Capítulo 7

Salí de la residencia apurada: hoy tenía prueba de Análisis Literario.

Consulté la hora en mi reloj: ¡la 1 p.m.! Disponía de quince minutos para llegar a la facultad y esta no quedaba muy cerca que se diga.

Comencé a correr al máximo de lo que me permitían mis piernas; las personas a mi alrededor se desdibujaban, todo se volvió un manchón borroso, pero a pesar de mi prisa, me sentía libre, pues hacía tanto tiempo que no usaba por completo la potencia de mis músculos.

Sonreí, extrañaba aprovechar mi propia vitalidad.

Ligeramente sin aliento logré llegar, un poco sudorosa comencé la prueba. El silencio era tenso; esta evaluación constituía el 30 % de la nota final.

El profesor Alaric Saltzman pasó la siguiente hora y media consultando diversos textos para una investigación. Resultaría sencillo copiarse para muchos, sino fuera porque le teníamos un profundo respeto y cariño por lo atento que era cuando planteábamos cualquier clase de preguntas, incoherentes en su mayoría.

Al terminar suspiré satisfecha, la tensión en mi cuerpo se disipaba tenuemente, ya que sabía que había rendido lo mejor que pude. Aproveché para admirar el paisaje ya que las hojas comenzaban a desprenderse de los árboles, colándose algunas incluso en el aula.

Cuando todos acabamos, acudí al despacho de Damon, porque había consentido para que disfrutara del recinto aun sin su presencia; justamente hoy sentía una imperiosa necesidad por acudir allí y contemplar la madera que revestía a los cuidados estantes, además de rodearme del olor de los libros.

Abrí la puerta con la llave que me confió, emitiendo un tenue chirrido. El sillón más grande y confortable me daba la espalda.

Con dedos ansiosos toqué los lomos de cada libro que tenía a mi alcance. De pronto mi atención fue captada por unos títulos del autor estadounidense Dan Brown. No podía creerlo.

¿Damon leía Bestsellers modernos? El Código da Vinci, El Símbolo Perdido, La Conspiración… en fin, la totalidad de la bibliografía, incluso hasta el más reciente:, Infierno.

-¿Te gusta Brown?

Me sobresalté.

Era él. Llevaba un suéter negro, manga larga con cierre y jean.

¿De dónde salió? Vi el sillón del centro ahora volteado hacia mí y entendí que allí había estado cuando entré.

-Me… me fascina – contesté nerviosa. Su excesiva cercanía me hizo deleitarme con su olor. No tenía con qué compararlo, pero inmediatamente se volvió mi esencia favorita en el mundo.

Era único, provocando que me aproximara inconscientemente hacia su cuello.

Al darme cuenta di dos pasos hacia atrás, avergonzada. Esperaba que él no se haya dado cuenta de mi estupidez.

-Pensé que discriminaba ese tipo de literatura – le confesé, intentando concentrarme. Pude atisbar un lunar en donde empezaba el cierre de su prenda.

Rió.

-¿Por qué lo dices, Elena? – inquirió divertido.

-Es que lo veo tan serio, aparte de que es la impresión que da con cada charla durante las clases – indiqué. Nos sentamos en unas mullidas butacas, uno frente al otro.

-El profesor Salvatore debe centrarse en obras clásica. Yo, simplemente Damon, leo sin importar género o recepción en el público. Dan acostumbra ofrecernos historias con un toque de misterio que te hace sentir como un amigo que lo acompaña en sus travesías – explicó dejándome maravillada.

Otra sorpresa en su carácter y me encantaba.

-Así que… si lees de todo un poco ¿qué opinas de la saga de Harry Potter? – pregunté mirándolo directamente.

Me guiñó un ojo.

-Una de las mejores en cuanto al ámbito fantástico. Rowling nos llevó a un mundo tan distinto, que su magnífica manera para narrar lo hizo creíble. Mis personajes favoritos son Luna y Hagrid – exclamó.

-Es agradable notar que posee mente abierta – dije mientras sonreía como boba.

-¡Creo que lo mismo puedo decir de ti! Siempre te veo con obras al estilo de Dickens, Austen y Shakespeare, y al parecer también te gustan libros muy distintos – manifestó atónito. –realmente es usted un pozo lleno de sorpresas.

Me sonrojé.

-¿Qué le parece la obra Infierno? – cambié de tema, mordiéndome el labio – Todavía no he podido leerla por mi horario apretado – musité con desánimo.

Frunció los labios, pensativo.

-Diría… que Robert Langdon no te decepcionará – dijo enigmáticamente.

Refunfuñé.

-¡Ande, dígame algo más, por favor! Sino enloqueceré. – le indiqué.

Chasqueó los dedos como si le asaltara una súbita idea.

-¿Te parece si preparamos la clase y luego te contesto? – ofreció con ojos brillantes.

Asentí, intrigada por su comentario.

La siguiente hora la pasamos estudiando la influencia de Hemingway en el siglo XX. Recuperamos extractos que le servirían para ejemplificar el sobrio estilo del autor, que serían bien recibidos para los que el profesor denominaba "demasiado entusiastas" del último semestre.

Dio una palmada que me hizo caer las hojas con anotaciones.

Se estiró, sonando algunas de sus articulaciones por haber pasado tanto tiempo en una misma posición. Hice una mueca.

-Señorita Gilbert, realmente le agradezco la ayuda que me ha prestado. Sin usted hace tiempo que hubiese perdido la cabeza por no tener a alguien con quien discutir sobre mis impresiones… bueno, de todo tipo – se encogió de hombros, avergonzado.

-Es un placer – contesté, llena de orgullo. Eran contadas las veces que me hacía un cumplido, mas en cada una me elevaba a las nubes. Me controlé para no saltar de la alegría como niña pequeña.

Quiso decir algo más pero no le salían las palabras. Me dediqué a clasificar los textos recomendados que me nombró para dársela sin tantos tachones.

-Elena, ¿quisieras acompañarme a una conferencia? - preguntó Damon con nerviosismo. Levanté la vista de la lista de posibles temas para sus próximas clases, sin poder creerlo.

Mi boca se abrió por la sorpresa.

-Está cerca, en Balboa Park, es que pensé que… - balbuceó dejándome aún más atónita. ¿Quería que YO lo acompañara a una conferencia? Debía estar soñando. – Eso era lo que se me ocurrió hace rato, y como vi que te entusiasmaba Brown, tal vez te apetecería escucharlo hablar sobre su propio texto.

Sus hombros estaban tensos.

-¿Está hablando en serio? – inquirí con voz temblorosa.

¿Realmente me estaba ofreciendo la oportunidad no sólo de ir a una conferencia, sino de uno de mis escritores predilectos en la actualidad y con su perfecta compañía?

Casi me desmayo.

Me levanté con cuidado y paseé por el despacho. Mis piernas eran como gelatina. Miré al techo, sin realmente fijarme en la lámpara de araña.

-¿Elena? – susurró con miedo.

-Será un honor, profesor – contesté dándole la espalda. Mis ojos se inundaron de lágrimas por la dicha de salir de la universidad con él, por primera vez, por algo que nos apasionaba a ambos.

Episodio recién terminado! Llevo días escribiendo un poco en cada periodo libre de clases; incluso hubo un momento que mientras el profe hablaba yo escribía sobre Delena, jaja! No quería soltar el portaminas para seguir dándole forma a la historia. Verdaderamente me gustó como quedó, luego me dicen que tal les parece, si? El siguiente será Damon POV, como vieron, el protagonista esta dejando de lado su carácter odioso, pero es inevitable con una tierna Elena a su lado. Conocen al sofisticado Elijah, cierto? Pues, queridos, pronto pondrá a temblar al profe por la atención de la chica. Respuestas a reviews:

elena prada: gracias, linda!

Raquel (Guest): creo que este te agradará por sus charlas. Jeje, muchas gracias por seguirle la pista al fic y por tu opinión! :)

UshieVictoria: Aww, tan bonita! Reconozco que tu comentario me levantó el ánimo en la semana: es realmente importante saber que tienen tan alto concepto de ti misma y que valoran la quemadera de pestañas con tal de continuar la historia. GRACIAS! Un abrazo gigante desde Venezuela, Victoria ;)

anael (Guest): Bienvenida! jaja pues gracias, y claro que sí, Delena manda! Como al fin tuvo que reconocer Julie Plec en el final de temporada, eeeeeeeee.

emiliaaa-cullen: gracias x poner la historia como favorito :)

Saludos!