Los personajes son de propiedad de S. Meyer, yo en cambio soy dueña de la trama y de algunos personajes.
Capítulo 7: Recuerdos.
Edward(3°persona).
Al estar listo con su ropa cambiada bajó las escaleras casi corriendo, paso por la cocina para hablar con Christie asegurándole que Ryans estaba bien, solo tenía unos cortes, pero nada grave se quedó más tranquila. Le pidió que cuidara de Isabella, desde aquel día en el cual chocaron sintió que tenía que protegerla del mundo entero si era necesario y poder brindarle todo lo que necesitara, quería que ella fuera feliz después de todo lo que habia pasado, ayudarla a que estudie alguna carrera, apoyarla para que sane física y psicológicamente, sus pensamientos estaban revueltos, Isabella le gustaba, le encantaba, pero tenía que averiguar que más sentía por ella. Tomo las llaves de uno de sus autos y corrió hasta subirse a su coche un hermoso Lexus Lfa negro, comenzó a manejar hacia el hospital.
Al llegar estaciono el coche cerca de la entrada, por cualquier cosa. Sabría que tendría que darle algún tipo de explicación a Carlisle ya que estaba más que seguro que él está atendiendo a Ryans. Se dirigió hasta el mesón donde la recepcionista le sonrió descaradamente, suspiro exasperado.
—¿Dónde está el Dr. Carlisle? —preguntó sin darle importancia a su coqueteo. No le importaría si fuera Isabella, pero ahora no podía pensar en ella, tenía que concentrarse.
—Está en urgencias en estos momentos déjeme… —siguió hablando, pero Edward ya estaba caminando hacia urgencias, sin más se metió entre la gente en las camillas, las enfermeras lo miraban un tanto molestas ya que había interrumpido en varios cubículos buscando a Carlisle hasta que lo encontró, quien lo miro frunciendo el ceño.
—¿Qué haces Aquí? —pregunto cosiendo el brazo de Ryans y sin mirar a su hijo.
—Vengo a ver a mi personal —respondió Edward mirando a Ryans quien asintió a modo de agradecimiento por la preocupación de su jefe.
—Sabes que no puedes estar aquí, ve a mi oficina, tenemos que hablar —ordenó su padre concentrándose en lo que hacía, Edward ya sabía de lo que quería hablar, pero yo no le diría nada, por su bien era mejor mantenerlo en la oscuridad absoluta.
—No tengo porque ocultarte nada, sabes por qué hago todo esto —dijo seriamente, no tenía por qué dar más explicaciones de sus asunto y lo menos que quería es que Carlisle se viera involucrado en todo esto.
—Lo sé, eso me hace cómplice —dijo mientras vendaba el brazo, Ryans frunció el ceño al mismo tiempo que lo hacía Edward.
—No eres cómplice además estás haciendo tu trabajo. Sabes que, mientras no sepas nada más, todo irá bien —comento Edward su teléfono sonó anunciándole un nuevo correo, se trataba de Scott.
De: Scott Bentley
Asunto(RE): Atrapado.
Fecha: 16 de Febrero de 2010 11: 30 PM.
Para: Edward Cullen Masen.
Estamos en las pista del aeropuerto, donde usted tiene su Jet. Además le gustaría saber un dato que nos ha dicho el tipo.
Scott Bentley.
Jefe de seguridad Cullen Enterprise Inc.
Edward maldijo al terminar de leer el correo, tenía que moverse rápido, con tantas cosas en la cabeza no habia llamado al piloto. Lo leído en el correo le quedo dando vuelta en su mente, se preguntaba ¿Cuál sería ese dato? ¿Ryans sabría de ese dato? No podía decir nada, no quería involucrar a Carlisle en esto.
De: Edward Cullen Masen.
Asunto: Datos confesados.
Fecha: 16 de febrero de 2010 11: 34 PM.
Para: Scott Bentley.
Quédate donde estas, iremos enseguida. Llamare al piloto, se Irán hoy mismo, ¿datos? Ya hablaremos, aun no lo duermas.
Edward Cullen Masen.
Gerente general Cullen Enterprise Inc.
Ryans lo miro preguntando en silencio si tenía alguna noticia, Edward no tardo en entender lo que quería decir con esa mirada, en respuesta solo asintió moviendo su cabeza, Ryans sabia con quién su jefe estaba hablando y también que aquel lugar era el menos indicado para decir alguna cosa.
—Está listo —anuncio Carlisle deshaciéndose de sus guantes— cuando llamaras a tu madre —insistió su padre, Edward volvió a maldecir por lo bajo, lo menos que quería hacer en esos momentos era hablar con su madre, apretó sus manos convirtiéndolos en puños, sus nudillos estaban blancos por la presión ejercida.
—Vámonos —Ordeno sin responderle nada a su padre, le dio una sola mirada a Ryans quien se estaba poniendo la camisa de manera rápida, claro como se lo permitía sus heridas, soltó un suspiro—. Luego lo haré —murmuro solo para que se quedara tranquilo—. Gracias papá —dijo finalmente caminando hacia la salida, antes de salir completamente de la sala de urgencias y seguido por Ryans se giró a ver a su padre, con rostro preocupado y triste—. Papá —lo llamo, Carlisle lo miro sonriendo—. No te preocupes, estaré bien, te quiero —dijo rápidamente y siguió su camino antes de recibir alguna respuesta por parte de su padre.
No era muy dado a demostrar su cariño a su padre, le costaba, pero sabía que aquello tranquilizaría en cierto grado a Carlisle.
Entraron en el coche y comenzó a manejar dejando atrás el hospital, en una luz roja puso su teléfono en manos libres, marcando el número de Mike Newton, mi piloto.
—¿Diga? —respondió Mike después del tercer tono, su voz del otro lado de la línea se escuchaba rara y somnolienta seguramente y por la hora que era, estaría durmiendo.
—Newton, habla Cullen, te necesito en la pista en 15 minutos, llama Yorkie —dijo mientras manejaba por la autopista hacia el aeropuerto. Lo único bueno es que tenía su propia pista de aterrizaje por lo cual no tenía por qué dar explicaciones de un viaje no programado.
—Estoy en camino —respondió de manera rápida como a Edward le gustaba. Colgué y siguió manejando.
Ryans seguía con su mirada en el espejo sin apenas decir nada.
—Necesito saber que paso —pidió concentrando su miranda en la calle que tenía frente a él.
—Con Scott nos juntamos en la esquina de la calle para poder coordinarnos para buscar al esposo de la señora Isabella —hizo una pausa mirando a Edward, sus manos se tensaron alrededor del volante al escuchar la palabra "esposo".
—Solo di lo necesario —soltó un gruñido y Ryans siguió hablando.
—Bien —asintió Ryans—, estaba hablando con Scott cuando su teléfono sonó, y era Thomas, quien estaba cerca del club, le dijo a Scott que había visto al "sujeto" entrar a un motel. Thomas estaba junto con Dimitri, mientras que Marco y James estaban buscando por el hospital. Con Scott fuimos hasta el dichoso motel. Cuando entramos a la habitación en donde estaban los demás, el "sujeto" estaba en el suelo —hizo una pausa mirando a Edward, estudiando sus emociones—. Thomas lo había noqueado, revisamos la habitación y encontramos varias cosas que nos hicieron pensar que él estaba planeando algo más aquella noche cuando la encontramos.
—¿Qué cosas encontraron? —interrumpió Edward.
—Encontramos 4 metros de cuerda, una cinta y armas —respondió Ryans apretando los puños. Alec tenía planeado muchas cosas más para Isabella.
—Entonces aquel día, aparte de golpearla también la quería secuestrar para que no volviera a escaparse —dijo Edward escupiendo cada palabra. Ese miserable pagaría con cada gota de sangre todo el sufrimiento que le ha causado a Isabella, aquel fue uno de los tantos pensamientos.
—Si, al parecer Thomas no lo había puesto a dormir tan fuerte, cuando despertó quiso escapar, pero no deje que nadie más se acercara a él, sabía que usted lo quería vivo. No sé de donde saco una navaja y comenzó a atacarme. Thomas lo quiso agarrar, pero él fue más rápido, hay nos dimos cuenta de que sabía artes marciales, por lo que Scott y yo lo atacamos, Dimitri ayudo a Thomas quien estaba en el suelo —hizo una pausa para tomar aire y seguir hablando—. En esos ataques, la navaja del tipo rozo varias veces por mi rostro, cortando, mi mejilla y mi frente, Scott le agarro el brazo pero alcanzo a herir mi brazo. Allí fue cuando llegaron James y Marco quien lo derribo noqueándolo, nos apresuramos a ponerlo en el coche y darle aviso a usted. Yo tome un taxi hacia el hospital, mientras que James se quedaba cuidando el cuarto, Scott junto con Thomas, Marco y Dimitri lo llevaban hasta la pista de aterrizaje para llevárselo a Italia.
—Bien —murmuro mientras el coche entraba a la pista de aterrizaje—. Scott menciono un dato, ¿Cuál es?
—Antes de James llegara con Marco el menciono de que Isabella jamás sabrá la verdad —respondió Ryans mirando a Edward debatiéndose si seguir hablando o no. Edward estaciono el coche cerca el jet, habían varios autos negros con los vidrios polarizados, distinguió a Scott hablando con la mirada en el suelo.
—Vamos tenemos que sabes, cual es esa verdad —dijo Edward saliendo de coche cerrando de un portazo la puerta, Ryans bajaba mirando la actitud de su jefe, caminaron hacia los coches, Scott se dio cuenta de la presencia de Edward y de Ryans.
—Señor aquí está el …—comenzó Scott pero fue interrumpido por Edward.
—Ya lo sé —escupió mirando al hombre en el suelo, no quería escuchar nada, ni siquiera ese título que no se merecía.
—Bien señor —respondió Scott quitándose del camino de su jefe.
Thomas, Dimitri y Marco asentían mientras Edward se ponía frente al tipo, estaba apoyado en contra de unos de los coches, estaba completamente noqueado, un pequeño corte surcaba su ceja derecha dejando un hijo de sangre recorriendo su mejilla.
—Un balde de agua fría, ahora —ordeno, Thomas corrió para traerlo.
—¿Algún otro dato? —preguntó mientras se agachaba para quedar a la altura del tipo, tomo su cabello y levanto su cabeza, mantenía sus ojos cerrados. "Maldito desgraciado" escupió en su mente.
—Señor, el balde —dijo Thomas a su lado, Edward se puso de pie y se alejó un par de metros.
—Lánzaselo —ordenó casi en un rugido—, necesito que despierte.
—Señor, Newton y Yorkie acaban de llegar —dijo Ryans su voz estaba tensa.
—Bien, no se ira nadie de aquí hasta que yo no sepa que fue lo que significaba que Isabella jamás sabría la verdad —dijo sacando sus llaves del coche y se las lanzo a Ryans.
—Acerca el coche —ordeno mientras miraba a Thomas, al ver que Alec que no habia despertado con el balde de agua fría—, otro balde de agua, Scott, llama a James, dile que averigüe, con el dueño del motel, sobre Isabella.
—Sí, señor —respondió Scott sacando su teléfono y llamando.
—¿Señor? – pregunto Thomas acercándose con un balde de agua.
—Arrógale el agua encima.
Thomas le arrogo el agua, al parecer Marco lo había dejado bien dormido. Pero que el segundo balde con agua funciono, el tipo apenas abría los ojos, viéndose claramente desorientado.
—Buenas noches Alec —saludo irónicamente mientras metía sus manos en sus bolsillos, mientras que el tipo trataba de fijar mi vista en Edward—. Veo que al fin te despiertas de tu siesta —dijo sin una gota de humor, los demás estaban atrás de su jefe respaldándolo, mirando atentamente cada detalle, sin hacer ningún movimiento a menos que Edward lo necesitara.
—¿Quién … quién eres? —pregunto Alec murmurando un poco desorientado.
—Digamos que soy tu peor pesadilla —respondió Edward encogiéndose de hombros. Se acercó a él poniéndose a su altura—, creo que puedes pensar por qué estás aquí ¿no?
—Creo que puedo tener una idea —contesto mirando a su alrededor, se tensó cuando vio a Ryans.
—Alec Ivanov—saludo Ryans en un gruñido.
—Gabriel Ryans —contesto Alec como si se conocieran hace muchos años. Edward confundido por todo aquello miro a Ryans, haciendo memoria al expediente que tenía al momento de contratarlo, pero allí no habia nada que lo relacionara a Alec.
—¿Qué demonios pasa aquí? —pregunto enojado, los rostro de los demás no demostraban asombro, Edward sabía que algo le estaban ocultando.
—Señor, quisiera que esto lo habláramos en privado —dijo Ryans realmente tenso.
—Bien —acepto, Edward se giró hacia Alec mirándolo fijamente—, bien, creo que es hora de que hables, antes de tu muerte.
—Ella no será de nadie —dijo Alec furioso— si he de morir, moriré, pero tu jamás sabrás nada.
—Perfecto, esa es tu decisión, pero la mía será aún más dolorosa para ti —comento Edward sin poder aguantar sus ganas, se acercó a Alec y le dio un puñetazo en el rostro—, maldito, pagaras cada golpe, cada lagrima, cada moretón que le provocaste.
—Señor —susurro Ryans.
—Dime, ¿de qué verdad estás hablando? —exigió Edward poniéndose de pie. Sin escuchar las palabras de Ryans—, comienza a hablar maldito.
—Está bien —respondió resignado limpiándose la comisura de su labio con la lengua—. El padre de Bella, jamás murió. Su madre lo hecho de la casa, ya que ella lo engaño con… —miro hacia otro lado haciendo memoria de su pasado—, mi padre. Charlie quería contarle a Bella, pero Reneé se las arregló para que Bella jamás lo supiera. Charlie tomo un vuelo nadie sabe dónde desapareciendo de la vida de mi esposa. Antes de que la conociera y antes que me casa con ella, Reneé me dio una buena despedida de soltero.
—Eres un asqueroso mal nacido —grito Edward enojado dándole otro golpe a lo que él solo río.
—Charlie desapareció cuando Bella tenía 4 años, vivían en Phoenix, pero Reneé se llevó a Bella a Forks para estar cerca de mi padre —siguió hablando mirando a Edward, este solo quería saltarle encima para matarlo con su propias manos y jamás contarle nada a Bella.
—¿Cómo es que sabes todo eso? —pregunto pasando su mano repetidamente por su cabello signo que estaba conteniéndose.
—Cuando me acosté con Reneé, ella me lo confeso, dijo que yo era mejor amante que mi padre —Alec volvió a reír. Edward poniéndose entre sus piernas, le dio una patada en su entrepierna.
—¡Maldito! —grito de dolor, Ryans tomo el brazo de Edward alejándolo de Alec, pero deshizo su agarre rápidamente, aun no olvidaba que había algo que él no le ha dicho.
—Ponlo a dormir —grito en un gruñido hacia Scott, quien asintió y Dimitri se acercó a Alec con una jeringa.
—Algo sobre el motel —pregunto Edward a Scott dándole la espalda a Dimitri y a Alec.
—Ella se había hospedado en ese cuarto desde que llego hasta la noche del lunes pasado —asintió para que siguiera, Edward comenzó a caminar hacia su coche, Ryans no dijo nada solo se subió. Ya hablaría con él—, él sabia donde estaba desde que llego a los Ángeles. Él se estaba hospedando en el último cuarto, la mantuvo vigilada por varios días hasta que la ataco.
—¿Vigilándola? —pregunto frunciendo el ceño— ¿Cómo sabes que él estaba aquí desde el día en que Isabella llego a la ciudad? —pregunto confundido.
—Las cámaras de seguridad —respondió Scott mientras veían como subían a Alec al jet.
—¿Y qué más?
—Él se registró en el motel con su nombre, la seguía cada noche hasta al club, pero jamás entro, creo que era para que ella creyera que estaba libre de esposo —concluyo Scott. Las manos de Edward se volvieron nuevamente en puños al escuchar aquel título, una ira profunda crecía dentro de él.
Se quedó en silencio mirando hacia el Jet, la nueva información sobre Isabella la hacía conocerla mejor, pero se preguntaba porque Charlie jamás busco a su hija, porque la dejo abandonada con su madre.
—Señor estamos listos para partir —dijo Mike acercándose a Edward.
—Toma —Edward le dio a Scott unos papeles—, que todos firmen, contrato de confidencialidad, todos deben firmar —ordeno, Ryans bajo del coche y firmo uno de los tantos papeles, cuando termino volvió a subir del coche dejando a Edward con los demás.
—¿Nosotros también? —pregunto Mike.
—Absolutamente todos deben firmar —confirmo Edward y le dio una mirada a Scott.
—Ya sabes donde lo tienes que llevar, estaré allí en unos días, tengo cosas que solucionar antes de partir.
—Sí, señor —respondió Scott caminando hacia el jet.
—Llévame al motel —le ordeno a Ryans, quien asintió sin decir nada comenzando a conducir.
Había mucho por hacer, mucho que pensar, ¿conocía Ryans a Alec? será por eso el reconoció a Isabella, pero ella jamás lo reconoció, tenía muchas cosas que hacer, tenía que hablar con Isabella, con Ryans, con su padre.
Su teléfono sonó, miro la pantalla y rodo lo ojos en exasperación, no entendía por qué lo estaba llamando tan tarde. No contesto, su mente repetía la escena del aeropuerto una y otra vez.
Bella (3°persona)
Escucho varios pasos por el pasillo, pero se limite a seguir acostada. Se encorvó en la cama tapándose hasta la barbilla estaba frente a la gran ventana, con todo y cobertor se levantó caminando hacia el cristal, se quedó de pie mirando hacia aquel hermoso paisaje que se extendía frente a su ventana. Allí de pie solamente escuchando su respiración vio como Edward salía de la casa prácticamente corriendo y se subió a un gran coche de lujo color negro, aquella actitud de Edward le hacía preguntarse qué era lo que habia pasado.
Se encogió de hombros sin darle mucha importancia ya que él era un hombre ocupado, debería ser algún problema en su empresa, se senté en el suelo, llevando sus rodillas hasta su pecho las rodeo con sus brazos, no podía dormir llevaba más de dos años con ese insomnio, aun sabiendo que Alec no podría entrar a la casa, aun sentía miedo de dormir, pasar las noches enteras despierta, era normal para ella, se había acostumbrado a esta rutina, todas las noches maldecía el día en el cual se casó con Alec y comenzó su infierno, se envolvió con el cobertor y mantuvo su vista al frente que era demasiado hermosa.
Su mente viajo tiempo atrás, recordando a su madre, muchas veces quería recordar a su padre, algún pequeño recuerdo de él le ayudaría un poquito a sonreír, suponía que no podía ya que era demasiado doloroso para ella o quizás solo era un fantasma en la casa.
***FlashBack***
Mamá me había llevado a mi escuela, aunque yo no quería, ella me había llevado, estaba muy nerviosa y murmuraba cosas que yo no podía escuchar solo miraba sus labios moverse, no podía escuchar su voz.
El día en la escuela fue como todos los días, no tenía amigos porque todos jugaban a correr y yo soy demasiado torpe, siempre termino en el suelo.
A mamá se le había olvidado ir por mí, siempre pasaba lo mismo, mi maestra después que todos mis compañeros se fueron ella me llevo a mi casa, como solía hacerlo desde que entre a esta escuela.
—Llegue mamá —dije apenas entre a la casa, me despedí de la maestra con mi mano y camine hasta llegar con mamá.
Ella estaba sentada en el sofá, tenía sus manos en su boca y estaba llorando.
—Hija —dijo mamá mirándome con los ojos llorosos. Tenía sus mejillas manchadas por su maquillaje.
—¿Mami que pasa? —pregunte asustándome, me subí al sofá justo a su lado, no me gustaba ver a mami llorar.
—Tu padre, hija —contesto su voz estaba rota y más lagrimas caían manchando sus mejillas.
—¿Dónde está papi? —pregunte, no había visto a papi, porque él siempre se va a trabajar temprano y yo no lo puedo ver.
—Su avión se ha estrellado —dijo murmurando, papi iba en un avión y no se despidió de mi—, todos han muerto —susurro levantándose de golpe del sofá y dándome la espalda. ¿Muertos?
¿Muerto? ¿Mi papi muerto? —pregunte confundida. Me acerque a mi mami, quien lloraba a mucho, la abrace muy fuerte, dándole mucho cariño. Yo también llore, papi ya no estaba.
***Flashback***
Isabella cerró sus ojos con fuerza tratando de sacar ese recuerdo de su mente, jamás encontraron el cuerpo de su padre, en Forks hay una tumba, con su lapida, pero sin cuerpo, jamás lo visito, su padre no estaba allí. No tenía caso que llorara en una tumba donde no había nada.
Años después de haberse casado con Alec, su madre falleció producto de un cáncer fulminante al hígado. Desde ese día comenzó su vida en completa soledad, creyó que Alec le ayudaría y la cuidaría ya que no tenía a nadie más, pero que equivocada estaba. Siempre estuvo equivocada y no lo quiso ver, siempre fue ciega y dejo que pasara todo aquello, fue una estúpida por creer ciegamente en él.
Vagamente escucho el ruido de un motor, no se levantó del lugar donde se encontraba, para ver quién era, puso mi cabeza sobre sus rodillas aun cubierta con el cobertor, muchas veces se preguntaba porque su padre tuvo que morir, porque tuvo que irse. No se había dado cuenta de que había comenzado a llorar, todo comenzaba a regresar su mente, el dolor, la tristeza, la soledad, la angustia, todo volvía por más que lo reprimía no podía, era más fuerte que ella, su cuerpo temblaba a causa de los sollozos.
—Bells —oyó una voz cerca de mí, no quise levantar mi vista, sabía quién era, pero no quería que la viera así, ya la había visto llena de moretones, no quería que la viera así de derrumbada—, mírame por favor —pidió sentándose a su lado atrayéndola a su cuerpo.
Isabella levanto su vista para quedar ahogada en un mar verde de preocupación.
—¿Qué pasa pequeña? —pregunto Edward secando sus lágrimas con sus dedos, instintivamente cerro sus ojos por más que no quería, pero no lo podía evitar.
—No puedo dormir —susurro en respuesta, más lágrimas salían recorriendo sus mejillas.
—Tranquila —tranquilizo abrazándola más fuerte, Isabella descanso su rostro en su pecho, tomo aire aspirando su rico aroma, calmándose y relajándose poco a poco—. Sabes que nada te pasara, jamás, nunca más —aseguro, su voz sonó muy convencido de eso.
Algunas preguntas resurgieron teniendo a Edward a su lado, quería saber porque estaba tan apurado hace un rato, porque sonaba tan convencido de sus palabras. Isabella se dejó llevar estando sobre su pecho, se dejó llevar por la delicia de un sueño, se dejó llevar por la oscuridad y su paz.
Sintió las sabanas en su cuerpo, abrió un poco los ojos encontrándose con Edward, mirándola con fascinación, sonrió sin poder evitarlo.
—Quiero hablar contigo —susurro poniendo un mechón de su cabello detrás de su oreja, estaba completamente aturdida por su mirada, todos esos días ha pensado demasiado en él, en el chico de los ojos verdes. Cada vez que sentía su cercanía, su cuerpo reaccionaba haciendo que sintiera mil mariposas en su estómago y dándole seguridad que jamás había sentido, no podía encontrar su voz—. No es nada grave, ni nada malo, no quiero que te preocupes por nada.
—Cuando quieres que hablemos —dijo un poco insegura sobre lo que él quisiera hablarle.
—Lo haremos, pero ya cuando hayas descansado —dijo presionando sus labios contra la frente de Isabella, cerró sus ojos disfrutando de su aroma.
—¿Porque no ahora? —pregunto, no tenía mucha paciencia, quería saber ahora todo.
—Por la mañana, es tarde y necesitas descansar —su voz estaba seria.
—Está bien —suspiro resignada.
—Iré a dormir —susurro moviéndose en la cama para levantarse.
—No te vayas, por favor quédate —pidió casi en un ruego, no quería estar sola en aquella habitación, era demasiado grande para ella sola.
—Está bien —dijo rendido ante la petición de Isabella, se quitó los zapatos y se metió en la cama junto a ella.
—Gracias —Isabella agradecía que estuviera allí, Edward era su relajante personal.
—De nada pequeña —susurro besando la frente de Bella.
Isabella sin sentir ese miedo que no la dejaba dormir, cerro sus ojos dejándose llevar por el sueño que consumía su cuerpo, era la primera vez después de mucho tiempo en el cual podía descansar sin preocupaciones.
Aqui les dejo un nuevo capitulo espero que les guste y dejen su review, se los agradecere enormemente.
