Familia

La mira en la cama con el niño en brazos. Al principio, no se atreve a acercarse. Le parece demasiado pequeño pero, al final, avanza despacio hacia ellos.

Ella le sonríe feliz y le pone el niño entre los brazos. Levanta una mano tímida, tocándole el rostro. Y, cuando siente su mano contra la suya, abre los ojos, mostrando unos ojos verdes idénticos a los de su madre.

Hola, pequeño, dice.

Entonces, la pequeña mano le atrapa un dedo. El tacto es suave, y parece demasiado delicada.

Feliz, mira a Lily, y después al niño. Ahora eran tres.

nza la maldición asesina, igual que a James. Un gran destello verde ilumina el cuarto. Y grita, para luego caer despacio al suelo.