Desde el más allá
Gwaine giró y sacó su espada, apuntando a la figura que caminaba hacia ellos a través de la oscuridad de la cueva. Pero Arthur ya había reconocido la forma y le trajo tanto alegría como terror a partes iguales. Había tantas cosas que quería, que necesitaba decir. Pero lo que salió de su boca era una sola palabra, una mezcla de sorpresa, horror, alegría y temor. Una palabra que lo cambió todo.
"Merlín".
Hubo un ruido estridente cuando la espada de Gwaine cayó de su mano al suelo, él también reconoció la figura delante de ellos. Ambos caballeros se quedaron inmóviles, sin poder creer lo que estaban viendo. Merlín había muerto. Merlín estaba muerto. Habían visto el cuerpo, había visto como se quemaba en la pira en el patio. Pero allí estaba, de pie ante ellos como si nada hubiera sucedido.
"Hola Arthur."
Era el sonido de su voz, era tan brillante, tan alegre, tan obviamente viva, que Arthur dejo del lado todas sus dudas. A quién le importaba cómo había ocurrido. Simplemente había ocurrido, Merlín estaba aquí y estaba vivo, eso era todo lo que le importaba.
Arthur dio un paso hacia adelante, sonriendo por primera vez en varios días, estiró sus brazos para abrazar a su amigo y nunca dejarlo ir. Todo iba a estar bien, pero fue en ese momento cuando Arthur se dio cuenta que se había equivocado de nuevo. Nada estaba bien, algo no estaba bien, algo estaba terriblemente mal.
Porque cuando Arthur se acercó a abrazar al hombre que creía haber perdido para siempre, con los brazos pasó a través de la forma de Merlín, como si su mejor amigo estuviera hecho de una sombra.
Arthur dio un paso hacia atrás con los ojos muy abiertos por la sorpresa, la figura de Merlín parecía disolverse por un momento, fundiéndose con las sombras de las que había venido. Pero luego, en cuestión de segundos, se formó nuevamente y la cara de Merlín pasó de una de felicidad a una de tristeza y aceptación. Era el rostro de un hombre que sabía que este momento debía llegar pero que con todo el corazón esperaba no llegara.
Arthur miraba en estado de shock a su mejor amigo, Merlin parecía real, Merlin parecía vivo. Pero cuando Arthur forzó la vista en la penumbra de la cueva y miró a su amigo correctamente, por primera vez, se dio cuenta de que había sido cruelmente engañado, habían estado tan atrapados en la alegría de ver a Merlín que no habían observado lo suficientemente cerca. Merlín estaba aquí, de pie delante de él, pero él no estaba... no del todo. Como una figura en la niebla, cuando una persona puede estar a tu lado, pero todavía están separados por un velo blanco y fino. La misma situación se aplicaba a lo que vivía ahora con Merlín. Él estaba allí, pero no realmente. Como una sombra en la luz del sol o una silueta detrás de un vidrio. Arthur podía distinguir cada rasgo de su rostro, cada línea familiar que le dijo que sin lugar a dudas realmente era su amigo de pie ante él. Pero también podía ver que la figura de Merlin parecía desvanecerse en las sombras que lo rodeaban, y la forma en que parecía brillar en la luz espectral emitida por los cristales.
Gwaine pudo verlo también. Había visto, asombrado como había aparecido Merlin frente a ellos. Había mirado con inquietud como Arthur había abrazado a su amigo. Y, por último había visto, en una mezcla de decepción aplastante y la aceptación no deseada, Merlín no era nada más que una sombra, matando la posibilidad de tener a su amigo de vuelta.
Los tres hombres se miraban cautelosamente, cada uno paralizado dentro del silencio del momento, nadie deseaba romper aquel silencio y poner fin a toda esperanza y duda. Era como si un hechizo hubiera sido arrojado sobre ellos, uno que ninguno deseaba romper. Finalmente fue Gwaine quien habló, su curiosidad obtuvo la victoria en su batalla interna de lo que quería, una feliz ignorancia o un conocimiento doloroso.
"¿Merlín?"
Era una pregunta no una afirmación, Gwaine podía ver con sus propios ojos que sin duda era su amigo el que estaba de pie delante de él. Pero había aprendido a no confiar en sus ojos, necesitaba una prueba más allá de toda duda de que realmente era su amigo quien lo observaba, no sólo una ilusión provocada por la magia del lugar en el que ahora estaban atrapados. Ni siquiera estaba seguro de cuál sería mejor. Una ilusión podía ser ignorada, despedida y olvidada. Pero si realmente era Merlín y realmente estaba allí, tan cerca que Gwaine casi podía tocarlo, (no realmente)... Era difícil saber cuál dolería más.
"Gwaine." La voz de Merlin fue igualmente cautelosa, pero de una manera diferente. Él sabía lo que venía. Sabía lo que tenía que decir. Lo que tendría que contar. Sólo deseaba no hacerlo.
"¿Eres realmente tú?" Fue Gwaine quien hablo, pero Arthur era quien más necesitaba desesperadamente la respuesta.
"Sí."
"Estás aquí".
"Sí."
"Estás vivo."
"No." Un breve sentimiento de dolor pasó por el rostro de Merlín, pero se había ido casi tan pronto como había llegado. "Morí. Tú lo sabes, me viste, estoy muerto pero todavía estoy aquí."
"¿Cómo?" Arthur habló por primera vez y ambos Merlín y Gwaine volvieron a mirarlo. Parecía destrozado. Había tantas preguntas que quería hacer, tantas cosas que necesitaba saber, pero este era el más urgente de todos. Merlín estaba muerto, pero estaba aquí. Merlín había muerto, y aun así se quedó. Y si él estaba aquí, eso significaba que podía volver, ¿no? , que Arthur conservara la esperanza no había sido en vano después de todo.
"¿Cuándo te dejado? Estarías perdido sin mí." Un brillo del viejo Merlin parecía volver a la cara sombreada de la figura. "Morí, sí. Pero yo no te iba a dejar. Tenías que ver por qué morí. Necesitabas entender. Pero por sobre todo, porque eres mi amigo. Ambos lo son, así que me quedé."
"¿Sólo así?" Gwaine estaba confundido. Merlín estaba admitiendo que había muerto. Y en la experiencia de Gwaine las personas que morían permanecían muertas. Por supuesto, la razón por la que habían venido era para cambiar eso. Pero eso no significa que era la idea más inteligente que se les había ocurrido.
"Soy una criatura mágica Gwaine. Tú lo sabes, y sé que Gaius les ha hablado de los druidas." Aquí, tanto Gwaine como Arthur parecía confundidos y Merlin parecía divertido por su falta de comprensión. "Sabes que yo siempre estaré a tu lado." Aquí se volvió hacia Arthur, que seguía mirándolo, debatiéndose entre alegría al ver a su amigo, y el dolor de lo que las siguientes palabras podrían traer.
"Y yo te dije que estaría feliz de ser tu sirviente hasta el día de mi muerte. Parece que estaría feliz de serlo durante más tiempo. Morí, pero nunca fui, yo estaba siempre allí. De pie en las sombras, justo en el rabillo del ojo. Lo he oído todo, lo vi todo. Y créanme, yo quería mostrar que todavía estaba ahí, para decirte todo yo mismo. Pero no pude. No era el momento".
"¿Y ahora se puede?"
"Sí." Merlin parecía inseguro, sin saber si esto era bueno o malo. Es cierto que todavía había mucho que quería decir, que necesitaba para contar. Pero para Arthur volverlo a ver, hablar con él de nuevo, sabiendo que pronto...
"Este es el lugar donde comenzó la magia. La magia es más fuerte aquí que en cualquier otra parte del mundo. El hombre que te trajo aquí te dijo eso." Ante la mención del brujo, tanto Arturo y Gwaine dieron la vuelta, buscando a la persona que los había llevado hasta allí, la persona que había traído esta tragedia sobre ellos en primer lugar. Pero estaban solos en la caverna, junto a los cristales brillantes y la sombra de su amigo muerto.
"Es por eso que puedo aparecer aquí, pero en ninguna otra parte." Merlin continuó y los dos caballeros se volvieron a mirarlo, sin saber lo que venía a continuación.
"Pero como decía antes. Ustedes saben acerca de los druidas. Gaius les conto que tienen un nombre para mí. Emrys. En la lengua druida, Emrys significa inmortal. Morí, pero eso no quiere decir me fuera. Yo tenía el poder para quedarme, así que lo hice. Todavía tenía, tengo tanto que decir, me queda mucho por hacer".
"Lo siento mucho." La voz de Arthur se quebró en la última palabra y parecía todas las emociones reprimidas habían sido finalmente liberadas. "Es mi culpa. Es mi culpa el que murieras. Fracase en mi destino, y nunca me lo perdonaré, por no darme cuenta, por no salvarte..."
"Pero te perdono Arthur." La voz de Merlín también estaba llena de emoción, una completamente diferente a la de Arthur. "Por favor, no te puedes seguir culpando a ti mismo. Esta era la única manera. La única manera de hacerte aceptar la magia como una fuerza del bien, así los que son como yo podrán vivir en paz de nuevo. Ese fue el inicio, el comienzo del camino que te trajo a este lugar para que pudieras ver la verdad. No había nada que yo pudiera haber hecho para cambiar eso. "
"Tú no tenías que morir." La voz de Arthur temblaba, como si esta conversación fuera algo que quería y odiaba en misma medida. "Yo hubiera aceptado la magia de todos modos. Sé que lo hubiera hecho. Esto no tenía que suceder."
"¿De verdad lo hubieras hecho Arthur?" El triste conocimiento de la verdad se deslizaba lentamente por el rostro de Merlin él ya sabía la respuesta, pero no quería decirla. "¿Estás seguro, de que lo habrías hecho de haberte enterado de otra manera?, enterándote de esta forma no tenías opción. La única razón por la que fueron tan rápidos para aceptar la magia fue que era el menor de los dos choques que habían recibido. Al lado de mi muerte, parecía algo sin importancia. Entonces tú viniste a este lugar, tratando de arreglarlo y aquí has descubierto la verdad. La magia no es mala. Y sabes lo suficiente como para aceptar esto por fin. Como ya he dicho antes, este era el único camino".
"No, no lo era." Arthur parecía tan seguro como Merlín, convencido de la verdad en sus palabras. "Si yo lo hubiera descubierto de otra manera, yo habría aceptado la magia gracias a ti. Yo sé que lo haría. Si me hubieras dicho..." Aquí se calló, como invitando a su amigo para explicar el pasado, aquel detalle que todavía no entendía.
"¿Por qué no me lo dijiste?"
"Yo quería". Esta vez fue el turno de Merlín de tener el dolor reflejado en sus ojos y en su voz. "Créeme Arthur, lo quería. Pero no lo has entendido. No habrías escuchado. Las dos veces que finalmente tuvieron la oportunidad de cambiar de opinión acerca de la magia, en vez de hacer que se vea la verdad, los ha vuelto contra ella para siempre. Eres mi amigo y yo no quería que eso cambiara. Yo no quería tirar todo en lo que había trabajado, diciéndotelo en el momento equivocado. Y cuando lo intenté arruine todo. Por eso te he dicho que no es tu culpa. No fue tu culpa. Es la mía. "
"Sin embargo podrías habérmelo dicho." Quien hablaba esta vez era Gwaine y Merlín se volvió hacia él, con el rostro preocupado como si no supiera qué decir. "Me ocultaste tu secreto. Yo podría haberte ayudado."
"Lo sé. Y lo siento Gwaine." Merlin parecía inseguro de por qué no le había dicho a Gwaine la verdad, como si tratara de resolver la situación mientras su amigo hablaba. "Supongo que me acostumbré tanto a la idea de no poder decirle a nadie que yo simplemente no lo pensé. Y yo no quería hacerte elegir entre tu lealtad a Camelot o tu lealtad hacia mí. Fue un error. Pero estoy seguro de que si hubiera vivido un poco más, te lo hubiera dicho. Confío en ti, tú lo sabes. Siempre lo hice.
"Pero no confías en mí." Un nuevo tono amargo apareció en la voz de Arthur, y el ambiente en la cueva pareció tensarse nuevamente. "Le hubieras dicho a Gwaine, se lo dijiste a Gaius, incluso Lancelot lo sabía, ¿Pero a mí no me lo ibas a decir?, pensé que habías dicho que era tu amigo. No me importa el que tuvieras magia, ya no, me importa que no confiaste en mí, incluso después de todo lo que vivimos no confiaste en mi".
Era la primera vez que dirigía su enojo hacia su amigo, la primera vez desde aquel fatídico día cuando Arthur había encontrado su cuerpo sin vida en el suelo. Pero ahora parecía que había estado conteniendo algún tipo de rencor oculto, que le estaba llenando, nublando su visión y su mente. ¿Por qué Merlin nunca confió en él?, él lo habría entendido, lo habría aceptado sin ninguna duda. Una sensación de malestar, la sensación de cuando te dices una mentira a ti mismo se instaló en la mente de Arthur, pero él la oculto con enojo. Miró a su amigo, a la espera de una respuesta.
"Confió en ti Arthur, con mi vida. Pero después de todo lo que te ha pasado, todo lo que sufriste por causa de la magia, no podía hacerte eso, no podía dejar que te sintieras traicionado. Temía el que pensaras que era un traidor como Morgana, y que le dieras la espalda a la magia para siempre, así que espere, pero parece ser que espere demasiado tiempo. "
Un silencio descendió sobre la cueva y parecía que todo, la amistad, la confianza, el destino, todo descansaba en este solo momento.
"Yo lo entiendo. Lo siento." Toda la rabia, toda la amargura habían dejado la voz de Arthur y ahora sólo se encontraba llena de tristeza de nuevo. "No fue tu culpa. Yo no hice lo suficiente, tenías todo el derecho a no confiar en mí, sobre todo después de lo que hice. Si yo hubiera sido un mejor hombre y sólo hubiera observado, si lo hubiera visto, tal vez las cosas habrían sido diferentes. No es tu culpa, siempre fue la mía, solo mía, y ya nada de lo que diga o haga puede cambiar eso. La única razón por la que moriste fue porque fallé en mi destino y rechacé la magia. Pero ahora eso ha cambiado. "
"Arthur ..." La voz de Merlín adopto un tono de advertencia, como si pudiera adivinar a donde se dirigía la conversación, y ya sabía cómo terminaría.
"¡Pero lo ha hecho!" La voz de Arthur estaba subiendo de tono, una nueva esperanza florecía dentro de él al darse cuenta de lo que esto podría significar. "Si he aceptado la magia entonces he restaurado mi destino. Lo he restaurado, era la única razón de tu muerte, lo que significa que puedes volver." Gwaine se dio cuenta del significado de las palabras de Arturo, y él también sintió la creciente sensación esperanza en su pecho. Era cierto. El destino había sido restaurado. Así que eso significaba...
"No."
Era una sola palabra, pero tenía más poder y más significado que cualquier otra que se hubiera dicho ese día. Y por segunda vez, Arthur sintió que sus esperanzas y sus sueños se derrumbaban a su alrededor.
"Arthur, estoy muerto. Y no hay nada que puedas hacer para cambiar eso. Gaius te lo dijo, una vez que alguien ha muerto, no hay vuelta atrás."
"Pero tú mismo lo has dicho, no te has ido, has logrado quedarte, pudiste hacerlo porque eres muy poderoso, eso dijo aquel brujo, que eras el brujo más poderoso que ha vivido, así que seguramente... "
"Lo siento Arthur, si hubiera algo que pudiera hacer para cambiar esta situación, lo haría, pero no puedo volver, no en realidad, hay cosas que incluso yo no puedo cambiar. La muerte es una, y el destino es otra. La forma en que me estás viendo ahora, soy solo un espíritu, una sombra, mi alma unida a la tierra por arte de magia. Mi cuerpo se ha ido, nadie puede cambiar eso". Merlín vio la mirada de desesperación en el rostro de Arthur y se apresuró a terminar la frase. "Pero yo no te voy a dejar. Tú me necesitas, siempre lo has hecho y siempre lo harás. Yo estaré aquí.
"¿Quieres decir cómo ahora?, ¿Podre verte y hablarte?" La chispa de esperanza había vuelto a la voz de Arthur. Si Merlin podía quedarse a su lado así fuera en esa forma no era tan malo. Era como si estuviera vivo, solo faltaba el cuerpo, pero aun así habría conseguido que su amigo volviera, nada cambiaria excepto entrenar con Merlin, porque de esa forma…
"Arthur desearía que así fuera." La voz de Merlín era sincera. No quería decir esto más de lo que Arthur quería oírlo. "Pero como dije antes, sólo puedo aparecer de esta forma aquí, por la magia del lugar. Todavía puedo vigilarte, te protegeré siempre, pero no podrás verme u oírme, seré una sombra. Puedo observar y ayudar, pero esta será la última vez que tú me veas. "
"Entonces voy a volver." La desesperación estaba en la voz de Arthur, sabía que estaba perdiendo la batalla para salvar a su amigo. "Voy a volver a verte. Todos los días. Yo... yo..."
Merlín sonrió, pero no de esa forma alegre, pícara. Fue una sonrisa triste, sabiendo que no había nada que pudiera hacer para cambiar la situación, pero deseando poder hacerlo.
"No puedes Arthur. Una vez que salgan de este lugar, no podrán volver nunca. A medida que se alejen el recuerdo será más y más débil, hasta que ya no recuerdes dónde está o cómo llegar hasta aquí. Sólo las criaturas de la magia deben entrar aquí y solo ellas pueden volver".
"Tiene que haber una manera, alguna forma en que yo pueda salvarte."
Aunque Arthur no lo sabía, las palabras golpearon Merlin directamente al corazón, dolorosamente recordándole el momento en que no había sido Arthur, sino el mismo quien pidiera un milagro que nunca llegaría.
"No lo hay Arthur. Pero yo no te dejaré, lo prometo, estaré a tu lado, tal vez no seas capaz decirlo o tal vez sí, pero estaré a tu lado como siempre he estado, protegiéndote, ayudándote, y aun podrás hablar conmigo, siempre estaré escuchando, y quién sabe, tal vez incluso seas capaz de verme, por el rabillo de tu ojo. Pero yo siempre estaré ahí, recuerda eso. Simplemente diles a todos que lo siento. Cuéntales lo que ocurrió y lo que te dije. "
"Por favor. No digas adiós. Hay mucho todavía que tengo que decir. Hay tantas cosas que no hemos hecho todavía, ¡No me puedes dejar!"
"Arthur, sé que vas a ser un gran rey. Tú unirás a Albión y traerás la paz a esta tierra. La magia será libre y los que son como yo vivirán en paz. Tú serás el rey más grande que esta tierra conocerá jamás... "
"Ese es mi destino, Gaius me lo dijo, debo hacer todas esas cosas. Pero tú debías ayudarme, eres parte de ese destino. ¿Cómo puedo completarlo sin ti?"
"No será así, yo todavía estaré aquí, en cierto modo. Y antes de irme Arthur, sólo recuerda una cosa. Te lo he dicho antes, durante bastante tiempo, es probablemente lo más importante que alguien te dirá nunca, aunque pareces olvidarlo con frecuencia, solo promete que lo harás por mí".
"Cualquier cosa. Lo que sea, sólo por favor no te vayas."
"No seas un idiota."
Merlín sonrió, era esa sonrisa dolorosamente familiar, un recordatorio de todo lo que habían hecho juntos, todos los peligros a los que se habían enfrentado, todo lo habían compartido. Le recordó a Arturo cómo un campesino insignificante había cambiado su vida, derribando muros y abriéndose paso en su corazón, convirtiéndose sin saberlo una de las personas más importantes que Arthur conocía. Él extendió la mano para agarrar a su amigo, tratando desesperadamente de evitar que se fuera, pero una vez más la mano de Arthur pasó justo a través del brazo de Merlín como si estuviera hecho solo de sombras.
Merlín sonrió, con una sola sonrisa triste, y luego se volvió de sus amigos y se fue de nuevo a la oscuridad de la cueva. Dio sólo unos pasos antes de su desaparición, se fundió a las sombras de las que había llegado, desapareciendo como si nunca había existido en absoluto y dejando a los dos caballeros solos en el gran vacío de la caverna.
Arthur y Gwaine miraban al lugar donde su amigo se había desvanecido por última vez. Entonces Arthur abrió la boca y las palabras que marcan la muerte de su última esperanza de salvar a su amigo.
"Se ha ido."
"No." Arthur se volvió, con incredulidad hacia el caballero que estaba de pie junto a él, con la desesperación marcaba en cada rasgo de su cara. Merlín se había ido. Para siempre. ¿Es que Gwaine no lo entendía?.
Pero Gwaine no lo miraba, él seguía mirando el lugar donde Merlín había desaparecido e increíblemente, una pequeña sonrisa comenzaba aparece en las comisuras de sus labios.
"¿Qué quieres decir con "no"? Se ha ido, fallamos, le falle, él no va a volver."
"No, no lo hicimos. Él no se ha ido." Gwaine se volvió para mirar a Arthur, y Arthur podía decir que él realmente creía cada palabra que decía. "¿No lo sientes?"
Y a través de la bruma de la desesperación que lo estaba devorando, Arthur descubrió que podía, había algo ahí, algo aún permanecía con ellos en la cueva. No era tanto una presencia, era más como un sentimiento, una sensación de familiaridad y comodidad, una sensación que había sentido tantas veces su vida, la sensación de que siempre se asocia con una persona y una sola persona, la misma persona que acababa de abandonarlo para siempre.
Estaban tan absortos en sus pensamientos, que ni Arturo o Gwaine notaron los rayos de luz que se arrastraban en la oscuridad. Aunque se alarmaron cuando un gran estruendo sacudió la cueva, pero fue sólo la entrada, las grandes piedras que habían estado bloqueando su salida se desmoronaban y dejaban que la luz del sol entrara de nuevo. Todas las sombras parecían retirarse al sentir el resplandor que se filtraba desde el mundo exterior, con excepción de uno, que parecía revolotear hacia la luz, hacer una pausa por un momento y luego deslizarse hacia el mundo más allá.
Arthur no se dio cuenta, pero Gwaine vio y entendió, la sonrisa más amplia lucio en su rostro. Arthur se quedó inmóvil, mirando, sin saber qué sentir. Todavía no entendía realmente lo que había sucedido en los últimos momentos que viera a su amigo. Pero Gwaine lo hizo. Tomó Arthur por el brazo y le hizo señas para que lo siguiera, arrastrándolo hacia la luz del sol.
"Ven Arthur, tenemos que irnos. Todos en Camelot estarán preocupados, sobre todo Gwen. Y sabes cómo es cuando ella está preocupada."
"Pero ¿qué pasa ..."
"¿Merlín?, escuchaste lo que te dijo, ¿No lo entiendes?, ¿O eres realmente tan estúpido como luces?." Se fijó en la expresión en blanco de Arthur y suspiró, dándose cuenta de la verdad en su última declaración. "¿No lo entiendes?, Merlin, él no nos dejó, incluso después de todo lo que pasó, él todavía está junto a ti. Ni siquiera la muerte parece ser capaz de detenerlo. Él siempre estará aquí, como siempre ha estado. Hemos logrado lo que nos propusimos hacer. ¿No lo ves Arthur? En cierto modo, le hemos traído de vuelta".
Y Arthur sonrió también, finalmente, la comprensión, todas las piezas del rompecabezas finalmente cayendo en su lugar. Merlín siempre había estado a su lado sin importar lo que pasara. Había prometido a Arthur que nunca se iría, y él iba a cumplir esa promesa. Él había perdonado a Arthur por todo. No podía volver, la idea todavía palpitaba con un dolor sordo en el interior de Arthur, pero él todavía estaría aquí. Al lado su lado, como siempre.
Juntos, los dos caballeros salieron de la cueva hacia la luz del día. Pasaron a través de los árboles y las rocas dispersas, serpenteando su camino de regreso al lugar donde habían dejado a sus caballos, lo que parecía haber sido hace mucho tiempo. Y mientras caminaban, ellos podría haber jurado ver una sombra, el destello de un movimiento de algo desconocido, siguiéndolos, por el rabillo de sus ojos. A su vez, Arturo y Gwaine se volvieron tratando de verlo, pero justo cuando pensaban que lo harían, se desvanecía, como si nunca hubiera estado allí.
Pero Arthur podría haber jurado que, justo antes de que él hubiera mirado, en las sombras del bosque, junto a él, había visto un destello de pelo negro, y escuchado una sola risa familiar. Y en cuanto a Gwaine, sabía a ciencia cierta, que la sombra que había visto, sólo por un segundo en el borde de su visión, la sombra que había estado siguiéndolos desde que salieron de la cueva llevaba un pañuelo rojo.
