"Entonces repasemos lo de hoy. Judal es un invitado y prisionero a la vez. Si lo ven rondando por los pasillos, traten de que no se meta en problemas. Mucho menos que se haga algún daño sea accidental o provocado. ¿Alguna duda?"

Los 8 generales más leales a Sinbad negaron con la cabeza.

"Muy bien. Recuerden que esto es una anomalía y que "la organización" puede presentarse en cualquier momento. Por lo tanto, Drakon, vigilarás los alrededores con ayuda de una parte de nuestro ejército."

"Si, su majestad."

"Y Pisti." El rey volteó a ver a la rubia sonriente. "Tú te encargaras de la vigilancia aérea."

"Si, su majestad." Contestó alegre la mujer.

"Los demás seguirán con sus pendientes normales. Yamuraiha será la encargada de controlar a Judal así que si tienen problemas con él, díganle a ella y tomará cartas en el asunto."

Todos asintieron y procedieron a dejar la sala de juntas. Tener a un enemigo en su territorio sería un trabajo cansado e irritante pero obedecerían al pie de la letra las órdenes de su monarca.

.-Sinju-.

Judal vagaba por los numerosos pasillos del palacio, tenía prohibido salir pero si podía entretenerse en los territorios reales, donde los guardias pudiesen vigilarlo.

Era molesto ser seguido por las miradas de cada uno de ellos, como si necesitara una niñera ¡Ni siquiera fue dejado solo cuando quería tomar un baño! Era un acoso. Y ahora él sólo buscaba la cocina para robar unas cuantas manzanas, peras o cualquier fruta que se encontrase. Sabía que dentro de un futuro cercano la cosa dentro de él le daría unos terribles antojos pero hasta que ese día llegase seguiría cuidando su físico como siempre.

Después de varios minutos caminando bajo la mirada de los dos soldados que traía como escolta logró engañarlos mientras los caballeros decidieron ayudar a dos mujeres con unas ollas pesadas, aprovechando para escaparse.

Encontró la maldita cocina, había sirvientas en ella, probablemente cocinando lo que se comería en el mediodía para todos.

Cuando las mujeres lo vieron, temblaron. Claro, que conocían al magi oscuro, él les había hecho mucho daño en el pasado y le temían. Sin embargo trataron de comportarse ya que Sinbad les había avisado de su estancia en el castillo pero eso no le quitaba el trauma que sufrieron las pobres.

Aunque, Judal no venía a causarles daño, él sólo quería una maldita manzana. La cosa creciendo en su interior demandaba comida y se la daría.

Divisó con la mirada una canasta llena de frutas frescas, sentía como su boca se hacía agua. La piel de la fruta se veía brillosa, jugosa, fresca; apostaba que acaban de cosecharla. Esos antojos lograban convertir una simple fruta en la comida que más había deseado en su vida. Bueno, por algo era llamada la fruta prohibida.

Ignoró a las sirvientas asustadas que se alejaban de él lo más que pudiesen y fue directamente a su objetivo. Antes de que pudiera alcanzar el fruto una de las muchachas le habló.

"P-Perdone pero… n-no se puede a-agarrar co-mida antes d-de la comida…" Dijo temblando una de ellas. Las demás miraron a su valiente compañera, una de ellas ya se había acercado a la salida más próxima para gritar por ayuda si se llegaba a necesitar.

"¿Eh?" Fue todo lo que el magi oscuro dijo ¿Ni siquiera tenía permitido comer?

Tomó la manzana y salió, ignorando los regaños de las mujeres, exigiendo que devolviese el fruto. Para hacerlas enojar más, se volteo y mordió la manzana para después irse como si nada. No tenía ganas de pelear con algún de ellas. No le había dicho a nadie pero aun podía utilizar un poco de magia, la necesaria como para dañar pero no tenía ganas.

Cuando sintió el dulce sabor del jugo de la manzana se sintió en el paraíso. Jamás una manzana le había resultado tan perfecta. Ese sabor ácido y con toques dulces invadía gustosamente su paladar. La saboreó antes de tragarla y estaba ansioso de seguir disfrutando de su alimento hasta que alguien se atravesó en su camino.

"Judal, está prohibido robar alimentos de la cocina real." Declaró fríamente el hombre con velo verde.

Ja'far, la mano derecha de Sinbad.

Una de las personas más cercanas al rey.

El pelinegro no pudo evitar sentir celos. Este hombre conocía más a ese rey estúpido que él. El corazón y mente de Judal se enfocaron en borrar este último pensamiento.

"¿Y? Quería una manzana y no lastime a nadie." Respondió el joven malcriado.

El magi continúo con su tarea de no prestar atención a lo que decía el hombre con pecas y continuar su caminata hacia donde recordaba quedaba el jardín real. Se encontró con un árbol que se veía muy cómodo como para acotarse un rato.

El general continuaba su discurso acerca de que en Sindria no estaba para nada permitido cualquier tipo de robo y sus consecuencias. Tan concentrado estaba que no notó el intento fallido de Judal por tratar de utilizar magia de gravedad al saltar y ver que no flotaba. Claro, la magia de gravedad era avanzada por lo que no podía usarla.

Tendría que hacerlo manualmente.

Se acercó al árbol y lo trepó con facilidad, que utilizara magia no significaba que no tenía condición, el cuidaba mucho su físico, no era glotón como el magi enano o su amigo. Siempre se miraba cada día para asegurarse que sus increíbles abdominales seguían igual que el día anterior. En parte, le molestaba que el engendro desarrollándose en su interior le diera muchos kilos de más. Había escuchado que la piel de una mujer se va al carajo cuando da a luz.

Le provocaba asco imaginarse como quedaría él.

Qué asco estar gordo.

Cuando alcanzó la rama no se dio cuenta de la fortaleza de esta, como si su destino se burlase, está se quebró fácilmente y el joven cayó de lleno al suelo.

Sacó de sus palabras de regaño a Ja'far quien lo volvió regañar mientras lo arrastraba con Yamuraiha. Sinbad les había ordenado que vigilaran a Judal de que no se hiciese daño, sabía que el pelinegro podía aguantar más pero si había dañado al bebe, ambos estarían en problemas.

Cuidar a Judal era como cuidar a un niño muy travieso y problemático. El albino esperaba que por lo menos el bebé no fuera como la "madre".

.-Sinju-.

"Al parecer no hay ningún daño en el bebé o eso nos dice su Rukh. Judal aun está en los primeros meses de gestación pero no quiero que vuelvas trepar."

La mujer de cabello azul lo regañaba como si fuese una madre, tan molesta.

"Tsk, quería recostarme ¿ya me puedo ir?" Estaba harto de todo el acorralamiento que Sindria le estaba aplicando. No podía hacer nada sin ser vigilado.

"Sí, pero te recomiendo cambiar tus ropas. Tienes la espalda llena de tierra y pasto." Dijo Yamuraiha señalando la parte con la que cayó al suelo.

"Sobre eso…" Ja'far interrumpió después de haberse quedado observando la situación. "Pensamos que la ropa que traes es considerada muy reveladora así que tendrás que portar uno de los uniformes de Sindria mientras estás aquí." Dijo Ja'far mientras sostenía los ropajes comunes de los generales de Sindria.

Esto era el colmo: primero se le arrebataba su magia, luego era tomado prisionero y a la vez invitado, lo obligaban a conservar a un mocoso en su vientre, no se le permitía pasear o comer libremente y ahora ¿esto?

Pensó mucho en los insultos que estaba a punto de vociferarle a Ja'far y a Yamuraiha pero por primera vez en su estadía pensó en las consecuencias. Combatir a ambos generales empeoraría la situación.

Soltó un suspiro de agotamiento mientras le arrebataba el traje bruscamente al peliblanco y salía de la habitación para encaminarse a su habitación, al salir del cuarto inmediatamente los dos guardias que antes lo habían seguido lo escoltaron hasta su habitación. Sonrió con burla pues parecía que ambos hombres acababan de ser sermoneados por Ja'far.

Entre más rápido llegara a su habitación, más tiempo tendría para dormir.

Como deseaba que de la misma manera fuera su embarazo.

.-Sinju-.

Sinbad olvido preguntar antes de abrir la puerta de los aposentos del magi. Después de todo, los guardias afuera no le habían dicho nada más que un "Buenos días su majestad".

Y tuvo sentimientos encontrados con lo que vio.

Judal tenía el pecho y espalda descubiertos pues estaba a mitad de ponerse el uniforme real de Sindria que le obligaron portar. Sinbad se encontraba maravillado al ver totalmente el pecho de Judal, siempre le pareció atractivo pero esta vez tenía algo especial.

Pero su vista ámbar cayó en las marcas de cicatrices que parecían llevar tiempo en la piel del pelinegro. Marcadas profundamente como si se hubieran hecho para nunca desvanecerse de su dueño. La que mayormente captaba su atención era una que adornaba la parte superior de la espalada del magi, si bien había otras, esta parecía reciente y no dudaba que así fuera.

"Con sus manos fue retirando sin lentitud y ansia los ropajes que llevaba el magi. Se llevo una desagradable sorpresa al quitar el top de Judal pues en la piel debajo de este se ocultaban muchas cicatrices justamente hechas a medida de no verse aprovechando los ropajes diarios de Judal.

Judal abrió los ojos al ya no sentir más caricias por parte de Sinbad para encontrarse con que él veía sus cicatrices de la misma manera de cuando el magi le había contado lo de sus padres.

"Lo que pasa cuando desobedeces a "la organización". Continua antes de que me arrepienta bastardo."

Sinbad se acerco a la cicatriz más grande de todas las de sus hombros y comenzó a besarla para sorpresa de Judal quien encontró esto más excitante."

Sinbad no sabía diferenciar si lo que acababa de pasar por su mente era un recuerdo o una alucinación. Sentía confusión pues su mente generaba más imágenes, como si lo hubiese vivido realmente. Su piel se enchinaba al pensar en ello.

Giró su vista devuelta al magi quien lo miraba fríamente, el joven seguía enojado. Sin embargo, esa mirada logró matar la opción de que el rey se hubiese acostado con Judal. Lo trajo de vuelta a la realidad recordándole que su relación era de odio.

"¿No te enseñaron a tocar tonteza?" Dijo Judal mientras terminaba de acodarse sus nuevos ropajes. Era más cómodo para él. Aparte, le daba ventaja de esconder su barriga que sabía que crecería en unos meses, no quería que todos lo viesen.

"Es mi castillo, mis reglas."

Judal rodó los ojos ante el pretexto del rey. Tenía un punto favorable.

"Por lo menos tu ya me has visto antes así…" Salió de sus labios el pensamiento de Judal, sin querer hacerlos y llegó a los oídos del mayor que lo observó desorientado.

"¿Verte sin ropas? Bueno, lo que siempre te pones enseña mucho."

La sangre de Judal se heló por un momento, casi le decía a Sinbad lo que había pasado entre ellos dos. Daba las gracias mentalmente a cualquier ente divino porque el hombre no recordara aun.

Mucho menos que sospechara que él era el padre de su hijo.

"Como sea… ¿Qué quieres?"

La actitud malcriada de Judal seguía en pie lo que le indicaba a Sinbad que Judal no se sentía mal.

"Me contaron que trataste de escalar un árbol y te caíste. En tu estado, me preocupe."

"¿Eh? ¿No aprendiste de la ultima que me tuviste lastima?" Mencionó Judal haciendo hincapié en la vez que le contó sobre sus padres a pelimorado.

La mirada dorada de Sinbad se volvió serena y cortante, después de aquello se terminó de convencer que no debía confiar en el magi caído. Siempre le apuñalaría en la espalda si tuviese la oportunidad.

"No te tengo lastima a ti. Le tengo lastima al bebé que tendrás, lo lamento que él o ella tenga una "madre" tan descuidada y cruel como tú."

El rostro de Judal mostraba enojo ante el insulto pero su interior había sentido como si esas palabras fuesen cuchillas para él. Le dolieron, mucho.

Por impulso trató de ordenarle al Rukh juntar agua para lanzársela a Sinbad en la cara pero ninguna orden resultó. Intento de nuevo y fracasó.

Miraba con miedo la palma de sus dos manos. Sabía que no podía crear formulas muy complicadas pero, si recordaba bien, el agua era uno de los elementos de primer nivel, hasta un hechicero común novato lo podría hacer.

Entonces sus pupilas carmines observaron el cristal que brillaba en su antebrazo y le llegó la idea como si de un rayo se tratase.

Esa cosa absorbía su magia hasta que no le quedara nada.

Escuchó como la puerta se cerraba, el rey de Sindria acababa de salir del cuarto para evitar lo que venía.

Judal gritó de enojo, era tan humillante que ni siquiera él como magi no pudiese hacer magia. Era su motivo de existencia y se lo habían arrebatado.

Si tan solo ese mocoso en su vientre despareciera todo estaría bien, el seguiría cumpliendo las ordenes de Al-Sarmen, provocando guerra; el hecho que fuese a dar a luz le daba asco. Ni hablar de cuidar a un niño.

Mucho menos que fuese el hijo de Sinbad.

.-Sinju-.

Les diré la verdad, este capítulo lleva un mes en mi computadora. No lo subí antes porque no me convence como quedó. Aun no me gusto tanto pero llevaba mucho tiempo sin actualizar así que perdón.

Prometí continuar con este fanfic así que, aquí estoy.

Se está complicando mucho porque magi AVANZA BASTANTE (tanto el manga de Magi como el de Sinbad no Bouken) así que les dejó una pequeña imagen que pueden encontrar hasta el final de mi biografía porque ahora fanfiction no deja que copien/peguen nada :C

SPOILER, NO LEAS AQUÍ HASTA QUE TE AVISE

Tomaré como punto de separación a partir del capítulo del manga 199 digamos que todo esto pasa después de eso e ignoramos lo demás. Yo crearé mis propias teorías y puede que tome asuntos de capítulos más actuales del manga. Como que ya se revela que hay otro magi en el imperio Kou, etc.

FIN DEL SPOILER, YA PUEDES LEER

Les agradezco su paciencia y reviews, hacen que me sienta mejor y les traigo buenas noticias: ya entré a vacaciones y no tengo NADA que hacer así que lo más probable es que continúe escribiendo.

Otra cosa, perdí las cuentas de la votación del nombre así que las volví a hacer y esto salió:

Aisha:5
Layla:5
Zaryt:4
Sissi:5

Hubo un empate en tres así que lo sacare dos de esos nombres: Aisha, ahorita explico porque, y obviamente Zaryt por los votos.

Así que quedan Layla y Sissi. No me decido por ninguno de los dos:

Layla significa nacida de la noche que vendría siendo Judal. En cuanto a Sissi la persona que lo sugirio (perdona que no recuerde tu nombre) me explico que lo puso por que empieza con "Si" de Sinbad y la otra "Si" de Sindria. Los demás no pude hallarles congruencia.

Así que lo dejo a votación: Si Layla gana el nombre será decidido por Sinbad y Si gana Sissi el nombre se lo habrá puesto Judal.

Sayo!~