo adecentándolo, sino quitándole el polvo, sacándole brillo a los muebles y hasta fregando el suelo con ayuda de la magia doméstica.

Él no se lo había dicho a nadie, ni si quiera a Hermione. Pero durante las tardes que no practicaba al Quidditch, había ido a la Biblioteca del colegio y ojeado cada libro relacionado con la magia doméstica, que había encontrado en las estanterías.

Había tomado nota de lo que le pareció no sólo práctico sino interesante. Y cuando estaba solo, incluso practicaba los hechizos hasta dominarlos sin problemas.

Con lo cuál, Harry no sólo sabía ordenar, limpiar, cocinar y arreglar cualquier cosa al estilo muggle sino también a lo mágico. Y desde luego, ahora que estaba solo en la casa heredada de Sirius, sacaría el máximo partido posible, a toda la magia doméstica que por sí mismo se había preocupado de aprender. Porque lo que le había dicho a Hagrid la primera vez que Minerva lo expulsó de Hogwarts, era cierto.

Quería preparar un hogar para cuando decidiera casarse con la chica que le gustaba. Eso si ella le aceptaba, claro. Pero él esperaba que lo hiciera. Quizás no ahora, pero en un futuro sí. Porque él quería casarse con Hermione, y tenía clarísimo que ella podría enamorarse de él, como él se había enamorado de ella. Ya que tanto él como ella, no sólo habían estado siempre juntos sino que además, se querían muchísimo y se apoyaban más todavía.

- Y si Hermione es capaz de decirme que si yo la abandonara se le detendría el corazón…- Pronunció recordando algo muy concreto que le dijo la castaña en la clase vacía donde se metieron días atrás...- ¿Cómo no podría amarme cuando yo mismo me he enamorado de ella sin darme cuenta?

Tras esa reflexión, Potter contempló el Salón ahora impecable, y sonrió al comprobar que Hermione no era la única en dominar más de una cosa relacionada con la magia. Y al pensar lo sorprendida que se quedaría cuando él le demostrase que conocía la magia doméstica tan bien como la madre de Ron…Harry lanzó una carcajada, y se dirigió animado a otra parte de la casa que también pensaba adecentar.


Tres días después de haber sido expulsado de Hogwarts, Harry recibió una carta de Hermione por medio de la lechuza que ella se había comprado nada más empezar séptimo.

- Hola Nieve.- La saludó él con una sonrisa. La lechuza ululó como respuesta al saludo y Potter le dio un ratón como aperitivo.

Mientras el animal comía, Harry leyó la carta, y hasta se rió en algunas partes. Después, puso una cajita con agua para que la lechuza blanca bebiese, y con la misma, se fue al jardín. Que era lo único que le quedaba por arreglar.

Cuatro horas más tarde, el jardín que antes parecía muerto, tenía el aspecto de uno completamente cuidado además de nuevo.

Flores bonitas y de fragancia suave, adornaban la tierra del suelo. Y además, había césped recién plantado y una bonita fuente que echaba agua por medio del jarrón que tenía la niña de piedra que Harry había hecho aparecer con ayuda de su varita.

Había plantado incluso, árboles frutales. Como cerezos japoneses, que echaban unas flores blancas y rosas, conocidas en ese país con el nombre de Sakura.

Harry recordaba perfectamente cómo en una ocasión, Hermione le dijo que las flores de Sakura eran las más bonitas que había visto en su vida. Y por eso mismo las había plantado.

No le resultó difícil. Puede que los cerezos japoneses no se comercializasen fuera de Japón, porque era cierto que no se conseguían fuera de ese país, pero Harry era mago, y con la magia todo era posible. Incluso hacer aparecer varios árboles que luego echarían unas flores que le encantaban a la mujer de la que se había enamorado sin darse cuenta.

Y era cierto, Harry no sabía en qué momento se había enamorado de Hermione. Pero sí tenía claro que lo supo cuando le gritó a Ron que él la amaba.

La amaba tanto y tan sinceramente como nunca pensó que pudiese amar a alguien. Y porque la amaba y quería hacerla feliz, se estaba preocupando bastante de preparar una casa más acorde al gusto de ella, que la del suyo propio.

Porque plantar Sakura no era lo único que había hecho Harry pensando en Hermione. Sino que también había plantado flores que le gustaban a ella.

Dentro de la casa, había puesto papel nuevo en las paredes con los colores que alguna vez le había oído decir a la castaña, eran sus favoritos para según qué cosas. Como el blanco para el Salón porque era el color que más dejaba pasar la luz. O el marfil para los dormitorios porque transmitía calidez. O el rosa y azul para la habitación de un posible hijo e hija. Y a pesar de que él aún no tuviese ningún niño o niña con Hermione…Ya había preparado dos habitaciones para los futuros bebés, con las paredes en rosa y azul.

Y en lo que concernía a la cocina, Potter había puesto azulejos…Porque Hermione le había dicho en una ocasión, que la cocina de sus padres los tenía y a ella le gustaban mucho.

Poniendo rumbo al cuarto de baño más grande y antiguo que tenía el que un día fue el hogar de su difunto padrino…Harry decidió no sólo lo arreglarlo sino transformarlo completamente. Hizo desaparecer todo lo que allí había y colocó un montón de cosas y accesorios no sólo bonitos sino además, del más puro estilo muggle. Puso una bañera jacuzzi. Redonda y lo suficiente amplia como para tres personas.

Puso también un lavabo de porcelana que tenía un grifo de estilo antiguo. Hizo aparecer un espejo de cuerpo entero que colocó en sentido horizontal justo encima del lavabo. Y además, le puso un marco dorado también al estilo antiguo. El inodoro lo eligió de cerámica. Y respecto al armarito que puso junto al espejo…Lo decoró de tal manera, que no sólo parecía antiguo sino el propio de una princesa de cuento de hadas.

Por último, convocó un armario grande para las toallas y otros enseres de baño y por supuesto, hizo aparecer una repisa grande, en la pared de encima del jacuzzi, para que Hermione pudiese poner ahí, cualquier cosa que tuviese relación con los geles o champúes que pudiera usar ella en el cuidado de su cabello, que a pesar de seguir siendo enmarañado, lo llevaba mucho más cuidado y peinado que cuando era una niña de once añitos.

Antes de salir del cuarto de baño, echó una última ojeada y se dio cuenta que no había puesto alfombrilla junto a la bañera jacuzzi. Así que hizo aparecer una que tenía la forma de una tortuga que miraba hacia un lado con una sonrisa en su rostro verde y que además tenía unos ojos que le daban aspecto de loca perdida. Pues uno estaba hacia arriba y otro hacia abajo.

El detalle de la tortuga también tenía su por qué. Harry recordó que una vez, cuando él y Ron se encontraron con Hermione en el expreso de Hogwarts en uno de los cursos pasados…

Ellos estaban hablando de los objetos que le habían resultado especiales durante su infancia y que luego habían perdido o incluso roto por accidente y que ahora echaban de menos.

Harry había dicho que él no podía nombrar ninguno porque sus tíos jamás le dejaron tener nada especial para él. Sin embargo Ron, había nombrado un despertador mágico que le habían regalado los gemelos y que luego él estropeó a posta para que no le echase agua en la cara cada vez que sonaba la alarma.

Hermione no nombró un despertador sino una tortuga de peluche que en su día le regaló su abuela materna y que años después, ella colocó en su ataúd cuando fueron a enterrarla.

La castaña dijo que aquella tortuga había sido no sólo especial para ella sino también el juguete más gracioso que había tenido jamás. Porque los ojos del animal miraban hacia arriba y hacia abajo y su sonrisa indicaba claramente que además de tortuga, era traviesa.

Harry recordó también que le preguntó a Hermione por qué se había deshecho de la tortuga si tanto le había gustado. Y la castaña le contestó que lo hizo así porque su abuela murió cuando ella tenía ocho años y por aquél entonces, Hermione creyó que si su abuela se llevaba su juguete favorito al cielo, no se sentiría tan sola ya que podría recordarla a través de la misma tortuga que la mujer adulta, le había regalado.

Al contemplar de nuevo la alfombrilla de la tortuga, Potter sonrió, y pensó que sin duda fue un lindo detalle lo que hizo Hermione cuando puso la tortuga en el ataúd de su abuela. Puesto que todo el mundo sabía que los niños pequeños, no solían ser generosos ni mucho menos regalar sus juguetes favoritos por mucho que ellos, pudiesen querer a sus abuelos o abuelas.

- Y si ella se deshizo de la tortuga…- Se dijo a sí mismo.- Fue porque pensó antes en su abuela, que en sí misma. Así que el detalle de la tortuga sólo me confirma algo que yo sé desde hace años. Hermione no es sólo buena sino además generosa. Y eso la hace más noble todavía.

Sin más que añadirle al cuarto de baño, Harry lo abandonó y puso rumbo al Salón, donde tomó asiento en el sofá rojo que había hecho aparecer y que era exacto al que tenía la Sala Común de Gryffindor. Él lo había puesto igual porque sabía que tanto a él como a Hermione, les encantaba ese sofá. Y desde luego, habían pasado muchos y buenos momentos en el objeto como para seguir compartiendo más cuando fuesen algo más que buenos amigos.

Pasado un rato pensando qué más poner en la casa que pudiese gustar a Hermione, Potter decidió irse al dormitorio que más le gustaba, y convertirlo en una habitación matrimonial lo suficientemente cómoda y amplia, como para que tanto él como Hermione, pudiesen disponer de su espacio en común con toda confortabilidad.

Sabiendo que tanto a él como a ella les encantaban las camas con dosel, Harry hizo aparecer una que tenía las cortinas de tul blanco, sujetadas por una cinta con un lazo rosa.

Hermione le había dicho una vez, que a ella le gustaría tener una cama así. Porque aunque fuese cursi, lo consideraba monísimo. Y desde luego, a él no le importaba en absoluto, dormir en una cama que fuese más de chica que de chico. Puesto que esa misma cama la compartiría con ella cuando estuviesen casados, y contando con todo lo que podrían hacer ahí…

Qué menos que darle el aspecto que siempre había querido Hermione cuando era Hermione precisamente, la única que podía traer bebés al mundo. Y si los concebía en una cama que seguro le encantaría…Harry no tenía ninguna duda que sería imposible para Hermione, no sentirse a gusto dentro de la cama. Y desde luego, la cama no sólo tenía el aspecto de un perfecto "nidito de amor" sino además la apropiada para una auténtica princesa.

- Y mi princesa es ella.- Dijo Harry satisfecho, al contemplar el resultado de su obra.- Así que lo mejor será que vuelva al Salón, y relea la carta que Hermione me envió. Debo mandarle una respuesta antes de que se me olvide.

"¡Hola Harry!.- Se leía al principio del folio blanco.- ¡Espero que estés bien!. Bueno, supongo que algo aburrido por eso de estar solo y tal y tal.

Yo estoy bien, aunque…Un poco fastidiada porque mis padres no me dejan leer un solo libro. Y eso que yo ya me esperaba que me prohibieran la lectura porque a pesar de que han entendido por qué pegué a Ron, no les ha gustado nada que me hayan expulsado del colegio durante una semana y por eso mismo, me han castigado quitándome lo que más me apasiona.

De todas maneras no me aburro tanto. Papá y mamá se preocupan bastante de hacerme compañía cuando están en casa. ¡Y a veces damos paseos por el parque o incluso me llevan al cine!. ¿Y sabes qué?. Me han dicho que puedo invitarte a casa si a ti te apetece.

Yo les he dicho que a lo mejor no quieres venir porque aunque ya no seamos amigos de Ron, yo sigo siendo una chica y lo mismo tú no te sientes muy cómodo estando mucho rato conmigo."

- ¿Qué yo no estoy cómodo contigo?.- Dijo Harry al releer esa parte de la carta.- Tú estás tonta perdida…- Añadió al pensar que en realidad, se moría de ganas de estar con ella el mayor tiempo posible.

" De todas maneras".- Continuó leyendo la siguiente parte.- " Y contando con todos los años que llevamos siendo amigos, no creo que te suponga un problema estar más tiempo conmigo que el podemos compartir en el colegio.

Así que, si te parece bien…Te invito a quedarte en mi casa, una tarde o incluso unos días. O bueno…Si el hecho de dormir en mi casa sí te resulta incómodo por la razón que sea…Puedes regresar a casa de Sirius montado en tu escoba, antes de que nos vayamos a dormir. Porque estoy segura que tú invocarás a tu Saeta de Fuego si es que no lo has hecho en los días que hemos pasado sin vernos.

Después de todo, tú no tienes a nadie que te prohíba hacer lo que más te apasiona. Y yo sé perfectamente que a ti te encanta volar. Así que bien podrías usar la escoba para venir a mi casa. ¿Qué me dices, te apetece venir a verme?"

- ¡SÍ!.- Gritó él súper feliz.- ¡POR TODAS LAS SAETAS DE FUEGO, HERMIONE, POR SUPUESTO QUE ME APETECE IR A TU CASA Y ESTAR CONTIGO TODO EL TIEMPO QUE ME PERMITAN TUS PADRES!. ¡DIGO QUE SI IRÉ, EN CUANTO TE MANDE UNA RESPUESTA Y TÚ ME ENVÍES OTRA CARTA DICIÉNDOME QUE ME ESPERAS!

Levantándose con rapidez de la silla, Harry buscó tinta y pluma, y no tardó nada en enviar su respuesta a Hermione.


- ¿Qué?.- Dijo la madre de la castaña, sentada al lado de su hija, en el sofá grande del Salón.- ¿Has recibido ya, respuesta de Harry?

- Todavía no. Aunque lo más seguro será que rechace la invitación. Él nunca ha querido venir cada vez que lo he invitado, durante los meses de verano.

- Ahora no estamos en verano.- Dijo el señor Granger.- Sino en la segunda semana de tu último año en Hogwarts. Estoy seguro de que Potter aceptará la invitación por el simple hecho de que ya no querrá pasar tiempo en la casa de Ron y sobre todo vendrá, porque para Harry, tú eres más importante que el pelirrojo.

- Desde luego.- Dijo la madre de Hermione.- No olvidemos que Potter te ha defendido de Ron y hasta le ha pegado por lo que él te hizo. Así que ahí ha demostrado ser un verdadero amigo para ti, hija. Y si ha roto todo lazo amistoso con Ron, es muy normal que a partir de ahora, prefiera estar contigo antes que con cualquier otra persona. Porque después de todo… Harry ha tenido siempre una amistad buenísima contigo.

- Bueno, eso sí es verdad, mamá.

- Creo que acaba de llegar la respuesta de Harry.- Dijo el señor Granger poniéndose en pie y acercándose a la ventana en cuanto vio a Hedwig por fuera del cristal.

Él abrió y la lechuza pasó al interior del Salón, deteniéndose en el regazo de Hermione. El ave dejó caer la carta que sostenía en el pico y la castaña usó la varita para hacer aparecer dos ratones y un cacharrito con agua.

Mientras la mascota de Potter saciaba su hambre y sed, la castaña desplegaba el trozo de pergamino y leía en voz alta la respuesta de Harry.

"¡Por supuesto que voy, Hermione. Dime el día, la hora y la dirección donde viven tus padres y me apareceré ahí sin que ningún muggle me vea!

No te preocupes porque use magia fuera del colegio, ahora tú y yo somos mayores de edad y podemos utilizarla por mucho que aún nos falten meses para terminar el curso.

Así que…Espero tu respuesta pronto. Y por si aún no ha quedado claro…Soy Harry."

- ¡Juájuájuájuájuá!.- Rió con ganas la madre de Hermione.- ¡Este chico es la monda!. ¡Soy Harry!. ¿Y quién más podría ser si Hermione no ha invitado a otro chico, a visitarla en nuestra casa?

- A lo mejor él piensa que sí y por eso ha aclarado su identidad.- Dijo el señor Granger.

- No…- Añadió la castaña.- Él sabe que es el único amigo llamado Harry, que tengo. Si al final de la carta pone "Soy Harry" es porque antes se le olvidó identificarse.

- Quizás estaba tan emocionado por el hecho de que le hubieras invitado, que por eso mismo no se preocupó de empezar la carta, con su nombre. Cosa que por otra parte, es lo normal en cualquier carta.

- ¿Emocionado?.- Preguntó Hermione mirando a su padre con curiosidad.- ¿Y por qué habría de estar emocionado por el hecho de que le haya invitado a casa cuando no es la primera vez que lo hago a lo largo de los siete años que hace ya, que nos conocemos?

- Porque antes no lo hiciste en las circunstancias de ahora.-Dijo su madre con una sonrisa.- Ten en cuenta que Harry, siendo tu mejor amigo, estará muy preocupado por ti después de lo de Ron. Así que es normal que él se emocione por el hecho de que le invites a casa. Seguro que él se ha alegrado porque habrá comprobado que tú estás bien si te sientes con ánimo de pasar tiempo con tu mejor amigo.

- Ah, claro, ahora lo entiendo.- Dijo Hermione mirando tanto a su padre como a su madre.- ¿Y cuándo queréis que le invite?

- Cuando tú quieras, tesoro.- Añadió la señora Granger dándole un beso en la frente.- Tú y sólo tú debes decidir cuándo te sientes con ánimos como para pasar tiempo con tu mejor amigo por mucho que él sea también un chico.

- Yo no pienso mal de todos los chicos, mamá…Sólo de Ron. Y desde luego, no tendré ningún problema en estar con Harry por mucho que él sea un hombre.

- Si eso es así…- Dijo su padre con una sonrisa.- Mamá y yo entenderemos que ya no estás tan mal como cuando viniste de Hogwarts.

- Te oímos llorar la noche que llegaste a casa.- Dijo la señora Granger.- Cuando nos diste las buenas noches, cerraste la puerta y te tiraste en la cama de golpe. Y por mucho que las paredes sean gruesas, Hermione, papá y yo podemos escuchar tu llanto cuando lloras a lo bestia. Por eso sabemos que aunque tú disimularas con nosotros la tarde que pasamos en el parque, en realidad, no estaban ni tan bien ni tan feliz, como querías aparentar.

- Podrás fingir con cualquier otra persona, hija…- Dijo el señor Granger.- Pero no con quienes te han traído al mundo y han estado contigo desde que tenías uso de razón.

- Y además queremos dejarte una cosa muy clara.- Añadió Grace.- Por mucho que puedan decepcionarte los hombres en un futuro…Siempre habrá un hombre y una mujer que estarán a tu lado de manera incondicional.

- Y ese hombre y esa mujer somos tu madre y yo.- Dijo Jake convencido.- Así que hazte a la idea de que tanto ella como yo nunca te abandonaremos, Hermione, y que incluso haremos lo posible porque tú misma creas, que con nosotros, sí puedes ser feliz y por supuesto sentirte querida de verdad.

- ¡Eso lo he creído siempre!.- Dijo la castaña con lágrimas en los ojos.- ¡Y no necesito que me lo digáis. Aunque os lo agradezco mucho, de verdad. Yo os quiero mucho, a los dos. Y no sabéis lo contenta que estoy de que me hayan expulsado durante una semana. Seguro que estar con vosotros me vendrá bien. Y mejor me hará estar con mi mejor amigo porque yo siempre le he querido mucho y con él me he sentido tan a gusto como contigo y mamá!

- Si eso es así…- Añadió Grace quitándole las lágrimas con suavidad.- Levántate ahora mismo de este sofá y dile a Harry que venga a casa lo antes posible.

Asintiendo con la cabeza, Hermione escribió su respuesta y la ató a una de las patas de Hedwig. La cuál, emprendió el vuelo de inmediato.

Una hora antes de cenar, Harry recibió a la lechuza. Él no perdió tiempo en leer la nota que le había enviado Hermione. Y cuando vio cómo ella le pedía que fuese a su casa lo antes posible, lanzó un grito de júbilo tan alto, que hasta su ave se asustó.

Pero como no estaba enfadado, no se rompió nada. Y después de darle de comer y beber a Hedwig, Potter subió al dormitorio donde había dejado su baúl, sacó un pijama, ropa limpia y con la misma, convocó a su Saeta de Fuego con el Accio y emprendió el vuelo hacia la casa de Hermione.

Quien puso una enorme sonrisa en la cara nada más abrir la puerta y ver a Harry también sonriendo en cuanto la contempló con sus ojos verdes.

- ¡Hermione!.- Dijo el moreno dándole un abrazo.- ¡Me alegro mucho de verte. Gracias por invitarme!

- De nada.- Añadió la castaña con amabilidad.- ¿Cenaste algo antes de venir?

- No.

- Entonces comerás con nosotros.

Él asintió con la cabeza y pasó al interior del hogar Granger. Donde le esperaban los padres de Hermione, sentados en el sofá grande del Salón.

Los señores Granger saludaron al moreno con amabilidad y después de llevar sus cosas a la habitación de invitados, tomaron asiento en la mesa y se dispusieron a cenar junto a su hija y su mejor amigo. El cuál, aunque sentía un poco de timidez por el hecho de estar por primera vez, en casa de los padres de Hermione…Se comportó con la mayor naturalidad que pudo sin cometer ningún estropicio ni cargarse algo por accidente.

Cuando llegó la hora de dormir, Jake Granger llevó a Harry escaleras arriba y le dijo que debido a unas reformas que estaban haciendo en la habitación de Hermione, tanto él como ella, dormirían en el dormitorio de invitados puesto que tenía dos camas.

Potter hizo lo posible porque no se notara ni su nerviosismo por el hecho de compartir dormitorio con la castaña, ni la ilusión que eso le provocaba.

Una hora después, se dieron las buenas noches y tanto Harry como Hermione, entraron en la habitación de invitados.

- Yo voy al baño a ponerme el pijama.- Dijo ella a punto de agarrar el pomo de la puerta.- Tú puedes cambiarte aquí si quieres.

- De acuerdo. ¿Luego me dirás dónde está el baño?. Es que tu padre no me ha enseñado toda la casa, sólo la parte de arriba.

- No te preocupes, Harry, mañana conocerás cada rincón. No es ni la mitad de grande que la que tú heredaste de Sirius. ¿Sigue estando llena de polvo?.- Preguntó en tono de broma.

- No.- Dijo él con una sonrisa.- La estoy adecentando bastante.

- ¿Para que cuando termines el cole puedas tener un hogar en condiciones?

- Por ejemplo.- Añadió para no revelarle que la casa de Sirius iba a ser la casa de los sueños de ella.

- Bueno, pues cuando la acabes de arreglar, enséñamela. Quiero ver cómo ha quedado.

- Por supuesto Hermione.- Aseguró Harry sin dejar de sonreír.- Te prometo que tú serás la primera persona, en no sólo verla sino además decirme lo que piensas.

- Guay. Si por lo que sea quieres dormir antes de que yo vuelva…No hace falta que dejes la luz encendida. Conozco esta habitación lo suficiente como para caminar por ella en completa oscuridad.

- Te esperaré despierto.

La castaña se marchó. Y Harry cerró la puerta poniéndose el pijama enseguida. Él se metió en la primera cama y esperó a que volviese su mejor amiga.

La cuál tardó quince minutos en regresar. Pero por el olor a pasta dentífrica que despidió cuando le dijo "hola", le dejó claro a Potter lo que había estado haciendo.

Hermione recordó que Harry no sabía dónde estaba el baño. Así que lo llevó hasta allí. Y cuando él volvió a la habitación de invitados, se encontró con que la luz estaba apagada.

Potter se metió en la cama y preguntó en voz baja…

- ¿Estás dormida, Hermione?

- No.- Dijo ella también bajito.- Pero mis padres sí, así que no podemos hablar en tono normal porque podrían escucharnos y si les despertamos, les va a sentar fatal.

- Comprendo. ¿Puedo preguntarte una cosa?

- Por supuesto.

- ¿Por qué me has invitado?. Pensé que preferirías estar sola con tus padres antes que conmigo. Por aquello de que Ron te ha hecho daño y quizás tú querías más estar sin nadie de Hogwarts alrededor.

- Tú no eres sólo alguien de Hogwarts, Harry, eres mi mejor amigo. Y mis padres saben de sobras que contigo me siento a gusto, así que tanto por ellos como por mi parte, no hemos tenido ningún problema en invitarte.

- Entonces…Gracias otra vez, Hermione.

- De nada. ¿Algo más?

- No.

- Buenas noches, Harry.

- Buenas noches, Hermione.

Ella no lo vio debido a la oscuridad y a la distancia que había entre una cama y otra. Pero en la cara de Potter, había una sonrisa bonita junto a sus ojos ahora cerrados.


Harry se quedó con Hermione no sólo un día sino tres. Y sólo volvió a casa de Sirius, la noche del sexto día de la expulsión de Hogwarts.

En la mañana del octavo día a la expulsión, él se encontró con su mejor amiga, Dean, Seamus, Neville y Luna, en el andén nueve y tres cuartos puesto que Minerva les había dicho en las cartas que les había mandado por separado, que enviaría el expreso para recogerlos.

Ellos regresaron al colegio compartiendo un mismo vagón. Y mientras Hermione charlaba animada con la Ravenclaw y sus compañeros de casa, Potter pensó que efectivamente, estar con los padres de ella le había venido bien. Pero no sólo con ellos, sino con él también. Puesto que durante los tres días que pasaron juntos, él no pudo ver ningún rastro de tristeza o depresión en el ánimo de su mejor amiga.

Durante la semana que quedó hasta la vuelta de Ron y Ginny al colegio…Tanto Harry, como Luna, Dean, Seamus y Neville, se hicieron inseparables de Hermione. Y ella concretamente, se sintió más que bien de tener unos amigos tan geniales como aquellos. Que no sólo se preocupaban por ella sino que incluso se lo demostraban cuando se ofrecían a llevarle algunos libros si la veían cargada o con claro signos de cansancio por el hecho de transportarlos.

Harry por otra parte, procuraba pasar el mayor tiempo posible junto a Hermione. Y si antes de enamorarse de ella solía pedirle ayuda con los deberes que le costaban trabajo, ahora hasta le pedía consejo para las cosas más fáciles. Ella se quejaba a veces, pero igualmente le ayudaba. Y a él le daba lo mismo lo que Hermione pensara, lo único que contaba para Harry era que Hermione estaba prestándole una atención enorme.

Conforme pasaban los días, Potter estaba cada vez más decidido a decirle a Hermione, lo que sentía en realidad por ella. Pero nunca encontraba la ocasión idónea para hacerlo. Siempre ocurría algo que se lo impedía.

Él pensó que era una especie de señal divina que le indicaba que debía seguir esperando el momento perfecto. Así que siguió guardando lo que sentía, mientras el curso siguió pasando.

Ron y Ginny no volvieron a molestar a Hermione. Como tampoco volvieron a importunar a Harry y los demás por mucho que los Weasley les acusaran de agresión, ante McGonagall.

Quien no tuvo ningún reparo a la hora de decirles "Cállense. Ustedes no se portaron mejor con Hermione" y con esas palabras, les dejó clarísimo que no pretendía volver a prestarles atención en ese tema o en cualquier otro relacionado con la castaña, los chicos Gryffindor de séptimo y la Ravenclaw más especial y única que había tenido jamás, la casa de los inteligentes.

Quien por otro lado, estaba cada vez más enamorada de Neville. Y hasta el mismo Longbottom se estaba planteando pedirle matrimonio cuando terminasen el colegio, a finales de junio. Aunque eso del casamiento, era un secreto que el chico moreno guardaba muy bien. Pues no lo revelaría hasta haber hablado con su abuela y saber lo que opinaba al respecto.

El día que Neville recibió una carta donde su abuela le decía que le parecía estupendo que él y Luna se casaran a finales de junio…Se puso tan contento que hasta gritó de alegría. Pero como estaba solo, nadie se enteró. Con lo cuál, tampoco tuvo que comentar por qué tenía ahora una sonrisa de oreja a oreja. Luego, se fue a buscar a Luna para dar con ella un paseo por los terrenos del lago, algo que les encantaba a los dos y donde además, podían disfrutar de su intimidad sin que nadie los interrumpiera puesto que los terrenos, eran enormes.


Cuando llegó Febrero, y con él el día de San Valentín… Hermione se encontró con algo que no esperaba. Un ramo de rosas blancas, flotando antes de tocar el techo de su cama con dosel.

La castaña miró sorprendida el obsequio y se preguntó quién podría habérselo enviado. Entonces pensó que podría ser otra "bromita pesada" de Ron, pero algo en su interior le dijo que el pelirrojo no se atrevería a mandárselo cuando podía ganarse un castigo peor, que la expulsión de quince días que tuvo tiempo atrás por haber engañado con un amor falso, a la que antaño fue su mejor amiga.

Hermione usó la varita para hacer descender el ramo de una de sus flores favoritas. Buscó y buscó por todas partes para hallar alguna carta de amor o incluso una nota que revelase quién era su admirador secreto. Pero lo único que pudo localizar, encogida entre los tallos, fue una cinta para el pelo del mismo tono que los ojos de ella.

Cuando sacó la cinta, la desplegó y entonces sí que vio una nota que simplemente decía…

"Yo sé que tú piensas que en Hogwarts no existen chicos a los que tú les gustes. Pero no es verdad, Hermione. A mí me gustas mucho. Y también me siento enamorado de ti. Lo único malo del asunto es que por el momento no me atrevo a decirte quién soy. Supongo que sólo estoy esperando la ocasión adecuada. Así que…Disfruta de San Valentín y…Ya nos veremos cuando yo mismo encuentre el valor para confesarte mi identidad."

- ¡Pero qué fuerte!.- Dijo la castaña mirando con atención la letra de la nota, que no se parecía en nada a ninguna de todas las que ella conocía.- ¡Tengo un admirador secreto. ESTO TIENE QUE SABERLO HARRY, SEGURO QUE NI SE LO CREE!

Riéndose de manera estúpida, una muy animada Hermione Granger, salió de su habitación para buscar a su mejor amigo sin imaginar ni por un instante, que era ese mismo amigo quien le había mandado las rosas, la cinta para el pelo y la nota.

- ¡Adivina qué!.- Dijo la castaña nada más encontrar al moreno, subiendo las escaleras que le llevarían a la Sala Común de Gryffindor.

- ¿Qué?

- ¡Me ha pasado una cosa chulísima. Bueno, no tan chula para cualquier otra chica del castillo, pero sí para mí!

- Suéltalo de una vez, Hermione.

- ¡Me han regalado flores. Más concretamente un ramo de rosas blancas. Estaban flotando cerca del techo de mi cama. Y lo más guay de todo es que incluso el ramo tenía una cinta para el pelo preciosa. Mira Harry, tiene el mismo marrón de mis ojos!. ¿A qué es alucinante?

- Sí.- Dijo él con una sonrisa.- Aunque más me alucina verte tan ilusionada. Para que luego digas que no te gusta el San Valentín…

- Que no me guste San Valentín no es lo que digo. Sino que detesto todo el materialismo y superficialidad que conlleva.

- Ya, ya…Me lo sé de memoria, Hermione. "Las parejas deben ser detallistas cada vez que les apetezca y no sólo en un día concreto del año."

- Exactamente. Me alegra saber que recuerdas algunas cosas de las que suelo decirte.

- Yo siempre recuerdo todo…Lo que tú me dices, Hermione. Sobre todo si tiene que ver con algo importante.

- ¿Y tú qué?. ¿Has recibido muchas sorpresas a lo largo de la mañana?

- Pues sí, para qué voy a decir lo contrario. A mí me han dado lo típico de este día. Cartitas de admiradoras ya no secretas, bombones, tarjetitas con mensajes atrevidos…

- ¿Pidiéndote hijos?.- Preguntó ella con sorna.

- Pues mira sí, en una de ellas me decían algo como "¡Harry hazme un bebé. Un mago como tú no puede quedarse sin descendencia!"

- Venga ya…

- ¡Es verdad!

- ¿Y quién ha sido la desvergonzada que te ha puesto eso?

- Una compañera de Luna. Pero como a mí no me gusta…Paso de los bebés que quiera pedirme. Algunas chicas no tienen sentido de la vergüenza…

- Ni de la consideración al prójimo, todo sea dicho. En fin…¿Qué tienes pensado hacer esta tarde?

- Nada. Estoy tan aburrido como tú.

- La sorpresa de las rosas blancas no me ha aburrido en absoluto. Más bien me ha alegrado mucho. Y la nota tan bonita que tenía escondida dentro de la cinta para el pelo, también me ha gustado millones.

- ¿Qué decía?

- Algo como que aunque yo creo que en Hogwarts no existe un solo chico al que le guste…No es verdad. Porque yo sí le gusto a uno y ese uno además se siente enamorado de mí. Pero por lo visto, le da miedo decírmelo. Bueno, no sé si es miedo exactamente, la cosa es que por el momento no se atreve a revelarme su identidad. Así que sólo me queda esperar que pase el tiempo y que llegue el día en que él se me acerque y me diga algo como…¡Oye Hermione, yo soy tu admirador secreto!

- ¿Y a ti te gustaría conocerle pronto?

- No. La verdad es que ahora mismo no estoy para romances por muy estupendo que pueda ser este chico secreto.

- Entiendo.

- Oye Harry…

- ¿Sí?

- Si no tienes nada planeado para luego…¿Te importaría mucho dar un paseo conmigo?. Es que los terrenos están preciosos y me apetece horrores visitarlos. Pero no quiero hacerlo sola, eso sí que sería aburrido. Así que…¿Te apuntas a pasear después del almuerzo o prefieres entrenar al Quiddictch?

- Prefiero estar contigo, Hermione.

- ¡Gracias!.- Dijo ella dándole un beso en la mejilla.- ¡Eres el mejor, Harry!

El moreno sonrió cuando Hermione le dio un abrazo. Y hasta se permitió acercarla a su cuerpo lo más que pudo sin llegar a agobiarla. Ella no se quejó. Más bien le gustó mucho que él buscase el contacto teniendo en cuenta que en el pasado, incluso saltaba de la impresión si ella le daba alguna muestra de cariño, de manera espontánea.

Pero después de siete cursos juntos, Hermione podría decir, que Potter ya no saltaba porque ella le diese cariño. Más bien lo aceptaba con total naturalidad. Y hasta lo devolvía. Aunque eso último, no ocurría con todas las personas con las que se relacionaba él. Pues él, sólo aceptaba sin sobresaltarse, el cariño que le daba su única y mejor amiga.

Una mejor amiga que en aquellos momentos se sentía feliz por la sorpresa de las rosas, la cinta, la nota y por el hecho de que su único y mejor amigo aún la estuviera agarrando sin hacer ni un solo movimiento por separarse.

Un poco después, ella lo hizo y se despidió de Harry diciéndole que debía echarle una mano a la directora con algo que ella le había pedido.

El ojiverde lo aceptó y le dijo que la vería en el almuerzo.


Nada más terminar de comer, Hermione y Harry se fueron a dar el paseo acordado. Ellos lo disfrutaron mucho. Sobre todo porque se relajaron lo suficiente como para tumbarse bajo la sombra de un árbol frondoso y hablar de cosas que no tenían que ver con Ron, Ginny y Lavender. Quien por cierto, cumplió su palabra y pidió disculpas a Hermione, hacía ya meses, por haberla engañado en su relación oculta con el pelirrojo. El cuál, había intentado de todas las maneras posibles, recuperar la atención de Brown porque se había dado cuenta que estaba enamorado de ella.

Pero después de todo lo ocurrido con él y Hermione y de que la propia Lavender pensara lo peor de Ron, ella le había dejado muy claro al pelirrojo que hiciera lo que hiciera o dijese lo que dijese, no iba a cambiar jamás de opinión respecto a no volver con él bajo ningún concepto o circunstancia. Así que el Weasley tuvo que resignarse a estar sin Lavender por el resto de su vida. Ya que en el fondo sabía, que se merecía con creces que ella le despreciara.

- Oye Hermione…- Dijo Harry cómodamente tumbado bocarriba, al ladito de su mejor amiga.

- ¿Sí Harry?

- ¿Has pensado lo que harás cuando terminemos Hogwarts?

- Aún faltan 4 meses para eso…

- Ya, pero…¿Lo has pensado?

- Sí. Me gustaría estudiar la carrera de Auror, luego trabajar de eso y cuando tuviese una situación laboral estable, entonces…Me independizaría de mis padres.

- ¿Y dónde piensas vivir?

- En algún piso o casa de alquiler. Como yo no tengo dos casas heredadas como sí heredaste tú de tus difuntos padres y Sirius…

- ¿Y qué preferirías, vivir en el mundo mágico o continuar en el muggle?

- La verdad es que me da igual. En cualquiera de los dos mundos me siento a gusto. ¿Por qué me estás haciendo estas preguntas?

- Curiosidad.

- ¿Y tú, Harry, dónde piensas vivir cuando nos graduemos de Hogwarts?

- En la casa de Sirius, por supuesto. ¿No te acuerdas que te comenté que la estaba reformando?

- Ah sí, es verdad. Empezaste durante la semana de expulsión…¿No?

- Sí. Y ya la tengo casi acabada.

- ¿Qué te falta?

- Sólo unos pequeños detalles y por último alguien con quien compartir el hogar.

- ¿Te refieres a que quieres casarte o a que prefieres compartir la casa con algún compañero de Gryffindor?

- Me refiero a que quiero compartir el hogar de mi padrino con alguien a quien yo quiera sinceramente y con quien además, me sienta a gusto en cualquier sentido.

- Eso implica tanto a un buen amigo como una futura esposa. ¿Ya le has echado el ojo a alguna chica?

- Sí.- Dijo el moreno con una sonrisa bonita y mirándola a los ojos marrones.- Pero ella no sabe todavía, que me gusta.

- ¿Y por qué no se lo dices?

- Porque prefiero esperar un poco más.

- ¿A qué?

- A que sea el momento adecuado.

- ¿Y eso por qué, no te habrás enamorado de una chica con novio, verdad?

- ¡No!.- Dijo riéndose un poco.- Claro que no. Ella está tan libre como yo.

- Pues entonces no entiendo cuál es el problema que te impide acercarte a ella y decirle "Me gustas".

- Es que no sólo me gusta, Hermione. Ya te he dicho que estoy enamorado y eso como suele decirse…"Son palabras mayores".

- ¿Enamorado?.- Dijo parpadeando con asombro.- ¿En serio?

- Sí sí.

- Uy…Sí que son palabras mayores, Harry. Es lógico que no quieras actuar a lo loco. Aunque nadie lo diría cuando tú mismo le metiste un morreo impresionante a Ginny el curso pasado, después de que ganaseis aquel partido de Quiddicth. Y luego le soltaste "Tenemos que hablar".

- Ya…Lo normal hubiera sido lo contrario. ¿Verdad?. Primero decirle "Me gustas", luego escuchar de ella "Tú a mí también" y por último besarla.

- Pues sí, eso es lo que se suele hacer la mayoría de las veces. Pero en fin, tú siempre te has salido de la norma establecida, así que tampoco me extraña que te hubieras saltado los "preliminares" y pasaras directamente a la acción.

- Y si a ti…Un chico te hiciera lo mismo que yo le hice a Ginny con aquello de primero besarla y pedirle una conversación después…¿Te sentaría bien o mal?

- Depende de lo mucho o poco que pudiese gustarme ese chico.

- Entiendo. Entonces…¿Qué sería lo mejor para que él fuese sobre seguro y tú no le metieses un bofetón por atrevido?

- Jújú…- Rió ella por lo bajo.- Lo del bofetón ha estado de lo más acertado. Porque yo podría reaccionar así, no lo niego. Hay que ver lo bien que me conoces, Harry.

- He pasado siete años de mi vida a tu lado, Hermione, no es como para que no te conozca. ¿No crees?

- Desde luego que lo creo.

- Aún no me has respondido a la pregunta.

- ¿Sobre lo que es mejor para que algún pretendiente mío, pueda tener éxito en su intento de conquistarme?

- De conquistarte no, de que tú escuches sus sentimientos sin que tengas el impulso de pegarle si por ejemplo hace algo que tú no te esperas.

- Ah, pues…La verdad es que no sé qué decirte, Harry. Supongo que hasta que no lo viva, no sé cómo reaccionaré.

Pero desde luego…Estaría bien que el chico, me soltara algo como…"Hey Hermione, tengo que hablar contigo en privado sobre algo importante para mí. ¿Te importaría concederme unos minutos?". Creo que después de eso, yo no tendría ningún problema en escucharle. Aunque escucharle no implicaría aceptarle como novio, porque para que yo acepte una posible relación amorosa, no basta con que se me declaren, la persona tiene que gustarme, por supuesto.

- Eso es de cajón, Hermione. ¿Quién va a salir con alguien que no le guste?

- ¿Por ejemplo Ron?

- No me lo nombres, que me pongo malo.

- Y a mí me entra la mala leche. Pero en fin, tienes razón, cambiemos de tema.

- A mí este tema de un posible novio tuyo no me molesta, lo que me jode es que me nombres al imbécil ese que por poco te mata emocionalmente.

- Por poco no, Harry, lo hizo. Lo que pasa es que tú no lo viste porque el bajón me dio cuando estaba con McGonagall y luego con mis padres. Por eso yo tardé tres días en invitarte a mi casa. Durante los dos primeros de la expulsión, estuve fatal. Muy deprimida y también sintiéndome como la mujer más idiota del planeta. ¿Pero sabes qué?. El amor incondicional de mis padres y su apoyo constante me hicieron mucho bien.

Además, mi padre me dio algunas charlas en las que me hizo ver que no todos los chicos son tan canallas como Ron, así que…hoy por hoy se puede decir que no odio a los de tu sexo por muy hombres que sean.

- Si lo hicieras nunca podrías volver a enamorarte.

- ¿Volver a enamorarme?.- Cuestionó la castaña con asombro.- No sé por qué dices "Volver" cuando en toda mi relación falsa con Ron, no sentí estar enamorada de él en ningún momento. Aunque sí reconozco que cada día que pasaba a su lado como novia, me sentía más ilusionada. Y claro, puede que con el tiempo, sí me hubiese enamorado perdidamente del cerdo ese. Pero la cosa fue que no lo hice y yo me alegro. No me habría gustado acostarme con él para luego descubrir que nada de lo que decía sentir por mí, era cierto. Para las chicas el tema de la primera vez es muy importante. ¿Sabes?

- Sí que lo sé, Hermione. Tú y otra gente me lo ha explicado más de una vez. La verdad es…Que yo también me alegro de que Ron no se llevase "eso" de ti. Él no se merecía que se lo entregaras.

- Yo también lo pienso así, Harry. Y a ti…¿Te gustaría perder la virginidad estando enamorado o todo eso te da igual?

- ¿Sinceramente?

- Por supuesto.

- A mí me da lo mismo cómo sea o en qué circunstancia. Lo que sí tengo claro es que sólo la perderé con la chica a la que quiero de verdad.

- Eso es lo mismo que decir, que prefieres practicar el sexo estando enamorado que sin estarlo.

- Tienes razón, como siempre.

- No siempre la tengo, Harry. A veces me equivoco.

- Pues no habrá sido cuando estabas conmigo.

Ella sonrió y le dio un beso en la mejilla.

- Gracias.- Dijo acurrucándose junto a él.

- ¿Por qué?.- Cuestionó Harry acariciándole el cabello castaño.

- Por ser como eres. Y sobre todo…Por estar siempre ahí para mí mostrándome un apoyo y un amor tan incondicional como el que me muestran mis padres. Aunque está claro que yo no te veo de la misma manera que a ellos.

- ¿Yo te muestro un amor incondicional?.- Preguntó algo inseguro.

- Pues sí. ¿Hace falta que te explique cómo lo haces?

- Estaría bien. Me gusta escuchar las cosas buenas que dices de mí.

- ¡Ah!.- Dijo Hermione cruzándose de brazos.- ¿Por eso te haces el inocente en algunas cosas, porque quieres que yo te diga otras que sean bonitas y que te demuestren lo muchísimo que yo te valoro?

- Pues sí, Hermione. Aunque yo no me hago el inocente. Soy inocente. Bueno…Al menos en determinados aspectos. En otros soy tan despierto como cualquier chico de mi edad.

- Tú nunca has sido ni serás, como los chicos de tu edad, Harry. Y eso es precisamente lo que te hace especial.

- Gracias, Hermione. Yo también te quiero.

- Pues claro que lo haces.- Dijo ella sonriendo.- ¡Soy la única que te aguanta todo lo bueno y malo que tienes!

Entonces lanzó una risotada y Harry hizo como si se molestara.

- ¡Eso no es justo!.- Dijo el moreno fingiendo una cara enfurruñada. Hermione se rió más todavía.- ¡Basta Hermione, no me gusta que te rías de mí!

- ¡Pues te aguantas!.- Dijo ella como si quisiera provocarle.- ¡No voy a hacer todo lo que tú quieras sólo porque quieras!

- ¡Hermione!

- ¡Qué!

- ¡Si no dejas de reírte, voy a callarte la risa aunque sea con algo tan atípico como los besos en los labios!

- ¡Sí sí…!.- Dijo la castaña en tono de "No te atreverás".

- ¡Hermione!

- ¿Síí Harry?.- Cuestionó moviéndole las pestañas como si quisiera coquetear. Entonces lanzó más carcajadas y Potter la rodeó con sus brazos, la miró a los ojos y añadió…

- No digas que no te lo advertí.

Y la besó, no una, sino un montón de veces. Tantas como le apeteció hasta que consiguió que ella dejara de reírse. Y la verdad es que no tardó mucho en lograrlo.

Pero a Hermione no se le había cortado la risa porque Harry la estuviera besando sino porque estaba muerta de asombro de que se atreviera a hacerlo.

Ella creyó en un primer momento, que eso de los besos no iba en serio. Y al comprobar que no era así, se quedó tan pasmada como si de repente hubiese suspendido todas las asignaturas de golpe.

- Ha…¡Mmfff!.rry.- Le llamó entre beso y beso. Él la ignoró.

-¡Ha,mmff,rry!.- Intentó de nuevo. Y de nuevo falló. Entonces decidió hacer algo más drástico, apartarle de un empujón fuerte, con lo cuál, Potter cayó al suelo.

- ¡Pero por qué me empujas!.- Pronunció el moreno sentándose.

- ¿Qué por qué?.- Dijo ella ahora molesta de verdad.- ¡Cómo que por qué. POR QUÉ ME MORREAS TÚ, MÁS BIEN. ESO ES LO QUE QUIERO SABER!

- ¡Te dije que lo haría!

- ¡Yo pensé que bromeabas!

- Pues ya has comprobado que no.

A Hermione le tembló una ceja, Harry intuyó que eso no era bueno.

- Será mejor que me levante ahora mismo y me largue de aquí antes de ponerme a gritarte como loca o incluso de pegarte un puñetazo, por haberte pasado de atrevido conmigo.

- ¿Atrevido?.- Parpadeó Potter con asombro.- ¡Pero si te avisé de antemano que iba a besarte!

- ¿Y acaso yo te dije "De acuerdo Harry, hazlo"?

- No…- Respondió el moreno dejando caer los hombros en señal de "tú ganas".

- Por lo tanto yo tengo razón, Harry, actuaste igual que un aprovechado. Y por eso ahora mismo no tengo más ganas de estar contigo. Así que me largo. ¡Y no te atrevas a seguirme para pedirme disculpas!

- No, si no iba a hacerlo.

- ¿Perdón?

- Que no voy a disculparme por haberte besado todo lo que me dio la gana, cuando encima te dije que lo haría. Además, no tienes razón en llamarme aprovechado. ¡Tampoco es que te haya tocado en sitios íntimos, Hermione, sólo han sido unos besitos!

- ¿Unos besitos?. ¡Si sólo te faltó meterme la lengua!

- Pero no lo hice. ¿Verdad?. Entonces deja de quejarte y sigue haciéndome compañía, por fa.

- ¡Que te crees tú que voy a quedarme contigo después del morreo que me has metido!. ¡De eso nada, he dicho que me marcho, y me marcho. Punto y final!

Sin añadir otra cosa, la castaña se puso en pie y se largó de allí lo más deprisa que le permitían sus piernas, sin hacerlas correr.

Potter sonrió mientras la contemplaba alejarse y cuando se quedó solo del todo, volvió a tumbarse en la hierba, rememorando los besos que le había dado a Hermione.

A él no le preocupaba que ella se hubiese enfadado. Sabía que en el fondo, no estaba molesta de verdad. Porque a su mejor amiga le ocurría lo mismo que a él cuando se cabreaba. Se volvía una persona violenta. Y si Harry era capaz de hacer estallar o hinchar las cosas cuando dejaba salir su ira…Hermione podía pegar unos puñetazos o bofetones la mar de potentes. Y como ella no le había pegado, él se quedó tan tranquilo bajo la sombra de aquel árbol frondoso que minutos antes, había compartido con la mujer que amaba en secreto.


Hermione pasó la tarde manteniéndose ocupada para no pensar en Harry y sus besos.

Una parte de ella estaba molesta por lo que él había hecho. Otra no. Y otra más, que correspondía a su lado coqueto, sexy y pasional, se alegraba de lo sucedido "lo que no estaba escrito". Porque ella, aunque aún no se lo había dicho a Harry…Se sentía muy atraída por él.

Se dio cuenta poco después de haber empezado su relación "amorosa" con Ron. Y además le encantó en su momento, compartir "cosas especiales" con el moreno. Como el día en que hablaron en la clase vacía, o cuando Harry le hizo cosquillas en su cama de prefecta…Y muchas otras cosas que la propia Hermione consideraba no sólo especiales sino bonitas, en su relación amistosa con el ojiverde.

Aún así, Hermione no podía asegurarse estar enamorada de su mejor amigo, pues debido a la mala experiencia que le había dado Ron, ella no estaba segura siquiera, si era capaz de enamorarse de alguien. Y es que a la pobre, le había quedado algo de inseguridad en lo referido a "cómo notar cuando amo y me aman y por supuesto creérmelo".

Y aunque una parte de ella quería arriesgarse a descubrirlo y de paso comprobar si podía enamorarse de su mejor amigo…Otra mucho mayor que esa le decía "No te apresures, espera, ya llegará cuando sea el momento adecuado". Que era precisamente lo que le había dicho Harry en relación a la chica que le gustaba y de la que según él, estaba enamorado sin que ella lo supiera todavía.

Hermione pensó en eso y en la posibilidad de que él tuviese éxito con la chica desconocida y terminase casándose con ella y creando la familia que Harry jamás tuvo y tanto deseaba tener. Y cuando le imaginó feliz con una mujer que no era ella, se dio cuenta que aquello le sentaba como tres patadas en el estómago.

De repente se encontró comiéndose la cabeza con preguntas del tipo…

"¿Tendré que asistir a su boda o ser la madrina de Harry?. ¿Y luego qué, verle bautizar a los bebés?. ¿Y él cómo me verá, como esa mejor amiga que siempre está ahí o como "La Tita Hermione" que le hará de canguro cuando él y su perfecta esposa quieran salir solitos en plan tortolitos?"

- ¡Arggg!.- Gruñó con rabia tocándose el pelo castaño.- ¡Yo no quiero ser la tita Hermione y tampoco la madrina de bodas de Harry. Prefiero seguir siendo su mejor amiga que cualquier otro papel que él quiera imponerme!. ¡Además, por qué mierda voy a tener que ir a los bautizos de sus bebés cuando seguramente él nunca irá al de los míos porque probablemente yo jamás me casaré y por lo tanto no me quedaré embarazada!. ¡Joder y mil veces joder. No quiero ser una solterona amargada que comparte la felicidad de otros!

Entonces, se sintió deprimida, y empezó a llorar. Y sin importarle nada, se dejó caer sentada, al frío suelo de piedra de la clase vacía donde ella se había metido para estar a solas y evitar interrupciones.

Justo cuando más triste se sentía, la puerta de la clase se abrió con suavidad. Pero Hermione ni se fijó, siguió llorando cada vez más hasta que la vista se le nubló.

Así que no pudo ver cómo alguien se acercaba hasta ella. Y como no se molestó en apartarse las lágrimas, tampoco contempló que ese alguien era un chico. Ni mucho menos visionó cómo ese chico movía la varita para hacer aparecer un bonito tulipán, que sostuvo por el tallo mientras él se acercaba a la castaña.

La misma castaña que seguía llorando a lo bestia sin ni siquiera prestar atención a los pasos que ya sonaban por el suelo de piedra y que indicaban claramente que ese chico que ella no veía, estaba acercándose hasta ella y además tomando asiento detrás de su espalda femenina.

De repente, algo suave tocó su mejilla más cercana y cuando Hermione miró de reojo, no pudo evitar soltar un sonido de asombro al comprobar que era una flor blanca.

- ¿Por qué estás llorando?.- Dijo con suavidad y preocupación, una voz que ella conocía desde hacía siete años.

- Porque me siento fatal.- Confesó quitándose las lágrimas, con los dedos.

- ¿Y por qué te sientes fatal?.- Quiso saber el dueño de la voz.

- Porque sé que me quedaré sola por el resto de mi vida.

- ¿Y cómo estás tan segura de eso?

- Porque después de lo que me hizo Ron…- Dijo sollozando otro poco.- ¡Ya no me fío ni de mi capacidad para poder enamorarme de alguien sin desconfiar de que sus sentimientos por mí, no sean falsos!

- ¿Y si yo te dijera que sí puedes enamorarte y que también es posible que él se enamore de ti de una forma más que real y verdadera?

- Te respondería lo mismo que pronuncié bajo el árbol. Hasta que no me suceda…No sé cómo reaccionaré, Harry.

Entonces sintió claramente, cómo él usaba el tulipán para acariciar la mejilla de ella.

Hermione cerró los ojos, y las lágrimas siguieron cayendo. La voz suave de su mejor amigo, volvió a escucharse.

- No llores…- Pidió aún detrás de ella.- No me gusta verte llorar.- Confesó en voz baja a uno de sus oídos.- Jamás me ha gustado, Hermione. Cada vez que te veo sufrir por algo…- Admitió en un susurro.- Yo también sufro.- Reconoció aún susurrando y provocándole a ella, un escalofrío de puro gusto.- ¿Quieres saber por qué?

- Sí.

- Porque lo paso mal cuando las personas a las que quiero, también lo pasan mal. Y a ti…Siempre te he querido mucho.- Él la abrazó, tirando de ella lo suficiente hasta dejar la espalda de Hermione, apoyada en su pecho masculino.

- Harry…- Dijo la castaña llorando con menos fuerza que antes.

- Qué, Hermione.- Volvió a susurrar y ella sonrió al notar el afecto con que él pronunció su nombre.

- Te quiero mucho.- Añadió sonriendo más.

- Yo a ti también.- Pronunció con otra sonrisa al notar cómo Hermione se pegaba más al pecho de él.- Sé que estás triste, pero yo no quiero que lo estés. Se considera a San Valentín el día más romántico del año, y…Aunque yo no sea tu novio, me gustaría pasar lo que queda de esta fecha especial, a tu lado.

- ¿De verdad?

- Sí.

- ¿Después de que te llamé aprovechado, sigues queriendo estar conmigo?

- ¿Acaso no hemos discutido más de una vez a lo largo y ancho de los siete años que hace, nos conocemos, Hermione?

- Sí Harry, lo hemos hecho.

- ¿Y no nos hemos dicho cosas que sentaban mal pero que realmente no lo pensábamos del otro sino que nos las producía el enfado que teníamos entre los dos?

- Sí Harry, eso también es verdad.

- Y después nos marchábamos enfadados como tú hiciste cuando me dejaste solo en los terrenos del lago.

- Pero siempre encontrábamos el momento para decir "lo siento" o preguntar "¿Me perdonas?"

- Porque tú y yo Hermione, no podemos estar sin hablarnos, más de una hora.

- ¿Y por qué crees que será?

- Porque nos queremos mucho y porque nos necesitamos desesperadamente para todo. Incluso para pelearnos y luego decir lo siento.

- La verdad es que eres la única persona de todas las que he conocido a lo largo de mis dieciocho años de vida…Con la que siento y noto una conexión tan especial y fuerte…Que el día en que me falte porque por ejemplo tú te mueras…Sentiré que habré perdido una parte muy importante de mí.

- Tú perderás algo de ti si muero, pero yo mismo me moriré si te pierdo, Hermione.

- Tú nunca vas a perderme, Harry. Juré que jamás te abandonaría. ¿Lo recuerdas?

- Sí.- "En aquella clase vacía donde escuché y sentí las cosas más bonitas que me han dicho jamás."

- ¿Esta flor es para mí?.- Preguntó agarrándola y oliendo su fragancia.

- Obviamente sí.- Aseguró Potter disfrutando desde su altura, la expresión de Hermione mientras aspiraba su aroma.

- ¿Y por qué me has traído el tulipán?. ¿Para disculparte como solía hacer Ron cuando metía la pata conmigo?. Él también me regalaba flores…

- La flor no es una señal de disculpa sino otra de demostrarte, que eres mi chica especial.

- ¿Cómo de especial?

- La más especial de las pocas que han pasado por mi vida. Tú eres la única que aún no se ha marchado, Hermione. Y espero que te quedes para siempre.

- Ese para siempre…También implica algo especial, Harry.

- Pero no tan especial como lo eres tú para mí, Hermione.

- Cállate.

- ¿Por qué, te he molestado en algo?

- No…

- ¿Entonces?

- Estás haciéndome sentir unas cosas igual de especiales que las que noté cuando estuvimos en la clase vacía. ¿Te acuerdas?

- Cómo olvidarlo. Fue uno de los momentos más bonitos y auténticos, de todos los que he compartido contigo.

- Tú también eres auténtico y bonito, Harry.

- Gracias.

- No…Gracias a ti por la flor y por estar aquí cuando yo misma te dije que no quería estar más rato contigo. Mentí…

- ¿En qué?

- En que no quiera estar contigo. Yo siempre quiero estarlo, Harry. Pero cuando te grité aquello estaba enfadada y tú sabes muy bien lo desagradable que me pongo en ese estado.

- No es ni la mitad de fuerte que el que me entra a mí, Hermione. Tú al menos no haces estallar las cosas ni tampoco las hinchas como globos.

- Pero puedo pegar puñetazos y bofetadas tan fuertes como los de un chico. A lo mejor por eso no gusto tanto como Lavender, será que no me consideran femenina.

- No digas tonterías, tú eres femenina te comportes como te comportes o lleves lo que lleves. A ti todo te sienta bien. Hasta el uniforme tan soso que tiene el colegio.

- Gracias, Harry.

- De nada, Hermione. ¿Te importa si dejo las manos en tu cintura?. Es que me gusta agarrarte…

- No me importa en absoluto.

- ¿Y si me agacho lo suficiente como para apoyar la cara en uno de tus hombros?

- Tampoco me importará.

- ¿Y si te doy un beso en la mejilla?.- Preguntó otra vez con voz suave y bonita.

- Eso me gustará.

- Pero no si te beso en los labios. ¿Verdad?

- Es que esos tipos de besos no son propios de simples buenos amigos, Harry.

- Ya. Pero tienes que admitir que tú y yo nos hemos besado más de una vez, Hermione.

- En circunstancias muy distintas a las de ahora y en unas en las que además, yo me sentía muy sensible y con las emociones a flor de piel.

- ¿Y ahora no las tienes así?

- No. Aunque reconozco que me ha gustado mucho el detalle del tulipán. Es una de mis flores favorita, igual que las rosas blancas.

- Y que los girasoles, y las flores de Sakura que son blancas o rosas y que sólo se encuentran en Japón puesto que los japoneses no quieren sacar fuera del país, sus cerezos.

- ¿Te acuerdas de eso?

- Yo me acuerdo de todo lo que es especial o importante para ti, Hermione.

- ¿Desde cuándo te has vuelto tan pendiente de mí o mis cosas?

- Desde que supe lo mucho que me importabas.

- Tú sí que pareces el chico perfecto, Harry. Y no necesitas fingirlo, eso es lo mejor de todo.

Tomando valor, Potter añadió con timidez…

- ¿Y no podría ser tu chico perfecto, Hermione?

- ¿Por qué querrías serlo?

- Porque…- Comenzó acercándose de nuevo a su oído más cercano.- Me he…- Dijo con suavidad…- Enamorado de ti.

Entonces la echó hacia atrás y la besó en los labios. Y Hermione supo con claridad, que esta vez, Harry no lo hacía para cortarle la risa sino para demostrarle un amor sincero. Ella no devolvió los besos, pero sí los aceptó. Y cuando él se apartó, notó que los ojos marrones de su mejor amiga, volvían a estar llenos de lágrimas.

- No puede ser…- Dijo llevándose las manos a los labios para acallar nuevos sollozos.

- Sí que lo es.- Aseguró él a punto de besarla otra vez.- Y lo es porque tú, Hermione, para mí…Eres la personificación clara de lo que es el amor.

Harry la besó de nuevo y Hermione…Correspondió. Y al notarlo, Potter intensificó los besos, y hasta se atrevió a tumbarse en el suelo llevándola a ella consigo.

Hermione quedó encima de Harry y él siguió besándola, y ella correspondiendo, hasta el momento en que tuvieron que separarse para recuperar el aire.

Los ojos marrones miraron a los verdes y los verdes vieron que había una gran batalla de sentimientos, tras los marrones.

Harry intuyó que aquello no podía ser bueno, y terminó de confirmarlo cuando Hermione, aún llorando, dijo…

- Lo siento, pero aún no estoy preparada para meterme en una relación amorosa aunque sea contigo.

Entonces su llanto se intensificó, y Potter sólo tuvo una reacción posible. Darle más besos y luego decirle con una sonrisa en los labios…

- No importa, Hermione. Puedo esperarte. Tengo todo el tiempo del mundo para hacerlo.

- Lo…¿Lo dices en serio?. ¿Te da igual lo que pueda tardar, incluso si son meses o años?

- Años son los que llevo a tu lado, y las pocas veces en que me has hecho esperarte por algo…No se me ha hecho insoportable. Así que en esto también te esperaré. Porque yo te aseguro aquí y ahora, que no imagino mi vida futura con otra mujer distinta a ti.

- ¡Harry!.- Exclamó Hermione dejando la cara en su pecho y abrazándole con fuerza.

- Qué.- Dijo él dándole un beso en el cabello castaño.

- ¡Te quiero mucho!.- Añadió liberando más lágrimas.

- Yo a ti también, Hermione. Y además te amo. Y si llega el día en que tú también me ames…Cuando te atrevas a decírmelo, me harás el hombre más feliz del mundo.

- ¡Entonces espérame. Porque yo podría amarte, lo sé. Y te prometo que en cuanto lo sienta, te lo diré!. Pero tú…Tienes que prometer a cambio, que no me preguntarás algo como "¿Lo sientes ya, Hermione?. Porque si lo haces…Me agobiarás y eso hará que me sienta mal o incluso que me enfade contigo. ¡Y a mí no me gusta enfadarme contigo, Harry!

- A mí tampoco me gusta enfadarme contigo, Hermione.

- ¿Y podrás esperarme sin plantearme nada relacionado con cuándo voy a amarte?

- Sí, podré. Lo prometo. Prometo esperarte sin presionarte de forma alguna. ¿Puedo pedirte yo otra cosa?

- Cuál.

- ¿Me dejarás besarte a diario?

- Si lo haces en privado como estamos ahora, no me importará. Pero si me besas delante de toda la Sala Común como hiciste con Ginny, me sentará fatal. ¿Comprendido?

- Perfectamente. No te preocupes…No voy a tratarte igual que a Ginny porque tú no eres ella. Y tampoco te haré lo mismo que a ella porque a ti te valoro de una forma completamente distinta a como la valoré a ella.

- Gracias…Es un alivio escucharlo. No me gustaría ser considerada por ti igual que Ginny porque es verdad que ella y yo no nos parecemos en nada.

- Y no sabes lo mucho que me alegro de que así sea. Tal y como te dije una vez…Tú eres mi Hermione, y yo no te cambiaría por nada, ni tampoco por nadie.

- Te quiero Harry.

- Te amo, Hermione.

- Abrázame fuerte, lo necesito.

Él lo hizo, y ella se sintió mejor. Entonces cerró los ojos y al poco tiempo se quedó dormida.

Cuando despertó, se dio cuenta que estaba en su cama de Prefecta y se preguntó si todo habría sido un sueño.

Pero al mirar a la ventana y verla abierta y escuchar de paso una respiración que no era la suya…

Hermione ladeó el rostro y se encontró con la cara dormida de Harry.

Ella sonrió, volvió a mirar a la ventana y un poco más abajo, apoyada en la pared de piedra, vio la Saeta de Fuego.

La castaña comprendió que después de quedarse dormida en los brazos de su mejor amigo, él debió montarla en la escoba y traerla a su habitación entrando por la ventana.

Hermione se alegró de que Harry se hubiese quedado con ella.

Era la primera vez que dormía con un chico. Y no un chico cualquiera sino uno más que especial e importante para ella.

Y cuando recordó la promesa que le había hecho a Harry, sintió que no le costaría ningún trabajo cumplirla. Porque ella creía firmemente que podría enamorarse de él como él se había enamorado de ella.

Ladeándose lo suficiente como para estar de cara a Potter, Granger lo abrazó dejando las manos en su cintura masculina y apoyando además, su cara femenina en el pecho del durmiente Harry. Quien tenía, una expresión en la cara, de absoluta tranquilidad. Y eso también hizo sentirse bien a Hermione, porque ella sabía de sobras que dormir bien, no era algo común en él.


Continuará.


Nota de la autora 2:

¡Bueno qué!. ¿Queréis Epílogo?. Que sí, que os lo pregunto en serio. Por supuesto que yo no necesito preguntar a los lectores para decidir si debo o no meter un Epílogo, pero de vez en cuando me gusta hacerlo. Dicho de otra manera… RAkAoMi piensa que igual de importante es escribir, te lean y además te lo digan… Es importantísimo también dar opción a los lectores a que participen como algo más que meros lectores.

Ya sea opinando en algo tan sencillo como "¡Quiero/No quiero Epílogo!" o incluso como hice en mi primera historia, animándoles a que se comiesen la cabeza con las profecías y me comentasen en los reviews lo que pensaban. Por eso siempre recuerdo con especial cariño, a las personas que me siguen desde ese primer fic o incluso desde mi segunda serie, que fue "Pegado a ti" y que a día de hoy, tiene más reviews que "Una Hermione para Recordar". Supongo que por el simple hecho de que "Pegado a ti" gustó más.

En fin, antes de irme…quiero deciros que en el Epílogo estaría incluido con más detalles, el romance de Harry y Hermione. Así que sólo de vuestra opinión queda, si queréis un Epílogo donde me permitáis mostrároslo con más cosas de las que ya habéis visto aquí. Porque está claro en este séptimo capítulo, que Harry está enamoradísimo de Hermione y que la única que falta por enamorarse completamente, es ella. Por lo tanto, nos veremos en el Epílogo si así lo decide la mayoría de los que dejen Review. Un beso fuerte. RAkAoMi.