Scott Pilgrim © Bryan Lee O'Malley
Esta historia fue originalmente escrita por Voice4TheMute y, con su permiso, traducida al español por sadcore.
Voice4TheMute presenta:
—Informe, Britney.
Una chica morena se sentó en una mesa de la cafetería al otro lado de la chica rubia que hablaba con ella. En los brazos de Britney había varias carpetas, todas etiquetadas. La chica rubia esperó pacientemente a que su amiga se acomodara y organizara las carpetas frente a ella.
—Bien, Alice, las cosas han estado un poco ajetreadas desde que el instituto Benvie hizo aquella «maniobra» la semana pasada.
—No me digas. ¿Cómo lo está llevando mi padre? —preguntó Alice, reposando la cabeza en su brazo y continuando con su almuerzo con el otro.
—¿El decano? Aún intenta averiguar qué está pasando. Está hablando con el decano del instituto Benvie, ya sabes, intentando sacar los nombres de los estudiantes que estuvieron envueltos... te lo juro, si no fuera por la feroz rivalidad entre St. Joel y Benvie Tec seguro que los estudiantes se habrían delatado unos a otros. Como nadie quiere admitir su derrota, a tu padre le está costando conseguir nombres. Dios, tal vez no los consiga nunca.
—Aunque la evidencia sea difícil de ignorar —comentó Alice, examinando la cafetería. Varios chicos sentados en la sala estaban magullados por el «ataque» que hicieron los de Benvie Tec. Algunos de ellos aún llevaban sus uniformes destrozados por la pelea—. Si esta escuela está unida por algo, es por no admitir nunca una derrota con el instituto Benvie. ¿Entonces has descubierto el porqué querían a Kim Pine?
—No sabremos nada hasta que Michelle vuelva —dijo Britney—. Es nuestra fuente de información exterior. Estoy segura de que traerá algo. —Alice suspiró, metiéndose dos cucharadas llenas de guisantes en la boca—. ¿Pasa algo?
—¿Por qué Kim? Quiero decir... afortunadamente no fui yo. ¿Pero por qué ella?
—¿Estás celosa?
—Britney, por favor. No me hagas reír. Solo quiero saber el porqué —explicó Alice, golpeándose suavemente sus labios, pensando—. Simon Lee estuvo en esta escuela, ¿verdad? —Rápidamente, Britney revolvió entre sus carpetas amarillas para encontrar la etiquetada como «Simon Lee». La abrió dejando ver varios folios que contenían información sobre él.
—Simon Lee. Entró como estudiante de primero con nosotros. Tomó parte en algunos clubes y deportes incluyendo badminton, TCG, oratoria y debate, y fue representante del segundo año en un momento dado.
—Se fue al instituto Benvie, ¿cierto?
—Eh... —titubeó Britney, y continuó revolviendo sus papeles—, ¡sí! Tuvo que cambiar de escuela por un traslado referente al trabajo de sus padres. Le era más cercano el Benvie Tec así que... supongo que fue inevitable. Una pena... fue un buen representante de segundo año. Él y Kim trabajaban bien juntos-
—También salían juntos.
—Bueno, sí. Salieron la mayor parte del año. Espera, ¿no creerás que él organizó el ataque, verdad?
—Es posible.
—No lo creo, Alice. Según estos archivos, no era muy animal ni un manipulador. Era un chico bastante tranquilo que decía lo que pensaba cuando hacía falta. Dudo mucho que alguien que pasa tan desapercibido como él pudiera hacer algo a tan gran escala —le comentó Britney mientras Alice terminaba su almuerzo y se acomodaba en su silla.
—Sigue siendo una posibilidad. Supongo que no conseguiremos una confirmación hasta que esa tonta vuelva. —Alice suspiró, inspeccionando otra mesa. Sentados en la mesa estaban tres chicos, mostrando una gama de diferentes clases de cuerpos. Tenían un par de magulladuras en la cara y eran los pocos estudiantes que vestían los uniformes andrajosos de St. Joel con orgullo—. Mira a esos idiotas. Vistiendo esos uniformes como si fueran trofeos...
—Bueno, defendieron St. Joel del ataque de Benvie Tec...
—Perdieron.
—Aún así... nos defendieron. A pesar de que ellos sean... bueno, ellos. Más o menos les debemos algo por su valor.
—Todo lo que les debemos son uniformes nuevos. ¿Entonces hay algo nuevo con estos tres payasos? —preguntó Alice cuando Britney cerró la carpeta de «Simon Lee» y abrió otra etiquetada como «Matones Joel».
—Veamos... los Matones de Joel. Nada nuevo en realidad. No he actualizado sus informes de heridos aún, pero no quiero preguntarles sobre ello. Edward, Austin y Andrew. Edward es el chico del gorro negro, sí. Es el explorador. Merodea por la escuela y logra conseguir la información que nosotras, a veces, no podemos obtener hasta que se hace pública por los Matones. Una molestia para mí y para Michelle. Se desconoce cómo consigue la información. Austin, el líder y la fuerza física del grupo. Es físicamente voluminoso pero si te burlas de su físico solo conseguirás que te lleven a la enfermería. Por último, Andrew, la serpiente. Se gana la confianza de la gente solo para exprimir información y llevarla de vuelta a su líder. Juntos, son los Matones de Joel, cada uno de ellos capaz de pelear, así que meterse con uno es tan malo como meterse con los tres.
—Para ser una panda de bravucones, están bien organizados. Bien pensado, también nosotras somos un grupo bien organizado. Lo que nos falta de fuerza física lo tenemos en cerebro. Además, tenemos conexiones en la escuela. —Se regodeó Alice mientras Britney recogía la información de los Matones. Aún había algo que Alice quería preguntar, pero no se atrevía. La información era necesaria, pero estaba un poco asustada por la respuesta—. Britney... entonces, Kim volvió a salvo, ¿verdad?
—Sí. Te dije que la vi volver después de clase ese mismo día.
—Dijiste algo de verla con los dos alumnos nuevos, ¿no? —preguntó Alice, y Britney abrió las dos carpetas etiquetadas como «Scott Pilgrim» y «Lisa Miller».
—Mmm... sí. Después del club vi a Kim hablando con Scott Pilgrim y Lisa Miller... los nuevos de este año. Lisa Miller es la chica rubia con el pasador de perlitas que te empapó de refresco-
—No tenías porqué mencionar eso...
—Perdona. Y Scott Pilgrim. Sin información sobre él. Sus padres se mudaron a Ontario del Norte por trabajo... —indicó Britney mientras miraba sus papeles—. También se ha informado por varios alumnos que venció él solo a los Matones.
—¿Él solo? ¿En serio?
—Según esto, sí. Ya ha asistido a dos castigos por su carácter violento. Lisa Miller también ha asistido a dos castigos. Tal para cual, esos dos.
—Los problemáticos hacen migas con otros problemáticos... eso es todo —comentó Alice tranquilamente tomando un sorbo de su bebida—. ¿Algo más?
—Bueno, ninguno de ellos se ha unido a ningún club todavía, pero ya veremos. Después de todo, la exposición de clubes es hoy y eso podría cambiar.
—Ya veo. Bueno, quiero más información sobre esos dos, sobre todo de Lisa Miller. Le dije que me las pagaría por rociarme de refresco y pretendo que lo pase miserablemente mientras siga aquí en St. Joel. Britney, ¿me estás escuchando? —preguntó Alice, viendo que su amiga ya no la miraba. Estaba examinando el trozo de papel perteneciente a Scott Pilgrim y luego abriendo la carpeta de Kim Pine para mirar otro trozo de papel. Su atención estaba fija entre los dos documentos y se rascó la cabeza—. ¿Qué pasa?
—Mmm... esto es nuevo. ¿Sabías algo?
—¿Me preguntas a mí? Eres tú la que está a cargo de todo lo que ocurre en St. Joel.
—Sí, pero pensé que te habías enterado por tus conexiones con otros clubes y personas. Quiero decir... apenas tengo información sobre esto, y justo la conseguí hoy. O sea, tal vez solo sea un rumor. Es muy poco fiable.
—¿Qué es, Britney? —preguntó Alice, inclinándose ahora hacia ella, con una mirada de curiosidad extendiéndose por el rostro.
—Kim Pine... está en una relación.
—¿Oh? ¿Con quién?
—Con Scott Pilgrim.
La vida en St. Joel 029: El Nothing club
Mientras tanto... fuera en el patio ...
—Idiotas —dijo una chica de pelo rojizo a las dos personas que comían en un banco, aislados del resto de estudiantes. Ambos la miraron, se miraron entre ellos, y volvieron a mirarla—. Sí, vosotros dos. ¿Qué hacéis? Creía que comíais en la cafetería.
—Lo haríamos, pero con todo lo que he liado, temo que vengan a por mí... por alguna razón... —dije mientras la chica de pelo rojo sacudía la cabeza.
—Antes que nada, eso lo digo yo, Scott. Si hay alguien que debería estar asustado de comer el amuerzo en público debería ser yo. Es decir, soy responsable de que la mitad de nuestros chicos recibieran una paliza y acabaran magullados. Pero sigo aquí fuera siendo públicamente conocida. ¿Y tú qué, Lisa?
—Alice me odia —respondió la chica rubia con el pasador rosa, tomando un sorbo de su zumo—. Seguramente me matará si me siento allí sola. Así que decidí seguir a Scott. Ya sabes... por la protección.
—Venga ya. Las cosas han empeorado entre nosotros y los de Benvie Tec. No ha sido la primera vez. Cosas como ésta pasan. Hay una gran rivalidad entre las dos escuelas. ¿Por qué crees que los Matones de Joel vinieron a mi defensa?
—Espera, ¿los matones Joel fueron a TU defensa? —le pregunté a Kim, un poco asombrado de que las tres personas que siempre se metían conmigo pudieran defender a una dama. Solo escuché historias de lo que ocurrió en la escuela cuando no estuve. Después de todo, terminé perdiendo el autobús aquel día. Suerte que tuve, supongo. Pero pensándolo bien tuve que hacer la limpieza después. Pero aún así, la idea de que esos tres abusones defendieran a Kim...
—Nuestra escuela puede estar dispersa hablando de clubes... pero seguimos siendo un cuerpo estudiantil unido. Recordad eso. Cuando se trata del Benvie Tec, nuestra escuela se deja de tonterías y no rompemos el código «sin clasificación». Hasta Andrew tiene sus estándares —dijo Kim cruzándose de brazos—. Lo que me recuerda, vais hoy a la muestra de clubes, ¿verdad?
—¿Por qué? Estamos marginados, ¿recuerdas? Rocié de refresco a la chica más popular de la escuela... —dijo Lisa entre dientes, bebiendo de su zumo otra vez.
—Soy conocido por meterme en peleas y por juntarme con la supuesta chica que empapó a la más popular de la escuela... —dije, y Lisa me empujó hacia un lado.
—¡Gracias por el apoyo, amigo! —gritó Lisa cuando vi a Kim poner los ojos en blanco.
—Como ya he dicho, esta escuela está basada en actividades en clubes y participación. Hoy se espera que abran el reclutamiento para los que quieran unirse. Si vas a unirte o estás pensando en entrar en alguno, es el mejor día para hacerlo. Porque después, harán lo que sea que tengan planeado para el semestre así que el reclutamiento estará «oficialmente» cerrado —nos explicó Kim—. Deberíais encontrar al menos un club al que uniros para no ser unos marginados totales. —Escuché a Lisa suspirar mientras se levantaba y se estiraba.
—Bueno... si lo que dices es cierto, entonces hay algo que me gustaría comprobar. —Ambos, Kim y yo, levantamos las cejas con su declaración.
«No sabía que Lisa estuviera interesada en los clubes de la escuela. De hecho, mencionó que quería ser guay. Tal vez ésta fuera su forma de conseguirlo. Tal vez debería buscar algún club al que unirme. Pero... ¿cuál?»
—¿En serio, Lisa? ¿Qué club?—
—Mmm... te lo diré si consigo entrar. Pero no, no tengo muchas esperanzas, aunque quiero intentarlo —dijo Lisa mientras empezaba a recoger su almuerzo. Miré mi almuerzo y vi que me había quedado atrás. Aún tenía la mitad del sandwich de jamón y queso, y mi propia caja de zumo que Lisa me había dado—. ¿Os veré en clase, no? —nos preguntó Lisa mientras se alejaba, dejándonos a mí y a Kim atrás. Kim miró cómo Lisa salía disparada y subía las pequeñas escaleras hacia la escuela antes de acercarse y sentarse a mi lado.
—Entonces... ¿vas a buscar algún club al que unirte? —me dijo, sentándose bastante más cerca de lo que hizo Lisa.
—Supongo que podría buscar alguno —mascullé, llevándome a la boca la otra mitad del sandwich. Aunque paré a medio camino cuando sentí la mirada de Kim aún sobre mí. La miré atentamente, particularmente las pecas justo bajo sus ojos. Vi cómo sus mejillas se tornaban rosas cuando me miró a los ojos y apartó la vista—. ¿Qué?
—Nada. Déjalo.
—¿Qué pasa, Kim?... ¿quieres un poco? —Le ofrecí, notando que tal vez tuviera hambre.
—No... acabo de comer.
—Mmm... ¿qué ocurre? —le pregunté mientras me echaba un pequeño vistazo, su rostro levemente rosa aún.
—Soy... todo esto es nuevo para mí, ¿vale? —dijo Kim mientras aún la miraba, confuso.
—No entiendo —le dije, y se acercó más a mí hasta el punto en que sentí su cuerpo apretado contra el mío. Sentí mi propia cara empezar a acalorarse mientras Kim estaba ahora realmente cerca de mí. Había pasado una semana, pero esto era nuevo para mí también. Kim y yo empezamos a salir, y las cosas estaban yendo sin problemas. Quedamos, fuimos una vez por donuts, quizá tuvimos alguna cita cerca del parque por su casa. Pero aparte de eso, era difícil no sentirse aún avergonzado—. Ah... vale...
—A veces eres tan tonto... —murmuró Kim, reposando su cabeza sobre mi hombro. Incliné mi cabeza hacia ella y la apoyé sobre la suya.
—Pero soy una pasada de tonto , ¿no?
—Supongo... —dijo con un tono burlón mientras levantaba la cabeza. Alejé mi propia cabeza para que pudiera moverse—. Solo ve y encuentra un club al que unirte, ¿vale? Podemos ir a Ol' Santos después —dijo mientras me miraba.
—Suena bien —le dije, también mirándola—. ¿Hola?
—¡Cállate, Pilgrim! ¡Soy mala en esto! —me gritó, y me arqueé hacia atrás.
—¿Q-qué estás...? —tartamudeé, pero entonces se inclinó hacia mí y me dio un pequeño beso en los labios. El beso me pilló con la guardia baja, pero se sintió genial a pesar de todo. Se alejó enseguida antes de que pudiera devolverle el beso.
—Aún me da verguenza besarte en público. Ya sabes lo que pienso de este PDA...
—¿PDA? ¿Como los ordenadores de bolsillo?
—No, tonto. Demostrar afecto en público... —murmuró, apartando la mirada, obviamente avergonzada por el beso. Aunque no había nadie a nuestro alrededor, me parece que pude entender cómo se sintió.
—Bueno... siempre podemos esperar hasta encontrar un lugar un poco más apartado —dije mientras se levantaba y se sacudía la falda. Me sonrió pícaramente, algo que encontré muy seductor.
—Mmm... supongo. Tal vez volver al parque —dijo, y se inclinó de nuevo, deteniéndose a centímetros de mi cara. Simplemente se mantuvo ahí, con los ojos cerrados y sus brazos rodeando mi cuello. Pero nada más. Alcé una ceja mientras seguía mirando su rostro, esperando a que abriera los ojos—. ¡Hola...! —dije alegremente cuando sus ojos se abrieron por fin.
—¡D-D-Dios santo, Pilgrim! —exclamó, alejándose repentinamente de mí y empezando a caminar. Me levanté rápidamente y corrí tras ella, rodeando su cintura con mis brazos y atrapándola en un abrazo—. ¡S-suéltame! ¡Te he dicho que soy novata en esto! ¡Déjame! ¡Voy a romper contigo!
—¡Ay, no digas eso! —supliqué mientras le daba un pequeño apretón para apaciguarla. Se calmó un poco antes de que reposara mi cabeza encima de la suya de nuevo—. Iré a buscar algún club al que unirme. ¿Nos vemos después de clase?
—Supongo...
—Está bien, pues —dije, sintiendo que era mi turno de devolver el gesto cariñoso. Ladeé la cabeza hacia un lado y le di un pequeño beso en la mejilla, lo que hizo que su cara se tornara roja en un instante.
—¡W-wha! ¡Scott! ¡Aquí no! —dijo mientras se ponía la mano en la mejilla y tocandose donde la había besado.
—¡Bueno, no puedo dejar que te diviertas solamente tú! —le dije mientras corría hacia el banco y recogía mis cosas.
—¡Cómo te...!
—¡Hasta luego Kim! ¡Nos vemos después de clase! —le dije y me fui corriendo en la dirección contraria. Kim tenía razón. Si quería encajar en St. Joel, necesitaba encontrar un club al que pertenecer.
La pregunta era... ¿a cuál?
La muestra de clubes era un evento que subestimaba. Cuando entré al auditorio donde se organizaba la exposición, había un motón de stands, personas y proyectos montados por todo el edificio. Había panfletos, pancartas y gente con carteles esparcidos por toda la sala mientras intentaban atraer a personas de otros clubes para expandir sus horizontes y conseguir miembros para los clubes. Estaban gritando las ventajas, los posibles proyectos, las excursiones... los clubes hacían cualquier cosa para atraer la atención de la gente. Mientras entraba, me acosaron los que recibían a la gente y los profesores.
—¡Deberías entrar en MGL! !Necesitamos cuerpos capaces como el tuyo!
—¡Únete al club de fitness y pronto, los matones Joel, no se atreverán contigo! Tus resultados pueden variar...
—¡Únete al club de literatura! Pareces un chico listo. ¡Ven y apúntate!
«Tío, oh tío... ¿por dónde empiezo?»
—Ah, señor Pilgrim —dijo una voz detrás de mí cuando me giré para ver a un hombre trajeado que me era familiar—. Me alegra ver que ha decidido hacer algo más que ser una molestia para la escuela.
—¡Ah! Profesor... um... —dije, intentando buscar el nombre para la cara, pero me fue difícil. Ya era duro acordarme de mis propios profesores, imagina acordarme de alguien que me sonaba pero no conocía—. Ah...
—Decano Thomas... —dijo, amargamente.
—¡Ah! ¡Claro! Oh... mierda. ¿No he hecho nada malo, verdad? —pregunté, como respuesta inicial.
—No a menos que supongas que lo has hecho —dijo el decano Thomas, inspeccionando la zona—. Tenemos muchos clubes aquí, Pilgrim. Espero que puedas encontrar alguno en el que encajes en vez de pegar palizas a los jóvenes. Después de todo hay un límite a los castigos que puedo darte.
—Mmm... intentaré encontrar algo que me ¿guste? —dije, intentando darle una respuesta para que se fuera. Aparentemente, lo conseguí cuando giró su cabeza y empezó a alejarse en aquella dirección.
—Esperemos eso, Pilgrim.
Cuando se alejó, empecé mi propia caminata por el auditorio para ver qué me interesaba. Era hombre de pocos intereses: videojuegos y música. Pero estos clubes sobre videojuegos y música eran... bastante extremos. Sin mencionar que tocaban cosas que no había escuchado antes.
Stand del club de videojuegos
—¡Bienvenido! ¡Veo que estás interesado en ser un compañero de juegos! —me dijo un tipo cuando me acerqué a la mesa. La mayoría en esta mesa eran tíos a excepción de varias chicas sentadas silenciosamente en una esquina, evitando contacto visual con cualquiera.
—Um... sí, supongo —contesté mientras se miraban unos a otros.
—¡Fantástico! Soy Mark. ¡Soy el presidente del club de videojuegos! —me dijo el tipo con gafas, ofreciéndome la mano. Le di la mano cortésmente y la estreché—. No somos muy estrictos con los juegos. ¡Los jugamos todos! Nes, Super Nintendo, Playstation, consolas antiguas y nuevas.
—Guau... mola bastante. Quiero decir, soy un gran fan de Mario-
—No he terminado. También jugamos con el ordenador, estrategia, juegos de mesa, juegos de cartas, dados, juegos fork...
—Ajá. Creo que ya-
—No interrumpas. Jugamos Command and Conquer, Starcraft, Warcraft, Counter-strike...
—Sí, creo que voy a... buscar algo un momento —dije mientras comenzaba a alejarme. Mark seguía con sus juegos mientras retrocedía y me giraba. Pero tan pronto dejé la comodidad de la bienvenida demasiado acogedora, fui expuesto a otra multitud poco acogedora intentando que me uniera a sus clubes.
—¡Ven al club de crochet! ¡Estamos haciendo el calcetín más grande del mundo!
—El TCG club necesita miembros más habilidosos y responsables. ¿Crees que puedes idear una estrategia para vencer al mejor?
—¡Únete al club AV-!
—¡Aparta friki! —le grité al próximo que intentó reclutarme mientras huía de la piña de personas que estaban rodeándome. Lo raro era que yo no fui el único al que estaban acosando. Le hacían esto a cualquiera que no estuviera cerca de un stand. Tenía que encontrar un sitio tranquilo para pensar.
«Podría volver a salir, pero entonces me perdería la muestra, y entonces Kim se enfadaría conmigo por no unirme a nada. Bueno, técnicamente fui con los del club de videojuegos pero aún así... ¿pero qué?»
Mis divagaciones inconscientes me llevaron hasta una figura familiar sentada en una esquina del auditorio con las piernas cruzadas. Llevaba un sombrero fedora gastado y un abrigo marrón. Vestía la típica camisa, corbata y pantalones negros que llevaban todos los profesores, pero había algo que no cuadraba en él siempre que lo veía. Se llama Ryan Monroe, y era mi profesor de Historia del Mundo Contemporáneo.
—¿P-profesor Monroe? —le llamé mientras me acercaba lentamente a mi pasivo profesor. No se giró hacia mí. Jobar, ni siquiera me habría escuchado. Pero después de estar mirándole un minuto, le vi abrir los ojos, girarse hacia mí, y cerrarlos de nuevo.
—Ah, señor Pilgrim. ¿Cómo se encuentra?
—Mmm... bien. Creo que bien —dije examinando el auditorio abarrotado. Ni reclutadores ni profesores estaban cerca de esta zona apartada. De hecho, si miraras desde arriba, se vería un área libre de gente rodeando al profesor Monroe—. ¿Qué está haciendo? Si me permite la pregunta.
—No se preocupe —dijo, aún con los ojos cerrados y sin mover el cuerpo para que supiera mi localización a su vera—. Estoy meditando.
—¿Meditando?
—Bueno, a decir verdad, solo estoy fingiendo que medito. —Rió un poco el profesor Monroe—. Verá, la gente te deja tranquilo cuando meditas... sea cierto o no. Pero no es esa la razón por la que lo hago.
Me encontré lleno de curiosidad mientras me sentaba, también, con las piernas cruzadas y poniendo mis manos sobre mis muslos en posición meditativa. Tal vez hubiera un método para la locura, ¿quién sabe? —Mmm... ¿entonces por qué lo hace?
—Porque la vida va demasiado rápido.
—No... no lo pillo —confesé, aún perplejo pero prestando atención a lo que tuviera que decir.
—Todo el mundo habla de vivir como si no hubiera mañana. De vivir deprisa... internet más rápido, coches más veloces, rápido, rápido, rápido. A veces es bueno tomarse las cosas con calma y... sentarse y no hacer nada.
—¿No hacer nada?
—La vida es una autopista abarrotada y si no te mantienes al ritmo te atropellarán. Me gusta pensar que si te conservas claro, no te golpearán —explicó el profesor Monroe, abriendo finalmente los ojos y mirando hacia mí—. Así pues, señor Pilgrim. ¿Ha encontrado algún club al que quiera pertenecer?
—Pues... —comencé, rascándome la cabeza nervioso y frustrado—, había unos cuantos a los que me uniría. Pero todos parecen tan apegados y las palabrejas que usan tan de por ahí...
—¿Ve? Es el resultado del acelerado ritmo de esta sociedad en la que vivimos. Pero si usted se expusiera a ellos, adquiriría ese argot en poco tiempo.
—Supongo. Pero no sé. Parece insorpotable. Y toda esa gente es bastante plasta con sus clubes también. Están un poco majaras —le admití, y se rió entre dientes.
—Tal vez debería crear un club para ir despacio.
—¿Crear un club?
—¿Cómo cree usted que se crearon estos clubes? —me preguntó el profesor Monroe mientras me fijaba en la sala. Había demasiados clubes, y al principio pensé que serían todos exclusivos. Pero cuando bajé el ritmo, vi la verdad. No eran exclusivos. En todo caso, serían inclusivos. Vi a gente que formaba parte de otros clubes yendo a otros stands para ayudar con otros reclutamientos, vi a miembros del club de videojuegos ir hacia los del TCG para hablar con sus miembros, incluso vi a miembros de los Matones ayudar a reclutar a los del club de ingeniería. Entonces fue cuando me di cuenta... no me habían atacado varios grupos para reclutarme. Todos eran los mismos reclutando para diferentes clubes. ¿Estuvieron buscándome, esperando darme algún consejo para que me uniera a algún club?—. Puede que esta escuela esté orientada a los clubes, pero seguimos siendo una familia, ya sabe. Estamos abiertos a nuevos clubes y haremos lo posible por ayudar para que crezcan.
—Ya veo... ¿así que piensa que debería crear uno nuevo?
—Tal vez... pero necesita un poco de énfasis y un profesor como asesor del club.
—Mmm... —reflexioné, mirando al profesor Monroe, y luego a mí mismo.
Entonces se me ocurrió.
—Guau, Lisa. Felicidades. —Escuché la voz de Kim cuando oí los pasos de alguien acercándose desde detrás.
—Sí. Siempre he querido hacer esto. Y ahora seré capaz de hacerlo. Solo espero no echarlo todo a perder.
—Lo harás genial, Lisa, yo- guau. Hey Scott. Profesor Monroe. Mmm... ¿qué hacen? —Escuché que me preguntaba Kim cuando abrí los ojos, y ví a Kim y a Lisa mirándome fijamente desde arriba. Habíamos estado sentados en el mismo sitio durante treinta minutos y no nos habíamos movido desde entonces. Al menos no teníamos ninguna razón para hacerlo hasta ahora.
—Oh. Kim. Lisa. Hey chicas. Justo a tiempo. ¿Queréis uniros a mi club? —les pregunté mientras se miraban entre ellas y después hacia mí de nuevo.
—¿Qué club? No hay nada aquí —dijo Lisa mientras miraba a su alrededor, esperando ver algún tipo de stand o anuncio que indicara el nombre del club o la intención.
—Ah, está aquí mismo —indiqué, señalando hacia un trozo de papel que había doblado y escrito el nombre del club en él. Ambas trataron de verlo y dijeron al mismo tiempo:
—¿El Nothing club?...
—Exactamente.
—¿Profesor Monroe? ¿Es usted el asesor del club? —preguntó Kim, y asintió.
—El señor Pilgrim me pidió si podía ser el asesor y acepté encantado.
—Vale... —Se estiró Lisa aún mirándome, muy confusa—. ¿Y qué se hace en tu club?
—Nada.
—...Ok. Me largo de aquí —le escuché decir a Kim, pero añadí rápidamente algo para hacerla volver.
—¡Espera! ¡Kim! ¡Escucha! Verás... ¿cuándo fue la última vez que te detuviste a... bueno... a no hacer nada? —le pregunté mientras empezaba a pensarlo. Le tomó un momento, pero seguía sin poder darme una respuesta—. ¿Lo ves? A veces es esencial tomarse un tiempo y... no hacer nada. El profesor Monroe me enseñó eso, y pensé que molaría hacer un club. Sin requisitos. No hace falta ser un enterado de la tecnología o videojuegos o lo que sea. Todo lo que hay que hacer es sentarse aquí y... no hacer nada.
—Scott... tú estás mal... —dijo Kim, mirando hacia Lisa para una confirmación. Pero entonces una expresión horrorizada se apoderó de ella—. ¡Lisa!
—A un lado, Scott, voy a unirme.
—¡Hey! ¡Nuestro primer miembro, profesor! —dije, muy entusiasmado.
—Buen trabajo, señor Pilgrim. —Todos miramos hacia Kim, esbozando una gran sonrisa. Quería unirse... lo sabíamos.
—¡Vale! Me uniré al club... —Kim admitió su derrota mientras se sentaba justo a mi lado.
—¡Otro miembro! —gritó Lisa.
—¡Woohoo! —dije después.
—¡Está bien! ¡Está bien! No me lo echéis en cara —nos dijo Kim mientras la escuchaba suspirar profundamente y relajándose poco a poco.
—¿Te sientes mejor Kim? —la provoqué cuando vi que su cuerpo tenso se rendía a no hacer nada y estaba ahora encorvada.
—Cállate, Scott... —murmuró. Supuse que necesitaba algo como esto. Ser la representante de tercer año debía significar un montón de trabajo y pegarse unas carreras. Si no hice este club por mí, entonces lo hice por el trabajo excesivo.
—En ese caso, vuelvo enseguida —les dije mientras me levantaba. Lisa, Kim, e incluso el profesor Monroe me miraron.
—¿Adónde vas?
—Estando aquí me he acordado de algo que tengo que hacer. Guardadme el sitio, ¿vale?
—¡E-espera! ¿No quieres escuchar-?
—¡Perdona! ¡Tengo que ir antes de que termine la muestra! —les dije, empezando a correr a través del auditorio, haciendo inaudible la frase de Lisa. Necesitaba hacer algo... bueno, necesitaba decirle algo a alguien. Y suspuse que si quería encontrarlos, sería por aquí.
Al final los encontré... y el stand también.
—Vaya, vaya, vaya, pero si es el pequeño Pilgrim —me dijo Austin mientras me acercaba al stand con la pancarta en la que ponía Matones Joel. No estaba seguro qué me sorprendía más: el hecho de que la escuela supiera que esto era un club, o el hecho de que trataban de conseguir más miembros—. ¿Qué haces aquí? ¿Quieres unirte a los chicos más duros de la escuela?
—Ahórratelo, Austin. Ya sabéis que yo soy el más duro. De hecho, debería llamar mi club Matones de Joel... apaleados... —Me rendí, intentando salir con un buen golpe... pero fallando estrepitósamente. Esto hizo que los tres se rieran de mí.
—¡Muy buena, Pilgrim! Nos has hecho reír. ¡Te perdonaremos la paliza de hoy!
—Je, os debería decir lo mismo —comenté, haciendo que Austin se adelantara.
—Si quieres pelea, estaré encantado.
—Créeme que no me importaría, pero no es eso por lo que estoy aquí... —les dije, y Austin recuperó la calma en su asiento. Ahora Austin, Edward, y Andrew me miraban perplejos.
—¿Entonces qué haces aquí, Pilgrim?
—Tengo entendido que defendisteis la escuela cuando vinieron los de Benvie Tec. la semana pasada —comencé, viendo cómo sonreían con orgullo.
—Ya lo creo que sí. Nadie del Benvie Tec. va a venir al campus sin una pelea...
—También tengo entendido que defendisteis a Kim Pine.
—Sí, ¿y qué? Es parte de St. Joel. Nos cuidamos entre todos... —me dijo Austin, y asentí con la cabeza y me giré. Tenía lo que necesitaba. Me sentí tranquilo con la escuela... y con los estudiantes. Ahora sabía que no era por el orgullo de la escuela o una estúpida rivalidad... no importa lo que dijeran.
Todos cuidaban unos de otros.
—Gracias, tíos. Os debo una —les dije mientras los dejaba en su stand. No respondieron nada. Estoy seguro de que con eso los dejaría satisfechos. Pero les debía una. Si no fuera por ellos, tal vez Kim hubiera tenido problemas con la escuela. El secuestro de un estudiante habría sido fácil de descubrir, pero causar tal batalla gigantesca en la escuela haría difícil delatar al autor. El instituto habría culpado a Kim si los Matones no la hubieran defendido. Así que un agradecimiento era necesario. Empecé a dirigirme hacia Lisa, Kim, y el profesor Monroe cuando de repente una chica se interpuso en mi camino— Mmm... ¿hola?
—¿Scott Pilgrim? —preguntó la chica castaña, y asentí con la cabeza—. Has sido invitado a comer con nosotras mañana en el almuerzo —me dijo, ofreciéndome una carta con mi nombre en ella. Alcé una ceja mirando hacia la carta y, después, hacia la castaña.
—Eh... ¿por quién?
—No llegues tarde —dijo, y salió pitando. Estaba mudo de asombro. ¿Quién era esa chica? ¿Y con quién iba a comer mañana? Tenía más preguntas, pero sentí que alguien se pegaba a mí por un lado.
—¿Te vas a quedar ahí como un idiota o vas a ayudar a limpiar? —La voz de Kim sonó cerca de mi oído y vi a Kim a mi lado. Escondí la carta automáticamente, inseguro de porqué, pero lo hice por mi propia intimidad.
—¡K-Kim! ¿Qué quieres decir con «limpiar»? —pregunté, mirando a mi alrededor. Vi que todo el mundo empezaba a recoger los stands y a guardar las pancartas del auditorio. La muestra de clubes se había acabado oficialmente.
—Bueno... como la muestra se ha terminado, estaba pensando que tal vez, tú y yo, podríamos ir a Ol' Santos a tomar unos donuts —dijo, apoyándose más en mí. Recibí su gesto apoyándome levemente a su vez contra ella—. Tal vez encontrar algún lugar en el parque para-
—¿Vais a Ol' Santos? ¡Contad conmigo! —Lisa entró a empujones de repente, separándonos y rodeando nuestros brazos—. No fui la semana pasada con todo este lío del instituto Benvie. ¿Cuándo nos vamos? —Ambos miramos a Lisa, como preguntando «¿por qué haces esto?» pero entonces recibí una mirada desagradable de Kim y supe al momento lo que estaba gritando dentro de su cabeza.
«¿AÚN NO SABE LO NUESTRO?»
«Oh tío...
... estoy en un lío.»
Continuará...
N/T: La primera aclaración viene por la segunda escena, cuando Lisa deja a solas a Scott y a Kim en el patio. Kim hace un juego de palabras con PDA, las siglas originales para personal digital assistant, que no son más que ordenadores de bolsillo. Kim las usa para referirse a public display affection (algo así como muestra de afecto público) por eso Scott queda confuso cuando lo menciona. Con la traducción al español se pierde el juego de palabras y no se me ha ocurrido nada parecido, espero que haya quedado clara esa parte.
Otra es en la muestra de clubes. Cuando Scott se encuentra con el profesor Ryan Monroe, la pequeña descripción que da es que enseña world studies. No sé cual es la traducción exacta de esa asignatura así que he optado por 'historia del mundo contemporáneo'.
También quería aclarar algo que ha decidido el autor del fic, Voice4TheMute, sobre sus planes con respecto al fic. Si no he entendido mal, ha decidido dividir el fic Life At St Joel's en cuatro partes, cada una de ellas abarcando un semestre. Además, para organizarlo todo mejor va a ponerle subtítulos, así que La vida en St. Joel pasará a llamarse La vida en St. Joel: Recopilaciones de tercer curso en otoño PERO, desgraciadamente, no es posible poner el título tan largo, así que intentaré dejarlo claro en la descripción.
Si queréis más información podéis ver sus actualizaciones en el perfil.
Eso es todo, hasta el próximo capítulo :)
