Hola a todos los lectores de este fics.
Después de un tiempo acá está el capítulo. Como siempre agradeciendo a cada uno de sus comentarios.
Dedicado a todos los lectores, en especial a Rosmery Rodriguez. La Madrina de la historia.
Sintió sus rodillas tambalear, su cabeza realizó varias vueltas, su corazón logró salir de su pecho. Caminó frente a su pequeña casa sin saber a dónde ir. Un mar de preocupación se hizo presente.
El deseo de no existir en aquél entonces era su único pensamiento. La rabia, el dolor, la impotencia hacia ella misma. ¿Cómo él era capas de afirmar amor? Para la mujer no ere el más fuerte, también él más hipócrita de todo el Universo.
Algunas lágrimas rebeldes recorrieron sus delicada mejillas. Tomó valor para volver a leer la carta, pensando que estaba equivocada, pero no. Estaba en lo correcto. Tuvo el descaro de llamarle esposa, después de abandonarla sin dar razones.
Una amarga sonrisa se dibujó en su rostro. "Nunca debí escribirle" pensó. Luego de aquéllo, sintió un pequeño mareo, tal vez por su estado de embarazo, para más preocupación decidió entrar a su vivienda, esperar a estar más tranquila y luego emprender su camino hacía la casa de Bulma para ir a su cita médica.
Entró a pasos lentos pero seguros, la situación cambió cuando de repente, sintió un sudor frío recorrer su espalda. Ya no pudo hacer nada más, solo sintió que por la fuerza de voluntad tal vez logró sentarse en el mueble más cercano para ella en aquél entonces.
Permaneció casi desmayada por más de veinte minutos. Su presión arterial bajó. Su vista se nublo, y no supo nada más
Sus años de casados siempre fueron fríos, con poca ternura, aunque, ellos eran muy apasionados en su vida íntima. Ella siempre se sintió despreciada por él. Tomando como motivo; la promesa. Según ella Goku se casó por ser un hombre de palabras no por estar enamorado.
Ella trataba de cumplir todos sus deseos, se había convertido en su genio personal. Pero aun así, sentía que todo iba forzado.
—¿No ha llegado? —Volvió a preguntar Bulma a uno de sus empleados.
—No, señora.
—Todo está muy extraño, ya es hora de llegar, mejor será que le llamé.
Se paró de su computadora, tomó el teléfono, y una que otra vez sonó, pero nadie contestó. Preocupa respiró profundo, y cerró. Insisten la mujer volvió a llamar.
Milk estaba aun recostada en el mueble, a lo lejos escuchaba el sonido, pero pensaba que se trataba de su imaginación. Abrió sus oscuros ojos cuando supo que era el teléfono de su domicilio que estaba sonando.
Se paró rápidamente y lo más pronto que pudo llegó hasta allá.
—Buenas.
—¿Milk, acaso no vas a venir?
—Discúlpame, Bulma. Yo me quedé dormida, pero ya voy a salir para la capital.
—Aquí te espero. Por favor, no te tardes, recuerda que hoy te van hacer la Ecografía.
—Sí, claro.
Una ola de alegría la inundó, por fin iba a saber el sexo de su criatura.
Salió para la Corporación lo más pronto posible, ya eran más de las diez de la mañana. Si que había perdido el tiempo, pudo haber muerto por andar pensando tanto.
Durante todo el trayecto sólo pensó en la posibilidad de un mal para ella y sus hijos. Por ellos debía luchar y ser la mujer más valiente del mundo. Por su parte Bulma no le creyó del todo, sabía muy bien que su amiga era muy madrugadora, siempre se había esforzado por tener un hogar, y como buena madre y esposa daba lo mejor de ella.
Transcurriendo su camino, llegó a su destino. Ahí salió Bulma a recibirla, con los brazos abiertos, una grata sonrisa, que le brindó fuerzas en ese momento. Se sentía la mujer más sola, pero consciente de que estaba equivocada, los amigos de su esposo, su padre y su hijo Gohan le daban el calor suficiente para estar de pie. Pero la falta de él nunca iba a poder ser reemplazada por nadie
—Ven para desayunar, imagino que no lo has hecho.
—No. Y siento mucho llegar tarde.
—Con lo que no me has convencido es con el sueño. ¿Segura qué fue eso? —Preguntó incrédula—. No sé porque lo dudo.
— No, Bulma. No mereces mis mentiras, leí la carta de Goku y me puse mal—Admitió afligida—. Soy muy reservada y lo sabes de sobra, pero hay algo que no te he dicho; Goku y yo... estamos en una de las peores crisis de todos los tiempos.
—Por favor, siéntate.
Bulma no se sorprendió mucho, sus instintos no le habían fallado. Ya imaginaba algo como esto.
—Quiero dejar de escribirle, ya no tiene sentido seguir con una falsa tan grande. Sólo hacemos estar en desacuerdo.
La oyente de cabellos azules pensó su respuesta. Claro deseaba poder decirle a su amiga que estaba equivocada, y era así, pero no era fácil ocupar el lugar de Milk, viuda y embarazada, su esposo se negó a vivir junto a su mujer y sus hijos. Era un caso complicado.
—Lo primero es pensar en tus hijos y en ti, todas las parejas atraviesan momentos duros, pero el deseo de superar es lo que escribe el final. —Hizo una señal indicando que sirvan el desayuno.—. No puedes dejar que todo acabe, explícale sobre como te siente, dile que le quieres, no puedes permitir que todo se vaya al carajo. No, Milk. Éso nunca.
—Yo sólo sé que no quiero nada de él. No merece ni mi odio, Goku me ha hecho mucho daño, nunca piensa en mí. Todo es su fuerza, su victoria, sus peleas. Es un egoísta, un hipócrita—Un nudo se formó en su garganta.—. No pienso seguir de ilusa.
—No eres ninguna ilusa, él es tu marido. Debe estar saltando de la emoción de ser papá otra vez. ¿Verdad?
Milk le contestó con un grato silencio. No quería llegar a decir que él no sabía sobre su paternidad.
Bulma para no empeorar el asunto decidió cambiar el tema, era evidente que Goku y Milk estaban mal.
—Por cierto, me hice socia en la compañía—Dijo mientras le entregó un vaso de jugos de naranja, el favorito de Milk.
—Gracias, ¿Qué compañía?—Preguntó y luego tomó un sorbo.
—Dónde trabajaba la modelo que hace pocos días sufrió el accidente, hasta ahora, ni viva ni muerta. Ah, Maite, que tonta soy siempre olvido el nombre.
Milk no supo cómo el jugo tomado se fue por su nariz. Cada vez que escuchaba aquella mujer todo sus vellos se ponían de puntas. Por Kami ¿Qué tenía ella que ver con aquellos? Jamás se intereso por la moda.
—¿Estás bien?
—Sí, estoy bien. Tranquila, Bulma.
—Ay,Milk.
Así continuaron su desayuno.
Mientras tanto en el otro mundo, el guerrero se encontraba con cientos de gotas de sudor sobre su bien formado cuerpo. A ley de dos meses para el torneo, entrenaba día y noche. Su meta era ganar, sólo ganar. Por ser fuerte decidió quedarse en aque lugar, ya estaba cargando con la indiferencia de Milk. Sus malas respuestas, eran la causa de todo sus malos momentos allí. El simple hecho de imaginar que ella se sentía no amada, le doblaba su corazón. Ni con la enfermedad le dolió tanto. Entonces, no podía darse el lujo de perder. Si ya hizo el sacrificio, que luche por el premio.
Los días de él eran rutinas, pero dentro de aquellos siempre pensando en ellos, la comidas de allí eran malas, muy malas. Extrañaba grandemente los platos de Milk, su manera de tratarlo, se sentía como un niño junto a ella, era un mimado y nunca se dio cuenta. Sus consejos, nunca le hacía caso, pero eran los mejores, regresar de una pelea; sucio, apestoso, ensangrentado, y aun así ella correr a sus brazos. Sus añoradas noches de placeres, nunca tuvieron sexo, siempre hacían el amor. Cualquier gesto siempre fue una caricia, incluso los fuertes regaños. Su esposa, su querida esposa, que ahora lo veía como a uno más del montón.
"Soy un completo imbécil"Pensó.
—¡Oye, Goku!—Exclamó Kaiosama.—. Por lo que observé hoy andas lejos.
—No, cómo crees, sólo necesito un descanso, es todo, simplemente eso. —Contestó con su típica sonrisa.
Se dirigieron a su pequeña vivienda. Ya era medio día, la hora del almuerzo.
Luego de realizarse la Ecografía a Milk, ambas esperaban ansiosas el resultado. Tan nerviosas que Bulma no se había sentado un momento. Milk ya no tenía uñas. La emoción era grande.
Luego de unos minutos más, la enfermera llamó a Milk.
—¡Felicitaciones es un niño!
Algunas lágrimas salieron de sus ojos. Su corazón saltó, millones de emociones abarrotaron aquél instante. Nunca creyó que iba a tener otro hijo del hombre que amaba, él hombre que nunca la había querido ella. Pero aquello no era importante, lo único importante era su maternidad.
—¡Felicitaciones,amiga!—Exclamó mientras le daba un abrazo.—. Sí que tienes dichas.
—Gracias, amiga. En cuanto llegué llamaré a mi papá.
—Sí, el abuelo feliz.
—Le gustan los niños.
—Lo sé. Siempre tan preocupado por ustedes.
—Señora, debe pasar dónde la Doctora.—Anunció la Enfermera
—Sí, gracias.
Regresaron al consultorio. La Doctora necesitaba hablar algunas cosas con Milk. Para su buena dicha, su embarazo había mejorado mucho. Tenía el peso adecuado para sietes meses. Su criatura se encontraba en un excelente estado. Por fin la pesadilla iba a terminar, no fue fácil cargar sola con un embarazo de altos riesgos.
—Bien, señora Milk. Me alegra mucho saber que todo va muy bien. Al parecer, el tratamiento ha funcionado de maravillas. —Decía la profesional llena de orgullo, por ver el resultado de su trabajo.
Lex en el fondo sentía cierta pena por la embarazada, sus conocimientos rara vez le fallaban. Nunca había visto al Padre del bebé. Tal vez es Madre soltera, pensó. Pero salir de duda no le costaba un impuesto.
—Lex, estoy feliz, siempre supe que eres la mejor Ginecóloga de la Ciudad. —Dijo Bulma.
—Gracias a ti por recomendar mi trabajo.
—Por un momento pensé que iba a perder mi bebé.
—No digas eso, Milk. Sabes de sobra que siempre íbamos a luchar contigo.
—Bulma tiene toda la razón. Por cierto, ¿Y el Padre? —Preguntó por fin.
Milk sintió un nudo en su garganta, no era capas de decir que estaba muerto, tampoco quería mentir.
—Está de viajes.—Intervino Bulma.
—Entiendo. Bueno, Milk. El mes que viene vamos a fijar la fecha posible al partos.
—Gracias.
—¡Y ojalá que se parezca mucho a su Papá!—Exclamó desde su es escritorio con una sonrisa.
Milk iba llegando a la puerta, seguida por Bulma, sintió que no había reloj. Todo su cuerpo tembló. Lentamente bajó su mirada. ¿Y si era idéntico a él? Se preguntó.
El guerrero se encontraba almorzando, junto a Kaiosama y sus dos mascotas. Llevaba más de siete platos, y aun continuaba comiendo.
En aquel instante sintió algo extraño posar en su pecho, su corazón se aceleró, su sangre corrió más rápido . Y justamente dejó caer el vaso que tenía en sus manos. Su mente viajó a un recuerdo muy lejano. Cuando él llegó a la batalla contra Nappa y Vegeta, y por simple instinto pudo salvar a Gohan. Nunca iba a poder olvidar que mientras bajaba del templo ése día sentía que debía cumplir con su rol de padre. Sonrió con ternura, al terminar aquél lindo recuerdo, sin duda alguna había sido su acto más heroico de toda su vida.
Kaiosama lo observó desconcertado. ¿Qué estaba pasando con Goku?
—Goku...
—¿He?—Apenas contestó saliendo de sus pensamientos.
—¿Pasa algo?
—No, nada—Contestó serio—.Iré a entrenar.
Sin decir una sílaba más, salió sin permitir que Kaiosama realizara alguna otra pregunta. Y de esa manera le transcurrían los días a Goku. Evitando cualquier tema relacionado con Milk. Se sentía culpable por la indiferencia de ella, y aquella indiferencia estaba acabando con él. Era su único pensamiento. Pero en su corazón existía algo que lo preocupaba un poco más. Milk le estaba ocultando algo, no tenía ideas, pero había algo que ella no le quería decir, y no era exactamente que ella se encontraba molesta.
El hombre de cabellos negros y alborotados caminó despacio, sin prisas, hasta que llegó a su destino. Una vez recostado en el pasto, se quedó dormido. Su idea era entrenar pero decidió descansar toda la tarde.
Milk trató de mantener la calma, pero no pudo, salió tan rápido el peso de su embarazo le permitió.
—¡Oye, Milk. Espera!
Analizando sus acciones, se detuvo.
—Milk, por favor, tranquila.
—Perdón, Bulma. Me puse muy nerviosa.
—No te preocupes. ¿Quieres tomar algo?
—Sí, está bien. Por cierto hoy me iré derecho para mi casa, estoy bastante pesada. Sólo deseo estar acostada.
—Para que sea más cómodo puedes comprar el almuerzo.—sugirió.—. Así cuando Gohan regrese no tienes que cocinar.
—Excelente.
Y como lo planearon, lo hicieron. Milk regresó a su pequeña casa colocó las bolsas la mesa del comedor, se quitó sus zapatos color rosado, luego se acomodó en el mueble más grande."Vaya, tengo los pies hinchados" observó. No pensé que iba a tener otro bebé, y menos que me iba a tocar estar sola. Quiero entender a Goku, pero no puedo. Tal vez estoy actuando mal, pero él actuó peor. Milk continuaba sumergida en sus pensamientos, tratando de encontrar una razón lógica referente a las acciones de su esposo.
—¡Mamá, ya llegué! —avisó el adolescente.
—¡Gohan, cariño!—saludó con una tierna sonrisa.
El chico depositó un delicado beso en la frente de su progenitora. Tan delicado con una rosa. Y éso era ella para él, algo muy delicado. En los últimos meses, había observado, que su madre estaba más tranquila, incluso su apetito era parecido al de su padre.
—Te eché de menos, Gohan.
—Igualmente, madre.
—Supongo que tienes hambre.
—Muchísimas.
—Eres el retrato de tu papá.—dijo sonriendo.—.Anda a cambiarte, mientras yo preparo la mesa.
—Sí—afirmó mientras le extendió una de sus manos para que se levantara con mucho cuidado.
Milk pensó en decirle lo del bebé, pero mejor lo dejó para más luego. Pensando preparar un delicioso pastel de chocolate, él favorito de Gohan, y también de Goku.
Minutos más tardes, ambos se encuentran sentados en la mesa.
—Preferí traer comida hecha.
— Sí, mejor.
Continuaron su almuerzo platicando de la escuela, el embarazo, de lo mucho que Goku les hacía falta.
—¿Qué Milk está embarazada? —exclamó Ten.
—Así cómo lo oyes. —aseguró Bulma. —Por eso los estoy llamando a todos para el mes que viene hacerle una pequeña fiesta.
—Sí, si, si, claro. Ahí estaremos. Me alegra muchísimo, que Goku vaya a tener otro hijo.
—¡Es maravilloso! No olviden que es un niño, y más adelante volveré a llamar para confirmar fecha, hora y lugar.
—Está bien.
—Te cuidas, saludos a Chaouz.
—Gracias.
—Listo, ya les informé a todos.
Había transcurrido una semana desde que Milk supo que iba hacer un niño. Aún Gohan no sabía nada. Pues tomando en cuenta que para preparar el pastel tenía que trasladarse a comprar los ingredientes a la Ciudad. Y el simple hecho de tener que moverse le causaba pesadilla.
Pero aquella soleada mañana, decidió ir a la Ciudad, ya no podía soportar guardar la noticia.
Mientras Goku continuaba entrenando para el torneo. Tenía muchas posibilidades de resultar ganador. Y ése era su esforzaba día y noche. Pocas veces tomaba un descanso. Mientras sin él darse cuenta era el centro de atracción de muchas mujeres, pero en especial de una; Maite, luego de haberlo perdido de vista debido al cambio de lugar para entrenar. No hacía más que estar buscando, pero no sabía su nombre, y allí había demasiada gente.
Aquella tarde el guerrero regresó a su vivienda, estaba muy sudado, necesito un baño urgente, se dijo. Mientras comenzó a quitarse su traje. No evitó sonreír frente al espejos. Definitivamente su cuerpo estaba cambiando. Tenía más musculatura. Se veía más alto, estaba más hermoso.
"Creo que si Milk me ve como estoy se le pasará el enojo" bromeó. Para luego entrar al baño.
Milk se encontraba terminando de preparar el pastel, justo en aquél momento lo sacó del horno. Con una linda sonrisa en su delicado rostro, anhelando ver a su hijo llegar.
—Ummm, que rico huele.—exclamó el esperado.
—Hola, cariño. ¿Cómo te fue?
—Muy bien, no puedo quejarme. Saqué 10 en el examen de Ciencia.
—¡Felicitaciones!
—Gracias, mamá.
—Ve a cambiarte, y ven pronto que entonces tenemos dos motivos para celebrar.—anunció feliz.
—¿Dos motivos?
—Sí, date prisas.
El chico obedeció, pero de camino sonrió. "Es un niño, lo sabía" Sin su madre manifestar la noticia, él supo de que se trataba. Durante el pastel, Gohan no evitó sonreír, estaba demasiado feliz, pero también sonreía al ver el apetito de su madre.
—Mamá, tienes tremendo apetito.
—Los embarazos son así, cariño. Cuando tu embarazo comía más. A tu papá lo tenía loco, todas las tardes me buscaba un pez grande, y esa era la cena, y si se descuidada, lo dejaba sin cenar.
Un inmenso brillo apareció en sus ojos, fueron momentos hermosos junto a él.
Gohan por su parte sólo sonreía. Amaba ver a su madre feliz, y cuando hablaba de su padre no evitaba estarlo.
30 de Septiembre.
Y así había pasado su séptimo mes. Ella luchando por sus hijos, con cuerpo y alma. Y siempre pensando en él. Gohan estudiando y ayudando a su madre, pensando en su padre. Y luchando día a día por ser mejor.Él guerrero entrenando, no estaba lejos de alcanzar la fase tres. Pensando en ellos y maldiciendo sus estupideces.
Aquella bonita mañana, Baba llegó más temprano que de costumbre. Para su buena suerte Milk era una mujer organizada, ya la carta estaba lista, y ella hacía bastante tiempo que estaba levantada. Sentía mariposas en su estomago, por el hecho de saber que ya iba a tener una fecha posible para su parto.
—Buen día, Milk.—saludó la anciana.
—Buen día, Baba.—contestó con una sonrisa.
—Vaya, la felicidad te ha hecho una visita, y me alegro por ella. Por fin te veo diferente.
—Así es. Entendí las cosas, además hoy voy a saber la posible fecha de parto.
—¡Felicidades! ¿Tienes lista la carta? No tienes idea de como Goku la espera.
—¿Cómo?
—Con muchas ansias.
—Interesante. Aquí tiene, nos vemos el próximo mes, pero si quiere hacer alguna visitas, no dude en venir.
—Sabes que soy muy ocupada, pero haré el intento. Te cuidas.
Milk pensó en las palabras de la anciana. Tal vez él estaba arrepentido.
Goku ya se encontraba entrenado cerca de la casa. Aún estaba allí por qué estaba esperando su carta. No evitó sentir alegría al ver a Baba llegar, antes de que la anciana lo vea alzó una de sus manos indicando su destino.
—Goku, cómo siempre ando muy rápido. Acá está tu carta.
—Gracias, Baba. Nunca voy a olvidar sus favores. ¿Cómo están ellos?
—Están muy bien, no olvides que Milk te ama a pesar de todo lo que te dice.
—¿Porqué dice eso?
—Por qué lo sé. Hasta luego.
Sin permitir alguna objeción por parte de él, en fracción de segudos se marchó.
Él guerrero con una sonrisa en sus sensuales labios, comenzó a leer. Tan rápido estaba que ni tomó asientos.
Para: Son Goku.
Las primeras líneas son para darte un gran saludo, a pesar de todo no puedo perder mi educación.
Igual para mí es un placer poder saber de ti. El peso de tu ausencia no es algo muy cómodo para mí y para nuestro hijo.
¡Qué bueno que te alegra saber de tus amigos! Siempre han estado apoyándome desde que te fuiste y no quisiste regresar.
Gohan está de lo mejor, sacó 10 en su examen de Ciencias. Definitivamente será lo que siempre soñé. Se porta muy bien conmigo, me ayuda en la casa, está tan guapo como tú cuando eras adolescentes. ¿Lo recuerdas? Espero que sí.
Goku, en referencia a nosotros dos. Deja de ser tan hipócrita. No vuelvas a llamarme esposa, mucho menos a decir que me amas. ¡Soy capas de reunir las esferas ir hasta dónde estar y darte miles de bofetadas! La gente como tú me cae mal. Que te quede muy claro una cosa.
¡No soy tu esposa! No me llames así, porque no me interesa saber que sientes por mí. Porque nunca sentiste nada. Sabes muy bien que te casaste por cumplir, y gracias a eso, fuiste infeliz.
Lamento mucho decirte que sé que perdiste 12 años de tu vida junto a una mujer que nunca has querido. Una débil terrícola que sólo ha sido un impedimento a tus sueños. Y si extrañas mis besos, tal vez lo haces porque eres un hombre al final de todo.
Y sí, Goku. Eres libre de elegir a otra mujer. Cuando quieras.
Pero aunque no lo creas con tus indiferencias he sido feliz, porque aunque me duele decirlo te amo como a nadie. Nunca voy a olvidar tus besos. Aunque para ti sean algo insignificante.
Quisiera odiarte, pero no puedo.
Por favor, no me vuelvas a escribir.
¡Te cuidas!
Firma: Milk.
Por lo menos dijo que ama. Dicho esto, dobló la hoja de papel, y comenzó su destino. Ignorando todo aquello dicho por su esposa, aquella que negaba tener algún lazo con él. Ese te amo, retumbo en su pecho.
Continuará...
Ya sé que me tardé una eternidad. Pero ya vine a terminar este fics. :D Creo que voy a poder actualizar todos los viernes.
Les agradezco cada una de sus opiniones, gracias aquellos que llegan hasta el Facebook a decirme que continué. :D No tienen ideas de lo feliz que soy. :D
Por favor sigan comentando. :D Nos leemos pronto. Y no olviden mis demás fics.
