CAPITULO VII – PEDAZOS
Harry avanzó por el estrecho túnel abriendo camino para Regulus y Malfoy, hizo un movimiento con la varita para que el árbol se apartara.
- Oye Raven, ¿dónde está Severus?
- Él…dijo que salía en un minuto.
Los tres intercambiaron una rápida mirada, Lucius no necesitaba mayor explicación, pero Regulus se mostraba angustiado, hizo amago de regresar pero Harry lo detuvo por el brazo.
- Yo me quedaré hasta que Snape salga, de todos modos alguien tiene que dejar el árbol tal y como estaba, mejor lleva a tu hermano a su sala común.
- Bien – emprendió el camino detrás de Malfoy, volviendo la vista de vez en cuando.
Finalmente Snape salió con su preciada carga, su rostro no mostraba nada, no cabía duda, era un fabuloso actor.
- ¿Todo bien Raven?
- Todo bien.
Presionó el nudo en la base del sauce que tras desperezarse empezó a repartir golpes a diestra y siniestra, tuvieron que apresurar el paso para librarse de los ataques.
- ¿No vuelves a las mazmorras?
Snape se había detenido cuando vio que Harry se desviaba del camino.
- No.
Empezó a caminar, acelerando, en un minuto ya estaba corriendo tan rápido como sus piernas le permitían, el aire soplaba cada vez más fuerte y el frío le calaba hasta los huesos, penetró en los lindes del bosque prohibido, sorteó troncos y árboles caídos, las ramas azotaban su rostro ocasionándole heridas pero no le importaba.
Dolía, dolía tanto que pensó que su corazón se había caído a pedazos, una fuerte tormenta se desató mientras corría, la tierra ahora convertida en fango lo hizo derrapar hasta que cayó de espaldas.
El golpe le sacó el aire y su visión se nubló, la pierna le dolía de nuevo, pero estaba bien, quizá el dolor físico podría calmar el de su corazón.
- ¡ SNAPE! ¡ MALDITO CABRÓN INSENSIBLE !
Gritó tan fuerte como pudo, quién sabe, quizá hasta en las mazmorras lo habían escuchado, siguió gritando y maldiciendo, por todo, por haber cometido el error de viajar al pasado, por haber pedido ayuda a Dumbledore que lo había lanzado al nido de sus enemigos y por Severus Snape, por haber…
"¿Por haber qué?" Inquirió la molesta vocecilla, a él no le había hecho absolutamente nada, le había robado un beso a su padre, pero nada más, entonces ¿por qué estaba tan furioso? ¿por qué le dolía tanto? Si lo que había visto era cierto, entonces ¿qué era lo que pasaba por la cabeza de Snape? más de una vez le había dejado muy en claro que odiaba a su padre.
"¿Odiaba, Potter? Que buen chiste" la voz en su cabeza retumbaba mientras la imagen de Snape cargando a su padre se repetía una y otra vez, finalmente se quedó dormido, tumbado en el barro mientras la lluvia caía inclemente sobre él.
- ¡Raven, Raven despierta!
Harry abrió los ojos de golpe, quien sabe cuánto tiempo había pasado tirado en el suelo, estaba empapado y tenía el cuerpo aterido por el frío.
- ¡Llevo horas buscándote, si querías tomar una maldita siesta debiste hacerlo en la sala común, o, bueno, cualquier lugar menos este, hay cosas aquí que no dudarían en matarte!
Harry se llevó las manos a la cabeza, le dolía terriblemente y la garganta empezaba a picarle, lo único que le faltaba era resfriarse, alzó la vista para toparse con la fuente de todos sus males, Snape estaba furioso y tan empapado como el propio Harry.
- ¡Levántate de una buena vez! -
- Ya voy – gruñó Harry mientras se incorporaba, el dolor en la pierna había regresado, pero poco importaba.
"Tengo que salir de aquí" pensó mientras luchaba por mantener el equilibrio, "tengo que volver a mi tiempo", sin duda podría hacerlo, solo tenía que pasar mucho más tiempo en la biblioteca, estrujando su cerebro hasta que lograra recordar la apariencia del libro que Hermione había consultado, eso y el antiguo manuscrito, no debía haber demasiados en la biblioteca.
- ¡Raven!
- Con mil diablos Snape, ¿podrías dejar de gritar?
- Entonces escucha cuando la gente te está hablando – dijo tendiéndole la mano – ven o terminarás en el suelo otra vez.
Miró la mano de Snape como si resultara peligrosa, quiso tomarla ya que ansiaba el tacto de esos dedos delgados y tibios, pero cuando recordó el incidente con su padre la furia pudo más, apretó los puños y saltó fuera del charco de lodo.
Pero maldita gravedad jugó en su contra atrayéndolo al suelo, Snape estiró su brazo para sujetarlo y antes de saberlo ya estaban los dos en el suelo, el fango hizo un sonido como ¡Plaff! mientras salpicaba todo a su alrededor, la cara de Snape no tenía precio.
- Fabuloso, lo único que me faltaba era acabar de culo en el lodo.
Harry se preparó para uno de esos regaños que como profesor tantas veces le había soltado, pero no, al ver a Snape notó que sus labios se separaban dejando salir algo que nunca había escuchado, se estaba riendo.
- Todo es culpa tuya Raven – dijo mientras se quitaba el pelo enlodado de la cara – ven, tenemos que volver a las mazmorras y darnos un baño con urgencia.
Siguió a Snape por los pasillos, a medio camino ya sabía a donde iban y su estómago se retorció por los nervios.
- Briza marina.
La puerta se abrió con un clic, Snape se asomó primero y viendo el camino libre lo llamó con la mano, el baño de los prefectos era igual a como lo recordaba, la sirena del vitral los miró de reojo y tras reacomodar su suave cabello volvió a dormir.
- Siempre me he preguntado porque no usan contraseñas menos cursis, cuando Dumbledore sugirió "Galletitas de mantequilla" para la sala común de Slytherin casi nos fuimos de espaldas.
- Si, siempre son muy raras.
Harry a duras penas podía pronunciar palabra, el baño era muy hermoso y de un blanco inmaculado, los grifos de oro lo miraban desde las alturas como adivinando los pensamientos que rondaban en su cabeza, la bañera, que más bien era como una piscina podía ser grande, pero a final de cuentas solo había una, no quería entrar ahí con Snape.
La bañera ya se estaba llenando cuando Snape dejó caer un espeso líquido en el agua, las burbujas empezaron a formarse mientras un agradable aroma cubría el lugar.
- ¿Tendremos problemas? – preguntó Harry con un dejo de esperanza, quizá podía convencerlo de salir de ahí.
- No, son las tres de la madrugada Raven, dudo mucho que los prefectos entren a estas horas, además Lucius dijo que estaba bien, por eso me dio la contraseña.
- Pero umm...
- Raven deja de buscar pretextos y quítate la ropa, estas salpicando lodo por todo el lugar.
- ¿Quitarme la ropa? – preguntó escandalizado, un fuerte rubor cubrió sus mejillas.
- A menos que en Durmstrang hagan las cosas diferentes, si, para bañarte debes estar desnudo.
Acto seguido Harry vio como Snape empezaba a desvestirse haciendo un cuidadoso montón en una esquina, cuando escuchó el tintinear de la hebilla retrocedió volviendo la vista hacia la pared, bien, no había manera de huir, lo mejor era darse un baño lo más rápido que pudiese y salir corriendo hacia su cama, aun podría dormir unas cuatro o cinco horas.
Escuchó el chapoteo del agua cuando Snape entró, lo que no esperaba era el gemido placentero del chico reverberar por las paredes.
- El agua esta deliciosa.
- Supongo.
Terminó de desvestirse y entró al agua pensando en cualquier tontería que lo distrajera, su plan falló miserablemente cuando barrió el lugar buscando una barra de jabón y la botella del shampoo.
Snape estaba frente a él con los ojos cerrados, dejando que el agua que brotaba de la boca de uno de los grifos cayera sobre su rostro, su cabello empapado y vuelto hacia atrás lo hacían ver aún más joven de lo que era, Harry tuvo que respirar hondo antes de seguir su exploración, la espuma caía sobre su pecho dejando suaves estelas, no era un joven fornido, pero su cuerpo estaba esculpido con detalle y esmero, delgado pero firme.
Gimió al bajar un poco más la mirada, atreviéndose a mirar el vientre plano hasta donde una fina línea de vello crecía, oh merlín, solo un poco más.
- ¡Hey!
Un chorro de agua caliente le bañó el rostro sacándolo del ensueño, frente a él Snape lo miraba con una ceja enarcada.
- ¿Hasta cuándo piensas lavarte el cabello? Aun tienes lodo escurriendo y seguro que tierra hasta dentro de las orejas.
Atravesando la pequeña piscina con un par de brazadas Snape volvió con la botella de shampoo dejando caer una cantidad generosa en la cabeza de Harry, mientras se tallaba el cabello no pudo evitar rememorar lo que había pasado en la casa de los gritos, cada vez que cerraba los ojos la imagen se reproducía una y otra vez, ¿por qué tenía que besarlo?
- Nos viste.
Harry alzó la mirada en el momento que sentía algo puntiagudo enterrarse debajo de su barbilla.
- Snape – jadeó – ¿Qué diablos?
- Escuché lo que dijiste "por qué tenía que besarlo", Raven si vas a pensar en voz alta ten cuidado de con quien estás – sus ojos brillaban con furia asesina – más te vale no decir una sola palabra de lo que viste, ahora entiendo porque actuabas tan raro cuando salimos de la casa.
Podía sentir el cuerpo de Snape apretándose contra el suyo, la varita haciéndole daño, sin embargo no sentía miedo, solo una inexplicable excitación.
- ¿Te excita Raven? – ronroneó el joven pegándose más a Harry, tenía una mano sobre su pecho mientras la otra empezaba a aflojar el agarre contra su cuello – no tenía idea de que te gustaran los hombres.
- ¡Y no es así! – dijo aventándolo con todas sus fuerzas - ¿Qué diablos pasa contigo Snape? ¡Si eres masoquista y te gusta el idiota de Potter por mí bien! Pero no entiendo dónde está el atractivo en alguien que te trata peor que basura.
Harry nunca quiso decir eso y al ver el efecto que sus palabras habían tenido de inmediato se arrepintió, Snape lucía contrariado y triste, bajó la varita y se sentó en una de las orillas de la piscina, el agua aun cubría sus caderas pero empezó a temblar.
- Es algo, complicado, nuestra relación siempre ha sido mala, pero empeoró desde que se enteró de una conversación entre Malfoy y yo, él me hablaba de Remus y yo de James, ya sabes, de lo que sentíamos, al final, no sé cómo, pero lo supo.
- Lo – Harry trago saliva – ¿lo quieres?
- No estoy seguro.
El corazón de Harry se estremeció ante la imagen, Snape estaba al borde del llanto, abrazándose a si mismo mientras luchaba por encontrar las palabras correctas.
- No sé si lo quiero, es solo que, siento como si mi cuerpo fuese un cable de alta tensión y cuando James está cerca empiezan a volar las chispas, detesto como me trata y quisiera freírlo a hechizos, sin embargo hay algo en él que me llama, "tensión sexual" dice Malfoy, al parecer nacimos para pelear y hacernos daño – Snape tomó aire y volvió a sumergirse en el agua – creo que me he vuelto loco.
Pero no era así, Harry sabía exactamente de que estaba hablando, cuando llegó a Hogwarts tenía esa misma relación con Draco Malfoy, nunca había sido un picapleitos, sin embargo no podía contenerse cuando se trataba del rubio.
Después ese odio y tensión se dirigió a alguien más, la ironía de la situación lo hizo sonreír, era la que vivía día a día con su profesor de pociones, como lo detestaba, como odiaba sus formas y trato, su absoluta soberbia, las clases de oclumancia habían sido un martirio para él, sin embargo, ansiaba secretamente cada encuentro, le gustaba sacar al hombre de sus casillas, desesperarlo al grado que se lanzaba contra Harry con la varita en alto, había algo en sus continuas mofas y amenazas que hacían su corazón latir con violencia.
Podía comprender la situación tan bien que se sintió asustado, ahora que veía la realidad de las cosas no sabía cómo reaccionar, sentía algo por Snape, tanto por el hombre amargado y taciturno que casi murió por salvarlo, como por el joven de mirada incandescente que tenía enfrente.
- Además el maldito se carga un cuerpo de infarto – añadió Snape en un intento de romper la tensión.
- Tendré que verlo desnudo para decirte – dijo guiñándole un ojo – aunque creo que deberías ver más allá, hay gente que te aprecia, más que como amigo.
- ¿Regulus?
Dirigiéndole una significativa mirada Harry salió del agua, habría querido abofetearlo por no darse cuenta de que hablaba de él mismo, pero no pudo, no era justo exigir las atenciones y afecto de Severus, no cuando ni siquiera pertenecían al mismo espacio temporal.
- Oye Raven – dijo Severus mientras le pasaba una toalla y una pijama limpia.
- No diré nada, tienes mi palabra.
