Año nuevo una fecha en la que los nuevos propósitos son un aliciente para continuar con la vida, una fecha de esperanza, con un poco de ansiedad por los próximos momentos que se pasaran en familia, por lo futuros sucesos en cada persona, donde nuevas metas se establecen; para los guardianes, es una fecha llena de trabajo para algunos y de diversión para otros, todo como un día normal, excepto para una persona.

Para Elsa Arendelle era una época de desesperanza al saber que no podría nuevamente pasar las fiestas con su familia, de dudas y de ilusiones rotas, un día en que las promesas que había jurado cumplir (el día de su coronación) se desvanecen y su esperanza decae poco a poco.

Una semana había necesitado para darse por vencida de encontrar una manera de regresar al lado de su hermana menor y de su pueblo. Tenía un propósito que cumplir en ese lugar, el problema era que no sabía cuál era exactamente, quería encontrar una solución pero no creía que esas cayeran del cielo, mucho menos en una noche tan oscura como esa.

—¿Qué es eso? —Murmuró Elsa viendo extrañada como había caminos dorados por todo el cielo, estaba segura que si estiraba su brazo podría tocarlo.

Hipnotizada por el brillo de los caminos estiró su brazo, suavemente, acerco su mano y finalmente lo tocó, inmediatamente de los caminos se crearon cientos de copos de nieve dorados, junto a algunos muñecos de nieve en miniatura, sorprendida y motivada, Elsa jugaba con las figuras.

—Veo que te diviertes —Comentó una voz detrás de ella—, ¿Me puedo unir? —Preguntó acercándose a ella.

—No importa que te diga Frost, de todas maneras harás lo que quieras. —Dijo Elsa alegremente jugando con las figuritas que se habían formado.

—En eso estoy de acuerdo. —Sostuvo con una sonrisa atrancándose a su cayado y tocando por igual los caminos dorados, de los cuales salieron algunos delfines.

—Dime Jack, ¿De dónde sale esto? Es la primera vez que lo veo. —Dijo Elsa volviendo a tocar aquél brillo dorado, pareciendo una niña pequeña.

—Es parte del trabajo de uno de los guardianes, ¿Quieres conocerlo? —Preguntó Jack colocándose en una baranda que se encontraba en frente de Elsa.

—Está ocupado, creo que lo mejor sería no molestarlo. —Expresó Elsa borrando su sonrisa y observando los copos de nieve dorado que rondaban a su alrededor.

—Ya verás que no pasa nada. —Expresó Jack estirando su brazo.

—¿Qué es lo que piensas hacer? —Preguntó reacia a estirar su brazo.

—Ya lo verás, solo confía en mí. —Exclamó con una gran sonrisa, convenciendo a Elsa rápidamente.

Elsa no pensó en que haría Jack para llevarla con el misterioso guardián, su sonrisa y su confianza que él depositaba en ella, muchas veces la cegaba, así que con un poco de temor tomó su mano provocando que Jack ensanchara su sonrisa y sus ojos brillaran de felicidad.

—¿Qué piensas hacer? —Preguntó nuevamente sintiendo como el calor recorría su palma, a pesar de no estar en el plano de los vivos, ese calor era reconfortante, que alejaba sus temores.

—Solo confía... —Dijo Jack atrayéndola más para sí, posando uno de sus brazos en la espalda de Elsa (que solo atino a sorprenderse y sonrojarse) y otro en sus piernas, elevándola como si no pesara.

—Pero que… ¡¿Jack que estás haciendo?! Bájame. —Exclamó Elsa con temor, tratando de bajarse de los brazos de Jack.

—No creo que enserio quieras que te baje —Comentó Jack con burla viéndola a los ojos provocando que ella se sonrojara aún más—. Mira hacia abajo. —Añadió haciendo señas con su cabeza.

—¿De que estas…? —Comenzó a decir Elsa siguiendo las indicaciones de Jack—. ¡AH! ¡JACK NO ME SUELTES! —Gritó abrazándose a él.

Ellos se encontraban varios metros del suelo, Elsa no es que tuviera miedo a las alturas pero sabía perfectamente que si se caía, eso dolería muchísimo, Jack por su parte disfrutaba la nueva faceta asustadiza de Elsa (o al menos él provocarle el susto), ya que ella no era de las que se asustaban con facilidad, pero por extraño que le pareciera, lo llenaba de una extraña felicidad el hecho de que lo llamara por su nombre.

—Sabes que esto lo podrías hacer tú también. —Comentó Jack sintiendo como a manera que subían Elsa se aferraba más a Jack.

—Eso es imposible, yo no puedo hacer eso. —Contrario Elsa con voz aterrada.

—No es imposible, imposible es si así lo crees. —Reprendió Jack seriamente.

—Lo intentaré pero no prometo nada. —Comentó Elsa observando el paisaje nocturno con tal de no ver la sonrisa que Jack tenia pegada en el rostro.

—Así se habla —Mencionó un poco orgulloso, notando como la conversación la mantenía más tranquila—. Mira allí está el guardián de los sueños. —Dijo señalando con su brazo, soltando su agarre de las piernas de Elsa, causando que ella quedara de pie y soltara un grito.

—¡JACK! —Gritó sosteniéndose de su cuello y al mismo tiempo comenzó a nevar.

—Tranquila —Susurró abrazándola por la cintura—. No permitiré que caigas. —Murmuró colocando su cabeza en su hombro.

Jack se sentía muy cómodo en la posición en la que se encontraba (a pesar de estar en el aire), Elsa se relajó casi instantáneamente, la nieve seguía cayendo pero ya no era provocada por miedo, si no por sentirse tranquila y relajada, ella estaba controlando la nieve que caía.

—Frost… Solo quiero conocer al único guardián que no conozco y llegar a tierra, comienzo a sentirme mareada de tanta altura. —Murmuró respirando con dificultad, dada la cercanía en la que se encontraba, de la cual no se encontraba acostumbrada y porque había algo extraño que la hacía sentirse nerviosa.

—Es verdad… —Expresó el guardián de la diversión con voz chillona y una gran sonrisa.

Ambos con un poco más de dificultad llegaron hasta donde se encontraba Meme o mejor conocido como Sandman. El guardián de los sueños se encontraba un poco sorprendido de ver a Elsa y Jack abrazados pero al comprender que ella no podía volar (como podía hacerlo Jack), amablemente le creo un pequeño círculo con su arena para que ella se sintiera más calmada, sin embargo, al momento de Elsa pisar la arena, esta fue congelada y paso a ser del control de ella. Decir que Jack estaba eufórico era poco, puesto que se alegraba muchísimo que Elsa se fuera acostumbrando al lugar que estaba rodeada y porque había visto facetas de ella que en una semana no había logrado ver. Sandman por su parte se comunicaba con ellos por medio de sus símbolos que formaba en su cabeza, los cuales divirtieron a Elsa, ya que se sentía como estar jugando algún juego que en alguna ocasión había jugado con su hermana. Al cabo de unos minutos, que bien pudieron ser horas ambos espíritus del hielo se despidieron del hombrecito dorado, ya que él debía trabajar, al igual que Jack que tenía un par de trabajos pendientes. El sol comenzaba a salir y Elsa al verse sola regreso al suelo en ese pequeño círculo, apreciando calmadamente cada detalle que no podía ver desde el suelo.

Después de haber cambiado su vestuario su movilidad era más cómoda pero había descubierto que le encantaba tener una capa colgando por lo que había creado una pequeña capa que le llegaba debajo de las caderas que daban una ilusión de una ligera capa de escarcha sobre sus hombros. Por más de una ocasión Jack la había molestado por su singular capa, aunque a ella no le había importado y le había creado zapatos, callando con eso las risas del guardián de la diversión, también había visto varias veces a Norte, que por su amabilidad, muchas veces se sentía como hablar con su padre, con él había aprendido muchas formas de crear juguetes, su amistad era mucho más grande que con cualquiera de los demás guardianes puesto que el creaba esculturas y para Elsa era un pasatiempo muy agradable, ya que eso la relajaba, a Tooth no la había visto desde navidad, puesto que ella trabajaba diariamente recuperando los dientes de todos los niños, por lo que suponía que su agenda era muy ocupada, con Conejo, había ido a visitarlo a su madriguera más de una vez pero el resultado siempre era el mismo, la sacaba porque no podía contenerse y se comía varios huevos de pascua, recibiendo algunos regaños de parte de Conejo.

En cuanto a aquella voz que había escuchado en navidad, nunca más la había vuelto a oír, después de escuchar esa voz, la desesperación y el miedo la había invadido, ya que en ese entonces no conocía mucho el lugar, ni los guardianes, ni a los pequeños niños que se divertían por la zona en la que se encontraba, había sido muy difícil poder superar el miedo al verse y sentirse sola, pero minutos después había aparecido la pequeña Sophie (que había escapado de su casa sin que se dieran cuenta) con una gran sonrisa que la había calmado rápidamente, ya que habían comenzado a jugar con la nieve o a hacer algunos muñecos de nieve y eso la hacía sentir bien, puesto que recordaba a su hermana Anna.

Poco a poco se iba acostumbrando al lugar, cada vez era más tranquilo recorrer las calles cubiertas de nieve, ver a los más pequeños jugar entre ellos y por supuesto crear esculturas con la nieve, ya había pasado un mes desde que había llegado y su amistad con los guardianes era muy fuerte, les tenía confianza, respeto y se divertía estando con ellos. Se había dado cuenta que era muy difícil que los cuatro guardianes se juntarán, solo lo hacían en caso de emergencia, las anécdotas de todos sus años eran interminables, divertidas y mataban el tiempo. Por todos los medio evitaba pensar demasiado en lo que había perdido, lo que había dejado atrás, era verdad que ya no sentía tan sola pero muchas veces el sentimiento de vacío, de tristeza y culpa llenaban su alma, imposibilitándola a relajarse.

—¿Y cuándo será la boda? —Había dicho una joven de cabello cobrizo y ojos cafés, con una gran sonrisa.

Ya la había visto antes, la conocía como Kathe era una joven de aproximadamente 20 años que tenía una personalidad muy alegre, jovial y raramente estaba triste, ella era como una pequeña luz en la oscuridad, a veces su comportamiento y su forma de ser le parecían a la de una niña que está dispuesta a disfrutar cada momento de su vida como si no existiera futuro. Ella disfrutaba el invierno, era de las que jugaban con los niños con una sonrisa plasmada en su rostro, en más de una ocasión Jack, le había contado que ella nunca había dejado de creer en los guardianes, Elsa no podía creer tan fácilmente, ya que según Norte los adultos no creían en los guardianes y sabía que no existían muchas personas que al crecer conservaran su alma tan pura y creyente.

—Kathe tranquilízate… —Comentó una joven sonrojada— No quiero tu habilidad de hacerme sonrojar en este momento.

—Si me lo dices, te puedo ayudar y posiblemente dejaré de molestarte. —Exclamó con sus ojos cafés brillando intensamente.

—Es en un mes —Expresó suspirando y colocándose aún más roja—. Ya te lo dije así que deja de molestarme.

—Por supuesto. —Aseguró dándole la espalda y borrando su sonrisa para remplazarla con melancolía.

—Me pregunto ¿Qué oculta esta chica? —Dijo Elsa desde una de las ramas de un árbol.

Elsa en el mes que había pasado en la pequeña ciudad de Burgess había desarrollado una fascinación por los árboles, al punto que había aprendido a subirse a ellos sin necesidad de utilizar sus poderes para hacer escaleras. Le habían gustado las alturas pero desde aquella noche que conoció al guardián de los sueños o a Meme, nunca había utilizado el círculo de nieve para ir por el aire, no era de su agrado estar arriba de los techos de las casas.

—Hola Elsa, ¿Qué haces por aquí? —Preguntó una voz masculina (que conocía a la perfección) detrás de ella.

—Como vez disfruto del aire matinal y… —Decía bajándose del árbol en el que se encontraba para caminar por la acera congelando algunas rosas— hasta hace un momento… De estar sola. —Comentó con una sonrisa, sabiendo que Jack no podría quedarse callado, él era así. En el mes había conocido lo travieso y parlanchín que podía ser.

—Ya veo… Entonces creo que es mejor irme. —Dijo Jack provocando que Elsa detuviera su andar y lo observara con incredulidad.

—Jack ¿Qué es lo que pasa? —Preguntó acercándose a él, que se encontraba al pie del árbol y cabizbajo—. ¿Jamie se encuentra bien? —Quiso saber, queriendo abrazarlo para alejarlo del dolor.

—Él se encuentra bien, es solo que… No lo sé. —Comentó alejándose de ella y jugando con su cayado.

—Jack… —Llamó Elsa con preocupación— Jack… Si lo sabes, ¿Qué sucede? —Preguntaba insistentemente.

—La luna me ha hablado… —Comentó con tristeza viendo su sombra— Anoche, me encontraba visitando a Jamie, me encontré con la pequeña Elsa, creamos una guerra de nieve, nos divertimos mucho hasta que ambos fueron llamados por sus padres y tuvieron que entrar a sus casas, fue entonces que lo escuche… Después de más de 300 años me habló y… y…

—¿Y qué Jack? —Preguntó un poco desesperada— Habla de una vez.

—Tú no perteneces aquí. —Dijo Jack dejando sorprendida a Elsa.

—¿De que estas hablando? —Preguntó seria y hasta un poco molesta, porque de todas las personas de él era la última persona que quería oír eso.

—Eso me dijo la luna… Que tú no pertenecías aquí, que tenías asuntos más importantes que atender de donde provienes y que debes regresar. —Exclamó con voz rota.

—¿Y porque…? ¿Por qué yo no escuche nada? —Quiso saber viendo como la nieve comenzaba a caer— Dime la verdad Jack, ¿Quieres que me vaya? ¿Ya no quieres mi presencia aquí? Por eso me dices todas estas cosas. —Exclamó al borde del llanto.

Elsa había creado un vínculo muy fuerte con Jack que ni ella misma entendía que era lo que pasaba, ella se sentía en confianza poder molestarlo, hacerle algunas bromas o crear pequeñas ventiscas de nieve para los niños que se deleitaban con la nieve. Por lo que escuchar de Jack que debía regresar era un golpe muy duro, porque era de la persona que menos lo esperaba; sin embargo, lo estaba escuchando y se sentía defraudada.

—Yo no quise decir eso. —Exclamó levantando la vista, quedándose completamente mudo al ver de los ojos de Elsa llanto contenido.

Jack desde aquella vez que encontró a Elsa en el árbol, nunca la había visto llorar y a pesar de que ella le había mal entendido, se sentía culpable de ser quien provocara su llanto nuevamente, porque a él le encantaba verla reír, jugar y que le gastara algunas bromas, ya que era entonces que podía ver como sus ojos brillaban y su rostro se llenaba de color.

—¡¿Entonces que quisiste decir Jack?! —Preguntaba no pudiéndose controlar, provocando que la ventisca se hiciera más fuerte.

—La luna… —Trataba de explicar.

—¡BASTA! —Gritó sorprendiendo a Jack—. Si tanto deseabas que me fuera… Solo… Tendrías que habérmelo dicho… Si era una molestia para ti… Porque no enfrentarme y decírmelo cara a cara… —Manifestó con lágrimas cayendo por su rostro y hablando con dificultad dado el nudo en la garganta que sentía— Pero no… Ahora la luna tiene la culpa, pero no te preocupes, no me volverás a ver. —Aseguró dándole la espalda.

—No Elsa… Espera, yo no quiero que te vayas. —Dijo abrazándola por detrás, colocando su rostro en su hombro.

—Es tarde Frost, tu decisión ya está hecha y la mía también… Así que… Le suplico que me deje tranquila. —Declaró con su voz monótona y fría, provocando que Jack la soltara.

Desde que la había conocido, no había escuchado su voz tan fría como el mismo hielo que hacía, su voz siempre había sido dulce y cálida, escucharla de esa manera, había dejado congelado a Jack porque había creído que la capa de hielo que ella tenía en su corazón se había derretido pero en ese momento se dio cuenta que solo se había reforzado y ahora no era solo una, sino al contrario habían aumentado y de cierta manera era su culpa.

Solo quería creer que esta vez la luna no tuviera razón y que ella se quedaría a su lado, puesto que hasta ahora se daba cuenta que ella había penetrado las murallas de hielo que inconscientemente había levantado al estar solo durante tanto tiempo.

—Esto se pone interesante —Dijo una voz femenina con burla oculta entre los arboles cercanos—. Creo que… Ya es tiempo que la función comience. —Expresó con sus ojos azules (tan oscuros que parecían negros) brillando por la anticipación, seguido por una carcajada que estremeció hasta a los árboles.

Todo estaba oscuro y pañoso, muchas veces había tenido ese tipo de sueños pero este sueño parecía más real, le costaba respirar y por primera vez sentía que el frio era insoportable, recordaba que se había dormido en la habitación de las pequeñas Bjorgman, ya que ellas querían alguien con quien jugar, ya que su padre había salido a trabajar y su bis-abuela se encontraba en casa de uno de sus tíos.

—¿Qué fue lo que ocurrió? —Preguntó una voz femenina que se le hacía extrañamente familiar pero que de alguna manera no distinguía de donde— ¿Por qué está tan fría? —Preguntaba cada vez más angustiada.

—Cayó al agua al rescatar a una niña que patinaba en el fiordo pero luego de que cayera el hielo se cerró y no pudimos sacarla rápido de allí. —Explicó otra voz pero masculina con suma preocupación.

—Resiste hermanita, todo estará bien. —Dijo la chica con la voz cortada e hipando.

—Princesa debe salir, necesitamos hacer algunas cosas para intentar salvarla. —Explicó otra voz después de cerrar la puerta.

—Está bien pero manténganme informada de cómo sigue. —Dijo la chica sorbiéndose la nariz—. Tranquila Elsa… Pronto te recuperaras y todo volverá a ser como era antes.

—¡Anna…! —Dijo alguien irrumpiendo en la habitación— Tenemos serios problemas.

—¿Qué pasa Kristoff? —Preguntó Anna con un poco de dificultad.

—Es invierno…

—¿De qué hablas? Acabamos de terminar el invierno y ya estamos en primavera. —Dijo conservando la calma.

—El invierno ha regresado, comenzó desde el fiordo y se extendió por todas partes. —Exclamó alertando a todos y elevando sus voces preocupadas.

—Elsa… Elsa… ¡ELSA! —Se escuchó una vocecita infantil a lo lejos trayendo de regreso a Elsa, despertándola de su sueño.

—¿Qué ocurre princesa? —Preguntó Elsa respirando con dificultad y terminando de despertar.

—Estabas teniendo pesadillas… pero tienes el sueño pesado. —Comentó la pequeña Elsa colocándose de rodillas frente a Elsa que se encontraba recostada en un cómodo sillón de la habitación.

—Lo siento… Solo es... Una pesadilla… —Mencionó tratando de calmarse, le parecía ilógico que tuviera esa clase de sueños pero culpaba a Jack por darle falsas esperanzas de poder regresar con su familia y por supuesto de no querer verla— Mejor háblame del viaje que hiciste para navidad, ya tengo un mes por aquí y no me has contado. —Comentó con seriedad, tratando de alejar sus pensamientos.

—Ah, está bien, te contaré… Fuimos a un castillo, donde mi bis-abuela vivía… Pero sabes, el lugar es un poco extraño, cuenta una leyenda que esas tierras fueron maldecidas por la antigua reina —Recitó la pequeña Elsa con emoción—, ésta reina tenía el don de manejar a su antojo el hielo, pero una vez por salvar a una niña, calló en agua fría pero muy fría. —Parloteaba.

—¿Qué lugar era ese? —Preguntó Elsa con curiosidad al oír las similitudes con cierta historia que ella conocía muy bien, puesto que era su propia historia.

—Deja que termine —Aseveró la pequeña Elsa cruzándose de brazos provocando que Elsa subiera sus manos en señal de rendición—. ¿Dónde me quede? Oh, si… Entonces, muchos de los sirvientes rápidamente al ver que su reina había caído al agua, trataron de sacarla pero… El hielo se cerró —Relató dándole una extraña sensación de escalofríos, ya que eso lo había escuchado en su sueño—. Por horas estuvieron tratando de romper el hielo pero el resultado era el mismo, el hielo se volvía a regenar…

—Regenerar, princesa. —Corrigió Elsa con una pequeña sonrisa al ver que la pequeña no podía pronunciar esa palabra.

—Bueno eso… Entonces de repente el hielo se quebró y lograron sacarla, misteriosamente ella aún vivía pero su temperatura era muy baja, más de lo normal y desde entonces el invierno es eterno allí, nunca han visto otra cosa que no sea la nieve. —Terminó de relatar.

—Pequeña Elsa ¿Cuál es el nombre del lugar? —Preguntó con un extraño presentimiento.

—Mmm… No recuerdo como se llama ahora pero antes se llamaba Arendelle. —Nombró impactando a Elsa, no podía ser verdad, talvez su pesadilla no era una pesadilla, si no algún recuerdo.

Continuara…

Hello… Wuajjajajja ¿Qué les pareció esta nueva actualización? Si bueno talvez me pasé un poco con los tiempos pero jajjaaja tenía que hacerlo o de lo contrario todo iba a ocurrir en una misma semana… Una pequeña pelea gracias a la luna jijijiji uhhh y parece que nuestra querida chica malvada se dará a conocer, me pregunto ¿Quién será? Oh en cuanto a la nueva chica… No tengo mucho pero digamos que tendrá alguna ligera participación, ya veremos que me invento jajjaja y por cierto no se me puede olvidar la última parte jojojo se pone cada vez más interesante jajjaja. Espero hayan podido disfrutar de este capit nos leemos en la próxima actualización donde algunos misterios serán revelados, ¿Qué son? No lo sé, solo tengan paciencia y lo sabrán.

Hasta entonces Kary Kinomoto

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