Sí, lo sé. Mucha tardanza para este mísero capítulo… pero lo he hecho con todo mi amor y espero que eso cuente para ustedes. Incluso he escrito el doble de lo usual :') ¿abrazos para mí igual?
Keep Going
Chapter Seven
Desde su asiento atrás del personaje de gafas, Kagome fue capaz de analizar a sus dos compañeros perfectamente, al igual que a otros que la rodeaban. Pensó que había sido bastante gracioso descubrir a Ootori-san buscando alguna información sobre un tal Higurashi.
Él obviamente, como cualquier mortal, había sido engañado por el aspecto indiferente y el aura de "no me interesa lo que pasa" que emitía. Era demasiado fácil engañar a las personas sin ninguna clase de entrenamiento espiritual, la hacía casi sentir culpable.
Se preguntó cuánto tardaría en rendirse. Su nivel de conocimiento informático no prendería una vela frente a su "hijo" así que era, en pocas palabras, tiempo tirado a la borda. Bueno, se encogió de hombros mentalmente, no era su problema.
La clase corría lentamente con lecciones ya vistas en su periodo de confinamiento autoimpuesto. En su tristeza, ira y dolor, Kagome había forzado sus límites en sus estudios como un intento de proyectar su mente fuera de esos sentimientos (de todos modos, ella siempre había sido una muy buena estudiante). Sin embargo, tardaría tiempo en sanar sus heridas.
Fue pura suerte que tiempo despué, el timbre resonó en el aula marcando el final de la hora. Ella dejó que la mayoría de los alumnos hiciesen su camino hacia afuera antes de comenzar a moverse, impávida ante los dos personajes diferentes que se hallaban a su frente.
— Ohoho, ¡bienvenido a la prestigiosa Ouran, mi buen amigo! Soy Suoh Tamaki y estaré encantado de ser tu guía— exuberante parecía ser una buena palabra para describir la presentación del sujeto, más un detalle no pasó desapercibido para ella. Suoh, como el director. Debe ser el hijo ilegitimo del que Shippou me habló. No es como si me importase de todos modos.
Con un encogimiento de hombros mental, respondió— Higurashi Kagome, un gusto—supongo, añadió, apretando la mano ofrecida como saludo.
Tendría que repensar su clasificación para el muchacho cuando al siguiente momento soltando un chillido, lo apretó en un abrazo asfixiante— ¡Tan lindo y chiquito! —sonaba inquietantemente similar a una niña fan. Tipo espeluznante. Y yo no soy "chiquito".
— Disculpa—dijo, forzando su paciencia— ¿Podría soltarme?
En realidad significaba "o me sueltas o te hago soltarme" pero él no tendría por qué saberlo aún, ¿verdad?
Un segundo después del rechazo, una expresión de tristeza dramática apareció en el rostro del rubio— Kagome-kun es malo—murmuró, dedicándole una mirada antes de "acusarlo" con el otro joven.
Suspirando e ignorando la escena de su mejor amigo, Kyouya se arregló sus anteojos y sonrió al "chico" más pequeño— Higurashi-kun, permítame escoltarlo a su siguiente clase. Puedo enseñarle donde se encuentran los lugares más importantes durante el almuerzo.
Él asintió, tomando su maletín con gracilidad y siguiendo su paso con tranquilidad. Sin embargo, antes se irse se detuvo. Maldito mi buen corazón— Suoh-san, ¿no desea acompañarnos?
— ¡Ajá! —con una milagroso recuperación prácticamente se arrojó hacia ellos— Sabía que no podía serte tan indiferente—acariciando su cabello con galantería le sonrió brillantemente— ¿Qué esperamos? ¡Vamos!
Una vocecita en su interior advirtió que de alguna forma tendría que acostumbrarse a ese comportamiento estrafalario tarde o temprano. Me pregunto si el Instituto Lobelia no hubiese sido mejor opción… Sacudió ese pensamiento a distancia. No. Sin Haruhi no sería lo mismo.
Ahora, si tan solo pudiese ir por ella.
Luego de dos horas de matemática, una materia a la que sí prestó totalmente su atención, el timbre volvió a sonar marcando la hora del almuerzo. Con el estómago bastante vacío, Kagome se movió dentro de su papel con indiferencia, no teniendo mucho cuidado con los comentarios del hijo del director.
Es bastante molesto, pensó, pero algo adorable también. Como un perrito juguetón que necesita constantemente mimos y hace de cada gesto una escena de teatro. Al menos no es tan falso como Ootori-san, añadió, pensando en las constantes sonrisas del muchacho.
Aunque ella no podía quejarme mucho. Después de todo, estaba fingiendo ser alguien que no era. (Muy en el fondo, una partecita estaba feliz de no ser Kagome-Kagome, porque si no, el dolor podría ser fácilmente descubierto detrás de sus risas. Ella nunca había sido buena mentirosa de todas formas)
En el comedor, los susurros los siguieron como sus propias sombras. Las niñas murmuraban acerca de un tal club de Host y parecían estar especialmente dedicadas acerca de que el nuevo alumno perteneciese a él. Sin embargo, si era uno donde esos dos personajes iban no era necesariamente uno al que quisiese asistir.
— Hey, Kyouya, hay que presentar a Kagome-kun al resto—propuso alegremente, el coqueto de ojos violetas— Mira, mira, por allí están los gemelos—rápidamente tiró de ambos en la dirección determinada.
Se detuvieron frente a dos jóvenes físicamente iguales, con el cabello rojo y traviesos ojos verdes. Sin embargo, las diferencias en sus auras eran claras para ella.
— ¡Hikaru, Kaoru! Tengo a alguien a quien presentarles. Él es Kagome-kun, nuestro nuevo compañero en 2A. —lo señaló con efusividad.
Dando una inclinación de cabeza se vio por presentado, más obviamente no era suficiente para los "gemelos demoníacos". — ¡Bienvenido a bordo, Kagome-kun! —saludaron, demasiado amistosos. Ella tenía hermano y un zorro como hijo así que no le pasó desapercibido la mirada que ambos se dieron antes de interrumpir en su espacio personal.
— Así que…
—Dinos…
— Hikaru—se nombró el de cuya aura era mucho más chillona.
—Y Kaoru—se señaló, haciendo gala de un color más tranquilo pero con sombras rayándolo. Luego se dieron idénticas expresiones de confusión— espera un momento, ¿no era yo Hikaru? ¡Tú eres Kaoru, Kaoru!
El otro parpadeó— Mmm. Creo que tienes razón—sonrió— ¡olvida lo que dijimos, entonces! ¡Yo soy Kaoru y él es Hikaru! ¡Mucho gusto!
— ¡Eso no es cierto! —Interrumpió, Tamaki acusadoramente— No engañen al pobre de Kagome-kun, gemelos del demonio.
— Pero Señor…—se quejaron a dúo.
— Tamaki, ¿no querías que conociera a todos? Mori-sempai y Honey-sempai ya deben haber salido de su clase—terminó con facilidad la disputa entre los tres. El llamado sonrió abiertamente, asintiendo.
— ¡Ese es el espíritu, Kyoya! —Buscó entre las mesas, curvó las comisuras de sus labios al descubrir a dos figuras entrando al enorme salón— ¡Por allí están! Vamos, vamos—arrastró a su mejor amigo y al chico de cabello negro y largo.
Esta vez, frente a ellos había tanto un pequeño rubio miel -¿y ella era la escuincle?- y un alto chico que exhumaba tranquilidad. Siempre era curioso descubrir los colores de las personas, y ésta vez no era diferente. El enano tenía cierta fortaleza bordeada de tonos pasteles, marcando la dulzura y la fuerza, mientras que el azul profundo y claro centrado en su acompañante sugería una personalidad calma y enfocada.
— Tama-chan, Kyouya-chan—saludó, el loli-shota, y luego miró al extraño— Ohh, ¿alguien nuevo? —con una sonrisa adorable, continuó— Hola, soy Haninozuka Mitsukuni, pero puedes llamarme Honey-sempai, él es mi primo, Morinozuka Takashi—indicó al otro, quien cabeceó en respuesta.
— Honey-sempai, Mori-sempai, veo que ya se han presentado a la nueva oveja, Higurashi Kagome-kun—tirando del nombrado en un abrazo, dijo— ¿no es lindo?
Kagome suspiró— Suoh-san, suélteme, por favor.
— Frío, muy frío—lloriqueó instantáneamente, rompiendo el agarre para su suerte.
Una risa se escuchó al margen de los murmullos— Vaya, vaya, y yo que pensé que Haruhi era el único que podía lograr algo así tan rápidamente—uno de los gemelos comentó, apareciendo casi mágicamente en uno de sus lados.
El comentario atrajo su atención. ¿No están ellos en 1? Podría ser…— ¿Te refieres a Fujioka Haruhi-chan? —preguntó, hablando verdaderamente por primera vez. Ella notó rápidamente las miradas entre los muchachos, incluso el dramático estudiante volvió en sí.
— ¿Por qué lo preguntas? —el otro gemelo inquirió, un tono de voz casi amenazante.
Arqueando una ceja, replicó— No veo cuál es tu asunto con eso—su mirada azul era lo suficientemente clara como para advertir que el terreno pisado no era específicamente seguro. Después de todo, ella había tenido que lidiar desde temprano con personajes arrogantes y fastidiosos, sin olvidar que su paciencia se hallaba corroída.
El muchacho frente a ella no tenía la culpa de que no estuviese acostumbrada a lidiar con tantas cabezas huecas ni sabría tampoco como sensible era debido a sus poderes. Sin embargo, tampoco lo eximía de haberla mirado como si le hubiese pedido su clave del banco. Ni que pareciese alguna clase de secuestrador.
¿Por qué sigo aquí? Realmente era bastante capaz de encontrar a su prima sin tener que colgar alrededor de ellos. Echando un mechón azulado hacia atrás, guardó sus manos en su chaqueta— sino les importa, voy a excusarme, hay algo que debo atender. Un gusto haberlos conocido.
Moviéndose ágilmente entre ellos se fugó antes que pudiesen decir algo más, dejando atrás a los anfitriones… y a las niñas chismoseando embravecidamente. Si Kagome no habría querido llamar la atención pues… mal que le había salido.
Lidiar con la gente es molesto, pensó, rememorando esos días en las que era un soplo de agua bendita. Pero ya no seguía siendo más una niña ingenua y feliz, sino más bien que su humor era generalmente espantoso a pesar de que intentaba cubrirlo. Su irritación era fácilmente sacada a flote y aún más cuando ciertos recuerdos pinchaban ante ciertos comportamientos.
Para su suerte, su tren de pensamiento se detuvo al llegar a un aula donde una presencia tiraba de la suya. Una sonrisa se estiró en sus labios mientras ingresaba, hallando a la persona buscada al fondo del salón, comiendo solitariamente su bento.
— Fujioka-san, espero no molestar…—comenzó, acercándose con tranquilidad hacia –curiosamente- la niña vestida como niño— pero me gustaría hablar con usted.
Ella/él parpadeó con levedad— ¿Le conozco?
Simulando una herida, miró con tristeza— Y yo que pensé que serías capaz de reconocer a tu prima…—sonrió ante su expresión— yo ya sabía que no te importaba lo de géneros pero nunca pensé que te encontraría en esta situación—cerró uno de sus ojos con picardía.
Haruhi abrió los ojos grandemente antes de balbucear— ¿Ka-Kagome-chan? ¿Pero cómo? —observó su disfraz.
— Una apuesta—respondió, sonriendo— ¿Y bien? ¿No me merezco un abrazo o algo? Ha sido un largo tiempo desde la última vez que nos vimos.
Levantándose, ella se acercó y la abrazó felizmente— Realmente ha pasado mucho, ¿no?
Sacudió su cabeza— Ni te lo imaginas—luego añadió— prometo contártelo todo pero después, no aquí—hizo un gesto vago indicando su alrededor.
Tomando asiento nuevamente, ella asintió— Está bien. Supongo que tengo mucho que contar también—curvó las comisuras de sus labios encantadoramente.
— Ya lo creo—se sentó a su lado— por cierto, te vez bien vestida así. Haruhi-chan parece de verdad Haruhi-kun. Me pregunto lo que el tío Ranka debió de haber pensado al verte de esa forma.
Compartiendo una sonrisa cómplice, contestó suspirando— Papá no fue muy feliz cuando corté mi cabello—confesó, tocando un mechón castaño— pero un niño de mi barrio me había pegado chicle y no es como si había algo más que hacer. Además, en este momento me sirve—se encogió de hombros.
Escudriñándola, cuestionó— ¿Y eso para qué?
Hubo un ligero aspecto agrio al responder esta vez— Bueno, verás…—explicó acerca de su búsqueda de una biblioteca y como se había topado con un salón de música donde un par de chicos "divertían" a las jóvenes, donde lamentablemente había roto un jarrón que ahora debía de pagar haciendo de anfitrión.
Al final de relato sólo quedaba el silencio, por lo que aprovechó para echar un mejor vistazo de cerca a su prima. Seguía siendo Kagome, con sus ojos azules y cabello oscuro, sin embargo, sus rasgos estaban diferente también. ¿Pero cómo…?
— Lo tengo—sencilla declaración de la mayor rompió el ambiente, llevándola a parpadear en confusión— Voy a ayudarte a pagarla—enunció, voz tranquila llena de esa determinación que la había seguido desde niña— sólo tengo que…—una extraña sonrisa se deslizó en su rostro, un poco más oscura que las demás.
Haruhi no estaba exactamente segura acerca de que si quería saber lo que estaba tramando.
Bueno, son 2000 palabras, realmente el doble o triple, creo yo c: es algo como un reembolso por tanto tiempo sin subir un mísero capítulo. Espero realmente les guste :D
Oh, cierto:
Chechi: Sí, al fin ya está en la escuela :D Y sí, pienso poner romance aunque todavía no he decidido la pareja para ella. Estoy entre Kyouya y Tamaki .-. ya veremos ^-^ Oh, bueno, claro :D yo no tengo sobrina ._. Pero si primas y mejor ni decir como me llaman xD
Pumitahime: Hola, bienvenida :D Me alegro mucho que te haya gustado. Yo también suelo leer bastante de aquí, si tienes algún fic que quieras recomendarme tienes abiertas las puertas de mi bandeja de entrada xD Siempre estoy en busca de algo nuevo e interesante. Espero que el largo te haya convencido ;), muchas gracias por el fav :D y sí, aunque soy bastante mala en las descripciones ._. Hay algunos fics donde medio capítulo se trata de como está vestido el personaje y eso fastidia para mi opinión, pero yo creo que estoy en el otro extremo, donde ya apenas y dicen algo xD intentaré tirarme al medio :)
Aiko Hime Aka: Hola :D Muchas gracias por tu comentario, es un honor que te haya gustado. Espero y también pienses lo mismo de este nuevo capítulo. Mucha suerte :)
Bitterchoco: Bienvenido/a :D Muchas gracias, ¿qué te parece éste largo? Vaya, que me haces sonrojar ^-^ Muchos saludos para ti también ;) espero te guste este nuevo capítulin :D
Un abrazo a todos los que se toman el tiempo de leerme. Muchas gracias, gente preciosa. Espero verlos pronto por aquí, me encantaría saber su opinión acerca de lo que escribo. ¡Saludos!
