Pues esto es el nuevo capítulo. Lo demás se desarrollará bastante más adelante, ya que los otros dos chicos, y puede que algún otro personaje, tienen que desembocar también en dicho evento, que leeréis a continuación.

¡Espero que lo disfrutéis!


La vida en South Park

Capítulo 7 - El chico de la ushanka verde

La mañana golpeó al pelirrojo en la cara, sin cuidado alguno. Pestañeó un par de veces, tras apretar los ojos al sentir el impacto de la luz sobre sus párpados cerrados. Se retorció, envuelto en las sábanas, y se abrazó a la almohada, para darse la vuelta y hundir la cara en esta. Aun así no pudo conciliar el sueño de nuevo y solo pudo emitir un pequeño gemido de frustración y pereza, que se ahogó en la funda de la almohada. Se apoyó sobre los brazos y levantó la cabeza para mirar el despertador que descansaba sobre su mesilla de noche. Solo eran las ocho de la mañana de un sábado. Se obligó a sí mismo a levantarse de la cama y encaminarse al cuarto de baño para ducharse antes de bajar a desayunar. Cogió una toalla limpia y la dejó sobre el mueble, cerca de la ducha, y otra más pequeña encima. Esperó a que el agua saliese caliente mientras se quitaba el pijama y lo dejaba hecho una bola en el cesto de la ropa sucia, que debería bajar porque ya estaba lleno. Se atrevió a introducir el dedo gordo del pie dentro del plato de ducha para comprobar la temperatura del agua. Estaba bastante caliente, así que se metió dentro y cerró la mampara transparente, pero opaca. Dejó que las gotas de agua resbalasen por su cuerpo y alisasen su cabello, sintiendo el agradable calor desentumecer sus dedos. Cuando se sintió limpio, porque Kyle era un chico muy tiquismiquis y aseado, salió y cerró el grifo. A pesar de haber encendido el radiador, se notaba la diferencia de temperatura de la habitación, que estaba más fría que el agua casi ardiendo con la que solía bañarse el judío, y se apresuró a envolverse de hombros para abajo con la toalla, mientras que la pequeña la dejó descansando sobre su nuca y hombros para evitar sentir el goteo de sus cabellos, que le producía escalofríos. Una vez que se secó del todo y se vistió, cargó con el cesto y bajó al primer piso.

El pelirrojo de rizos tenía pensado ir a visitar a su nuevo mejor amigo Kenny. Pasaba mucho con él desde hacía ya un tiempo. Había veces que Kenny no podía salir, o no quería, o quedaba con otras personas, incluido Stan, y a Kyle no le importaba en absoluto (aunque reconocía que a veces los celos se apoderaban un poco de él, sin motivo aparente). Lo que pasaba era que Kyle ya no veía a nadie. A veces Cartman se metía con él si se encontraban, pero su relación se había enfriado mucho más desde niños y Wendy y Bebe parecían evitarlo desde que le contaron toda la movida con Stan. El "Team Craig", como así lo llamaban muchos, solía ir también a su rollo. Desde que Kenny trabajaba con Tweek eran más amigos, y los demás pues... Ahí estaban.

Craig se mantenía en su línea de pasotismo total y de mandar a todos a tomar por culo. Aún así le caía bien, pero era tan descuidado con los demás como a veces podía ser Kenny, e incluso Cartman. Clyde iba pegado al culo de Bebe casi de continuo, aunque cuando lo dejaban era más fácil verle el pelo en alguna fiesta, pero solo de dos maneras: o borracho soltando pestes de la rubia y de su "promiscuidad" o borracho y llorando, dejándose consolar por Tweek, Butters y a veces Craig. Token y él se habían vuelto más cercanos con el paso del tiempo. Era obvio que entre ellos habían similitudes y eso los hacía tener temas de conversación, pero tampoco era una persona con la que saliese regularmente, y le parecía un gesto bastante feo aparecer de la nada y "acoplarse". Kyle no era de esos. Otra persona interesante era Butters, que había cambiado su forma de ser, al menos con el pelirrojo, desde que se juntaba más con Kenny, y esto no le pasó desapercibido a Kyle.

Luego le quedaban Pip o Damien. La verdad era que Pip no era santo de su devoción, porque lo consideraba un tío bastante soso y algo rarito. Y Damien era el doble de peor. A parte de ir diciendo ser el hijo del demonio y dejar que extraños sucesos pasasen a su alrededor, era una persona con gustos y aficiones extremos, y de carácter rudo y fuerte. No entendía como Kenny podía tragarlo. Otros conocidos que tenía estaban en otro país, por lo que no entraban en sus opciones, y el resto de chicas como Nicole, Red, Heidi, y las demás, no eran más que vecinas y simpáticas conocidas. Era una buena oportunidad para conocer gente nueva, no lo negaba, pero se había aferrado tan desesperadamente al rubio de chaquetón naranja que le costaba salir del cascarón. ¿Se estaría volviendo adicto a McCormick?

De repente, una notificación en su teléfono móvil, que descansaba en el interior de uno de los bolsillos de sus pantalones verdes, le hizo salir de su ensimismamiento. Lo retiró de sus bolsillos y miró la pantalla, deslizando el dedo pulgar por el patrón de seguridad para desbloquear su smartphone. Sacó el panel de notificaciones y leyó una invitación de Facebook que había recibido por parte de Token y Clyde. Por lo visto había una fiesta en casa de Wendy y ambos contaban con la presencia del pelirrojo, y suponía que la chica también. ¡Alguien recordaba que Kyle Broflovski existía! No le apetecía mucho salir, porque se había acostumbrado demasiado a estar solo con Kenny, y no soportaba la idea de que todos quisiesen saber su versión de lo que pasó con Stan. Pero tenía que salir, demostrar que estaba bien y que él no era el culpable de nada y enfrentar a Stan Marsh de una vez por todas. Con una total decisión pulsó con el dedo el botón "asistiré" y se guardó el móvil de nuevo, dio una fuerte palmada sobre la mesa, satisfecho consigo mismo, y se levantó muy seguro de sí mismo para volver a su cuarto a avanzar un poco del trabajo de química, que iba a ser muy jodido y a él le sobraba el tiempo.

Se estiró, destensando así los músculos de su espalda, que se le había agarrotado de estar encorvado sobre los libros, las hojas y todo aquel desorden que era su escritorio, mientras tomaba notas, hacía cálculos y buscaba información en Wikipedia. Miró la esquina inferior derecha de su monitor: eran las 14:05. ¡¿Cuántas horas llevaba ahí sentado?! ¡Y aún no había terminado! Pero debía quedarle poco, porque llevaba ahí unas cuatro horas. Era verdad lo que decían de que cuando se ofuscaba en algo era incapaz de dejarlo a medias. Aun así el judío se levantó de la silla, dejando las cosas tal y como estaban para retomar más tarde la faena, y descendió las escaleras para que su madre supiese que aún seguía con vida.

-¡Kyle! ¿Dónde estabas?- Preguntó Sheila, cuando vio aparecer a su primogénito en la cocina.

-Estaba trabajando en mi cuarto.- Dijo con desgana, señalando con el pulgar por encima de su hombro. Se acercó a la mujer del moño pelirrojo y se asomó para examinar por encima de ella, sin problema alguno porque ya era más alto, qué estaba preparando su madre para comer.

-Anda, pon la mesa.-Pidió ella.-Ike ya la está poniendo.-Kyle no replicó, solo dio media vuelta para ayudar a su hermano pequeño. El canadiense estaba distribuyendo los cubiertos por cada asiento que iban a ocupar y Kyle puso los vasos y una barra de pan sobre el mantel.-¡No olvidéis las servilletas!-Recordó la madre de ambos desde la cocina.

-¡Sí, mamá!-Respondió el moreno de ojos pequeños.

La comida transcurrió en calma, con sus padres hablando de trabajo, de esto y aquello, y con preguntas sobre los estudios, las amistades y ¿las chicas? Kyle se atragantó, porque sabía que la pregunta iba dirigida a él, ya que Ike era muy pequeño aún.

-¿Kyle?

-Yo no... No tengo...-Desvió la vista, sonrojado al pensar que podían pensar sus padres y si podrían descubrirlo. Se moría de la vergüenza.

-¿Cómo puede un niño tan guapo como mi Kyle no haber traído aún a una novia a casa?-Quiso saber su madre, preguntando aquello de forma retórica.

-No he encontrado a la persona adecuada.

-Y puede que no la encuentres a la primera, hijo.-Dijo Gerald.-Es normal salir con una persona y que la relación se estropee. Que no te de miedo arriesgarte.-Lo señaló con el tenedor.

-Sí, claro...-Murmuró, sin atreverse a mantener la mirada hacia su progenitor. Rápidamente quiso cambiar de tema.-Esta noche saldré-la cara de sus padres oscilaba entre la sorpresa y la alegría- y volveré tarde.-Eso ya no gustó tanto a los Broflovski, pero se alegraban de que Kyle fuese a salir con amigos después de tanto tiempo. Aún algo reticentes y desconfiados apoyaron al pelirrojo.

-Está bien, hijo. Pero ten cuidado. ¿A dónde vas?

-Hay una fiesta en casa de Wendy Testaburger.-Explicó, esperando que ante la respuesta se opusieran, pero no fue así.

-¡Bien, bien!-Lo animó Sheila.

-¿No era Wendy la novia de Stan?-Se interesó Gerald.

-¡Ya no!-Saltó ofendido el de ojos esmeralda.-Y no me habléis de Stanley.-Pidió, con el ceño fruncido, retirando su plato al levantarse de la mesa, de forma un tanto brusca. Alcanzó a oír las últimas palabras que le dirigió su padre.

-Lo siento, Kyle.

Mientras escuchaban los pasos de Kyle subir las escaleras los padres del chico se miraron, algo extrañados.

-Creo que empiezo a entender porqué Kyle ya no es amigo de Stan.-Murmuró la pelirroja. Su marido entrecerró ligeramente los ojos, pretendiendo que ella continuara con sus deducciones.-Puede que Kyle y la tal Wendy tengan algo ahora y Stan no lo haya aceptado.-Explicó ella.

-Tiene sentido, Sheila. Pero Kyle es demasiado buen amigo como para hacerle eso a Stanley.-Apuntó el castaño.

-¡Gerald! El amor no tiene límites.-Le recordó ella. Mientras, el pequeño Ike los observaba incrédulo. ¿Como podían no haberse dado cuenta de que Kyle y Stan habían sido más que amigos desde casi los catorce años? El joven canadiense se retiró con un suspiro, llevando su plato a la cocina.

Kyle estaba tirado en su cama, después de que sus padres hubiesen mencionado al desgraciado de Stanley. Parecía que no les entraba en la cabeza que no quería saber nada de él, ni siquiera oír su nombre. A pesar de todo, se levantó de la cama y buscó otros pantalones que ponerse, porque quería ir a ver a Kenny. Miró inconscientemente la guitarra que le había regalado y le custodiaba para que él la tocase cuando gustase. Agarró unos vaqueros y se los puso. Se estaba subiendo la cremallera cuando alguien llamó a la puerta. No le apetecía ver a sus progenitores, así que no contestó. Entonces se abrió la puerta. Era Kenny. Le sonrió a pesar de su sorpresa, mientras se abotonaba los pantalones.

-No esperaba verte aquí. ¿Ha pasado algo?-Se interesó el judío.

-Quería hablar contigo.-Aquellas palabras nunca traían nada bueno, y menos si vienen de alguien con quien has mantenido algún tipo de relación tan estrecha como era el caso.

-¿De qué?-Preguntó. Sonó bastante tranquilo, porque tampoco quería que el rubio pensase que a Kyle le preocupaba una relación que no tenían, o eso se decía él a pesar de que no sabía con certeza qué sentía por su amigo.

-Verás...-Caminó de vuelta al armario para coger su chaqueta naranja.-Tengo la extraña sensación de que pasamos mucho tiempo juntos...-Hasta ahí todo bien.

-Es que PASAMOS tiempo juntos.-Puntualizó sin mirarlo. No se atrevía ya que adivinaba que podía decirle el otro y no quería que lo viese apunto de llorar.

-Si...-Continuó.-Me gusta pasar tiempo contigo, Kyle, pero ya sabes como soy.-Se quedó quieto frente al armario.-¿Entiendes lo que quiero decirte?-Preguntó preocupado.-Me gusta estar contigo. Mucho. Pero no me gustaría que dependieses demasiado de mí, porque yo no quiero convertir nuestra amistad en una relación. Porque no quiero atarme...-Terminó. Kyle sintió que algo cerca del pecho le dolía. Se puso la chaqueta y se volvió hacia Kenny, más serio que antes.

-Claro, lo entiendo.-Kyle lo interrumpió antes de que pudiese hablar, porque el otro había abierto la boca para añadir algo.-Es verdad que esto empieza a parecerse a una rutina de pareja. Lo siento.-Se disculpó, sonriente, para que el rubio no notase que seguía sintiendo un vacío en el corazón, parecido a algo que ya había experimentado antes.

Kenny le sonrió con cierta tristeza y Kyle bajó la mirada. Sabía que no tenía motivos para enfadarse, tenía que haberse frenado antes, pero se le fue de las manos, porque solo había compartido cosas así con Stan, y ahora con Kenny. Había pasado la barrera sin querer.

-Sabes que cuentas conmigo.-Le dijo, mientras se aproximaba a él y dejaba una mano sobre el hombro del muchacho, que levantó la vista para mirarlo a los ojos.-¿Sí?

-Claro.-Kyle volvía a estar bien, o eso pretendía transmitir. Sabía que contaba con Kenny, no lo dudaba siquiera. Había sido cuidadoso y le había dejado las cosas claras sin hacerle daño. No era como si lo acabasen de dejar.-¿Nos vamos?-Preguntó. Necesitaba despejarse un poco de todo lo que acababa de pasar.

-Está bien.-El rubio dejó que fuese el dueño del cuarto quien lo guiase a dónde quisiera y Kyle caminó hasta el pasillo para salir de la casa con el rubio.

El rato que pasó con Kenny no estuvo mal, al contrario, le hizo recordar que, ante todo, eran amigos, y Kyle era demasiado comprensivo como para imponerle nada a Kenny, a sabiendas de que él también se había prestado a vivir aquella aventura, con la certeza de que no eran nada más. Lo que más le había dolido era haber hecho sentir a Kenny tan atrapado en una relación como para que tuviese que frenarlo. Una vez en la puerta, y con las manos en los bolsillos, Kenny le sonrió ampliamente, se lo notaba más relajado, liberado, y eso a Kyle le gustaba.

-¿Te veré en la fiesta de Wendy?

-Es posible...-Dejó ahí la respuesta, porque no había pensado presentarse.

-¿Quieres que pase a recogerte?

-No, tranquilo. Tu diviértete, que yo ya me dejaré caer más tarde.-Sonrió y le dio un golpecito en el brazo izquierdo al chico.

-Está bien.-Respondió este, mirando al pelirrojo.

Kenny se acercó al rostro de Kyle, y este dio un paso atrás al instante. Sabía que en otra ocasión, Kenny hubiese arremetido, pues no se le escapaba una víctima, pero, para su sorpresa, el otro lo abrazó estrechamente. Cuando habló, Kyle respondió al abrazo:

-No te sientas mal, porque no me has perdido.-Le dijo. Kyle asintió mientras le devolvía el gesto, sintiendo como las lágrimas afloraban a sus ojos. Las retuvo con éxito antes de alejarse de Kenny, que bajó apresuradamente los escalones frente a la casa de los Broflovski y desde la acera se despidió.

-¡Hasta luego!-Hizo un gesto con la mano que había retirado de uno de sus bolsillos.

-Hasta luego.-Respondió Kyle, quien cerró la puerta tras de sí y ascendió al segundo piso. Se dejó caer en la cama, algo más relajado. Tanta emoción le había puesto algo tenso, pero el hecho de saber que todo estaba igual le calmaba los ánimos. Tras un buen rato vibró nuevamente su teléfono móvil, seguido de un pequeño timbre, y lo desbloqueó para ver de que se trataba. Una nueva notificación de Facebook. Leyó:

"Kenny McCormick ha cambiado su foto de perfil"

Kyle sonrió y le dio a la notificación, que automáticamente lo llevó a la aplicación de Facebook donde aparecía la foto que el rubio acababa de actualizar. En esta aparecía él, con una camiseta negra con letras rojas y una camisa abierta sobre esta. Llevaba una cerveza en la mano y aparecía junto a Clyde, a quien pasaba un brazo por los hombros, Bebe y Craig. El primero llevaba puesta la, ya conocida para el judío, chaqueta del equipo de fútbol del instituto. La segunda se agarraba a Donovan, luciendo una bonita camiseta malva de hombro descubierto bastante larga, que ajustaba a su cuerpo con un cinturón negro y plateado. La usaba a modo de vestido sobre unos leggins negros. Craig salía haciendo una divertida mueca, sin perder su natural atractivo, sacando la lengua y mostrando a la cámara el dedo corazón de su mano izquierda. La otra, que asomaba por encima de la cabeza de la rubia, se aferraba a otra cerveza, bastante vacía. Parecía que se lo estaban pasando genial en la fiesta de Wendy. Miró el resto de notificaciones, por quitarlas de en medio más que nada, y descubrió varios comentarios en el evento de dicha fiesta. Todos parecían estar disfrutando, aunque Kyle no comprendía que lo disfrutasen estando metidos en el Facebook. Fue entonces cuando leyó "asistirás" en las tres opciones que le ofrecía la página sobre la dichosa fiesta.

-Ay... Madre...-Susurró, blanco como la leche.

¡Había olvidado que se había propuesto asistir a la fiesta y que además lo había hecho público! Corrió a su armario para elegir algo de ropa. Agarró unos vaqueros claros, un jersey naranja y una camisa blanca que se pondría bajo el jersey. Se apresuró a perfumarse y arreglarse y cuando se encontró bien consigo mismo salió pitando al sótano. Allí tenía, en su antiguo baúl de juguetes, escondida una botella de malibú,, que era de sus bebidas alcohólicas favoritas. Había sobrado de alguna de las fiestas que había hecho con los chicos, ya que solían llevar lo que más le gustaba a cada uno y para la última se decantó por una botella de vodka negro, que no duró mucho. Pensó que, sobretodo a las chicas, les gustaría el malibú mezclado con algo, y la escondió en su chaqueta para que su madre no viese la botella. Conforme salía por la puerta se despidió:

-¡Adiós!-Dijo, y antes de que la puerta pudiese cerrarse ya estaba en la calle cuando su madre la agarró y la volvió a abrir.

-¡Ten cuidado, hijo!-Pidió ella, que no volvió a entrar hasta que perdió de vista la ushanka que portaba el adolescente en la cabeza.

Kyle no tardó en llegar a la casa de la morena y llamó tres o cuatro veces para hacerse oír por encima del barullo y la música, que se escuchaba desde la calle. Fue la anfitriona quien le abrió y no parecía esperarlo, porque su sonrisa se esfumó ligeramente.

-Ho-hola Kyle.-Saludó.

-Hola.

-Pasa, pasa.-Lo invitó a entrar.-Dame tu chaqueta. Los chicos hacen rato que han llegado. Kenny ha sido el primero.-Comentó ella.

-No parece que esperases verme por aquí.-Kyle hizo caso omiso del otro comentario, mientras le hacía entrega a la morena de su chaqueta y su ushanka.

-Perdona... Es que como apenas te dejas ver.-Dijo, frotándole un brazo con cariño. El chico sonrió y le mostró la botella.

-He traído esto...-Comentó.

-¡Oh, genial! No hacía falta, pero puedes dejarlo en la cocina para que se enfríe.-Señaló el camino con un dedo, entre el gentío y las luces que dibujaban formas en las paredes y los invitados.

-La guardaré en la nevera para que luego nos la tomemos.-Ella sonrió y fue a guardar la ushanka y el abrigo del chico, donde había procurado guardar las llaves y la cartera a buen recaudo. Kyle se dirigió a la cocina y guardó la botella en el primer hueco libre que encontró en el refrigerador. Después miró alrededor, en busca de alguna cara conocida.

-¡Hey!

Y se dio de bruces con Cartman.


Y hasta aquí puedo escribir. Porque tengo hambre y un paquete de ramen esperándome.

Como ya he dicho, la fiesta tardará un poquito en ser el nuevo escenario de la historia porque todos tienen que dar su punto de vista hasta llegar aquí.

Esto es todo, por ahora. ¡Hasta la próxima!

P.D.: Acepto opiniones, reviews, críticas, reviews, lo que sea y reviews (XD) sin problemas.