Me hace indescriptiblemente feliz leer sus reviews.
Por fin aquí estoy subiendo un nuevo capítulo.
Nota: Tome un fragmento escrito por Stephenie Meyer.
Luna Creciente
El amor es una fuente inagotable de reflexiones: profundas como la eternidad, altas como el cielo y grandiosas como el universo.
Edward POV.
Sin sentido. Nada de esto tenía sentido. Mi propia existencia no tenía sentido. El mundo entero no tenía sentido.
No estoy precisamente seguro de donde estoy, algún oscuro ático lleno de arañas y ratas. No me importa separar los pensamientos de las voces, de los humanos que pasan cerca de aquí, lo suficientemente cerca para que yo los escuche.
Presione mi frente contra mis rodillas y me pregunte por cuánto tiempo más sería capaz de soportar esto. Tal vez era imposible. Tal vez estaba condenado al fracaso de todos modos. Debería dejar de torturarme y regresar…
La sola idea era tan poderosa, tan curativa, como si las palabras contuvieran un fuerte anestésico con la capacidad de deshacer la montaña de dolor bajo la que estoy enterrado.
Podría ir ahora, podría regresar.
El rostro de Bella, siempre bajo mis parpados, me sonreía. Era una sonrisa de bienvenida, de perdón, pero no tenía el afecto que mi subconsciente probablemente intentaba que tuviera.
Por supuesto, que yo no puedo regresar, ¿Qué era mi dolor, después de todo, comparado con su felicidad? Ella debería ser capaz de sonreír, libre de miedo y del peligro. Ella merece algo mejor que eso, merece a alguien mejor que yo.
En un futuro cercano ella partirá al lugar a donde pertenece y a donde yo no podre seguirla, sin importar mi conducta en este mundo. La idea de la separación final es mucho más intensa que el dolor que ya estoy padeciendo.
Tiene que haber alivio, olvido. Era mi esperanza pero no tenía garantías. Aun cuando yo me convierta en cenizas… de alguna manera, ¿seguiré sintiendo el dolor de su partida?
Temblé con solo pensarlo.
Y, maldita sea, yo lo prometí. Le prometí que no volvería a atormentar su vida otra vez, llevándole mis más oscuros demonios.
No iba a retractarme de mis palabras, ¿a caso no podía hacer nada bueno por ella?, ¿absolutamente nada?
La idea de regresar al pequeño y nublado pueblito que siempre había sido mi verdadero hogar en este planeta serpenteo entre mis pensamiento de nuevo.
Solo para revisar. Solo para ver si ella es feliz y está a salvo. No para interferir. Ella nunca deberá enterarse de que estuve ahí.
No, maldita sea, no.
Cada segundo de cada día veo el rostro de Bella en mi cabeza, pero o tenía espejismos de los mejores momentos de más de cien años de caminar por el mundo, cada uno de ellos los pase en compañía de Bella, o era el recuerdo que me atormentaba, la desolación en el rostro de Bella, cuando le aseguré que había dejado de amarla y que era mi deseo alejarme de ella.
Fingir que ella había dejado de importarme… ¡inaudito!, todo lo que soy gira alrededor de ella. Requirió todos mis años de experiencia mintiendo para ser capaz de representar tal blasfemia, aun así fue inmensamente desgarrador pronunciar aquellas palabras, las que arruinaron la mayor felicidad que había tenido la fortuna de conocer.
No puedo si quiera describir lo que sentí cuando vi el dolor en su rostro, el dolor que yo había causado. Me repugna… me avergüenzo de mi mismo. ¿Cómo pude cometer tal atrocidad?
Mi excusa es que creía que sería más fácil para ella olvidarme, avanzar, si dejaba de interesarse, preocuparse por mí.
Jamás en toda mi existencia como vampiro había deseado tan desesperadamente ser capaz de dormir. Agradecería desmesuradamente soñar que todo seguía igual, tener a Bella entre mis brazos, asegurarme en persona que no corre peligro alguno, gozar de sus sonrisas, deslumbrarme con su mirada, maravillarme ante sus palabras.
Pero eso era imposible, yo mismo había destruido esa fantasía en la que vivía. El único consuelo que tenía era que Bella podría continuar con su vida, sin ninguna intromisión mía. Tenía que repetírmelo para no salir corriendo a su habitación.
Varias veces me ha tentado la idea de ir a visitarla una noche, entrar sigilosamente por su ventana y observarla dormir, me seduce atrozmente el pensamiento de suponer que aun pronuncia mi nombre en sueños. Y la ansiedad me consume, me trastorna ésta indescriptible necesidad de escuchar su voz llamándome, afirmando su amor por mí, aun si yo no soy digno de merecerla.
Yo sé que tengo que sobreponerme a esto, Bella no puede sufrir la misma condena que mi familia y yo.
Todos nosotros estamos malditos, sin importar que tan arduamente intentemos redimirnos.
Bella es un ángel, mi ángel, merece ir al paraíso, no sufrir un tortuoso castigo por elegirme, escoger estar a mi lado. ¿Cómo podía una criatura tan perfecta haber puesto sus ojos en mí? No soy más que un monstruo. No valgo nada, no puedo permitirle a Bella sacrificarse por mí. Sin importar… que por algún extraño milagro me ame… un milagro que jamás podre comprender, o agradecer lo suficiente.
El teléfono en mi bolsillo vibro otra vez. Considere al menos ver el número de quien intentaba contactarme. Quizá era importante, tal vez Carlisle me necesitaba. Lo pensé pero no me moví.
El celular vibro otra vez. Podría usarlo como distracción, supongo. Mire el teléfono y me sorprendí por lo que veía.
¿Por qué Rosalie estaría llamándome? Ella probablemente es la persona que estaría disfrutando de mi ausencia. Tendría que haber algo verdaderamente mal para que ella necesitara hablar conmigo. Repentinamente preocupado por mi familia, conteste la llamada.
-¿Qué?- Pregunté tensamente.
-Oh, Edward contestó el teléfono, me siento tan honrada.
Tan pronto como escuche su tono supe que mi familia estaba bien. Ella debía estar aburrida. Era difícil adivinar sin sus pensamientos como guía. Rosalie nunca ha tenido mucho sentido para mí. Sus impulsos usualmente están fundados por el más intrincado tipo de lógica.
Termine la llamada.
-Déjame en paz.-Susurre para nadie.
Por supuesto el teléfono vibro otra vez de inmediato.
¿Seguiría ella marcando hasta que consiguiera pasarme el mensaje con el que planeaba molestarme? Probablemente. Tomaría meses para que ella se cansara de este juego. Jugué con la idea de dejarla llamarme por el siguiente medio año… y después suspire y conteste el celular otra vez.
-Termina con esto.
Rosalie se apresuro al hablar.
-Tenemos planeado pasar unas semanas en Alaska con Tanya y su familia. Creo que deberías venir. Estoy cansada de Esme lamentándose y Carlisle sin reír. Deberías sentirte avergonzado de lo que les has hecho. Emmet te extraña todo el tiempo me saca de quicio. Tú tienes una familia, madura y piensa en alguien además de ti mismo.
-Interesante consejo, Rosalie.- Respondí sarcásticamente.
-Yo estoy pensando en ellos, a diferencia de ti. ¿No te importa lo mucho que has herido a Esme?, ella te quiere más que el resto de nosotros, y tú lo sabes.
No respondí. Lo que dijo de Carlisle y Esme había "acertado el tono".
-Rosalie, mira, realmente lo siento, pero, créeme, no hare a nadie más feliz estando ahí.
-Como quieras, no puedo obligarte, pero tienes que avanzar, deja de sufrir en los oscuros rincones del planeta.- Rosalie tan escrupulosa como siempre.
-Lo pensaré.
Di por terminada la llamada.
¿Debería rendirme? ¿Dejar de buscar a Victoria? Tenía que admitir que el rastreo se me daba fatal y ella era experta a la hora de huir. Después de todo si Victoria cometía el más grave error de su existencia decidiendo atacar a mi Bella, Alice lo vería y yo estaría preparado para capturarla y desmembrar su cuerpo, calcinarlo hasta que solo queden cenizas.
Un gruñido involuntario salió de mi pecho.
Las cosas se ponen cada vez más extrañas, pero empiezo a creer que Rosalie tiene razón.
Es injusto de mi parte preocupar a Esme y Carlisle de esta manera; ya los había defraudado una vez, cuando desafié a Carlisle por su decisión de beber sangre de animales, creí que me estaba obligando a actuar como a él le parecía mejor, perjudicándome y manipulándome. Un error más a mi inventario.
Tengo más tiempo del que quisiera para reflexionar.
Distracciones.
Podría pasar un tiempo con mi familia para dejar de torturarme aunque sea un poco, cuando lo juzgue adecuado volveré a cazar a Victoria.
La decisión estaba tomada, iría a Alaska.
Preste más atención a mí alrededor, si estoy en un ático… en Colombia y estoy rodeado granos de café que serán exportados, ahora lo recuerdo mejor, el rastro de Victoria me trajo hasta aquí pero de repente desapareció.
Decidí llegar corriendo a la casa del clan de Tanya, particularmente no ansío establecer trato con humanos ni mantener la farsa de que soy como ellos.
Mientras corría hacia Denali trate con todas mis fuerzas evitar pensar en Bella… fue inútil.
En lo único en lo que pude pensar fue en los días que la llevaba sobre mi espalda y recorríamos el bosque, Bella solía marearse, eso me divertía, el recuerdo provocó que esbozara una ligera sonrisa.
Me detuve en el Wonder Lake, impresionante, a Bella la fascinaría ver esto, imagine la expresión que aparecería en su rostro si tan solo estuviera aquí conmigo para poder apreciarlo. La nostalgia invadió cada centímetro de mi ser.
El pastizal alrededor del lago es verde y abundante, los arboles son frondosos, las montañas albinas por estar cubiertas de hielo y nieve, el agua del lago es cristalina y refleja todo a detalle como el más impecable espejo.
Inspirador. Me senté cruzado de piernas sobre el pasto, apareció frente a mí un piano imaginario, desvanecido casi en su totalidad excepto las teclas que estaban definidas frente a mí, deslice mis dedos sobre las inexistentes teclas escuchando el sonido que producirían en mi cabeza, por primera vez, en menos días de los que yo creía que me encontré padeciendo, me sentí en paz, relajado, libre del dolor al que estaba sometido.
Estuve un rato "tocando" aquella melodía, que se desarrollaba dentro de mi cabeza, cerré mis parpados, podía ver a Bella sonriéndome, casi podía sentirla junto a mí.
En mi fantasía era capaz de atisbar cada detalle del rostro de Bella, sus preciosos ojos café chocolate, sus rosados e irresistibles labios, sus mejillas coloreándose… me parece que ya estaba delirando.
Abrí mis ojos y ella estaba en el lago conmigo, llevaba un vaporoso vestido blanco, el viento lo mecía levemente, Bella rodeaba el piano y se sentaba junto a mí, primero observaba mis dedos volar por las teclas, veía mi rostro con cautela como solía hacerlo y cuando yo volteaba para contemplar a la mujer que amo, ella me miraba con pasión directamente a los ojos y yo le sonreía ladinamente complacido conmigo mismo, por tenerla a ella, por, a pesar de todo, ser capaz de enamorarla, finalmente Bella bajaba la mirada, sus mejillas se coloreaban y sus latidos eran frenéticos, provocando que mi corazón se ensanchara.
Al caer la noche la ilusión se disipo, y el cálido sentimiento que había tenido lugar en mi corazón se desvaneció.
Observe las estrellas, la Luna Creciente… Bella prefiere como se ve la Luna en esa fase, es la primera aparición de la Luna en el cielo… aparece después de que el cielo nocturno carece del resplandor por la Luna Nueva… la Luna Negra…
Me encuentro perdido en la oscuridad.
Como hice notar antes, dispongo de exceso de tiempo para reflexionar.
Sonreí amargamente, aunque fuera, ¿podría ser posible que Bella viera la Luna esta noche al igual que yo? Aunque fuera por un momento estar juntos otra vez. Tan solo… compartiendo este momento.
Contemple la Luna tranquilamente con un rastro de alegría que tan solo al imaginar a Bella junto a mí había aparecido.
Alice POV.
Me encontraba afuera de la casa de Tanya, era muy espaciosa con habitaciones de sobra, está constituida de unas quince recamaras, sin contar el vestíbulo, la sala, el estudio, la biblioteca, el comedor y la cocina, éstas dos últimas que sirven únicamente para mantener las apariencias. Incluso tienen una gran chimenea, irónico.
La casa está situada en medio del bosque, tiene ventanales enormes, y los tonos dentro de la casa son diversas tonalidades de azul contrastadas con blanco.
Quería dar un paseo a velocidad humana. Jasper y Emmet me acompañaban. Carlisle y Esme fueron a cazar en compañía de Carmen y Eleazar. Creo que Irina y Tanya estaban en la biblioteca con Rosalie.
-Me parece que haber venido aquí fue una buena idea, así Esme y Carlisle se distraerán un poco.-Comentó Jasper.
Reunidos los tres afuera nos dispusimos a caminar.
-Lo dudo, Esme no acepta que Edward ha decidido enfrentar sus decisiones él solo.- Rebatí.- O mejor dicho, sus errores.
-Edward debería venir, tal vez podríamos convencerlo… ya debió de haber aprendido la lección.-Emmet opinó.
-Emmet ¿por qué te siento nervioso?- Jasper levantó una ceja mirando a nuestro monumental hermano.
-No… nada… no es… nada.-Emmet sabía tan bien como yo que era inútil intentar mentirle a Jasper de cuanto emociones se refería.
-¿Temeroso?- Volvió a intentar Jasper, pero Emmet no iba a hablar.
Fruncí el seño y me concentré en ver el futuro…
Rosalie ansiosa marcando al celular de Edward…
Edward sentado en la orilla del Wonder Lake…
-¡Emmet!- Grité colérica.- ¡¿Cómo se te ocurrió apoyar a Rosalie en su demente plan de hacer venir a Edward? ¡¿En qué demonios pensaban?
Emmet y Jasper me miraron sorprendidos, Jasper enviaba ondas de calma en mi dirección.
-Creemos que será lo mejor para todos…
-¡No!, Rosalie te manipuló como siempre, sólo está pensando en lo mejor para ella, está enfadada porque todos extrañamos a nuestros hermanos, está hablando con Edward en este instante, ¿no es así?
-No me está manipulando, Alice. – Me respondió Emmet amenazadoramente.
Jasper nos miró frunciendo el seño, tratando de calmarnos.
-Lo siento… pero ¿acaso no entienden que le han causado más problemas a Edward?- Pregunté angustiada.
-¿Qué quieres decir?- Emmet me miró confuso.
Eso pasa cuando Rosalie se encarga de hacer lo único que le interesa, pensar en sí misma y Emmet de ingenuo sin cuestionar nada.
El amor nos hace tontos a todos.
-Tanya no ha perdido el interés en Edward.-Jasper contestó por mí, su voz era seria, lo había sentido, no era una simple suposición-Cuando llegamos y Kate preguntó por Edward, la reacción de Tanya me lo dejo en claro. Tiene la esperanza de "consolar" a nuestro hermano.
A Emmet se le descompuso la expresión. Habían complicado grave e innecesariamente las cosas.
-Y Edward ya viene en camino.-Afirmé- En estos momentos no puede pensar con claridad, ni siquiera ha tomado en cuenta que Tanya estará aquí… esperándolo.
-Espero que Edward no haga nada estúpido.- Comentó Emmet.
-¿Te refieres a dejarse "querer" por Tanya?-Preguntó Jasper escéptico.
-No lo creo.-Respondí pensativa.-Edward no haría eso, la rechazara otra vez, pero…-Dejé salir un suspiro de frustración.-Si las cosas no se solucionan pronto, tendremos que intervenir.
-¿Tendremos?-Jasper no estaba nada de acuerdo.
-Todos, incluso Rosalie aunque intente negarlo, sabemos que Edward no puede estar sin Bella, pero el muy terco no admitiría que se equivocó, si las cosas no mejoran pronto, nosotros iremos a hablar con Bella.- Emmet sonaba muy decidido, parecía más una amenaza que un simple comentario.
Jasper me miró a los ojos, pero se dio cuenta que nada de lo que dijera me haría cambiar de parecer… ni a Emmet.
-Espero que sepan, que… aunque sé que le será imposible a Edward estar sin Bella, no creo que nos corresponda… interferir… es asunto de Edward.-Aclaró Jasper.
Emmet y yo lo miramos, sabíamos que Jasper no consideraba adecuado meterse en una situación ajena, pero entre más tiempo pasaran Bella y Edward alejados más se arruinarían las cosas y eso era algo que toda la familia sabía.
El resto del paseo transcurrió en silencio.
Regresamos a la casa y Rosalie nos estaba esperando en la entrada, mi furia volvió al verla sonreír tan satisfecha.
-¿Qué paso?-Le pregunte fríamente.
-Creo que Edward vendrá aquí.
-¿No se te ocurrió que Tanya estará ansiosa por verlo?-Espeté.
-No…-Rosalie dudó-Tal vez sea lo mejor para él, fijarse en alguien de su misma especie, para variar.
-Las cosas no funcionan así y lo sabes.
Rosalie se encogió de hombros.
-Todo por fin regresará a la normalidad, nuestra familia será la misma otra vez.-Dijo con satisfacción.
-Te equivocas, nuestra familia no estará completa, no sin Bella.
Rosalie y yo estábamos fulminándonos con la mirada, esa era la más grande discusión que había tenido con ella en las décadas que habíamos vivido bajo el mismo techo. Emmet parecía preocupado, Jasper irritado, además si nos lanzábamos una contra la otra, ellos interferirían y no tenían ningún deseo de luchar entre ellos.
-Debemos apoyar a Edward.- Intervino Jasper.- Eso es lo que importa.-Se escuchaba sereno.
Rosalie relajo su expresión y habló nuevamente.
-Sé que todos piensan que hago esto solo por mí, y no es así.
Incluso Emmet la miró incrédulo. Rosalie notó la sorpresa en nuestras caras y prosiguió.
-Quiero decir… sí, me gustaban como eran las cosas antes de que Bella entrará en nuestras vidas, pero no es eso, es sólo que… creo que Edward tiene razón, ella debería seguir siendo humana y aprovechar todo lo que nosotros no podemos tener, ¡la envidio tanto!, y ella ni siquiera aprecia todo lo que tiene, lo que está a su alcance.
Una palabra, amargura, la voz de Rosalie estaba impregnada de ella.
Suspiré otra vez.
-Lo que tenemos que hacer ahora es evitar mencionar o pensar en Bella, mientras Edward esté aquí.- Comenté resignada.
-Edward tiene que aprender a vivir sin ella.- Afirmó mi rubia hermana.- Seguramente Bella ha seguido con su vida, como él lo quiso, tal vez se mudó a Florida, puede que hasta tenga a alguien a su lado.
Rosalie tenía razón Bella era una mujer libre y podía hacer todo lo que se le viniera en gana.
Regresamos a la casa afligidos, pero, ¿qué podíamos hacer? ¿Cuánto debería esperar para ir en busca de Bella? ¿Será posible que se enamore de alguien más mientras Edward no ésta?
Por suerte Irina y Tanya habían salido y no habían escuchado nuestra discusión.
Los cuatro nos sentamos en la sala sin decir nada, cada quien estaba ocupado con sus propias cavilaciones.
Carmen, Eleazar, Esme y Carlisle llegaron al fin, aún no anochecía, yo había visto a Edward llegar por la mañana, ¿Qué lo distraerá en el lago?
Emmet tratando de ver el vaso medio lleno, sonrió de oreja a oreja, pero la preocupación era tangible en su mirada.
-Esme, ¿Quieres saber la novedad sobre Edward?-Emmet trataba de sonar animado, Jasper le ayudo un poco.
-¿Novedad?, ¿sobre Edward?- Esme sonaba esperanzada, la había pasado muy mal mortificándose por su "primogénito".
-Viene de visita.
Carlisle se veía incluso más sorprendido que Esme quien se notaba aliviada.
Carmen y Eleazar parecían confundidos.
-Si me permiten preguntar, ¿por qué Edward se separó de ustedes?- Quiso saber Carmen.
-Es una cuestión delicada, Edward… está pasando por un momento difícil.-Carlisle estaba perceptiblemente incomodo, lo más seguro es que Edward no quisiera que se hablara mucho sobre el tema.
-¿Recuerdan a la chica humana que les mencioné?-Continuo Esme-Bella, ella y Edward… terminaron su relación… y a decir verdad, Edward esta… angustiado.
¡Era tan extraño hablar sobre eso con otras personas!
Aún era un poco peculiar saber a Edward enamorado.
Carmen y Eleazar estaban pasmados. Creo que no daban crédito a lo que escuchaban.
Nadie hubiera imaginado a Edward… pasándola mal… por una mujer.
Un siglo de soledad le habían otorgado cierta reputación. Todos nos preguntábamos, ¿Qué mujer lograría atraer la atención de Edward?
Carmen, Irina y Kate me habían hecho el comentario en más de una ocasión que tenían mucha curiosidad por conocer a Bella.
Más tarde esa noche Carlisle me pidió que lo acompañara a dar un paseo por el bosque.
Caminamos a velocidad humana sin pronunciar palabra, hasta que estuvimos lo suficientemente lejos de los demás, para que no pudieran escucharnos, Carlisle parecía estar debatiéndose, pero finalmente se decidió a hablar.
-Alice, ¿Qué está sucediendo?
-Rosalie contactó a Edward y no sé como lo convenció de venir, él está en camino en este instante, ya está muy cerca.
-¿Esta mejor?
-Ni por asomo. Carlisle, ¿no quieres que él venga?
-Quiero apoyarlo, pero dudo que este sea el lugar indicado.
-¿Por qué?
-No es que yo tenga algo en contra de Tanya, pero… ella puede ser… muy persistente.
-¿Qué es lo que te preocupa?
-Que Edward ceda y… finja querer a alguien… por quien no siente nada.
-No creo que Edward haría algo así.
-Usualmente no, pero esta devastado, nunca lo había visto así.
-Pero… - No sabía que pensar.
-Podría pasar.
-¿Esme que dice al respecto?
-No lo he hablado con ella. Está encantada con tener a su hijo a su lado.
-Esperemos que Edward no cometa un error más.
-¿Has visto algo?
-No…-Dudé - Preferí… no hacerlo.
Carlisle supo a que me refería, no querría ver a mi hermano junto a Tanya, yo la quería pero no me cabía en la cabeza, no concebía que pudieran estar juntos.
Pero algo era seguro, Tanya haría todo lo que estuviera a su alcance, intentaría por todos los medios, convencer a Edward.
Si existía una oportunidad el momento era éste y Tanya no lo dejaría pasar.
Edward ésta muy vulnerable… más le valía a Rosalie cuidar de Edward mientras estemos aquí.
Aunque Rosalie no fuera a admitirlo ni en un millón de años, a ella le importaba Edward, quería verlo feliz igual que todos nosotros, pero tenía formas muy poco ortodoxas de demostrarlo.
Bella POV.
Otra noche en vela. Profundizando en mi agonía. Luchando por contener el llanto.
Raquel al otro extremo de la habitación durmiendo, al parecer sin pesadillas en lo que va de la noche.
¿Cómo matar el tiempo? ¿Cómo dejar de pensar en él? Aunque sea por un minuto.
Pose mi mirada en la lamina de la Mujer con abanico, que Bianca me había obsequiado, al lado coloque un calendario, una nota en el día de hoy que yo había escrito captó mi atención.
Es Luna Creciente esta noche.
No sé qué bicho me pico, pero sentí que debía verla.
Seguramente los profesores estarían cuidando el área pero valía la pena correr el riesgo.
¿Por qué? No lo sé.
Tenía puesta mi pijama; un pantalón guango verde azulado y una playera blanca, tomé mi chaqueta que estaba a los pies de mi cama, me agache buscando mis converse y me los puse tan rápido como pude.
Salté literalmente de la cama hacia la puerta de mi recamara.
-¿A dónde vas?- La voz soñolienta de Raquel me tomó desprevenida, me gire para verla, estaba sentada sobre su cama.
Dude en que contestar, seguramente no querría que la dejara sola y mucho menos de noche, pero yo tenía que ir.
-Volveré pronto, duérmete otra vez.
Me miró pensativa, no sé que descubrió en mi rostro pero asintió con la comprensión reflejada en sus ojos y se acostó de nuevo.
No pude evitar preguntarme… ¿Qué vería?
Salí corriendo de mi habitación lo más rápido que pude pero teniendo cuidado de no hacer mucho ruido.
Baje las peligrosas y empinadas escaleras rápidamente, atravesé el vestíbulo y salí del castillo.
Había llegado al jardín, disminuí la velocidad tratando de recuperar el aliento, camine unos cuantos pasos más y me senté en el pasto, rodee mis piernas con mis brazos, repose mi barbilla sobre mis rodillas y admire la Luna.
Hermosa.
"Sorprendentemente" Edward apareció en mis reflexiones.
Él tiene una extraña fijación de mirar la Luna cada noche con extremo análisis.
Pero volteaba a verme a mí y me aseguraba que yo era mucho más hermosa. Cuando decía aquello el oro en sus ojos era líquido y… cálido.
Lo extraño inmensamente. Una punzada de dolor atravesó mi cuerpo. Sentí como mi corazón era presionado por una fuerza impensable, como cada desafortunado día, el dolor avanzó, hundiendo mi cuerpo en agonía.
Intenté desesperadamente contener las lágrimas, pero fue inútil, como el día anterior, y el anterior a ése.
¿Podría ser que Edward estuviera pensando en mí?
¿Me recordaba aunque fuera un momento?
¿Yo le seguiría importando?
¿Qué estaría haciendo él en este instante?
Interminables preguntas y desconozco todas las respuestas.
No sé cuánto tiempo estuve ahí pero hacía mucho frío.
La brisa helada me hacía temblar y el sonido de las ramas me ponía ansiosa. Podría jurar que no estaba sola en los alrededores del castillo, pero eso era ridículo, ¿Qué podría estar haciendo alguien tan cerca del bosque a esta hora y con este clima?
Medianoche no era precisamente lo que se dice un spa de relajación. Me daba pavor varias ocasiones y aun más de noche.
Me puse de pie, después de todo, había tenido la suerte de haber conseguido salir de Medianoche sin que los profesores me atraparan, además, no sabía qué hora era.
Di media vuelta con la intención de regresar a mi dormitorio, iba caminando parsimoniosamente hacia la entrada principal pero llamó mi atención una "figura" andando sobre el tejado de la escuela, arriba de la torre sur, justamente sobre mi habitación.
Raquel.
Fue todo lo que pasó por mi cabeza.
Sin pensarlo corrí en esa dirección para verlo de cerca.
No tenía un plan, no sabía que debía hacer, pero corrí con todas mis fuerzas.
La persona debió escuchar que me aproximaba porque salió corriendo inhumanamente rápido, saltó del tejado y cayó limpiamente al suelo, se adentró a la penumbra del bosque.
Honestamente, me dio pánico tan solo pensar en seguirlo.
Aminoré la velocidad hasta que me detuve.
Había conseguido reconocer su rostro cuando caía al suelo
No podía creer a quien había visto.
¿Erich?
¿Qué opinan de este capítulo?
Tomo en cuenta todos los reviews.
Espero que me hagan saber su opinión.
Gracias por leer.
