KITSUNE NO KOKORO:
Takaita Hiwatari
Capítulo 7: "Una lluvia de estrellas fugaces. ¡Pide tu deseo, kitsune!":
Sasuke, Sai y Sakura escuchaban en silencio todas las instrucciones de la Hokage, sin interrumpir en ningún momento, esperando pacientemente a que ella acabara de hablar.
Mientras tanto, Jiraiya y Naruto esperaban fuera del despacho, en el pasillo.
Habían escuchado algo sobre Naruto totalmente desconcertante. Según Tsunade, en los últimos días habían aparecido varios shinobis heridos en el bosque, y todo apuntaba a que era cosa del kitsune.
De ahí que Jiraiya repentinamente le hubiera dicho a Uzumaki que no podía seguir entrenándole, Tsunade le había ordenado eso, y aunque el sannin se opuso en un primer momento alegando que Naruto no haría algo como eso y que tenía mucho potencial por explotar en el entrenamiento, no le quedó más remedio que obedecer.
─Entonces… ─La voz firme de La Quinta se escuchó en el despacho tras un breve silencio, observando a los tres jóvenes frente a ella─. ¿Os ha quedado claro?
─Sí ─contestó Sakura por los tres─. Pero… Tsunade-sama, ¿está segura de esto?
─Todo apunta a que Naruto es el responsable de todo eso. ─Hizo una corta pausa, antes de proseguir─. Aunque no entiendo por qué lo ha hecho. Pensaba que ahora tenía un buen trato con los humanos.
La chica de ojos verdes soltó un breve suspiro antes de hablar.
─En realidad no con todos, maestra. Sobre todo con los adultos, excepto Jiraiya-sama que le agrada mucho.
─Parece que con vosotros tres es con quien Naruto se encuentra más… cómodo, por así decirlo. Por eso quiero que seáis vosotros quienes le mantengáis vigilado. No es necesario que lo hagáis los tres juntos, podéis turnaros, así no sospechará.
─De acuerdo ─volvió a contestar Sakura, como las anteriores veces.
─Pensé que lo más adecuado era alejar a Naruto del entrenamiento ─confesó la mujer─. Mientras siga atacando a aldeanos, no quiero que siga haciéndose más fuerte. Y también quiero lograr que pase el mayor tiempo posible en la villa, así será más fácil para vosotros vigilarle. Pero no se me ocurre cómo mantenerle ocupado para que no esté molestando con que quiere entrenar, según me comentó Jiraiya una vez, ese kitsune estaba entusiasmado con el entrenamiento que le estaba dando.
Sasuke parpadeó un par de veces con expresión seria, aunque estaba pensando algo. A él no le sorprendía lo más mínimo todo lo escuchado con respecto a Naruto, su odio a los humanos era prácticamente palpable.
─Tengo una idea ─habló Uchiha por primera vez─. Esa bola de pelos… está obsesionado con aprender a leer y escribir, si alguien quisiera enseñarle, eso le mantendría ocupado y en la aldea.
─¿Te estás ofreciendo como tutor privado para Naruto? ─preguntó Sai, esbozando su peculiar sonrisa─. Que amable de tu parte. Además, así puedes pasar tiempo a solas con…
Pero Sai se detuvo al sentir una mirada afilada sobre su persona, cortesía del pelinegro. Aunque su sonrisa seguía ahí.
─¡Cállate, Sai! ─Uchiha suavizó su mirada enojada cuando giró para ver a La Quinta que les observaba de vuelta de forma interrogante─. Tal vez Iruka sensei estaría dispuesto a enseñarle ─prosiguió.
─No me parece mal, Sasuke. Tendría que consultarlo con él primero. Hoy mismo lo haré. ─Hizo un gesto con la mano, indicándole a Sakura que abriera la puerta del despacho.
Cuando Haruno hizo lo que La Quinta le pidió, encontraron a Jiraiya forcejeando con Naruto, intentando retenerle, pero éste rápidamente se escabullía de entre sus brazos.
El sannin corría detrás del rubio por el pasillo.
─¡No puedes escuchar conversaciones ajenas, Naruto! ─mascullaba, intentando sujetarle de donde sea─. ¡Deja de moverte!
─¡Pero quiero escuchar! ─protestó─. ¡Con estas orejas humanas no puedo oír bien lo que…!
─¡Ejem! ─Carraspeó de forma exagerada la rubia desde su lugar.
Ambos se detuvieron y voltearon a ver la puerta abierta, donde Sai, Sakura, Sasuke y Tsunade les observaban fijamente.
Naruto literalmente saltó de los brazos de Jiraiya e ingresó en el despacho de la Hokage con total libertad.
─Teme, ¿ya has terminado? ¡Llévame a comer ramen! ─pidió con una sonrisa.
No recibió respuesta, y eso le hizo fruncir levemente el ceño, hasta que escuchó la voz de la rubia.
─Naruto, quiero hablar contigo.
─¿Sobre qué?
─Nada en especial. ─Se encogió de hombros de forma casual, recargándose en el respaldo de su silla después─. ¿Ya te sientes más a gusto entre los humanos?
─…sí, algo ─respondió tras unos segundos de silencio─. Aunque no con todos.
─¿Alguien te ha molestado últimamente? ─interrogó sin más rodeos.
─¿Por qué lo preguntas? ─cuestionó de vuelta.
Una fija y penetrante mirada de la rubia fue la respuesta que recibió, así que continuó hablando.
─Bueno, el teme esta mañana estaba algo antipático cuando…
─¡A mí no me metas! ─Se exasperó al momento el otro, hastiado de que Naruto le incluyera en todas sus conversaciones sin sentido, y resentido todavía por lo ocurrido antes de llegar al despacho de la Hokage.
─¿O alguien ha intentado lastimarte últimamente? ─volvió a hablar La Quinta.
Esta vez fue Naruto quien guardó silencio, sosteniendo la mirada de la mujer que no le quitaba los ojos de encima.
─Si atacases a un humano, lo harías solamente en defensa propia, ¿verdad? ¿O serías capaz de atacar por… capricho?
─¿Po-por qué tanta pregunta? ─Se incomodó, cosa que fue notada por todos al momento.
─Desde hace unos días están llegando varios ninjas heridos en el bosque. Dicen que una "sombra" se abalanzaba sobre ellos y no les dejaba tiempo ni de defenderse ─explicó con brevedad, segura de que no hacía falta entrar en detalles con el de ojos azules─. Tú no sabes nada de eso, ¿verdad, Naruto?
Otra vez se quedó callado. No le gustaba mentir, nunca lo había hecho. Pero si ahora decía la verdad, todos se enfadarían mucho con él, y peor aún, seguro que Ero sennin dejaría de entrenarle definitivamente. Tenía que escapar de esa situación.
─¡Oh! ¿Oís eso? ─preguntó Naruto con algo de prisa, poniéndose una mano detrás de la oreja en un intento de escuchar mejor.
─¿El qué? ─preguntó Sakura.
─Es Kakashi. Me está llamando. ¡Tengo que irme! ─apenas dijo aquello, se fue corriendo de allí lo más rápido que sus pies le permitieron, sin despedirse siquiera de Jiraiya que estaba recargado en la pared del pasillo.
Todos quedaron en silencio tras la salida del rubio, hasta que Sai habló.
─Pero si Kakashi sensei está en Suna por una misión.
─Es idiota hasta para inventar mentiras ─comentó Sasuke.
─Es obvio que inventó eso para huir ─dijo Tsunade─. Ya tenemos nuestra respuesta. Evidentemente, Naruto es el responsable de todo eso.
─¿Pero por qué Naruto haría algo así, Tsunade-sama? ─preguntó Sakura.
─Eso es lo que quiero saber. Por suerte, ninguno de los atacados sabe decir con exactitud quién le atacó, ya que todos los ataques han sido al amanecer, o al anochecer.
─A mí no me resulta tan extraño ─intervino Uchiha, y agregó en tono obvio─. Naruto odia a los humanos.
─Ya lo sé. ¿Pero por qué antes no ha dado problemas y ahora de repente sí? ─Sin esperar a recibir respuesta, continuó hablando─. Además, últimamente se veía muy sociable. ─Suspiró la mujer─. En mi opinión, quien más fácil lo tendrá para vigilar a Naruto, será Sai. ─Llevó la mirada al nombrado mientras continuaba hablando─. Tengo entendido que pasa mucho tiempo contigo, ¿me equivoco?
─Mn… ─El pelinegro lo meditó un poco, llevándose una mano a la barbilla─. Yo creo que Naruto siente más apego por Sasuke-kun, si hasta se bañan y duermen juntos.
─¿¡Qué!? ─Se sorprendió la rubia.
─¡Sai! ─gritó Sasuke al tiempo que el negro de sus ojos se volvía un rojo intenso, pero eso no intimidó al otro.
─Naruto lo dijo esta mañana…
Sasuke hizo unos rápidos sellos con las manos, volviendo a sentir las ganas de matar de hace un rato, y esta vez, nada ni nadie le detendría.
─¡Katon…!
─¡Sasuke-kun! ─Sakura se sorprendió.
─¡Sasuke! ─gritó La Quinta, pero ni eso detuvo a Sasuke, ni a Sai que continuaba hablando como si nada con una sonrisa.
─Aunque me sorprende, Sasuke-kun. No aparentas ser gay, y mucho menos zoofílico.
Uchiha explotó en ese momento.
─¡…goukakyuu no jutsu!
Y también explotó una de las paredes del despacho de la Hokage que por suerte daba al exterior, dejando un gran y vistoso agujero.
─Je… ¿Por qué te enfadas tanto, Sasuke-kun? ─preguntó Sai con su sonrisa de siempre después de haber logrado esquivar el ataque.
El mencionado se dispuso a hacer más sellos, esta vez para hacer un chidori que tenía pensado estamparle en esa cabeza hueca, pero el grito ensordecedor de La Quinta le detuvo.
─¡Uchiha Sasuke! ─Se puso de pie y azotó la mano contra el escritorio, el cual crujió un poco, amenazando con romperse─. ¡Si no quieres morir en este momento, detente ya!
Tsunade estaba sorprendida y enojada, ambas cosas por igual. Sasuke siempre era un chico tranquilo, y no entendía cómo se había salido de sus casillas por los típicos comentarios estúpidos de Sai. Normalmente, Sasuke siempre los ignoraba y ya.
Por otro lado, el enorme agujero en la pared de su despecho, le hacía sentir deseos de retorcerle el cuello a ese mocoso y de romperle los dedos de las manos uno a uno para que no pudiera hacer más jutsus. Pero para su mala suerte, eso sería una perdida para Konoha, porque Sasuke era un buen y poderoso shinobi después de todo.
Uchiha desactivó el sharingan, apartando la mirada del estúpido rostro sonriente de Sai con una expresión de ceño fruncido y frustración.
Otra oportunidad fallida para matar al pintor de cuarta.
─Sa-Sasuke-kun… ─susurró Sakura sorprendida, pero después frunció el ceño─. ¡Sai, idiota, más te vale disculparte con Sasuke-kun por hacerle enojar así!
─¡Basta! ─exclamó la rubia con el ceño fruncido. Cuando consiguió el deseado silencio, suspiró hondo, de forma sonora─. Volviendo al tema, mantenedlo vigilado todo el tiempo que podáis. Esa será vuestra misión. ¡Ahora, retiraos!
Uchiha vio antes de salir que la rubia le dedicaba una mirada fulminante. Sabía que eso no se quedaría así, y le cobraría lo del agujero en la pared tarde o temprano.
Chasqueó la lengua. Ese día estaba resultando ser de lo peor. Era su cumpleaños, le toman por gay y zoofílico, y encima que no logra matar al estúpido ANBU carente de emociones, termina siendo el blanco de un futuro plan retorcido de La Quinta.
.:KITSUNE no KOKORO SasukexNaruto KITSUNE no KOKORO:.
El kitsune caminaba tranquilo por el bosque, observando los pequeños trozos de cielo que podía distinguir entre las copas de los árboles.
Estaba preocupado. Tsunade no baa-chan sospechaba, o tal vez le había descubierto y esperaba que él mismo confesara todo. No atacaba a los humanos por gusto, aunque le gustaría. El verdadero motivo era que a pesar de que La Quinta había prohibido estrictamente la caza de zorros en los bosques de Konoha, aquellos malditos humanos seguían rondando por allí y colocando sus inútiles trampas. Así que había decidido tomar la justicia por su mano y hacerlos desistir de una vez por todas.
Aunque no se había atrevido a confesarle la verdad a la Hokage por temor a cómo reaccionaría.
Y por culpa de todo eso, no había conseguido que el teme le invitara a comer ramen. Y ahora que pensaba en Uchiha, una duda le asaltó.
─No entiendo muy bien eso de los regalos de cumpleaños. Sai dijo que estaría bien que le regalara algo porque somos amigos, pero no sé…
Un recuerdo de la breve conversación que tuvo con Shikamaru y Chouji le llegó a la cabeza:
"¡Shikamaru! ─Sonrió Naruto al verle llegar, viendo que el mencionado tan sólo alzaba levemente una mano en un gesto perezoso de saludo─. ¡Chouji! Hace días que no os veo.
─¿Cómo te va, Naruto? ─preguntó Nara.
─¡Bien! ─Sonrió─. ¡Ah! ¿Sabéis algo? Es el cumpleaños del teme ─les contó, como si él fuese el único en saber eso.
─Sí, lo sabemos ─habló Chouji, antes de llevarse unas patatas a la boca─. Pero no le gusta ser felicitado, ni recibir regalos, se pone de mal humor.
─Tsk… es tan problemático…
─¡Pues yo le regalaré algo que le gustará! ─afirmó rotundo─. Sólo que no sé que darle ─agregó con voz más suave.
─Solamente dale algo que sepas que le gusta. ─Shikamaru le restó importancia al asunto.
─Sí, eso ─secundó Akimichi─. O puedes preguntarle directamente qué cosas le gustan.
El rubio estaba por decir algo, pero escuchó la voz de Sasuke y le llamó la atención.
─Vamos de una vez.
─¡Voy con vosotros! ─Se apuntó Naruto al instante.
─Ni hablar, bola de pelos ─respondió Sasuke, girando para verle con su expresión impasible de siempre─. Vuelve al bosque. ─Esa frase ya estaba perdiendo sentido de las veces que la había repetido en las últimas horas."
─Algo que le guste al teme… ─se dijo, pensativo─. Mn… ¿y qué le gusta al teme?
"Me gusta cortar cuerdas."
Ese recuerdo fugaz de lo que dijo Sasuke una vez, le hizo esbozar una leve sonrisa. En su cueva tenía montones de cuerdas que no utilizaba.
─¡Claro! ¡Al teme le gustan mucho las cuerdas!
Aceleró el paso hasta llegar a su hogar. Allí enrolló un poco de cuerda, colgándosela en el hombro. Sin tardar más, volvió sus pasos rumbo a la aldea, olvidando por un momento lo sucedido en el despacho de La Quinta.
─¡Bien! Ahora se la llevaré al teme. ¡Ja! Ya le dije que mi regalo le iba a gustar ─se dijo con orgullo─. Le gustará tanto, que me invitará a comer ramen durante tres días, jeje… ─Rió bajito, pero divertido─. Tengo tanta hambre… Me comería unos diez tazones de ramen con mucha, mucha carne de cerdo. ─Sus ojos azules distinguieron a lo lejos dos conejos que comían hierba pacíficamente─. ¡Ah! ¡Comida! ─exclamó con entusiasmo, pero sin gritar para no ser escuchado.
Se acercó con sigilo a los animales, y cuando estuvo lo bastante cerca, se ocultó tras el tronco de un árbol. Se preparaba para saltar sobre ellos, cuando percibió un aroma inconfundible. Unos humanos se acercaban. De hecho, estaban bastante cerca ya. Intentó escuchar algo, pero con las orejas humanas era complicado.
Pensó en restarle importancia a eso, ya que como tenía su apariencia humana, tal vez aquellos humanos ni le tuvieran en cuenta.
Volvió toda su atención a los conejos, ignorando todo lo demás.
─¡Ahora! ─se susurró dispuesto a saltar sobre los animales, pero no le dio tiempo, ya que una red cayó sobre él, haciéndole caer al suelo de forma aparatosa─. ¡Ouch! ─se quejó, viendo cómo sus presas huían despavoridas de allí─. ¡No! ¡Esperad! ─Se removió, intentando sacarse la red de encima─. ¿Qué es esta cosa? ─se preguntó con frustración.
─Vaya, vaya… ─Se escuchó una voz masculina tras el rubio─. Parece que he cazado algo ─comentó burlón.
Naruto giró, viendo a dos ninjas de Konoha. Lo supo por el protector y sus ropas de chuunin, ya que sus rostros no le eran conocidos. Uno era castaño y el otro rubio, ambos de ojos negros y con el mismo corte de pelo, largo hasta los hombros y con el flequillo tapándole uno de los ojos. Supuso que eran parientes, ya que los rasgos de ambos eran muy parecidos.
─¡Sacadme esta cosa de encima! ─ordenó irritado, removiéndose hasta que consiguió ponerse de rodillas.
Se sintió aliviado cuando aquellos hombres le liberaron. Se puso de pie, algo molesto.
─No hay duda, este es ese niño que últimamente ha estado merodeando mucho por la aldea ─comentó el castaño a su compañero, sin apartar la mirada del kitsune─. El del chakra siniestro.
─¿Siniestro? ─repitió Naruto, confundido.
─Oye, niño, ¿de qué aldea eres? ─preguntó el rubio.
─Yo… ─balbuceó, pero no dijo nada más.
─¿Sabes? Hay gente que comenta… cosas sobre ti ─prosiguió el castaño, sonriendo de una forma que Naruto no supo descifrar.
─¿Cosas? ─repitió retrocediendo, pero al segundo paso su espalda chocó contra el tronco del árbol en el que se había ocultado hacía un momento.
─Dicen que hace varias semanas, te vieron huir de Uchiha Itachi, y que tenías unas llamativas orejas y cola de zorro. Pero nadie lo asegura por completo, dicen que aquel kitsune corría tan rápido que sólo pudieron distinguir con claridad su cabello rubio. Y… que casualidad, tú eres rubio, y apareciste en Konoha cuando aquel incidente ocurrió.
─Él… también es rubio ─atinó a decir Naruto, señalando al otro adulto.
Ambos hombres se quedaron en silencio unos segundos, y después estallaron en sonoras carcajadas que dejaron confundido al de ojos azules.
─¿Todos los kitsune sois así de estúpidos? ─preguntó el hombre de cabello rubio, conteniendo la risa y secándose las lágrimas con una mano.
─¡No somos estúpidos, malditos humanos!
Los dos adultos se mantuvieron en silencio un momento, el suficiente para hacer reaccionar a Naruto de lo que había dicho.
─Quiero decir… ─balbuceó, desviando la mirada con nerviosismo─. Eso es lo que habría dicho un kitsune si le hubieseis llamado estúpido. ─Se sintió realmente extraño diciendo una mentira, él nunca hacía eso.
Ambos adultos se miraron a los ojos apenas un segundo, pensando lo mismo, cosa que el de ojos azules no notó por haber desviado la mirada hace un instante.
─Claro… ─habló el castaño, restando toda importancia a la excusa del más pequeño─. Por cierto, ¿dónde está Jiraiya-sama? ¿No está contigo? ─preguntó en un tono casual, mirando a su alrededor. El sannin siempre estaba con ese niño, y era extraño no verlo cerca.
La mirada de Naruto se empezó a tornar cada vez más desconfiada, como lo era en un principio. No quería desconfiar de nuevo de todo el mundo como hace un tiempo, pero no podía evitarlo.
─…no ─fue todo lo que contestó.
Pensó que lo mejor sería marcharse de allí, pero ni siquiera pudo hacer el más mínimo movimiento, cuando sintió una mano del castaño en su hombro.
─¡No me toques! ─exclamó removiéndose, ya que el tronco a su espalda no le daba mucha libertad de movimiento. No pudo evitar frotarse en la zona que aquel humano le había tocado, como acostumbraba a hacer al principio─. No me gustáis. ¡Dejadme en paz! ─les fulminó con la mirada.
─Pues tú a nosotros sí nos gustas mucho. ─Sonrió de lado el castaño, volviendo a tomar a Naruto del hombro con rapidez y obligándole a quedar de frente al tronco, sujetándole las manos tras la espalda.
─Hey, hey… esa mirada es realmente terrorífica para alguien tan pequeño ─se burló el otro, empezando a palpar la cabeza de Naruto con ambas manos─. Vamos, pequeño kitsune, dinos dónde están tus orejas, queremos verlas con nuestros propios ojos.
─¡No me toquéis! ¡No me gusta! ─Se removió, a pesar de sentir dolor en los brazos al hacerlo.
─No hasta que nos muestres tus orejas y tu cola ─insistió en palparle la cabeza, como si fuera a encontrar algo ahí─. ¿Qué haremos con él? Sus poderes deben de ser increíbles, tan sólo sentir su chakra impone respeto. ¿Y si lo matamos y nos bebemos su sangre? Los ancianos contaban que…
─¡Qué asco! ─exclamó el castaño, interrumpiéndole─. Es cierto lo de su chakra, pero si fuese tan poderoso como dices, nos habría matado desde el momento en que le pusimos la mano encima.
─Eso es cierto.
─Yo creo que nos será más útil estando con vida. Podríamos convertirlo en nuestro sirviente. Estando con nosotros, nuestras cosechas siempre serán las mejores. Y además, sería una buena "arma". Piénsalo, con un kitsune de nuestro lado, seríamos invencibles.
─¡Sí! ─Sonrió─. No me parece mala idea.
─Y en nuestro tiempo libre, podría ser "algo más" que nuestro sirviente. ─Sonrió socarrón─. Así no nos aburriremos.
─¿Te refieres a hacerlo nuestro amante? ─preguntó incrédulo, sintiendo a Naruto tensarse bajo el tacto de sus manos al escuchar eso─. ¡Joder! Ahora eres tú quien me da asco a mí. ─Por fin dejó de palpar la rubia cabellera del más pequeño para mirar a su compañero─. Es sólo un crío, y peor aún… ¡un chico!
─Ya lo sé. ─Recorrió con una mirada oscurecida el cuerpo de Naruto─. Pero no me niegues que está como quiere.
─Me entero de la peor forma de que mi hermano mayor es gay, y peor todavía, un futuro pederasta. ─Rodó la mirada con hastío─. Ahora comprendo por qué lo prefieres vivo. Tsk… maldito pervertido... ─susurró lo último.
Naruto temblaba ligeramente, asustado, incluso había dejado de forcejear. Se encontraba tan nervioso, que hasta temía que sus orejas y cola salieran en cualquier momento.
¡Tenía que hacer algo!
Pero si La Quinta se enteraba de que había dañado a más humanos de la aldea, se enojaría mucho con él. La discusión de los otros dos le sacó de sus pensamientos.
─¡Claro que no soy gay! ─Se molestó el rubio adulto─. Está bien, será nuestro sirviente y tu amante. ¡Pero más te vale no hacer… "esas cosas" con él cuando yo esté también en casa! ─advirtió.
─Claro, claro… Como quieras. ─Soltó a Naruto del agarre tan sólo para inclinarse un poco y poder abrazarle por el pecho─. Hoy es nuestro día de suerte. Veníamos a cazar zorros, pero nos hemos encontrado con algo mucho mejor. ─Hundió el rostro en la curvatura del cuello del menor, aspirando su aroma con fuerza, sintiéndose embriagado─. Prepárate, porque cuando lleguemos a la aldea vas a gemir como nunca en tu vida lo has hecho. ¿Cómo te llamas, kitsune? Lo he escuchado alguna vez en la aldea, pero no lo recuerdo bien. Mn… Na… ─habló pensativo, deslizando una mano del pecho a la cintura, acariciándola con cierta prisa, y empezando a alzarle un poco la camiseta después.
─Creo que se llama Naruto. ─Frunció el ceño─. ¿¡Y qué te acabo de decir!? ¡No hagas "eso" frente a mí, pedazo de perve…!
El castaño alzó la mirada con curiosidad al notar que su hermano había enmudecido de repente, y había creído escuchar una muy apagada y leve queja de dolor. Abrió los ojos de par en par, estupefacto, al ver a su hermano con cuatro largos cortes cruzándole en diagonal desde el hombro izquierdo hasta el lado derecho del vientre. Parecía el arañazo de una bestia.
No pudo pensar en nada más, al instante sintió cómo Naruto le sujetaba del brazo con el que le acariciaba la cintura y le lanzaba por el aire con una fuerza increíble, haciéndole chocar de espaldas contra un árbol cercano. Escuchó la corteza del árbol crujir por el impacto, y algo más crujió, su hombro izquierdo se había dislocado.
─¡Mi brazo! ─gritó adolorido. Al instante sacó un kunai con su mano libre, dispuesto a darle una lección a ese kitsune. Pero al mirar el rostro de éste, de nuevo quedó mudo por la sorpresa.
Los ojos de Naruto se habían vuelto rojos, sus pupilas estaban rasgadas. Las marcas de sus mejillas y los colmillos se habían acentuado, mostrándose más amenazante cuando gruñía, al igual que sus uñas que habían crecido un poco hasta asemejarse a unas garras. En las uñas de la mano derecha, pudo percibir rastros de sangre, sin duda era de su hermano. Pero de las orejas y cola de zorro, ni rastro.
─Si pides perdón ahora, puede que no salgas muy mal parado, kitsune ─habló todavía desde el suelo. Por muy imponente que fuera su apariencia ahora, no dejaba de ser un niño que sin duda no pasaría de los catorce años según su punto de vista.
Mientras tanto, el rubio mayor se sujetaba el estómago mientras se quejaba de dolor, arrodillado en el suelo. Las heridas no eran profundas, pero sentía un escozor insufrible. Al escuchar lo que dijo su hermano sobre que el otro pidiera perdón, se sintió furioso. Casi le arranca el estómago de un zarpazo, y a su hermano al parecer le había roto el brazo ya que le escuchó quejarse de eso. ¿¡Y el muy idiota pensaba perdonarlo tan tranquilamente si pedía perdón!?
¡No! ¡Eso no se quedaría así!
Con rapidez sacó un par de kunais y se los lanzó a Naruto. Uno le hizo un corte largo y profundo en una pierna, mientras que el otro se le clavó de lleno en el brazo derecho. Sonrió con arrogancia, pero ésta se borró al ver cómo el menor se arrancaba el kunai sin miramientos, lanzándolo al suelo con desprecio. Tragó duro al ver a Naruto acercarse tranquilamente, e interiormente temió por su vida y la de su hermano.
.:KITSUNE no KOKORO SasukexNaruto KITSUNE no KOKORO:.
Los hermanos Uchiha cenaban en completa tranquilidad, mientras Itachi narraba sin entrar en detalles su última misión ANBU.
Cuando llegó a casa por la tarde, notó a su tonto hermano menor de un evidente mal humor. Pensó que sería por el hecho de que era su cumpleaños, sabía que a Sasuke no le gustaba ser agobiado con regalos que no pedía e insistentes felicitaciones.
─Sasuke, cuando fui a informar a La Quinta de la misión, en su despacho había un…
─Sí, fui yo ─respondió cortante, sabiendo que Itachi iba a hablarle sobre el vistoso y nuevo gran agujero en el despacho de La Quinta.
─Así que era cierto después de todo ─se dijo─. ¿Por qué, Sasuke? Tsunade-sama estaba furiosa. Dijo que te lo cobraría como sea.
─Eso es asunto mío, hermano.
─¿A qué se debe ese humor, tonto hermano menor? ─preguntó sin sonar muy interesado─. ¿Es porque te llenaron de regalos y felicitaciones hoy? ¿O te has peleado con tu amigo kitsune? Desde aquella vez que le encontré aquí, no le he visto más por la casa.
Itachi estaba al tanto de que Naruto entrenaba en Konoha con Jiraiya, aunque no gracias a Sasuke. Lo que no sabía era por qué el sannin le entrenaba, y por más que le preguntaba a su tonto hermano menor, no le decía nada.
─¿Qué te hace pensar que es mi amigo? ─Le miró con brevedad, con ojos inexpresivos.
─Bueno, para empezar, no sueles traer a nadie a casa. Me corrijo, nunca traes a nadie a casa. Al menos cuando yo estoy aquí ─agregó.
─Mn.
–Y dime, ¿cuántas colas tiene Naruto-kun? He escuchado que Jiraiya-sama le está entrenando, así que tal vez ya tiene las nueve.
─No te ilusiones. ─Esbozó una apenas sonrisa ladeada y burlona─. No es un kyuubi todavía. Y dudo que algún día encuentres alguno, no hay más kitsune en los bosques de Konoha. Así que… tienes dos opciones: puedes esperar a que la bola de pelos consiga tener las nueve colas, cosa que dudo, o puedes irte a recorrer el mundo en busca de más posibles kitsune.
─¿Por qué dudas que Naruto-kun consiga nueve colas?
─Es un dobe ─fue toda su respuesta, en tono serio y obvio. Ya había hablado demasiado.
El silencio reinó después de aquello, y gracias a eso pudieron escuchar unos débiles golpes en la puerta. Ambos hermanos se miraron extrañados, pues no esperaban recibir visitas a esa hora. Es más, nunca recibían visitas, a no ser que previamente ellos citaran a alguien a ir allí.
─Itachi.
─Ni hablar. Ve tú.
─Tsk…
El menor rodó la mirada antes de ponerse de pie. Cuando abrió la puerta, casi se va de espaldas al ver allí precisamente a Naruto. A pesar de que éste le daba la espalda, era perfectamente reconocible.
─Usuratonkachi… ─masculló serio─. ¿Se puede saber qué haces aquí?
El de ojos azules volteó en cuanto escuchó la voz del pelinegro, esbozando una muy leve sonrisa.
─Teme, he venido a traerte tu regalo.
En una situación normal, Sasuke habría rechazado el regalo de la forma más desagradable posible. Pero ni siquiera escuchó bien lo que había dicho Naruto, ya que cuando éste giró para encararle, descubrió el rostro moreno manchado de sangre que parecía no ser suya, ya que no veía ninguna herida. Inspeccionándolo con la mirada, descubrió también algunos restos de sangre en las manos, pero tampoco veía heridas allí. No pudo descubrir si había manchas de sangre en la ropa, ya que ésta era negra precisamente por eso, para que no se notaran las manchas de sangre y para poder camuflarse bien en la oscuridad.
Aun así, fueron perfectamente perceptibles varios cortes en la ropa, sobre todo en la camiseta, donde pudo hallar un llamativo agujero en el brazo derecho.
─Déjame ver.
Apenas Sasuke dijo eso, tomó de la muñeca a Naruto para alzarle la manga y poder ver si donde estaba ese agujero había una herida. Era lo más lógico.
La cuerda se le cayó de las manos al kitsune al sentir el tirón en su brazo por parte del pelinegro. Antes de que Sasuke consiguiera alzarle un poco la manga, le empujó con cierta agresividad para apartarle, frotándose con insistencia la muñeca donde había sentido el agarre.
─¿¡Pero qué demonios…!? ─Se enojó Uchiha pensando que ese kitsune era un maldito desagradecido. ¡Quería revisarle, y el ingrato le empujaba! Pero le desconcertó el ver cómo se frotaba donde le había tocado, cosa que había dejado de hacer actualmente─. ¿Naruto? ─preguntó, no queriendo sonar preocupado.
─Al principio no sabía qué regalarte… ─comenzó a decir, agachándose a recoger lo que se le había caído con la acción inesperada de Uchiha─. Pero recuerdo que un día dijiste que te gusta cortar cuerdas. Por eso te he traído esto. ─Le extendió la gran cuerda enrollada, esperando que el otro la aceptara.
Sasuke miró las cuerdas con un gesto de incredulidad, y además, nunca pensó que Naruto creyera esa mentira tan obvia que dijo en ese momento para desactivar aquellas trampas.
─Esto es… ─fue todo lo que pudo pronunciar.
"Esto es lo más ridículo que he visto en mi vida."
Sí, eso es lo que habría querido decir. Pero en lugar de eso, tomó los extremos de la camiseta de Naruto para poder quitársela. Quería comprobar si ese dobe estaba herido, nada más.
─Oe… ¡teme! ─protestó removiéndose, dejando caer la cuerda al suelo por segunda vez─. ¡Suéltame! ─gritó comenzando a enojarse. Se estaba empezando a asustar, igual que cuando ese humano le tocó en el bosque─. ¡Teme! ─Le fulminó con la mirada cuando el otro logró quitarle la camiseta entre el forcejeo de ambos, quedando su cuerpo expuesto de cintura para arriba─. ¿Qué…? ─Apretó los puños y tomó una bocanada de aire, ya que respiraba de forma irregular debido al enojo, y sus ojos de vez en cuando cobraban un brillo rojizo─. ¿¡Qué demonios os pasa a los humanos!? ─gritó a todo pulmón.
Por su parte, Sasuke ignoró totalmente el griterío, ocupado en examinar lo que tenía a la vista. No había ni rastro de heridas, es más, Naruto no tenía ni una sola cicatriz. Su piel estaba perfectamente limpia de marcas. El brazo derecho estaba manchado de sangre entre el hombro y el codo, pero no había ninguna herida.
─¿Esa sangre es tuya? ─se atrevió a preguntar por fin Uchiha.
Naruto sustituyó la expresión de enojo por una de sorpresa. No tardó en empezar a observarse a sí mismo, encontrando sangre en su brazo derecho y manos.
─Yo… mn…
─¡Sí o no! ¡Contesta de una vez, dobe! ─Se exasperó─. ¿Alguien te ha hecho daño?
─Sólo no le digas a Tsunade no baa…
─Tonto hermano menor, ¿qué son estos gritos? ─preguntó Itachi saliendo al pasillo─. Oh, Naruto-kun, qué sorpresa verte aquí.
─¡Itachi! ─Uzumaki se cubrió la nariz con una mano nada más percibir el aroma del mencionado, frunciendo el ceño.
─¿Por qué haces eso, Naruto-kun?
─No le hagas mucho caso, hermano ─intervino Sasuke con hablar tranquilo─. Siempre dice no sé qué cosas de los olores.
─Mn… ─Meditó el mayor, viendo al rubio sin camiseta y una cuerda en el suelo. Evitó pensar algo al respecto─. Me parece que he interrumpido algo. ¿Pero por qué está Naruto-kun…? ¿Está herido? ─interrogó caminando hacia ellos.
─¡No te acerques a mí! ─ordenó Naruto amenazante, aunque se ocultó tras Sasuke.
─Dobe, mi hermano no te hará nada. ─Se hizo a un lado.
─¡Claro que sí! ─Se volvió a ocultar tras el otro.
Al ver aquello, Itachi finalmente se detuvo a unos pasos de ellos. Era inútil acercarse.
─No me tengas miedo, Naruto-kun.
─¡No te tengo miedo! ─aseguró, asomándose por detrás de Sasuke─. ¡Te odio, que es diferente!
Sasuke cerró los ojos, ceñudo por tanto griterío. Aunque Itachi pareció no inmutarse.
─Claro que me temes ─aseguró tranquilo. Para probarlo sin más discusiones, activó su sharingan.
En un segundo, Sasuke se sintió sin aire en los pulmones cuando los brazos del rubio le rodearon con fuerza desmedida desde atrás, aunque también le sintió temblar.
─Itachi, deja de molestarle, o me asfixiará. ─Se enojó, intentando zafarse del abrazo del otro.
─Parece que Naruto-kun le teme al sharingan ─comentó lo obvio, volviendo sus ojos negros.
─¡Itachi! ─Se exasperó.
─De acuerdo. Deja de enfadarte así. ─Caminó por el pasillo, perdiéndose de vista.
─Dobe, mi hermano ya se ha ido, así que suéltame de una vez ─ordenó tajante.
Algo renuente, Naruto le soltó, aunque se mantuvo muy cerca de él.
─Te daré tu yukata. Ya está limpia ─comentó el pelinegro─. Naruto, espérame aquí, ahora vuelvo.
Apenas avanzó tres pasos y se detuvo al notar que el rubio le seguía como un animal asustado que no quiere separarse de su amo. Chasqueó la lengua, aunque decidió ignorar eso y siguió su camino, permitiendo finalmente que el de ojos azules fuera con él.
.:KITSUNE no KOKORO SasukexNaruto KITSUNE no KOKORO:.
─Y ahora… ¿me vas a decir a quién pertenece esa sangre? ─preguntó Sasuke por enésima vez.
Naruto ya se había puesto su yukata y se había permitido la libertad de mostrar sus rasgos animales. Sasuke le había llevado al baño para que se lavara un poco y eliminara los rastros de sangre de su cara y brazos.
─¿Puedo dormir aquí? ─contestó con otra pregunta, ignorando nuevamente la interrogante del otro.
─Ni lo sueñes ─no tardó en contestar, apoyado en la puerta del baño─. ¿De quién es la sangre? ─insistió.
─¿Por qué no?
El rubio tomó la toalla que previamente el otro le había dado para secarse.
─¿Olvidas que Itachi está aquí? ─preguntó, intentando hacer desistir al otro.
─Pero voy a dormir contigo, no con Itachi. ─Movió levemente la cola, esperanzado de que Sasuke finalmente aceptara.
─No.
Los dos permanecieron en silencio varios segundos, y gracias a eso pudieron escuchar perfectamente el rugido del estómago de Naruto que rogaba por algo de alimento.
─Tengo hambre ─informó deprimido, con las orejas levemente caídas, como si con el ruido que había hecho su estómago no hubiese quedado claro ese detalle.
─¿Quieres comer?
─¡Sí! ─Sonrió.
─Entonces dime a quién pertenecía esa sangre.
Todo quedó nuevamente en silencio. Naruto apartó la mirada, evitando contestar.
─Bien. ─El pelinegro se encogió de hombros, como si aquello no le importara nada─. Vete a tu cueva, yo quiero dormir ya.
─No. ¡No quiero volver al bosque!
─¿Mn?
─Por favor… ¡Sólo por esta noche, déjame quedarme aquí!
No pasó desapercibido para él la mirada desesperada de Naruto, de repente se veía angustiado con la simple idea de volver al bosque. Y además, escuchar a ese dobe pedir algo con un "por favor" era realmente extraño, lo que le preocupó más.
Recorriéndolo más detalladamente con la mirada, notó las peludas orejas algo agachadas, y parte de la cola le asomaba entre las piernas, clara señal de que estaba asustado.
Con andar seguro, pero lento, se acercó al rubio.
─Sai me dijo que una vez leyó en un libro que los amigos se lo cuentan todo ─comentó en tono casual. Aunque obviamente aquello era mentira.
─¿En serio? ─Le miró curioso.
─Sí.
─¡Ah! Nosotros somos amigos. ─Sonrió, viéndose algo más tranquilo.
Sasuke le miró fijamente, esperando que su sencillo plan diera resultado. Naruto siempre hacía cualquier cosa que Sai le decía haber leído en un libro, aunque fuese una estupidez. Vio el rostro moreno mostrarse pensativo e inseguro.
─Bueno, está bien ─habló dubitativo─. Pero sólo quiero que lo sepas tú, teme.
─Descuida. Esto quedará entre nosotros.
─Unos humanos… ─Se rascó la cabeza, dudando todavía en si continuar o no─. Ellos me molestaron ─fue lo único que dijo al final.
Uchiha frunció el ceño ante esa escueta explicación. ¿Unos humanos le molestaron? ¿Cuántos?, ¿cuándo?, ¿y a qué se refería exactamente con "molestar"?
─¿Te atacaron? ─Como toda respuesta, vio a Naruto pasar corriendo por su lado, saliendo del baño─. ¡Oi, tú! ¡Dobe! ─Le siguió.
Sus pasos le llevaron a la cocina, donde descubrió a Naruto comiendo con gula su cena inacabada precisamente por culpa de éste que llegó a interrumpir hace un rato. Se llevó una mano a la frente, mascullando una maldición, pero finalmente lo dejó comerse su cena por dos motivos: el primero y más importante era que el rubio estaba cogiendo la comida con las manos en vez de utilizar los palillos, y el segundo fue que por la forma desesperada en que comía, realmente debía de estar hambriento.
.:KITSUNE no KOKORO SasukexNaruto KITSUNE no KOKORO:.
No sabía cómo, pero al final el dobe se las había arreglado para quedarse a dormir ahí una vez más. En su habitación, desde su cama, vio al rubio tirar sin cuidado alguno el futón al suelo, sin importarle cómo caía.
El idiota sin duda alguna estaba emocionado. No hacía falta más que ver el ímpetu con el que su cola se movía, y la boba sonrisa plasmada en su cara.
Recordó la "misión" que les había encomendado La Quinta sobre vigilar a Naruto para comprobar si él era el culpable de la "lluvia" de shinobis heridos últimamente. Y todo parecía indicar que así era, a juzgar por el aspecto con el que se presentó en su casa esa noche, con la ropa rasgada y ensangrentado.
Naruto se dio un lento vistazo a sí mismo, viendo detenidamente la ropa que Sasuke le había prestado para dormir. Una camiseta negra de manga corta con un extraño dibujo en la espalda de color rojo y blanco, y un pantalón corto de color gris.
─No me gusta esta ropa.
─A ti nada te gusta.
─¡Pero huelo a ti de nuevo! ─Sonrió, señalando la camiseta.
─Es imposible que esa ropa huela a mí, hace años que no me la pongo porque me quedó pequeña.
─¿Sí? ─Con curiosidad se alzó la camiseta y la olfateó─. Pues yo sí noto tu olor, aunque muy débil.
─Como sea. Duérmete ya.
─¿Podrías…? ─habló dubitativo.
Sasuke miró al rubio, viendo que éste se señalaba una de sus orejas zorrunas en una clara muestra de que quería que le rascara. Ese kitsune estaba obsesionado con eso. ¿Por qué no se rascaba él mismo y ya?
─No. ─Se giró en la cama, dándole la espalda.
─¡Pero…!
─Cállate si no quieres que te lleve al bosque a la fuerza.
Aquella amenaza surtió efecto al instante. Tan sólo escuchó el leve ruido que Naruto hizo al acomodarse en el futón, seguramente hecho un ovillo como siempre dormía.
.:KITSUNE no KOKORO SasukexNaruto KITSUNE no KOKORO:.
Abrió los ojos con pesadez, sintiendo la garganta algo reseca. Tenía sed. Giró despacio la cabeza a un lado, comprobando que sobre el futón donde Naruto debería estar durmiendo, no había nadie. Paseó la mirada por la habitación, sin hallarlo.
Se sentó en la cama y se pasó una mano por el rostro antes de llevar la mirada al reloj. Aún con la penumbra de la habitación, pudo distinguir que el reloj marcaba las cuatro y media. Todavía era de noche, ¿dónde demonios se había metido la bola de pelos? Apenas se preguntó aquello, se encogió de hombros sin importarle demasiado la respuesta. Tal vez había regresado al bosque.
Sin querer perder más tiempo despierto, bajó a la cocina para servirse un vaso de agua.
Camino de regreso, descubrió entreabierta la puerta que daba al jardín interior de la casa. Frunció levemente el ceño, acercándose despacio. Tal vez había un ladrón. Deslizó un poco más la puerta sin hacer ruido, descubriendo solamente a Naruto sentado en el suelo, junto al estanque.
Con más seguridad y tranquilidad por descubrir que sólo se trataba de Naruto, abrió la puerta completamente, saliendo también al jardín.
─Ah, teme. ─Sonrió al verle parado a su lado─. ¿Qué haces aquí?
─Eso debería preguntarlo yo ─contestó, sentándose.
─No podía dormir. ─Por un momento su expresión fue algo triste, pero con rapidez mostró una sonrisa─. ¡Hay una lluvia de estrellas fugaces! ─Señaló el cielo con emoción.
─¿Mn? ─Observó con brevedad el firmamento.
─Sakura-chan me lo dijo ayer ─agregó a pesar de que Sasuke no le hubiera preguntado nada─. Dijo que quería verlas contigo porque era… mn… romántico. Sí, creo que eso fue lo que dijo.
─¿Y no te dijo Sakura que no me dijeras nada a mí? ─preguntó. No se imaginaba a la chica pidiéndole a Naruto que le dijera que planeaba ver las estrellas fugaces con él porque era algo romántico.
Y tras la pregunta de Uchiha, Naruto recordó las palabras de Sakura:
"He escuchado que mañana habrá una lluvia de estrellas fugaces. Le pediré a Sasuke-kun que las veamos juntos. Será tan romántico… ─suspiró─. ¡Pero no le digas nada a Sasuke-kun, Naruto! ─instruyó levemente avergonzada."
─Ah… sí. ─Sonrió algo avergonzado tras ese recuerdo, rascándose la cabeza─. Pero tú dijiste que los amigos se lo cuentan todo. Sai lo leyó en un libro ─puntualizó, como si eso fuese la cosa más importante del mundo.
Sasuke suspiró con hastío al escuchar de nuevo sobre Sai y sus libros. Todavía sentía deseos de matar a ese tipo por decirle en su cara que era gay y zoofílico.
─Mn… teme ─le llamó inseguro. No recibió respuesta, pero aun así continuó hablando─. ¿Tú piensas que mi chakra es siniestro?
Los ojos negros se posaron en el rostro moreno al instante. Naruto sonreía levemente, aunque en sus ojos notaba un brillo de tristeza. La sonrisa de Naruto era fingida, sin duda.
─¿Qué importa lo que yo piense? ─fue todo lo que contestó.
─…a mí me importa mucho ─le dijo después de unos breves segundos de silencio.
Sasuke apartó la mirada. Era cierto que el chakra de Naruto era… bueno, no lo calificaría de siniestro, pero sí era diferente. Cuando lo conoció, y las veces que tuvo la oportunidad de verlo de tan mal humor, sí se sintió algo intimidado por ese chakra tan cargado de odio y resentimiento; pero cuando Naruto estaba feliz y tranquilo, no era así.
─¿Por qué preguntas eso tan de repente?
─¿También te parece siniestro? ─afirmó en una pregunta.
─No pongas en mi boca palabras que no he dicho, dobe. ─Le miró ceñudo.
─¿Entonces piensas que no lo es? ─Sonrió súbitamente feliz y aliviado, agitando la cola con energía.
─Tsk… Te acabo de decir que no pongas en mi… ─Pero al ver la sincera alegría del otro, se obligó a interrumpirse y callar.
─¡Ja! ¡Lo sabía, teme! ¡Sabía que tú no pensarías eso de mí!
Sasuke podría jurar que si Naruto continuaba moviendo la cola con esa energía, empezaría a levantar polvo a sus espaldas. ¿Tan importante era para él lo que pensara sobre su chakra?
─¡Vamos a jugar, teme!
La exclamación animada le tomó por sorpresa, y tampoco vio venir al rubio cuando le saltó encima, tirándole al suelo como un depredador que caza a su presa.
─¡Naruto…!
Fuera lo que fuera lo que iba a decir, murió ahogado en su garganta al sentir el peso de Naruto sobre su vientre cuando éste se sentó ahí a horcajadas. Y todo su cuerpo se puso rígido cuando el kitsune le mordió juguetonamente una oreja, tirando un poco de ella.
Incluso antes de pensarlo, sus manos ya habían sujetado a Naruto y lo habían arrojado a un lado, algo alejado de él. Se sentó con rapidez en el suelo, mirando con incredulidad pero sobre todo con enojo al rubio que se quejaba por el golpe contra el suelo.
─¡Tú… usuratonkachi! ─Se llevó una mano a la oreja, sintiéndose estúpido al notar un leve calor en las mejillas.
─¿Pero qué te pasa, teme? ─preguntó adolorido, incorporándose hasta quedar también sentado.
─¡Eso debería preguntarlo yo!
─Sólo estaba jugando. ─Le miró, todavía sin entender por qué la reacción violenta del otro.
─¡Eso no es jugar, idiota! ¡Pretendías meterme mano, maldito kitsune pervertido! ─aseguró.
Un largo silencio inundó el lugar. Ambos mirándose fijamente. La negra mirada fulminando a la confusa mirada azulada.
─¿Para los humanos "meter mano" es… aparearse?
Sasuke casi le da un puñetazo a Naruto por idiota. Su voz sonaba muy inocente, pero bien que el dobe podía fingirla para salir airoso del problema.
─¡Deja de mirarme así, teme! ─Frunció también el ceño─. ¡Ya te dije que sólo quería jugar! ¡Cuando era un cachorro jugaba así con mis amigos!
Uchiha pareció calmarse levemente y recapacitó en la acción del otro. No sabía por qué, pero de repente recordó haber visto en ocasiones a los perros ninja de Kakashi sensei jugar mordiéndose ligeramente las orejas. Y además, Naruto en realidad era un zorro, así que aunque tuviese esa apariencia humana, actuaba como tal.
Además, Naruto una vez dijo:
"Sí. Los amigos humanos… ¿qué hacéis? ¡Yo solía jugar con mis amigos cuando era un cachorro! ─Sonrió alegre, pero con un leve toque de nostalgia."
Su mirada se suavizó y la llevó al frente al tiempo que se destapaba por fin la oreja.
─Na, teme… ¿De verdad pensabas que yo iba a…?
─Cállate.
─¡Qué gracioso eres! ─exclamó con una risita ahogada─. ¡Pensaste que iba a aparearme contigo! ¿Es que no ves que somos dos hombres? ─preguntó en tono obvio, intentando contener el temblor de sus hombros por la risa─. Además, yo soy un zorro, nunca haría algo así con un humano, y no porque Inari Kami-sama lo prohíba, sino porque no quiero.
Al sentir que Sasuke le fulminaba con la mirada, se esforzó por dejar su risa de lado y se prometió no intentar jugar de nuevo con él, por muy contento o aburrido que estuviese.
─Tengo una duda sobre los humanos ─le dijo cuando su risa se calmó, recostándose de lado en el suelo para no perder de vista a su amigo.
─Si es una estupidez, no digas nada.
─¡No lo es! Quería saber qué es lo que hace que a un humano le guste otro humano. Sai me dijo que no es igual que nosotros los zorros, pero no me explicó más porque dijo que primero tenía que buscar en un libro.
─Ah… ─Suspiró hondo, recostándose también y pasándose las manos tras la cabeza. Pero él quedó boca arriba, contemplando el cielo.
─Por ejemplo, tú le gustas a Sakura-chan. Pero, ¿por qué? ─siguió hablando.
─Tsk… No me apetece hablar ─contestó en un intento de zanjar la conversación.
─¿Será que le atrae tu olor? ─Ignorando lo que Sasuke le dijo, empezó a olfatearle desde su lugar─. Mn… reconozco que tu olor corporal es… ─Guardó silencio unos segundos, pensando cómo calificarlo.
─¿Es…? ─preguntó con desinterés.
─Me gusta ─confesó tranquilo─. Creo que por eso también le gustas a ella.
Sasuke prefirió ignorar lo que sintió con las palabras del rubio, y le miró con seriedad.
─¿Cómo le va a gustar mi olor? Si ni siquiera yo puedo olerme. ─Alzó un brazo a la altura de su nariz, olfateando con brevedad. Tal vez olía un poco como… las sábanas de su cama, o algo así. Nada especial.
─¿No? ─preguntó muy sorprendido. En un parpadeo estaba recostado nuevamente en la misma posición, pero más cerca de Sasuke─. ¿Entonces por qué le gustas a ella? Y ahora que me paro a pensarlo, a Ino también le gustas.
─Si sólo fuese a ellas dos ─masculló, recordando los continuos acosos de chicas que morían por tener algo con él─. Mira, dobe, escucha atento porque no voy a estar toda la noche explicando esta estupidez.
─Aja. ─Asintió.
─Hay personas que están con otras por razones económicas. Principalmente porque quieren tener una vida fácil donde no les falte el dinero. Otras simplemente se fijan en el aspecto físico, a otras les atrae la personalidad que ven en la otra persona. ─Suspiró con pereza─. A otras les atrae un poco de físico y otro poco de personalidad. Tsk… en fin, depende de cada persona. ─Se cansó de hablar.
─¿Y tú? ¿A ti por qué te gusta otra persona?
─No lo sé ─fue todo lo que dijo. Es más, ni había entendido bien la pregunta.
─¿Cómo no vas a saberlo? ¿Quién te gusta?
─¿Y a ti? ─contestó mirándole.
─Nadie. ─Negó con la cabeza.
─A mí tampoco. ─Volvió la mirada a las estrellas.
─¿¡Eh!? ─casi gritó por la sorpresa─. ¿¡Acaso eres de piedra, teme!?
─Mira quién fue a hablar. ─Giró para quedar frente a frente con él, doblando un brazo para apoyar la cabeza en éste, observándole levemente ceñudo─. A ti tampoco te gusta nadie ─le recordó.
─¡Pero eso es diferente! ¡Yo no tengo a nadie de mi especie, así que no tengo a nadie que me pueda gustar! ¡Pero tú sí!
Sasuke calló. Realmente no tenía ganas de hablar, pero con ese kitsune que no se callaba ni para respirar, era difícil quedarse en silencio.
─Te gustaba Sakura.
─Sakura es linda, pero no me gusta ─le corrigió.
─Como sea, por ahí se empieza para que te guste alguien.
─También pienso que Hinata e Ino son lindas. ─Al no escuchar nada por parte de Sasuke, siguió hablando─. Bueno, Sai y tú también sois lindos. Aunque tú nunca sonríes, y la sonrisa de Sai es algo rara, como si le faltara algo ─le dijo con una leve risita.
Sasuke prefirió hacer como que no había escuchado lo último que dijo.
Pero… ¿lindo el pintor de cuarta? ¿Dónde? Lo miraras por donde lo miraras parecía un muerto con esa palidez mayor que la suya, y encima era un vil remedo suyo. Sin mencionar esa hipócrita sonrisa que siempre mostraba y que le daba ganas de desaparecerle con un puñetazo.
─¡Ah! ¡Una estrella fugaz!
Salió de sus pensamientos abruptamente con semejante grito del rubio que en décimas de segundo se había sentado en el suelo y había empezado a señalar el cielo con insistencia.
─Deja de gritar, dobe ─le reprendió serio, incorporándose hasta quedar también sentado─. Itachi está durmiendo.
─¿La has visto, teme? ─preguntó con emoción, ignorando lo anterior.
─No. ─Alzó levemente una ceja, mirando al rubio con cierta burla al verle cerrar los ojos momentáneamente, algo pensativo. ¿Estaría pensando un deseo?─. ¿Y ahora vas a pedir tu deseo?
Naruto recordó que Sakura le explicó que si le pedías un deseo a una estrella fugaz, ésta te lo concedía.
─¡Sí! ─Sonrió, sin reparar en el tono burlón de Sasuke─. ¡Deseo encontrar a los demás kitsune! ─apenas acababa de gritar aquello, vio otra estrella fugaz cruzar el firmamento. Su mirada se iluminó de alegría─. ¡Otra! ¡Quiero conseguir tener nueve colas!
─Dicen que si pides tus deseos en voz alta, nunca se cumplirán ─comentó Sasuke con tono aburrido.
─¿Q-qué? ─tartamudeó incrédulo─. ¡No puede ser posible! ─exclamó deprimido.
Las peludas orejas se agacharon mientras un aura deprimente le envolvía. ¿Sus mayores deseos no se iban a cumplir sólo por haberlos pedido en voz alta? ¡Eso era injusto!
Sasuke observó con un gesto entretenido el teatro del otro.
─¡Jum! ¿Cómo puedes creer algo tan infantil, dobe?
─¿Acaso tú no has pedido ningún deseo? ─Le observó con recelo.
─Claro que no ─contestó en tono obvio, pero tranquilo─. Nadie puede cumplir nuestros deseos, más que nosotros mismos. No podemos sentarnos a esperar que una estrella nos los cumpla. ¡Qué patético!
El rubio desvió la mirada, levemente ceñudo y sonrojado. Pero después observó al pelinegro con decisión.
─Sakura-chan me contó que tampoco creías en los kitsune… ¡Y mírame! ─Se señaló con énfasis─. ¿Por qué una estrella no podría cumplir nuestros deseos?
─Créeme si te digo que te tengo al lado y aun así no me creo esto del todo. ─Hizo un leve ademán con una mano─. Me refiero al tema de los kitsune. Poderes increíbles… Transformaciones… Vida milenaria…
Naruto parpadeó repetidas veces, mirándole totalmente sorprendido.
─En serio, teme, eres la persona más incrédula que he visto nunca.
─Sólo creo lo que veo.
─¡A mí me estás viendo, y aun así no crees esto del todo! ─exclamó algo exasperado.
─Hum…
¿Hum? ¿Qué clase de repuesta era "hum"? Dejó escapar un corto suspiro y paseó la mirada a su alrededor. Se puso de pie al ver unas plantas que le llamaron la atención. No estaba seguro, pero parecía que nunca antes las había visto, y además, parecían estar marchitas.
Se acercó y se agachó, tocando con cierto temor una de las hojas. La planta presentaba un aspecto lamentable, y Naruto pensó que con sólo mirarla quedaría fulminada en el suelo.
─Oe, teme, ¿qué es esta planta? ¿Por qué se ve tan mal?
─Ah… son tomates.
─Querrás decir que eran tomates ─le corrigió.
─Tsk… como sea. Ni Itachi ni yo tenemos tiempo para regarla lo suficiente. Y cuando tenemos algo de tiempo, se nos olvida ─confesó.
─¿Te gustan los tomates?
─¿A ti no? ─contestó, mirando a Naruto por primera vez como si fuese un bicho raro por el hecho de que tal vez no le gusten los tomates.
─Mmn… no lo sé. Sea como sea… ¡Prefiero el ramen! ─respondió finalmente, mostrando una amplia sonrisa.
─Esa comida no es nada saludable ─comentó, recibiendo al instante una mirada de desaprobación de Uzumaki, pero no le dio importancia y se puso de pie con cierta pereza─. Me vuelvo a la cama ─avisó mientras se alejaba.
El rubio volvió nuevamente la mirada a la planta de tomates. Dudaba que de ahí brotara al menos un mísero tomate, y no es que a él le importara mucho, pero… al teme parecían gustarle bastante.
Sin dudar se llevó un dedo a la boca y mordió con fuerza la yema hasta que empezó a gotear sangre. Sonrió levemente, y acercó el dedo a la planta marchita.
A Sasuke sin duda le gustaría aquello.
CONTINUARÁ…
¡Hola de nuevo! Er… siento que el capítulo sea largo, je…
Gracias a todos los que se tomaron la molestia de dejarme un review, favorito, o alerta. Me hace feliz, de verdad ^^
Me gustaría empezar a escribir un nuevo fic yaoi de Naruto, pero no estoy muy segura de algunos detalles. En mi profile he abierto una encuesta sobre el tema. Está arriba del todo, sólo tienes que pinchar donde pone "Vote Now!". Vota 6 opciones a la vez, pero por favor, no me votes cosas contradictorias a la misma vez, como "One shot" y "Large fic o Long fic", o "Final feliz" y "Final dramático" ^^Uu
¡Oh! Una última cosa, he empezado un nuevo intento de doujinshi, me gustaría que lo veas y me des tu opinión ^/^U Como no, es un SasukexNaruto. En mi perfil está en enlace a mi Deviantart, y allí, en la galería está la primera página que se llama "Un hogar"
Y como siempre… ¡Se agradecerán reviews! ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
