Narración desde afuera
Al día siguiente, Mae se despertó con una ligera sensación extraña, la misma que tenía el día de ayer cuando paso lo de Lysandro que la tenía bastante irritada, además del supuesto amor que iba a dejar estragos en su mundo. Pero que es lo que podía hacer ella, era casi imposible saber quién son las 2 almas que se están enamorado, que de cierta manera le hacían sentir un poco celosa, ya que sabía que ese era un amor genuino, además de eterno.
Cuando estaba viva pensaba que iba a formar una familia con Castiel, casarse, tener un hogar y ver las peleas matutinas que él tenía junto a Armin, su mejor amigo. Los recuerdos son dolorosos, pero a ella no pueden afectarle tanto como a su ex novio y su gamer amigo. Mae sabe que siempre amara a Castiel, pero de cierta manera le gustaría ser ella la que dejara el caos en ese lugar, y puede que suene egoísta, pero le gustaría sentirse amada de esa manera peculiar.
-Debería pararme, tengo trabajo que hacer a pesar de que hoy no tengo ni ganas de levantarme.
Y así lo hizo, de apoco y con lentitud, prácticamente la ducha parecía eterna, el cómo recorría el agua por su cuerpo le hacía sentir libre, sin ningún peso, aunque ella pensaba que no creía pesar mucho ahora que es solo su esencia la que está en ese lugar.
TOC TOC TOC TOC TOC TOC
"Dios que toca de esa manera" pensaba la chica- ¿Quién es?
-Mae soy yo Alexy, apresúrate.
-Tranquilo Alex estoy saliendo de la ducha- era mentira, pero lo dijo para tranquilizar al peliazul-.
-Está bien.
Mae tardo unos 5 minutos más antes de salir realmente de la ducha, tomó la toalla y se la enrollo en el cuerpo, dejando su cabello blanco goteando. Al ser otro cuarto abrió la puerta para ir directamente a su cama, o eso creía que haría.
-Para estar saliendo de la ducha te tomaste mucho tiempo.
- ¡Dios Alex me asustaste! ¿Como? ¿cuándo? Ni sentí que abriste la puerta.
-Eso es porque estabas tan sumida en tus pensamientos Mae.
-…
- ¿Qué?
-Tengo que vestirme Alex, ¿acaso no piensas salir?
-No.
- ¡Estás loco!
-Recién dijiste que salías altiro de la ducha y no lo hiciste.
-Perdón, pero estaba muy rica el agua.
- ¿Alexy estas aquí? Alguien sin siquiera tocar la puerta abrió como si fuera su propio cuarto del que estaba a punto de entrar, no el de Mae, y al asomarse dejo ver su hermosa cabellera blanca.
- ¿Es que acaso nadie sabe respetar la privacidad? – cuestionaba la chica-.
-Lysandrito como supiste que estaba aquí.
-Pregunte, necesito que se apuren.
-No me eches la culpa a mí, esta señorita no quiere apurarse-Lysandro no había notado que Mae se encontraba solo con toalla, por lo que inconscientemente su miraba iba de arriba hacia abajo, pero sin malas intenciones, cosa que a la muchacha le pareció bastante vergonzoso y su sonrojo la delataba.
-Creo que deberíamos dejar que se vista Alexy.
-Él tiene razón Alex.
-Lo sé, pero no me moveré de aquí y tú tampoco Lysandro.
- ¿Ah? - dijeron los dos al unísono-.
-No me malinterpreten, asique saca tu ropa de cazadora y metete en el cuarto de baño.
-Claro padre- Alexy no hizo más que reír por como lo llamo Mae, al peliblanco de cierta manera la escena le pareció divertida, por lo que esbozo una pequeña sonrisa. La peliblanca salió del baño unos minutos después y con un cepillo en su mano secándose su cabello con una toalla.
- ¿Sabes Maecita?, tu cabello podría arruinarse si secas tu cabello así.
- ¿Estás hablando enserio Alexy?
-Muy enserio.
-No hay tiempo de hacerlo de una manera más rápida- ella dejo la toalla en la cama e iba a comenzar a cepillar su cabello, comenzando desde la raíz-.
-Me estas matando sabes, eres una chica, como no sabes que así no se hace, préstame eso- Alexy le quito el cepillo de las manos a Mae y la sentó en la cama, seguido de un Alex posicionándose detrás de ella para comenzar a cepillarla correctamente- ves bonita así es como se hace- Lysandro solo apretaba el puente de su nariz con todo lo que estaba presenciando ¿acaso era enserio?
- ¿Mae donde tienes tu secador?
-No lo sé.
-Como que no sabes.
-Pues…
-Tontita, iré por el mío, Lysandro encárgate de esto.
- ¿disculpa? – el hablar al mismo tiempo se les estaba haciendo un habito al parecer-.
-Acércate- y así lo hizo bufando por lo bajo, y le paso el cepillo a sus manos-. Voy y vuelvo.
- ¿de verdad lo harás?
-Claro, porque no- Lysandro se sentó en la cama para tomar y cepillar la cabellera de la chica, la cual no estaba tranquila debido a como le dijo lo que le dijo ayer- Lo que te dije, no debí decirlo Mae.
- ¿Eso es una disculpa estilo Lysandro?
- ¿Estilo Lysandro? Que significa eso.
-No lo sé, tú eres muy peculiar.
-Peculiar…-Lysandro cepillaba como había visto a Alexy hacerlo, le gusto de cierta manera, porque el pelo de ella era muy suave, mientras suspiraba.
-Me relaja cuando me tocan el cabello.
- ¿te gusta el tacto en tu cabello?
-Si.
-Creo que ya está, mírame.
- ¿Por qué?
-Para ver tu flequillo.
-Ah, si- se volteo quedando frente a Lysandro, y recordó lo que paso cuando Dake la estaba persiguiendo, lo que provoco su sonrojo-.
- ¿Qué es lo que provoca que la señorita tome un color conocido como el de una flor?
-Q-que…
-Estas muy roja- el llevo su dedo hacia la mejilla de ella, tocando lo que él encontraba la mejilla más suave que sus dedos hayan tocado jamás. Mae podía ver una cálida mirada en los ojos de Lysandro.
-Lys…
-Ya vine- rápidamente el joven se paró de la cama de la chica-.
-Te tardaste.
-Si es que no encontraba el secador.
-Mae has visto… vaya, creo que están todos aquí.
-Que es lo que pasa jefe.
- ¿Qué es lo que pasa? Llevan más de media hora de retraso Alexy y créanme que las almas oscuras no los esperaran para salir.
-Pero aún falta secarle el cab…- Alexy no quiso seguir debido a la mirada que le estaba dando Viktor- peeero eso puede esperar, venga chicos vayámonos- Lysandro y Mae se miraron y solo atinaron a salir de la pieza junto a Alex a buscar las armas.
Una vez listos pusieron sus dedos en sus correspondientes marcas y partieron a la ciudad.
El ambiente se encontraba raro, y los muchachos lo sintieron apenas llegaron al centro.
-Algo extraño pasa.
-Tienes razón Mae, es a causa del amor.
-Eso es realmente absurdo- dijo la chica-.
- ¿Piensas igual que Lili?
-De cierta manera si Alex, si el amor es destrucción, también pienso que podría ser la salvación.
-El jefe no piensa así.
- ¿También piensas lo mismo Lysandro? – decía sorprendido el peliazul
-No es lo que dije.
-Bueno pues…
- ¡Chicos cuidado! – Una sombra paso entremedio de los tres haciéndolos saltar a una distancia sumamente grande, pero no tardaron nada en ponerse de pie-.
-Eso paso demasiado rápido- dijo Alexy- ¿en dónde está ahora?
-No lo sé Alexy, pero debemos estar atentos- los muchachos sostenían sus armas en estado de alerta, no saben en qué momento el enemigo atacaría otra vez, siesque fuera uno claro.
-Qué demonios… -una horda de muchos de ellos se dirigía hacia los tres-
-Tiene que ser una broma- susurraba Alexy-.
-Prepárense- acatar a la orden de Lysandro estaba demás, puesto que apenas ellos estuvieron a punto de atacarlos, los chicos actuaron, mientras que uno iba hacia un lado, los otros hacían lo mismo, sabían que no podían estar los tres juntos en el mismo lugar, asique al salir por su lado los sombras se dividieron para seguirlos.
Absorberlos y destruirlos era difícil, puesto que parecía que se hicieron más fuertes, cosa que desconcertó a los muchachos por igual, pero, aunque parecía imposible, lo lograron.
- ¿Se percataron verdad?
-Si- dijeron Alexy y Mae-.
-Creo que no hay más por aquí, hay que movernos- dijo Lysandro y eso hicieron, caminaban a lo largo de Amoris sin ninguna pista de otros más, aunque caminar no era lo que hacían, prácticamente volaban por cómo se desplazaban, hasta que decidieron no seguir, ya era hora de volver-.
-Bien chicos, creo que eso es todo por hoy- dijo Alexy, Mae iba a añadir algo hasta que sus ojos vieron lo que en el fondo de su ser deseaba ver-.
-Castiel…-susurró-.
- ¿Mmm? – al parecer si era el día de decir algo al mismo tiempo-.
-Es Castiel… y va con una chica…
- ¿Acaso estas celosa pequeña?
-Como podría estarlo, yo quiero que sea feliz, venga acerquémonos.
-No es una buena ide…- Lysandro no termino su frase puesto que Mae ya estaba casi al lado del pelirrojo y esa chica, Mae la observó, tenía su pelo liso hasta un poco más arriba de sus hombros de color negro, media casi lo mismo que ella, era muy delgadita, quiso verle su cara por lo que se puso junto a ella… era muy blanca, con pecas y unos ojos grandes de color ámbar, pasado a miel, como el ojo que tenía Lysandro-.
-Es muy bonita…
-Eso es verdad.
-Dios Alexy me asustaste.
-Es que estabas tan concentrada en lo tuyo que no te diste cuenta de que estábamos aquí.
-Me pregunto porque irán tan callados- dijo Lysandro-.
-No tienes por qué seguirme siempre enana- los muchachos casi se quedaron congelados cuando escucharon hablar a Castiel, como si los hubieran escuchado-.
-Me gusta acompañarte Castiel.
-No necesito de tu compañía.
-No seas así conmigo, yo solo quiero ayudarte- dijo ella poniendo su mano en el hombro del muchacho, cosa que lo hizo detenerse y quitar la mano bruscamente-.
- ¿Ayudarme? ¡Ayudarme en que! ¡Quiero que me dejes tranquilo, me estresas!
-No puedo dejarte, estas muy solo ni siquiera a Armin lo dejas acompañarte últimamente.
-Castiel es muy rudo con ella ¿no creen?
-Castiel es duro con todos- dijeron Lysandro y Mae-.
-No puedo creer lo terca que eres, igual que…- entristeció y Mae respingo debido a que sabía que hablaba de ella-.
- ¿Igual que Mae, Castiel?
-Nadie es como ella, tú no eres ella.
-Castiel…- susurro Mae- tienes que dejarme ir- dijo tratando de poner su mano en el hombro del muchacho-.
-No me toques.
-No te he tocado.
-Si claro, ¿y acaso fue un fantasma el que puso su mano en mi hombro? – los muchachos se miraron entre sí, preguntándose como eso era posible-.
- ¿El me sintió?
- Cómo paso eso- dijo Alexy-.
-Extraño- dijo Lysandro-.
-Puede ser, que sabes tú- Castiel, aunque no quisiera esbozo una sonrisa-.
-No digas tonterías, tabla de planchar.
-Eres muy malo, cabello de menstruación- ambos comenzaron a avanzar, pero los otros tres se quedaron en el lugar-.
-Que gracioso, el solía decirme de esa manera antes de convertirnos en novios.
- ¿De verdad? Pero tú tienes muy buenos atributos Maecita.
- ¡Alexy, no digas esas cosas! – dijo la muchacha sonrojándose-.
-Pero si es verdad, eres una chica muy atractiva, de seguro si me gustaran las mujeres estaría contigo.
-Y es una lástima que no sea así- los dos reían y Lysandro solo los observaba, en un momento Mae dirigió su mirada hacia él, en donde sus ojos se encontraron, pero la mirada de la chica se desvió-.
- ¡Lysandro cuidado! – el muchacho no pudo reaccionar cuando la chica ya estaba enfrente de él y de cierta manera tirarlo al suelo, un rayo se dirigía hacia el bicolor, rayo que rozó el brazo de Mae y la hizo gritar del dolor, esa luz provenía de un ente maligno que los quería atacar, entonces Alexy corrió para encargarse de él-.
- ¿¡Mae estas bien¡? ¿¡Porque hiciste eso!?
-P-porque iba a golpearte… demonios, ¡me duele!
-Déjame ver- Lysandro tomo el brazo de Mae para ver la seriedad de la herida, se tranquilizó al ver que no era tan profunda, pero salía mucha sangre- tonta- le dijo para tomar su cara entre sus manos- no quiero que vuelvas a hacer algo así, me entiendes Mae- su tono no sonaba enojado, sino lo contrario, con preocupación-.
-P-pero…
-Nada de peros, no te arriesgues así por mi Mae, no quiero que te pase nada- el corazón de Mae empezó a latir de una manera desenfrenada, además de la distancia cortísima en la que se encontraban-.
-No sé si pueda prometerte eso Lysandro.
-Yo debería protegerte, prefiero que me pase algo a mi antes que a ti, ¿te imaginas si eso te hubiera alcanzado? Lo más probable es que te hayas desintegrado, a pesar de ser almas si te das cuenta sangramos de igual manera Mae, no podemos morir otra vez, asique no pasa nada si la sangre fluye sin parar, pero si te desintegras no hay vuelta atrás.
-Pero si no hubiera intervenido, el desintegrado serias tu Lysandro, yo no quiero…d-digo yo no puedo dejar… quiero decir…
-Tranquila, esta vez no pasó nada, pero para la siguiente ten cuidado.
-Lys- Mae posó su mano encima de la de Lysandro, que aun sostenía su rostro-.
- ¡Mae! – ambos chicos se sobresaltaron y el peliblanco se enderezo, ayudando a parar a la chica- ¿estás bien? Ya me encargué de ese maldito.
-Tranquilo, estoy bien, mejor vámonos.
-Si- los 3 partieron de ese lugar lo más rápido posible, hasta estar nuevamente en la mansión-.
-Sera mejor que te vendes el brazo- dijo Alexy-.
-Yo tengo unas vendas en mi cuarto, vamos- dijo Lysandro- partieron a paso rápido para vendar a la muchacha y hacerle curación, Mae estaba curiosa puesto que nunca ha entrado al cuarto del chico, pero se sorprendió al ver que dormían más cerca de lo que creía-.
- ¿¡Mae estas bien!? – dijo un sorprendido Kentin que pasaba justo-.
-Si, tranquilo.
-Como que tranquilo, ¡estas sangrando!
-Ya la curaremos- Lysandro abrió la manija de su cuarto, entrando en ella, pero con un cuarto integrante, el bicolor lo vio con una ceja alzada-.
-Me quedare porque es Mae- le dijo decidido-.
-No peleen.
-No lo haremos Mae- le dijo Lysandro-.
Empezó a desabrochar el traje de Mae, pues tenía que dejar al aire el brazo, el muchacho agradecía que debajo de la chaqueta había una polera ligera, osino seria incómodo para todos. Saco un kit de emergencia, en donde tenía todo lo necesario para curar a alguien, y así comenzó, de manera delicada limpiaba la herida de Mae, los presente solo se limitaban a observar la acción del muchacho. A ella le gustaba el tacto que él tenía, de una manera suave, que se perdía de cierta manera. No tardo mucho y ya se encontraba con el brazo vendado.
-Listo, estarás bien.
-Gracias Lys- él le sonrió a ella de una manera dulce, algo se removió dentro de ella, y entonces comprendió… se estaba empezando a enamorar de Lysandro.
