¡¡Buenas noches a todos!!
¡¡Aquí vuelve Mappy para desilusionarlos a todos!! Porqué no todo es lo que parece, ¿verdad?
De nuevo agradezco ese apoyo increíble que me está dando Arual17 y añado mis agradecimientos a ZORY gracias por sus reviews que me dan ánimos para continuar con este fanfic.
Debo aclarar que de este fanfic solo es mía la idea, de los personajes y lo demás se lo agradezco a Sir Aoyama.
Con ustedes de la serie de Detective Conan otro episodio del fanfic APTX 4869 múltiple: Caos.
Bien os lo dejo leer jeje
Shihoran
Toda la sala se quedó en silencio absoluto.
Toda la sala se quedó en silencio absoluto. Mirando lo que estaba sucediendo ante sus ojos. Las tiras de papel caían lentamente hacia el suelo por encima de todos los presentes mientras que Edogawa intentaba deshacerse de los brazos de una señora de pelo largo.
- Ah, Yukiko, Yusaku, ¿ya llegasteis? –dijo la voz del doctor Agase que había salido del laboratorio justo en aquel momento.
De repente la sala se lleno de risas. Shinichi consiguió deshacerse de las manos de su madre y se miró con mala cara a los tres chicos que lloraban de tanto reír.
- Perdón, perdón. –se disculpó Haibara.
- ¿Se puede saber que hacéis aquí? –preguntó Kudo.
- ¿No es obvio? –respondió su madre.
- ¿A quién se le ha ocurrido asustar así? –preguntó Hattori aún riéndose.
- Tenía muchas ganas de volver aquí para asustarle un poco –respondió de nuevo Yukiko.
- Y a mí se me ocurrió la idea de la bomba. –añadió Yusaku.
- No si a mi me van a matar a espantos. –comentó Shinichi– ¿Puedes dejar de reír ya, Kuroba?
- Que sí… que sí… –dijo él parando un momento de reír.
Pero en seguida volvió a reírse.
- Oye, Kid, ¡ya basta! –gritó Conan poniéndose un poco rojo de rabia.
- Sí… sí...
Cara de póquer, cara de póquer –pensó, respiró profundamente y paró de reír. El doctor Agase les pasó unos objetos con vasos de agua a los cuatro encogidos.
- Tomad. Ya está todo. –les dijo– ¿Ya tenéis preparada vuestra ropa?
- Lo tenemos todo aquí, doctor –dijo Heiji.
- Lo está diciendo por nuestro funeral –dijo sonriendo burleta Kaito.
- Bueno chicos. –dijo Haibara– Nos veremos en el otro nosotros.
- Para no dejar ni uno mientras escapamos de nuestro destino. –dijo Kuroba acercándose hacia Kudo y levantando el vaso.
- Para poder volver a tener nuestra buena vida –añadió Hattori haciendo lo mismo.
- Para cogerlos a todos y no dejar rastro de ninguno –completó Haibara también acercándose hacia ellos y levantando el vaso.
- Para poder decir para el resto de nuestras vidas toda la verdad –terminó Kudo también levantando el vaso.
La sala se llenó de un pequeño "clinc" y los cuatro se metieron la pequeña pastilla en la boca y se bebieron todo el vaso de agua, mientras los otros tres chicos miraban como lo hacían. Los cuatro se fueron un momento y volvieron con ropas enormes y se sentaron tranquilamente a hablar.
- ¡Papá! –dijo una chica de ojos azules y pelo largo entrando en una oficina un poco
desordenada.
- Ran… ¿qué ocurre? –preguntó Kogoro escondiéndose la lata de cerveza debajo de la mesa.
- Vamos a salir a comprar alguna cosa.
- De acuerdo –dijo el hombre mirando como la chica cerraba la puerta.
Volvió a mirar a la televisión que hacía un programa especial que ni más ni menos en honor de Shinichi Kudo y la apagó volviendo a dar otro trago de cerveza.
Yukiko se había llevado a los tres pequeños de la liga juvenil de detectives a otra sala mientras los otros cuatro niños se hacían jóvenes. Comprobaron que tuvieran toda la ropa puesta a su sitio y sonrieron. Tanto Shinichi Kudo como Heiji Hattori, Kaito Kuroba y Shiho Miyano volvían a ser ellos mismos. En toda la sala de pronto se oyó un "Viva!" que lo gritaron todos. El doctor Agase y Yusaku hicieron una sonrisa de victoria. Aún así no sabían cuanto durarían en ese estado pero tenían que intentar solucionarlo todo. Shinichi llamó a Jodie Santemillion para poder hablar de la que tenían que planear.
Cuando los tres niños volvieron junto con Yukiko, los tres chicos se sorprendieron de lo que veían sus ojos.
- Pero… ¿dónde…? ¿Dónde están Conan y los demás? –preguntó Ayumi con los ojos mojados.
- Se ha ido. –respondió Kaito sin más.
- A su verdadera casa –añadió Heiji.
- Para no volver más –completó Shiho.
- Junto con los otros tres –finalizó Shinichi.
- No tenéis ningún tipo de tacto con los niños –observó Yukiko quién cogió a la pequeña y la empezó a consolar.
- ¿Por qué no le has dicho que íbamos a casa del doctor? –preguntó Kazuha.
- Porqué últimamente parece que intenta evitar de que piense en Conan. –respondió Mouri– siento que hayáis tenido que ver ese desorden.
- No te preocupes.
Las chicas continuaron camino hacia la casa del científico bajo un paraguas en el que caían pequeños copos de nieve.
- ¿Estás seguro de eso? –preguntó Heiji que salía por la puerta de casa del doctor.
- Claro –respondió alguien muy cubierto de ropa y con una gorra que le tapaba la cara.
- En serio que eres increíble, Cool guy. –añadió Kaito– pretendes hacer que los periodistas no te reconozcan con un disfraz tan tonto… eres realmente increíble.
- Déjame en paz –le respondió Shinichi.
Los tres chicos miraron hacia el cielo gris viendo como la nieve caía placida y lenta todo lo contrario de cómo estaban ellos.
- ¿Qué? –dijo Kuroba girándose de espaldas a la gente.
- ¿Qué ocurre? –preguntó Kudo.
- Vámonos a dentro, las chicas están aquí –respondió el ladrón.
- ¡¿Qué?! –preguntaron los otros dos a la vez.
Los tres volvieron a entrar en la casa con paso ligero. Mientras Ran, Kazuha y Aoko se abrían paso entre los periodistas que les acribillaban a preguntas. Cuando por fin pudieron entrar en el jardín del doctor Agase, los otros tres ya habían cerrado la puerta.
- ¿Qué ocurre, chicos? –preguntó Yukiko mirando con curiosidad a los tres que rápidamente fueron hacia el laboratorio.
- Nada, nada –respondió Heiji.
- Es que nos acordamos de que nos hemos dejado algo… –mintió Kaito.
- ¡Soltadme! –se quejaba Shinichi al que los otros dos chicos estaban arrastrando hacia el laboratorio.
Acto seguido llamaron a la puerta y Ai Haibara ahora ya grande fue a abrir la puerta.
- Ahora se de lo que huían –dijo riendo la chica dejando entrar a las otras tres– Adelante.
- Ran, ¡querida! –se asombró Yukiko que dejó al suelo a Ayumi para ir a abrazarla.
- Señora Kudo, ¡cuanto tiempo! –dijo Ran correspondiendo al abrazo.
- Sí, pero mejor deja lo de señora, por favor. –le dijo ella.
- ¿Cómo está? –le preguntó Mouri.
- Bien, gracias. –respondió ella.
- Ah, perdón. –se disculpó la chica al acordarse de que no hizo presentaciones Kazuha, Aoko, ellos son Yukiko y Yusaku Kudo, los padres de Shinichi, el doctor Agase, la liga juvenil de detectives y…
- No nos conocemos, me llamo Shiho… Mi… perdón… Shiho Haibara.
- ¿Eres pariente de Ai? –preguntó Ran.
La chica medio riendo afirmó. Los tres miembros de la liga juvenil de detectives se asombraron de la respuesta.
- De hecho solo es como su hermana, nadie sabe ni su verdadero nombre ni su verdadera apariencia, cambia a parecer… –dijo una voz proveniente del laboratorio.
- ¿Qué estás diciendo Kudo? –preguntó la chica mirándolo– ¿Por qué sacas ahora el tema de Akemi? Porque tú también tienes tema de conversación con todas tus mentiras, ¿verdad?
- ¿No he estado resolviendo un caso contigo, científica Ai Haibara? –preguntó el detective acercándose hacia ella.
- Lo único que puede decir de verdad, Kudo. –dijo una voz a su lado.
- Ha… ¡Hakuba! –se asombró Aoko.
- Quítate el disfraz que pareces un Kid. –dijo poniendo énfasis en la última palabra y mirándolo de reojo.
- Contigo no se puede hacer nada, maldito detective –dijo con su propia voz Kaito– ¿Dónde está? –preguntó al aire mirando hacia el laboratorio.
- Se ha acobardado, no quiere ver a su novia. –se rió el detective del este.
- No es mi novia. –se oyó la voz de Heiji dentro de la otra habitación.
Acto seguido salió su cabeza por la puerta.
- Que plan más bonito. –susurró el detective de Osaka– ¿es que queréis que nos maten?
Mientras el ladrón se quitaba el disfraz, Yukiko y Yusaku se llevaron a los tres más pequeños hacia otra habitación.
- Veo que tenéis mucho de que hablar. –comentó Miyano yendo hacia el laboratorio después de un silencio bastante largo e incomodo.
Tanto ella como el doctor Agase se fueron hacia sus ciencias mientras el ladrón hacia un largo y profundo suspiro. El chico de Osaka se fue a cerrar la puerta del laboratorio y el otro detective se acercó hasta él.
Después de otro largo e incomodo silencio, el mago, se acercó a las chicas sin interrumpir en palabras y sacó una rosa para Aoko de la nada.
- No esperes nada de mi, Aoko. Porque no pienso hacerte el favor de ayudar a tu padre con lo de Kaito Kid –le dijo con una sonrisa burleta.
- ¿Qué estás diciendo? Si ese maldito ladrón por fin ha desaparecido –respondió ella cogiéndole la rosa de la mano.
- Yo diría que después de 20 años ese Kid se conserva demasiado joven para su edad. –comentó Heiji a Shinichi en voz demasiado alta.
- ¿Es que lo conoces? –preguntó Ran.
- ¡Qué va! –dijo Kaito con una sonrisa– pero lo han visto de muuuuuuuuuy cerca, ¿verdad?
Shinichi señaló a Heiji con los labios un poco salidos sin que el joven de Osaka se percatara de lo que hacían los otros dos.
- Pero será posible, ¡no es verdad! –replicó el chico de piel morena.
- Por cierto, Aoko, el blanco te favorece, si señor. –dijo el mago de golpe mientras salía corriendo.
- Pero si no lleva nada blanco… –comentó Kazuha mirando a la chica.
- Serás… –Nakamori se enfadó de verdad y empezó a perseguirle– ¡Kaito Kuroba! ¡Eres un pervertido! ¡Un guarro! ¡Sinvergüenza!...
Heiji y Shinichi rieron un poco.
- Veo que ya está mejor –susurró Kazuha en voz alta.
- ¿Quién? –le preguntó Ran.
- Heiji. Hacia tiempo que se le veía preocupado por Kudo, y de pronto desapareció… pero ahora está mucho mejor –sonrió la chica de la coleta mirando fijamente a su amigo de infancia.
Los dos detectives hablaban un poco de las barbaridades de Kaito, mientras reían de éste que aún era perseguido por Aoko. Ran también les miró, pero se fijó en otros detalles que la felicidad de los chicos.
- ¡Oye, Nakamori! ¿Quieres que te ayudemos? –preguntó Heiji en ton burleta mientras Kaito empalidecía rápido.
No lo entiendo. Sonríe, pero… no sonríe sincero… le ocurre algo. Lo intuyo. No se encuentra bien, seguro. Pero, entonces, ¿por qué lo esconde? Shinichi, ¿qué te ocurre? Pensaba Ran mientras veía que realmente, el detective comenzaba a encontrarse bastante mal.
Mientras Heiji reía se giró y vio a su amigo pálido. El detective del este veía bastante borroso y las piernas le flaqueaban.
- Kudo, ¿estás bien? –le preguntó su amigo dejando de reír.
- ¿Qué ocurre? –preguntó Kaito acercándose hacia ellos muy rápido.
El mago le pasó la mano por delante de los ojos pero Shinichi no reaccionaba. De pronto el chico se puso las manos al pecho y cayó al suelo.
- ¡Mierda! –oyeron decir al mago.
El ladrón giró al detective boca-arriba que empezaba a sudar con los ojos muy cerrados.
- Avisa a Miyano, Hattori. –le ordenó Kuroba– creo que el antídoto no le funciona.
- ¡Qué inteligente que eres cuando quieres! –le dijo el detective en tono irónico mientras abría la puerta y llamaba a la científica.
Kazuha y Aoko se preocupaban cada vez más por la cara de asustada que tenía Ran. Al oír la llamada de Heiji, Yukiko y Yusaku llegaron preocupados hacia la sala viendo a su hijo estirado al suelo. Rápidamente, Shiho y Agase llegaron corriendo viendo ellos también la escena.
- ¿Llamamos a una ambulancia? –preguntó Kaito.
- No, esto es efecto del antídoto. –dijo la científica mirando con la linterna del reloj los ojos del detective– pondrías a todo el hospital en peligro. Será mejor que lo intentemos nosotros por nuestra cuenta. Por cierto, sacad a Mouri de aquí o si que tendremos que llamarla. –dijo la chica sin siquiera mirar ni un segundo a la nombrada.
La científica le tomó el pulso a Shinichi. De repente, Shinichi empezó a gemir muy flojito pero poco a poco su tono aumentaba y le empezó a salir un hilo rojo de la boca. Shiho cada vez estaba más asustada. Estos efectos los había visto antes. Justo antes de la muerte de su hermana. Gin le había pasado una pequeña cinta en la que confirmaban la muerte de Kudo con otra víctima. Los efectos verdaderos de la APTX 4869.
- No puede ser… –comentó la chica en voz alta poniendo al detective de lado– el antídoto le está actuando como la APTX 4869.
- ¿Qué quieres decir? –preguntó Yukiko que estaba al lado de su hijo.
- Que ahora si que va a necesitar un antídoto. ¡Y urgente!
¿Qué les parece? ¿Les puedo dejar a aquí con la intriga de lo que va a pasar a partir de ahora? XDXD
Qué mala que soy a veces. juju.
Bueno espero de nuevo sus opiniones o críticas en reviews (que solo os pueden tomar, dos o tres minutos, a no ser que sea muuuuy mala para la escritura, uu.)
Agradecida:
Shihoran.
¡¡Hasta la próxima!!
