Disclaimer: Ed Edd y Eddy no me pertenecen, le pertenecen a Danny Antonucci.
Advertencias: Yaoi (Chico x Chico), Menciones de sexo y situaciones muy subidas de tono (Lemon, Lime), Parejas crack, violencia, humor. OoC.
Temas fuertes, estáis avisados.
Pareja principal: Eddy x Kevin
Dedicado: A Mónica I la única, a Laura I la amazona y a Diana I (Megagirl3)
Objetivos del fanfic: Expresar lo que mis musas provocan en mi... perversión.
Canciones escuchadas mientras escribía: Carly Rae Jepsen – Call me maybe
Rihanna – Diamonds
Celine Dion – My heart will go on
Usher – DJ got us falling in love again
El canto del loco – Eres tonto
Carmina Burana – O fortuna
AVISO MUY IMPORTANTE: Sobre los padres,
recordad que son de VampireMeerkat.
AVISO IMPORTANTE: NO robes este fanfic, si quieres que tus amigos lo lean enviales este enlace, no te apropies de algo que no te pertenece.
-.-.-.- UnexpectED change -.-.-.-
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—¡Ya estoy aquí! — Exclamó Jonny a modo de saludo cuando llegó a su casa.
—¡HOLA, HOLA, HOLA! — Respondió su padre rápidamente poniendo voz de payaso bobo.
—¡HOLA, HOLA, HOLA! — Le imitó su hijo.
—¿Cómo ha ido? — Preguntó su madre.
—Muuuuy bien. — Jonny tiró su bolsa y se tiró al sofá sin ser reprendido por sus progenitores.
—Genial ¿Qué merendamos? — Preguntó Tom.
—¿Bocadillos de queso? ¡Decidme que sí! ¡sí! ¡Porfaaa! — Pidió Jonny como un niño pequeño.
—Está bien, está bien... ¡Pero primero tírame del dedo! — Ordenó Tom a su hijo. Jonny obedeció y su padre se tiró un pedo.
Los tres miembros de la familia rieron como locos por la absurda gracieta del padre.
—Joder, Tom, luego dices que no fuiste tú el que se tiró el pedo el día de la hostia de la señorita Morgan. — Dijo Nicki secándose un lagrima que le había salido a causa de la risa.
—¿Y qué si fui yo? — Respondió él divertido. —¡Se lo comió Sasha Ann! — Los tres volvieron a reírse, era una anécdota divertida para ellos aunque siempre saliese a reducir en todas las fiestas familiares importantes.
—Bueno, si. En fin ¿Bocadillos de queso? — Preguntó Nicki. Su marido y su hijo asintieron. —Jonny ¿Qué es lo que mamá te dice siempre? —
—¿Qué si veo un perro verde me fije bien por si no estoy en el vecindario? —
—No, eso no, lo otro. —
—¿Qué se duerme con la almohada en la cabeza y no en los píes? —
—Eso tampoco, lo otro. —
—Ahh, que cuando llegue de un partido suba a dejar mi equipo en mi cuarto. — Adivinó el muchacho.
—Eso es ¿Lo has hecho? — Preguntó la mujer.
Jonny miró su bolsa que yacía en el suelo.
—No. —
—Pues ya sabes lo que tienes que hacer. — Finalizó ella.
Jonny obedeció a su madre, se levantó y recogió la bolsa pero cuando se iba a retirar a su habitación su padre vio algo sobresalir de su bolsa.
—Jonny ¿Qué llevas en la bolsa? — Preguntó Tom.
Mierda. Le habían pillado.
—Jonny — Le llamó su madre. —¿Qué llevas? —
—Nada. Me voy a dejar esto y merendamos. — Dijo él tratando de escabullirse. No funcionó.
—Jonny, trae esa bolsa. — Ordenó Tom.
Jonny no tuvo más remedio que obedecer, bajó la cabeza cuando su padre sacó a Tabla de dentro.
—Jonny ¿Qué hace esto aquí? — Preguntó su madre.
—No lo sé. — Mintió él.
—Sí, claro que sí. Jonny, no somos estúpidos ni nada por el estilo, has vuelto a usar eso... — Contestó Nicki.
—¿Por qué demonios te haces esto a ti mismo, hijo? — Preguntó Tom. —No lo necesitas, nunca lo has necesitado. —
—Eso no es verdad, papá. — Dijo el muchacho.
—Sólo lo utilizas para escudarte y desfocalizar tus propios pensamientos y lo sabes. — Apoyó su madre.
—Pero, pero si él me ayuda. — Trató de Justificarse el chico.
—Eso — Dijo su madre recalcando el hecho de que no era una persona. — no hace nada, eres tú y sólo tú, hijo. —
—Mamá... ya lo sé. —
—Si ya lo sabes ¿Por qué aún lo usas? — Preguntó su padre.
—No, si no lo uso, sólo lo dejo ahí y ya está. — Mintió de nuevo.
—No nos mientas, Jonny. — Dijo Nicki.
—Vale, vale ¡Lo uso! ¿¡Qué tiene de malo!? — Admitió él.
—Hijo, eres casi casi un adulto y los adultos hablan por si mismos, no usan... cosas. — Dijo Tom.
—Pero no puedo dejarlo. — Dijo el muchacho triste.
—Jonny, sí puedes ¿Recuerdas este verano? — Le preguntó la señora Connor.
—Sí, lo recuerdo. —
El verano pasado fue genial para Jonny. Se fueron a la playa tres semanas, lo que ocurrió fue que el chico hizo tantos nuevos amigos allí que se "olvidó" de Tabla. Además, aunque esto sus padres no lo sabían, se acostó con algunas chicas en aquellas vacaciones. Aún recordaba lo fantástico que había sido y lo nervioso que se puso con la primera.
—Tabla, eso — Corrigió su padre. — no te hizo ninguna falta. —
Jonny se lo pasó muy bien y volvió a Peach Creek con la agenda repleta de números de chicos y chicas a los que prometió llamar y que prometieron llamarle también, si bien Jonny no volvió a contactar con algunos y otros jamás devolvieron las llamadas ésto no le quitó la alegría.
La otra parte genial de su verano se dio cuando se fijó en lo guapas que estaban las chicas del vecindario, todas más altas y más morenas, pero también más desarrolladas. Uno de esos días Jonny no pudo evitar fijarse en Nazz más que nunca. La rubia era preciosa, siempre lo había sabido y siempre se lo había parecido, pero la chica a sus ojos estaba más irresistible que nunca.
Se dio cuenta de lo mucho que le gustaba un día que estuvieron en la piscina hinchable de Nazz, aunque ya era bastante pequeña para ellos les servía para refrescarse un poco. Jonny llegó con Tabla pero no hizo falta mucho tiempo para que el trozo de madera al que él llamaba mejor amigo quedase abandonado en un rincón, fuera de la escena. Jonny tenía calor y Nazz le sirvió una limonada y empezó a contarle algo que no conseguía recordar porque se quedó hipnotizado contemplando el hermoso rostro de la rubia, sus ojos azules, su perfecta nariz, sus labios con ese pintalabios rojo se movían sensuales mientras hablaba, dejando ver unos perfectos y alineados dientes blancos... la chica se ofendió al sentirse ignorada y se marchó, regalándole a Jonny una vista de su perfecto trasero mientras se alejaba a conversar con Kevin quien parecía que se había enfrascado en una acalorada discusión con Eddy.
—Ya lo sé... — Dijo Jonny. —Pero no me acostumbro. —
Su padre meditó unos instantes y después habló.
—Jonny ¿Y si probamos algo arriesgado? — Propuso Tom.
—¿A qué te refieres? — Preguntó Nicki.
—Hijo, sea lo que sea que te proponga debes prometer que lo acatarás sin rechistar ¿Lo prometes? — Dijo el hombre.
—Pero papá, no puedo prometer eso si no sé de qué se trata. — Dijo el muchacho algo indignado ante la exigencia de su progenitor.
—Mira, soy tu padre, confía en mi ¿O tal vez prefieres depender de un trozo de madera toda la vida? — Preguntó el hombre.
Jonny lo meditó unos instantes.
—Supongo que no... está bien, lo prometo. — Dijo no muy convencido.
—Está bien, Jonny, yo me quedaré con esto. — Dijo hablando de Tabla.
—¿¡QUÉ!? ¡No, papá, eso no! — Dijo el muchacho intentando recuperar a Tabla.
—Hijo, lo has prometido. —
—Pero...—
—La gente cumple con sus promesas, Jonny Connor. — Dijo su padre dando por zanjada aquella discusión.
—Está bien... — Concluyó el chico triste. Miró melancólicamente a Tabla y después se retiró a su habitación con la bolsa de deportes.
—¿Crees que ha sido una buena idea, Tom? — Preguntó Nicki preocupada.
—No lo sé, tenía que probarlo. — Dicho esto se levantó con Tabla en la mano y se fue hacia el dormitorio seguido por su mujer.
—Pero Tom ¿Esto no será peor para el niño? —
—Nicki — Tom se giró y miró a su mujer a los ojos. — esta situación tiene que solucionarse ya, es ahora o nunca. —
—Lo sé. — Dijo ella.
—Si se lo quitamos tal vez esté unos días atacado, pero después verá que no le hace ninguna falta y lo superará. — Aseguró el hombre.
—Espero que tengas razón. No me perdonaría haber hecho sufrir a nuestro hijo. —
—¿Tú crees que yo quiero que sufra? Si quisiese que sufra lo dejaría tal y como está. —
—Ya sé que no quieres que sufra, cariño. —
—Claro que no, es mi niño, mío y de la mujer que más amo. — Dijo él sonriéndole a su esposa.
—No me digas eso, tonto. — Dijo ella sonrojada.
Se besaron y después Tom Connor guardó a Tabla en un cajón de la cómoda. La pareja no advirtió que su hijo llevaba rato observándoles y que acababa de memorizar dónde habían escondido a su "amigo".
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Después de hablar con Marie y arreglar las cosas con ella la acompañó a casa. Se despidieron con un beso y la chica entró corriendo a la caravana.
Eddward volvió a su casa pensando en lo que le quería decir a su padre... tenía que admitir que si no fuese por su interior él jamás se hubiese acercado a alguien como Marie. Ella era hermosa y muy inteligente, divertida y creativa. Pero su estética era de muy dudoso gusto desde el punto de vista del muchacho. Su pelo estaba teñido de un color demasiado llamativo y demasiado corto, su ropa se pegaba demasiado a su cuerpo y eso le molestaba porque era inadecuado ir con ropa tan provocativa a clase, el instituto era para él un lugar demasiado importante como para ir vestido de cualquier forma y definitivamente Marie no iba bien vestida para ir a clase. Todo esto sin mencionar su piercing y su tatuaje. Marie llevaba un piercing en la nariz y un dragón negro que ocupaba su hombro izquierdo y su omóplato tatuado. Demasiado grande, demasiado llamativo, demasiado inadecuado. Aún así, él la quería lo suficiente como para no tener en cuenta eso, aunque le molestase tanto. Doble D pensaba que las parejas tenían que pegar, que ir prácticamente a juego y, desde luego, Marie y él no eran una pareja muy armoniosa.
¿Qué le iba a decir a su padre? ¿Con qué cara iba a decirle que no tuviese en cuanta la estética de su novia si él mismo la odiaba?
Llegó a su casa y encontró un post it en el que sus padres le indicaban que llegarían tarde pero que cenarían con él. Doble D suspiró, tenía muchos problemas que solucionar.
Una hora más tarde ya tenía sus deberes para el fin de semana terminados y otra vez pensamientos relacionados con Marie rondándole por la cabeza. La quería, él lo sabía ¿Por qué no podía aceptarla tal y como era?
En ese momento alguien llamó insistentemente al timbre. Doble D abrió la puerta y se encontró con Sarah.
—Hola, Sarah, qué grata sorpresa. — Dijo él más por educación que por otra cosa.
—Hola Doble D, venía a ver si tú podías ayudarme con un problema que tengo. — Dijo ella inocentemente enseñándole su libro de matemáticas.
Matemáticas, una distracción excelente para apartar de su cabeza el gran dilema que le quitaba el sueño en aquellos momentos.
—Claro, Sarah, pasa. — Respondió él amablemente.
La guió al comedor y allí se pusieron a trabajar. Sarah ciertamente no llevaba demasiado bien aquella lección de mates, pero realmente sólo era una escusa para pasar rato con el chico. La pequeña duda de la chica se convirtió en dos horas de estudio asistido.
—Doble D. — Dijo la pelirroja de golpe, interrumpiendo la explicación del muchacho.
—¿Si? ¿Voy demasiado rápido? — Preguntó él.
—No, no es eso, no tiene que ver. —
—¿De qué se trata? — Preguntó él intrigado.
—¿A ti de verdad te gusta Marie? — Preguntó ella de golpe.
—Eso no tiene nada que ver con las matemáticas, Sarah. — Dijo él.
—¿Pero te gusta o no? — Insistió.
—Ya es suficiente, me parece que deberías marcharte ahora. —
—Haz lo que quieras. — Sarah se levantó y recogió sus cosas. —Yo pienso que estás cometiendo el peor error de tu vida al estar con ella. —
—Eso tú no lo sabes, pero independientemente de que lo sea o deje de serlo tú quieres que la deje a ella para que salga contigo. — Concluyó él.
—Sí, tienes razón, nada me gustaría más que que rompieses con esa perdedora. — Admitió la hija pequeña de los Horace.
—¡Ya basta! ¡No insultes a mi novia! — Gritó él enfadado.
—Vale, vale — Dijo ella sin darle mucha importancia. — pero en una cosa te equivocas: sí sé que salir con ella es el peor error de tu vida. —
Doble D pensó que sólo era una de sus pataletas típicas, aún así preguntó.
—¿Y por qué es el peor error de mi vida? — Cuestionó desinteresadamente.
Sarah sonrió maliciosa. Esa relación estaba condenada a muerte y ni siquiera había durado una semana.
—Porque Marie Kanker es una guarra. — Dijo.
—¡Ya está bien! — Sarah se asustó por la agresiva reacción de Doble D. — No te voy a consentir que la insultes más. —
—Folló con Jimmy el fin de semana pasado. — Dijo Sarah de golpe.
Doble D se quedó en shock, eso no era posible, su chica... ¿Se había acostado con otro?
No, imposible. Sarah estaba mintiéndole.
—Eso no es verdad. — Dijo Doble D.
—Bueno, tampoco es para ponerse así, después de todo ahí aún no erais novios. — Sarah sonrió contenta por haber sembrado la desconfianza en Eddward Lucas. Iba a ser suyo muy pronto. —Yo me voy. Si no me crees pregúntale a esa fresca a la que llamas novia. — Y salió en dirección a la calle.
Doble D esta vez no le llamó la atención por insultar a su chica. No reaccionó cuando oyó la puerta cerrarse ¿Y si era verdad? ¿Y si Marie era una chica de dudosa moral y coleccionaba chicos como quien colecciona cromos? ¿Él era uno más? ¿Marie tenía una relación paralela con Jimmy?
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—¡Ya he llegado! — Dijo Nazz.
—Hola, Nazzie. — La saludó su madre.
—¿Y papá? — Preguntó la chica al no ver a su padre allí.
—Ha tenido que volver al trabajo a arreglar algunas cosas. — Le respondió Jolene. —Nazzie, siéntate — Dijo señalando la silla que estaba justo delante de donde ella se había sentado. — tengo que hablar contigo sobre lo que pasó el otro día, cuando lo de Jonny Connor. —
Nazz se puso más roja que un tomate al recordar el incidente. El chico había estado pidiéndole perdón toda la semana y ella al final le perdonó porque, sinceramente, Jonny tenía un algo que le atraía bastante. Aún así le daba mucho corte lo que ocurrió.
—Mamá, sólo confundió las cosas, te lo prometo. — Dijo ella deseando que la tierra la tragase.
Jolene no creyó a su hija, ella también había sido adolescente. Martin se colaba en su habitación esas noches en las que los padres de ella salían y aprovechaban para hacerlo, por lo tanto, le parecía natural que Nazz lo hiciese también.
—Nazzie, cariño, no tienes que mentirme, sólo dime la verdad: ¿Os ibais a acostar? — Preguntó la mujer.
—¡Mamá! — Exclamó Nazz indignada.
—¿Qué pasa? Solo es curiosidad. — Respondió su madre.
—Ya te he dicho que confundió las cosas, no íbamos a acostarnos. — Le contestó.
—Entonces... ¿Los condones los usas con otro chico? — Preguntó Jolene.
Nazz se quedó helada. No era virgen, hacía dos veranos que había perdido la virginidad y desde entonces se había acostado con varios chicos, pero no era plan de contarle eso a su madre, además, esos preservativos en concreto eran de Lee y Rolf. Nazz llevaba tiempo sin acostarse con nadie y no le iban los aquí te pillo aquí te mato, si volvía a necesitar compraría más.
—No, mamá, no son míos. Se los guardaba a una amiga. — Respondió la chica.
A Jolene le extrañó esa respuesta.
—¿Y por qué se los guardas? —
—Porque su madre no la deja acostarse con su novio y si se los encuentra se los quitará. — Era una buena respuesta, mentía en parte pero bueno, era convincente por lo menos.
—Está bien. — Jolene la había creído. —Ahora explícame qué hacía aquí Jonny. — Pidió sabiendo que su hija ocultaba algo.
—Nada, solo vino a visitarme. — Dijo intentando parecer lo más seria posible. Jolene no la creyó.
—¿Sabes qué pienso yo? Pienso que te gusta. — Declaró la mujer. Cuando Nazz se puso roja hasta las orejas supo que había dado en el clavo. —No te preocupes, seguro que tú también le gustas. —
—No me gusta. — Mintió ella.
—Sí, claro que no te gusta, no te gusta porque realmente... ¡Te encanta! — Bromeó Jolene divertida.
—¡Jo, mamá, no molestes! —
—A tu padre le va a dar algo cuando se lo cuente. — Dijo Jolene bromeando. Martin se habría puesto como un basilisco si se hubiese enterado.
—¡No, mamá! ¡A papá no! — Dijo Nazz medio preocupada.
—¡Ja! Acabas de admitir que te gusta. — Dijo la madre.
—¿Qué? ¡Si no he dicho nada! — Reclamó Nazz.
—¿Cómo que no? Acabas de suplicar que no se lo cuente a tu padre. — Respondió la mujer.
Si hubiese sido posible, Nazz Van Bartonschmeer habría estallado de vergüenza en ese instante.
—¡Ayyy! ¡Mamá! — Nazz se marchó riéndose a su habitación pero sin admitir nada y su madre se quedó allí riéndose.
Jolene, al rato, se dio cuenta de que su marido tardaba y soltó un bufido. Era pronto para preparar la cena, aún así decidió ir pensando qué iba a preparar. Pollo a la coca cola estaría bien (Nota de la autora: Sí, esta comida existe y está muy rica.) pero... le faltaba coca cola, así que decidió ir a comprar.
—¡Nazz! — Llamó a su hija.
—¿¡Qué!? — Preguntó ella desde la habitación.
—¡Me voy a comprar al super! ¿¡Necesitas algo!? — Preguntó la mujer sin salir de la cocina.
—¡No! —
—¿¡Por qué habláis a gritos!? — Respondió una voz desde el recibidor. Jolene salió y se encontró con Martin.
—¡Martin! — Le saludó su mujer.
—Hola, cariño ¿La niña está estudiando? — Dijo él abrazando a su mujer.
—No sé ¡Nazz! ¿¡Estás estudiando!? — Gritó desde ahí.
—¡Sí, mamá! — Respondió desde su habitación.
—¿¡Tenéis que hablar así!? — Gritó Martin esta vez. —¿A dónde ibas, cielo? — Preguntó.
—A comprar algo para la cena ¿Vienes? —
—Nah... creo que me quedaré a ayudarla con los deberes. — Respondió el hombre.
—Está bien, chao. —
Jolene empezó a andar por el cul-de-sac hasta la zona comercial, le pareció raro no ver a ninguno de los niños por allí, luego supuso que era por el cansancio del partido. Cuando estaba llegando a la zona comercial se encontró con Nicki Connor, la madre de Jonny.
—Hola, Jolene ¿Qué tal? — La saludó la otra mujer.
—Bastante bien ¿Y tú? — Respondió la rubia.
—Bien, iba a comprar algunas verduras para la cena. Hubiese mandado a Tom pero se ha quedado como un tronco viendo la telenovela. —
—¿Ah, sí? ¿Qué telenovela? — Preguntó mientras las dos caminaban hacía el supermercado.
—"Las aventuras de Carmen y esa alemana" — Respondió la señora Connor.
—Suena bastante bien. — Admitió Jolene.
—Sí, lo único que Diana, la alemana, es demasiado pervertida para la inocente Carmen. — Explicó.— Cambiando de tema, siento lo que hizo Jonny en tu casa. —
—No te preocupes, Nicki. —
—¿Cómo no me voy a preocupar? Mi hijo... no sé, lo siento, le dijimos que se disculpase aunque no sé si lo ha hecho. —
—No te preocupes, mi hija me ha explicado lo que pasó y fue un malentendido. Además, a mi hija no le molestó tanto. —
—¿Qué quieres decir? — Preguntó Nicki.
—Oh, vamos, Nicki ¿No has pensado que igual se gustan? — Preguntó la mujer sacando un carrito de la compra.
—No lo había pensado, pero seguramente sí... — Dijo Nicki. —A ver si eso ayuda un poco a Jonny.— Dejó caer.
—¿Ayudarle? ¿Con qué? —
—No conseguimos deshacernos de su tabla de madera. —
—Oh, bueno... ¿Tú crees que alguno de los dos ha dado ya el primer paso? — Preguntó Jolene cambiando de tema.
—¿De qué hablas? — Preguntó la señora Connor mientras pensaba también en qué verduras debía comprar.
—De si alguno de los dos se habrá declarado. — Explicó la mujer rubia a su amiga.
—Ah, eso. No lo creo, Jonny es muy dramático y ya me hubiese enterado. — Admitió la morena.
—¿Pero a tu hijo le gusta mi hija? — Preguntó la otra.
—Mujer, pues supongo que sí porque si no ¿A qué santo iba a ir a visitar a tu hija y se iba a quedar en pelotas en su cama? —
—Tienes razón... — Admitió Jolene cogiendo un pack de seis latas de coca cola.
—¿Por qué tanto interés en el tema? —
—No sé, es que si se gustan es una lástima que no estén juntos. — Dijo ella.
—Jolene... ¿Estás sugiriendo que les hagamos de Celestina a nuestros hijos? — Se vio obligada a preguntar Nicki Connor.
—Umm... Sí. — Admitió.
—No lo sé, Jolene, no sé si funcionaría. —
—¿Por qué no iba a funcionar? — Preguntó la madre de Nazz.
—Por lo que sé tu hija tiene muchísimo éxito con los chicos y Jonny, él no liga demasiado. — Dijo Nicki sin saber que, en realidad, su hijo si se lo proponía podía tener a varias a su disposición.
—¿Y qué? A ella le gusta Jonny. — Dijo la rubia mientras ambas se dirigían a la caja para pagar.
Las dos mujeres salieron del supermercado con sus compras y emprendieron el camino de vuelta al cul-de-sac.
—Vale, está bien, supongo que podemos intentar juntarles. — Aceptó Nicki. —¿Pero cómo? —
—Eso déjamelo a mi. Sólo te pido que no se entere Martin porque como descubra lo que estamos planeando le da un patatús. — Pidió Jolene.
Mientras, Nazz y Jonny estudiaban en sus respectivas casas sin sospechar nada.
Continuará...
Notas de la autora: Y aquí está el capitulo 7. Espero que os haya gustado ^.^
Ahora a responder Reviews ^.^
Kena86: Ya lo sé :) no te preocupes y gracias por leer :D
Megagirl3: No me comprendes, Diana T.T yo soy muy buena y sólo quiero hacerte muy feliz (Carita de ángel made in Carmen.)
Joako01: Me alegro de que te guste y espero que este capítulo también haya sido de tu agrado.
xoxo
OFIXD
