Capítulo 7. Reconoce que estás celoso.
Noriko llegó a la cafetería del hospital, esperando ver a Daniel ahí. Estaba nerviosa, esperaba que el joven Misaki no reaccionara muy mal al verla (lo conoce). Por fin lo vio comprando algo, y a Alisse la vio sentada en una mesa, conversando con un hombre que no conocía.
Se acercó lentamente a Daniel...
-... Daniel- dijo, el joven se giró a mirarla, y ella notó en sus ojos extrañeza -¿cómo estás?
El muchacho la miró como si no pudiera creer que ella estaba al frente de él (claro, después de lo que había ocurrido), pero ella no se movió.
-Supe lo que le pasó a Javier, y quise venir a acompañarte...- continuó Noriko, hablando como si nada hubiera pasado.
Extrañamente, Daniel no dijo palabra. Sólo terminó de comprar las cosas y, sin hacer comentario, se acercó a la mesa donde estaba Alisse.
-Es lo único que había que te pudiera llegar a gustar- le dijo a su madre, dejándole la comida sobre la mesa –no quiero que lo único que hagas es tomar café.
Alisse miró con asco lo que tenía en frente. Pan y queso... su hijo no podía encontrar nada mejor que darle.
-Gracias...- gruñó, aunque su cara mostraba que no se lo agradecía en lo más mínimo –cuando se
vaya te lo comes tú, Matías- dijo luego, en español a su amigo, que sólo sonrió.
Por otra parte, Noriko pensó que hubiera preferido que Daniel le dijera cualquier cosa o que, incluso, la echara, pero no que la hubiera ignorado tan feo. Pensó en lo que podría hacer, tratando de mantener fría su cabeza... aunque no lo logró, prácticamente iba a ir a reclamarle a grito pelado por qué había hecho eso con ella, cuando él volvió.
-Ven- la agarró del brazo y se la llevó de ahí.
Lo anterior no pasó desapercibido para Alisse, que miró a su hijo llevarse un poco brusco a su ex... bueno, ella no era quién para juzgar...
-¿Es tú hijo mayor?- preguntó Matías, sacándola de sus pensamientos.
-Ah, sí...- ella volvió su mirada hacia él – cómete el pan, por favor...
-Bueno...- Matías sacó el pan con queso y le dio una mascada, después de unos momentos volvió a hablar –oye, ¿qué le pasa a Misaki?, como que me sigue odiando después de todos los años que han pasado...
-¿Tu crees que te odia?- le preguntó de vuelta Alisse.
-Claro, ¿qué no le ves la cara cada vez que me ve?, yo creo que está que me asesina porque me acerco a ti más que porque atropellé a Javier...
La aun señora Misaki no contestó, pareció considerar las palabras que Matías le estaba diciendo. En parte, le extrañaba la actitud de Taro... pero, para no complicarse, decidió pensar que su actitud era porque Matías había atropellado a Javier.
-Nos vamos a divorciar...- fue el comentario de Alisse.
-¿Qué?, ¿de verdad?- se sorprendió Matías.
-Sí...
-¿Y por qué el tarado de Misaki actúa como si estuviera celoso?
Alisse suspiró, encogiéndose de hombros.
En parte, agradecía que Matías estuviera con ella... eso que había dicho era verdad, el chileno no se había separado de ella desde que se habían encontrado en la noche...
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Maki pensaba seriamente en ir a ver a Alisse, al menos para saludarla y tratar de apoyarla en lo que pudiera. Pero no contaba con que Kojiro estuviera sentado en el sofá esperando quién sabe qué cosa.
-Hyuga, ¿a qué hora te vas?- gruñó Maki, después de un rato.
-¿Te molesta mi presencia?- le preguntó con burla el otro.
-¿Qué saco con decirte que sí, si igual no te vas a ir?
-Es verdad...
La mujer hizo un gesto de cansancio, aunque al otro no le interesó mucho. Estaba tranquilo, Nella había decidido irse hacía un rato, así que no tenía la presión de su presencia.
-Kojiro, en serio, quiero ir al hospital a ver a Alisse- dijo directamente Maki, cansada.
-Pues anda, nadie te detiene...
-¿Y dejarte aquí con Giovanni?, ni loca...
-Buenos... días...
Y hablando del rey de Roma... Giovanni llegó con ellos en esos momentos, y por supuesto, no puso buena cara cuando vio a Hyuga sentado en frente de SU novia.
-¿Qué hace éste aquí?- gruñó el italiano, mientras se sentaba al lado de Maki y la abrazaba, en un gesto de "ni siquiera se te ocurra acercarte"
-Vine a buscar a Noriko- contestó Kojiro –pero salió... así que me quedé conversando con Maki un rato.
-No creo que Maki aceptara eso- replicó el otro –me sorprende, incluso, que no te haya sacado a patadas de aquí...
"Ganas no me faltaban" pensó Maki, mirando con cierta impaciencia a su alrededor. Quería que Kojiro se fuera y quedarse tranquila con Giovanni...
Aunque por momentos, pensó bien en lo anterior...
¿No era mejor que Giovanni se fuera y así poder quedarse a solas con Kojiro? Después de todo, debía reconocer que aun causaba "algo" en ella... sólo que nunca lo iba a reconocer frente a él... Maki tenía dignidad.
-¿Y cómo vas con tú novia?- le preguntó Giovanni a Hyuga, aunque se notaba en su voz burla –hay veces que me da la impresión que la tienes de adorno.
-Por supuesto que no- gruñó Hyuga, y ya sentía que las manos le picaban de deseo de darle un buen golpe.
-Bueno, esa impresión nos da al resto de los mortales...
-Pues bien tarados son el resto de los mortales que piensan así...
Giovanni gruñó, y de picado, besó a Maki. Aunque claro, ese acto tenía bastante intencionalidad de parte del italiano.
Hyuga los miró durante unos momentos y luego se interesó por el techo del lugar y, en parte, trataba de controlarse. No entendía por qué esa simple escena le molestaba tanto. Esperó pacientemente a que terminaran.
-¿Te quedas a almorzar, Hyuga?
-No, gracias, Giovanni, tengo otras cosas mucho más importante que hacer...
-Ah, lástima... entonces nos quedaremos solitos Maki y yo...
Era increíble lo que una simple frase podía molestar a Kojiro... y esa le hizo hervir la sangre de rabia.
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Lily estaba con Benjamín, los dos sentados en el pasillo, cuando vieron acercarse a Daisuke y Kaoru. La muchacha se veía más tranquila, pero no del todo bien.
-Creo que será mejor que vayas a descansar, Kaoru- le dijo Lily, una vez que llegaron con ella –no has dormido nada en toda la noche...
-No quiero irme...- murmuró Kaoru, mirando al suelo –no quiero separarme del Javo.
-Tus papás y Daniel están aquí- insistió Lily –y se que tu mamá debe estar pensando lo mismo, te hace falta dormir un rato...
-Es que...
-Mi mamá tiene razón- la interrumpió Daisuke –mira, yo te acompaño a tu casa, y después volvemos juntos, no puedes estar así, te hará mal...
-Comparado al mal que le hice a Javier...- murmuró Kaoru, los otros dos se miraron, sin saber qué decir a eso –entraré a verlo...
Antes de que Lily o Daisuke pudieran decir algo, la chica Misaki ya se había alejado de ellos y entraba al cuarto en que estaba su hermanito, encontrándose con Taro ahí. Sorprendida, se quedó parada sin saber qué decir. Él estaba sentado a un lado de la cama, y tenía entre sus manos la mano de Javier. La miró unos momentos.
-Pensé que eras tú madre- le dijo, y luego volvió los ojos a Javier –se parecen mucho a primera vista...
Kaoru no supo qué decir, se sentía un poco incómoda ahí parada. Su padre tenía una actitud bastante extraña desde que había llegado durante la noche. No, se equivocaba. Estaba extraño desde que había llegado ese hombre de nombre Matías.
Con gusto le hubiera preguntado quien era, pero no lo encontró prudente.
-Creo que sería bueno que fueras a casa a dormir un rato- le dijo Taro, con suavidad –lo necesitas, Kaoru.
-Ahm... no quiero dejar a Javier- contestó la muchacha –o sea...
-Si estás muy cansada no servirá de nada que estés aquí- replicó con razón su padre –vete a casa, toma una ducha, come y duerme...
-Bien... le pediré a Dai que me acompañe... nos vemos- la muchacha dio media vuelta y comenzó a salir, pero de pronto se detuvo –papá...
-¿Si?
-Ahm... ¿quién es ese hombre que atropelló al Javo?
Sabía que no tenía que preguntarle, y se arrepintió casi de inmediato, al verle la cara a su papá. Aunque claro, sabía que Taro le iba a responder.
-Es... un novio que tuvo tu mamá cuando nos conocimos- contestó Misaki, y Kaoru se dio cuenta que fue peor preguntarle a él –eso... nada más...
-¿Y estás celoso?
Doble error, Kaoru pensó que cuando andaba sensible tendía a embarrar las cosas. Su padre la miró con cierta sorpresa, como si fuera algo que no se dio cuenta (o simplemente prefería ignorar)
-... ¿Celoso?
-O sea... sí, digo...- Kaoru balbuceó mientras trataba de pensar en algo que decirle a su padre –bueno... cada vez que mamá está con él te enojas...- comenzó ella, pero Taro la interrumpió.
-No es eso- dijo –es sólo que da la impresión que tu mamá está más preocupada de Matías que de Javier.
Estúpida excusa, y Kaoru se dio cuenta perfectamente que había dicho la primera tontera que se le ocurrió. Pero en fin, prefirió irse antes de seguir metiendo la pata como lo estaba haciendo desde el día anterior.
-Me voy... nos vemos, papá.
-Cuídate, Kao.
Cuando la joven salió del cuarto, se encontró con un Daisuke un poco molesto y a su tía Lily con compañía. Era Koji Jefferson Sakai, el "andante" de Lily.
-¿Por qué esa cara?- le preguntó ella.
-Por nada- gruñó Daisuke -¿irás a tu casa?
-Sí, ¿me acompañas?
-Claro.
Los jóvenes se despidieron de Lily y se fueron. La mexicana hablaba con el japonés sobre lo que pasaba y también le agradecía que hubiera llegado a acompañarla.
Pero no contó con que Genzo llegara con ellos.
Al verlos, sintió unos celos tremendos (él no tenía problema de reconocer que lo que sentía eran celos), así que con toda la dignidad que tenía (y tratando de no demostrar lo enojado que estaba), pasó por el frente de la pareja y ni siquiera los miró.
Lily lo observó un tanto sorprendida. Ni se parecía al Genzo con el que había estado hacía sólo un rato, aunque en parte, pudo imaginar la razón de su enojo. Por su parte, Sakai prefirió ignorarlo.
Genzo entró al cuarto de Misaki, y cerró la puerta con cierta brusquedad.
-Déjala giratoria a la otra- gruñó Taro, molesto.
-Cállate. ¿Qué tiene que estar haciendo Sakai aquí?, ¡no es nada de Javier!
-Pero es el novio de Lily, ¿no?
-Hum...
