Aire…liberal, sin barreras que lo detengan…
Fuego…peligroso pero necesario…
Agua…elemento del cambio…
Tierra…la fuerza incontenible…
Éter…la energía pura de la fe…
Cinco elementos... Cuatro principales. Uno neutro. Todos poderosos.
La espada que se encontraba en las alcantarillas oculta de su poder comenzaba a despertar de su largo sueño.
Brillaba como nunca más lo había hecho.
Podía sentirlo.
Lo sabía.
La heredera se encontraba cerca.
Una simple jovencita buscando su pasado.
Si hubiera tenido boca, habría sonreído.
Podía sentirla cerca.
Lo sabía.
Lo sabía…
CAPITULO 6
ERASE UNA VEZ UNA NIÑITA SOLITARIA
Mucha gente salía corriendo del bar ante tantos problemas que se habían avecinado.
Primero había sido por un grupo de maleantes dispuestos a asaltarlos a todos.
Luego por el escándalo que había hecho un joven rebelde tratando de enfrentarse a esos maleantes. Un loco que había gritado que se llamaba Casey Jones.
Y como postre habían llegado cuatro tortugas mutantes armadas.
Todo eso había provocado que la gente saliera como chivas correteadas. Ya había sido demasiado.
Akari veía desde lejos como las tortugas se enfrentaban a esos dragones púrpuras mientras que uno de ellos bromeaba con el sujeto al que escuchó que se llamaba Casey.
Una chica pelirroja que había venido con el joven se encontraba sentada un tanto alejada de la pelea que se formaba cada vez mas en el restaurant-bar. Tenía los brazos y las piernas cruzadas esperando que todo terminara.
Akari no se había dado cuenta en que momento una de las tortugas la había sujetado apartándola de un par de dragones púrpuras que iban hacia ella.
-Pase lo que pase no te vayas a ir –le susurró Donatello. –Apártate de la batalla pero no te vayas de aquí.
Dicho eso se fue a ayudarle a sus hermanos.
Akari se había sentado cerca para contemplar la batalla. Era como ver una película de acción y ficción. Solo que esta vez era demasiado… ¿raro? No tenía la palabra para describir lo que estaba sucediendo, pero por la manera de soplar del viento estaba segura de haberlos visto antes.
¿Pero en donde?
-Vámonos de aquí –dijo uno de los dragones. Rápidamente le hicieron caso.
-¡¡¡Eso, váyanse como los cobardes que son!!! –gritó Rafael dispuesto a perseguirlos, pero al ver a la joven sentada en el escenario prefirió quedarse y guardar sus sais.
Las cuatro tortugas se le acercaron despacio para no asustarla. Pero cambiaron de opinión cuando vieron lo sonriente que estaba. Era como ver una niña con un nuevo juguete.
Leonardo con tan solo verla a los ojos supo que era la misma que había visto en Japón. Esos ojos grandes y verdes eran los mismos que lo habían visto curiosamente.
Justo como ahora.
-¿Tu eres Akari Teng? –preguntó Leonardo.
-Si…atashi he.
-¿Qué dijo? –preguntó Mikey.
-Que si es ella –tradujo leo- Habla japonés.
Por el simple hecho de saber que había alguien que conocía su idioma le hizo sentir una felicidad que no había sentido en mucho tiempo. Se puso de pie en un salto de alegría.
-Anata dare?
-¿Qué? –preguntó Rafael -¿Es que no sabes hablar inglés?
-Si, un poco –rió Akari –Solo que me ha costado un poco de trabajo. Namae ha?
-Mi nombre es Leonardo –contestó sabiendo lo que preguntaba la chica. –Ellos son mis hermanos: Donatello, Rafael y Miguel ángel.
-¿Y a mi que? –se quejó Casey acercándose con una enojada april. –Somos invisibles o que.
-Ustedes son Casey y April –contestó Akari –Los oí ¿recuerdan? Fui la que los atendió, y no dejaron propina –bromeó.
-Bien, bien, ya me hartó las presentaciones –se quejó Rafael –Ahora que la encontramos ¿Qué hacemos ahora?
-¿Encontrarme? ¿para que?
Los cuatro se miraron entre si.
-¿acaso no sabes…? –preguntó Don.
-¿…que eres…?
-¿Qué soy? –preguntó akari.
No le gustaba el tono con el que le preguntaban. Era como si trataran con un monstruo.
Claro, lo era. Pero ¿Cómo sabían ellos que era un fenómeno?
Ahora lo recordó como una cubeta de agua fría. Las tortugas eran los mismos que la habían salvado de aquel incendio en el festival del día del niño en Japón.
Si. Indudablemente eran ellos. La habían visto manejar el viento aquella vez y luego había huido al ver lo que había hecho.
La chica esperó que le dijeran que era exactamente ella. Cosa que hab´pia esperado por mucho tiempo. ¿Quién era akari Teng? ¿En verdad era una niñita solitaria?
-¿Quién soy?- volvió a preguntar.
Las cuatro tortugas se miraron entre si. Como si con la mirada se dijeran mil palabras.
-Mejor acompáñanos –dijo Donatello –Hablaremos en un lugar seguro.
Segundos después se encontraban en la van directo hacia las alcantarillas.
Desde las alturas, en un techo de un edificio, una gata siamesa los observaba con detenimiento y una ligera sonrisa en los labios.
-La encontraron.
Se dio la vuelta para dirigirse directo hacia las alcantarillas, pero su sexto sentido le decía que no era el momento de aparecer. Que aún no debía aparecer de nuevo.
Nunca le había fallado su sentido, pero sus sentimientos le estaban haciendo una jugarreta nada amistosa.
Como odiaba los sentimientos terrícolas.
La hacían sentir demasiado mortal.
Lo que mas deseaba era que el reino volviera a la normalidad. Cosa que solo puede suceder con la heredera al mando.
En su cabeza de la nada llegó el nombre de aquel que ya no quería.
¿Cómo rayos había llegado a su cabeza de nuevo?
Malditos sentimientos. Maldito cerebro y…
Maldito Splinter.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Wow!!! ¿Esta es su casa?
Su exclamación hizo que la espada que se encontraba en la esquina temblara de felicidad a igual que la chica.
-Si, aquí vivimos. –Dijo mikey -¿Quieres que te de un recorrido, preciosa?
-¡Claro! –le tendió la mano.
-¡Hey! ¡Esperen! –los detuvo Don –Antes tenemos que arreglar este asunto. No se ustedes, pero esa espada comienza a inquietarme.
-¿Una espada? –preguntó emocionada Akari. -¿puedo verla?
-Claro, es toda tuya –dijo sinceramente Rafael, pero no lo pudo notar la chica.
La espada se sentía excitada.
Por fin.
La heredera estaba ahí.
Brillaba descontroladamente. Por fin iba a ser liberada. Por fin el reino sentiría su poder de nuevo. Por fin habría alguien al trono.
Leonardo veía como la espada brillaba. Tuvo un mal presentimiento de eso. Algo no cuadraba bien.
-Espera…
La joven no le entendió. Se acercaba a la espada cada vez mas. Apunto de tocarla.
-¡espera!
Continuaba sin entenderle.
-¡Chotto! Chikatzukuna.
Ahora si había entendido. Akari se detuvo sin tocar la espada reluciente.
El que le había prevenido era el maestro Splinter que se acercaba. Miraba a la chica que se encontraba parada asombrada.
El sensei la reconoció de inmediato. Era idéntica a su padre, al mayor de los Teng. Desde el cabello despeinado castaño hasta los ojos verdes esmeraldas. Era la viva imagen de Reo Teng.
-Es un placer tenerla con nosotros, señorita Teng.
-Lo mismo digo, señor –contestó repitiendo a reverencia –Es increíble encontrar a una familia aquí que sabe japonés.
-Aquí los únicos que saben son leo y el sensei –dijo Rafael.
-Yo por eso cuento con un práctico diccionario de frases –dijo mikey sacando un diccionario de bolsillo color azul. Lo abrió y lo leyó directamente hacia Akari. -anata to zutto isshoni itai desu.
-Eh…¿no crees que eso sería demasiado rápido?-comentó muerta de risa akari.
-¿Qué fue lo que dije?
-Dijiste "me gustaría estar contigo de por vida" –le dijo Leonardo.
-Vaya, yo creí decir "me encanta la pizza"
-Por cierto…¿Por qué no quisieron que tocara la espada? ¿tiene algo malo?
-¿No sabes nada sobre ella? –preguntó Donatello -¿No sabes quien eres? ¿no tienes ni idea de donde provienes?
-Yo…lo lamento pero…No.
-Rayos, estamos con otro problema –exclamó la tortuga –Cleo nos dijo que nos ayudaría ¿Dónde está?
Nadie contestó.
-Pues si ese es el caso…tendremos que hacerlo nosotros. –volteó de nuevo hacia la chica - ¿Si sabes que eres una princesa?
-Claro que lo sabe –intervino Miguel ángel –Tan solo mira su belleza. Eso es algo que solo una princesa tiene.
-Gracias por los halagos –dijo Akari extrañada –Pero que tiene que ver todo esto de que sabían como me llamaba.
-Justamente por eso. Eres una princesa de un mundo de fantasía y nosotros somos tus guardianes sin saberlo antes. –dijo Rafael sin rodeos.
-Lo lamento, pero creo que me confunden. –dijo apartándose cada vez mas de la espada y de los demás. –No creo que una joven huérfana y pobre como yo pueda ser una princesa. Mas bien soy un fenómeno, pero eso ya lo saben ustedes.
-Si tu eres fenómeno no me quiero imaginar lo que somos nosotros –le contestó Donatello –Si te refieres a tu control con el viento, eso se debe a que eres la heredera del dragón del aire o algo así.
Akari se alejaba cada vez mas.
-Espera. No te vayas.
Sus pasos eran cada vez mas largos.
-Lo lamento, en verdad. Pero insisto en que hablan con otra persona. Yo tan solo soy…Akari. Ni siquiera se de donde proviene exactamente mi apellido. He vivido seis largos años completamente sola viviendo en un orfanato durmiendo en el suelo mojado y ahora me dicen que soy una princesa. Lo siento, pero no puedo serlo.
Sin decir nada mas, se fue.
Las tortugas estaban a punto de ir tras ella. Pero la rata los detuvo.
-Fueron demasiado directos. Por ahora déjenla ir. No irá muy lejos.
-pero sensei…
-Ella no recuerda nada. Su pasado es un enigma para ella y todo esto de seguro le sonó absurdo. Tienen que dejar que las cosas sigan a su rumbo. Ahora pueden salir un rato.
-Si sensei.
Salieron a la oscuridad de la ciudad. El viento estaba enfrentando una batalla con él mismo.
Mientras que los otros elementos estaban en total tranquilidad.
Que ironía.
-Así que la encontraron y la dejaron ir. –comentó una voz detrás de ellos –Que patético.
Cleo se acercó contemplando la ciudad desde las alturas junto a ellos.
-¿Dónde te encontrabas cuando te necesitábamos? Se supone que sabrías cuando la encontraríamos y que nos ayudarías.
-Supe el momento en el que la encontraron –contestó pasivamente –Se leer los movimientos de la naturaleza. Pero mi sexto sentido me indicó que no era el momento de aparecer.
-¿Por qué? –preguntó enojado Rafael –Tu sexto sentido te dijo que no aparecieras pero no te dijo que te alejaras de Splinter ¿verdad?
Cleo lo volteó sorprendida. Sus ojos atemorizantes ahora reflejaban un ligero brillo de miedo y sospecha.
Por un momento quiso atacarlo de inmediato. Un zarpazo suyo bastaría para despedazarlo. Pero no pudo.
No podía negar que ya lo había pensado. A ambos les habían ocultado su existencia en la vida de la rata.
¿Qué tan difícil era aceptar la realidad? ¿Cuánto costaba admitir que tenía una debilidad?
Las tortugas habían observado la inquietud de Cleo. Miraban como había bajado su pata lentamente pensando, volviendo mirar la ciudad con cautela.
-Cleo… ¿puedo hacerte una pregunta personal? –le preguntó Donatello.
La gata sonrió para sus adentros.
-Puedes hacerla, pero no te aseguro que la contestaré.
-Bien, pues ¿Qué hubo entre el maestro Splinter y tú?
Ahora si sonrió para los demás con un ligero suspiro.
Ya se lo esperaba. Era obvio que lo hubieran notado. Eso era difícil de ocultar.
-Al parecer esa rata nos ha ocultado varias cosas sobre él ¿cierto? –Cleo continuaba viendo la ciudad –Ya nos habíamos conocido antes. El era la deliciosa mascota del maestro Yoshi mientras que yo era la niñera de los hermanos Teng. Cuando volvimos a encontrarnos él era una rata mutante pensante ahora y yo volvía a ser una guardiana de tiempo completo. El me había convocado para abrir el portal hacia Nexus.
-Creí que el maestro Splinter ya sabía como –dijo Leonardo.
-¿a si? ¿Pues quien crees que le enseñó? –sin esperar respuesta dijo –Cuando nos vimos ambos nos sorprendimos de vernos así. En aquellos tiempos yo trataba de semejarme a los humanos pareciendo una gata mutante, así que andábamos a la igual. Esas transformaciones para mi eran muy sencillas antes, ahora me cuesta trabajo, pero esa es otra historia.
-Así que se vieron en Nexus, en el torneo ¿cierto? –adivinó Rafael.
-Si. Veía como peleaba y meditaba. Como me recordaba a Yoshi en ese momento. Me encantaba hablar con él. Siempre fue un gran pensador. Hablaba con versos y proverbios japoneses.
-Ja! ¿Entonces el maestro Splinter era conquistador? –rió Mikey recibiendo un sape de parte de Rafael para que continuara.
-Le comentaba mucho sobre mi. Era un gran oyente, cosa que admiraba mucho de él. Pero cuando le pregunté que había sido de su vida…nunca me quiso responder.
-¿Cómo? ¿Por qué?
-Yo no sabía la razón. Hasta ahora me enteré de que tiene hijos. ¿Qué iba a saber yo? Eso no me importaba en absoluto. Pero el caso es que me ocultó mucho sobre él. Yo me daba cuenta que era difícil encontrarlo. Sobre todo cuando estaba ganando el torneo. Una noche…traté de acorralarlo para saber quien era realmente Splinter. Me intrigaba el hablar con alguien que ocultaba gran parte de su vida. Esa noche no la pude olvidar por mucho que quisiera.
Sus ojos estaban cristalinos ante tantas lágrimas que quería contener. Casi ni podía mantenerlos abiertos.
-Si quieres no nos cuentes esa parte –comentó Mikey tratando de no imaginárselo.
-Adolescentes.-bufó ante el comentario -No lo entienden, pero en fin. El caso es que no logré mi objetivo. El ganó. Yo perdí. Desde ese momento mi naturaleza a tratado de cambiar, mis sentimientos me hacen sentir como una simple mortal.
Abrió los ojos volviendo esa mirada tan espeluznante que tenía. Ya no lloraba. Era más fuerte ahora.
-Cuando desperté el ya no estaba. Había ganado el torneo de Nexus y se había ido. Esa maldita rata me había hecho una jugarreta que no pude tolerar.
-Bueno, eran jóvenes y…-trató de decir Donatello.
-Ese no es el punto. –Intervino Cleo – Ahora el puede abrir fácilmente el portal hacia Nexus sin mi ayuda, sin que yo lo presiente. Fue muy astuto de su parte. Debo admitirlo. Así dejé de verlo hasta ahora. Y por lo que veo a ustedes nunca les contó sobre mi.
-La verdad…no –admitió Leonardo –Es difícil saber de su vida joven.
-Ya veo –dijo la gata –Andamos en la misma.
Volvió a mirar la ciudad. Con sus luces y alturas. Pero su mirada estaba mas allá de eso.
-Nos volveremos a ver –dicho eso, la gata se fue en un salto.
.-.-.-.-.
La espada brillaba con nostalgia.
Aquellos que lo privaban de su poder no merecían tenerla cerca.
Tan solo era una espada que buscaba un alma de la cual aferrarse.
Y al parecer la había encontrado.
Acababa de dar con su transporte.
Un alma llena de poder…energía eter…de sentimientos…
Ese maestro que se encontraba cerca de él le ayudaría mucho.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Hola!!!!!!
Ya sé que me tardé, pero es que anduve muuuuuuuuy ocupada leyendo el último libro de Harry potter, jeje.
Gracias a todos por sus comentarios. En verdad eso me anima mucho para continuar. Espero que les haya gustado.
Por cierto Pepper, a mi también me encanta linking park!!!!!!!!!!!!!!!! Por eso me encanta ver los videos de youtube que siempre los ponen con las tortugas ninja. Una muy buena combinación.
Ahora los adelantos. En el siguiente capítulo veremos que reacción tomó akari después de lo que le dijeron. También veremos en acción a las tortugas ante estos nuevos problemas.
Y mucho más. Pero eso es sorpresa.
Ahora, una Mich contenta les dice hasta luego!!!!!
