Disclaimer: Los personajes de Saint Seiya The Lost Canvas no me pertenecen.


La imagen de Asmita desapareció después de que Eveline accedió a ir con él. La chica de dejo caer sobre su cama, no lograba entender el repentino interés del guardián de virgo en ella.

Sacudió su cabeza mientras pensaba en cómo evitaria a Aspros para poder ir al sexto templo, necesitaba una buena excusa.

—¡Eve!—esa voz y los toques a su puerta la sacaron de sus pensamientos—¿estás ahí?, respóndeme por favor

—Regulus—respondió en un susurro y luego suspiró pesado—Sí, estoy aquí, ¿qué quieres?

—¿Puedo pasar?, o bueno...¿podemos hablar?

Eveline dudó un poco la petición del niño, por lo que permaneció en silencio un corto periodo de tiempo pensando. Finalmente decidió dejarlo pasar, se encontraba más calmada en esos momentos, por lo que considero que estaría seguro.

—De acuerdo, puedes entrar

—Gracias—abrió la puerta y se asomó. La vio sentada en la orilla de su cama, y ella al ver que dudaba le hizo un gesto con la mano para que se acercara—¿Está todo bien?

—Yo...sí, me fui porque empece a perder el control, lo lamento

—Entiendo, no te preocupes—sentándose junto a ella

—Regulus, deberías irte a Leo, necesitas descansar

—Oh, bueno, la verdad es que yo aún no estoy mut acostumbrado a estar solo en el templo...no me gusta la soledad

—hmm comprendo, pero la soledad es algo que se debe superar

—Eveline, ¿no puedo quedarme contigo?, aunque sea sólo por esta noche

—Ah...yo...no, no lo sé, no creo que sea lo mejor

—Pero no creo que me puedas hacer daño estando dormida

—Uhmm es que...en realidad esta noche debo...debo ir a Virgo, Asmita quiere hablar conmigo—la decepción era visible en el rostro del chico—Mira...la verdad es que necesito una excusa para poder pasar hasta la sexta casa sin que Aspros me cuestione, así que iré contigo a Leo, argumentando que pasaré la noche contigo y...

—Pero irás a Virgo...

—Lo que haré será ir con Asmita, escuchar lo que tenga que decirme y regresar contigo a Leo, ¿te parece?, regresaré y me quedaré a tu lado

—Creo que me parece bien, pero no tardes mucho

—Eso no dependerá de mi, enano, dependerá de Asmita

—Pues dile que se apresure

—Haha a ver que me dice, pero no creo que sea algo rápido—el niño hace una mueca y Eveline sólo ríe mientras le revuelve el cabello—Intentare no tardar Regulus, en serio

Tras un rato de hablar con el chico, ambos decidieron irse finalmente a las Doce Casas. Eveline se colocó su máscara y salió detrás de Regulus, escuchando como algunas de sus compañeras de armas exclamaban con sorpresa por verla con él. Decidieron ignorar aquello y se fueron como si nada.

Al llegar a los templos, pasar por Aries y Tauro no fue difícil, auqnue Hasgart no estaba del todo convencido de lo que pasaría y trato de persuadir al más joven para que no estuviera con Eveline, sin embargo el chico respondio muchas veces que todo estaria bien, a lo que el toro dorado le susurro que si pasaba algo, que no dudara en pedir ayuda.

En géminis tardaron más, ya que Aspros ahora trataba de persuadir a su hermana, argumentando que Regulus necesitaba estar solo para crecer, aunque a final de cuentas no logró nada y les permitió que durmieran juntos, pero solamente esa noche.

La cuarta casa estaba vacía, por educación llamaron unas cuantas veces a Manigoldo, pero al darse cuenta que en serio no se encontraba ahí siguieron su camino. Quizás el guardián se encontraba con el Patriarca, con Albafica...o paseando por Rodorio, como era su costumbre.

Una vez llegando a Leo, Eveline le pidió a Regulus que se fuera a su habitación y tratara de dormir, diciéndole que ella regresaría pronto. El niño se negó, pero la chica encontró la manera de hacerlo obedecer, amenazándolo con decirle cosas malas sobre el durante su ausencia. Tras la amenaza prefirió ya no llevarle la contraria, por lo que se limito a darle un abrazo, que dejo un poco descolocada a Eveline, y se fue a su habitación.

Al verlo perderse en las sombras del templo, Eveline sonrió de lado, no sabiendo en qué pensaba el más joven para querer darle tal muestra de afecto. Su pequeña sonrisa desapareció tras dar la vuelta y emprender el camino hacia la sexta casa, no entendía qué es lo que queria Asmita de ella, apenas la conocía, no sabía que es lo que el chico rubio pretendía.

Suspiró pesado. Se encontraba de pie frente a la entrada de Virgo, con la duda de si debía entrar o devolverse por donde había venido. La segunda opción le era tentadora, sin embargo sentía curiosidad, por lo que entró a paso lento.

Ahí estaba él, sentado en posición de loto, meditando. Varios mechones de su largo cabello rubio se mecían con el fuerte cosmos dorado que emanaba de su cuerpo. Eveline quedó paralizada frente a él, la imagen que proyectaba el caballero era...majestuosa, le causaba cierta sensación de tranquilidad sentir su cosmos, fuerte pero cálido. Hacía tiempo que no tenía esa sensación de seguridad estando con un dorado. La última vez que la sintió había sido unos años atras, estando con Aspros el día que le fue entregada la armadura de Géminis.

—¿Cuánto tiempo más piensas quedarte ahí parada?—la chica se sobresaltó—Quizás debiste tener la decencia de anunciar tu llegada—dice Asmita con una sonrosa de lado—Oh, es verdad, lo olvide, te encanta pasarte por las doce casas sin permiso...cierto

—E-eso no es verdad—sonrojada—siempre pido permiso...bueno, la mayoría de las veces lo hago—se cruza de brazos

—Por ahora no me importa eso...

—No, no debería—acercándose unos pasos más—¿Qué quieres?, ¿para qué querías que viniera?

—Para hablar, he oído algunas cosas de tí, Eveline, y necesito saber si son exageraciones o si son la verdad—levanta levemente su cabeza hacia la chica

—Bueno, dime lo que sabes y yo lo desmentire o confirmaré

Asmita permaneció en silencio unos momentos, no estaba seguro de qué decirle primero.

—Eres...Eveline, un Santo de Plata, aquella que porta la armadura de Asteria, una armadura hecha por la titánide, del mismo nombre para apoyar a Athena en la Guerra Santa hace ya varios siglos...

—Al menos conoces sobre mi armadura—ríe por lo bajo

—Eres...eres la mujer que causa alboroto en el Santuario, debido a tu gusto o interés de arrebatarle la vida a los demás...—muerde su labio—según palabras de los soldados rasos...eres un demonio, un ser que no merece el honor de portar siquiera una armadura, un ser que no merece ser llamado Santo de Athena

—Eso es nuevo—mirando hacia el suelo, mientras que Asmita enarca una ceja extrañado—me refiero a lo de demonio...la única persona que me llamaba demonio, aunque era de manera cariñosa, era Def...—se muerde la lengua al darse cuenta que iba a hablar de más—bueno no importa...

—Entonces...

—Sí, prácticamente me la vivó asesinando a los demás—se encoge de hombros

—¿Y a qué se debe eso?

—Yo...—suspira—yo...

No se sentía muy comoda de contarle sus asuntos a una persona que no conocía, por un lado se moría de ganas de hacerlo, pero por el ptro prefería que se quedara en ella.

—Eveline, puedes confiar en mí, no diré nada. Es una promesa.

—No creo que sea lo más indicado, Asmita, son mis propios asuntos

—Tus "asuntos" están afectando al Santuario. He oido que ha bajado mucho el número de aspirantes y Santos, y eso pone al ejército de Athena en desventaja frente a cualquier amenaza

—Asmita...

—Sólo digo lo que escucho...

—Supongo que es verdad—aprieta los puños—la verdad no estoy segura de cuántas personas han muerto por mi puño. Quizás es por eso que me han llamado tanto la atención

—¿Y aún así no haces caso?. Realmente eres una chica terca

—He tratado de detenerme, en serio, pero no puedo—su voz empieza a quebrarse—sólo no puedo. Cada vez que pienso que estoy bien, que puedo controlarme...viene a mí un deseo incontrolabe por acabar con otro, de sentir su miedo hacia mi, su miedo a la muerte...—empieza a sollozar—Simplemente no sé qué sucede conmigo—sujeta su cabeza con ambas manos

—Tranquila...—Eveline abrió los ojos sorprendida al sentir que Asmita la sujetaba de los hombros. No se dio cuenta del momento en que se puso de pie y se acercó a ella—Cálmate un poco, ¿de acuerdo?

—Pero...

—Haré todo lo posible para ayudarte

—No necesitas tomarte la molestia...esto no es asunto tuyo—molesta

—En eso tienes razón, pero necesitas ayuda, apoyo y no creo que halla otra persona que quiera darte una mano

—Sí, si la hay

—Está bien—soltando su agarre—no hare nada por ahora. Si quieres o necesitas algo de mi eres bienvenida en Virgo

Asmita le dio la espalda y empezó a caminar hacia un pedestal donde recuperó su posicion de loto y volvió a su meditación.

—Bien, si no tienes nada más que decir yo...yo me retiro—Asmita asintió de manera leve y la chica se dirigio hacia la salida.

Se sentía mal, por primera vez un caballero dorado se había querido acercar a ella por voluntad propia y lo rechazaba, sin embargo también sentía que si Asmita realmente estaba interesado en relacionarse con ella y ayudarla, la dejaría acercarse a su ritmo, no la presionaría.

Entró a Leo y antes de irse hasta a la salida recordó que le había prometido a Regulus que pasaría la noche con él, por lo que devolvió sus pasos y empezó a buscar al chico. Finalmente dio con el, estaba recostado en su cama. Eveline se acercó lentamente y se sentó en la orilla de la cama del menor, acariciando suavemente su cabello, mirándolo dormir.

—Espero que la idea de tu querido tío funcione, no me gustaría lastimarte Regulus...

Corinne se despertó bruscamente y se levantó. Un escalofrío recorrió su cuerpo y se abrazó a si misma. Tenía una extraña sensación, hacía tempo que no la tenía. Suspiró de manera pesada y con cuidado de no despertar a sus compañeras salió de su cabaña, atravezando el recinto de los santos femeninos para dirigirse a las 12 casas.

Pasó sin problemas por Aries y Tauro, y en Géminis se detuvo en la sala principal, encendiendo levemente su cosmos para que Aspros supiera que estaba ahí.

El caballero salió de su habitación, se veía un poco molesto, la chica imaginó que era por despertarlo.

—Buenas...noches Corinne, ¿qué haces aquí a estas horas?. ¿Necesitas permiso para pasar?

—Uhm no en realidad Aspros. Venía a verte a ti

—¿Qué sucede?

—¿Dónde está Eveline?—recargándose en una columna

—Pasará la noche en Leo, con Regulus

—Ya veo. Bueno, en ese caso creo que lo mejor será que vayas por ella—Aspros enarcó una ceja al no entender lo que Corinne le decía—Aspros, me desperté porque sentí un cosmos extraño, un cosmos que logré percibir hace dos años en tu hermana

—Hace dos años...—frunció el ceño—Entonces tú lo sabes...

—Claro que sí—caminando hacia él—Pienso que si no quieres que vuelva a pasar, o por lo menos que no sea Regulus quien tenga que enfrentarse a eso deberías ir por ella. Es todo lo que vine a decirte. Buenas noches—sale del templo a paso lento

Aspros se llevó la mano a la cabeza y revolvió su cabello fastidiado para acto seguido emprender el camino hacia Leo. Una vez ahí empezó a buscar a su hermana, no teniendo más opción que irrumpir más en el templo y entrar en la habitación de Regulus. Ahí estaban ambos, dormidos, al menos el chico, ya que Eveline parecía algo inquieta. Se acercó y la miró unos momentos, quitándole el cabello del rostro y acariciando suavemente su rostro. Con cuidado la levanto y la cargó, escuchandola gruñir por lo bajo.

Dio un último vistazo a Regulus, seguía dormido, se sintió un poco mal por llevarse a la chica así, pero no quería que le pasara nada si ella llegaba a ponerse violenta entre sueños.

Regresó a Géminis con la chica en brazos y la llevó a su habitación. Defteros estaba ahí, sentado en la cama, extrañado por el hecho de que su hermano la llevara hacia alla.

—¿Qué sucede Aspros?, ¿por qué no la dejaste quedarse en Leo?

—Corinne vino a decirme que sentía algo extraño en Eveline. Ella sabe lo que sucedió aquella vez Defteros—el gemelo menor abrió los ojos con sorpresa—Ja, si sabe de eso, no me sorprendería que supiera de tu existencia, hermano. Ten cuidado con ella.—recuesta a Eveline en la cama y empieza a quitarle algunos vendajes que cubrían su cuerpo.—En este momento está tranquila, pero no está de más tener cuidado. No quisiera tener que lastimarla de nuevo—pasea sus dedos sobre una cicatriz que iniciaba en el cuello y se perdía en el pecho

Defteros cerró los ojos y suspiró de manera pesada. De verdad no le gustaría volverlos a ver peleando.

*Flashback 2 años atrás*

La noche era fría y el Santuario se encontraba en calma. En el templo de los gemelos se encontraba Aspros despierto ya que se encontraba haciendo guardia.

—Será una noche tranquila— pensó a tiempo que se recargaba en una columna.

Miró las estrellas por unos momentos hasta que sintió una presencia acercarse al templo. Se puso en guardia, pero se tranquilizó al ver que quien se acercaba era su hermana, aunque se preocupó al ver que se acercaba a paso lento, incluso torpe.

—¿Qué haces aquí?, deberías estar en tu cabaña.

La chica lo pasó de largo y se introdujo en Géminis. Aspros la siguió, molesto por haber sido ignorado.

—¡Eveline vuelve acá!

Aquel grito despertó a Defteros, quien se levantó y se asomó a la sala principal para ver el por qué su hermano había gritado de esa manera. Al igual que el mayor se sorprendió de ver a la chica ahí avanzando por el templo como si estuviera sonámbula

—¡Hey!, hermana ¿estás bien? —se apresuró a pararse frente a ella y la tomó por los hombros, agitándola levemente

—¡Quítate de mi camino, Segundo!

De un movimiento rápido le asestó un golpe que apenas alcanzó a frenar, deteniendo su puño con la mano, sin embargo ella encendió su cosmos para quemarlo ,haciendo que finalmente la soltara.

Defteros retrocedió sujetando su mano, estaba en shock, sabía que ella era violenta pero nunca le había hecho daño. La vio acercarse a él con la intención de atacarlo, sin embargo un rayo de luz la golpeo por la espalda, provocando que ella volteara. Aspros la había golpeado.

Furiosa se lanzó contra el gemelo mayor tratando de golpearlo, aunque todo intento fue en vano debido a la velocidad de éste.

Un golpe más, Defteros podía asegurar haber escuchado los huesos de Eveline crujiendo. Aspros la tomó de la muñeca y la lanzó contra una de las columnas, destrozándola. Se puso de pie, parecía que no le dolía nada, a pesar de que se podían ver ya múltiples heridas en su cuerpo y la sangre brotando de ellas, no le importó nada y volvió a atacar a Aspros.

—Another dimension—se escuchó y ambos desaparecieron

Pasaron varios minutos en los que Defteros se quedó con el pendiente de su paradero. Estaba preocupado, incluso consideró él mismo ir a buscarlos, pero no fue necesario. Una nueva dimensión se abrió y Aspros apareció con la chica inconsciente en brazos. El santo dorado tenía algunos raspones en el rostro y brazos, además de que la armadura de géminis se veía ligeramente agrietada. Por su parte, la chica tenía heridas profundas y respiraba de manera agitada.

—Aspros...

—No entiendo que sucedió. —colocándola en brazos de su hermano—simplemente parecía otra persona. Sabía que estaba un poco trastornada pero no creí que se pondría así, mucho menos con nosotros

—Yo tampoco, pero...

—Dejemos esto así Defteros, espero que no recuerde nada, no quisiera que sepa que fui yo quien la dejo en este estado. Encárgate de sus heridas, por favor

Desapareció por el pasillo dejando a su gemelo.

—Ay Eveline, esto se te está escapando de las manos. Espero esto no se repita

Aspros termino de quitarle los vendajes a la chica y la cubrió con algunas sábanas. Sentándose a su lado acariciando su cabello.

Defteros se sentó al otro lado, mirándola con cuidado, no lograba percibir nada extraño en ella, pero confiaba en Corinne, y si ella había sentido algo extraño había que tener precauciones.

—Defteros, quédate aquí con ella. Si empieza a inquietarse tranquilízala con tu cosmos, sé muy bien que le agrada más tu compañía que la mía—pudo notar cierto enojo y envidia en su voz—Si se pone violenta...ve a buscarme