06.- Vernon aparece
*****Advertencia: este capítulo contiene escenas de violación. No suelo escribir cosas como estas, ya que considero esos actos lo peor que un ser humano puede hacerle a otro, y máxime si involucra niños (creo que hay un circulo en el infierno con las peores torturas para esos en particular). Sin embargo, esta escena y la del siguiente capítulo las considero necesarias, ya que la de este capítulo es evidencia de lo podrido que esta Vernon, mientras las del siguiente capítulo, explicaran muchas cosas que deje "sin cerrar" en capítulos anteriores*****
El año escolar estaba resultando extrañamente sencillo, a pesar de los constantes susurros y chismes alrededor de Harry y sus amigos. Los chismosos ya habían pensado en Ginny Weasley, Padma Patil y Hermione Granger como la "señora Potter", luego continuaron con las demás casas mencionando a Luna Lovegood, Cho Chang, e incluso Millicent Bulstrode, quien cuando oyó el rumor, hizo una mueca de asco.
Durante una clase de Pociones, sucedió una tragedia. Hermione explotó un caldero al estilo de Neville, un caldero explotado no era algo inusual en Pociones. Lo que fue inusual es que envió a Severus Snape a la enfermería.
De alguna forma, Harry sospechaba de sabotaje de Slytherin, la poción de Hermione se convirtió en una especie de ácido y cuando estalló, el profesor Snape estaba lanzando un hechizo de contención para minimizar los daños, pero no cubrió lo suficiente el caldero y parte de esa poción le dio en la cara.
Le quemo el ojo izquierdo y parte del derecho, así como la nariz. Madame Pomfrey hizo lo mejor que pudo y logro salvar ambos ojos, pero el profesor tendría que guardar reposo por un poco más de un mes. El director llamó a un antiguo profesor, Horace Slughorn, para cubrir esas semanas mientras el profesor Snape se recuperaba de sus heridas.
Hermione quería ir a pedir disculpas al profesor, pero este fue enviado al Chalet a recuperarse mientras tanto. Viendo a su amiga tan consternada por eso, Harry le prometió que le enviaría sus disculpas al profesor y que se encargaría el mismo de cuidarlo mientras tuviera algún tiempo libre. El cual era mucho, ya que había una regla dentro del quidditch escolar de que los adultos no podían participar en los equipos, a menos que estuvieran aún dentro de la escuela y en su Casa. Harry ya no tenía dos de esas cualidades.
Viendo todo el tiempo libre que tenía ahora a su disposición y con Hermione casi en un colapso nervioso, Harry ocupo su siguiente hora libre en ver cómo estaba su "esposo".
—¿Cómo se siente profesor? —Harry llegó hasta la habitación del profesor con una bandeja llena de pociones que le había mandado Madame Pomfrey para su convalecencia.
—Como si hubiera sido tragado por un dragón y escupido—.
—Hermione se disculpa por el accidente—.
—Debería, aunque no es su culpa sino de Albus—.
—¿Qué? —.
—Su amiga es incapaz de pensar por sí misma en Pociones, durante años ha seguido al pie de la letra mis instrucciones, y copia la receta del pizarrón tal cual está escrita. Jamás se ha preguntado el porqué de ellas. Este año, el director me convenció de usar un nuevo libro de Pociones, en vez del de Hongos y Hierbas que siempre pido. La poción de hoy tenía una instrucción y un ingrediente diferentes a los que suelo usar, hice la indicación de cambiar esas cosas, pero su amiga decidió seguir el libro. ¿Resultado? Casi pierdo mis ojos—.
—Y su nariz—.
—Eso no hubiera sido una gran pérdida—Severus se encogió de hombros ligeramente.
—No diga eso profesor—Dijo Harry empezando a pasarle los viales—Usted no sería usted sin su nariz—.
—Mocoso impertinente—Dijo Severus con una semi-sonrisa.
—¡Oh Merlín! ¡Es el fin del mundo! ¡Acaba de sonreír y bromear conmigo" —.
—No seas idiota Potter, es efecto del aturdimiento por la poción de serenidad de Poppy—.
—Lo que usted diga profesor—.
—¿A qué viniste Potter? ¿No tenías clase? —.
—Gracias a que no puedo jugar quidditch porque ahora soy un hombre casado—Severus se sorprendió cuando había leído esa regla hace unos días—Tengo un montón de tiempo libre y vendré a cuidarlo. Kreacher y Dobby ya se encargan de la casa demasiado para darles más trabajo, así que cuando pueda venir a echarles una mano, lo haré—.
—Y yo que pensé que lo hacías porque me "amabas"—.
—¡Ahí está otra vez! ¡Está bromeando! —Harry se sorprendió de este "juego".
—No tengo ni idea de que está hablando señor Potter—.
—Haré como que le creó profesor—Harry retiró los viales de la cama y los puso en la charola—Me voy profesor, tengo otra clase, lo veré en un par de horas más y luego de la cena. Si quiere algo en particular de comer, solo solicíteselo a Kreacher o Dobby—Severus asintió con la cabeza y Harry se fue de ahí.
La cara de Severus parecía haber sido hervida pero estaba entero. En unas semanas y con las pociones y el ungüento de cicatrices, el profesor quedaría como nuevo. Mientras tanto, Harry se sentía impelido por ayudarlo en lo que pudiera, en parte para calmar la conciencia de Hermione, en parte por agradecimiento al hombre al haber aceptado enlazarse con él.
Harry se fue a su siguiente clase y mientras tanto, pensaba en cómo podría ayudar al hombre. Para la cena ya había resuelto parte de la ecuación. El hombre, aunque apreciaba la comida de Kreacher, se quejaba de que no sabía "de cierta forma", pero no era solo Kreacher sino toda la comida de los elfos. Harry suponía que se debía a que los elfos usaban magia al cocinar, así que podía ayudar en su recuperación si cocinaba las comidas del profesor.
Con eso en mente, Harry salió disparado del Gran Comedor en cuanto acabo de cenar y llego al Chalet cuando Kreacher iba a empezar a cocinar.
—Kreacher, ¿Qué solicitó el profesor de cenar? —.
—El amo ha pedido filete Wellington joven amo—.
—Bien, necesito que seas mi asistente. Esta noche cocinaré yo—.
Kreacher dejo caer la olla al oír eso.
—¿El amo va a cocinar? ¿Por qué haría el amo tareas de un elfo? —¡Demonios! Harry había olvidado lo sensibles que eran los elfos con respecto a sus "deberes".
—Es que yo se cocinar comida especial para los enfermos, les ayuda a recuperarse más rápido—Harry no mentía... por completo. Alguna vez escuchó a unas señoras decir que la comida casera siempre ayudaba a los enfermos en los hospitales. Les daba esa "sensación de hogar".
—En ese caso, Kreacher se siente honrado de ser su asistente—Definitivamente, el haberle prometido a Kreacher que no movería nada de Grimmauld Place había hecho maravillas con el elfo.
Harry sonrió y empezó a repartir tareas con el elfo. Pronto, un trozo de res fue envuelto en masa de hojaldre y horneado mientras Harry preparaba café y Kreacher seguía las instrucciones para saltear verduras sin magia. Kreacher no entendía por qué no usaban magia, pero confiaba en el juicio del joven amo, así que pronto, hubo una bandeja para el profesor y Kreacher fue a entregarla.
Severus sonreía al final de su cena. Quien sabe que bicho le había picado a Kreacher, pero el elfo por fin había aprendido a cocinar como le gustaba.
En las siguientes semanas, Harry cocinó todas las comidas del pocionista con Kreacher como su asistente y Severus creyó que era el elfo quien cocinaba. No fue un engaño hecho a propósito, simplemente el elfo dejaba la bandeja y luego la recogía, así que Severus no tenía forma de saber que era Harry quien de hecho, cocinaba sus alimentos.
Kreacher solo hacía lo que le ordenaba, así que ni Harry le ordenó decirle a Severus que él había cocinado, ni Severus había preguntado si era Kreacher el cocinero.
El mes de septiembre había pasado en un suspiro, con Harry repartido entre el Chalet y el castillo, clases de todo tipo, excepto Pociones (Harry tenía planeado decirle al hombre que le diera clases particulares en el verano y tomar el EXTASIS de Pociones de forma foránea) y aún así, Harry se dio el tiempo de hacer algunas cosas extra.
El hombre ya estaba mejorando a pasos agigantados y en menos de dos semanas estaría de vuelta en Hogwarts. Mientras tanto, los chismes sobre el paradero del profesor Snape opacaron aquellos sobre el enlace del Niño-Que-Vivió. Algunos Slytherin sostenían que el señor oscuro había hecho una treta para sacarlo de Hogwarts y enviarlo a una misión muy difícil.
En Gringotts había muchas bóvedas pero ninguna como la Cámara de las Maravillas. Esta bóveda en particular era como el Departamento de Misterios del Ministerio de Magia, con la excepción de que lo que los duendes guardaban no era del dominio más que de los duendes.
Dentro de esta bóveda, existía un gabinete, repleto de cristales de colores, algunos rosas, otros negros, otros rojos como la sangre y algunos azules o verdes. Cada color tenía su significado e importancia, pero eso no era lo más interesante de los cristales. Cada cristal era, de hecho, un corazón. No el que bombeaba sangre, sino esa parte de un ser humano que le permitía amar y ser amado.
Cuando Lily Potter dejó escrita su Voluntad con los duendes, estos sacaron los cristales correspondientes a los actores de su mascarada.
El corazón de Albus Dumbledore era azul tormentoso, señal de que era un alma sabía que tenía culpas en el corazón.
El corazón de Harry Potter era de un rosa brillante, pero estaba agrietado en todas partes, no estaba roto, sino simplemente parecía que hubiera sido tirado repetidas veces. Era rosa porque se trataba de un alma inocente y las grietas eran los golpes que había sufrido emocionalmente. Los duendes estaban complacidos de ver que una pequeña grieta que solía estar ahí, de hecho había empezado a cerrarse. El joven empezaba a recuperarse, lentamente, pero había empezado a hacerlo.
El corazón de Severus Snape era de un gris plomizo. Un alma torturada y con hierro en el corazón, una persona tan herida que había erigido una cortina de hierro alrededor de sus emociones. Los duendes también detectaron pequeñas volutas de color blanco en ese gris. Señal de que Severus Snape empezaba a dejar salir sus emociones. Apenas una voluta imperceptible de vez en cuando, pero estaban ahí.
El corazón de Tom Ryddle, alias Voldemort, era de un negro profundo. Aún más negro que el ónix o la obsidiana. Tom Ryddle era un alma incapaz de amar y tenía vetas de metal. El negro les pertenecía a almas crueles, despiadadas, sin sentimientos o afectos. Pero los duendes sabían que las vetas de metal eran señal de magia inmiscuida. Eso quería decir que Voldemort tenía un corazón contaminado por la magia. Si la magia misma reparara su corazón, este regresaría al color rosa con el que nacen todos los mortales hasta que la vida los coloreaba.
Cuatro cristales estaban afuera de ese gabinete, cuatro cristales que eran custodiados día y noche por los duendes desde que el contrato de matrimonio se cumplió.
Griphook recibía los informes de avances desde la bóveda secreta de su nación y cada informe era mejor que el anterior. Si Lily Potter tenía razón, esos cuatro cristales volverían a brillar con la fuerza que debían haberlo hecho esos cuatro magos sobre los que residía el poder de mejorar o destruir el mundo mágico para todos, magos y criaturas por igual.
Vernon Dursley acababa de cometer un error garrafal. No era el haber golpeado a su mujer en el lobby del hotelucho donde se habían ocultado. No era el haber descuidado a Dudley al extremo de que este había huido a quien sabe dónde. Tampoco era el haber buscado pleito en un bar, cuando borracho, empezó a golpear a un pobre diablo que estaba ahí.
El error de Vernon Dursley fue agarrar a un pobre muchacho que había sacado la basura del bar. Vernon había sido sacado con fuerza por un grupo de parroquianos que estaban hartos de él, y este había regresado a buscar más pelea. El muchacho era delgado y apenas de unos 17 o 18 años, pálido y usaba lentes, además de que se había quitado un pañuelo de la cabeza y el cabello, que era negro, se le desordeno sin ton ni son.
Era la viva imagen de Harry Potter si no fuera porque este chico tenía facciones diferentes y ojos cafés. Pero Vernon estaba borracho y furioso y en su idiotez, pensó que este era de hecho, su sobrino que se le había escapado.
—¡Tú! ¡Por tu culpa he estado huyendo fenómeno! —El joven levantó la vista y vio a un hombre con cuerpo y forma de morsa que lo miraba con odio puro.
—N-no sé de qué está hablando señor—Vernon llegó hasta el joven que intentaba huir y lo agarró del pescuezo, asfixiándolo un poco.
—¡Tú! Pero ya lo verás, me las pagarás todas monstruo. Haré que pagues—Vernon apretó más su agarre y el joven quedó lánguido al desmayarse.
Vernon cargo al inconsciente muchacho hasta un callejón oscuro, buscando donde ejecutar su venganza. Encontró por fin una tienda abandonada que había sido vandalizada hace poco y que tenía la puerta casi destruida. Entró con el joven a rastras y lo tendió en el piso de la trastienda.
El joven se despertó y entro en pánico cuando sintió que era despojado de sus ropas.
—¡Suélteme! —Vernon ya le había arrancado la camisa y tenía al muchacho con el torso desnudo. Un golpe en la cara silencio momentáneamente al asustado joven.
—Te dije que te haría pagar fenómeno—Otro golpe, esta vez en las costillas, hizo que el joven se contrajera sobre sí y Vernon aprovecho esto para quitarle los pantalones.
—¡NO! ¡POR FAVOR! ¡SUÉLTEME! —El pánico hizo que la adrenalina corriera con fuerza y le dio al joven fuerzas para luchar pero era inútil cuando una persona del peso de Vernon estaba encima de uno. Respirar era cada vez más difícil para el chico.
—¡Cállate! —Otro golpe en la cara y Vernon decidió que era hora de reclamar lo que había buscado desde que el mocoso había cumplido los 10 años.
Petunia lo había convencido de que no valía la pena, que el muchacho le haría sus "cosas de fenómenos" y él podría morir si lo hacía. Eso hizo que cuando el muchacho cumpliera los 11 y sin poder usarlo como quería, tomo a Petunia en su lugar.
Pero Petunia lo aceptaba apenas con algo de llanto, lo aguantaba. Incluso cuando empezó a golpearla, ella solo pidió que fuera en un área que pudiera cubrirse con la ropa, "por los vecinos", había dicho.
Cada año espero, y espero, y espero... hasta que esa maldita pandilla de monstruos le había dicho el padrino homicida del niño había muerto y Vernon recordó la carta esa del ministerio prohibiéndole hacer magia. Por fin había llegado su momento, solo faltaba que Petunia lo permitiera y eso fue fácil con la motivación adecuada. Un pequeño secretito que Petunia había guardado fue la llave para que aceptara los deseos de Vernon.
Ahora por fin tenía al mocoso donde lo quería, debajo de él y enseñándole su lugar, como su puta.
Volteó al joven que él pensaba era su sobrino y le abrió las nalgas de forma brusca. El pobre chico lloro cuando sintió como ese monstruo de grasa lo rompía en pedazos. Ya no gritaba por ser soltado, sólo sollozaba y gritaba cuando Vernon lo embestía en cierto ángulo, ya que lo había desgarrado y era muy doloroso. Luego de algunos embistes, Vernon lleno de semen al pobre chico y lo dejó tumbado en el piso.
El pobre joven era una masa sollozante que solo quería lavarse con agua hirviendo el cuerpo, borrar todo rastro de esa manteca con cara de morsa.
Vernon, aún insatisfecho, procedió a golpear repetidamente al chico en las costillas, en el magullado trasero y al final, le rompió el brazo y una pierna. Finalmente, se masturbo luego de haberse vuelto a excitar con la golpiza y lleno de semen el cuerpo del pobre chico.
—...Eso te enseñara Potter. Mañana iré por ti y repetiremos esto con un extra, ¿Recuerdas el cinturón? —.
Vernon se acomodó la ropa, se abrocho los pantalones y salió de ahí sin saber que ahora era seguido por dos mortífagos, mientras un tercero se quedaba a matar a la víctima de Vernon. Sin embargo, no pudo.
Lucius Malfoy, quien había sido encargado de eliminar las evidencias de las actividades de Vernon, había visto toda la violación.
Contrario a lo que se creía de él, no era tan cruel como lo había sido Vernon con este chico. Había torturado, violado y matado muggles y magos por orden de su señor, pero jamás al nivel de salvajismo que este asqueroso muggle. Los hermanos Lestrange, quienes habían sugerido ir a "cazar muggles" luego de que su señor estaba particularmente molesto por el enlace del mocoso Potter y luego de haber perdido por varias semanas los servicios de Snape, quien había sufrido un accidente incapacitante.
Rodolphus y Rabastan eran expertos en encontrar muggles para torturar y matar, pero cuando vieron a Vernon llevarse al muchacho quien le daba un ligero parecido a Potter, los tres encontraron que sería interesante ver qué podía hacer este muggle.
Jamás esperaron ver eso. Rodolphus y Rabastan casi aplaudieron al final del hecho, diciendo que si tan solo fuera un mago, debería estar en las filas del señor oscuro, Lucius casi vomitaba. Su esposa le había enseñado Legeremancia en los primeros años de su matrimonio. Todos los sangrepura eran expertos oclumantes, pero casi ninguno podía usar Legeremancia sin ser detectados. Narcissa era uno de esos que podía.
Lucius solía ocuparla para averiguar los planes de sus enemigos y adelantarse a los deseos de su señor, Snape era un caso aparte, el hombre tenía una cortina de hierro por barreras en su mente; pero lo que vio en la mente de Vernon, las cosas que quería hacerle al mocoso Potter... incluso su señor se sentiría asqueado de solo verlo.
Lucius se debatía entre decir o no que este era el tío de Potter, cuando el mismo se delató. Entonces la cara de Rodolphus y Rabastan mutó de admiración reticente a ira. Había pocas cosas que un mortífago consideraba "pecados", pero violar/abusar de un mago de parte de un muggle era uno de ellos. Los Lestrange le dijeron a Lucius que irían tras el muggle para que los llevará al resto de la familia mientras él debía deshacerse de las evidencias del delito recién cometido.
Lucius Malfoy, mago sangrepura, iba a hacer algo que iba en contra de todo lo que había aprendido en su vida.
—Deja que te ayude muchacho—.
El chico apenas se movía y Lucius entonó varios hechizos sanadores, el más difícil fue reparar el esfínter del chico, esa bestia había desgarrado tan fuerte el recto que le hubiera llevado más de un año reponerse al joven. Al final, con unos cuantos Reparo, la ropa del joven estaba como si nada y le lanzo un Obliviate dejándole la mente en blanco de las acciones de Vernon Dursley. Luego le dio recuerdos falsos de ser asaltado y le dejo algunos golpes en la cara. El chico salió a la calle, ignorante del horror que acababa de vivir y fue hasta el bar, donde su jefe había salido a buscarlo y cuando lo encontró, escuchó la historia del asalto y este se ofreció a llevarlo a la policía a denunciar el hecho.
Lucius Malfoy observaba todo a la distancia, satisfecho de haber hecho algo desinteresado por alguien, por una vez en su vida. En Gringotts, en una bóveda custodiada día y noche, un cristal gris casi negro se había tornado gris claro con una veta rosa.
En un hotelucho cercano al bar, un muy asustado Vernon Dursley estaba ofreciendo a su esposa para que respetaran su vida y lo dejaran ir, a un par de mortífagos que solo se rieron y se aparecieron lejos de ahí con el matrimonio Dursley hasta unas celdas, en un lugar muy cerca del infierno en la tierra.
