Damon suspiró y volvió a mirar el techo.

-Estaba en la ciudad por circunstancias personales –la voz de él sonaba apagada-. Yo…esperaba a alguien cuando te encontré en el bosque. Sonabas tan perdida que…me salió decirte aquello…pero no solamente por ti, si no, porque aquello era lo que verdaderamente pensaba yo para mí también. Después volviste y me dediqué a observar lo que hacías en casa de Bonnie hasta que llegó la persona con la que iba a encontrarme.

Poco después de que esta persona se fuera te vi a lo lejos, bajo la lluvia y por alguna razón que a día de hoy no logro entender, no fui capaz de irme. Estuve ahí hasta que tus padres aparecieron y te fuiste con ellos.

En aquel momento Damon se sentó en la cama y puso la cabeza entre sus manos. Elena lo imitó sin poder decir nada.

-En cuanto subiste al coche tuve una sensación extraña, no sabría explicarlo pero…tenía una necesidad horrible de asegurarme de que estabas bien…-su voz se quebró-, estaba decidido a pasar por tu casa y asegurarme de que habías llegado. Pero…cuando pasé por el puente yo…

Damon quería contarle más pero temía asustarla, no podía decírselo.

-¿Tú qué..? –la voz de Elena salió en un susurró.

-Vi como te sacaban –Elena enfrentó su mirada y la mantuvo mientras él seguía hablando-. Sin apenas controlar ninguno de mis impulsos me descubrí en la sala de espera del hospital, esperando averiguar cualquier noticia sobre tu estado. Obviamente yo no era familiar ni nadie cercano así que tuve que estar alerta de todas las conversaciones…hasta que vi a una mujer rubia y un chico muy alto, tu hermano, le escuché preguntar por su hermana, la señorita Elena Gilbert. La señora dijo que estabas bien, fuera de peligro, pero que era probable que tuvieras secuelas psicológicas entonces…

-Un momento –le cortó Elena-. ¿Cómo sabías que era mi hermano? ¿Y…y… mi nombre?

Damon iba a contestar pero entonces ella se puso en pie y lo miró fijamente mientras lo señalaba con una de sus manos y acercaba la otra a su pecho antes de hacer la pregunta más importante de todas:

-¿Y cómo demonios llegaste a tiempo para ver cómo me sacaban del coche…? –miró al suelo mientras calculaba- Es imposible, antes dijiste que tu coche estaba a un kilómetro de la casa de Bonnie, y de su casa al puente hay una media hora…es imposible…

Damon se movió hasta el pie de la cama y se sentó erguido mirándola muy seria. Su posición era tan solemne que a Elena le pareció hasta graciosa aunque la situación no le hacía gracia en absoluto.

-Mi hermano murió hace noventa años…había una chica que le hizo algo…mi padre decía que lo había convertido en un monstruo…estuvimos meses sin saber de él, temiéndole, intentando averiguar qué le había pasado exactamente. Una noche él me encontró a mí y me convirtió.

Elena abrió mucho los ojos. No pudo hablar.

-Digamos que esa es la historia corta, quizá algún día tenga oportunidad de contarte el resto –suspiró y sonrío-. Nunca me ha gustado llamarme a mí mismo vampiro pero es el nombre común.

Elena se sentó a su lado y le miró, boqueando. Damon tampoco dijo nada, la miró fijamente, esperando. Cuando ella suspiró él estiró el brazo hasta ella dejando la palma de su mano hacia arriba, mostrándole su pálida muñeca. Ella acarició su piel como si fuera porcelana que podía romperse en cualquier momento, soltó el aire y le miró al darse cuenta de que no tenía pulso.

Damon sonrió con tristeza ante la expresión de ella.

-Vamos no pongas esa cara, no es tan malo. Tengo fuerza extra, rapidez sobrehumana, unos sentidos muy desarrollados y el poder de entrar en la mente de la gente siempre que quiera.

-¿Y…bebes sangre?

Damon sonrió como respuesta, la voz de ella había sonado atemorizada y estaba seguro de que el gesto de Elena de llevarse la mano al cuello había sido totalmente involuntario.

-Querida podría morderte en cualquier otro sitio, el cuello es simplemente un fetiche –las pulsaciones de ella se elevaron y su garganta se resecó. A él le brillaron los ojos pues no sabía si ella se ponía nerviosa por el miedo o por las ganas-. Pero tranquila, la doctora Richards me suministró sangre del banco del hospital para mi recuperación, así que estoy más que satisfecho.

Elena frunció el ceño y volvió a mirarlo.

-¿y la luz? Porque te he visto de día en la calle…

-Tengo un anillo que me permite salir a la luz del sol, está hechizado o algo así –dijo sin mucha importancia.

Elena lo miró con tristeza, Damon se puso serio y se levantó de la cama.

-Elena mi naturaleza vampira no es algo de lo que me arrepienta ni tenga asco. Entiendo que no lo compartas, entiendo que mis hábitos son bastante cuestionables pero ni se te ocurra mirarme con pena.

Por primera vez desde que lo encontrara la voz del joven escondía un velo oscuro que realmente reflejaba lo que él era. Elena tragó con dificultad.

-Ahora entiendo por qué la doctora Richards dijo lo de a pesar de todo…

Damon se mantuvo firme pero tragó aliviado. Le gustó que ella lo afrontara con tanta naturalidad, estaba seguro de que por dentro estaba luchando con más de mil emociones y reacciones y sin embargo había preferido usar una que le hiciera sentir cómodo a él. La normalidad.

Se acercó hasta la ventana y apartó un poco la cortina para mirar. La luz se estaba yendo, debían ser cerca de las cinco de la tarde. Se giró hacía la joven, quien seguía en la posición exacta de antes. Tenía la mirada fija en el suelo. La melena revuelta le daba aspecto de fiera pero la expresión de paz la convertía en el ser más adorable que había visto, tenía las manos agarradas al borde de la cama, finas pero fuertes, era una luchadora.

Y entonces recordó aquél día en el hospital, cuando escuchó a la doctora decir eso. Recordó el sentimiento confuso y atenazador que se asentó en su estómago, se negaba a que esa chica sufriera más. Se prometió a sí mismo que la protegería y se dedicó a observarla cada día.

-Me acostumbré a trepar al árbol frente a tu ventana cada noche, a verte dormir y…llorar por tus padres. Memoricé cuando estabas inquieta y cuando podía irme sin miedo porque habías caído rendida. Te observé fingir sonrisas y "estoy bien" a diestro y siniestro. Y te vi ir al bosque por primera vez.

Recuerdo que cuando te vi tan alterada no sabía qué hacer, estaba desquiciado. Encima al no concentrarme estaba dando muchísimas señales de estar allí pero tú no pareciste darte cuenta. Pensé y pensé de qué manera podía ayudarte sin encontrar respuesta. Entonces estabas perdida. Te sentaste en el suelo y me di cuenta de que no sabías volver así que mi primera preocupación era indicarte cómo hacerlo. Sin embargo, de alguna mágica manera, mi voz te calmó, era como si consiguiera hacerte pensar en otra cosa…y fue el sentimiento más fresco y tranquilizador del mundo.

Elena apretó la mandíbula mientras seguía escuchándole.

-Cuando fuiste de nuevo al bosque me limité a seguirte pero te volviste a perder y tuve volver a indicarte y entonces se repitió lo de la anterior vez. Así que cuando condujiste hacia el bosque el siguiente día preferí hablar antes de que te perdieras y así es como hemos llegado hasta ahora…

Elena lo miró fijamente y Damon fue incapaz de descifrar su expresión. Quizá la perdiera pero debía contarle todo y si no quería volver a verle iría hasta la policía y la vigilaría desde fuera.

-Elena hay otra cosa…-ella levantó la mirada y la fijó en él- yo te saqué del coche de tus padres –Elena aguantó la respiración, notaba tal presión en el pecho que creía que se iba a desmayar-. Vi el muro roto y parecía reciente así que baje de mi coche y me asomé…las luces de vuestro coche seguían encendidas y comprendí lo que había ocurrido, sin pensarlo un minuto me lancé al agua pero fue demasiado tarde, solo pude sacarte a ti…luché con todas mis fuerzas porque vivieras...cuando creí que sería imposible…te di de mi sangre…

Elena abrió los ojos como platos y se agarró más fuerte al borde de la cama.

-Cuando te estabilizaste llamé a la ambulancia desde un número anónimo y me escondí en las sombras esperando a que te recogieran. El resto es historia…pero…debido a que tienes mi sangre en tu sistema, yo he sido capaz de encontrarte en el bosque, de reconocerte a kilómetros y de sentir tus emociones…por eso me ha sido imposible mantenerme alejado de ti.

Elena estaba temblando de la cabeza a los pies, sin controlarlo sus ojos se habían llenado de lágrimas y apenas podía respirar.

-¿Eres consciente de lo que acabas de decirme? –la voz salió en apenas un susurró- Si sabías todo esto podías haberte puesto en contacto conmigo, ¿tienes idea de lo sola que me he sentido todo este tiempo?, la de veces que he pedido morir con mis padres o en lugar de ellos…

Se levanto y jadeo. Las lágrimas caían por sus mejillas y Damon se mantuvo firme aceptando las represalias.

-¿Sabes las veces que creí estar loca? ¿Las veces que pensé en ir al médico y contar lo de la voz en mi cabeza? …Dios santo me has visto llorar y retorcerme y jamás te acercaste un paso, te limitaste a soltar chorradas para que riera cuando era tan fácil como ahora mismo…

-Elena yo…-el joven intentó acercarse a ella pero esta lo aparto de un manotazo.

-Ni se te ocurra tocarme…no tienes corazón…

Por alguna extraña razón, una de las cosas que más le dolía era que él hubiera podido hacer todo aquello solo porque se sentía culpable, pero no solo eso, podría haber acabado en un manicomio y él no habría hecho nada…seguro que él esperaba que pasara eso así se libraría de su carga de conciencia y podría seguir con su vida.

Además estaba lo de sus padres…¿le creía?

Damon volvió a cogerla del brazo y ella volvió a retorcerse solo que esta vez él no la dejó soltarse si no que la apretó aún más, aún sabiendo que le estaba haciendo daño y la acercó a él hasta que la metió entre sus brazos, con la cabeza apoyada en su pecho y sus puños intentando golpearle para separarse.

-Shh cálmate Elena –Él no dijo nada más, pero susurro esas palabras en su oído como quien canta una nana y ella no pudo más que acabar cediendo.

Por una vez en mucho tiempo se había sentido tranquila y en paz a su lado, el pecho de aquel casi desconocido era uno de los lugares más placenteros en los que se había apoyado y tenía el poder de desnudarla intelectualmente haciéndola completamente transparente para él. Y sin embargo, ¿qué era para el vampiro? Una carga humana con la que tendría que cargar una parte de su vida.

No podía darle más vueltas, aquello dolía demasiado. Había sido una estúpida, como siempre. Hacía mucho que no se entregaba ni se abría con nadie, pero como la última vez que lo hizo, había acabado mal parada.

Elena se separó un poco del pecho del joven y lo miro. Dios era la perfección en persona y aunque fuera una maldita locura algo dentro de ella sentía cosas muy fuertes cada vez que lo miraba. Suspiró. Maldita fuera la enamoradiza de ella. Volvió a mirar hacia abajo e intentó separarse. El abrazo de Damon estaba mucho más relajado, y aunque la iba a dejar separarse, antes de hacerlo llevo una mano al lado de su cara y se estremeció cuando ella cerró los ojos ante su contacto.

-Te equivocas, no tienes idea de nada –dijo aquello en apenas un susurro pero ella abrió los ojos y lo miró directamente, sumergiéndose en los suyos.

Elena cerró los ojos y dejó caer un poco de su peso en Damon. Sus narices estaban pegadas y ella suspiró.

-Estoy tan cansada...

Y la besó. Los labios de él contra los de ella, suaves, firmes, sus alientos fundiéndose, embriagándolos, volcando el estómago y el pulso, dando la sensación de que en algún momento se iba a desmayar solo del tacto. Apenas duro un segundo pero fue perfecto, mojado, salado, por las lágrimas de ella.

La respiración de Damon se había agitado en aquellos breves segundos en los que sus labios estuvieron unidos, por dios bendito, tenía que centrarse o no irían de ninguna manera a la declaración ni a la dichosa fiesta. Tenía muchísimas otras ideas más interesantes sobre qué hacer con Elena en aquella habitación.

Habían sido demasiadas emociones en ese día y en ese rato más aún. Ella aún estaba asimilando todo. Y él era consciente de que tenía todas las de perder pero lo único que quería era que ella dejara de sufrir. Nada más.

Elena observó a Damon, alejándose de ella e intentando calmarse y recordó todo lo que habían hablado. Era tan fácil dejarse llevar cuando estaba con él…apenas podía ubicar sus reacciones…pero el hecho de que él le hubiera dado el beso y que estúpidamente se le hubiera removido hasta el alma no cambiaba nada.

Había sido un cobarde que había preferido hacerla sentir que estaba loca a acercarse a ella. Además era un vampiro. VAMPIRO. Aún tenía que asimilar eso. Abrió la boca para hablar pero él la interrumpió.

-Tus padres te adoraban Elena, jamás estarás sola porque ellos siempre estarán contigo de alguna forma.

-Mis padres murieron por mi culpa, no digas chorradas –la voz de ella sonó fría y cortante pero la mención de sus padres por sorpresa por parte de él la había pillado desprevenida. Además estaba harta de escuchar siempre lo mismo.

-Cuando llegué hasta el coche, bajo el agua y abrí la puerta de atrás para sacarte, tu madre estaba viva…-Damon la miró solemnemente- te solté a ti primero y te saqué del coche entonces me giré hacía tu madre…apenas le quedaba aire –ella se llevó ambas manos hacía la boca- giró la cabeza hacía ambos lados te señaló y señaló hacía arriba para que te sacara a ti primero…

Elena volvía a llorar, aquello era duro pero Damon tenía que ser completamente sincero con ella. Lo merecía, era una chica de valor y esta era la única manera de espabilar.

-No quiero hacerte daño, no digo esto para remover el pasado…pero tus padres querían que tú vivieras Elena, que fueras feliz, que aprovecharas todo lo que la vida te tenía preparado…si quisieran que murieras en vida habrían pedido que les sacara a ellos primero –aquello era duro pero era la verdad-.

-Utiliza este baño para una ducha, yo usaré el de mi tía –Elena dijo esto mientras recogía ropa de su armario y se dirigía a la puerta-, no tardes, tenemos que estar en comisaría en media hora.

Inmediatamente cerró la puerta tras de sí.

-CHICAS, SIENTO SI ESTOS CAPITULOS HAN SIDO UN POCO PESADOS PERO HABÍA MUCHO QUE SACAR DE AMBOS PERSONAJES, ESTABAN DEMASIADO EN CONFLICTO, PERO PROMETO QUE AHORA VIENE LA ACCIÓN. ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO Y MILLONES DE GRACIAS POR LOS COMENTARIOS, SIENTO HABER ESTADO TAN PERDIDA PERO ESTOY DE ERASMUS Y ES MUY DIFICIL ENCONTRAR HUECO AQUÍ. UNA VEZ MÁS MUCHÍSISISISISISISSISIMAS GRACIAS, DE VERDAD, SON VUESTROS COMENTARIOS LOS QUE ME ANIMAN A CONTINUARLO.-