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| Siete Pedazos de Cielo |
Autora Original: hinoirilwin
Traductora: Suki90
Título Original: Seven Pieces of Heaven
Pareja: Yūichirō Hyakuya x Shinoa Hīragi – YuuNoa –
Siete pedazos de cielo
en donde nos conocimos al inicio
Fueron siete veces en la que chocamos, besamos, y simplemente nos tocamos
(El chico, la chica y su historia no contada)
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07
Tenía diecisiete años y siete meses cuando todo terminó... ya no había guerra que luchar, gente que matar, nada. Finalizó, y esta se llevo consigo todo lo que estaba impregnado en nuestros ensangrentados dedos.
Este es el fin de nuestra historia.
¿Es un final feliz? No estoy seguro, ¿qué opinan ustedes?
— ¿Yuu-san? —la suavidad con la que lo llamó rozó sus oídos rápidamente, haciendo que este se diera cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Abrió con algo de pereza los ojos y fue ahí que la vio parada frente a él, a unos cuantos metros de distancia.
— Ven aquí... —le indicó él con la mano, a lo que ella tan sólo sonrió y se acercó a donde el muchacho se encontraba, estacionando su pequeño cuerpo a su lado.
Así nada más, el silencio reinó en el ambiente, no es como que les importara mucho ya que a veces no hablaban entre ellos a pesar de tener su compañía. Shinoa, sin dejar que aquella sonrisa se borrara de sus labios, posó sus ojos sobre el hermoso paisaje que la naturaleza les brindaba.
— ¿Un atardecer, Yuu-san? —le preguntó alzando una de sus cejas mientras veía como el sol iba bajando poco a poco—. Nunca te catalogué como a alguien que le gustara la naturaleza~ —expresó ella de forma burlona mientras le picaba con su dedo la mejilla.
— ¿Hmmm? —expresó distraídamente al mismo tiempo en que la jalaba más cerca de él, aunque nunca dejando de ver ese bello paisaje— Es una buena vista —respondió, pasando su brazo por la cintura de Shinoa.
La joven se sobresaltó un poco ante el repentino contacto, pero al final se relajó y se acurrucó más bajo su calor— Bueno, es un poco cliché, pero definitivamente es una buena vista —respondió mientras descansaba su cabeza bajo la barbilla de Yuu.
Yūichirō decidió no responder a su comentario, él tan sólo apretó un poco más su agarre sobre el cuerpo de la joven de cabellos lavanda, la que sonrió aún más.
— Todo acabó, ¿verdad? —susurró ella, apoyando aún más su cabeza sobre el pecho del muchacho.
— Sí —respondió él antes de pausar y dejar que una suave sonrisa se posara sobre sus labios—. Sí, creo que sí.
Y ahí entró el silencio de nueva cuenta, en donde ni uno sólo quiso romper aquel encanto; para ellos su mera presencia era suficiente. Yuu cerró sus orbes color esmeralda y descansó su cabeza sobre la de ella, dejándose llevar por ese aroma a lavanda y vainilla.
— Oye, Shinoa... —habló él, moviendo un poco su cabeza para toparse con esos curiosos ojos que lo observaban—. ¿Cuál era el plan otra vez? —preguntó con una sonrisa apenada.
— En serio, Yuu-san... —rió ella levemente en su pecho—. Primero te saltas la celebración, después la fiesta... y de paso el plan —resopló, impresionada por la forma en cómo él pensaba—. Al menos quédate un poco más, tonto.
— Es que odio las sesiones de información —expresó él con el ceño fruncido de la forma más adorable posible—. Y Guren es muy fastidioso —añadió al final.
— Aja, lo único que querías era esconderte de tus fanáticas —expresó Shinoa con diversión, divirtiéndose aún más al ver cómo el chico se sonrojaba por su comentario—. De verdad qué vergüenza~.
— Cállate —fue lo único que respondió ante su bochorno
Shinoa no pudo evitar soltar una carcajada al ver esa dulce y acalorada cara— Qué lindo eres, Yuu-san~ —molestó ella, pinchando sus mejillas con sus manos, lo que hacía que este se sonrojara aún más—. Pero, no te preocupes, le pedí a Makoto-san que los alejara de aquí —le aseguró ella con los ojos brillosos por la alegría.
El muchacho de cabellos obscuros resopló de nuevo, pero aún así no alejó las manos de Shinoa de su rostro. Estaba comenzando a preguntarse por qué esta chica siempre lo hacía sonro-espera, espera— ¿Makoto? ¿Desde cuándo llamas a Narumi por su primer nombre? —cuestionó él con el ceño fruncido, sintiéndose un poco, de verdad que sólo un poco, inconforme con esa nueva forma de llamar al de cabellos cafés.
— Desde... ¡Siempre! —expresó ella antes de darse cuenta de la actitud del muchacho— ¿Qué? —parpadeó Shinoa coquetamente— ¿Es que acaso huelo celos? —preguntó ella con una sonrisa astuta, acortando la distancia entre los dos, no quitando en ningún momento sus manos de su rostro.
— ¡¿Qu-Qué?! —gritó el moreno, poniéndose por defecto más rojo que antes— ¡C-Claro que no! Estás alucinando.
— ¿Ah sí~? —canturreó Shinoa antes de reír levemente y sonreír— No estás siendo honesto. Vamos Yuu-san, dilo —le sugirió la chica con esa característica sonrisa.
— ¿Qué cosa? —le preguntó extrañado.
— Que estás celoso por supuesto —le respondió d vuelta mientras asentía con confianza.
Yūichirō resopló de nuevo, sintiéndose algo fastidiado— No estoy celoso.
— Si lo estás~ —insistió ella—. Lo estás~, lo estás~
— Que no.
— Que si~.
— ¡Que no!
— ¡Que si-mph! —y así como si nada, sus labios fueron capturados brevemente en un suave beso, el cual por supuesto no duró mucho tiempo en realidad. Una vez que Yuu se alejó de ella sonrió al ver la sorprendida expresión que la chica tenía— ¡Y-Yuu-san! —gritó ella, alejándose un poco de su cercanía— ¿A-A qué se debió eso? —preguntó quedamente, poniendo sus manos sobre sus mejillas en un vano intento de cubrir sus rojos mofletes.
— Te estabas poniendo fastidiosa —le contestó él, era una verdad a medias. De verdad que a Yūichirō le gustaba cuando las cosas se tornaban a su favor.
— Cielos~ —exclamó ella tiernamente, intentando calmar su palpitante corazón—. No seas tan brabucón, Yuu-san.
Ante aquella petición, Yuu tan sólo se encogió de hombros— No pude evitarlo, tenía que callarte de alguna manera.
— Bien... —suspiró Shinoa dramáticamente, exagerando la situación—. Eso es bastante cruel~.
— No, no lo es —respondió con fuerza—. Tus bromas sobre mi son las crueles.
— Mis bromas no son crueles —le contestó con los mofletes inflados—. No es mi culpa que te llamen... ¿Cuál era la palabra? —se preguntó—. Aaah, ya recordé. ¿Cómo desea su té, oh salvador de la humanidad? —se burló.
— ¡S-SHINOA! —grió el muchacho cuando ese estúpido nombre salió de sus labios— ¡N-No vuelvas, nunca, a mencionar eso de nuevo! —expresó completamente rojo, pero a la vez pálido.
Shinoa tan sólo río ante la humillada expresión del muchacho— ¿Qué? Sólo digo la verdad, oh gran guerrero —imitó ella de nuevo. Su tono era una pobre imitación de una joven preocupada al gritar. No sabía qué podía hacer eso, pensó él antes de fruncir el ceño al notar que Shinoa acababa de insultarlo bajo sus narices.
— ¿Lo ves? —el muchacho expresó mientras movía su cabeza— Eres cruel.
— Claro que no —dijo ella mientras lo rodeaba, acercándose falsamente a él, viendo a dónde iba la conversación. Era posible que ahora ella tuviera su revancha.
— Que sí —respondió de vuelta, ignorando completamente su pequeño plan.
— Que no.
— Que sí —fue lo último que él respondió.
Durante algunos segundos no recibió respuesta, lo que de cierta forma lo hizo sonreír triunfante, pero esta sonrisa se fue tan rápido como llegó cuando un par de labios se posaron sobre los suyos en un breve y casto beso. Ahora era su turno de dar unos cuantos pasos hacia atrás por la vergüenza.
— ¡S-Shinoa! —protestó él con la cara roja. Sabía que esa pequeña desgraciada cobraría esa broma pronto.
— Te estabas poniendo fastidioso —regresó la pequeña de ojos castaños juguetonamente, aunque al mismo tiempo inocente—. ¿Te gustó, Yuu-san? —preguntó ella, ladeando levemente la cabeza. Yuu no pudo evitar sonrojarse aún más antes de comenzar a murmurar "chica", "bromas" y "debería parar" para sí mismo, intentando lo más que podía de ignorar las risas de la jovencita.
Viendo que no había forma de ganarle en esto, el chico de ojos color esmeralda alzó una de sus manos y admitió su derrota con su orgullo herido.
— Bien, bien —Yūichirō suspiró cansado—. Tú ganas.
— Como lo pensé —sonrió Shinoa una vez escuchó a Yuu rendirse y antes de tender su mano al muchacho para ayudarlo a levantarse—. Anda, vámonos.
Yuu se quedó quieto por un momento, antes de tomarla de la mano con una sonrisa pintada en sus labios— Sí, vámonos.
— ¿A casa?
— A casa.
Así, la joven pareja se alejó de ahí tomados de la mano. El sol, como si fuera confidente suyo, comenzó a difuminar sus espaldas, dejando que sus rayos se posaran sobre sus cuerpos, cubriéndolos con un destello luminoso mientras la noche se iba haciendo presente.
El viento haciéndoles cosquillas, se llevó las despedidas que ambos jóvenes le dieron al quebrado mundo que dejaban atrás.
Y bueno, ¿qué les pareció?
Pienso que al final obtuvimos nuestro felices para siempre.
Estuvimos juntos hasta el último momento.
Éramos felices.
La séptima y última pieza.
Y aquí esta historia... termina
-x-
Suki: Ay… se acabó… ya se me terminó ;A; *se pone a llorar como una magdalena*. Ah muchachos, ¿qué les digo? ¡Esta historia me encantó! Y no se ustedes, pero al final pareciera como si ambos hubieran muerto y estuvieran en el paraíso, donde finalmente son felices… Pero creo que ese no es el caso jajajajaja.
En fin. Gracias a quienes siguieron esta historia, espero de verdad que mis traducciones les hayan gustado. ¡Seguiré por aquí esparciendo más amor por el YuuNoa!
¡Nos vemos!
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Suki90, presentó.
