N/A: Ok, no diré las dificultades que tuvo este capítulo. Lo importante es que aquí está, nee? Ya hice la cuenta de los capítulos que faltan, ya me organicé.

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VII: La Plaza Roja

La Place Rouge tait vide
Devant moi marchait Nathalie
Elle avait un joli nom, mon guide
Nathalie.

La Place Rouge tait blanche
La neige faisait un tapis
Et je suivait par ce froid dimanche
Nathalie

La piel marfileña se perdía entre las sabanas revueltas, recostada sobre tierra tibia. Escudriñaba su tacto, sus labios, la timidez de la armonía sobre la cama. La respiración agitada que daba voz a la recamara. Los delicados y finos dedos rebuscando cariño en la cara y el cabello azabache regado sobre la almohada.

Elle parlait en phrases sobres
De la Rvolution d'Octobre
Je pensais dj
Qu'aprs le tombeau de Lnine
On irait au Caf Pouchkine
Boire un chocolat
La Place Rouge tait vide
Je lui pris son bras, elle a souri
Il avait des cheveux blonds, mon guide
Nathalie, Nathalie

-Nathalie…

El murmullo distante camuflajeaba un gemido de placer, mientras lo abrazaba con los pies. Mientras recorría sus pálidas piernas, la ventana se abría y el follaje de la ciudad se infiltraba sagazmente, escondiendo frases y silabas intangibles.

¡Y la plaza roja vacía! Jugaba con su parte favorita, fantaseaba con Rusia y la revolución de octubre, la nieve escarchando su cabello y enrojeciendo sus mejillas.

-Algún día…-sofocó sus palabras mientras besaba su cuello. —te llevaré a Rusia, Nathalie…

Ese nombre que le sabia elegante al paladar. Ese nombre que representaba una dulzura en un fondo serio y apático… Ese nombre que era un ángel, desfalleciendo su aliento en su nuca.

Dans sa chambre, a l'université
Une bande d'tudiants
L'attendait impatiemment
On a ri, on a beaucoup parle
Ils voulaient tout savoir
Nathalie traduisait
Moscou, les plaines de Krim
Et les Champs-élysées
On a tout mlang et on a chant
Et puis, ils ont dbouch
En riant l'avance
Du champagne de France
Et on a Dans

Se detuvo un momento, mientras rozaban bocas, mimando sentimientos. Y después le miro las gemas verdes. Relucientes y llenas de un brillo tan seductoras como para besarlas. Le miró, recargando sus brazos entre su rostro, apoyándose sobre sí.

Ahí estaba la carita de la que se había enamorado. Observándole, totalmente enamorada, sincera en caricias y tierna en palabras. Ambos se sonrieron. Él detalló el gesto, prestando atención en los restos de maquillaje, sutiles, el labial rosa crema que delineaba sus labios, y el rubor innecesario.

Et quand la chambre fut vide
Tous les amis taient partis
Je suis rest seul avec mon guide
Nathalie
Plus d'questions de phrases sobres
Ni d'au Rvolution d'Octobre
On n'en tait plus l
Fini le tombeau de Lnine
Le chocolat de chez Pouchkine
C'est, c'tait loin dj

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-¿Quieres que te lleve ?—preguntó Minoru, mientras ajustaba la corbata que odiaba llevar.

-No. Caminaré.

-Muy bien, entonces te llevaré.

Ella le miró fingidamente ofendida, hasta que él volteo, sabiendo que algo estaba mal.

-¿Qué?

-Caminaré. —Remarcó.

-Sí, ya quedamos que te llevaré.

Ella sonrió, mientras se miraba en el espejo recogiendo mechones de su frente y acomodando su cabello.

-Minoru. — comenzó declinando la vista.

-Dime.

-No…no quería tratar el tema ahora pero…

Minoru sabía lo que se avecinaba, se armó de paciencia.

-Nathalie, trabajo es trabajo.

-¡Lo sé! Pero… no me agrada que pases la mayor parte del día con otra mujer.

-Te lo repito, linda. Es mi trabajo. En cuanto ella termine sus estudios podrá valerse por sí misma y…ya no tendrá que depender de mí.

Buscaba las llaves, mientras seguía distraídamente la conversación.

-No me interesa. —sentenció. —tu trabajo no termina de agradarme. Además…-se detuvo un momento y le miró seriamente. —Conozco a tu padre y a su socio. Ambos sabemos que sólo piensan en ellos y…

-… ¿Y?

-Nada.

Nathalie sabía que Minoru tenía su carácter, decirle demasiado sería poco ético entre ellos, que se conocían cada recoveco del alma, aunque se tratase de algo tan importante. Ella dejó el río fluir.

Bajaron las escaleras. Los dos ocupaban un departamento en la plata alta, tenía una vista bohemia de la ciudad, la síntesis de jóvenes empezando sus vidas juntos. Subieron al coche de Minoru, estacionado frente al edificio.

La noche anterior había llovido. Y ellos sólo lo notaron cuando sintieron el aire frío, el carro aún goteando y los charcos reflejado el cielo.

-Ponte el cinturón. —ordenó Minoru a Nathalie, mientras encendía el auto.

-Lo siento, siempre se me olvida. —se disculpó, abrochándoselo.

Que ma vie me semble vide
Mais je sais qu'un jour Paris
C'est moi qui lui servirai de guide
Nathalie
Nathalie

.-.-.

Tenía el mentón húmedo. Las pupilas le ardían y sentía rasposa la garganta. El cabello enmarañado, hilos negros cayendo sobre sus hombros.

El fondo negro de una noche sin estrellas ni luna, y las letras que forman la palabra a la que temía: vacío. Un vacío negro vivía a sus espaldas.

Sollozaba, lo sabía. Eran perlitas híbridas desbordándose por su rostro.

Y en ese oasis de dolor y frustración sintió alivio. Sintió protección y que alguien le entendía.

"Todo está bien."

Sí, esas palabras que le sabían a paraíso. Aquello que le quitaba su responsabilidad por cualquier suceso incómodo.

El piso (o lo que ella creía que era eso) era húmedo. Era un cristal que cubría agua carbonizada. Y estaba acostada, también según había adivinado. Con la cabeza recostada en ese alguien que le entendía y consolaba.

Después entendió que no lloraba. Era lluvia seca, insípida y transparente la que surcaba sus mejillas y también la que causaba tanto dolor.

Abrió la boca y movió los labios intentando decir algo.

-¿Dónde estoy?

Aunque estaba ahí, y ella tenía la certeza de eso, sus palabras quedaron condenadas a ser aire incorporándose al ambiente.

"Kagome"

Esa voz…

Esa voz altanera y frío, ahora sonaba tierna y condescendiente. Siempre miraba al frente, libre de sus pensamientos y de su cuerpo. Y cuando volvió a ser humana, tenía yemas deslizándose por su cara. Dedos gélidos y pálidos como la porcelana.

"Kagome."

Era Kikyô quién le quería tanto. Era ella misma protegiéndose de todos.

-Ky…Kikyô…

"Kagome… Kagome-chan…"

Miró su rostro, sus ojos avellanados, también inundados de agonía y pena.

"Ahora… yo me haré cargo…Kagome-chan…"

.-.-.

El atardecer anunciaba una suave lluvia. Los últimos rastros del día que bostezaba en el horizonte y se perdía para dar la vuelta a tierra extranjera. Algunos se daban la mano y expiraban junto a sol, despidiéndose con un beso en los labios. Otros tantos volvían a casa después de un arduo día de trabaja y la minoría perdía la vista pensando que hacer.

Arashi lucía molesto…. En realidad a Jean aquello no le sorprendía. El oriental siempre mantenía un gesto abrumado sólo de pensar en las personas que respiraban frente a sus narices. Pero especialmente esa noche aparentaba empezar el final de un plan un tanto malvado.

-Creo que eh sido claro.

-… ¿De que hablas?

Él lo miró, sorprendido. Intentando tragarse su miedo.

-Jean, si tú ya no me entiendes ¿Qué será de mí?

Él se quedó pasmado, analizando la situación lo más rápido que podía.

-¿Sobre…?

Arashi encendió el primer cigarrillo de la noche, mientras amenazaba a su socio con la mirada.

-Midori tiene que empezar a ver Jacq de otra forma ¿No lo crees?

-A-Arashi, él ya te dijo que…

-Sé lo que te dijo. Yo estaba ahí. —Gritó estoicamente. —Es más, yo se lo pregunté.

Jean apuró su copa e intentó tranquilizarse. Arashi sonrió peligrosamente.

-Tú y yo tenemos una gran amistad, no quisiera perderla por tonterías.

-Lo sé. —mintió, mirando a la ventana de su oficina… ¿Sería tan doloroso saltar? Corrió el seguro hasta que se dio cuenta lo estúpido de su deseo.

-Sé que hace y no hace Jacq. Sé que cual es su sueldo y donde vive, puesto que yo pago ambos. Sé que chocó la semana pasada por intentar alcanzar algo en el asiento trasero. Y sé que tiene una novia que trabaja como guía en el Museo del Louvre.

Se acercó a Jean y le miró, sonriendo.

-No tengo problema en mantener a tu hijo, Jean. Y nunca antes había pedido un favor.

…¿Cómo ese que ese hombre podía decir eso? Jean pensaba muchas cosas, pero callaba muchas otras. Jacq trabajaba y se ganaba ese sueldo. Arreglando la situación a favor de Arashi, las cosas cambiaban y se lo podría ver como un santo al que le debía su existencia.

-…Sin embargo.—continuó.—todo tiene su precio y no quiero que mi hija este sola en París por mucho tiempo.

-Arashi, como ya dijiste él tiene una novia y…

-Arréglalo.

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No quería llegar al punto de aceptarlo, pero creo que es mi deber… el culpable del retraso de este capítulo es Quino. Es que sus dibujos son muy buenos :3

Espero que les haya gustado. Ya no tardaré tanto en actualizar esto. Y pienso poner un capitulo por semana, espero poder cumplir.

-AmiLi-, abril-chan, Jimena-chan. Serena, Muchas Gracias.