Declaración: Estos no son mis personajes, fueron creados por la maravillosa mente de Stephenie Meyer. No hago esto con fines de lucro sino por ser alguien con tiempo libre xD

"Estaré esperando"

.Capítulo VII. "Y estás aquí"

Él se detuvo en el umbral de la puerta de entrada al instituto al escucharme gritar, aunque lo más probable fuera que ya se hubiera dado cuenta de mi persecución. Se plantó dubitativo con uno de sus pies fuera y otro dentro, quedándose inmóvil por un segundo y luego se giró hacia mí con la elegancia propia de un bailarín consagrado, provocando un nuevo retorcijón a mi corazón de por sí maltrecho.

Edward. El Edward de mis sueños, el mismo que era mi amigo, el mismo que era dueño de mi corazón, él mismo estaba allí. Había regresado y con él, mi felicidad. El hueco en mi pecho ya no existía… y se había vuelto a llenar con sólo saber que él estaba allí.

―¡Edward! ―exclamé de nuevo poniéndome de pie sin quitarle los ojos de encima temerosa de que desapareciera, como la última vez.

Mi mente no le había hecho justicia, si acaso algo perfecto podía serlo aún más, ése era el Edward Cullen que se mantenía de pie a unos diez metros de mí, al final de aquel corredor. Vestía un fino pantalón negro y una camisa impecablemente blanca, cuyas mangas las tenía enrolladas hasta antes de los codos, dejando ver su antebrazo.

Había demasiada distancia entre nosotros, y había habido mucha más durante demasiado tiempo. No soporté tenerlo tan cerca sin poder estrecharlo, y eché a correr de nuevo.

Su sonrisa se agrandó con cada paso que yo daba. Estaba feliz de verme, lo veía en sus rasgos angelicales, en su sonrisa torcida y en el brillo de sus ojos. Sin embargo, su felicidad no abarcaba ni una pizca de la mía, que parecía ser tan grande que casi lograba dejarme sin aliento.

―¡Edward! ―musité a sólo un metro de él.

Ralenticé la corrida y me apegué a su cuerpo tanto como pude, sin dejar ningún espacio por el que corriera el aire. Me hubiera gustado tener la fuerza suficiente para tenerlo así por siempre, conmigo, entre mis brazos.

―Bella ―susurró musicalmente sobre mi pelo, mientras sus brazos me rodeaban la cintura.

Él seguía siendo aquel ser de extrema dureza que recordaba de la última vez que habíamos cruzado palabra. Aquella tarde lluviosa y oscura, fría y fatal en la que pensé que lo perdería para siempre, que jamás lo volvería a ver.

Su aroma me llenó las vías respiratorias cuando hundí mi rostro en su pecho, no era nada que antes hubiera olido, no se parecía a su antiguo perfume, éste era más dulce, más embriagador, éste tenía la capacidad de nublarme la mente.

Su cuerpo seguía siendo frío como si hubiera estado encerrado en un refrigerador todo ese tiempo.

Pero nada de eso me importaba. No importaba que pareciera una estatua tallada en hielo.

Edward había vuelto y me sentía la persona más feliz del universo de sólo estar entre sus brazos, como antes, como cuando éramos amigos y lo compartíamos todo aunque ahora se le sumaba la emoción, la expectación, la alegría de volver a vernos después de aquel infierno.

Me sentía como un ciego que volvía a ver, como sentir la luz del sol en mi piel después de un largo invierno, me sentía completa de sólo tenerlo así, inmóvil y pegado a mi cuerpo.

―No tienes idea de cuánto te eché de menos ―confesé aún sobre su pecho y con los ojos cerrados.

'Echar de menos' no parecía la definición correcta para el estado de zombi en el que me había sumido desde su partida.

―Y tú no tienes idea de cuánto estuve esperando esto.

El sonido de su voz aterciopelada me hizo estremecer, el estómago se me llenó de mariposas y mi corazón ―que se había tomado un descanso en ese abrazo― latió a toda su potencia otra vez.

Me sentía viva. Ya no esa criatura de ultratumba que caminaba por las sombras de Forks. Volvía a ser la Bella feliz.

Levanté mi rostro, cautelosa, para contemplar las facciones de mi amigo. Hasta entonces sólo lo había visto a grandes rasgos, pero ahora necesitaba ver cuánto había arrasado aquella estúpida enfermedad en la vida de mi mejor amigo.

Me sorprendí de encontrarme con la visión exacta del sueño de esa noche y de los últimos días.

Frente a mí estaba el Edward pálido, alto y de ojos dorados. Condenadamente hermoso.

Es verdad que los ojos verdes que yo adoraba, ya no estaban, que la ligera redondez de su rostro había sido reemplazada por unas líneas más definidas, más cuadradas… pero a Edward lo reconocería de todas maneras. Mi corazón lo habría reconocido aunque se me hubiera presentado como la peor de mis pesadillas.

Destrabé mis dedos que hasta entonces se encontraban entrelazados en su cintura y alcé mi mano sigilosamente para acariciar aquella piel que parecía tan suave. La coloqué sobre una de sus mejillas, él cerró los ojos e inhaló profundamente.

Me quedé maravillada ante la textura. Se sentía exactamente como la seda, suave, delicada, no existía una sola imperfección en aquel rostro, como estaba segura que nunca había existido. Un modelo de alta costura hubiera dado cualquier cosa por aquel rostro.

Tardé una eternidad en convencerme de que Edward era real, de que estaba frente a mí en ese momento. Parecía más un ángel que podría desaparecer de un segundo a otro que aquel estudiante de Instituto con quien compartía mesa de laboratorio.

¿Qué me habían dicho él y Alice? ¿Qué Edward no sería el mismo?

Recordé que me había imaginado las peores imágenes, incluso una donde él debía de haber sufrido una operación en la que no dejaba nada reconocible en su persona o, la otra, en la que él se encontraba tumbado en una cama de hospital, con miles de cables pegados a su cuerpo y varias máquinas a su alrededor, la piel cetrina, el cuerpo desmejorado y la expresión ida.

Era cierto que no era el mismo. Pero tampoco era muy diferente.

―¿Cómo estás? ―pregunté en un susurro mientras paseaba mis dedos por la línea de su mandíbula, aún deslumbrada.

Él sonrió de una manera que debería ser ilegal. Demasiado hipnotizador.

―Maravillosamente.

―Me… refiero a… la enfermedad ―agregué con otro susurro.

―Soy más fuerte de lo que pensé ―dijo un poco pagado de sí mismo.

―Me alegra tanto volver a verte.

―También me alegra haber vuelto, Bella. Me estaba volviendo loco.

Escuché el sonido de su risa surgiendo de su garganta y me recordé cómo respirar. Todo era tan maravilloso.

―Aunque he de aceptar que no pensé que me esperaba una bienvenida así ―agregó, lo miré confundida ―, si lo hubiera sabido hubiera venido antes.

―¿De qué hablas? ―inquirí frunciendo el ceño.

Edward hizo una mueca especulativa mientras me clavaba la mirada. Sentí que las piernas se me debilitaban y me apreté más contra él para no caer.

―¿No estás… asustada? ―preguntó lentamente. Seguía sin entenderlo.

―¿Debería? ―quise saber entrecerrando los ojos hacia su nariz respingada, era lo que menos me distraía.

Él volvió a reír, esta vez de una manera menos silenciosa que antes, su cuerpo se agitó bajo mis brazos y luego se volvió serio de repente.

―Creo que tenemos cosas de las que ponernos al día, ¿no? ―dijo, finalmente.

Levantó una mano y con uno de sus dedos acarició mi labio inferior, cerré mis ojos ante aquel cosquilleo que invadía mi estómago y recordé unas palabras que hacía un año no leía y que me negaba a saber que alguna vez existieron: "Te quise, Bella, más que como la amiga que tan feliz me ha hecho."

La sangre subió desde el resto de mi cuerpo hasta mis mejillas. Una parte de mi mente se preguntaba si él aún era capaz de sentir algo como eso por mí, yo sabía hasta qué grado lo quería… pero dar un paso decisivo me costaba mucho más que volver a levantar la vista mientras estuviera ruborizada.

―Creo que… ―comencé con un hilo de voz ―, iré a avisar a Charlie que… voy a…

―… dar un paseo. Ok. Vamos ―completó él y entrelazó sus dedos con los míos en un gesto que me dejó sin habla.


¿Vieron que no soy tan mala como parece? xD

Estuve a punto de que todo sea una ilusión pero pensé: "Cin, no debes sembrar tanta tristeza en el mundo" (?

Ok, repasemos... Edward volvió, está diferente y hasta pensó que Bella le tendría miedo *-* Ella, está deslumbrada, ¿quién no lo estaría? Y ahora van a hablar... :O ¿qué pasará?

Sépanlo en el próximo capítulo ^-^ que subiré en proporción tiempo/número de reviews que mis adorados lectores dejen :)

Es sólo un clickcito chiquito en el botón de letritas verdes todo amoroso de acá abajo :3

Besos.

*Cinderella*