¡Ohayo!

Los personajes en este fanfic pertenecen a Naoko Takeushi.

La historia es idea mía.

De ante mano agradezco por sus comentarios, correcciones y el simple hecho invertir su tiempo en leerme.

¡Gracias!

N/A: Aquí comienza la venta de pañuelitos, prepárense para las lagrimas.


Capitulo 6


-hola preciosa!-se escucho una aguda voz al oído de la castaña.

-Rioga! ¿Qué haces aquí? –pregunto lita mientras retrocedía sorprendida pues no esperaba que alguien la hubiese seguido.

-oh, que poco cortes eres-respondió caminando hacia ella, obligándole a retroceder.

Rioga era un chico de alta clase social, pero, de muy bajo criterio moral, muchas veces había intentado hacerle pasar malos ratos, e incluso propasarse con ella aunque siempre salía perdiendo…y por si eso no fuera suficiente el pedante chico era el "novio" de Azumi Hidaka-No, no, no…-siguió hablando el peli negro- esa no es manera de tratar a tus invitados.

-créeme que si por mi fuera, tú no estuvieras aquí. Contar con tu presencia no me agrada en lo mas mínimo-aclaro la castaña.

-veo que tu no aprendes… me pregunto hasta cuando comprenderás que el hecho de que yo me tome la molestia de hablarte o de mirarte debería ser un privilegio para ti,-lita había retrocedido a cada palabra que este decía, hasta llegar al borde de una fuente que adornaba el centro del invernadero, al ya no tener a donde mas ir decidió asumir su papel de fría chica poco femenina que no le temía, cosa que a el le pareció divertido y siguió caminando para acorralarla-no se por que eres tan mala conmigo-comento el pelinegro haciendo un puchero con fingida tristeza- "si intenta algo, se arrepentirá" pensaba lita mientras se cruzaba de brazos. Anteriormente no había tenido problemas en enfrentarse a él, pero nunca lo había enfrentado con un vestido como el que ese día portaba, por alguna extraña razón sentía que su fuera y valentía se había quedado en la ropa que solía usar.

-¿Qué demonios quieres? –pregunto con sequedad la castaña, sin perder su postura.

-sabes eres una niña mala-sentencio cambiando su maliciosa mirada por una frívola y despiadada, al momento hizo unas señas con las manos y dos chicos mas, aparecieron en el sitio-pero no te preocupes –continuo diciendo-nosotros somos buenos chicos y te vamos a enseñar a ser una niña buena.

Por primera vez lita sintió miedo, se sentía acorralada e indefensa.

-¿Qué pretendes? … ¿Qué hacen ellos aquí?

-Tranquila… Irie, Leo y yo solo queremos felicitarte y darte nuestro regalo ¿verdad chicos?.-aquellos asintieron con la cabeza.

-dejen a la señorita-advirtió una voz desconocida para los tres chicos y por supuesto para la castaña.

-¿Quién eres? –indago Rioga buscando con la mirada a su alrededor pues la voz escuchada aun no tenia rostro.

-eso no te interesa, basta con que obedezcas mi advertencia-sentencio sin moverse desde su lugar.

-ha! Mejor tu obedece esta advertencia… no te metas donde no te llaman-Rioga ignoro la advertencia y llego hasta lita de un salto sujetándola con brusquedad, en otras circunstancias lita le viera fauleado o roto la nariz como en ocasiones anteriores pero esta vez le había sido imposible.

-suéltame! –ordeno al sentir que otro de los abusivos le tomaba de un brazo.

-os advertí-sentencio la extraña voz seguido de un fuerte golpe que se llevo con el las luces del invernadero.

El desconcierto se apodero de los presentes debido a la oscuridad del lugar, sin embargo Rioga no cedió terreno, tomo a lita por la cintura e intento caminar con ella hacia la puerta del lugar pero al llegar un golpe a la cara lo detuvo.

-suéltala-ordeno el defensor anónimo.

-prende la luz!-grito Irie a Leo quien rápidamente busco el interruptor y para su suerte lo encontró, Dejando ver la fiera batalla que se desataba; Rioga era un excelente luchador pero en definitiva el rubio con el que combatía no se quedaba atrás, Rioga estaba bajo el héroe de la noche, recibiendo dos fuertes puños antes de poder encajarle uno a su atacante.

-Basta por favor! Deténganse!-pidió lita aterrada sentirse impotente-deténganlos!-ordeno una vez mas pero no recibió ayuda Leo salió corriendo del lugar dejando a Rioga a merced del extraño, de pronto Irie intento golpear al rubio agresor, cosa que ella no podía permitir y no dudo ni un segundo en atacar a este con una maseta que tenía cerca.

-Valla creo que no necesitabas tanta ayuda-alago el rubio quien se puso de pie con Rioga totalmente lastimado. Y lo aventó junto al chico que lita había golpeado, el tercero de los chicos había huido en cuanto había encendido la luz así que con la batalla ganada el rubio defensor ordeno.

-levántese y largo de aquí…espero que la próxima vez que intenten atacar a alguna señorita se lo piensen primero.

-me las pagaras imbécil-refuto Rioga antes de salir del invernadero ayudado por Irie-juro que ese mal nacido me las pagara.

Irie y Rioga llegaron hasta la los límites de la piscina pues como era de suponer no podían salir ante la gente en aquel deplorable estado, es especial Rioga.

-tráeme aquí al imbécil de Leo-ordeno el pelinegro a su colega-y llama Azumi dile que no pudimos cumplir lo que nos pidió.

El chico asintió y tras limpiarse un poco la ropa, se introdujo en el lugar hasta dar con ambas personas quienes lo siguieron al instante, Azumi al verlo tan mal herido corrió a auxiliarlo

-por dios ¿Qué ocurrió?-pregunto la peli negra abrazándolo- Irie no me explico nada…es maldita te hizo esto-pregunto con rabia mientras sacaba un pañuelo de su bolso para limpiar a su novio.

-no fue un maldito bastardo que la ayudo… y no preguntes como se llama, porque no lo se, lo único que se es que me vengare.-la chica ayudo a su maleante novio hasta llegar a la casa allí pidió ayuda a uno de los camareros y este le facilito un botiquín para curarlo mientras tanto en el invernadero…

Continuara…


((ya mejor no me disculpo (T^T)... mejor les aviso que sigan leyendo como compensación están publicados 4 capítulos mas...) ))

Perdón y Gracias.