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Completo
(Teen Titans)
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(1)
Sangre...
Siempre había sangre corriendo en el sueño.
Él la veía hasta que salía de sus labios e impregnaba las manos de su asesino.
Ese del que compartía el color de los ojos y también dolor, por ser hijo de una mujer que jamás los amo.
Tal era el motivo de que tuviera sus puños asidos al cuerpo. El izquierdo aplastando la tráquea, para que el sonido de su voz, no alertara a sus compañeros. El derecho se abría paso por debajo de la cavidad torácica, subiendo en un ángulo doloroso hasta atrapar su corazón, lánguido, exhausto, pequeño en el interior de tremenda mano. Se desgarraba y desprendía de su débil tronco, él lo sentía, como la hierva que es arrancada a fuerza de presión de la raíz.
Su asesino, dedicado y morboso, no interrumpió su afán en ningún momento, sacó la mano ensangrentada en su totalidad y le mostró el corazón aún rebosante y caliente, lo estrujo cual racimo de uvas, permitiendo que un hilo de sangre cayera sobre de él. Sus manos obviamente ya no estaban sobre su cuerpo, él no respiraba, no hablaba, jadeaba o razonaba.
Únicamente observaba a aquel que comenzó a dar una explicación pueril de que necesitaba su alma. Su divina y exquisita sustancia para poder ser como él.
Un hombre completo, un asesino perfecto.
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(2)
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Sangre...
Él la olfateó bastante avanzada la noche, olisqueó un poco antes de convencerse de que efectivamente lo que alteraba sus sentidos, era el olor fétido y óxido de la sangre fresca. Se transformó en un sabueso y comenzó a perseguir el rastro.
Raven acostumbraba dormir en su dimensión extraña, Starfire tenía el sueño más pesado de todos, pues confiaba de manera ciega en su avanzado sistema de seguridad y en lo referente al escarabajo, estaba libre esa noche. El rastro lo guiaba, sigiloso y letal en dirección del asesino profesional de los Titanes.
Suspiró cansado, comenzando a gruñir por lo bajo porque lo único que le faltaba a ese gusano efectivamente era eso, cazar en su casa. ¿Es que no respetaba nada? Tuvo que recuperar su apariencia humana para girar el pomo de la puerta, en cuanto lo hizo el olor lo golpeó de manera mucho más intensa. Aguzó sus sentidos, el olfato le decía "presa fresca" el tacto gritaba "date la vuelta" el gusto le recordaba el sabor oxidado y ligeramente amargo de la carne roja y la vista...Bueno, esa le mostraba una masacre en proceso.
Damián Wayne estaba aún sobre su cama, con las ropas de Robin y el pecho abiertos en canal, la sangre corría por todos lados, oscura y lustrosa, debido a la ausencia de iluminación en la alcoba, goteaba en algunas partes, justo por debajo de la enorme mano del sujeto que estrujaba en su puño, lo que sus ojos decían que era un corazón.
Sus instintos decían "ataca" el terror reclamaba "grita" las piernas querían correr, pero los oídos demandaron escuchar.
Ese hombre decía que al fin tenía lo que quería.
"Todo lo que eres, todo lo que fuiste, todo lo que alguna vez sentiste, querido hermano.
Ahora estará en mi..."
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(3)
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El grito que brotó de sus labios alertó al resto de Titanes en la torre, Starfire iluminó su cuerpo por completo y comenzó a volar en dirección del sonido. Al llegar, derribando la puerta de Damián en el proceso, encontró a Chico Bestia siendo sometido por un enorme sujeto vestido de negro, sus ojos refulgían como el fuego, pero no fue eso lo que más la impresionó, sino descubrir el cuerpo sin vida de uno de sus chicos. Quiso arremeter con todo lo que tenía en contra del invasor, pero los preciosos segundos de tiempo que perdió en el reconocimiento visual de Robin y el horror de saberse responsable de esto, le sirvieron al individuo para tomar a Garfield y arrojárselo encima. Desapareció por el marco arrancado de la ventana en dirección de la nada mientras ella revisaba con dedos temblorosos y aterrorizados, el estado físico del chico que a su vez, yacía bañado por cuantiosa cantidad de sangre fresca.
Buscó su pulso, encontrándolo apenas sensible al tacto, anduvo junto con él en dirección de la enfermería. Se odiaría por dejarlo a solas pero era más que evidente que no había nada que pudiera hacer por Damián. Una vez en el pabellón médico utilizó todas sus energías en traer de regreso a Raven, la hija de Trigon solía dormir en una dimensión alterna, su versión de Azarath dónde meditaba y oraba por las almas que sacrificó al sucumbir al deseo infantil de conocer a su padre.
La chica demoníaca regresó de inmediato, la oscuridad de su alcoba, lejos de lo acostumbrado, no le confirió la sensación de tranquilidad. Sabía que había problemas, lo sentía en el aire y lo aspiraba en el humor a sangre que se extendía por todos lados, pensó en los rostros de sus amigos tranquilizándose por Jaime ya que estaba en casa de su madre y por Kori, ya que había sido ella quien la invocó, voló en dirección de las habitaciones, la de Garfield estaba vacía, la de Damián…
—Por Dios…
—¡Raven! Ven aquí de inmediato...—gritó Starfire desde el ala médica y ella se transportó para aparecer ahí enseguida. Garfield estaba en un terrible estado, no por las heridas que ya habían dejado de sangrar sino por su mente.
—¿Qué sucedió? ¿¡Por qué Damián…!?
—¡No lo sé…! —reconoció la Tamaraniana alterada. Su sistema de seguridad, no sirvió para nada, el entrenamiento del que tanto se vanagloriaba Damián no sirvió para nada, los instintos "animales" de Garfield, no sirvieron para nada y su conocimiento, capacidad de líder, sentido común….nada sirvió para nada.
Raven utilizó su magia para tranquilizar a Chico Bestia, se concentró en su cabeza, recuperando de él, las imágenes de lo sucedido. Cuando entró en la habitación, sólo pudo observar el rostro anegado en llanto de Damián, lo rojo de sus mejillas, lo torturado de su cuerpo, como boqueaba tratando de pedir ayuda, santificación o quizás…sólo quería, despedirse de alguien.
Garfield tembló de la cabeza a los pies, lo siguiente que vio, fue cómo el corazón de su amigo era arrancado del todo, ese hombre lo sostenía en el interior de su palma, susurrando palabras vacías, que hicieron eco en la mente de la hechicera y que decidió guardar para analizar después de que Garfield adquiriera la apariencia Lobuna que solía adoptar cuando perdía el control de si mismo y se entregaba a sus bajos instintos.
Esa Bestia de casi dos metros de altura y ciento ochenta kilos de peso, se abalanzó contra el agresor que devoró el corazón…como una fruta madura, lo introdujo en su boca y sonrió a satisfacción al regocijarse con su sabor. Garfield lo golpeó con todas sus fuerzas, pero aún así lo frenó. Era demasiado grande y fuerte, además de un asesino mucho más dotado que su amigo, lo disminuyó en dos movimientos, cortando los tendones principales con una katana. Garfield gritó, un sonido espantoso entre animal y humano, debió ser ahí cuando Starfire despertó, pues lo siguiente en la mente de Chico Bestia, eran los labios de ese sujeto manchados de sangre, la sangre de su amigo, su compañero de armas, el maldito, engreído y endiosado de Damián…
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—Tenemos que decírselo a Batman. —comentó hija de Trigon poco después de haber serenado a Garfield. Kori intercambio una mirada dura con ella. Sabía lo que tenía que hacer, pero no quería decir que le gustara.
—Intentaré primero con…
—Debes llamarlos a ambos, Batman, Nightwing, quizá todo el clan de murciélagos.
—¿¡Qué es lo que sabes!?—inquirió angustiada.
—Su asesino lo llamó hermano…y eso que devoró, no era propiamente su corazón. Sino su alma…él quería su alma, para ser como Damián.
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—Violette Moore—
