• Itachi: Reunión •


Itachi no esperaba darles la gran sorpresa a todos en la corporación sin embargo, tuvo que tomar un vuelo antes por lo que llego más temprano de lo esperado.

Una vez que bajo del avión tomó un taxi que lo llevo directo hacia a la empresa de su padre la cual prácticamente estaba desierta, él sabía que Fugaku había hecho algunos cuantos despidos pero jamás se imaginó que hubieran sido tantos.

Llegó a recepción y lo primero que vio detrás del mostrador fue a una linda chica que se limaba las uñas, al parecer a su padre le había faltado despedir a uno que otro personal innecesario.

─Buenos días ─musitó en tono serio aunque al darse cuenta de que no lo habían escuchado se acercó, colocando su portafolio sobre el mostrador─. ¿Qué es lo que tiene que hacer uno en esta empresa para que sea tomado en cuenta? ─preguntó voz cruda.

─Joven Itachi ─respondió exaltada la recepcionista mientras se ponía de pie y escondía la lima de tras de su espalda.

─¿Mi padre está en su oficina? ─inquirió en un tono implacable.

─Si, su padre está allá arriba como siempre aunque creo que está a punto de iniciar una junta ─le dijo algo nerviosa.

Itachi no le contesto, simplemente dio la vuelta y camino hacia el ascensor en donde para su buena o mala fortuna se encontró con Karin a quien miró con ojos fríos y con una sonrisa petulante mientras pensaba en por qué a ella no la habían despedido. Pensó que quizá esa decisión se había debido a Sasuke ya que esta era una de las mejores amantes y eso él bien lo sabía aunque, su hermano no supiera lo que había entre ellos dos.

Pasó por su lado y con varias ideas perversas en su cabeza se adentró en la oficina de su padre.

─Buenos días ─anunció dejando su maletín sobre un sillón de cuero negro.

─Itachi ─citó el hombre sorprendido detrás de su escritorio luego de haber escuchado a su hijo─. Pensé que llegarías esta tarde ─ se levantó y lo abrazo.

─Yo también sin embargo, tuve que adelantar mi vuelo. Escuché que la empresa está al borde de la quiebra.

─Notas amarillistas ─comentó con un ademán─. Tuvimos algunos cuantos percances que se salieron de control pero nada de qué preocuparse. Ya está todo en orden.

─¿Seguro? ─cuestionó dudando de la credibilidad de su padre.

─Totalmente y dime, ¿cómo estuvo tu vuelo?

─Mejor de lo que esperaba ─le contestó de la misma manera en que su progenitor le había enseñado, con superioridad y arrogancia.

─Qué bueno, hijo ─le dijo regresando a su escritorio─. Me alegra que llegarás temprano, así podrás presenciar la junta.

─Pues entonces, ¿que esperamos?

─A Sasuke ─le contestó cogiendo unos documentos─. Él será quien oficie esta reunión.

─¿Sasuke? ─inquirió Itachi con una ligera molestia─. Entonces no es una gran sorpresa saber que tú empresa padre, haya estado casi en la bancarrota.

Fugaku expresó un mohín, miró a su hijo con algo de altivez y luego agregó─: Sé que no fue la mejor opción pero tuve que delegarle la empresa a tu hermano por un tiempo, ya sabes, en lo que yo resolvía esos "pendientes" y como tú no estabas… Fue un riesgo que tuve que correr pero que al final han valido la pena. Hoy Sasuke nos entregara cuentas sobre la corporación y su funcionamiento. No te preocupes, que hasta donde sé lo ha hecho bien ─comentó palmeando el hombro de su hijo mientras atravesaban la puerta que conducía hacia la sala de juntas.

─Sí, con su gran compromiso ─murmuró apenas.

─Eso es solo un plus. Tuvimos algo de suerte.

─Si tú lo dices ─articuló divisando en el interior de la sala a todos los socios y a uno nuevo.

En esa habitación se encontraba su tío Madara, el cual llevaba casi toda su vida en ese negocio, también estaba Hiashi y Hizashi Hyuga, los gemelos mezquinos y obstinados igual que Tsunade, una de las pocas socias y últimas mujeres mayoritarias así como otra veterana que se reusaba a dejar los negocios, asimismo estaba Danzo, un hombre al cual sólo le gustaba calentar la silla con sus ideas arbitrarias e inútiles y por último el nuevo socio.

─Nagato ─Itachi lo nombró sin mucho interés─, que sorpresa.

─Sorpresa las que nos acabas de dar tú ─le contestaron en un tono presuntuoso─. Se suponía que no te veríamos en un largo tiempo.

─Pues ahora tendrán que verme, porque no volveré a irme ─dijo sentándose al lado de su padre─. Y bien, ¿en qué momento va a llegar Sasuke? ─preguntó impaciente.

Itachi era un chico bastante riguroso en cuanto al tiempo, el oficio y los negocios; odiaba esperar y hacer esperar a la gente, también era muy estricto hacia las reglas por lo que detestaba que no se le tomará en cuenta cuando había decisiones importantes que tomar y sentir que estaba perdiendo parte de su autoridad en esa empresa le molestaba ya que si por él fuera, Sasuke no sería parte del comité ya que este aún era muy joven e inexperto.

─Démosle cinco minutos ─citó Fugaku colocando una silla extra en la mesa.

─Está bien ─contestó Itachi mirando su reloj y analizando todos los cambios que se habían pronunciado durante su ausencia.

Comenzó por los problemas de "su empresa", el despido en masa, los malos empleados, el compromiso de su hermano, los nuevos rostros en la directiva y, la dirección de Sasuke. En menos de seis meses habían cambiado muchas cosas, cosas que él iba a cambiar una vez que tomará el control de su corporación.

El chico miró a su padre sentarse en medio de dos sillas vacías, entornó los ojos y pensó que quizá la que estaba en la cabecera era de Sasuke pero, de la otra, no tenía idea aunque, por unos momentos imagino sentada a Karin en ese lugar y eso no le gusto. Ya bastantes cosas malas había encontrado a su regreso que anexarla a ella sería un gran problema.

Itachi estaba por preguntar de quien era esa silla cuando de pronto la voz de Sasuke se escuchó a través del pasillo.

─Tarde como siempre ─murmuró disgustado─. Si esta es la clase de conducta que aceptas en tu empresa, padre yo… ─en eso la puerta se abrió.

Sobre el borde de esta se encontraba recargada la mano de una mujer. Itachi estaba seguro que no se trataba de Karin puesto que ella jamás se pintaría las uñas de un verde jade, mucho menos podría tratarse de la recepcionista quien recién se había limado las uñas.

El chico volvió a sentarse y espero a ver de quien se trataba. Él imaginaba a alguien como Tsunade, vieja e irritable sin embargo, lo que vio cuando ella entro le gusto.

Mujer joven, delicada, con un excelente porte y una magnifica figura aunque, era un poco pequeña de estatura para su gusto.

Ni siquiera habían cruzado palabra alguna o algún tipo de saludo físico y ella ya estaba en su cabeza con fantasías perversas.

─Lamentamos la demora ─dijo la chica sentándose en una de las sillas vacías─. Había algo de tráfico.

─Está bien, Sakura. No hay problema ─dijo Fugaku tomando su lugar─. Y bien, ahora que ya estamos todos daremos inicio con la junta ─anunció mirando su reloj─. Sasuke, por favor. Comienza ─le ordenó al tiempo en que se recargaba sobre su asiento para mirar las proyecciones que su hijo había preparado.

El chico estaba por iniciar cuando de pronto Karin irrumpió en la sala.

─Sus cafés ─mencionó en tono amable a lo que la sonrisa socarrona de Itachi la molesto.

El chico la miró rodear la mesa y dejar cada café en su lugar pero no fue sino hasta que esta llegó a Sakura en donde Itachi pudo notar sus negras intensiones, sin embargo se quedó callado y con una gran sonrisa en su rostro esperó por el espectáculo.

Sakura gritó cuando sintió el café caliente sobre su ropa, se paró de inmediato y trato de despegar su blusa lo más que pudo de su cuerpo.

Itachi estaba por levantarse para auxiliarla pero en eso Sasuke se adelantó. Este llegó a ella y en una acción casi repentina arrancó su blusa, dejando a más de uno con la boca abierta.

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Continuará…