Disclaimer: Los personajes de Merlín no me pertenecen, sino a la BBC, este fic lo hice sólo y únicamente como diversión.

Parejas: Arthur x Merlín y ¿? x Merlín.

Advertencia: Contiene Yaoi.

Beta: Usarechan

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Capítulo 7.- Encuentro

Marián era un manojo de nervios. Acababan de subir al carruaje que los llevaría de vuelta al reino de Ascot. Al lado de "la" joven se encontraba una mujer de negros cabellos y ojos miel, frente a ambas mujeres se encontraba Lord Draco. El carro era conducido por hombres creados con la magia del hechicero.

—Es mejor que te relajes, joven mago —le dijo Draco sin despegar su mirada del paisaje que le proporcionaba su ventana.

—Y usted debe recordar que ya no es Merlín, si no su "hija" —el tono divertido de la mujer le sacó una sonrisa socarrona al Lord. Ella siempre había sido una persona enérgica y directa; una buena bruja.

—Es cierto Catherine —Draco había decidido que Merlín no debía ser el único en cambiar de apariencia pues esto podría ser interpretado por el príncipe Arthur como el secuestro del mago; por eso Juliet tuvo que adoptar la identidad de Catherine, doncella de Lady Marián.

Por más esfuerzos que hacía para calmarse, Merlín no podía lograrlo. Jugaba con sus manos, con sus cabellos o estrujaba la tela de su largo vestido. No podía evitar preguntarse si Arthur lo reconocería, sí lo conocía lo suficiente para verlo tras esa máscara, ¿Lo odiaría? Los funestos pensamientos del mago fueron interrumpidos por la mano del Lord que se posó sobre las suyas. El hechicero lo miraba con afecto, quizás tratando de transmitirle confianza y ánimos, sonrió agradeciendo el gesto.

—Estamos por llegar —les anunció el cochero. Merlín se tensó al tiempo que la mano sobre las suyas le daba un apretón.

Por otro lado, Arthur se encontraba practicando con Richard. Ambos príncipes descargaban su furia en el otro; ninguno aceptaba el hecho de la partida de los jóvenes brujos y para colmo, William no quería decirles en donde estaban. Poco después de su enfrentamiento, se les informó que el rey los convocaba para darle la bienvenida a Lord Draco.

No fue necesario que el sirviente se los dijera dos veces; le pidieron decirle al rey que irían tan pronto terminaran de arreglarse pues no se encontraban en condiciones para tal ocasión.

En la sala del trono, lady Marián estrujaba sus manos con nerviosismo. Mordía su labio inferior de vez en cuando, todo ello ante la atenta mirada de su padre que la veía aun más afectada desde que le anunciaron de la presencia del príncipe Arthur en el castillo.

—Calma, todo va a salir bien —le aseguró William dándole un pequeño apretón en ambos hombros.

—Esto es sólo una prueba, hija mía —estas palabras les supieron extraño a ambos practicantes de la magia, el primero porque nunca se esperó llamar a nadie de aquella manera y el segundo nunca se imaginó escuchar usar el femenino para hablar de él, pero ambos sabían que era necesario acostumbrarse.

Las puertas se abrieron dejando pasar a los príncipes que lucían sus mejores galas. Arthur sonreía radiante, sus ojos destellaban de júbilo. Frente a él estaba una figura cubierta con una capa gris.

Su corazón latía tan fuerte que Arthur temió que lo escucharan. Se acercó lentamente a la figura que le daba la espalda. Justo cuando iba a levantar su mano. La figura se volteó paulatinamente.

Unos ojos grises le miraron en vez de unos verdes. El corazón del Pendragón se detuvo al darse cuenta que no era Merlín quien estaba frente a él, si no una mujer, hermosa, sí, pero no tanto como su mago.

—Veo que no pierdes el tiempo, muchacho —gruñó Draco tomando a su "hija" para colocarla detrás suyo como el padre sobreprotector que no creyó ser.

—Lord Draco —lo llamó Richard para evitar que su amigo y el hechicero iniciaran una confrontación —. Me alegra que llegara, ¿Dónde están Juliet y Merlín? —ambos aludidos se tensaron al darse cuenta que no habían sido reconocidos.

—Mi esposa les invitó a permanecer un tiempo con ella para que aprendieran más de la antigua religión —Marián y Catherine asintieron con la cabeza, sorprendidas de lo bien que mentía el hechicero.

— ¿Cómo sabemos que no los secuestraron? —William casi se atraganta con su saliva, ¿Qué tan desconfiado podría ser su hijo? Miró a su amigo quien parecía querer estallar en carcajadas.

—Príncipe, con todo respeto, ¿Por qué secuestraría a dos sirvientes? —le preguntó burlón. Todo parecía indicar que el Lord se divertía de lo lindo con esa situación.

—Merlín no es sólo un sirviente —espeto Arthur. Marián se sonrojó, aunque el príncipe de Camelot no se dio cuenta.

Draco sonrió. Por supuesto que Merlín no era un sirviente cualquiera, era un mago y por ello (según el Lord) debía estar con los suyos; aprender y comprender hasta donde era capaz de llegar con sus poderes.

Arthur no lo soportó más; odiaba a ese tipo creído y pedante que aprovechaba cualquier momento para burlarse de él. Lo golpeó, el gran Arthur Pendragón había golpeado al Lord, incrustando su puño en el rostro del hombre, rompiéndole el labio que dejó escapar un hilillo de sangre.

— ¡Draco! —William no podía creer que su sobrino se atreviera a tanto pero lo que pasó a continuación lo dejó sin aire. Marián se acercó a Arthur y le dio una bofetada ocasionando que, incluso el Lord la mirara sorprendido.

Merlín realmente se había molestado con Arthur, ¿Cómo se atrevía a golpear a su maestro por nada? Draco podría ser algo excéntrico pero eso no era motivo para querer romperle la cara.

—No vuelva a levantar la mano en contra de mi padre —su voz cantarina y dulce aun le resultaba extraña pero ese no fue impedimento para plantarse delante de su amado y defender al que era su maestro.

Arthur estaba sorprendido, hasta ahora, el único que se había atrevido a hablarle de esa forma era Merlín, ¿Quién era esa mujer? ¿Por qué parecía que conocía esa mirada?

—Esta no ha sido la mejor forma de conocerse —comentó William —. Arthur, quiero presentarte a mi buen amigo, Lord Draco —el príncipe le dedicó una mirada de odio y un escueto "mucho gusto" que causó una sonrisa socarrona en el hechicero.

—Ella es mi hija Lady Marián y su dama de compañía es Catherine —dijo el Lord con tanta frescura que parecía no haber sido afectado por el altercado.

—Soy el príncipe Richard de Ascot y él es mi primo —dijo señalando al Pendragón —, el príncipe Arthur de Camelot —Marián hizo una reverencia.

William estaba sorprendido del cambio de Merlín; verdaderamente, Draco era un maestro excepcional. Sonrió para sus adentros preguntándose como resultarían las cosas de ahí en adelante.

¿Arthur sería capaz de descubrir a Merlín bajo la máscara de Marián? Sólo el tiempo lo diría

Continuará…