7

Desagradables Encuentros

En ese instante una pelirroja muy guapa se acercó a él aprovechando la ocasión de que se encontraba solo.

Hola -saludó la joven.

Hola, Ginny.

Veo que te dejaron de niñera -comentó, sonriendo burlonamente.

¿A qué debo tan lindo comentario? - respondió sarcástico el ojiverde.

No, sólo decía...

Si buscas a Ron se fue con Luna a bailar -señaló la pista.

No, yo no venía a verlo a él. Sino a ti.

¿A mí? - ella asintió. -¿Para qué?- contestó el ojiverde.

Bueno pues no te he visto desde hace un buen de tiempo, para ser exactos desde aquel último día que estuve en tu casa. ¿Dónde te has metido?

Yo estudio, y estoy con mi familia… por si no lo recuerdas –le vio con impaciencia.

Ah, sí –le respondió de manera despreocupada, Ginny.

Bien, la razón por la que vine hasta acá fue para invitarte a bailar.

No quiero ser grosero Ginny, pero...

No tiene nada de malo, somos amigos, ¿no? -agregó ésta, tratando de convencerlo.

Por qué no bailas con alguien más. Mira, por ejemplo Colin - dijo Harry, señalando a un joven que estaba sentado en una mesa cercana.

Él está solo.

Ay, vamos Harry. Sólo una pieza... ¿O qué, no te deja tu querida esposa? - continuaba ésta de manera insistente.

No Ginny, no puedo. Por si no lo has notado mi hija duerme -señaló a su peque.

Ay, excusas. Te vi bailando hace unos momentos –decía molesta.

Mira, hace unos minutos bailé con mi esposa. Pero porque mi hija aún no dormía bien, y ahora está tranquila. Así que mejor sí invita a Colin, ¿vale? - dijo el ojiverde de manera tajante, apuntando que finalizaba la conversación. Ella se dio la media vuelta diciendo - ¡Como quieras! - se acercó a Colin e inmediatamente después ambos bailaban en la pista; pero ella dirigía ciertas miradas de resentimiento al chico que arrullaba a su hija, sin que éste se diera cuenta.

***

En tanto en esos mismos instantes... la castaña salía de los servicios y caminaba por un pasillo hacia el salón.

Hola, mi niña -decía una voz al oído de Hermione, mientras sentía cómo unas manos le tapaban los ojos y la presencia de un cuerpo justo detrás de ella.

¡¡Víktor!! -exclamó ella, pero no con voz de alegría sino de sorpresa y nerviosismo.

Veo que no te alegra verme, ¿verdad? –dijo él quitándole las manos de los ojos al momento que ella volteaba a verle.

No es eso... sólo que... este... oh… bue-no… Me sorprende verte desde que... –le decía tartamudeando.

Desde que cortamos… luego me dejó helado saber que estabas con Draco Malfoy. Aunque sí qué me sorprendí cuando me enteré que finalmente te casaste con Potter – finalizaba Krum.

Ah... bueno yo... – ella seguía tartamudeando.

Descuida, ya lo superé. Me casé, ¿sabes? –decía éste, alejándose hacia el pasillo izquierdo y se detenían a conversar.

¡Ah, qué bien! -podía por fin exclamar con normalidad.

Pero por lo visto Harry y tú no pierden el tiempo. Ya vi a su hija cuando bailaban, y tú estás próxima a dar a luz, ¿cierto? –comentaba Krum.

Este... sí -respondía un tanto sonrojada.

Yo también tengo un hijo, que por lo que observé debe tener casi la misma edad de la tuya. Se llama Alexander, es encantador -decía entusiasmado.

¿Ah sí? –le veía interrogante, con el entrecejo fruncido.

Mi hija tiene un año –indicó Her.

Te dije, él tiene año y medio –exclamaba Víktor.

Pero cuéntame más de ti -le preguntaba la castaña, tratando de caminar pero Krum la detenía.

Si vas tan deprisa no podré contártelo - Ella sonrió vacilante.

Pues te diré que lo único bueno en mi vida es el Quidditch y mi hijo –suspiró.

¿Y tu esposa?

Ah, y ella – añadió, aunque con simplicidad.

Pero mejor no hablemos de mí, mejor háblame de ti. Creo que la vida te ha recompensado bien, al decir verdad la recompensa es para él... -Krum decía la frase es para él en un leve susurro.

¿Cómo dices? -le preguntaba Her, tratando de entenderle. Él suspiraba – Nada...

**

(Estos sucesos ocurren al mismo tiempo para Hermione y Harry).

Mientras en la mesa...

¿Puedo sentarme? -preguntaba una voz femenina.

Harry que contemplaba de manera gentil y soñadora a su bebé mientras dormía.

(De fondo estaba el vals Corazón de niño)

¡Ay, qué hermosa eres! Jamás me imaginé que sentiría esto, nena… Es algo inexplicable... Te veo aquí, en mis brazos, durmiendo tranquilamente. Y te miro tan pequeña e indefensa, nunca te dejaría de mirar. Te pareces tanto a nosotros, pero más a ella, por eso eres perfecta. Es tan inexplicable como de dos seres que se aman puede concebirse algo tan puro, lejos de envidias y temores -éste daba un suspiro mientras seguía tomando de su manita a su peque - Eres mi mundo, y... -sus pensamientos fueron interrumpidos después de que Cho volviera cuestionarlo.

¡¿Disculpa, puedo sentarme, Harry?! -llamó con insistencia, molesta.

Él levantó la vista y se encontró con el rostro de Cho Chang, ahora de Corner. Ella sin más se sentó en el lugar que Hermione había dejado. El ojiverde la observó un tanto sorprendido y con el seño fruncido.

Te felicito, ahora eres un Auror. Aunque no sé por qué te graduaste. Pudiendo continuar en el equipo de Inglaterra –confesó lo absurdo que la parecía el hecho.

Si supieras que ahora no me interesa en absoluto el Quidditch -contestó él mordazmente.

Ajá, ¿por qué? -le dijo ella de manera incrédula.

Tengo todo lo que he deseado en la vida… Y más de lo que imaginé tener -seguía Harry, regresando su mirada hacia su hija.

Ja-ja, Eso ni tú mismo te lo crees -respondía con incredulidad, sarcástica.

¡Claro que lo tengo! Una carrera, una vida estable; y lo mejor. Los tengo a ellos - dijo señalando su bebé.

Ah claro, tu familia, ¿verdad? - le contestaba con un dejo de aburrimiento.

Sí, mi más grande sueño. Mi Familia –esta vez su voz sonaba un tanto retadora.

Oh sí, pero que yo recuerde tu más grande sueño era jugar en la selección de Inglaterra. Lo más curioso es que tú ya jugabas en ella, pero de pronto no apareciste en el partido más importante de tu vida; y luego reapareces de novio con esa hija de Muggles. Es muy extraño, ¿no? –exclamaba con la misma voz cansina.

Su nombre es Hermione Granger, ahora de Potter. Y es mi esposa –le decía el ojiverde, cada vez más retador.

Ah sí, se me olvidaba. Tu querida Hermione Granger –esto lo decía con voz desdeñosa.

No sé cómo fuiste capaz de casarte con alguien como ella, no es de nuestra clase.

¿A qué te refieres con No es de nuestra clase, Cho? - éste se estaba poniendo rojo de cólera por la manera que Cho se refería a Her, tratando de controlarse.

A eso exactamente, a que es hija de muggles -ella también le respondía de manera brusca.

Mi madre también era hija de muggles, por si no lo sabías. Y ambas son las mejores brujas que jamás hayan existido -contestaba como si eso zanjara el asunto.

Si tú lo dices – Cho tenía el entrecejo contrariado.

No sólo yo lo digo, lo dicen todos los que las conocen, y conocieron; en el caso de mi madre - Harry cada vez se oponía resistencia para no explotar.

De todas formas aún no comprendo cómo es que me pudiste cambiar por ella. Tiene tan poca clase y...

Y es el amor de mi vida. ¿Te quedó claro, o tienes dudas? -esta vez casi la corre con la mirada asesina que le enviaba, si su mirada quemara ella estaría calcinada.

La verdad sí, mírate. Te has convertido en alguien tan patético, parece que sólo eres el juguete obediente de todo lo que ella ordena. Vives a su sombra, no queda nada de aquel Harry que conocí. El chico lleno de sueños e ilusiones, que tenía como meta jugar al Quidditch sin importar nada más. Aquel que venció al mago más tenebroso del mundo, aquel muchacho "Que sobrevivió". Del que yo me enamoré y sigo enamorada - Pese a ésta revelación Harry le respondió sin inmutarse.

¡Eso siempre fui para todos, Un objeto! ¡Un ser que sólo tenía que derrotar a un monstruo! Y tú no eres la excepción, claro está. Sólo el niño que sobrevivió, y luego el chico que sobrevivió, y los liberó de ese terror. Pero alguno se detuvo a pensar en mí como simplemente Harry, el ser humano, la persona común y corriente. No, verdad… Nadie. Con excepción claro, de los que me conocieron sinceramente. Y más ella, la que tú llamas de manera despectiva, hija de muggles -exclamaba él, apunto de gritar pero controlaba su temperamento. En primera, porque tenía a su hija en brazos, y segunda, no era el lugar apropiado para armar un escándalo.

Ella sí me conoce realmente, y sobre todo me ama como soy. Y como tú un día lo dijiste, a ella sólo puedo abrirle mi corazón. Pero lo mejor de todo es que ella es la dueña de él.

Así que eso es lo que piensas, ¿no? –espetó Cho de manera ardida.

Pero no te cuestionas por qué ella anduvo con puros magos famosos… como Krum, Malfoy, y finalmente te atrapó a ti -decía tratando de poner en duda los sentimientos de Harry.

Me quieres dar a entender que ella se casó conmigo porque soy famoso -bramó enojado.

Así es, ni yo misma pude haberlo dicho mejor -ponía una sonrisita triunfal.

Pues estás muy equivocada si piensas que eso es así -respondía éste, cayendo en cuenta de que Cho de todas formas le decía todo aquello por resentimientos.

Ajá, examina esto. Krum estaba en la cúspide de sus inicios y era tan excepcional como ahora, pero claro que deslumbraba a cualquiera por ser tan joven. Luego Malfoy, con quien recuerdo pensaba casarse. Él era el único heredero de la fortuna de los Malfoy pero ¡Oh Sorpresa!, su padre le desheredó por traición a su linaje y ella misteriosamente le dejó, y luego reaparece en público siendo tu prometida. No es así, o dime si me equivoco.

Mira, deja de levantar falsos. Porque el león cree que todos son de su condición -esta vez el sonreía al darse cuenta de que había encontrado algo que le molestaba a Cho.

Qué me quieres decir, Harry -ella le miraba con el gesto ofendido.

Caramba, pensé que eras más inteligente. Digo, como estuviste en Ravenclaw - sonreía con sarcasmo. - Y al decir verdad lo único inteligente que te he escuchado decir es cuando yo iba en 5° año, te pusiste celosa de Her y me diste a entender que a mí me gustaba. Sabes, es lo que más te agradezco, que fue por ti que empecé a descubrir mis verdaderos sentimientos.

Así que fue eso el verdadero motivo por el que no saliste conmigo después del 5 ° año. ¡Ella fue! Siempre ella interponiéndose - La situación cada vez era más incómoda.

Te equivocas de nuevo Cho, yo salí con ella hasta hace cerca de cuatro años.

Sí, pero ya estabas enamorado de ella - ésta comenzaba a gritar.

Vaya, segunda cosa inteligente que te escucho decir desde que te conozco. Sí y al decir verdad me enamoré de ella desde que la conocí, y con el paso del tiempo la fui queriendo más. Sólo que en un principio fui estúpido para darme cuenta que ese amor fue reciproco, ella sentía lo mismo. Sabes, para tu información ella fue la que me besó por primera vez, fue en el primer año, antes de conocerte. Así que lamento desengañarte… Ay Cho, en serio nunca debí fijarme en ti. Tú y yo jamás compartimos gustos, tal vez el quidditch, pero de ahí nada más… y eso me duele en el fondo. Porque descubrí algo tarde que el amor se encontraba justo a mi lado, todo el tiempo arriesgándose conmigo y por mí. Pero te repito, gracias a ti recapacité.

Pues ni tanto, porque también anduviste con Weasley –ironizó Cho.

Eso fue algo distinto, que a ti no te importa –atajó con acidez.

Ah, y antes de esto, lo que quiero decir es que de todas formas tienes la fama que tú soñabas desde siempre – puntualizó.

No sé qué es lo que me quieres dar a entender con eso, Harry -respondía según sorprendida.

Ay por favor, tú sí eres como describes a mi esposa -continuaba él, con mucha más seguridad; arrullando a su peque para no despertarla.

Haz memoria, primero anduviste con Diggory por ser guapo y popular, ¿no? Pero como él murió me elegiste a mí… y ahora te casaste con Corner. Eso sí que es un misterio, que fueras su esposa justo después de ser nombrado el ministro más joven en siglos. Eso sí que es fama, ¿no? Conforme, eres la buscadora de Inglaterra. Digo no es que dude de tu capacidad, lo admito, eres buena. Pero tan rápido ascenso es incógnito –finalizaba triunfante.

Veo con tristeza que ella te tiene dominado, pudiste ser el mejor jugador de la historia y decides atarte a un matrimonio absurdo. Definitivamente Ginny Weasley tiene razón, tu mujercita te robó la vida.

Corrección Cho, ella es mi vida. ¡Ahora, largo de mi mesa! - Le gritaba entre dientes, poniéndose de pie.

¡Ya me iba! Pero te diré algo Harry, A mí nadie me la hace sin pagármela –exclamaba a tono de amenaza –ella también se incorporaba, tirando la silla de un empujón y se marchaba con gesto ofendido y de cólera. Harry la observaba marchar y perderse entre las parejas del baile, entonces se sentaba de nuevo. Poniendo la silla en su lugar y acomodándose mejor a su hija para asegurarse que ella siguiera tranquila. En eso dos personas se acercaban a la mesa y la voz de...

Hola Potter, Buenas Noches -exclamaba la voz de Krum, mientras alejaba la silla para que Her se sentara.

Harry volvía a levantar la mirada para nuevamente tener un encuentro desagradable, y ver a la persona que algún día fue su rival.

Hola -respondía éste, con un dejo de áspero.

¿Y a qué debemos tu agradable presencia en nuestra mesa? -exclamaba algo sarcástico.

Le decía a Hermione que tiene una hija muy hermosa, igual a su madre - decía Krum, haciendo una caricia en la mejilla a la bebé que dormía en los brazos de su padre. Éste reaccionó como si aquel fuere a hacerle daño, y la apartó bruscamente.

Y que tú eres un suértudo por ser el padre de tan bella criatura... -lo dijo con voz casi inaudible, más para sí mismo que para los demás.

Tanto tiempo sin verles, me parece extraño. Aún recuerdo aquel día que llegué a Hogwarts, cuando los vi por primera vez. Y cómo día a día trataba de acercarme a Hermione, pero siempre estaba contigo. Carramba, recuerdo que tú, Harry. Me dijiste que ella no te importaba en absoluto como mujer -recordó éste, volviendo a retomar su voz normal. Harry lo miró fulminante y la castaña algo contrariada. - Y mírenlos ahora, ya hasta son padres -dicho esto volvió a dar una caricia a la pequeña Lily, Harry volvió a retirarla, Her se ruborizaba. Mientras Harry sólo se contenía por no correr a Krum con una patada en el... que ganas no le faltaban.

Potter, sabes tengo algo muy serio que preguntarte -dijo seriamente.

Más bien es una duda que me ha carcomido durante estos últimos años -repuso en tono hosco.

¿Ah sí?, ¿Y cuál es? -respondió algo sorprendido y cauteloso, por creer que Krum seguiría hablando de lo que pasó con Hermione. Pero para su mayor sorpresa Víktor abordó el tema del último partido al cual Harry no asistió, el encuentro contra Bulgaria en los mundiales de Quidditch.

Por qué le fallaste a tu equipo, en un triunfo que hasta yo afirmaba -le cuestionaba a manera que sonaba más a regaño que a cuestión, ya que éste tenía el ceño levemente fruncido.

Eso es algo personal, Krum -contestaba agresivamente, Her los observaba un tanto extrañada.

Bueno, eso no me incumbe realmente - le decía al ver la reacción del de gafas.

Sólo era una introducción... -dijo pausadamente, mientras tomaba de una copa que le acababa de llevar un mesero.

Pero el verdadero motivo por el que me atreví a acercarme a tu mesa es… los nuevos mundiales -terminó cuando pasó el trago. Harry fijó por fin su mirada en Krum, con el entrecejo levantado.

¿Y qué con ellos? - le respondió repentina y bruscamente.

Bien, pues creo que tú ya sabes que la sede será Inglaterra nuevamente.

Sí, es verdad -afirmó Harry.

Sé por una fuente confiable que los directivos internacionales te quieren de vuelta en el equipo de Inglaterra.

¡¿Internacionales?! –el ojiverde exclamaba asombrado y confundido - Por qué Oliver no me dijo que... eran los directivos internacionales. Él sólo dijo del "equipo" Esto es extraño y si así es ¿Cómo es que Krum lo sabe?

Her lo observaba con cara de confusión - ¿Cuándo le plantearon su retorno? Quizá Oliver para eso le llamó al apartarlo de mí cuando nos lo encontramos.

¡Ey, Harry! -exclamó Krum, haciendo que éste regresara a la realidad y también Her.

¿Ya pensaste en esa propuesta? Mira que de ser así volverías a tener oportunidad de jugar contra mi equipo, y quizá devolverle esa fama que les quitaste tan repentinamente hace cuatro años a Inglaterra. Aunque debo prevenirte de que no seré un rival fácil –continuaba Krum, tomando otra vez de su copa.

En verdad admito que nunca lo he sido. En ningún aspecto - puntualizó nuevamente el jugador búlgaro y observó de reojo a Hermione.

Sí, de eso estoy seguro –exclamó Harry, algo extrañado con su propia respuesta; desde el fondo el ojiverde hacía que se le hirviera la sangre el sólo pensar que Víktor Krum estuviese tan cerca de Her, su Her.

¿Y qué respondiste ante la propuesta? -cuestionaba Krum.

Que no regresaría - dijo de forma tajante.

Es una lástima -exclamó el buscador de Bulgaria. - Pensé que al fin podría tener de nuevo la oportunidad de competir contra el gran Harry Potter -decía éste, sarcásticamente.

Pues ya ves que no, Krum. No regresaré al mundo del Quidditch, así que no tendrás que demostrar nada -le respondía el joven de Auror.

Pues te diré que te estaré esperando en el campo, por si cambias de parecer, Potter - dicho esto Víktor le observaba en tono retador. Hermione por fin habló.

Harry, por qué te detienes. Yo creo que es una gran oportunidad de retornar a tu sueño -dijo ésta, animándolo; pero la respuesta de su esposo la desconcertó.

¡Que no, Hermione! Ya oíste que mi respuesta es No. Tú lo acabas de decir, es un sueño. Ahora lo que estoy viviendo es mi realidad - exclamó de forma tosca.

Bueno, me despido Potter. Y controla ese carácter - dijo incorporándose Krum.

Sabes, reconsidera. En serio me encantaría verte jugar aunque sea sólo esa vez -el jugador Búlgaro le dio una palmada en la espalda, volteó a ver a Hermione y se despidió dándole un beso en la mejilla, cerca de los labios. Esto hizo que el coraje que Harry trataba de controlar explotara y sus celos se descontrolaran.

NO TENGO NADA QUE RECONSIDERAR, ¡ADIOS! -respondió el ojiverde tajantemente.

Nunca digas nunca. Confío que esta preciosura te convencerá -exclamó convencido el joven buscador, y se marchó. Pero antes besó de nuevo a la castaña, delante de los ojos llenos de ira del nuevo auror. Ella apenada trató de calmar el asunto al ver el enojo de su esposo, pero sólo lo empeoró, pues le dijo justo lo que había sido la causa de uno de sus enojos, más bien el principal.

Harry, de verdad piénsalo. Es en serio, ¿No te gustaría regresar al equipo? -comentó ella, un tanto animada pero él le contestó en tono enfadado.

¡HERMIONE, BASTA! ¡DIJE QUE NO! -dicho esto cambió de tema muy repentinamente que no dio tiempo a que Hermione hablara.

Y a propósito, por qué te tardaste tanto -seguía con su tono molesto.

Este... yo me encontré a Víktor en el camino de regreso aquí y... – Her trataba de sonar tranquila porque sabía que su esposo estaba enojado y eso lo sabía perfectamente no de envalde le conocía desde hace 12 años.

POR ESO TE TARDASTE, Y TAMBIÉN POR ESO VENÍA CONTIGO, VERDAD -decía alterado, incomodando a su hija que se movía con gestos molestos, pero no despertaba.

Disculpen -intervenía Luna, quien se acercaba con Ron; los observaban sorprendidos.

¡Te puedes calmar! -le decía la castaña, observando que las pocas personas sentadas en las mesas de su alrededor las volteaban a ver asustadas y desconcertadas. Y se encontraba con la mirada de Luna, quien entendía y tomaba en brazos a Lily.

Este, Ron… vamos a llevar a Lily al carro -decía la rubia, tomando a su ahijada en sus brazos. Aunque el joven Potter no parecía querer dársela cedió finalmente y vio cómo Luna y Ron se alejaban; diciéndoles que estarían con la peque en el auto para que fuesen a traerla.

¡¿Calmar?! -continuó con lo que quería expresar, pues parecía a punto de explotar.

¡Cuando un imbécil corteja a mi esposa en mis narices! Porque esa estúpida excusa de los mundiales no me la trago. Él trata de acercarse de nuevo a ti, qué no lo viste. Y para colmo tú me pides calma, cuando se tardaron platicando de quién sabe qué, apartados de todos -respondía rojo pero entre dientes, pese a esto los demás le observaban con recelo temiendo que pronto se levantara tirando cosas; y Her le veía un tanto asustada y molesta.

¡Harry James Potter, se puede saber qué clase de mujer crees que soy! ¡Yo soy una dama que se da a respetar! –contestaba ofendida.

¡Tú sí, pero a él le da igual! - le agregaba con mirada celosa y el ceño fruncido.

Para tu información, Señor Celos. Él está casado y tiene un hijo -respondía exaltada.

Y eso qué, no le impide que tú le sigas interesando. Por favor, no lo viste cómo se comportó. ¡Estás Ciega! -continuaba con la discusión, que se estaba volviendo calurosa.

¡Ya Basta! -la castaña trataba de no alterarse, pero casi era incontrolable.

¡No Basta! Si mi esposa le ve y no lo impide, y eso que estando enfrente de mí. Imagínate en el pasillo hacia los servicios, ¡Quizá tratando de recordar viejos tiempos! –cada vez su voz era más audible para los demás.

¡Cállate! No voy a permitir que me tomes por una cualquiera - se paraba furiosa y le daba una bofetada.

Mira, tú crees que yo no me di cuenta. Te quieres hacer la víctima, cuando vi claramente cuando se alejaba Cho. ¡Crees que soy tonta!, fíjate que no. Sí vi perfectamente, como podrás darte cuenta no estoy ciega -gritaba una Hermione muy roja.

En ese instante todos les observaban con sorpresa, pues ya era inevitable que medio salón se hubiese dado cuenta, ella se marchó dejándolo solo en la mesa.

Él vio a todos los demás que inmediatamente voltearon a ver hacia otro lado. Él, que también se había puesto de pie, se sentó y tomó su cabeza entre sus manos. Trató de tranquilizar sus pensamientos y poner su mente en blanco - Por qué carambas me porté así, ella no se lo merece. Estos malditos celos me traicionan y ahora le haces daño a quien más amas, en serio ella jamás te ha dado motivos para tu estupidez -pensaba mientras se maldecía a sí mismo - Ella no tiene la culpa de todo lo malo que has hecho en tu vida. No debes echar a peder tu felicidad, y mucho menos la de ella.

(Comenzó a escucharse una canción)

Amor mío, no sé lo que pasó contigo,

No sé lo que pasó conmigo.

Por qué dejamos de ser buenos amantes y buenos amigos...

Amor mío, por qué tenemos tanto frío,

Por qué dejamos que el olvido nos congelara la piel

Y nos dejara en medio del vacío.

Qué le pasó a nuestro amor, qué le pasó a tu corazón y al mío...

Amor mío, te me estás yendo como agua de río...

Amor mío, estás aquí pero no estás conmigo.

Amor mío, no te me vayas que te necesito...

Amor mío, para sentir que sigo estando vivo.

Amor mío, te están gritando mis latidos

Con este corazón partido que se desangra por ti

Que me lastima como un enemigo.

Qué le pasó a nuestro amor, qué le pasó a tu corazón y al mío...

Amor mío, te me estás yendo como agua de río...

Amor mío, estás aquí pero no estás conmigo.

Amor mío, no te me vayas que te necesito...

Amor mío, para sentir que sigo estando...

Vivo por ti, solamente por ti

Y yo sé que no todo está perdido...

Mientras él pensaba, Hermione salió hacia los jardines para tranquilizarse. El jardín estaba adornado muy bello, con pequeñas luces doradas que bañaban los arbustos verdes, donde se encontraban miles de rosas; con la luna llena viéndole en todo su esplendor y las estrellas que brillaban al máximo. Dándole un toque romántico, el marco perfecto para que afuera pasearan parejas de enamorados, en contraste con las lágrimas que ahora salían de unos hermosos ojos castaños, cuya dueña se sentía miserable por primera vez en años. Sentándose en una banca alejada del bullicio comenzó a enfrascarse en sus pensamientos, dejando rodar las lágrimas que en cada pensamiento se hacían más y mojaban sus tiernas mejillas. - Cómo era posible que el amor de su vida, la persona que le conocía inclusive mejor que ella. Con quien aparte de ser su esposa, era su mejor amiga; él era su compañero de vida, su pareja. Y sobre todo ella es la madre de sus hijos... Le hubiese ofendido dándole a entender que era una mujer fácil, en pocas palabras una cualquiera; que no le importaba coquetear enfrente de él y de su hija. Olvidaba al parecer que ella esperaba un hijo también. Y para empeorar todo estaba el haber visto a la pesada de Cho sentada en su mesa hablando con él. No exactamente se sentía celosa porque confiaba mucho en su esposo, pero admitía para sí misma que le provocaba ira que la otra sí le perseguía a pesar de que él está casado y con hijos. O que Cho misma también es una persona comprometida, eso de verdad le hervía la sangre.

Se le olvida eso y me trata de cambiar el tema celándome y haciéndome sentir culpable a mi" "Yo que no le pensaría armar un teatro como el que él me armó a mí. ¿Por qué no pudo esperarse a llegar a la casa para aclarar todo?, Eso es lo que yo pensaba hacer. Ay Hermione, pero de qué te quejas si ya lo conoces - dijo una voz de reproche en su cabeza.

Amor mío, te me estás yendo como agua de río...

Amor mío, estás aquí pero no estás conmigo.

Amor mío, no te me vayas que te necesito...

Amor mío, para sentir que sigo estando vivo.

¡Simplemente inconcebible! -exclamó por fin, quebrando el silencio de sus pensamientos. Una mano tomó su hombro.

Harry, y tú...

Exacto, es lo que yo digo. Que es simplemente inconcebible ver unos ojos tan bellos llorar, por un idiota - dijo una voz que arrastraba las palabras, la castaña se sorprendió mucho. Era una voz que usualmente usaba ese acento pero no utilizaba la forma que siempre empleaba al dirigirse a alguien, fría y gélida… y que pensaba que cuando la volviera a oír la utilizaría con ella. Igual que en el colegio... Esa vez la voz era triste y nostálgica, como aprisionando un sentimiento que trataba de salir, una emoción. Y para su mayor sorpresa al voltear a verle descubrió que en sus ojos grises había una chispa que jamás pensó volver a ver, ¡Una alegría inmensa!, pero que era incubierta con un apellido como el de él "Draco Malfoy" le veía con una mirada de amor escondido, pero finalmente amor.

Hola, Jane -dijo éste, cortando una rosa y acercándosela a ella.

¡¿Draco…?! - exclamó con voz confusa y nerviosa, la castaña.

O mejor dicho, debo llamarte Hermione Potter -la miró el rubio, por fin dándole la rosa.

Qué... haces... tú... aquí... –respingó Her, tartamudeando entre sollozos y nerviosismo. Reconsiderando entre si tomar la rosa o no, al final de cuentas la tomó.

¿Cómo qué hago aquí? Yo también fui invitado -le dijo el ex Slytherin.

Pero tú... no debes estar aquí... Tienes que estar con...ella -continuó con sollozos, producto de su llanto.

Já, ¿con ella? No me digas -dijo con sarcasmo, haciendo una mueca burlona. Y sentándose a lado de Hermione, cubriéndola con su abrigo.

¡Estás helándote!, Te vi salir y te seguí. Siempre lo dije y lo seguiré diciendo, Potter no te merece y no lo hará nunca - habló éste, mientras la abrazaba contra él. Pero la castaña se alejó y lo miró desconcertada.

Draco, Tú no... no me... ¿No me odias...? - le preguntó tartamudeando la ex Gryffindor.

¿Odio? Tal vez a él sí… Pero a ti no podría, aunque lo quiero. ¡Quiero odiarte, Entiendes! ¡Pero no puedo! -comenzaba él, incorporándose y caminando frente a ella.

Me encubrí por miedo a ser lastimado y... tú me enseñaste a amar, ¿cómo me cuestionas si te odio? Tal vez me provocas sentimientos encontrados Jane, pero no puedo odiarte - mientras las palabras que luchaban por salir lo hacían ahora las lágrimas ocupaban su sitio en esa lucha interna y se asomaban en los ojos grises de su contrincante, ella le observaba sorprendida.

Sólo quiero que me aclares algo... algo que me envenena día tras día desde que tú y yo no... - pero no podía continuar pues el llanto se hacía triunfante, ahora unas gruesas lágrimas resbalaban por sus grises ojos que reflejaban tristeza. Una tristeza enorme, el chico rubio las reprimía y trataba de continuar cuando ella le interrumpía

Draco, no es el momento de hablar del pasado. Yo no estoy lista, No ahora -él le miraba y se detenía, aún reprimiendo el llanto.

¡¿Entonces cuándo?! Pensé que cuando te volviera a ver te reclamaría, te haría pagar caro tu desengaño... ¡mi dolor! Pero sinceramente no puedo… - Malfoy hablaba de manera pausada debido a que también lloraba.

Draco, yo... -comenzaba la castaña.

No sigas Jane, te daré el tiempo que necesites. Yo tampoco quiero hablar de lo que pasó hace cuatro años. No esta noche, ni en este lugar. Quiero que me lo digas en un lugar más privado, y cuando no estén ellos -le decía mirando hacia el salón.

(Se refería a su esposa y a Harry)

Sólo quédate en silencio, 5 minutos... Acaríciame un momento, ven junto a mí. Te daré el último beso, el más profundo. Guardaré mis sentimientos y me iré lejos de ti...

Siempre imaginé verte embarazada -decía Draco, cambiando de tema parcialmente pero todo lleva a lo mismo.

Pero no de esta manera. Curioso, ¿no? Él que te tiene, te hace llorar -dijo con un dejo de rencor en sus palabras, y limpiándole las lágrimas a Hermione; las cuales se habían refugiado entre la raíz de sus ojos y su nariz. Ella instintivamente lo alejaba de nuevo.

Debo irme, Draco. Alguien podría vernos… y decirles - exclamaba la ojimiel poniéndose de pie y devolviéndole su abrigo, él lo tomaba; la observaba y también se levantaba. Antes de que ella se marchase un impulso hizo que el chico le tomara la mano, la atrajo hacia él y trató de besarle pero ella se alejó por tercera vez. Lo miró y se dio la vuelta con dirección al salón.

Dame tu mano, devuélveme el aire.

Di que me amas, que no eres culpable.

Por lo menos un momento dime que esto no es cierto...

Que no se te olvide, Jane. Tenemos una plática pendiente… -le gritaba mientras la veía alejarse, con cierta nostalgia en sus ojos grises. Ella le devolvía la mirada y seguía su camino; de regreso se encontraba con su esposo.

Sólo quédate en silencio, 5 minutos... Acaríciame un momento, ven junto a mí. Te daré el último beso, el más profundo. Guardaré mis sentimientos y me iré lejos de ti...

El chico rubio se quedaba un rato más en la banca y se perdía en sus pensamientos:

¡¿Por qué no puedo odiarte, Jane?!

¡TE AMO, ahora más que nunca! Lo descubrí hace unos momentos que te tuve tan cerca... Y por más que lo intente no puedo odiarte - él tomaba el abrigo y lo olía -Aún tiene tu olor… Ese olor que nunca volveré a sentir mío… Que nunca fue mío - se decía así mismo, mientras las lágrimas se hacían más visibles, ganando terreno en su rostro.

¡Te fallaste Draco, juraste vengarte! Pero de quien realmente debes vengarte es de él… ¡Ese idiota que se atreve a hacerla llorar!

¡Estúpido, No eres mi hijo! Un hijo mío jamás lloraría por una sangre sucia - interrumpió sus pensamientos una voz gélida, profundamente helada y vacía. Esa misma voz lo atormentaba todo el tiempo, desde que tenía uso de razón, y que lo seguiría haciendo hasta el último segundo de su vida; pese a que su padre ya no existía.

¡BASTA PADRE! ¡ME ESCUCHAS! ¡TE ODIO!, ¡TE ODIO!

¡CALLATE! ¡DÉJAME EN PAZ! ¡FINALMENTE CONSEGUISTE LO QUE DESEABAS! ¡SE CUMPLIÓ TU CAPRICHO! ¡LO CUMPLIÓ ÉL!

¡AHORA DÉJAME EN PAZ! ¡DÉJAME VIVIR TRANQUILO! ¡ME OYES! ¡TRANQUILO! ¡SI LO QUE QUIERES OIR ES QUE LA ODIARÉ, LO HARÉ! ¡LO JURO! ¡PERO YA DÉJAME VIVIR SIN TU RECUERDO! - su grito entrecortado y lleno de dolor rompía el silencio de ese apartado donde se encontraba un chico rubio; confundido, su rostro estaba bañado de lágrimas, sus ojos enrojecidos a causa de ellas. Aquellos ojos grises reflejaban dolor, pero más que físico un dolor interno, un dolor del alma y del corazón.

Quisiera decirte que hoy estoy de maravilla,

Que no me ha afectado lo de tu partida,

Pero con un dedo no se tapa el sol.

Que estoy muriendo, muriendo por verte.

Que estoy agonizando, muy lento y muy fuerte...

Vida, devuélveme mis fantasías,

Mis ganas de vivir la vida

Devuélveme el aire...

Cariño mío, sin ti yo me siento vacío.

Las tardes son un laberinto y las noches me saben a puro dolor...

¡Draco! ¿Draco, aquí has estado? Te busqué como loca en todas partes, porque saliste del salón tan aprisa y no vi a dónde te dirigías. Por eso te busqué dentro de él. Todos preguntando dónde estabas, y yo sólo podía responder. Ahora vuelve, y poniendo mi cara de estúpida - hablaba una chica, de forma muy rápida y molesta.

El rubio se limpiaba las lágrimas y volteaba a ver a su esposa, con una ira distinta a todo lo ocurrido hace unos minutos con Her.

Es la única que tienes - dijo por fin, en un susurro casi inaudible y sarcástico; pero no le veía del todo.

¿Me estás escuchando, Draco? - preguntaba deteniendo su sermón, sin escuchar lo que él le decía.

¡Cómo No Escucharte, Si Pareces Lechuza Alterada! ¡Y Ya Cállate!, ¡Yo Puedo Ir Donde Se Me Pegue La Gana!

¡¿Entendiste, Pansy?! -le respondía con un tono frío y áspero. Realmente ese siempre utilizaba con ella.

Draco, por qué me hablas así -le respondía ésta, con voz fingidamente sorprendida.

¡Yo te hablo como quiero! Y ya vámonos, si eso es lo que querías -exclamó de forma frívola, tomándola del brazo y jalándola fuertemente.

¡Ey, cuidado! ¡Me haces daño! -decía con voz de protesta.

¡Pues entonces camina! -le contestaba sin inmutarse siquiera.

Mientras en esos instantes el matrimonio Potter entraba en el salón y dispuesto a abandonar el lugar.

Her, yo no sé por dónde empezar... – comenzaba el ojiverde.

Harry, hablaremos en casa, ok. Aquí no podríamos… -le respondía la castaña.

Tienes razón - decía éste, acercándose a un camarero para pedirle sus abrigos.

A la salida del lugar se encontraban con su último encuentro desagradable de la noche...

Harry ponía su abrigo a su esposa y él se colocaba el suyo, caminaban hacia a la entrada cuando chocaban con alguien.

¡Mira por dónde…! - exclamaba una voz presuntuosa y molesta.

Ah vaya, vaya… Si es Potter, ¡El Héroe! -decía un chico rubio, de forma despectiva.

¡MALFOY! - dijo entonces Harry.

Mira qué casualidad, el centro de atención de hoy y de siempre. Debo sentirme privilegiado de cruzar unas palabras con él -continuaba con sarcasmo y le veía como si fuera un escarabajo.

Ah, y su distinguida esposa. La sangre sucia -se escuchaba la voz de Pansy, quien lo decía de una forma burlona. Harry temblaba de coraje pero trataba de ignorarla.

Draco la volteaba a ver por segunda vez en la noche, pero su mirada volvía a ser gélida y fría; nada comparada con las miradas de esa noche. La calidez que ella observó justo hace unos cuartos de hora había desaparecido y ahora sentía cómo él le miraba con aparente desprecio; desprecio que sólo era para el chico de pelo negro y gafas a su lado. Aunque en el fondo también sintió cierta alegría al notar que Hermione aún sostenía la rosa entre sus dedos.

Draco, y su tonta esposa Pansy Malfoy - exclamaba Hermione.

Quítense de nuestro camino, Malfoy. No queremos pelea, No es el lugar - decía el auror, no le daría el gusto de ver que en verdad les molestaban.

¡Cuida tus modales, sangre sucia! -dijo entre dientes Pansy, sonriendo hipócritamente; sólo la escuchaba Hermione porque los otros dos se veían con tanto odio.

No es muy amistoso de tu parte, Potter -continuaba Malfoy - Al parecer no has aprendido modales en todo este tiempo. Y mucho menos a tratar a tus superiores.

No me dirás que hablas de ti. Porque si es así qué equivocado estás -respondía retadoramente Harry, tratando de controlarse porque nuevamente los demás le veían.

Ay Potter, tranquilo. Yo tampoco quiero pelear… Soy demasiado importante para dar un escándalo. Además ya no estamos en el colegio, para dar semejante espectáculo.

Soy una persona de clase. Qué dirán si me ven peleando como niño. Yo, Draco Malfoy peleando con un simple auror. Por favor Potter, yo que tú cambiaba de empleo. Es un desperdicio de tiempo… ¿o ya te trastornaste como Moody y ahora ves magos tenebrosos por todos lados? Sí qué te afectó esa lucha con el Señor Tenebroso. Ah, ya sé… Quizá tienes la esperanza de atrapar algún mago oscuro para poder cobrar un poco más. Porque al paso que vas le quitarás el lugar al padre de Weasley. Puesto que pronto tendrás más hijos de los que puedas mantener - decía el rubio con un tono altanero, aunque en el fondo sus mismas palabras le herían al decir hijos. Mientras Harry se tensaba, pero sólo le observaba; Her pedía para sus adentros que esta situación terminase, y Pansy se reía de lo que Malfoy decía.

Cierra la boca Malfoy, si no quieres que te...

¿Qué? ¿Vas a golpearme, Potter? Hazlo, y no te quepa la menor duda que el que lleva las de perder aquí eres tú. Por muy famoso que seas o un héroe... Yo soy respetable, en cambió tú no eres muy bien visto por el ministro, ¿verdad? - lo había hecho, había dado en el punto; Harry se ponía furioso pero se controló sabía que Michael le tenía mala fe por haber sido el amor de Cho. Pero eso qué más daba, estaba en el pasado y no le daría la razón a Malfoy, no delante de Her.

Créeme que ganas no me faltan. Pero no armaré un escándalo delante de mi esposa -esto último lo dijo con énfasis, él también sabía que le había dado donde más le dolía a Malfoy. Tomaba de la mano a Her y se disponía a empujar a Malfoy.

¡Con permiso! - exclamaba con un dejo de impaciencia.

¡Ay perdón, se me olvidaba que le estorbo el paso al Gran Harry Potter! -decía el rubio, con sarcasmo.

¡Quítate, Malfoy! -empujándolo el ojiverde y tomando a su esposa pasó entre ellos.

¡Ay! -exclamaba Pansy, con asco - ¡Que no me toque la sangre sucia!

¡Cobarde! - atinaba a decir Draco, que en realidad le molestaba cómo había llamado Pansy a Hermione.

¡Huyes, Potter!

Harry le volteaba a ver, pero más por cómo le había dicho Pansy a su esposa.

¡Nunca le vuelvas a llamar así, entendiste! ¡O lo lamentarás! -decía el ojiverde amenazándola con el dedo, ésta se escondía detrás de Draco.

En cuanto a ti, no soy un cobarde y cuando quieras te lo demuestro. Sólo dime el lugar - cambiando la mirada hacia el rubio, Her lo detenía y lo jalaba hacia la salida.

No Harry, vámonos. ¡Por favor! -él avanzaba a su lado cuando...

Te buscaré Potter, créelo y ten por seguro que lo haré -gritaba el ex Slytherin y Harry por segunda vez iba a retroceder pero Her no lo permitía.

*****

En el auto...

Harry, te dije que no les hicieras caso - le reprendía la castaña.

Mira Hermione, hablaremos en casa, ok -el chico iba molesto.

Está bien -le respondía ella, tratando de tranquilizarse.

Vaya... ya me… es… s... taba durmiendo -exclamaba soñoliento y bostezando su pelirrojo amigo, cuando ellos llegaron al estacionamiento. Luna le dio un codazo y éste se quejó pero al ver que sus amigos seguían tensos se quedó callado.

Gracias - exclamó Harry.

Descuida -respondía Luna.

Bien, nosotros nos vamos. Verdad Ronald -decía volteando a ver a su esposo.

Este... sí. Hasta mañana -le seguía, despidiéndose de sus amigos y se metían en el auto de a lado; despegando y perdiéndose en la oscuridad del cielo estrellado.

Harry le habría la puerta a Her y le ayudaba acomodarse, cerraba la puerta y regresaba a lado del conductor, veía dormir a su hija en el asiento trasero del auto. Que con magia sus amigos habían adaptado para que fuese cómodo como una cama; la vio y todo enojo de aquella noche pudo desaparecer con tan sólo observar su tranquilo respirar de Lily.

Te amo, cosita hermosa -pensaba el ojiverde, mientras se cercioraba si estaba bien. Cerró bien la puerta y se acomodó en el asiento delantero, tomó sus llaves y arrancó rumbo a su hogar.

**********

Notas de la autora:

Tanx por tu comen HermionePotter90

Gracias por darse un chance de leer

Estoy de pasada porque estoy en exámenes finales y un lío de trabajos.

Prometo subir los 3 capítulos que me faltan de A tu lado.

Nos leemos Anyeli.

*****

Canciones utilizadas en estos capítulos.

Corazón de Niño - Raúl Di Blasio

Amor Mío - Tres de copas

Sólo quédate en silencio - RBD.

A puro dolor - Son by 4