Capítulo VII

"Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, qué soledad errante hasta tu compañía! Siguen los trenes solos rodando con la lluvia."

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Llevaba un buen rato mirando los comentarios que dejaban poco a poco las Billcodianas, aunque quisiera, no podía decir con cual de todas me divertía más, aunque tenía que ser honesto, Amy tenía atrapada mi atención más allá de esos comentarios, ella había logrado traerme hasta aquí con sus palabras, con todas esa pequeñas historias cotidianas que parecían cobrar vida fuera de la tinta y el papel. Creo que casi me había arrastrado al mundo de las Billcodianas, que en realidad parecía la antesala a algo mucho más profundo, que no me dejaba ver a simple vista.

Bostecé, debía intentar dormir un poco, con todo esto de la promoción del disco, estaba teniendo más cosas de las que preocuparme que antes, además Tom y yo, éramos nuevamente productores y por lo tanto teníamos más obligaciones, y como delegar se nos daba tan mal, el cansancio se me estaba acumulando en los hombros. Me oprimí el hombro izquierdo con la mano derecha, buscando disminuir un poco la tensión, mientras ojeaba una nueva imagen de un café. Llevaba más de una semana dejándole una taza de café a Amy en sus mensajes, y aunque no había tenido demasiadas oportunidades de hablar con ella, encontrar la respuesta a ese café cuando me levantaba, me hacía el día un poco más agradable.

- Esta me gusta – me dije, cuando encontré la imagen de una taza y detrás de ella asomando una rosa, oculta, tímida.

Me mordí el labio y observé la imagen un momento más. Era curioso sentir que cada palabra que cruzábamos, o cada imagen que compartíamos, ocultaban un paso más para estar cerca. Era como si necesitara de pequeños detalles, como esa rosa, para decirle algo que ni yo mismo podía definir.

Guardé la imagen en mi portátil y luego la cargué, para enviársela, junto a una nota.

"Buenos días, hoy el café no viene sólo"

Suspiré luego de enviar aquello, se me había apretado el estómago, como venía haciendo cada vez que le enviaba algo a Amy, ya fuese un mensaje, una imagen o una pregunta. La sensación de ansiedad controlada que se instalaba en mi estómago, y que no me abandonaba hasta que veía su respuesta, era algo nuevo.

Miré la hora en la pantalla, iban a ser las siete de la mañana. Habíamos estado reunidos hasta muy tarde con el equipo, ultimando los detalles para la promoción que comenzaría en dos días, y una vez que estuve en casa el sueño se me había ido, pero sabía que tenía que descansar un poco, o no tendría buen aspecto al inicio de la promoción. Nuestro primer destino estaba en Europa, ahí nos reuniríamos con Gustav y Georg, y ya no nos separaríamos hasta que la promoción terminara.

Iba a apagar el computador, cuando me llegó un mensaje.

"Una rosa tímida, muchas gracias… me pregunto… ¿eres así de tímido?"

No, más. Pensé.

"Soy cauteloso"

"La cautela es apropiada, nunca sabemos lo que hay al otro lado de una pantalla"

"Hay demasiadas personas mal intencionadas por el mundo, e internet parece un medio perfecto para ocultar esas intenciones"

En ese momento me apareció un mensaje avisándome que Amy se había conectado al msn, y casi de inmediata una ventana de conversación se abrió en mi pantalla.

- Duerme un rato – apareció Tom en mi puerta.

Lo miré y pestañeé dos veces centrándome en sus palabras.

- Sí, lo haré de inmediato – aclaré.

Tom entró en mi habitación y cerró las persianas, dejando mi habitación en penumbras.

- Pronto – volvió a decir antes de salir.

Para ese momento yo estaba leyendo lo que Amy me había escrito.

"Internet es sólo un escaparate más grande para lo mismo que encuentras en la calle. Si antes lograbas tener un buen amigo, de entre diez que conocías, con internet puedes tener diez buenos amigos, de cien que conoces"

Aquello tenía cierta lógica.

"Pero no estás viendo a esas personas, no puedes mirarlos a los ojos y formarte una opinión sobre ellas"

Objeté.

"Puedes llegar a mirar sus ojos, pero ¿Cuántas veces te has equivocado con alguien que conoces en persona?, te darás cuenta que no hay demasiada diferencia. Esto es como todo en la historia de la humanidad, adaptación. De alguna manera consigues agudizar tu instinto"

Me mordí el labio, por un momento me sentí tan desconectado del mundo, nunca mejor dicho. Sabía mucho sobre mi trabajo, sobre un mundo que, a pesar de todo, era pequeño y una vez que lo recorrías, con sus intrigas, sus beneficios y su encandilante belleza, te quedabas aislado de lo demás y acorralado por las barreras que la fama te había impuesto.

"¿Qué te dice ese instinto sobre mí?"

Me arriesgué a preguntar, y pude notar como el corazón se me iba acelerando a medida que esperaba la respuesta.

"Es curioso… de alguna manera siento que te conozco más de lo que debería…"

Dijo aquello y vi que continuaba escribiendo, así que esperé.

"… me parece que eres una persona bastante solitaria. Creo que debes tener alguna ocupación que te quita bastante tiempo, ya que no estás conectado más que por tu noche. No has usado demasiado internet, estás recién familiarizándote con este medio, digamos para un uso personal y no de trabajo. No sé qué edad tienes, pero debes estar cerca de los treinta, pareces muy cuidadoso para ser un jovencito… "

Para ese momento me estaba sintiendo abrumado.

"… el detalle de las imágenes del café por la mañana, me habla de una persona amable, dulce y con ilusiones, y en este punto tengo que agradecer que compartas eso conmigo…"

"Ya, ya entendí… me has hecho una radiografía"

Escribí con la angustia en el pecho, era como si en cualquier momento fuese a escribir mi nombre. Ella no escribió nada durante un momento. Luego apareció una nueva frase suya.

"Lo siento, no quería molestarte"

En ese momento me pareció sentir su tristeza, aunque no sabía ni como era su rostro.

"No me has molestado… es sólo que me describiste bastante bien"

Me sinceré, aunque ahora mismo temía escribir cualquier cosa, parecía que Amy tenía no un sexto, sino un octavo sentido o algo así.

"¿Siempre te levantas tan temprano?"

Preguntó.

"Estaba trabajando, aún no me duermo"

Y en cuanto contesté y envié casi automáticamente, me sentí estúpido. ¿Qué trabajo te tenía despierto hasta esta hora?

"¿Trabajas de noche?"

"A veces"

Tampoco quería mentirle, la omisión no era mentir ¿verdad?

"¿Y en qué trabajas?... si no me entrometo demasiado"

El problema no era que se entrometiera, pero no quería que supiera quién era, al menos no aún.

"En la industria discográfica… ¿y tú?"

Esperaba que aquella pregunta, me sacara del callejón en el que me estaba metiendo.

"Ya veo, horario flexible ¿no?... yo en una cafetería… "

"Comenzarás temprano"

Continué preguntando.

"Hoy más que otros días, tengo que arreglar unos papeles para una obra"

"Obra"

"Sí… bueno… quiero poner unos faroles en la entrada y si quedan a una cantidad de centímetros desde la pared de la cafetería, necesito un permiso especial, ya sabes, burocracia"

La verdad es que podía imaginarme lo que ella explicaba, al final te dedicarás a lo que te dedicaras, siempre había que despejar el camino.

"Entiendo…"

"Bueno, tampoco quiero aburrirte con esto"

"No me aburres, me gusta que me cuentes cosas"

Agregué rápidamente.

"No tengo mucho que contar, mi vida es más bien tranquila"

"No digas eso, hoy tienes una emocionante aventura en el mundo de los trámites legales"

Agregué una sonrisa a mi comentario. Lo cierto era que se me había espantado hasta el sueño.

"¡No seas cruel!, no me lo recuerdes… amo mi cafetería, pero me está succionando la vida"

Ese comentario me arrancó una sonrisa, aunque no pasé por alto el hecho de que hablara de un negocio propio. Parecía una chica bastante madura, que edad tendría. Tampoco pude evitar pensar en que podía ser una mujer muy mayor, sabía que teníamos fans bastante adultas.

Quería conocerla.

"Créeme que entiendo de lo que hablas…"

Puse nuevamente una imagen de una sonrisa.

"Veo que estas aprendiendo a usar msn"

Rió ella.

"No subestimes mi inteligencia"

"No, ni lo pienses, un ser tan adelantado como tú, que usa la 'X' y la 'D' para formar una sonrisa, existiendo los emoticonos… "

Nuevamente saltó la imagen de la sonrisa en su msn.

Cuando conversaba con Amy, una sensación de aire fresco me rodeaba. Llevaba mucho tiempo sumergido en las dificultades de la industria a la que nos estábamos dedicando, y tener estás conversaciones triviales con ella, era una forma de conectarme con ese mundo que me estaba perdiendo, por extraño que sonara estando en un mundo que muchos soñaban, entre ellos, yo mismo.

"Aprendo rápido"

Continué riendo, dejando una nueva imagen con una sonrisa, esta vez representando carcajadas.

"Ya veo, ya veo…"

Respondió ella, enviándome una pequeña imagen en la que aparecía yo riendo. Me quedé mirando la imagen, era extraño sentir que esta chica me amaba, de cierta forma, sin siquiera conocerme, ese al que ella amaba, era el mismo que le dejaba cafés virtuales, pero ella no lo sabía y aún así.

"¿Qué haces con tu tiempo cuando no estás dedicada a tu cafetería o a las imágenes de Bill?"

"Escribo historias sobre él y hago videos sobre él"

Aquella respuesta debería animarme, pero de alguna forma me sentí culpable de utilizar todo el tiempo y la energía de Amy.

"¿No hay otra cosa que te guste hacer?"

Ella no contestó de inmediato.

"Podrían haber más cosas que me gustaría hacer, pero ahora mismo todo lo que soy está puesto en él, podría desear otras cosas, pero no me sentiría feliz"

No sabía muy bien cómo interpretar eso, así que no respondí sobre ello.

"¿Bill te hace feliz?"

"Es un poco extraño para mí hablar de esto…"

"Lo siento, no quiero parecer demasiado curioso"

Me disculpé de inmediato.

"No muchas personas entienden lo que Bill representa para nosotras. Me imagino que muchas fans se sentirán como me siento yo"

Me mordí el labio por enésima vez desde que estaba conversando con ella.

"¿Y cómo te sientes…?"

"¿No te parece que hemos hablado mucho de mí?"

Preguntó, cortando de ese modo mi pregunta, y ahora era el momento en el que yo entraba en pánico, si ya no hablaríamos de ella, Amy querría hablar de mí.

"¿Tienes algún video para mostrarme?"

Intenté salir del paso.

"Sí, pero no seas muy duro conmigo"

"¿Por qué iba a serlo?"

Me sonreí.

"Soy una aficionada, y creo que a veces demasiado emotiva"

"intentaré no ser demasiado duro entonces"

Agregué una sonrisa a mi comentario.

"Bien… te dejo un enlace, ahora ya tengo que prepararme para salir… mi emocionante aventura de trámites legales me espera y tengo que ponerme hermosa, por si me toca un funcionario, nunca sabes en qué momento ese poder femenino puede abrir una puerta"

Me mostró una amplia sonrisa luego de ese comentario. Y yo no pude evitar pensar lo fácil que debía de ser para ella, llegar a conocer a alguien, incluso en estas simples conversaciones que estábamos manteniendo, Amy me dejaba ver esa esencia femenina y atrayente que seguramente debía potenciarse al estar frente a ella.

"No olvides que te esperaré con el desayuno mañana"

Dije sin más, esperando que de alguna manera ese comentario le recordara que yo estaba aquí. Pero, ¿quién era yo para ella?

"Y Bill seguramente te esperará en ese cuarto oscuro del que hablan ustedes"

Puse una sonrisa.

"No me lo recuerdes, sobre la colcha de leopardo y sólo con esas botas y el pantalón fetiche…"

Me soltó, agregando de inmediato otro comentario.

"Opsss, no debí decir eso"

Me reí. A veces me abrumaban los comentarios que leía, cualquiera pensaría que yo era una especie de maquina sexual, pero era normalito, como todo el mundo, también me cansaba.

"Eres graciosa"

"Sí ya… ahora sé porque me contactaste, le faltaba diversión a tu vida"

Ante esas palabras me quedé sin contestar, sabía que le faltaba algo a mi vida, y también sentí en un rincón inexplorado de mi alma, que Amy parecía ser capaz de entregármelo.

"Me has descubierto"

Dije simplemente.

"Ya, ahora sí te dejo, o terminaré de vestirme frente a la pantalla, menos mal que no tengo la cámara conectada, o te estarías dando un festín…"

La imagen pasó por mi cabeza, del mismo modo que lo habían hecho sus ojos o sus labios. Sin conocerla, la imaginaba.

"Amy, esta conversación se está tornando demasiado comprometida"

Le agregué una sonrisa, aunque ahora mismo me estaba sintiendo más ansioso que sonriente.

"Lo siento… es que soy demasiado directa…"

Me puso una imagen mía, cubriendo mis ojos avergonzado. Me volví a morder el labio y suspiré.

"Me gusta mucho conversar contigo"

Le dije, y era una de las frases más sinceras que había dicho durante nuestra conversación.

"Y a mí contigo"

"Ve a arreglar tus asuntos, yo dormiré un poco…"

"Espero que sueñes cosas hermosas"

Me dijo, y así fue. Aunque no lograba recordar su rostro, en mis sueños sabía que la había visto, y la belleza que percibía, no era otra cosa que su alma envolviendo la mía.

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"Si la belleza se pudiese conjurar, el resultado serías tú..."

Continuará…

No se puede ser más hermoso. Bill logra despertar en mí, admiración emoción y un profundo sentido de la belleza. No importa lo que haga o como lo haga, siempre hay un significado en ello.

Besos mis niñas, espero que el capítulo les haya gustado, tanto como me ha gustado a mí escribirlo.

Siempre en amor.

Anyara.

P.D.: Muchas gracias por sus comentarios, me animan muchísimo.