CAPITULO 6:
Yui caminaba tranquilamente, mientras observaba con atenccion todas las tiendas que estaban a su alrededor. mientras caminaba una persona la iba siguiendo, la chica estaba tan entretenida que no se pudo percartar que la estaban siguiendo, Yui entro en una de las tiendas para comprar lo necesario para la casa. se tardo mucho, despues de unos minutos, por fin Yui logro comprar todo lo que necesitaba, cuadno salio del centro comercial se empezo a ir hacia la salida donde habia antes entrado. Es estos momentos es cuando mas agradecia el hecho de haberse escapado en mas de una ocasion para ver otra manera el mundo ya tamabien le agradecia mucho a Kuuga por haberla invitado en aquella ocasion, la habia tratado como una persona que valia mucho cosa que ella no se sentia asi pero todo cambio cuando el chico se le acerco, nunca a visto a Kuuga como amigo simplemente como una persona generosa y buena que ella tanto admira cosa que no sentia por los hermanos Sakamaki. Era triste pensar asi de otros, pero la verdad era que todas esas personas inclullendo a los hermanos se habian meresido ese clase de trato por ser como son.
La chica se encontraba caminado hacia la casa Sakamaki, solo le faltaban unas cuantas avenidas para llegar definitavemente, pero algo inesperado secedio, un sonido sordo que caia al suelo sono ruidosamente, lo que habia sonado era las cosas que Yui habia comprado las cuales estaban esparcidas por todos lados, habia cristales rotos, tambien habia liquidos de varios colores que estaban regados por todos lados, le daba una aspecto asqueroso. Yui hizo un suspiro de cansancio mientras se incaba a recoger las cosas que estaban tiradas, al pasar su mano entre los pedazos de vidrio roto, hizo un quejido de sorpesa y de dolor, encojio su mano como si se hubiese quemado, se miro y vio que su mano tenia una cortadura pequeñita apenas visible en uno de sus dedos, la chica volvio a respirar agotadamente mientras volvia a recoger lo que le hacia falta pero lo que no se percato fue que una persona se empezaba acercar hacia ella.
Ayato quien estaba tranquilamente en la casa se empezo a impancientar, ya que la chica no llegaba y empezaba a oscurecer, se paro enojado del sofa, para ir a ver hacia la ventana con la esperanza de que Yui ya fuera a llegar pero no vio nada. El chico respiro profundamente, cerro los ojos por un momento ya que necesitaba relajarse, ultimamente todo estaba mal inclullendo su vida propia, sentia que Yui se alejaba mas y mas de el y de sus hermanos y por mas que lo quisiera negar eso no le parecia nada agradable, sentia como un vacio que no podia llenar sin que la chica estuviese ahi cerca, no sabia que era y eso lo decesperaba mucho. Seguia sumergido en sus pensamientos, cuando de repente abrio los ojos con alteracion y sorpresa, lo unico que hizo fue salir rapidamente de la casa.
Yui seguia recogiendo los vidiros rotos que no se percato de nada. Una sombra como de algo robusto y deforme estaba detras de ella, se empezo acercar poco a poco a ella, cuando la iba a tocar, se escucho una voz seria y preocupada.
- Yui ¿ estas bien? - dijo Ayato quien venia corriendo hacia la direccion de la chica, quien lo miro sorprendida.
- Si estoy bien, solo que se me callo las cosas en el camino, eso es todo - dijo tranquilamente.
Ayato la miro serio.
- Eso no es todo, tambien te lastimastes ya que pude oler tu sangre desde lejos - dijo mirandola fijamente. - Eso no es estar bien, estas sangrando, dejame alludarte - dijo Ayato mientras se le acercaba para alludarla, pero una mano lo aparto.
Yui lo miro secamente.
- No quiero tu alluda, me las puedo a reglar yo sola, asi que dejame tranqila - dijo Yui con seriedad, para despues irse dejando sorprendido y dolido a Ayato quien solo miro a Yui alejarse.
- Yui que es lo que te sucede... - dijo Ayato con tristeza.
Ayato no se habia percatado de que una persona lo habia visto todo.
- Mi dulce y amada Yui yo te protegere para siempre - dijo la mima voz alegre y perversa, para despues reirse perversamente mientras desaparecia entre las sombras de la noche.
Continura...
